16. 13 años. Mediados de octubre. Domingo.
Harry estaba sentado en el sofá más grande de su salón, envuelto por completo con una manta, hecho un ovillito, y con una taza de chocolate caliente en las manos. De vez en cuando, se acercaba la taza a los labios y bebía un sorbo, y cuando no, al menos se mantenía las manos templadas. Y mientras tanto, pensaba.
Lo cierto era que nunca en su vida había pensado tanto como llevaba haciendo de unos años a esta parte. Es decir, él era un Gryffindor orgulloso, uno de ésos que habla antes de pensar y actúa sin llegar a haber pensado siquiera. Así que eso de darle tantas vueltas a las cosas a Harry no se le daba demasiado bien.
Claro que había que tener en cuenta que nunca había necesitado pensar tanto. Es decir, sí, claro, Voldemort, mortífagos, peligro de muerte, blablabla. Pero en esos entonces, más que pensar, lo que Harry había hecho había sido actuar por instinto. Para sobrevivir. Y ahora, años después de que todo eso hubiese acabado, Harry no necesitaba luchar por sobrevivir. Y, curiosamente, el no estar al borde de la muerte lo estresaba mucho más.
Probablemente, porque antes las decisiones eran a vida o muerte. Si vivía, bien. Si moría, no iba a seguir vivo para ver las consecuencias.
Ahora no. Si tomaba una mala decisión, tendría que apechugar y vivir con ello.
Por eso, tenía que pensar mucho.
Y eso siempre había sido el fuerte de Hermione, no el suyo.
Le dio un pequeño sorbo al chocolate y se dio cuenta de que ya se le había quedado frío. ¿Cuánto tiempo llevaría sentado en el sofá? Se había levantado a una hora prudente, y lo único que había hecho en toda la mañana había sido prepararse el chocolate. Y, probablemente, ya estaba acercándose la hora de comer. Qué día más bien aprovechado, sí señor.
Estiró una de las manos hacia un lado del sofá y cogió la varita que tenía ahí apoyada, dándole un toquecito con la punta de ésta a la taza. Unos instantes después, el chocolate empezó a burbujear y a echar humillo, señal de que volvía a estar caliente. Eso estaba mejor.
Harry suspiró. Llevaba más de un mes sin ver a Malfoy.
Había que decir que Malfoy sí había intentado verlo. O eso era lo que Harry había deducido después de ver sus llamadas perdidas, leer sus mensajes de texto y espantar a sus lechuzas. Pero Harry se había propuesto no verlo hasta no haber llegado a una conclusión.
Y ya se sabe. Harry no podría ganarse la vida como pensador.
Con quien sí que había quedado había sido con Ron y con Hermione. Y había hablado largo y tendido con ellos, a pesar de que Ron de vez en cuando lo miraba rarito. Como si hubiese algo de raro en que probablemente, a lo mejor, y sólo quizás, a Harry le gustase un poquito Malfoy. Un poquitito, nada más.
Harry se había dado cuenta de que, bueno, era posible que cada vez que iba a quedar con él, se entusiasmaba algo más de la cuenta. De que lo escuchaba con más atención de la estrictamente necesaria. De que se reía un poco de más con sus bromas de lo que cualquier otro haría, pero sólo un poco, porque Malfoy era gracioso. Aunque igual también le parecía más gracioso de lo que realmente era.
Y también se había dado cuenta de que se fijaba en él un poquitiiiito más de lo normal. Tomando por normal lo que se fijaba Harry en otras personas, varones, de misma edad y raza. Y sustituyendo el poquitito por mucho, demasiado, y con consecuencias.
Como cuando se había quedado mirándolo el día del partido de Quidditch, así todo despeinado, pasándose las manos por el pelo y...
Oh, el horror.
Harry estaba al borde del trauma. Si no había acabado en el psicomago gracias al loco de Voldemort, acabaría ahora, por obra y gracia de Draco Malfoy.
Y podía asumir que igual, y bajo ciertos puntos de vista, le gustase un poco Malfoy. Siempre y cuando estuviese en la seguridad de su hogar, solo y con las puertas cerradas. Y las persianas bajadas, sólo por si acaso. Pero de ahí a admitirlo de puertas para fuera... Bueno, no es que hubiese un trecho, es que había una muralla de veinte metros de alto con alambre de espino en la parte de arriba. Vamos, que ni quería, ni tenía pensado recorrer ese camino.
Y ni hablar ya de incluir al propio Malfoy en carne y hueso en esa ecuación.
Por eso, Harry tenía que pensar, porque tampoco le quedaban muchas opciones.
Estaba la de no volver a ver a Malfoy. ¿Posible? No mucho, dado que su hijo era el mejor amigo de Albus. Y Malfoy parecía bastante insistente, si tenía que fiarse de los intentos de mantener el contacto de las últimas semanas.
De acuerdo, opción uno descartada.
La siguiente era la de aprender a vivir sabiendo que... Eso. Es decir, había vivido con ello ya un tiempo, porque sospechaba que esto no era del todo nuevo, pero... Uf, ¿en serio? Malfoy seguía siendo un hombre. O sea, no es que Harry fuese homófobo ni nada, porque, espera, ¿no eran Dean Thomas y Seamus Finnigan...? ¿No? Porque Harry siempre había pensado que sí. Volviendo al tema, no es que Harry fuese homófobo, no. Pero a ver, él había estado casado con una mujer, y había tenido tres hijos con ella.
Sin embargo, ¿no estaba Malfoy casado con una mujer, y no había tenido un hijo con ella? Porque Scorpius era, sí o sí, hijo de Malfoy. Es decir, sólo había que mirarle la cara para saberlo.
Pero que no, que él había estado muchos años con Ginny. Casados. De verdad, no un matrimonio fingido.
¿Y no podía ser eso, a lo mejor, por lo que las cosas no habían funcionado?
Ron se lo había dicho. Algo así como "No sé, compañero. En el colegio siempre estabas Malfoy esto, Malfoy lo otro, Malfoy arriba y Malfoy abajo. No sé ni de qué me extraño ya". ¿No podía venir todo esto ya de la época de Hogwarts?
No. Harry no quería creerlo. A ver, ya era un hombre bastante maduro y crecidito. A esas alturas de su vida ya debería haberse dado cuenta de que le... Le gustaban... Le atraían... Ugh, eso. Malfoy. Ya lo había dicho.
Porque no le gustaban los hombres. Uf, no. Se había imaginado besando a Ron y ugh, aparte de que no había sido para nada una buena idea el pensar eso, no le había gustado un pelo. Y también lo había intentado con un par de tíos más. Pero que no.
Era sólo Malfoy. Aunque con él no iba a hacer la prueba de pensar en besarlo, porque, muchas gracias, prefería ahorrarse el trauma.
¡Maldito Malfoy! Siempre estaba ahí para fastidiar la vida de Harry. En el colegio, siendo un imbécil, y ahora, siendo demasiado agradable. A la vista, al olfato, al oído y probablemente al tacto. ¿Y al gusto...? ¡Quién se había creído que era!
Casi mejor, iba descartando la opción dos.
¿Y qué quedaba? La tercera y última. Olvidar eso, fuese lo que fuese, que Harry sentía. Sería la elección más adecuada. Si no fuese porque Harry no tenía ni idea de cómo llevarla a cabo. Era más fácil decir que hacer.
Así que quizás debería empezar a repasar de nuevo desde el principio todas sus opciones. La uno no sonaba tan mal, combinándola con la de esconderse dentro de una cueva por el resto de su vida...
Estaba tan ensimismado dándole vueltas –de nuevo– a sus planes de acción, que casi tiró la taza de chocolate cuando se oyó un sonido salir de la chimenea. Así como un crepitar de fuego. ¿Flu? ¿Quién podía...? Entonces, se escuchó una voz. Una voz que conocía muy bien.
- ¿Potter? – La cabeza de Malfoy apareció entre las llamas, para acompañar a sus palabras. – Potter, ¿estás ahí?
Malfoy paseó la mirada por todo el salón, y Harry se encogió un poco en el sofá, tapándose más con la manta para ser menos visible, pero moviéndose lo mínimo, para llamar menos la atención. Por supuesto, tendría que haber sabido que no iba a funcionar. Esa manta no era su capa de invisibilidad. Ojalá lo hubiese sido.
- Oh, ahí estás, por fin. Estaba empezando a pensar que habías muerto y que me iba a encontrar tu cadáver aquí... – Malfoy dejó escapar una carcajada y Harry respondió riéndose nerviosamente. Y tirando un poco más de la manta, para ver si conseguía de una vez esconderse del todo. – ¿Potter...? ¿Estás bien?
Harry asintió frenéticamente, con la pequeña esperanza de que cuanto antes terminase Malfoy con lo que le había hecho llamarlo por Flu, antes desaparecería de su chimenea y Harry volvería a quedarse solo.
- De acuerdo... – Malfoy no sonaba muy convencido, pero optó por no preguntar más, cosa que Harry agradeció inmensamente. – Dado que no he obtenido ninguna respuesta por tu parte a mis llamadas, a mis mensajes y ni siquiera a mis lechuzas... He decidido venir a preguntarte en persona. Más o menos. ¿Tienes algún plan para ahora? Porque había pensado que podíamos salir a comer.
Bueno, era obvio que Harry no tenía ningún plan previsto para las próximas horas, pero eso no quería decir que quisiese salir a comer con Malfoy. ¡Con Malfoy, de entre toda la gente! ¿Dónde se había quedado su opción número uno, la de no volver a ver a Malfoy nunca jamás?
- Potter, ¿de verdad que estás bien? – Malfoy no parecía demasiado paciente, al menos no lo suficiente como para esperar a que Harry contestase. Probablemente, porque el llamar así a alguien por Flu no era demasiado cómodo, con eso de arrodillarse ante la chimenea y tal. – Pareces un poco enfermo.
¡Merlín! ¿Cómo no había pensado en eso antes? Así de envuelto en la manta y con la taza en las manos, no debía de aparentar ser el culmen de la salud, precisamente.
- Sí, creo que he debido de coger algo. – La suerte estaba de su lado. No había hablado con nadie desde que se había levantado, y todavía tenía la voz medio ronca. Se aguantó las ganas de aclararse la garganta, y continuó hablando, rogando por que funcionase. – Lo cierto es que no me encuentro muy allá, y menos para salir de casa, uf.
Mentira. Mentira cochina. Estaba como una rosa, pero... Si eso le evitaba el salir a comer con Malfoy, bienvenido fuese.
Malfoy sólo se lo quedó mirando durante varios segundos, quizá hasta un par de minutos. Fijamente. Y al final asintió, o eso es lo que le pareció a Harry.
- Que conste que opino que te vendría bien salir, y que te diese el aire. Pero estoy bastante seguro de que no vas a ceder, así que... Recupérate pronto, Potter.
Y con esas palabras y un gesto, así como de despedida, la cabeza de Malfoy desapareció de su chimenea. Y Harry respiró de nuevo. Uf, eso había sido fácil.
Quizás... ¿No habría sido demasiado fácil?
Bueno, eso le daba un poco igual a esas alturas. Malfoy se había ido, y Harry podía volver a ponerse a pensar en cómo iba a evitarlo de ahora en adelante.
Por el momento, tendría que ir pensando en desconectar su chimenea de la Red Flu.
N/A: Hola, buenas. He venido, a última hora de la semana, peeeero... Entre exámenes y cosas, se me ha ido el tiempo volando, uf. Pero no pasa nada, ahora mismo cojo a mi amigo el word y sigo torturando a Harry y Draco, hohohoh...
¡Gracias a todos por leer y muchas gracias por todos los reviews! Lo repito en todos los capítulos, pero nunca será suficiente, que me motiváis mucho :D. También gracias a mi beta, a la que no le voy a echar la bronca, nope.
Mani: Jajajaj es que Astoria está ahí intercediendo, a ver si consigue arrejuntarlos... Y Harry está medio traumatizado, pero ahí está, admitiendo las cosas, al menos para sí mismo, ya va avanzando la cosa... Jajaja. Aquí tienes el cap siguiente :). ¡Un beso!
Lalala: Jajajaja Ya era hora de que se diese cuenta, ¿no? Es normal que pase eso, pero bueno, Ron tiene que aceptarlo ):. Jajaja poco a poco va aumentando el Drarry... ¡Aquí tienes la conti! :)
MagicKiwi: Reviews como el tuyo son los que hacen que siga aquí publicando semana tras semana (más o menos). Me alegro muchísimo de que te guste, ¡en serio! Sé que va muy lento, pero es precisamente lo que quiero. Que tenga al menos un poco de trama y de sentido, y no un aquí te pillo, aquí te mato. Que a mí también me gustan los PWP, peeero... Aquí tienes el siguiente cap, y más la semana que viene ;). ¡Muchas gracias por leer y por molestarte en dejar review!
Y ahora... lo prometido es deuda, me voy a seguir escribiendo, hehe. Aunque puedo daros un avance del próximo capítulo... Es muy largo, yep. Sobre todo comparando con esos caps de 700 y pico palabras... Pero no, que es larguete, ¡ya veréis!
Ya sabéis lo que se dice. Al mal tiempo, buena cara. Pero al bueno, también, ¿eh? ;). ¿Qué es más bonito que una sonrisa?
MayaT
