32. 13 años. 31 de julio, noche.
Con un sonoro pop, Harry y Draco se Aparecieron en mitad de la cocina de Harry. Ambos se miraron durante apenas un segundo y Harry no perdió el tiempo. Dejó caer todos los regalos en la mesa de la cocina, alegrándose de que no hubiese nada especialmente frágil, y llevó las manos a las mejillas de Draco, atrayéndolo a sí mismo. Juntando sus labios con los de Draco.
Mierda, tenía tantas ganas de él.
Harry se sentía desesperado por Draco, sólo quería besarlo, estar más cerca, no separarse. Y Draco, al que Harry no le había dado ni tiempo a soltar los regalos que llevaba en el brazo antes de abalanzarse sobre él, lo mejor que podía hacer era abrazarlo con el brazo que tenía libre. Y no era suficiente.
Harry se separó de los labios de Draco, con la respiración más acelerada de lo que le habría gustado, y lo miró a los ojos. Y Draco entendió a la primera y sin necesidad de palabras. O a lo mejor es que simplemente quería lo mismo que Harry. Se alejó lo imprescindible de Harry para poder dejar los paquetes que llevaba junto a los que había dejado Harry antes sobre la mesa y se giró nuevamente hacia Harry, volviendo a pegarse por completo a su cuerpo y a sus labios.
Harry notó las manos de Draco en su pelo, enredándose entre los mechones y tirando ligeramente, como si quisiera acercarlo todavía más, a lo que Harry respondió dando un paso más hacia Draco, acorralándolo contra la mesa. Harry bajó las manos por el cuerpo de Draco, deslizando los dedos desde sus hombros hasta la parte más baja de su espalda. De un manotazo, empujó los regalos para dejar suficiente hueco libre, tirando alguno al suelo en el proceso, y dio un pasito más hacia Draco, haciéndole sentarse en el borde de la mesa, con las piernas abiertas y Harry entre ellas.
Draco echó un poco la cabeza hacia atrás, rompiendo el beso y separándose de Harry, dejando escapar una risa.
- ¿En serio, Potter? No pierdes el tiempo.
- Ya lo estoy perdiendo más de lo que me gustaría.
Draco volvió a reírse, negando varias veces con la cabeza y apoyando las manos sobre el pecho de Harry, poniendo algo de distancia entre los dos.
- Prometo intentar ser rápido, pero, ¿me das un minuto? –Harry no pudo evitar fruncir los labios ante la pregunta de Draco, a lo que éste respondió con una carcajada–. Quiero darte tu regalo de cumpleaños. El de verdad.
Ante eso, Harry tuvo que ceder. No podía negar que tenía muchas ganas de Draco, eso estaba claro. Pero acababa de recordar las palabras de Astoria al despedirse y ahora lo que tenía también era mucha curiosidad. Así que prioridades y las cosas por orden. Y, aunque no le gustara demasiado tener que parar, podía hacerlo si Draco se lo pedía. Así que, echando el aire por la nariz como para mostrar lo poco conforme que estaba, Harry dio un pasito hacia atrás, permitiendo que Draco se bajara de la mesa.
Draco, con toda la calma del mundo –como si Harry no estuviera deseando volver a abalanzarse sobre él–, se estiró las arrugas de la ropa y se recolocó el pelo con un movimiento rápido, mirando a Harry fijamente. Y Harry sabía que le estaba tomando el pelo, porque en serio, ¿qué momento era este de hacer eso? Si Harry le iba a volver a arrugar la ropa e iba a volverlo a despeinar en cuanto Draco le diera la mínima oportunidad. Así que abrió la boca –para quejarse, evidentemente–, pero no le dio tiempo a decir nada, ya que Draco volvió a reírse y negó varias veces con la cabeza de forma rápida.
- Vale, vale. Lo siento.
Así que Harry cerró la boca, mirando intensamente a Draco mientras este metía una mano en el bolsillo, sacando un pergamino enrollado. Draco lo miró, lo estiró y lo volvió a mirar. Y fuera lo que fuese, Harry sabía que era algo importante porque Draco estaba empezando a ponerse nervioso. Entonces Draco dirigió la mirada a Harry, soltó el aire por la nariz, como si estuviera cogiendo fuerzas, y le tendió el pergamino a Harry. Y Harry lo cogió, sin apartar la mirada de Draco, quien seguía mirándolo fijamente. Tras unos segundos que parecieron minutos, Harry estiró el pergamino nuevamente y se dispuso a leerlo.
No entendía nada.
O sea, sí. Entendía todas las palabras y los nombres propios, pero… Espera. Harry desenrolló por completo el pergamino, leyéndolo de arriba abajo rápidamente, intentando encontrar algo que confirmara lo que sospechaba. Miró a Draco, que lo seguía mirando igual, como esperando a que Harry dijera algo. Volvió a leer el pergamino. Miró las firmas al final del documento. Miró a Draco.
No podía ser.
- Draco…
Draco sólo lo miraba, no decía nada. Y ahora era Harry quien se estaba empezando a poner nervioso. Notaba el corazón latiéndole más rápido de lo que le gustaría y estaba bastante seguro de que le temblaban un poco las manos. Y estaba empezando a entender las cosas y por qué Astoria lo había avisado. Porque si no lo hubiera hecho, estaría teniendo una crisis existencial.
- Draco, ¿qué es esto? –Harry ya sabía lo que era eso. Y, aunque le gustaría que fuera Draco el que lo dijera, tenía bastante claro que no iba a decir nada hasta que él lo hiciera. Así que bueno, la pelota estaba en su tejado–. ¿Astoria y tú os estáis separando?
Porque lo que Harry tenía en la mano no era otra cosa que el acuerdo de divorcio entre Astoria y Draco.
Y Draco por fin –por fin– habló.
- No exactamente. No estamos separándonos. –Draco hizo una pausa, como para darle más dramatismo. O para prepararse mentalmente para seguir hablando. En cualquier caso, a Harry le estaban entrando ganas de sacudirlo para que soltara de una vez todo lo que tenía que decir–. Ya lo estamos.
Al escucharlo, Harry bajó tan rápido la mirada por el documento que casi se marea, llegando hasta el final y, efectivamente, las firmas, las fechas… Astoria y Draco ya no estaban casados.
Y Harry sabía qué significaba eso. O, al menos, quería que significara lo que él creía. Y estaba nervioso, estaba en shock, estaba feliz, todo a la vez. Quería decir tantas cosas pero no le salían las palabras. Draco y Astoria se habían separado. Por él. Por él y Draco.
Harry abrió la boca para decir algo, pero no dijo nada. Tenía la cabeza funcionando a mil por hora y no era capaz de formar frases coherentes. Sólo podía pensar en lo mismo una y otra vez. Draco y Astoria ya no estaban juntos. Draco ya no estaba casado. Astoria estaba de acuerdo con eso. Harry quería estar con Draco. Eso tenía que significar que Draco quería estar con Harry. Que quería estar con él de verdad. Oficialmente. Oh, vaya. Eso era… más de lo que Harry estaba esperando. Mucho más. Más de lo que había llegado a imaginar.
- Por Merlín, di algo.
Harry volvió a mirar a Draco y mierda, parecía igual de nervioso que él. Por Circe, si Draco acababa de hacer una apuesta increíble. Se había jugado todo por estar con él y ahí estaba Harry, temblándole las rodillas y sin poder decir nada. Draco se merecía una respuesta.
- ¿Y Astoria?
Bueno, no era la respuesta que Draco merecía, pero Harry primero quería asegurarse. Sabía lo que le había dicho Astoria, sí, pero eso no quitaba que se sintiera mal por haberse metido entre los dos. Que sí, que estaban juntos por conveniencia y todo lo que quisieran, pero Harry se había metido en la mitad del medio.
- Astoria está de acuerdo. –Harry miró a Draco, no totalmente convencido. Es decir, sí. Pero no del todo–. Potter, no te preocupes. En serio. Astoria siempre será la mujer de mi vida. Pero… si quiero tener una relación con el hombre de mi vida, no puedo seguir casado con ella.
Harry cogió aire de golpe al escuchar las palabras de Draco. Porque bueno, siendo sincero, eso no se lo esperaba. No esperaba que Draco fuera a ser tan claro al respecto, pero tampoco esperaba que fuera a soltar algo así, tan directamente. Así que miró a Draco, quien pareció entender perfectamente la línea de pensamiento de Harry porque soltó una risita nerviosa.
- Lo sé, lo sé. Astoria me obligó a decir eso. –Draco se encogió de hombros ligeramente con una media sonrisa a la vez que negaba con la cabeza, como si no tuviera nada que ver con la situación, haciendo que Harry se riera. Bueno, al menos había conseguido relajar un poco el ambiente–. Pero no por eso es menos cierto. Es lo que realmente pienso.
Harry volvió a echarle un vistazo al pergamino, leyéndolo por encima, tomándose un tiempo para dejar que todo asentara en su cabeza. Le parecía todo tan… increíble. Ni siquiera se había planteado llegar a esta situación, así que no sabía qué hacer. Es decir, sabía que quería estar con Draco, pero no sabía cómo manejarlo ahora mismo, qué decir.
Pero claro, no estaba teniendo en cuenta que Draco seguía esperando una respuesta. Y que el pobre tenía que estar poniéndose más nervioso. Cosa que era absurda, dado que Harry seguía teniendo las mismas ganas de abalanzarse sobre él que cuando habían llegado a su casa, muchas gracias.
- Harry. Por favor. Habla.
Harry levantó la mirada bruscamente hacia Draco. Mierda, mierda, mierda. Draco nunca lo había llamado por su nombre. Quizás en el colegio y sólo para reírse de él. Pero nunca lo había hecho como acababa de hacerlo. Con cariño, con ganas, con… necesidad.
Y esa misma necesidad era la que tenía Harry ahora mismo de él. Era la misma necesidad que había tenido al Aparecerse en su casa. Harry se mordió el labio inferior mientras Draco lo miraba con aprensión, buscando las palabras.
- Es… –Cuando habló, a Harry le salió la voz un poco más entrecortada de lo que le habría gustado, así que se aclaró la garganta un par de veces antes de continuar–. Es el mejor regalo que me podrías haber dado. Gracias, Draco.
Ah. Harry vio el momento en el que sus palabras calaron en Draco y este se relajó. Pudo ver cómo se pasaba la tensión de sus hombros, cómo desfruncía el ceño y cómo se le escapó una sonrisa. Y Harry sonrió también, porque cómo no hacerlo. Porque después de tanto tiempo dando vueltas el uno alrededor del otro, con tanta historia como tenían, al final habían llegado a esto. Y eh, que no había sido fácil. Y mucho menos rápido.
Mierda, Harry quería besar a Draco hasta dejarlo sin aire, quería abrazarlo hasta que le dolieran los brazos.
Pero espera, ¿y qué le impedía hacerlo? Absolutamente nada. Tenía a Draco delante y, por lo que parecía al menos hasta hacía un rato, bastante dispuesto.
Y aunque Harry no podía negar que se había puesto un poco nervioso con lo que acababa de pasar, ahora que ya se le había pasado la tensión, estaba volviendo a tener ganas de otras cosas.
Así que, despacito y sin movimientos bruscos –que no quería sobresaltar a Draco–, Harry enrolló nuevamente el pergamino y lo dejó encima de la mesa. Draco siguió sus movimientos de reojo, con una sonrisita que le hizo pensar a Harry que conocía perfectamente sus intenciones. Y bueno, seguramente fuera así. Pues mejor. Si no estaba huyendo ya, es que no iba a hacerlo entonces. Así que… adelante.
Pero antes…
- ¿Y qué pasa con Astoria?
Draco resopló. Y Harry le habría hecho algún comentario al respecto, sobre lo poco elegante que había sonado, si no fuera porque estaba tomándole el pelo. Es decir, la respuesta le importaba un poco también, no se iba a engañar, pero la pregunta era más por tocarle las narices a Draco.
- La verdad es que no me apetece demasiado pensar en Astoria ahora mismo, no puedo imaginarme por qué.
Bueno, Harry estaba de acuerdo. No iba a decírselo, pero lo estaba.
- Ya, pero…
- Arg. –Draco se pasó una mano por la cara, frotándose los ojos con los dedos, dejando escapar todo el aire a través de la nariz–. De verdad que no tienes que preocuparte por ella. Seguirá viviendo en la mansión mientras quiera, como hasta ahora. Seguirá todo más o menos igual, esto ha sido una mera formalidad.
- Pero entonces ya no estáis juntos.
- No.
Harry estaba sorprendido por la paciencia que estaba teniendo Draco, la verdad. Si hubiera sido él, ya le habría soltado alguna contestación poco agradable. Y seguramente Draco lo estuviera pensando. Posiblemente se estaría planteando por qué se había divorciado de Astoria por Harry. Bueno, Harry también se lo preguntaba un poco.
- Entonces… ¿eso quiere decir que quieres que seamos novios?
Harry era totalmente consciente de lo infantil que acababa de sonar, pero eh, le hacía gracia. Y también le hacía ilusión, qué le iba a hacer. Como el adolescente sentimental que era, le apetecía decirlo. Y si a Draco le pareció ridículo, desde luego que no dijo nada. De hecho, llevó las manos hasta la cintura de Harry, tirando de sus pantalones, obligándolo a acercarse a él mientras lo miraba con una amplia sonrisa.
- Ajá.
Harry se rio, porque bueno, era un poco absurdo, pero se dejó llevar por Draco hasta que quedó completamente pegado a su cuerpo. Y ahora, una vez que se le había pasado ya toda la ansiedad y estaba relajado de nuevo, y que encima se encontraba mucho más cerca de Draco de lo estrictamente necesario… Bueno. Lo pedía el guion, ¿no?
Ni corto ni perezoso, Harry rodeó con los brazos a Draco, dejando las manos sobre su trasero, apretándolo un poco más contra sí mismo y… sí. Estaban los dos pensando en lo mismo, estaba claro. Sin darle tiempo a Draco para reaccionar, Harry pegó los labios con los suyos, besándolo de forma suave. Pero eso no era suficiente para ninguno de los dos. Draco mordió sin fuerza los labios de Harry, colando la lengua en su boca mientras subía una de sus manos por la espalda de Harry hasta dejarla sobre su cuello, manteniéndolo pegado.
Harry no tenía mucha idea de lo que estaba haciendo. Es decir, alguna tenía porque tampoco era un mojigato, pero no tenía mucha experiencia con el género masculino, así que sólo se dejaba llevar por el instinto. Y, ahora que se le había pasado un poco la urgencia, estaba un poco más nervioso. Pero para eso podía contar con Draco.
- Harry. –Harry estaba seguro de que Draco no tenía ni idea de lo que le hacía que lo llamara por su nombre, pero eran muchas cosas y todas para mayores de edad. Sobre todo si lo decía así, pegado a sus labios, con la voz ronca y… argh–. ¿Vamos a un sitio más cómodo?
A Harry le faltó tiempo para contestar, simplemente agarró a Draco de la mano y lo arrastró prácticamente hasta la habitación. En otro momento y en otra situación probablemente se habría reído. Ahora estaba demasiado nervioso para planteárselo.
Definitivamente, era mejor no pensar y dejarse llevar. Así que Harry llevó las manos a las mejillas de Draco y pegó sus labios a los suyos, caminando despacio hacia él y empujándolo hasta que chocó contra la cama. Separándose lo justo de él, le dio un empujoncito más hasta conseguir que Draco cayera sentado sobre el colchón, apoyando ambas rodillas a cada lado de sus piernas y sentándose sobre su regazo. Dejando escapar el aire por la nariz, coló la lengua entre los labios de Draco, buscando profundizar el beso. Podía notar perfectamente que Draco estaba igual de excitado que él, y no sólo en la urgencia de sus movimientos. Y el hecho de tener su entrepierna al alcance de la mano solamente lo confirmaba.
Separándose de sus labios, Harry cogió aire y miró a Draco. Estaba sonrojado, con los labios entreabiertos y enrojecidos por los besos, respiraba de forma agitada, tenía el pelo completamente despeinado y lo miraba como si fuera a echársele encima en cualquier momento. Cosa que, por otra parte, bien podía ser cierta. Pero ahora que Harry había conseguido lanzarse, no quería ceder tan fácilmente. Al menos, no tan pronto. Apoyándose sobre los hombros de Draco, Harry se deslizó sobre su regazo, acercándose más a él, hasta apoyarse contra el pecho de Draco. Pegando su entrepierna con la suya.
Mierda.
- Joder, Harry.
Draco soltó el aire con fuerza por la nariz de golpe y se dejó caer hasta quedar tumbado en la cama, llevando las manos hasta la espalda de Harry y colándolas por debajo de su camiseta, atrayéndolo hacia sí mismo hasta conseguir que Harry quedara tumbado sobre él. Sin esperar siquiera a que Harry se acomodara, subió las manos por su espalda hasta sus hombros por debajo de su ropa, levantando la prenda hasta dejársela enrollada bajo sus brazos. Y Harry, obediente como era cuando le daba la gana, se la terminó de quitar, dejándola caer a un lado de la cama.
Draco sonrió de medio lado y se relamió los labios y Harry sentía que iba a explotar. Y mierda, porque cada vez que se movía mínimamente, rozaba su entrepierna contra la de Draco. Se irguió –cosa algo difícil, ya que Draco estaba empeñado en acariciar todas las partes de su cuerpo que quedaban a su alcance–, y desabrochó los botones de la camisa de Draco hasta poder abrírsela. Al menos ya estaban en igualdad de condiciones. Más o menos.
Harry se quedó mirando a Draco mientras él sacaba los brazos de las mangas, quitándose la camisa por completo, y se mordió el labio inferior. Bueno, estaba muy bien lo de actuar sin pensar y todo eso. Pero ahora que habían llegado hasta ahí, a Harry le estaban entrando un poco los nervios.
Draco, como si le estuviera leyendo el pensamiento, volvió a empujarlo contra sí mismo, consiguiendo que se tumbara sobre él y, antes de que Harry se diera cuenta, rodó sobre la cama. Quedando sobre Harry. Acercó los labios a la oreja de Harry y le dio un mordisco en el lóbulo de la oreja.
- ¿Quieres que siga yo?
El susurro de Draco en su oído hizo que a Harry se le pusieran todos los pelos de punta. Subió la mano hasta la cabeza de Draco y enredó los dedos en su pelo, tirando ligeramente hasta conseguir que Draco lo mirara y simplemente asintió. No se fiaba ahora mismo de sus palabras, porque si abría la boca lo más probable era que saliera algún gemido.
Aunque a Draco no pareció importarle demasiado. Apoyando las rodillas sobre la cama, separó la parte inferior de sus cuerpos y, aunque Harry no podía decir que estuviera contento con eso, sí que se alegraba porque al menos podía pensar con algo más de coherencia. Draco pegó los labios al cuello de Harry y fue bajando entre besos, lametones y mordiscos por el pecho y el abdomen de Harry. Cuando llegó al ombligo, se entretuvo un poco más y bueno, Harry ya no podía hilar pensamientos coherentes de nuevo. Draco siguió bajando hasta el borde de los pantalones de Harry y, sin dejar mucho tiempo para quejas, se los abrió y tiró de ellos para abajo.
Y Harry, que no podía pensar, simplemente levantó el culo de la cama para que se los pudiera bajar. Cosa que –evidentemente– Draco aprovechó, bajándoselos por completo hasta quitárselos junto con los calcetines y los zapatos. Y bueno, cierto era que Harry no estaba desnudo del todo, pero lo que llevaba puesto tampoco hacía demasiado por ocultar la erección que tenía. Y, aunque quisiera no avergonzarse, era difícil no hacerlo cuando Draco lo estaba mirando como si se lo fuera a comer.
Draco se bajó de la cama y, ante la atenta mirada de Harry, se terminó de desvestir, quitándose pantalón, ropa interior y zapatos, dejándolo todo en un montón al lado de la cama. Y Harry no pudo evitarlo, de verdad que no, pero tuvo que mirarlo de arriba abajo. Pero es que ver a Draco delante, desnudo y excitado no era algo que uno pudiera ver todos los días.
Tampoco Draco le dejó demasiado tiempo para recrearse, porque volvió a subirse a la cama, y probablemente sin darse cuenta de la expectación que acababa de generar en Harry. Volvió a colocarse a horcajadas sobre las piernas de Harry, dejando la cara a la altura de su entrepierna y lo miró. Y Harry pensó que tenía que ser ilegal la forma en la que estaba sonriendo Draco, porque, ¿en serio?
Harry cerró los ojos en cuanto notó los dedos de Draco colándose por el elástico de su ropa interior y tirando de la prenda lo justo para liberar su erección. Y Harry sabía que Draco estaba demasiado cerca porque podía sentir su respiración sobre la piel, pero no se atrevía a mirar. Aunque tampoco le hacía falta mirar para sentir.
Harry cogió aire de golpe en cuanto notó la lengua de Draco contra su miembro. Draco lamió desde la punta hasta la base y vuelta, dándole un pequeño beso en el glande antes de metérselo por completo en la boca. Y Harry ya sí que no pudo evitar soltar un gemido, porque mierda, a punto estaba de terminar directamente en la boca de Draco. Y parecía que eso es precisamente lo que Draco quería, porque comenzó a succionar ligeramente, subiendo y bajando por el miembro de Harry, lamiendo, chupando. Harry no pudo evitar llevar las manos a la cabeza de Draco, acariciando su pelo entre los dedos, intentando mantener un ritmo más lento para intentar prolongarlo. Y Draco, sin querer entender, aprovechó para profundizar más con el miembro de Harry en su boca hasta meterlo por completo y Harry casi se corre ahí mismo en ese instante en la garganta de Draco –y si no lo hizo debió de ser por algún hechizo, magia o milagro–, justo antes de que este lo liberara, dándole un par de lametones en el glande como regalo.
Harry tuvo que abrir los ojos y, cuando lo hizo, se encontró con los ojos de Draco, que lo miraba inocentemente como si no hubiera roto un plato en la vida. El sinvergüenza.
Soltando el aire por la nariz a modo de risa, Draco terminó de quitarle los calzoncillos a Harry antes de deslizarse por su cuerpo hasta quedar a la altura de su cara, dándole un beso casto en los labios como si hasta hace unos instantes no hubiera tenido el pene de Harry hasta lo más profundo de su garganta.
Y Harry quería devolverle el favor, entre otras cosas porque estaba demasiado cerca del límite y necesitaba calmarse un poco o terminaría todo demasiado pronto. Y bueno, que tampoco es que Harry tuviera mucho que demostrar, pero no quería decepcionar a Draco. Aparte, que tampoco quería que Draco fuera el que hiciera todo el trabajo. Aunque, siendo sinceros, era el que tenía la experiencia.
Cogiendo aire por la nariz y soltándolo poco a poco por la boca, Harry llevó las manos hasta la parte baja de la espalda de Draco, deslizándolas hacia abajo hasta apoyarlas sobre sus nalgas. Y si los ruidos que dejaba escapar Draco eran un indicativo de algo, Harry diría que iba por buen camino.
Y, por si quedaba alguna duda, Draco pegó los labios a la oreja de Harry, mordiendo la piel del cuello justo por debajo de ésta, susurrando suavemente.
- Puede que me haya adelantado a los acontecimientos y haya venido preparado de casa.
A Harry le costó un poco entender a lo que se refería. Un poquito, nada más. En su defensa, diría que era la primera vez que llegaba a este punto con un hombre. Y no sólo eso, sino que además estaba un poco… obnubilado con el desarrollo de las cosas. Y entre ese poquito nada más que le costó terminar de entender lo que decía Draco y que probablemente Draco no era la persona más paciente de Reino Unido –y menos en esas circunstancias–, Draco se vio obligado a actuar. Posó las manos sobre las de Harry y las empujó hasta conseguir que Harry abriera sus nalgas.
Y Harry podía ser lento, pero no era estúpido. Ahí ya sí que entendió clarísimamente lo que quería decir Draco. Y lo que quería, también. Así que cuando este soltó sus manos, Harry tomó la iniciativa. Con cuidado, sobre todo porque no sabía qué esperar, acarició con los dedos la piel hasta alcanzar la entrada de Draco. Conteniendo la respiración, acarició por encima de esa zona con los índices, finalmente presionando ligeramente con uno hasta introducir el dedo hasta el primer nudillo. Y sí, definitivamente ya entendía a qué se refería Draco, porque el dedo se deslizaba sin problemas. Despacio, empujó el dedo lentamente hasta meterlo por completo, girándolo con suavidad para ir abriendo espacio. Distraído con lo que tenía entre manos, Harry repitió lo mismo con el dedo corazón, hasta dejar los dos dedos dentro de Draco. Y bueno, Harry era una persona curiosa por naturaleza y esto era la primera vez que lo hacía, así que era normal querer aprender más. Con cuidado, movió los dedos dentro de Draco, tocando las paredes, presionando hasta que… Draco dejó escapar un gemido, arqueando la espalda y acercándose más a la mano de Harry. Y Harry, insistente como era, volvió a presionar en el mismo punto con algo más de fuerza. Draco, como respuesta, clavó los dientes en el hombro de Harry, ahogando de esta manera los sonidos que podían escapar de su boca.
Con algo más de confianza, Harry añadió un tercer dedo, moviéndolos y separándolos lentamente, acariciando suavemente, escuchando los ruidos y mirando los movimientos de Draco para saber qué le gustaba más.
Harry no tenía prisa, pero parecía que Draco sí que se estaba impacientando. Apoyando una mano al lado de la cabeza de Harry, se separó hasta quedar sentado a horcajadas sobre él, apartando las manos de Harry con la que le quedaba libre. Sin decir más palabra, y mirando fijamente a Harry mientras se mordía el labio inferior, sujetó el miembro de Harry y lo apoyó contra su entrada, dejándose caer poco a poco sobre él.
Mierda, mierda, mierda.
Harry había conseguido tranquilizarse un poco, pero Draco estaba tan apretado, tan caliente, tan resbaladizo, que Harry sólo quería enterrarse por completo en él. Cosa que, al parecer, era lo que quería Draco, porque se dejó caer hasta sentarse sobre Harry, arqueando la espalda y dejando escapar un gemido.
Con las rodillas apoyadas a ambos lados del cuerpo de Harry y las manos sobre su pecho, Draco comenzó a moverse lentamente. Harry aprovechó la situación para dejar las manos sobre la cintura de Draco, deslizándolas hasta su culo, sujetándolo y ayudándolo con sus movimientos. Y, por qué no, acariciando todo lo que quedaba al alcance de sus dedos, porque le estaba resultando extremadamente erótico tocar dónde estaba entrando en el cuerpo de Draco.
Arg.
Era demasiado.
Harry agarró algo más fuerte a Draco, apretándolo contra sí mismo, y giró en la cama hasta volver a quedar sobre Draco. Draco, sorprendido por el movimiento brusco, echó las manos alrededor del cuello de Harry, como para sujetarse. Yyyy eso era justo lo que Harry quería. Pegó los labios a los de Draco, colando directamente la lengua en su boca, rozándola contra la suya mientras deslizaba las manos por las piernas de Draco hasta sus rodillas. Separándose de él tras un pequeño mordisco en el labio inferior, Harry dejó las piernas de Draco apoyadas sobre sus hombros. Y puede que Harry no tuviera tantísima experiencia ni confianza en esto, pero bueno, lo compensaba con las ganas que tenía de Draco ahora mismo.
Harry volvió a llevar las manos hasta el culo de Draco, levantándolo un poco, aprovechando esta postura para ser él el que se moviera. Y mierda, no iba a aguantar mucho más. Draco estaba gimiendo, tapándose la cara con un brazo y con la otra mano masturbándose, y esa visión era más de lo que Harry podía aguantar.
Harry movió una de sus manos hasta la mano que Draco tenía sobre su miembro, entrelazando los dedos con los suyos y obligándolo a moverla algo más rápido, a la vez que aumentaba el ritmo de sus movimientos contra Draco. Oh, sí, sí, Draco se estaba corriendo, soltando un gemido más agudo y Harry podía notar cómo se estaba apretando a su alrededor y no podía aguantar más. Con un último empujón, se enterró profundamente en Draco, terminando dentro de él.
Sin fuerzas, Harry soltó a Draco, dejando que estirara las piernas y se recolocara, y se dejó caer a su lado, con la mitad del cuerpo sobre el suyo. Sólo podía escuchar la respiración agitada de Draco a su lado. Merlín, no recordaba esto tan intenso.
Recuperando un poco la cordura, se separó con cuidado de Draco, dándose media vuelta en la cama para quedar boca arriba al lado de Draco, y giró la cara para mirarlo. Se imaginaba que él estaba igual que Draco –despeinado, agitado, sonrojado–, pero argh, acababa de tener el mejor sexo que había tenido en años –aunque tenía que decir que no es que hubiera tenido mucho. O ninguno acompañado–, y sólo ver a Draco intentando recobrar el aliento, ya estaba consiguiendo que se excitara de nuevo.
- Guau.
Guau, sí. Harry estaba… alucinado. Le habría gustado decir algo más, pero bueno, le faltaba un poco la respiración y también las palabras.
Draco soltó una carcajada, pasándose una mano por el pelo, peinándose un poco con los dedos.
- ¿Guau? Gracias por lo que me toca, supongo.
Harry se rio en respuesta. Se lo merecía, pero es que no se le ocurría nada más. Era increíble. Se sentía como si hubiera vuelto a la adolescencia, pero mejor, porque tenía la vida resuelta y no había ningún loco intentando asesinarlo. Y mucho mejor, porque tenía a Draco al lado. Y pensando en todo el tiempo que habían estado dando vueltas el uno alrededor del otro, viendo el resultado, Harry no podía evitar sentir que habían estado perdiendo el tiempo. Aunque, siendo sinceros, Harry no podía asegurar que si Draco se le hubiera lanzado desde el principio, él no le habría avadakedavradreado el culo. Así que bueno, igual no era tanta pérdida de tiempo.
Sobre todo si no lo perdían ahora.
Con un movimiento perezoso, Harry volvió a girarse hacia Draco, apoyando parcialmente el pecho sobre el suyo y, con un Fregotego sin varita, Harry limpió los restos sobre el cuerpo de Draco, paseando posteriormente los dedos sobre su abdomen, acariciando suavemente su piel.
- ¿Ha merecido la pena?
Harry tenía clara la respuesta por su parte, pero oye, necesitaba escucharlo de la boca de Draco.
- ¿La espera?
Sí, pero no. Harry no se refería solamente a la espera. También se refería a todo lo que Draco había hecho, el tema de Astoria, llevarse bien con los Weasley… Al final, Harry tenía la sensación de que Draco había tenido que cambiar más cosas por Harry que Harry por él. Y eso sin tener en cuenta el tira y afloja de los últimos años hasta llegar a donde estaban.
- Todo, en general.
Draco se removió bajo Harry hasta conseguir sacar el brazo de debajo de su cuerpo, pasándoselo sobre el hombro y acariciando la parte alta de su espalda con los dedos, subiendo por el cuello hasta la raíz del pelo y volviendo a bajar.
- Creo que le estás dando más vueltas de las necesarias. –Arg, odiaba cuando Draco hacía eso y le leía el pensamiento. Bueno, tampoco es que lo odiara. Pero cuando Harry no tenía ni idea siquiera de lo que estaba pensando, Draco ya lo sabía, y era cuando menos molesto–. Si no me mereciera la pena, no estaría aquí.
Harry puso un puchero que esperaba que Draco no hubiera visto. Draco era una persona eminentemente pragmática, estaba claro que si estaba ahí, en ese preciso instante, tumbado en la cama con él, era porque quería. Pero oye, que tampoco le importaba a Harry que se lo confirmara y le quitara un poco los miedos e inseguridades, muchas gracias.
Draco soltó una risita y subió la mano desde su cuello hasta su pelo, enredando los dedos en él para poder hacer que Harry lo mirara a la cara.
- Pero quieres que lo diga, ¿no? –Harry asintió despacito porque tampoco quería parecer muy necesitado, pero cada uno tiene sus traumitas y sus necesidades en una relación, y sí, quería escuchárselo decir con sus palabras. Draco, en respuesta, sonrió mínimamente antes de ponerse serio, mirando a Harry fijamente a los ojos–. Sí. Ha merecido la pena, Harry. Absolutamente todo lo que hemos pasado que nos ha traído hasta aquí. Todo. Y lo haría tres veces más si hiciera falta.
Harry cogió aire de golpe. Ya conocía un poco a Draco y no solía ser tan directo. Pero eh, que no era una queja ni mucho menos. Sobre todo, porque eso era justo lo que Harry necesitaba oír.
Tragando saliva y con ella el nudo que se le acababa de formar en la garganta, Harry acercó sus labios a los de Draco, susurrando antes de darle un besito suave en ellos.
- Gracias.
Le gustaría decirle muchas más cosas, por supuesto. Pero no era capaz de traducir sus sentimientos en palabras ahora mismo.
Aunque estaba seguro de que Draco lo sabía, porque este solamente sonrió, lo atrajo un poco más contra sí mismo en un abrazo y le dio un beso suave en la frente como respuesta.
Ya tendría tiempo de decírselo todo. De momento, se iba a dormir en los brazos de Draco.
N/A: Gracias por leer y por los reviews. Y, sobre todo, gracias por la paciencia a los que todavía quedáis por ahí.
Aunque no lo parezca, ya queda menos.
MayaT.
