Yor
The Garden le había enseñado a Yor que sus manos eran un regalo de la vida, no solo por la fuerza que poseían, sino también por cómo las utilizaba para "limpiar" el mundo. Sin embargo, Yor había llegado a la conclusión de que sus manos no estaban hechas para sostener cosas delicadas.
Había terminado con muchas personas, sin permitirse espacio para la duda ni el arrepentimiento. Cada vez que salía como Thorn Princess, su mente y su cuerpo se movían con precisión, con cada movimiento calculado para cumplir su propósito.
Pero en los últimos meses, algo había cambiado.
Olka Grether la abrazó inesperadamente tras finalizar el trabajo de protegerla. Yor no supo cómo reaccionar, y mientras intentaba insistir en que las manchas de sangre podían ensuciarla, la mujer le entregó a Gram.
—Esas manos están conectadas con el futuro de este pequeño.
La sensación de sostener a aquel bebé, cálido y tranquilo, fue única, aún más cuando el propio Gram se aferró a ella, sin mostrar miedo. Esa emoción se intensificó cuando Olka le deseó que encontrará la auténtica paz y felicidad junto a su familia.
Fue un trabajo más para Thorn Princess, pero dejó una huella en Yor. Las manos que había utilizado para acabar con enemigos se transformaron en algo diferente. Por primera vez, sus manos no solamente sostenían armas.
Todo había comenzado con Yuri y continuado con la familia Forger. Yor sabía que Loid la aceptaría y validaría las formas en que utilizaba sus manos en su trabajo secreto. Para ella, esa certeza era tan notoria como la seguridad que Anya sentía a su lado.
Cuando Anya fue secuestrada, parecía estar bien, pero, de repente, la niña tropezó y cayó en sus brazos. Sin pensarlo, Yor la sostuvo con fuerza. Anya la miró con ojos grandes y brillantes, como si su mamá acabara de salvarle el mundo entero.
—Perdóname por no haber podido venir antes.
No lo dijo solo para tranquilizar a su hija, sino también como una forma de aseverar que nunca dejaría de tener a Anya entre sus brazos y la sostendría para protegerla. Lo hizo en el parque cuando conocieron a los Authens, cuando se sentaron a estudiar, durante el pequeño paseo para ver a la foca Belle e incluso en el festival de invierno.
Una noche, mientras regresaba de su trabajo como Thorn Princess, recordó la sensación de sostener la mano de Anya mientras volvían de la tienda. La niña le señaló emocionada que quería una nueva figura de Bondman con temática invernal.
Yor sonrió al palpar su bolso, donde llevaba el regalo para su hija, ansiosa por entregárselo y ver su reacción.
Al entrar, encontró a Loid sentado en el sofá, revisando documentos mientras Anya dormía en su regazo y Bond descansaba a sus pies. Yor se detuvo en la puerta, observándolos en silencio, sin atreverse a dar un paso más. Contempló sus manos, aún algo marcadas por el trabajo de esa noche, y no pudo evitar sentir que no encajaba en esa escena.
Pero entonces, Loid levantó la vista y le dedicó una sonrisa cansada.
—Llegaste. Anya preguntó por ti antes de quedarse dormida.
—¿De verdad? No pensé que la dejarías quedarse despierta hasta tan tarde.
—Es cierto —respondió Loid, observando a Anya, que dormía en su regazo—. Pero hoy se esforzó mucho con sus tareas y quería esperarte. No creí que fuera algo malo.
—Entiendo —dijo Yor, dando un paso al frente con cierta inseguridad. Se sentó junto a ellos, cuidando de no despertar a Anya.
Sin decir nada, Loid tomó su mano. Fue un gesto pequeño, casi insignificante, pero para Yor significó lo suficiente como para quedarse estática.
—¿Tuviste un día difícil? —preguntó Loid, mientras usaba el pulgar para hacerle pequeños masajes en la mano—. Tu piel se siente un poco seca.
Yor no entendía qué pretendía al sostener su mano, pero hizo un esfuerzo por no mostrarse incómoda y le devolvió una sonrisa amable.
—Descuida, estaré bien, Loid. Esto es parte del trabajo.
Loid arqueó una ceja con curiosidad, pero antes de que pudiera responder, Anya comenzó a moverse. No tardó en reaccionar ante la presencia de su mamá y sonreírle.
—Llegaste —murmuró Anya, abriendo apenas un ojo.
La mano libre de Yor se extendió hacia su hija y acarició suavemente su cabeza, revolviendo un poco sus cabellos en el proceso.
—Así es. Ya estoy en casa.
En ese momento, las pequeñas manos de Anya se movieron para tomar la mano de Yor, llevándola de su cabeza a su rostro, donde comenzó a frotarla con ternura.
—A Anya le gusta que mami siempre se sienta bien.
Una leve sonrisa apareció en el rostro de Loid mientras observaba el gesto.
—Es cierto, Yor —señaló con sinceridad—. Creo que me equivoqué antes. En realidad, tu mano se siente perfecta.
Yor dudó ante el repentino cambio de opinión de su esposo, pero al sentir cómo la sujetaba, sosteniéndola con un aprecio que rara vez mostraba, comprendió algo importante. Aunque con sus manos sentía el peso de sus acciones como Thorn Princess, también podía ser consciente de que esas mismas manos podían ser algo hermoso para su familia.
Algo que realmente valía la pena proteger.
Nota de la autora: ¡Muchas gracias por leer la primera actualización de este 2025! Espero que hayan disfrutado de la historia y me gustaría que dejaran comentarios para saber si les gustó.
Ciao.
