Entre la multitud, un alboroto llamó su atención. Un joven con cabello alborotado y una sonrisa despreocupada se abría paso entre los asistentes. Era Goten, con su habitual energía relajada que parecía capaz de iluminar cualquier ambiente.
—¡Trunks! ¡Ah, aquí estás! —saludó, levantando la mano para llamar la atención de su amigo. Luego, al notar a Pan, su sonrisa se amplió aún más—. ¡Y mira nada más a mi sobrina favorita!
—¿Solo porque soy la única? —respondió Pan con una sonrisa sarcástica, pero el brillo en sus ojos delataba lo feliz que estaba de verlo.
Goten la abrazó rápidamente antes de dirigir su atención a Haru. Con una expresión de broma, le estrechó la mano.
—Haru, amigo, siempre tan formal. Déjame adivinar, ¿entrenaste antes de venir aquí? ¿O ya llevas tu agenda para entrenar después de esto?
Haru, manteniendo su tono serio, respondió:
—Entrenar es importante, señor Goten. Siempre hay algo que mejorar.
Goten soltó una carcajada, llevándose las manos a la cabeza.
—¡Por Kami! Eres como un reloj, ¿verdad? Siempre marcando el mismo ritmo. Déjame adivinar: ¿si no estás entrenando, estás meditando para alcanzar tu "estado perfecto"? ¿O acaso te estás preparando para salvar al mundo de un ladrón de supermercados?
Pan no pudo evitar reír mientras Haru, con una leve sonrisa, respondía:
—La preparación siempre es clave, sin importar el nivel de la amenaza.
—¡"El nivel de la amenaza"! —exclamó Goten, fingiendo seriedad mientras colocaba una mano en su frente—. Haru, amigo, algún día tendré que escribir un libro con todas tus frases épicas. Se titulará "El guerrero que nunca descansó".
Trunks, observando el intercambio, no pudo evitar reír, aunque el constante acercamiento de Haru a Pan comenzaba a irritarlo. Disimulaba bien, manteniendo una sonrisa relajada mientras sus ojos analizaban cada gesto de Haru. Había algo en la manera en que este se dirigía a Pan, con esa devoción incuestionable, que le hacía preguntarse qué tan fuerte era su vínculo con él.
¿Acaso era más fuerte que el de ellos?
—Bueno, Haru parece muy comprometido con su entrenamiento. Eso es admirable. —comentó Trunks con un tono neutro, cruzándose de brazos mientras mantenía su porte elegante—. Aunque espero que también te tomes tiempo para disfrutar de la vida fuera del dojo.
—Lo intento, señor Briefs. Pero no siempre es fácil. —respondió Haru con seriedad, aunque había algo en la manera en que Trunks lo miraba que lo ponía ligeramente nervioso.
—"Señor Briefs"… —repitió Goten, riendo—. ¡Haru, por favor, afloja un poco! Entre tú y Trunks parecen estar en una junta corporativa.
—Es cuestión de respeto. —replicó Haru, aunque sus ojos brillaron con algo de admiración.
Ambos eran figuras destacadas en sus respectivos caminos: Trunks como CEO de Capsule Corporation y guerrero, y Goten por su carisma y destreza al saber nivelar su vida como guerrero, hombre de negocios y vida social. Haru, siendo alguien disciplinado, no podía evitar admirarlos.
Goten luego cambió el tema con entusiasmo.
—¿Y si después de esto vamos a comer? ¡Nada como una deliciosa comida para relajarse!
—No lo sé… Había planeado aprovechar la tarde para entrenar—Haru titubeó, mirando a Pan como buscando su opinión.
Goten puso los ojos en blanco dramáticamente.
—Entrenar, entrenar… ¿Acaso tienes una cita secreta con una barra de pesas o qué? Vamos, un rato con nosotros no te va a matar. A menos que Trunks te rete a una competencia de comer, claro.
—No suelo competir en comida, pero si eso es lo que hace falta para que Haru se una, podría considerarlo —Trunks soltó una leve risa, alzando una ceja.
Pan miró a Haru con una sonrisa alentadora.
—Sería bueno que te relajaras un poco. Además, me gustaría que estuvieras con nosotros.
La petición de Pan terminó de convencerlo. Haru finalmente asintió, aunque con algo de duda.
—Está bien, iré. Pero solo porque tú lo pides, Pan. Y porque sería interesante aprender más de ustedes. Siempre es inspirador estar rodeado de personas tan fuertes como Goten y Trunks.
—¡Eso, campeón! —exclamó Goten, dándole una palmada en la espalda—. Ahora sí, esto será interesante.
Trunks, por su parte, guardaba silencio, observando con atención la dinámica entre Haru y Pan. Aunque admiraba la dedicación de Haru, una parte de él no podía evitar sentirse inquieto. Esa sensación de caos, de algo fuera de su control, era completamente nueva para alguien tan seguro como él. Sin embargo, como siempre, lo disimulaba a la perfección.
EN EL RESTAURANT...
El grupo estaba sentado alrededor de una mesa circular, disfrutando de un ambiente animado y relajado. Goten, fiel a su naturaleza despreocupada, lideraba la conversación con bromas mientras Pan lo observaba con una mezcla de diversión y vergüenza.
Trunks, sentado a su lado, revisaba su móvil, escribiendo indicaciones a su asistente para reorganizar su agenda. Goten, notando su distracción, se inclinó hacia él con una sonrisa traviesa.
—De verdad, Trunks, ¿puedes desconectarte cinco minutos? —dijo señalándolo con un palillo—. No estamos en una junta de Capsule Corp.
Trunks dejó el móvil en la mesa con un suspiro.
—Alguien tiene que mantener Capsule funcionando.
—Claro, claro. —Goten rodó los ojos, llevándose un bocado de comida a la boca—. Porque si te tomas una tarde libre, seguramente las cápsulas dejarán de funcionar y el mundo se vendrá abajo.
—Goten tiene razón. —intervino Pan con una sonrisa sarcástica—. Tal vez deberías probar algo nuevo… como relajarte.
—No es tan simple, Pan. —Trunks intentó defenderse, pero la mirada directa de Pan lo detuvo.
—¿Sabes qué creo? —dijo ella, inclinándose ligeramente hacia él—. Que estás tan acostumbrado a que todo dependa de ti, que te olvidas de que también necesitas un respiro.
Goten soltó una carcajada, rompiendo la tensión.
—¡Eso, Pan! Dile las verdades. Si no lo haces tú, nadie lo hará.
Trunks miró a su amigo con una mezcla de exasperación y diversión.
—Gracias por el apoyo, Goten. Eres un verdadero pilar en mi vida.
—Lo sé. —respondió Goten con descaro, chocando ligeramente su vaso contra el de Trunks.
En ese momento, Bra llegó al restaurante, atrayendo las miradas de todos.
—¡Perdón por la tardanza! —dijo, saludando al grupo mientras tomaba asiento junto a Pan.
—Te dije que vinieras. —susurró Pan con complicidad, y Bra le respondió con una sonrisa cómplice.
—Ahora sí va a empezar lo bueno. —murmuró Bra, mirando a Goten con una chispa en los ojos.
—¿Te refieres a la comida o a nuestra increíble compañía? —preguntó Goten, fingiendo modestia.
—A ambas. —respondió Bra, apoyando la barbilla en la mano—. Aunque admito que tu habilidad para intentar impresionarme siempre es un buen espectáculo.
—¿Impresionarte? —replicó Goten, fingiendo indignación—. Tú eres la que siempre aparece con ideas extravagantes.
Mientras los dos intercambiaban comentarios juguetones, Trunks observaba la interacción con una sonrisa, aunque pronto su atención volvió a Pan, quien también lo miraba de reojo.
Haru, por su parte, permanecía callado. Aunque había empezado a relajarse con la energía del grupo, los comentarios de Goten sobre la cercanía entre Trunks y Pan lo tomaron por sorpresa. No había imaginado que tuvieran una relación tan estrecha. La familiaridad con la que hablaban y el nivel de confianza que compartían despertaron en él una sensación inesperada: ¿podría haber algo más entre ellos que simple amistad?
—Entonces, Trunks —dijo Goten, cambiando de tema y dándole una palmada en el hombro—, ¿cómo te sientes con eso de que Pan esté tan cerca de ti ahora?
Trunks arqueó una ceja, intentando mantenerse impasible.
—Es agradable verla de nuevo. Siempre ha sido importante para mí.
Haru parpadeó ante la respuesta, intentando no mostrar su sorpresa. Aunque la frase de Trunks podía parecer casual, había algo en su tono que lo inquietaba.
Pan sintió que sus mejillas se calentaban, pero antes de que pudiera decir algo, Bra intervino.
—¡Aww, qué bonito, Trunks! No sabía que tenías un lado tan sentimental.
Goten aprovechó la oportunidad para añadir más leña al fuego.
—Claro, claro. Trunks siempre tiene algo bajo esa fachada seria. Tal vez deberíamos hacer una competencia para ver quién se sonroja más: ¿Pan o él?
—¡Tío! —exclamó Pan, claramente avergonzada, mientras Trunks rodaba los ojos.
—Lo siento, lo siento. —dijo Goten, levantando las manos en señal de disculpa, aunque su sonrisa delataba lo contrario.
En medio de la charla, Bra propuso algo inesperado.
—Ya que estamos hablando de relajarnos, ¿por qué no organizamos una salida? Algo diferente, lejos de la ciudad.
—¿Qué tienes en mente? —preguntó Trunks con interés.
—Acampar. En las montañas. —respondió Bra con entusiasmo—. Algo para desconectarnos de la rutina.
Trunks asintió lentamente, mirando a Pan.
—No suena mal. Podría ser interesante.
—Podría ser divertido. —añadió Pan, aunque había un dejo de duda en su tono. Sabía que estar cerca de Trunks en un entorno más relajado podría remover sentimientos que no estaba lista para enfrentar.
Haru, aún reflexionando sobre los comentarios previos, dudó si unirse. Aunque admiraba a Trunks y Goten como guerreros, la idea de pasar un fin de semana lejos del cuartel Z y en medio de una dinámica tan complicada lo inquietaba.
"Un fin de semana es mucho tiempo… tal vez demasiado", pensó, aunque no se atrevió a expresar sus dudas en voz alta.
Bra, siempre atenta, sonrió al notar la dinámica entre su hermano y Pan.
—Será una buena oportunidad para reconectarte con Trunks, ¿no? —dijo con un tono juguetón.
Pan se sonrojó levemente, mientras Trunks, tomando la oportunidad, agregó con sinceridad:
—Hay mucho que recuperar.
"¿Desde cuándo se conocen tan bien?", pensó Haru quien permanecía en silencio, sumido en sus pensamientos mientras el grupo seguía conversando animadamente sobre los planes para el fin de semana. Sus ojos se desviaron hacia Pan, quien aún tenía las mejillas ligeramente sonrojadas tras los comentarios juguetones de Goten y Bra. Había algo que lo desconcertaba: esa mezcla de incomodidad y alegría que parecía surgir en ella cada vez que Trunks la miraba o le dirigía alguna palabra.
Haru no estaba acostumbrado a verla de esa manera. En el cuartel Z, siempre era decidida, directa y, sobre todo, invulnerable a cualquier distracción emocional. Pero ahora… ahora era diferente.
Era evidente que la presencia de Trunks la afectaba de una manera especial. Haru no podía evitar notar la naturalidad con la que interactuaban, como si compartieran una conexión que iba más allá de la simple amistad. Trunks, con su aire confiado y su habilidad para manejar incluso los comentarios más incisivos de Goten, proyectaba una seguridad que Haru solo podía admirar.
"Es como si supiera exactamente qué decir para mantener el control de la situación," pensó, sintiendo una punzada de inseguridad.
El entusiasmo con el que todos hablaban de la idea del campamento lo hacía sentir fuera de lugar. Aunque admiraba a Trunks y Goten como guerreros legendarios, no podía evitar sentirse pequeño en comparación con ellos. Y pasar un fin de semana entero en un ambiente tan relajado, donde las dinámicas personales serían imposibles de ignorar, no hacía más que incrementar su incertidumbre.
"Tal vez debería quedarme en el cuartel," pensó, aunque la idea de alejarse también lo inquietaba. Después de todo, estar cerca de Pan era algo que siempre lo motivaba. Pero ahora no estaba seguro si ese sentimiento era suficiente para enfrentar lo que podría descubrir en ese campamento.
