- Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi, para su creación "Ranma ½", (a excepción de algunos que son de mi invención, y que se irán incorporando durante el transcurso del relato en una especie de "actores secundarios"). Esta humilde servidora los ha tomado prestados para llevar a cabo un relato de ficción, sin ningún afán de lucro.


"Psycho killer"

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Capítulo IV

"Pacto de no agresión"

Otra víctima.

Distinto lugar, pero había aparecido otra víctima.

Esta vez el sitio escogido para dejar el cuerpo de la víctima había sido cerca de la estación principal de trenes de Tokio, específicamente en una callejuela poco transitada a cinco cuadras de la entrada a la estación, por lo que cuando la policía fue alertada todo se había transformado en caos y horror. Así, nuevamente él o los asesinos habían dejado a la víctima en un lugar céntrico para que cualquier transeúnte la encontrara, pero tomando las precauciones para que ese descubrimiento no se hiciera con tanta rapidez.

Cuando Ranma y Hansuke habían llegado al lugar, la policía ya tenía acordonado el perímetro y se encontraban haciendo las primeras pesquisas.

Era una suerte que a esa hora de la madrugada nadie hubiera alertado a la prensa ya que era siempre un alivio trabajar sin tener que dar explicaciones a los periodistas contestando preguntas que muchas veces resultaban morbosas hasta para un experimentado policía.

Así pues, el cuerpo se encontraba en la misma posición en la que habían encontrado a la primera chica. A simple vista se trataba de una mujer de veintitantos años, de largos cabellos negro azulados, vestida con una especie de túnica blanca, descalza, sin documentación y de una extrema palidez.

El resultado del examen ocular había concluido de igual forma que el de la chica encontrada a orillas del río Kanda; marcas de pequeños agujeros en brazos, piernas y cuello eran plenamente identificables, al igual que la letra B grabada en el mismo lugar que la otra chica.

Esa noche, ni Hansuke ni Ranma pudieron dormir, puesto que con aquel asesinato la investigación tomaba un nuevo rumbo. Había un patrón a seguir y ya comenzaban a pensar en la posibilidad de que estuvieran tratando con un psicópata. Debían investigar en profundidad, y debían hacerlo rápido.

Seis días después del hallazgo del segundo cuerpo ya tenían nuevos antecedentes. El forense había confirmado que la chica había muerto de la misma forma que la anterior víctima; su sangre había sido drenada completamente, y, en consecuencia, ésta había muerto de una anemia severa producto del desangramiento.

También habían averiguado todo respecto a ella. Tenía veintiún años, de familia acomodada vivía todavía en casa de sus padres. Estudiaba en una universidad cercana a su casa, era la menor de tres hermanos y se caracterizaba por ser muy sociable. Su nombre era Ayame y mantenía una relación a distancia con su novio dos años mayor que ella, el cual se había ido como estudiante de intercambio justo aquel año. En apariencia era una chica bastante normal que no tenía mayores problemas que los que pudiera tener cualquier estudiante universitario.

-Misma forma de operar –dijo Hansuke sentado frente a su compañero-. La sangre totalmente drenada. No se encontraron drogas, ni alcohol, ni medicamentos y la data de muerte es de unas siete horas antes de haber sido encontrada por la mujer que dio el aviso.

-Su familia y amigos están totalmente limpios y dudo mucho que un novio a distancia pueda atentar contra una chica de esta forma vía internet –comentó Ranma apoyando los codos sobre el escritorio para posar su cabeza sobre sus manos.

-No hay nada que vincule a las chicas entre sí, salvo la forma en que fueron asesinadas.

-Tampoco esta vez hay registros de cámaras de seguridad que nos ayuden a dar con la identidad del asesino. El maldito bastardo está jugando con nosotros.

-¿Qué te hace pensar que sea un hombre?

-Nada –respondió el joven de la trenza-, pero de alguna forma tengo que nombrarle y me pareció justo darle el nombre de bastardo… por aquella B que les grabó a ambas chicas.

-Sí –dijo Hansuke de forma pensativa-. Esa letra tiene que significar algo.

-Al menos tenemos un patrón que seguir. El desgraciado que está haciendo esto ataca a mujeres que hasta el momento no superan los veinticinco años, se toma el tiempo de drenar su sangre y luego vestirlas como si estuviera realizando un ritual y además, después de muertas las marca como si quisiera dejar su firma.

-Sabemos que debe tratarse del mismo asesino por la forma de actuar, pero no encuentro el vínculo entre ambas chicas –dijo Hansuke tamborileando con sus dedos sobre la cubierta de su escritorio-. Es decir, si estuviera tratando de decirnos algo, hubiera elegido víctimas que tuvieran algo que ver.

-Las dos son mujeres jóvenes y estudiantes, ahí está tu vinculo, Hansuke.

-Sí, pero no puedes nivelarlas –contradijo el aludido-. Es decir, la primera víctima era una esforzada chica huérfana que trabajaba para pagarse sus estudios de pedagogía, y la segunda tenía una familia bien constituida, adinerada y que le hubiese podido pagar cualquier gusto o excentricidad que ella hubiese querido darse, sin embargo, nuestro asesino encontró que ambas debían morir desangradas, pero ¿por qué?

-¿Quieres decir que no encuentras ningún patrón a seguir?

-No, tenemos un patrón, pero es demasiado débil y no parece de acuerdo con el que han seguido otros psicópatas, sólo eran dos jóvenes estudiantes universitarias que además cursaban distintos años y distintas carreras… eso no me dice mucho, podría haber atacado a cualquier chica de todo Japón.

-Tienes razón, pero ya es tarde y realmente quiero llegar a casa a descansar un par de horas antes de seguir quemando días de esta maldita semana. ¿Revisaste las redes sociales de ambas chicas?

-Sí –contestó el joven de castaños cabellos tallándose los ojos-. A simple vista no encontré nada extraño o que pueda vincularlas, pero le pedí a Matsuda que me ayudara a revisar eso con mayor detención, ya sabes, un individuo con alma de hacker puede obtener más respuestas de la red que un simple mortal como yo que solo es aficionado a los videojuegos.

-Bien, de todas formas, volveremos a revisar sus redes, no podemos dejar que se nos escape nada.

-Iremos a entrevistar a esos muchachos de los que nos habló la madre de la chica, ¿no? –preguntó Hansuke poniéndose de pie para luego tomar su chaqueta.

-Sí, pero lo haremos a medio día y si no sacamos nada con ellos, entraremos en una encrucijada de la cual nos será difícil salir.

-¿Te llevarás el automóvil?

-No, llévame a mi casa y quédate con él –dijo arrojándole las llaves.

-Bien, entonces vamos.

Ambos salieron del lugar en completo silencio. Ya eran pasadas las cinco de la mañana, por lo que ambos sabían que podrían dormir sólo un par de horas para luego volver a la investigación que ahora parecía complicarse.


Dos días después de aquella conversación nocturna, los jóvenes policías aparentemente no habían avanzado mucho, puesto que las pistas eran escasas y las entrevistas a los posibles sospechosos habían servido sólo para descartar la participación de los mismos en el crimen.

Sentado tras el escritorio, Ranma miraba una y otra vez las fotografías que el médico forense le había entregado de ambas chicas con la carpeta del informe con la autopsia de ambas. Comparaba las fotografías para tratar de ver algo que se les hubiera pasado por alto. Su compañero tenía razón al afirmar que las víctimas eran distintas entre sí en lo que se refería a su clase social, grupo de amigos y estilo de vida, pero viendo aquellas fotografías, ellas tenían cierta similitud física.

Las dos eran jóvenes que no superaban los veinticinco años; de piel blanca y menuda contextura física; delgadas y de cabellos negro azulados, ojos oscuros y además, ambas eran vírgenes. Podían decirle que eran pocas coincidencias para tener un patrón que seguir, pero algo le decía en su interior que las chicas que se habían convertido en víctimas de un asesino tenían más cosas en común de lo que ellos estaban logrando visualizar.

-Ranma, Tanaka quiere vernos –dijo Hansuke sacándolo inmediatamente de sus cavilaciones.

-Voy –contestó poniéndose de pie al tiempo que cerraba las carpetas para dejarlas guardadas en un mueble.

Los dos jóvenes no hicieron más que entrar en la oficina de su supervisor para que él los quedara mirando con el ceño fruncido e hiciera un gesto con su barbilla indicándoles que se sentaran frente a él. Esa mañana, el jefe de la unidad había enviado a llamar a Tanaka para manifestarle su molestia al no ver avances significativos en la investigación de sus pupilos. El fiscal hacía preguntas, los mandamases del estamento judicial hacían preguntas, los familiares de las víctimas hacían preguntas, la prensa hacía preguntas, y así, una seguidilla de personas que querían información; información que era difusa y nada clara referente a las dos extrañas muertes que se habían sucedido en tan corto plazo. Para el superior de los dos jóvenes policías había resultado una mañana poco agradable porque todos conocían el mal carácter del jefe de la unidad. No había nadie en ese departamento que se hubiera salvado de una reprimenda por parte del "ogro", como solían llamarle, y esa mañana, Tanaka había sido el objetivo principal de la reprimenda.

-El superior Satō está inquieto –dijo apoyándose en un mueble a su espalda para observar de frente a sus dos pupilos-, dice que la investigación no avanza con la celeridad requerida.

-Pero si…

Tanaka levantó su mano derecha haciendo callar de inmediato con ese sólo gesto a Hansuke.

-Parece que no conoces a Satō, muchacho. A él no le importa cuánto te esfuerces, o si tienes o no tienes pistas que seguir en una investigación, a ese hombre sólo le importa que obtengas resultados y si es en el menor tiempo posible, mejor. Por eso ha decidido intervenir.

-¿Intervenir? –preguntó Ranma alarmado ante la posible reasignación del caso en cuestión-, ¿nos quitará el caso?

-No… todavía –contestó Tanaka cruzándose de brazos-. Satō determinó que necesitamos ayuda para resolver este caso.

-¿Qué clase de ayuda? –preguntó esta vez Hansuke alzando una de sus cejas. No quería imaginarse compartiendo la investigación con otras personas, pero si el ogro lo había determinado así, ellos no podrían hacer nada más que acatar sus órdenes.

-Escuchen, tenemos a dos chicas asesinadas. Misma forma de quitarles la vida, misma marca póstuma, misma contextura física, misma forma de vestirlas para entregarlas en distintas zonas de la ciudad. ¿Quién haría algo así?

-Alguien desequilibrado mentalmente o alguien que disfruta con la angustia y el dolor de sus víctimas –acotó Ranma.

-Un psicópata –dijo su compañero.

-Y para entrar en la mente retorcida de un sujeto así, se necesita a alguien que haya estudiado el comportamiento de este tipo de personas. Lamentablemente nuestros psicólogos no se encuentran disponibles porque una está con permiso maternal, otro está fuera del país por asuntos familiares y el tercero se encuentra en estos momentos ayudando con cuatro casos en simultáneo, por lo que encargarle un quinto caso sería matar al pobre hombre.

-¿Y entonces?

-Entonces, el superior Satō se contactó con una prestigiosa universidad desde donde le habían solicitado tiempo atrás un cupo para capacitar de forma práctica a sus egresados en el campo de la psicología criminal. Satō se negó en el pasado puesto que no le gustaba mucho la idea de alguien externo a la policía colaborando en casos relevantes. La universidad envió a sus practicantes al sistema judicial para colaborar en los juicios de los criminales que ya están detenidos, pero debido a las circunstancias, Satō volvió a comunicarse con el rector de la universidad y enviarán a una de sus mejores alumnas para que nos preste apoyo en este caso.

-¿Una estudiante para colaborar en un caso tan importante? –ironizó Ranma.

-Técnicamente ella ya no es estudiante –aclaró Tanaka-. La chica se tituló, hizo un posgrado y actualmente se especializa en psicología criminal. No es una niña de dieciocho años, por si quieres saberlo.

-Aun así no es una psicóloga criminal –rebatió Ranma molesto.

-No, porque para lograr eso tendrá que realizar su práctica acá, con nosotros y colaborando en este caso.

-No me parece adecuado –dijo cruzándose de brazos mientras fruncía el ceño.

-No te pedí tu opinión, Saotome, sólo les estoy informando que desde hoy contaremos con la ayuda de una psicóloga para ver si podemos resolver este maldito caso en los tiempos que a Satō le acomodan.

-¿Estará supervisando nuestro trabajo? –preguntó Hansuke quien había permanecido en silencio.

-No, ella estará colaborando con ustedes y por lo demás, no vendrá todos los días a menos que sea indispensable que así lo haga.

En ese momento se escucharon tres enérgicos toques en la puerta de la oficina y luego, ésta se abrió haciendo ingreso por ella un hombre alto, delgado, con un abundante mostacho sobre sus labios y negros y cortos cabellos muy bien peinados. Cerró la puerta tras él e hizo un recorrido visual de la habitación antes de hablar.

-¿Ya les informaste sobre la nueva incorporación a estos dos, Tanaka? –preguntó el hombre con un severo tono de voz.

-Sí, señor. Acabo de hacerlo.

Los jóvenes se pusieron inmediatamente de pie y voltearon para quedar de frente al jefe de la unidad. El hombre los observó detenidamente y asintió.

-Bien. Saotome, Fukuda, quiero que conozcan a su nueva compañera de trabajo. No creo que sea necesario decirles que espero que la traten bien y colaboren juntos para la resolución de este caso.

-Sí, señor, pierda cuidado –se apresuró en contestar el joven de verdes ojos mientras su compañero intentaba esquivar la mirada inquisitiva de su superior.

-¿Saotome?

-Sí, señor –contestó a regañadientes-. Seré el mejor compañero que esa señorita pueda tener acá en la unidad.

-Eso espero, porque si recibo un solo reclamo en tu contra, Saotome, te saco del caso de inmediato, ¿entendido?

-Sí, señor.

El jefe de la unidad asintió y retrocedió un par de pasos para abrir de un solo movimiento la puerta de la oficina. Lo vieron hacer un gesto con una de sus manos y luego volver a instalarse en el mismo lugar en el que había estado anteriormente, pero esta vez acompañado de una menuda chica de cabellos azulados y mirada color chocolate que tenía su vista enfocada directamente en Tanaka.

-Quiero presentarles a la señorita Akane Tendo, psicóloga titulada que actualmente se encuentra especializándose en criminalística. Ella tratará de ayudarnos a resolver este importante caso.

Fueron escasos segundos los que tardó la muchacha en percatarse que se encontraba en la misma habitación que aquel hombre de trenzados y negros cabellos azabache a quien había dejado de ver hacía más de cinco años y con quien por casualidad se había vuelto a encontrar días atrás. Palideció por un momento y sintió que sus piernas temblaban al hacer contacto visual con la intensa mirada azulada que estaba fija en su persona, sin embargo, se repuso rápido y compuso una espléndida sonrisa antes de saludar.

-Mucho gusto –dijo con esa dulce voz que Ranma tan bien recordaba-. Esperé mucho tiempo este llamado y será un privilegio para mí el ayudar al departamento de criminalística. Espero servir de apoyo y aportar con mis conocimientos para la resolución de este caso.

-Estoy seguro que así será –dijo Satō esbozando una media sonrisa.

-Bienvenida, señorita Tendo –acotó Tanaka haciendo una impecable reverencia-. Agradezco desde ya por la ayuda que estoy seguro les prestará a mis muchachos.

-Bienvenida –secundó Hansuke con una sonrisa en los labios mientras le daba un golpe con su codo en las costillas a Ranma puesto que el ogro no les quitaba la mirada de encima.

-Bienvenida –balbuceó finalmente el joven de la trenza.

-Gracias –contestó la chica ocultando su turbación al escucharle decir esa escueta palabra.

-Bien, hechas las presentaciones creo que puedo retirarme y confiar en que se pondrán de acuerdo para llevar este caso a buen puerto –dijo Satō volteándose para salir de la oficina-. Tanaka, necesito que me acompañes a mi despacho para hablarte de otro asunto. Dejaremos a estos jóvenes para que se conozcan y comiencen a trazar un plan de trabajo.

-Sí, señor –contestó el aludido siguiendo a su superior.

Cuando la puerta se cerró tras la salida de Tanaka, el ambiente en la oficina era tan tenso que a Hansuke le pareció que podría cortarlo con un cuchillo. Ahí estaba él, en medio de dos personas que se miraban desafiantes, casi como si quisieran matarse en ese mismo lugar. Observó de soslayo a su amigo y descubrió que Ranma estaba haciendo esfuerzos sobrehumanos para no explotar.

Lo cierto es que el joven de la trenza se había dedicado a estudiar a su ex prometida durante esos escasos momentos en los que los demás habían intercambiado algunas palabras y lo primero que había notado fue que sus cabellos ahora eran un poco más largos de lo que él recordaba, puesto que le llegaban a la altura de los hombros; sus facciones también habían cambiado un poco dándole un aspecto de ingenuidad y seducción a partes iguales, seguramente debido a esos labios carnosos, esa nariz respingada y esa profunda mirada achocolatada que componían su rostro. Días atrás, su encuentro había sido tan sorpresivo que él no había tenido tiempo para fijarse en aquellos detalles, mucho menos en el cambio en la contextura física de la chica puesto que si bien seguía siendo menuda y más baja que él en estatura, con los años su cuerpo había adquirido curvas definidas de las que ahora, aunque quisiera no podría burlarse, sin embargo, ella seguía inspirándole ese rencor que había guardado durante años y que estaba lejos de remitir. Entonces se preguntó por qué los dioses no habían escuchado sus ruegos. Resulta que ahora se enteraba de golpe que la prodigiosa psicóloga enviada por la universidad se trataba ni más ni menos que de su ex prometida y que por orden de su superior debían trabajar juntos para la resolución de ese extraño caso. No, eso no sucedería si él podía evitarlo.

-¿Les parece si…

-¿Por qué estás aquí? –interrumpió Ranma a su compañero dirigiéndose en un tono demandante a la chica que lo miraba con rencor.

-¿Qué no te lo explicaron tus superiores? –contra preguntó alzando una de su cejas-. Vine enviada por la universidad para ayudarles en…

-Eso ya lo sé, pero ¿por qué tú?, ¿no había otra persona?

-Aunque no lo creas, no. No había otra persona porque en estos momentos soy la única a quien le interesa perfeccionarse en psicología criminal.

-Chicos, por lo que pasó el otro día y también por cómo se comportan ahora, puedo apreciar que ustedes ya se conocen –intervino Hansuke tratando de calmar los ánimos-, pero… ¿podríamos ponernos de acuerdo para comenzar a trabajar? De preferencia en un ambiente de tranquilidad y…

-¿Por qué no renuncias y pides que envíen a otro de tus compañeros? –inquirió Ranma acercándose un paso hacia la chica sin prestar atención a las palabras dichas por Hansuke-. Te advierto que esta asociación no resultará, así que estás a tiempo de desistir.

Ella lo miró incrédula. Cierto que cuando el director de la carrera le había comunicado que del departamento de criminalística de la policía habían solicitado ayuda técnica y que ella había sido seleccionada para prestarles esa ayuda, jamás se esperó que justo sería su ex prometido uno de los inspectores que estarían a cargo de la investigación, sin embargo y pasada la primera impresión, ella había decidido que aunque le incomodara y le trajera amargos recuerdos el trabajar junto él, lo haría. No tenía otra opción si quería obtener su especialidad en psicología criminal porque el director de la carrera se lo había dicho y porque sabía que quizá nunca más tendría una oportunidad como aquella… al menos no antes de que aprobaran su especialidad.

-¿Estás loco? –contestó avanzando unos pasos para quedar frente a él-. ¡Ésta es una oportunidad que querría cualquier psicólogo que pretenda perfeccionarse en criminalística! Si te molesta tanto que te ayude en la investigación, renuncia tú, porque yo no voy a renunciar sólo porque el niño que abandonó Nerima despavorido sin siquiera despedirse de sus padres se siente incómodo con mi presencia en este lugar. He buscado esta oportunidad por mucho tiempo y ahora que la obtuve no dejaré que se me escape de las manos sólo para que tú te sientas cómodo.

-¡No abandoné Nerima, tú hiciste que me fuera! –rebatió apuntándola con su brazo extendido-. Ahora estás en mí territorio, así que yo puedo hacer lo mismo.

-¿De verdad?, me gustaría ver cómo haces el intento.

-¿Quieres que te lo demuestre? –le desafió.

-El señor Satō me habló de un policía rebelde y altanero que se creía dueño de la verdad -dijo con total desplante-. Me dijo que si ese policía me importunaba no tenía más que decírselo y él lo pondría en su lugar. Puedo suponer que la persona a quien se refería es el mismo chico engreído que conocí a los dieciséis.

-¿Crees que puedes venir aquí a amenazarme con ir a quejarte con mi superior?

-Tú decides.

-No puedo creerlo –dijo desordenándose el flequillo-. Akane Tendo viene a amenazarme en mi propio lugar de trabajo. ¡Quién te crees que eres para intervenir en mi investigación y encima advertirme que puedes hacer que Satō me quite el caso!

-Alguien que puede ayudarte, sólo tenemos que hacer a un lado nuestros problemas personales y…

-¡No puedo hacer a un lado mi problema contigo! –explotó-. ¡Mi problema eres tú, siempre has sido tú! Me detestas, me lo demostraste ese día en la maldita universidad, y ahora te presentas aquí muy ufana esperando que olvide todo lo que pasó hace cinco años para intervenir en un caso que es realmente importante.

-¡No puedes acusarme porque tú también me detestas y me lo dejaste muy claro el día que abandonaste Nerima! –exclamó Akane furiosa con quien había sido su prometido-. Yo no he olvidado lo que pasó ese día, pero por lo que veo y a diferencia de ti, soy capaz de sobreponerme al pasado y dejar el resentimiento atrás si con eso logro ayudar a encontrar al responsable de esas muertes, en cambio tú nunca has querido enfrentar tus problemas y prefieres salir arrancando, aunque en esta ocasión pretendes que sea yo la que se aleje pero no lo haré, te guste o no, seré yo quien los asesore. Aunque tenga que soportar ver tu cara agria todos los días, no desperdiciaré esta oportunidad, ¿te quedó claro?

-Chicos, por favor, ya cálmense –intervino una vez más Hansuke haciendo un gesto con ambas manos para tratar de tranquilizar a sus dos compañeros-. Seguro Tanaka está por volver y si presencia esta escena, estaremos todos en problemas. Les propongo que…

-¡Se me olvidaba que estoy frente a una brillante psicóloga que pretende inmiscuirse en mi investigación! –exclamó Ranma cruzándose de brazos-. ¡Vaya sorpresa! Se supone que no querías verme nunca más, al menos eso fue lo que dijiste cuando me echaste de tu casa y ahora no te importa fastidiarme a diario si con eso consigues esa estúpida especialidad.

Ella lo miró perpleja. No podía creer que él estuviera removiendo su pasado y reclamándole de esa forma delante de un desconocido. Apretó ambos puños y exhaló un suspiro antes de contestar.

-Primero. Sí, no tenía la más mínima intención de volver a verte en mi vida, pero si ese es el precio que tengo que pagar para conseguir que me den la aprobación para trabajar en el área en que quiero desarrollarme estoy dispuesta a hacer un sacrificio –dijo obsequiándole una mirada airada-. Segundo. No vengo a inmiscuirme en tu investigación, me llamaron para integrarme a ella y ayudarles en lo que parece ser un difícil caso que implica a un presumible asesino serial, y eso es lo que voy a hacer aunque a ti no te guste la idea. Y tercero. Es cierto que te dije que te fueras, pero tú tomaste la decisión de hacerlo, yo no te obligué e incluso podías haberte quedado, pero era más fácil escapar de todos tus problemas responsabilizándome a mí por ello ¿no? Mucho más fácil era para ti desaparecer para siempre que reconocer que te equivocabas al acusarme, como todos los demás lo hicieron –terminó de decir en un dolorido y susurrante tono de voz- Finalmente resultó bastante sencillo deshacerte del molesto compromiso que te unía con quien nunca quisiste estarlo –pensó la chica sin llegar a verbalizar su última reflexión.

Él la quedó mirando asombrado al escuchar su última afirmación. ¿Era dolor lo que había detectado en sus ojos y en su suave tono de voz? Parpadeó un par de veces y luego se giró hacia la puerta.

-Me voy de aquí –sentenció.

Ella abrió mucho los ojos, asustada al creer que él cumpliría su amenaza e iría donde sus superiores a pedir que la alejaran de ahí y consiguieran a otra persona que les ayudara, así que, desesperada, trató de detenerlo apoyando su mano en el brazo que él tenía sobre el pomo de la puerta.

-Espera, Ranma… por favor –dijo suavemente.

Lo había llamado por su nombre; era la primera vez desde que se habían vuelto a ver que ella se dirigía a él por su nombre. Inclinó su cabeza y la vio hacia atrás, luego posó sus ojos en la delicada mano femenina que permanecía sobre su brazo extendido y no pudo evitar sentir una corriente eléctrica recorrer su cuerpo desde los pies hasta la punta de sus cabellos. Tampoco pudo evitar que su corazón acelerara sus latidos, pero todo se esfumó cuando ella se percató de la posición en la que se encontraban y rápidamente retiró su mano dejándola caer a su costado.

-Para mí no fue nada fácil dejarlo todo atrás –dijo Ranma volteándose una vez más para quedar frente a ella, sin embargo, de inmediato esquivó la inquisitiva mirada que ella mantenía fija en su persona.

-Me lo puedo imaginar. Disculpa… no debí decir eso –contestó enfocando su vista en la palma de ambas manos. Las había empuñado con tanta fuerza que sus uñas habían quedado marcadas en su piel y dolía un poco. Debía ceder ante él si quería conseguir su ansiada especialización, así que trató de cambiar el juego a su favor porque si seguía enfrentándose a él, tenía muy claro que su aspiración llegaría hasta ahí. Haciendo un esfuerzo sobrehumano se tragó su orgullo y cambió drásticamente de estrategia para tratar de convencer a su ex prometido de trabajar juntos. Luego quizás hubiera tiempo para volver a enrostrarle lo mal que él se había comportado cuando se habían separado hacía años atrás, de momento debía ganar esa batalla y demostrarle que ella, a diferencia de él, no era una cobarde que se amedrentaba al recordar un pasado que siempre había tenido intenciones de olvidar-. Mira –continuó-, yo no sabía ni podía imaginarme que eran ustedes los que llevaban el caso de las dos chicas asesinadas. Estoy dispuesta a hacer un trato contigo para que no me impidas colaborar porque francamente me da lo mismo quién lleva esta investigación, a mí sólo me interesa trabajar en este caso porque es lo que necesito para obtener mi especialidad. He luchado mucho para poder titularme y luego perfeccionarme, y ahora que se dio esta oportunidad única no puedo desaprovecharla. Sé que lo que menos te importa es saber de mi vida o lo que he tenido que pasar para lograr mi objetivo pero… necesito que trates de entender lo fundamental que es para mí ayudar en este caso.

Él bajó la mirada enfocándola en el piso. Ella pensaba que no quería saber nada de su vida e incluso él mismo lo había creído así hasta el fatídico día que la había vuelto a encontrar en el patio de la universidad. No lo reconocería ante nadie, mucho menos ante ella, pero lo cierto es que desde que la había vuelto a ver, él sí quería saber qué había sido de la vida de ella y ahora, el destino y sus superiores le estaban dando aquella oportunidad, pero eso era algo que el orgulloso joven de trenzados cabellos guardaría en secreto sólo para él. Cambió el peso de su cuerpo a su pierna derecha y levantó la vista encontrándose de frente con la expectante mirada achocolatada. Sonrió mentalmente; ella seguía siendo la misma chica expresiva que no era buena ocultando sus emociones.

-Si esto es tan importante para tu carrera yo no seré un impedimento para que consigas tu objetivo, así que haré un esfuerzo y trabajaremos juntos en este caso –accedió finalmente.

-Gracias –contestó, y él pudo observar el brillo en esos ojos que por tanto tiempo había extrañado volver a contemplar-. Te prometo que de ahora en adelante separaré las cosas.

-¿No más recriminaciones ni increpaciones? –preguntó arqueando una de sus cejas.

-Sólo trabajaré en lo concerniente a la investigación –respondió afirmando con un suave movimiento de cabeza-. Nuestro pasado en común quedó muy atrás y por lo menos yo no tengo intención de recordarlo… me hace daño –musitó creyendo que Ranma no la escucharía, sin embargo, él sí lo hizo y endureció el gesto de su rostro.

-Bien, entonces tenemos un pacto de no agresión –dijo con molestia-. Fukuda será nuestro testigo.

-Qué bueno que se acuerden que aún sigo aquí –dijo el aludido soltando un suspiro de alivio-. ¿Y el ser testigo qué significa exactamente?, ¿podré darte un puñetazo y hacerte callar cuando sienta que te estás sobrepasando?

-Si quieres recibir tres puñetazos de vuelta, puedes hacerlo.

-¿Quién recibirá esos tres puñetazos? –escucharon que preguntaba Tanaka quien había ingresado en la oficina justo para escuchar la última frase de Ranma-. Saotome, Fukuda, estoy esperando una respuesta.

-Sólo fue una broma, Tanaka –contestó Ranma chasqueando la lengua.

-Cuidado con las bromas que involucran puñetazos porque la última vez, Fukuda terminó con un esguince de tobillo que te costó trabajar solo por quince días, Saotome.

-Sólo me descuidé, por eso pudo ganarme –se defendió Hansuke.

-Te he ganado los últimos diez encuentros, idiota.

-Ya, no empiecen o aburrirán a la señorita Tendo con sus rencillas y lo que necesitamos ahora es trabajar –intervino Tanaka-. Señorita Tendo, comprenderá que todo ha sido tan imprevisto que no nos ha dado tiempo de habilitar un escritorio para usted. Espero que no le importe compartir el espacio con mis muchachos.

-No me molesta, me adaptaré –dijo la joven con un dulce tono de voz.

-Entonces, acompáñenos a conocer el lugar –le invitó abriendo la puerta para luego hacerse a un lado y dejarla pasar. Akane salió de la oficina y Tanaka se puso a su lado enseñándole los distintos espacios de esa enorme sala llena de escritorios. Hansuke y Ranma iban atrás sin decir nada, pero para el joven de castaños cabellos era evidente que su compañero se sentía muy incómodo. No debía ser nada fácil aceptar trabajar con la chica que le recordaba un pasado que sólo se quería olvidar. El joven exhaló un suspiro, al parecer, esa investigación sería la más complicada en la que tuviera recuerdo de haber trabajado, puesto que no sólo estaba resultando dificultoso obtener pistas, sino que ahora tendría que lidiar con la emocionalidad de sus dos compañeros. Sólo esperaba que esas emociones no terminaran desbordándose y arrastrándolo a él a una guerra que no le correspondía luchar.

-Y aquí es donde prestará su valiosa colaboración, señorita Tendo –dijo el hombre indicándole con su brazo extendido el escritorio doble en donde trabajaban Ranma y Hansuke-. Puede acomodar sus cosas y tomar asiento en donde guste –continuó señalando las dos sillas que se encontraban una frente a la otra separadas por la cubierta de los escritorios.

-Gracias –asintió la chica dejando la mochila que llevaba en una esquina del escritorio para luego sentarse en el lado que daba a la ventana.

Hansuke se tensó y miró de inmediato a su compañero, puesto que la joven había ocupado el lado del escritorio en donde se sentaba Ranma, pero al parecer, su compañero realmente pretendía no hacer más escándalos porque no dijo nada… salvo que el escandalo lo hiciera cuando su superior se retirara.

-Bien, muchachos, muéstrenle toda la carpeta investigativa a la señorita Tendo y permítanle el acceso a nuestra red interna. Realmente espero que podamos resolver este entuerto antes que se sigan produciendo muertes.

-Lo haremos –dijo Hansuke.

-Tanaka –le llamó Ranma viendo que su supervisor se disponía a retirarse-. ¿Puede encargarse Fukuda de proporcionarle la información a la señorita Tendo?

-¿Por qué? –inquirió el aludido levantando una de sus cejas-. ¿Acaso tienes pensado ir a algún lado?

-Sí –contestó afirmando con un movimiento de cabeza-. Quiero ir a hacerle una nueva visita al hermano de la primera víctima y a terminar de realizar las entrevistas que quedaron pendientes a los amigos de la segunda víctima. Así ganaríamos tiempo.

Para Akane quedó claro al escucharle que él quería evitarla. Seguramente se le había ocurrido aquella idea mientras caminaba en silencio tras ella, mirándola fijamente puesto que había sentido esa mirada penetrante clavada en su nuca. No pudo evitar hacer un mohín al tiempo que se dedicaba a sacar una libreta y un pequeño estuche en donde solía llevar lápices de distintos colores.

-Fukuda, ¿te parece bien?

-Sí –dijo un poco decepcionado-. No tengo problema en quedarme y ayudarle a la señorita Tendo.

-Akane –dijo ella-, si trabajaremos juntos prefiero que me llamen por mi nombre.

El joven asintió y también lo hizo su superior.

-Bien, ve a realizar esas pesquisas y vuelve a contarnos como te fue, Saotome.

El joven de trenzados cabellos asintió en silencio y se acercó por detrás de la chica, estirándose para alcanzar su chaqueta desde el otro extremo del escritorio.

-Perdón –dijo cuando pasó a llevar la silla, logrando que se girara un poco-. Permiso –continuó, abriendo el cajón que se encontraba a un lado de donde permanecía sentada Akane para luego extraer las llaves del automóvil-. Nos vemos luego.

La joven de azulados cabellos lo vio alejarse a grandes zancadas. Luego sonrió al tiempo que se despedía con un movimiento de cabeza de Tanka, quien se dirigió hacia su oficina.

-Supongo que tuve la mala idea de sentarme en el escritorio de Ranma ¿no? –dijo suavemente, observando detenidamente la superficie del mueble.

-Supones bien, pero descuida, ese detalle no le importará –dijo Hansuke avanzando hacia un mueble dispuesto en la pared, el cual utilizaban para guardar algunos documentos no tan importantes.

Akane suspiró y se dedicó a darle un vistazo al lugar de trabajo de su ex prometido. El espacio era bastante reducido y austero, sólo contaba con un ordenador, un aparato de teléfono fijo, algunos lápices desperdigados por la superficie, dos libretas de notas y lo que llamó poderosamente su atención, la pequeña figura de un dragón de resina en tonos rojos que destacaba a un lado de la pantalla del ordenador. A su espalda había una pizarra de caucho con muchos papeles, algunas fotografías y documentos pinchados en la superficie, y, a un costado del escritorio, un mueble de tres cajones desde donde él había extraído las llaves del automóvil. El segundo y tercer cajón de aquel mueble parecían estar cerrados con llave.

-Ten, estás son las carpetas investigativas -dijo Hansuke pasándole un par de carpetas con muchos documentos y fotografías dentro-. Allí encontrarás informes con las primeras pesquisas de cuando encontraron el primer cuerpo, fotografías de los lugares en donde se encontraron los cuerpos, testimonios de quienes avisaron a la policía, entrevistas con sus familiares y conocidos, los informes del forense… en fin, toda la información que hemos recopilado de ambas muertes la encontrarás en esas dos carpetas. También podrías revisarlas desde el ordenador, pero por lo menos a mí me resulta más cómodo verlo en papel –se interrumpió para acercarse al ordenador de Ranma y digitó una clave en el teclado-. Es mi clave de acceso, pero te servirá para ingresar a nuestra red y…

-Tú sabes mi historia con Ranma ¿cierto? –dijo haciendo que él dejara de hacer lo que estaba haciendo para mirarla directamente-. Por eso no te sorprendiste al escuchar nuestra discusión.

-Sé algunas cosas –reconoció-. Lo que él ha querido contarme.

-¿Qué fue lo que te contó exactamente? –preguntó con angustia en el tono de su voz-. Necesito saber qué es lo que sabes de mí y de mi historia en común con él porque…

-Escucha, Akane –le interrumpió esforzándose por utilizar un tono neutro al hablar-. Conozco a Ranma desde que ingresamos a la academia y puedo decir que además de ser su compañero de trabajo, soy su amigo… quizás uno de los dos únicos amigos que tiene –se cruzó de brazos y observó por la ventana-. Sé que estuvo prometido con una chica de nombre Akane que vive en Nerima; que desde los dieciséis hasta casi los dieciocho años vivió en la casa de su prometida; que se tuvo que ir de ese lugar porque el compromiso con esa chica terminó y antes que lo preguntes, no, él no me contó nunca qué fue lo que pasó para que terminaran ese compromiso, sólo sé que tuvo que irse apresuradamente el mismo día de su última discusión con quien era su prometida; también sé que tuvo una vida difícil después de abandonar Nerima, que decidió ingresar a la academia sólo porque vio una posibilidad cierta de forjarse un futuro de una forma decente y cumplir así con la petición que le hicieron de no volver nunca más a la casa que lo había cobijado durante dos años –hizo una pausa y enfocó su vista en el rostro compungido de la chica-. Supe que eras tú la misma Akane de la que Ranma me habló el día en que te vi en la universidad sin necesidad de preguntarle porque eres idéntica a como él te describió a los pocos meses de conocernos en la academia. Jamás te juzgaré porque no conozco toda la historia, así como tampoco voy a juzgarlo a él porque te repito que es mi amigo y sé cuánto le ha costado salir adelante con su vida. Sé que tuvieron problemas en el pasado y que quizá nunca más puedan llevarse bien entre ustedes, la verdad, a mí eso no me importa, sólo me importa que los tres seamos capaces de trabajar juntos, ojalá en armonía para resolver este asunto, porque las chicas que han asesinado merecen que alguien atrape al culpable.

-Lo haces ver tan normal y sin embargo…

-Y sin embargo estás aquí para ayudarnos a resolver el caso más extraño que hemos tenido oportunidad de ver. Tal vez también te sirva para superar de una vez ese doloroso quiebre y no tienes que defender tu postura ante mí. Dirás que me equivoco y que ustedes sí se odian, pero soy policía y tuve que desarrollar mi habilidad para ser un buen observador, por eso sé que ese rencor que se guardan ustedes dos es más dolor que rabia. Quizá trabajando juntos logren perdonarse.

-No creo que eso sea posible.

-Bueno, ya veremos -contestó irguiéndose para retroceder un par de pasos-. Voy por un café, ¿quieres algo?

-No, gracias, estoy bien.

-Vuelvo enseguida -dijo alejándose del lugar.

Ella exhaló un suspiro y enfocó su vista en la figura del dragón que permanecía en la superficie del escritorio, lo tomó entre sus manos y esbozó una tenue sonrisa. Ciertamente ese objeto era muy característico de Ranma; una sombra de pesar nubló sus ojos al recordar las palabras de Hansuke al decir que su amigo había tenido una vida difícil cuando había abandonado Nerima. Se sintió culpable porque había sido ella quien le había pedido que se fuera y él le había obedecido sin chistar. Sí, reconocía que en parte era responsable de su separación, pero ¿podía haber hecho otra cosa en ese momento?, ella pensaba que no. Acarició el objeto que tenía en sus manos y decidió hacer esos pensamientos a un lado. Quizá Sayuri tenía razón, y Hansuke también, no obstante, lo mejor sería dejar todo como estaba. Habían hecho un pacto de no agresión, por lo que ella debía cumplir con su parte y comenzar a trabajar en ese caso, sin mezclar sus vivencias pasadas con el engreído artista marcial. Dejó la figura del dragón en donde la había encontrado y comenzó a inspeccionar los documentos que le había entregado Hansuke para generarse una primera impresión.


Tres horas después y cuando la tarde ya comenzaba a caer, en otro lugar de la ciudad, Ranma hacía ingreso a un pequeño y discreto bar que quedaba a tres cuadras de las oficinas en donde trabajaba. Saludó a un par de conocidos con una inclinación de cabeza y se dirigió directo a la barra del local. Allí lo recibió un hombre de unos sesenta años, de ojos profundamente negros, barba, bigote y cabellos canos, alto y con algo de sobrepeso.

-Hola, viejo -dijo a modo de saludo sentándose en un taburete frente al individuo.

-No te esperaba por aquí hoy -contestó el hombre mientras seguía secando unos vasos y los acomodaba en la encimera-, ¿y tu compañero?, ¿dónde está risitas?, ¿ya te abandonó?

-Se quedó en la oficina, yo vengo de unas visitas a terreno.

-¿Descubriste algo más sobre esas muertes? -preguntó interesado al tiempo que volteaba y tomaba una botella de agua saborizada con jengibre y limón.

Puso un vaso al lado del joven y abrió la botella para servirle. Ranma sólo asintió con una sonrisa torcida y bebió un sorbo del vaso. Conocía al dueño de ese local desde que se había graduado y comenzado a trabajar en el departamento de criminalística y podía decir que lo consideraba un verdadero amigo, al igual que a Hansuke. El hombre era un expolicía jubilado que en su época al servicio había sido uno de los más destacados inspectores de todo el país.

-¿Descubriste algo o sólo fuiste a pasear, jovencito?

-Te he dicho que no me gusta que me llames así.

-Yo no puedo decirte jovencito, pero tú si puedes decirme viejo ¿no?

-Tú lo aceptaste desde el primer día que te conozco, pero yo nunca he dicho que me puedas llamar así -dijo apoyando el codo en la barra y su cabeza en su mano-. Y la respuesta es no, nada que pueda ayudarnos, pero tenía que salir de esa oficina o me volvería loco, así que en parte tienes razón, me fui a pasear un rato.

-A ti algo te pasa hoy. Estás más huraño de lo habitual, ¿tienes algún problema?

-Asignaron a una psicóloga para que nos ayude a resolver el acertijo -contestó.

-Y eso a ti no te gusta -asintió el hombre cruzándose de brazos-. Ranma, deberías estar agradecido de recibir toda la ayuda posible para resolver este…

-La psicóloga resultó ser Akane -le interrumpió bajando la mirada-, mi ex prometida.

-¡Oh! -exclamó el hombre-, ya veo porqué estás así de molesto.

-No será fácil trabajar de ahora en adelante teniéndola tan cerca.

-Siempre será difícil enfocarse en el trabajo cuando hay sentimientos involucrados.

-No te equivoques, no hay sentimientos involucrados y si los hubiera, el único sentimiento que mantiene ella por mí es odio y yo también.

-¡Por favor! -dijo el hombre riendo a carcajadas-, quizás ella sí te odia y por eso te corrió de su casa años atrás, pero tú… desde que te conozco y me contaste tu historia supe que tú sólo sientes cariño por esa chica, pero eres tan condenadamente orgulloso que prefieres negarlo. ¡Dejaste todo atrás sólo porque ella te lo pidió!

-Yo también lo quise así, porque lo que me hizo…

-¿Lo que te hizo, o lo que crees que te hizo? -dijo sembrando la duda en el joven-. Ya lo hemos hablado en muchas ocasiones, tú estás cegado por lo que quisiste creer, aunque ella lo niegue, y, cuando tuviste la posibilidad de solucionar las cosas, preferiste salir escapando y ahora la brecha que existe entre ustedes es tan grande e insondable que no sabes cómo recomponer lo que pudiste haber tenido junto a ella, y por eso estás así, frustrado, triste y pesaroso y también por eso dices odiarla.

-Ya calla, viejo -contestó poniéndose en pie-. No sé para que te cuento mis problemas si siempre terminas responsabilizándome.

-Tal vez sea porque en este asunto tu sí tienes algo de responsabilidad.

-Me voy -dijo digitando rápidamente un mensaje en su teléfono móvil.

-Ranma -le llamó el hombre-. Sobre el endiablado caso, busca información en leyendas y cuentos viejos, de preferencia campesinos o relatos extraordinarios.

-Lo dices por las marcas.

-Por eso y porque generalmente quienes realizan rituales como el que al parecer realizaron con estas chicas es gente que se obsesiona con algún tema en particular.

-Pensé en vampiros la primera vez que vi esas marcar.

-Vampiros, tiranos, dioses o demonios, da lo mismo -afirmó el hombre-. Lo importante es que encuentren la historia o personaje que ha inspirado al sujeto que está haciendo esto. Incluso puede ser algún relato o historia de occidente… por esa letra que el desgraciado les graba en el cuello.

-Tienes razón, le diré a Hansuke que comencemos con eso.

-A Hansuke y a tu linda nueva ayudante.

-Viejo, no empieces, yo no siento ni una pizca de cariño por esa mujer.

-Sí -le contestó alargando la sílaba-, lo único que sientes por ella es rencor -ironizó -Nos vemos, jovencito.

Ranma sólo hizo un gesto de despedida con su mano y salió del lugar. El hombre de la barba lo observó hasta que lo perdió de vista y sonrió negando con un suave movimiento de cabeza. Para él estaba clarísimo que la chica que había llegado a trabajar junto al joven de trenzados cabellos le había destruido toda su estabilidad emocional, porque seguramente había remecido su corazón, despertando en él sentimientos que creía dormidos y que ocultaba detrás de un supuesto odio que en realidad no existía. Sólo esperaba que más temprano que tarde el joven aceptara esos sentimientos e intentara recomponer las cosas, porque si no lo hacía quizá perdería la única oportunidad de ser realmente feliz con su verdadero amor. El hombre se dio la vuelta y sonrió, llamaría a risitas para que buscara una excusa y llevara a la chica al bar, así la conocería y quizá pudiera intervenir para ayudar a Ranma a recuperar el cariño de su ex prometida.


En las oficinas de la policía, Akane continuaba revisando documentos y anotando en su libreta de notas datos que le llamaban la atención de la investigación que habían llevado a cabo hasta el momento Ranma y Hansuke. Se recostó en el respaldo de la silla y masajeó su cuello antes de dar vuelta la hoja de papel de estaba leyendo.

-¿Estás cansada? -preguntó el joven de ojos verdes.

-No -contestó esbozando una ligera sonrisa-. ¿No va a volver? -inquirió en un susurro, bajando la mirada para enfocarla en el dragón rojo-. Quizá debí hacerle caso y pedir que reasignaran a uno de mis compañeros para que les ayudara.

-No, al contrario, creo que hiciste bien al enfrentarle y exigirle que te dejara trabajar con nosotros. Ranma puede ser bastante antipático a veces, pero sabe que necesitamos de tu ayuda, además, el que tú estés aquí ayudará para que deje de huir de su pasado y tal vez decida volver a recomponer las cosas con su familia también.

-Sí, tía Nodoka fue quien más sufrió cuando… en fin, espero que al menos recupere a su madre.

-Ahora no tiene excusas para no visitarla -vio que ella lo miraba sorprendida, por lo que siguió hablando para tratar de explicarse-. ¿No te imaginas el por qué no fue nunca a visitarla a su casa?

-Supongo que para no encontrarse conmigo.

-Para cumplir con la exigencia de no verte nunca más -le recriminó soslayadamente-. Pero ahora que se encontrarán acá, ya no tiene excusas para no ir de visita a casa de su madre y se lo haré saber. ¡Ah!, el susodicho viene en camino -comentó leyendo el mensaje que le había llegado al móvil-, sólo pasó donde Musashi.

-Musashi, ¿cómo Miyamoto Musashi, el samurái?

-Sí, como el samurái. En realidad, ese no es su nombre, pero todos le apodan así porque tiene muchas semejanzas con ese guerrero -contestó asintiendo con un movimiento de cabeza-. Es el dueño de un bar que queda a tres cuadras de aquí.

-¿Ranma bebe alcohol? -preguntó con sorpresa.

-¡Nunca! -exclamó Hansuke-. El viejo samurái le tiene siempre reservada una buena dosis de agua saborizada o una taza de té. Ya sé que en un bar es extraño, pero ellos llegaron a ese acuerdo hace años.

-Vaya.

-Ranma y yo vamos seguido a buscar su consejo porque él es un expolicía que tuvo que jubilarse por incapacidad. El viejo Musashi era el mejor inspector que puedas imaginar, pero sufrió una herida de bala en su pierna que lo dejó imposibilitado para desplazarse sin la ayuda de un bastón y se negó obstinadamente a seguir su carrera en la parte administrativa tras un escritorio, por lo que prefirió jubilarse e instalar un bar. El tipo era tan bueno que la resolución de sus casos aún es materia de estudio en la academia y cuando Ranma se enteró que él tenía su local a unas cuadras de aquí, quiso conocerlo de inmediato. Comprenderás que rápidamente se hicieron amigos y Ranma lo visita cada vez que quiere ayuda del viejo samurái.

-Entonces, ese tal Musashi es su otro amigo -razonó jugando con su lapicera en su mano.

El joven policía asintió, sonriendo mentalmente al comprobar que la chica realmente le había prestado atención y que al parecer estaba muy interesada en saber más acerca de la vida de su compañero. Internamente se hizo la promesa de ayudar a esa parejita a limar asperezas y si tenía que irse de lengua contándole aspectos de la vida de Ranma a su ex prometida para que ellos se acercaran, por todos los dioses que los haría.

-Hola.

Ella fue consciente que la voz del joven de la trenza había llegado desde su espalda, por lo que dio un leve respingo e hizo el intento de ponerse en pie.

-No te levantes, Akane, él conseguirá otra silla, ¿cierto Ranma?

-Sí -contestó con el ceño fruncido dirigiéndose a un escritorio que se encontraba desocupado desde donde extrajo una silla para sentarse al lado de la chica-. Finalmente, no sacamos nada en limpio de las entrevistas. Nadie sabe nada y son muy pocos los datos nuevos que pude recopilar.

-¿Y cómo te fue con el viejo?

-Me dio una idea que no se nos había ocurrido. Dijo que investigáramos posibles ritos que aparezcan relatados en leyendas o cuentos antiguos y que tengan relación con la forma en que el asesino presenta a sus víctimas.

-¿Quieres decir, que tengan las marcas en extremidades?

-No necesariamente ese tipo de marcas exactas, pero quizá pueda haber alguna relación con marcas de cuchillos u otros elementos. En internet abunda ese tipo de información.

-Quien te dio ese dato tiene razón. Ese debe ser un patrón para el psicópata que está detrás de estas muertes -dijo Akane.

-¿Ya pudiste hacerte una idea del bastardo? -inquirió Ranma mirándola fijamente. Ella pasó saliva y asintió para luego contestar.

-Para empezar, deben comprender que los psicópatas no son enajenados mentales, no son personas que tengan un trastorno mental como lo sería un esquizofrénico, por ejemplo. No, los psicópatas son individuos lúcidos de conciencia a los que no les interesa el sufrimiento ajeno, al contrario, disfrutan de hacer daño a los demás y eso les provoca placer, porque los hace sentir poderosos.

-Entonces, quien está haciendo esto lo hace a conciencia -dijo Hansuke.

-Sí, creo que estamos frente a un psicópata serial de tipo organizado -afirmó Akane-. El sujeto debe tener una planificación muy estructurada para cometer sus crímenes y aunque la mayoría de los psicópatas generalmente esconde sus crímenes, éste se está pavoneando frente a todos para demostrar que está por sobre todas las leyes sociales.

-Nos desafía -comentó Ranma.

-No quiere que lo encuentren, eso es un hecho -afirmó Akane-, de lo contrario ya hubiera comenzado a dejar pistas más contundentes, pero sí quiere volverse el centro de atención, que se hable de él, que la población se encuentre aterrorizada y también pretende burlarse de la policía.

-Hum.

-Estamos enfrentando a alguien que probablemente es muy inteligente, que debe tener algún modo de escoger a sus victimas sin levantar sospechas. Necesariamente debe convivir con nosotros en sociedad, pero de alguna forma está realizando sus cacerías sin levantar ninguna sospecha.

-Entonces, puede ser cualquier persona.

-Sí y no -contestó Akane-. Lo fundamental es que sabemos que está jugando, porque para él, esto debe ser un divertido juego y quiere probar hasta dónde puede llegar.

-Matando a más chicas -indicó Ranma con el ceño fruncido.

-Lamentablemente sí.

-Bien, entonces tenemos que agotar todos los canales de investigación. Hansuke, ¿conseguimos algo de las redes sociales de las chicas asesinadas? -preguntó Ranma.

-No todavía, Matsuda dijo que me avisaría si encontraba algo que llamara su atención, pero aún no dice nada.

-No nos confiemos en la investigación de otra persona, debemos volver a revisar sus redes para descartar cualquier tipo de relación entre ellas.

-¿Quieres que revise de nuevo?

-No, lo haré yo. Tú te encargarás de buscar información en la red de posibles métodos de tortura o rituales que se parezcan a la forma de actuar que tiene el bastardo.

-Está bien.

-Debe haber alguna leyenda sobre algún personaje ficticio o real que sirva de inspiración para ese maldito. Si es necesario, ingresa a la dark web.

-Puedo ayudar en eso, Ranma -dijo Akane tímidamente-. Puedo buscar información sobre rituales y esas cosas… si quieres.

-Está bien -asintió el joven observándola con intensidad por escasos segundos-. Akane investigará en la web normal, Hansuke en la dark web y yo me encargaré de las redes sociales de ambas chicas. Ahora, es tarde y debes estar cansada.

-Puedo permanecer aquí un rato más -le contradijo.

-No es necesario, puedes hacer tu parte desde tu casa o volver mañana.

-Todavía te incomoda compartir el espacio conmigo -dijo bajando la voz mientras comenzaba a guardar sus cosas en su mochila.

-Creo que para ti también resulta incómodo, pero créeme que no lo digo por eso. Realmente se está haciendo tarde y… me preocupa que te vayas a tu casa sola -soltó de pronto esquivando la mirada sorprendida de la chica a su lado-. Hay un asesino allá afuera que secuestra y mata a chicas por placer… ya no es seguro que te desplaces sola y de noche por las calles. Deberías advertirles a tus amigas también. Hansuke te llevará a tu casa.

-¿Yo? -dijo el joven quien había permanecido en silencio observando entusiasmado la escena que se desplegaba frente a él.

-Sí, toma -le dijo arrojándole las llaves del automóvil-. Después vuelves y te pones a trabajar.

-Como digas, jefe -contestó poniéndose de pie para tomar su chaqueta y abrigarse.

-Ya te he dicho que no soy tu jefe.

-Y te repito que llegarás a serlo algún día -sonrió burlonamente-. ¿Vamos, Akane?

-Sí -contestó escuetamente la joven levantándose también.

El joven de la trenza se puso en pie y le dejó espacio para que pasara cuando Hansuke ya había avanzado en dirección al pasillo que los llevaba a la puerta de salida.

-Ranma -la escuchó llamarlo, él se volteó y vio cómo ella sonreía levemente-. Gracias… por dejar que me incorpore a la investigación.

Él sólo asintió en silencio y la vio girar sobre sus talones para alcanzar a Hansuke. Exhaló un profundo suspiro; el viejo tenía razón, sería muy difícil enfocarse únicamente en el trabajo cuando habían sentimientos involucrados, porque una cosa era engañar a los demás, pero otra muy distinta era tratar de engañarse a sí mismo y ciertamente él no podía negar que ese poco tiempo al lado de su ex prometida había conseguido sembrar dudas, remover recuerdos y despertar sentimientos que él creía que más que dormidos, se habían muerto en su corazón… pero no, porque ahí estaba ahora, con el corazón acelerado y la boca seca sólo por haberla visto esbozar una tenue sonrisa dedicada a él. Sacudió su cabeza y se pasó la mano por el flequillo; debía alejar esos pensamientos de su mente, debía hacer a un lado sus emociones y debía concentrarse en la investigación, pero cómo hacerlo, si ahora hasta su silla había quedado impregnada con su aroma, haciendo que su mente volviera a evocar su recuerdo. Se pegó un par de veces en la frente y se obligó a concentrar todos sus sentidos en la pantalla de su ordenador para buscar información en las redes sociales de las chicas asesinadas. Ya no era un adolescente y tenía un caso importante que resolver, y eso es lo iba a hacer, aunque tuviera que arrancarse el corazón, lo iba a conseguir.


Notas finales:

1.- Hola. Bueno, ya sabemos cómo es que tendrán que trabajar juntos estos dos. De ahora en adelante ¿cumplirán con este pacto de no agresión?… ni yo misma lo sé, así que ya veremos. Para quienes sigan intrigados por saber qué demonios pasó entre estos dos, paciencia, poco a poco iremos descubriendo más detalles, lo importante es que ambos han empezado a dudar de su accionar en el pasado y eso ayudará a descubrir cositas.

2.- Una vez más quiero terminar agradeciendo a quienes siguen esta historia y a quienes dejaron sus comentarios para el capítulo anterior. Muchas gracias por comentar a: luceritoorozco07, y a SARITANIMELOVE (x 3), muchísimas gracias por comentar.

Me despido por ahora y será hasta una próxima actualización.

Que tengan todos una buena semana.

Madame de La Ferè – Du Vallon.