14. 13 años. 2 de septiembre. Cena.

Estaba siendo todo muy extraño.

Harry había imaginado que la cena en Malfoy Manor sería una cena formal, prácticamente de gala, con los Malfoy y él sentados en una mesa tan grande como todo el salón de la casa de Harry. Pero no. Astoria había decidido que hacía todavía un tiempo lo suficientemente bueno como para cenar al aire libre, y cuando Harry y Malfoy habían llegado a la casa después de su partido de Quidditch, se habían encontrado con que la mujer ya había preparado la mesa de la terraza. Y ahí estaban. Los tres sentados en una mesa lo suficientemente amplia para dos personas y poco más, alumbrados por la luz de unas cuantas velas que Astoria se había empeñado en encender y por la lámpara de la terraza –que definitivamente era más bonita que luminosa–, Harry frente a Malfoy, los dos todavía bastante sudorosos y despeinados por la reciente actividad.

Definitivamente, nada que ver con una cena de gala.

De hecho, quita a Astoria, y eso era una cita en toda regla. Y de las románticas.

Bueno, ¿no había estado antes pensando en un picnic? No sabía que era mejor.

Lo que estaba claro era que Astoria se lo estaba pasando en grande. Sentada entre los dos, no dejaba de pasar la mirada alternativamente de uno a otro, sonriendo. Como si supiese algo que ellos ignoraban.

- ¿Y bien? ¿Quién ha ganado? – Después de varios minutos sólo mirándolos, Astoria rompió el silencio. Con una media sonrisa, alzó una ceja inquisitivamente, fijando su mirada en Harry. No iba a dejar que ignorase la pregunta, y Harry lo sabía.

- Malfoy. – Harry simplemente se encogió de hombros, negando un par de veces con la cabeza, como si hubiese sido inevitable. Como si Malfoy no hubiese hecho trampas.

- ¿Oh? – Astoria alzó ambas cejas, sorprendida, y entonces dirigió la mirada hacia Malfoy. Y Harry pudo respirar de nuevo, porque por la que le había estado dirigiendo a él, Harry diría que estaba tratando de leerle el pensamiento. O de llegar incluso más adentro. – ¿De verdad? ¡Vaya, Draco, enhorabuena! Así que todo lo que estuviste ayer entrenando ha servido para algo.

Espera, ¿qué? ¿Malfoy había estado entrenando para intentar ganarle? Y aun así, había usado trampas para hacerlo. Bueno, podría haber ganado sin usarlas, es posible. Pero como las había utilizado, nunca llegarían a saberlo.

Con una sonrisa y una ceja alzada porque, en serio, Harry miró a Malfoy. Y Malfoy miró a Harry, con el ceño medio fruncido, como retándolo a decir algo. Y, por la expresión de su cara, Astoria debió de entender que había dicho algo que no debía, así que volvió a mirar alternativamente a los dos hombres sentados a la mesa.

- Vaya... ¿Debería haberme callado...? – Su voz era dulce, pero Harry, a pesar de no conocerla tanto como podría conocerla Malfoy, podía notar el tono de diversión. Y la sonrisa que curvaba sus labios era bastante indicativa por sí misma. Astoria se estaba riendo de ellos.

Harry iba a abrir la boca para decir algo, probablemente sobre las trampas de Malfoy –y sobre las suyas propias, por qué no–, pero justo en ese momento llegó un elfo doméstico con el primer plato y tuvo que callarse. Ya tendría tiempo para pinchar a Malfoy a lo largo de la noche.


Fue cuando ya estaban llegando al fin de la cena cuando Astoria preguntó lo que Harry supuso que llevaba queriendo preguntarle desde hacía horas. O incluso desde hacía más tiempo.

Harry acababa de meterse una cucharada del postre en la boca –un tiramisú delicioso, al que Astoria había presentado como "mi postre favorito de todos los que he probado. ¡Y he probado muchos!"– cuando la mujer habló, y no escupió de milagro. Aparte de porque hubiese sido bastante maleducado, porque era un desperdicio hacerle ese feo a un plato tan rico.

- Entonces... ¿Cómo van las cosas entre Ginny y tú?

Astoria ya había acabado su porción de tiramisú y estaba jugueteando con la cuchara, mirando fijamente a Harry con una sonrisa, alentándolo a responder. Esperando su respuesta. Sin atreverse a mirar a Malfoy, Harry dejó la cucharilla sobre el plato con todo el cuidado que pudo, para evitar hacer algún ruido, y tragó saliva.

- Bien, bueno... Sigue bastante ocupada con el Quidditch, pero se pasa más a menudo a ver a los niños. Este verano incluso se los ha llevado unos días de vacaciones y...

- ¿Ah sí? ¡Eso es fantástico! – La sonrisa de Astoria no le estaba llegando a los ojos, y Harry sabía por qué. Astoria no estaba preguntando qué tal Ginny con los niños. Astoria quería saber qué tal Ginny con él. La mujer dejó la cuchara sobre el plato y estiró la mano hacia él, dejándola sobre la suya, apretándola con suavidad. Como si supiese que a Harry no le gustaba nada hablar del tema y que necesitaba fuerzas para continuar. – ¿Y tú con ella?

Bueno, Harry no tenía mucho que decir al respecto. Ginny y él se habían separado hacía años, y el haber arreglado las cosas entre ellos, más o menos, no había cambiado la situación demasiado. Habían tenido varias conversaciones largas y sinceras acerca de todo por lo que habían pasado, los motivos que los habían llevado a distanciarse de esa manera y a acabar por separarse, y habían llegado a varias conclusiones. Como que se habían casado demasiado pronto. Que no habían pensado en lo que querían hacer antes de asentarse y formar una familia. Que se habían dejado llevar por lo que todos querían que hiciesen y se habían casado sin plantearse si era lo que querían ellos o no. Y otras tantas razones más que habían abocado su matrimonio al fracaso. Habían hablado mucho, y habían conseguido volver a ser buenos amigos. No tanto como cuando estaban en Hogwarts, pero tiempo al tiempo. Pero Harry sabía que nunca, nunca, iba a ser capaz de querer a Ginny como la había querido. Ni tanto, ni de la misma manera. Lo había pasado bastante mal, sin saber qué decirles a sus hijos para que no se enfadasen porque su madre no volvía, desconociendo cuándo iba a volver. Y era incapaz de olvidar las caras de desilusión de los tres cuando esperaban que su madre estuviese en casa y ya se había ido. No es que fuese rencoroso, todo el mundo comete errores, y el de Ginny había sido desaparecer cuando más falta les hacía a sus hijos. Pero como padre, no podía dejar que volviese a pasar. Se lo debía.

Soltó el aire con suavidad por la nariz, y fue en ese momento cuando se dio cuenta de que se había perdido demasiado en sus propios pensamientos, y que Astoria todavía estaba esperando una respuesta. Y, al parecer, Malfoy también, dado que lo estaba mirando fijamente, como intentando saber qué era lo que estaba pensando. Con una sonrisa, le devolvió el apretón a Astoria de manera cariñosa, y se encogió de hombros.

- Como siempre, supongo. Nos llevamos mejor, y eso a los niños les viene bien. Ya no peleamos. Imagina lo que es, después de tantos años, poder estar los cinco juntos sin acabar a gritos.

Harry sabía que tampoco ésa era la contestación que Astoria estaba buscando, pero la mujer pareció quedarse conforme y esbozó una sonrisa, asintiendo. Apartó la mano de la de Harry y señaló el tiramisú a medio comer que todavía quedaba en su plato. Harry, en respuesta, cogió de nuevo la cuchara y continuó comiendo. Con una sonrisa, porque estaba delicioso.

Estuvieron en silencio unos minutos. Harry continuaba comiendo –disfrutando– el tiramisú que le quedaba, Malfoy estaba haciendo lo mismo con el suyo, aunque parecía más interesado en mirar fijamente a Harry que en mirar a su propio plato, y Astoria estaba absorta en sus pensamientos. Hasta que, justamente cuando Harry se metió la última cucharada en la boca, Astoria giró la cara hacia él y, con una sonrisa que no auguraba nada bueno, habló.

- Harry, querido. Sé que no debería ser yo quien te lo dijese, pero... ¿No has pensado en seguir adelante...? – Pudo oír a Malfoy casi atragantarse con el bocado que estaba dando, y si no hubiese sido porque él ya había tragado, estaba seguro de que le habría pasado lo mismo. Pero a Astoria no le importó. Ignoró a su marido, y continuó hablando, sin apartar la mirada de la de Harry. – Quiero decir... ¿Salir con alguien? No estoy muy segura de si lo has intentado, pero Draco no me ha comentado nada al respecto, y no me da la impresión de que lo hayas hecho.

- Astoria... – Malfoy había conseguido por fin sobreponerse a la casi asfixia que había tenido, cortesía del tiramisú, y colocó la mano sobre el brazo de Astoria. Intentando que Astoria no siguiese hablando.

- No, Draco, déjame. Harry, sé lo que piensas. Que sería muy duro para tus hijos, que no sabes si están preparados para verte con otra persona. Pero... – Astoria se calló durante un instante, mordiéndose el labio inferior. Insegura de cómo continuar. – ¿Te has planteado si tú eres feliz así?

Harry abrió la boca, con intención de responder algo, y se dio cuenta de que no tenía nada que responder. Recordaba perfectamente una conversación parecida que había tenido con Molly Weasley, años atrás. "Estoy segura de que ellos prefieren un padre feliz." Eso era lo que Molly le había dicho, y tenía razón. Igual que Astoria tenía razón ahora mismo. Harry se había centrado tanto en sus hijos, que no había tenido tiempo para nada más. Después del daño que su relación con Ginny les estaba haciendo, los había intentado proteger a toda costa. Y si eso implicaba no tener relaciones con nadie más, entonces Harry no las tendría. Porque lo primero eran ellos.

Podía entender lo que le estaba diciendo Astoria.

- No me malinterpretes. – Al parecer, Harry había pasado demasiado tiempo callado, así que Astoria continuó hablando. Probablemente, sintiéndose culpable por lo que acababa de decir. – Estoy segura de que tienes tus razones, pero... ¿No sientes como si te faltase algo? Como una chispa, que al final del día te haga dormirte con una sonrisa. Algo en lo que pensar al despertarte, que te haga empezar con ganas la mañana. Que te motive. Algo para ti. Que sea tuyo.

Harry estaba seguro de que Malfoy acababa de bufar, porque era eso o que se había atragantado –de nuevo– con el trago de vino que estaba bebiendo.

Astoria sólo sonrió, agitando la cabeza un par de veces a la vez que dejaba escapar un suspiro.

- Quizás soy demasiado romántica. Lo siento, Harry.

Sí, eso era justamente lo que estaba pensando. Curioso discurso le acababa de dar alguien que estaba casada con una persona de la que no estaba enamorada. Persona que tampoco estaba enamorada de ella. Pero no iba a decirlo en voz alta. De hecho, Harry se sintió mal sólo de haberlo pensado. Astoria estaba intentando ayudar. Y ella era feliz con Malfoy. Aparte de que él no tenía derecho a meterse en la vida de nadie, ni de juzgar si eran o no una pareja adecuada. A pesar de que sabía lo que sabía sobre las preferencias de Malfoy y los motivos del matrimonio, él no tenía ningún derecho. Sólo había que pensar en Scorp y en sus hijos. Harry y Ginny se habían casado por amor, mientras que Malfoy y Astoria no. Sin embargo, sus hijos habían sufrido mucho más por la relación entre sus padres que Scorp. Y Malfoy y Astoria seguían juntos. Definitivamente, no era quien para juzgar.

Y, cómo no, Astoria volvía a llevar razón.

Harry echaba de menos eso. Tener algo, alguien, que lo entusiasmase. Que le hiciese hacer tonterías, alguien con quien perder el tiempo.

No se lo había planteado hasta ese mismo instante, pero Harry echaba de menos querer a alguien. No como a sus hijos, o como a sus amigos. Sino como a una pareja.

- No, Astoria. Tienes razón. – Harry soltó una carcajada, riéndose más de sí mismo que de otra cosa, y se encogió de hombros. Había venido a pasar la tarde con Malfoy jugando al Quidditch para no estar solo en casa, y había acabado dándose cuenta de lo solo que estaba en realidad. Tenía gracia, de alguna manera. – Creo que si es tan evidente, es porque ya necesito hacer algo al respecto.

Astoria lo miró con la boca abierta, casi sin creerse lo que acababa de escuchar. Probablemente, porque no se esperaba que Harry le fuese a dar la razón en ese tema tan fácilmente. Pero es que era verdad, la mujer se merecía que se la diese, porque estaba en lo correcto.

- Oh, sí. Estoy segura de que encontrarás a alguien, Harry. Todavía eres joven, y eres adorable. Y mírate, cualquier persona caería en tus brazos. Y eres el salvador del mundo mágico. Sé que no te gusta el título, pero piénsalo, eso te abre muchas puertas, y...

Astoria estaba hablando sin parar, dejándose llevar por el momento, pero lo único que podía hacer Harry era mirar a Malfoy, quien también lo estaba mirando a él. Sin apartar la mirada.

Astoria tenía razón. Harry necesitaba una... ¿Cómo lo había llamado ella? Una chispa. Alguien que lo motivase. Necesitaba a alguien urgentemente, porque la única persona que se le había ocurrido que coincidiese con la descripción estaba justamente sentada frente a él en ese momento.

Harry levantó una ceja, y Malfoy esbozó una sonrisa en respuesta.

Y Harry se preguntó qué sería lo que Malfoy estaba viendo en él para tener la necesidad de mirarlo tan fijamente.


N/A: Yehei, ¿creíais que había desaparecido? Nope, sigo viva y por aquí, aunque no sé por cuánto tiempo, con todas las cosas que tengo pendientes. Puf, menos mal que me iba de vacaciones, que si no... Bueno, no importa. Aquí os traigo un nuevo capítulo, y hay más en el horno, esperad por ellos :).

Espero que no hayáis echado mucho de menos los capítulos nuevos ):. Y, como siempre, gracias por leer y por comentar.

Y gracias a mi beta, aunque me haya vuelto loca con los globos rosas, los amarillos y los guiones, que voy a borrarlos todos de una vez, verás. Pero eh, que aprecio el esfuerzo.

Reviews a contestar:

Mani: Pues que sepas que no tenía pensado escribir la cena, peeeero... ya que me iba de vacaciones y tal, me dio tiempo a pensar... y aquí tienes ;).

Lalala: Scorp y Al están ahí perdidos en Hogwarts, que nadie sabe lo que están haciendo, sólo yo... heheheh... XD ok, no. Poco a poco, este par va avanzando ;).

Y eso es todo por ahora. Pronto volveré a traeros más. Ahora a ver si consigo recuperarme de la siesta que no me estoy echando :'(.

¡No abuséis del café! Pero un poco de cafeína da el impulso necesario para empezar el día ;).

MayaT