Hola! Perdón por la ausencia, en las notas finales les explicaré a detalle. Ahora espero que disfruten el capítulo
MALUM QUIDEM NULLUM ESSE SINE ALIQUO BONO
(No hay ningún mal sin algo bueno)
16 de Enero de 2001
Harry se movió inconscientemente cuando Malfoy soltó la snitch para la práctica. Cerró los ojos antes de suspirar y sostener el bate con firmeza.
Desde el suelo Draco escuchaba a Dean mientras veía al nuevo golpeador adaptarse, a pesar de sus reticencias, él era la mejor opción para reemplazar a Terry. Weasley había entrenado toda su vida para ser guardián, y la última vez que Draco revisó, Theo se encontraba genial, por ende el pelirrojo no era una opción viable, gracias Salazar.
—Le dije que su escoba estaba vieja y no me hizo caso —explicó por lo que parecía la novena vez—. Y se puso a hacer círculos. Le dije que no.
—No fue tu culpa, si su escoba estaba en malas condiciones, habría sucedido en cualquier momento —tocó su hombro—. Oíste lo que dijeron en la enfermería, se recuperará pronto.
—¡Se rompió una pierna!
Draco se frotó la frente, a pocos segundos de comenzar a tirarse del cabello.
—¡Potter, no! ¡Busca la Quaffle no la Snitch! —gritó mirando el desastre que el muy idiota hacía en el aire—. ¿Sabes qué haría que Terry se sintiera mejor?
—Por Merlín, Malfoy. Se va a perder los dos últimos juegos, dudo que algo lo haga sentirse mejor —Dean apretaba el mango de su escoba como si fuera él quien estuviera siendo perturbado.
—Si entrenas con Potter, estoy seguro que a Terry le gustará que ganemos en su nombre —dijo en ese tono suave que logró convencer a su compañero.
—Tienes razón, además es un desastre como golpeador —se cubrió los ojos con una mano mirando hacia el cielo—. Iré a ver qué puedo hacer para que no caiga de su escoba durante el partido.
Con solo unas horas antes del juego, Draco no estaba seguro de cuán probable sería que Potter mejore en algo. Por ende se reunió con sus jugadores más confiables y cualificados; Daphne, Blaise, Theo y Ginny.
—¿No había alguien mejor? —Blaise hizo un mueca al ver a Dean haciéndole señas a Potter para que le lance la bludger—. A este punto creo que Weasley habría sido una opción más viable, por lo menos tiene más fuerza. ¿Perdiste la cabeza, Drake?
Notando las miradas que Potter les estaba lanzando desde su escoba, Daphne hizo un rápido muffliato, asintiendo suavemente hacia Draco.
—¿Perder la cabeza? Tenemos ocho horas antes de partir a Irlanda, dime… ¿dónde demonios buscaré otra persona en la residencia que sepa sostenerse sobre una escoba? ¿O quieres que traiga a Longbottom? —el rubio alzó la mano frente al rostro de su amigo—. En este momento también es mi indeseable número uno, pero es lo mejor que tenemos. Así que Blaise, deja a un lado tus estúpidos celos y piensa en una buena estrategia que nos ayude a ganar.
—Con lo bien que va hasta ahora, a lo único que podemos aspirar es a un empate —suspiró Daphne.
—No hemos dejado todo en los juegos para rendirnos, un empate es inaceptable. Si tuviéramos los mismos puntos que el equipo de Rusia el partido de revancha sin Terry nos destruiría. Tenemos que llegar a la final con puntos de ventaja si Harry va a estar con nosotros —Ginny pellizcó el brazo de su novio antes de que este la interrumpiera—. Si van a decir que Terry se va recuperar para la final, son unos idiotas, primero tiene que volver a caminar bien, luego a confiar en su escoba otra vez. Con esa caída, la recuperación es más complicada. Lo mejor que podemos hacer es ayudar a Harry, y no me mires así cariño, sé perfectamente que él no sabe jugar como golpeador pero no hay de otra.
—¿Me van a dejar opinar en algún momento?
Theo agitó la mano para silenciar al moreno. Draco asintió en agradecimiento antes de continuar.
—Vamos a ponerle obstáculos y dianas a lo largo del campo, no nos iremos a dormir hasta que Potter haya acertado a todo. Si vamos a llegar a la final con él, haremos que parezca que nació con una bludger bajo el brazo.
Debería ser un delito despertar tan temprano, en un lugar tan frío que hacía que Pansy se tuviera que lanzar hechizos de calentamiento cada diez minutos mientras ajustaba el uniforme de Quidditch de Potter.
—¿Es necesario que los alfileres se pongan con tanta fuerza?
—Ups, disculpa Potter, debo estar tan agotada como para moderar mi fuerza. Cuadra los hombros y extiende los brazos —agitó su varita haciendo que el uniforme se ajustara a su forma—. ¿El largo está bien?
—Sí.
Pansy volvió a agitar su varita para colocar el nombre y el número del chico en la espalda de su capa.
—Tendré los uniformes de la final listos para el sábado, ya hablaré con Draco para coordinar la entrega y los ajustes.
—Pero solo vamos a jugar la semifinal —protestó Harry.
—El equipo lleva entrenando casi todos los días desde el semestre anterior para llegar a la final, más te vale que no lo arruines con un empate o desconcentrando a los demás —le entregó los protectores, gafas y camiseta que Elysian otorgaba a todos los jugadores—. Si haces algo para arruinar el juego, no querrás conocer a Draco enojado.
Se alejó y observó su obra, felicitándose a sí misma.
—Puedes irte.
Harry la miró con algo de apatía y se marchó murmurando algo que sonaba muy parecido a "Me caes mejor cuando estás ebria".
Es esencial que obtengas el agua de manantial en luna llena.
Tienes el resto de ingredientes, ten cuidado con la sangre de dragón.
Tu padre.
Daphne colocó los ingredientes en su mesita de noche, al fin estaban completos, sin embargo tendría que esperar hasta regresar de Irlanda para comenzar la preparación porque no podría arriesgarse a tener una sobrecarga mágica durante el juego. Realizó hechizos de bloqueo complejos en el cajón en el que guardaba los ingredientes y tomó sus cosas, alcanzado a los chicos de su equipo en la entrada de la residencia antes de que el traslador se activara.
Draco sintió una pequeña calidez surgir en su pecho al ver a su novia dormida en el sofá con un libro de gramática de francés abierto sobre su pecho. Se despidió de sus demás compañeros mientras la cubría con una manta sin querer despertarla.
No obstante, alguien como ella se inmutaría ante el más suave ruido, tomando su varita con agilidad antes de darse cuenta que era él quien estaba a su lado.
—¿Cómo te fue? —preguntó con voz ronca.
Él sacó la snitch de su bolsillo esbozando una sonrisa pretenciosa. En un segundo tenía a Hermione cerrando sus brazos a su alrededor.
—¡Felicidades!
—Tenías razón, sólo debía confiar un poco más en Potter, fue… aceptable —le tendió la snitch.
—Bien hecho, amor —acarició su cuello suavemente, al darse cuenta de sus palabras comenzó a sonrojarse.
—Repítelo.
—¿Qué? ¿Bien hecho?
—No, lo otro —extendiendo su mano sujetó su mentón, acercándola.
Hermione se mordió el labio y, al estar a solo un par de centímetros de distancia, notó que el gris en los ojos de Draco daba paso al negro, haciendo que su mirada fuera más oscura y hambrienta.
—¿Amor?
Él cubrió sus labios con los suyos, besándola como si no lo hubiera hecho en décadas. La joven le rodeó el cuello con los brazos y apretó su cabello entre sus dedos con la presión exacta que a Draco le gustaba.
Extrañaba tanto ese tipo de momentos, llenos de intimidad y de secretos que solo ellos conocían.
Draco no quería dejarla ir, si de él dependiera no lo haría nunca. Granger era lo mejor que tenía y no podía entender cómo era posible que haya vivido durante tantos años sin ella, porque cada momento que pasaban separados se sentía vacío y sin sentido.
Al oírla soltar un gemido bajo cuando mordisqueó su cuello, supo que estaba en un punto de no retorno, y si no tuviese sus labios tan ocupados habría reído al descubrir que no le importaba.
—¿Por qué no se consiguen una habitación?
Hermione dió un brinco, intentando alejarse pero tan imposible como solo él podía ser, la mantuvo en su regazo.
—¿Celoso, Blaise? No todos pueden ser tan afortunados como yo.
—¿Celoso? ¿Has visto a mi chica, amigo? —cuestionó en mofa—. Ya decía yo que oxigenarse cada dos días iba a comenzar a afectarte.
—Tranquilo, Blaise, que nadie se de cuenta que envidias mi cabello.
—Basta con ustedes dos —Hermione dejó de esconderse en el cuello del rubio y se puso de pie —Se comportan como niños.
—Mione hace un par de minutos te comportabas como una adolescente en un armario de escobas. No somos nosotros los que necesitamos privacidad.
Ginny y Blaise hicieron muecas sugerentes.
—Confía en mí cuando te digo que si no tuviera una habitación compartida, no estaríamos aquí —sentenció Draco, sin molestarse en arreglar su ropa o su cabello.
—Como si eso te detuviese en Hogwarts —resopló Blaise, esquivando con habilidad el cojín que el rubio le lanzó.
—Como si necesitaras una habitación —Ginny apenas se inmutó—. Hay un buen lugar afuera entre los árboles, un hechizo de privacidad, una pequeña transfiguración y listo.
La expresión en el rostro de Hermione fue tan hilarante que la pelirroja empezó a reír a carcajadas.
—Iugh, Gin. Lo que menos necesitaba es la imagen de mi mejor amiga entre los árboles —apoyó la mano con la que sujetaba la snitch sobre su pecho y se inclinó a besar la mejilla de Draco—. Me voy.
—Pero ganamos el partido, tenemos que celebrar.
—Felicidades, Blaise —dijo desde las escaleras—. Ya podemos celebrar mañana.
—Sé que fuiste tú, maldita zorra.
Pansy hizo un gesto aburrido al oír a Andrew. Sin embargo, por dentro estaba comenzando a maldecir.
—No sé supone que ya deberías estar en América, ¿qué? ¿Ahí tampoco te quieren? —respondió sin dejarse afectar por el panorama en el que se encontraba.
—¿Te crees muy valiente, pequeña zorra? —en un segundo estaba lo suficientemente cerca como para sujetarle el cuello con un fuerte apretón, justo como lo hizo anteriormente—. ¡Hiciste que me echaran de Elysian! ¿Sabes cuánto pagó mi padre para que pudiera estudiar aquí? ¡Prácticamente un tercio de este campus se construyó gracias a mi! Pero dudo que tú y tu familia de criminales logren entender algo de eso.
Al diablo con el instinto de autopreservación.
—Te advertí lo que pasaría si me tocabas por lo menos un cabello —siseó sonriendo con superioridad—. Por supuesto que entiendo, me sorprendería si habrías entrado por otra manera que no sea el dinero porque no creo que Elysian haya bajado sus estándares, después de todo yo estoy aquí.
—¿Qué me va a pasar a mí entonces, ahora que te estoy tocando todo el cabello? —dijo alguien detrás de ella y luego escuchó otro crujido, advirtiéndole de una tercera persona.
—Oíste lo que dijo tu amiguito, vengo de una familia de criminales, te convendría retroceder y regresar del basurero del que saliste —sofocó el pánico con otro comentario.
Andrew la soltó con un fuerte empuje que la hizo tropezar, pronto el idiota número dos volvió a sujetarle el cabello, tirándo de ella hacia atrás. Moviendo la mano por detrás de su espalda, trató de alcanzar su varita pero tuvo que aparecer el idiota número tres y arrebatársela.
—No te atrevas muñequita —dijo besando su mejilla y dejando un rastro de saliva en esa zona—. Tal vez cuando Andrew finalice su pequeña venganza contigo, te pase a mí, verás que te encantará.
—¿Yo? ¿Contigo? —una ligera carcajada dejó sus labios—. Ni aunque mi vida dependiera de ello. Estás muy por debajo de mis expectativas y, para empezar, Andrew debería aprender lo que significa venganza. Lo que le hice fue un juego de niños comparado con lo que le voy a hacer después de esto.
—¡Cállate! ¡Crucio!
El dolor la recibió como un viejo amigo. La maldición era débil, tanto que si no hubiera pasado tanto tiempo desde la última vez, habría podido enfrentarla de pie. Sin embargo, su cuerpo conocía demasiado bien ese tipo de agonía y se encogió automáticamente, cerrando los ojos durante un instante que bastó para que al abrirlos se encontrara en un lugar diferente, un lugar donde su padre la apuntaba con su varita mientras sonreía.
No.
—¡Mira, Theo! ¡Dabberblimps!
Luna llevó a Theo hacia un árbol y ambos se inclinaron para observar algo en el tronco.
—¿Qué son Dabberblimps? —le susurró Draco.
—No lo sé —susurró de vuelta—. Seguro que Theo tampoco lo sabe, es tierno que le siga la corriente.
—¿Tierno? Preocupante diría yo —levantó una ceja con una mirada consternada—. Dejando de lado las obvias falencias de Theo, ¿dónde está Pansy?
—Dijo que caminábamos muy lento y se adelantaría —Hermione miró hacia el sendero—. No debe estar muy lejos. Voy a alcanzarla, no queremos que se desvíe hacia una boutique o a varias.
Besó a Draco rápidamente, provocando que Harry hiciera una mueca, y trotó por la misma dirección por la que Pansy se fue no hace mucho.
El camino hacia Tromsø estaba iluminado por lámparas flotantes, lo que hacía imposible perderse entre los abetos que rodeaban el lugar. No halló señales de Pansy, y por dentro pidió que no estuviera ya en la ciudad.
Theo, Luna, Draco, Pansy, Harry y ella tenían una misión: comprar las bebidas para la fiesta que harían en la residencia celebrando su pase a la final del torneo; y con ese frío, no quería tener que buscar en cada tienda a una bruja adicta a las compras.
—¡Crucio!
Trastabilló al oír la maldición que la perseguía en sus pesadillas. Su cuerpo comenzó a temblar esperando el dolor, y cuando este no llegó, abrió los ojos, temerosa de lo que iba a encontrar.
La escena le causó tanto horror que no dudó ni un solo segundo al sacar su varita.
—¡Impedimenta! ¡Expelliarmus! —apuntó hacia uno de los seis atacantes y aprovechando el efecto sorpresa, analizó el entorno.
Pansy estaba en el suelo, en un aterrador silencio, rodeada por seis tipos, dentro de los cuales reconoció a Andrew y ahora todos la reconocieron como un nuevo objetivo.
El más alto de todos le lanzó un aturdidor.
—¡Protego! —observó con agudeza el pecho de Pansy esperando alguna exhalación—. ¡DRACO! ¡DRACO!
—¡Anteoculatia!
—¡Confringo! —apuntó hacia uno de los árboles, que golpeó a uno de sus atacantes—. ¡Incendio!
Haciendo uso de la breve distracción, corrió hacia la chica, colocándose delante de ella.
—Protego. Salvio Hexia. Protego. Salvio Hexia. Protego. Salvio Hexia —creó un escudo tipo domo alrededor de ambas que custodiaba todos los frentes.
—¡Deprimo! ¡Reducto!
—¡Depulso!
—¡Bombarda máxima!
—¡Finite Incantatem!
Los cuatro hechizos golpearon su escudo en simultáneo, trató de recuperarse con una serie de aturdidores y otros hechizos de contención. Era demasiado y ellos eran muy rápidos.
—¡Diffindo!
La maldición cortó a través de su brazo dominante, el dolor del corte que iba desde su muñeca hasta cerca de hombro fue cegador y la obligó a soltar su varita.
—Debiste pensarlo dos veces antes de hacerle daño a mi novia. ¡Umbra Vincta!
Unas sombras parecidas a tentáculos oscuros que se movían con vida propia, rodearon a sus oponentes, dejándolos aislados y vulnerables. No podían hacer ningún movimiento y hubo una oscuridad temporal.
Jamás había visto a Draco luciendo tan oscuro, tan lleno de poder y majestuosidad, todo al mismo tiempo. Fue aterradoramente hipnotizante.
Suspiró aliviada cuando lo vió agitar su varita de manera implacable, Harry también tenía un aire de determinación. Luna y Theo estaban a pocos pasos de distancia.
Sabiendo que ahora nadie iba a atacarlas, volvió a crear su escudo y se inclinó sobre Pansy.
Todavía respiraba, con pesadez, pero lo hacía, y eso era una maravillosa señal. Sin embargo, los resultados que arrojó el hechizo de diagnóstico casi la hace irse de espaldas. Ese tipo de daño no lo causaba uno o dos cruciatus. Este tipo de lesiones tenían años.
El desgaste nervioso y las fracturas no curadas correctamente no correspondían a un solo ataque, Pansy había recibido la maldición Cruciatus de manera sistemática a lo largo de varios años, y no solo eso, también encontró el rastro de otro tipo de magia oscura.
¿Tendría temblores? ¿Dolor crónico? ¿Quién había sido capaz de hacerle tanto daño?
Algo golpeó contra su escudo y su atención regresó hacia la pelea. Harry ya tenía a tres muchachos bajo control y Draco estaba a solo un par de pasos de distancia.
—¿Qué le hicieron? —se arrodilló sobre la grava, mirando con preocupación a Pansy.
—Cruciatus.
Hermione notó que sus ojos se oscurecían y todo su rostro se tensionaba.
—¡Mierda! ¿Cuántas veces?
—No lo sé, Draco. Cuando llegué ella ya estaba en el suelo, tenemos que llevarla a la enfermería.
Él no respondió, su atención estaba enfocada en su brazo. Oh, Merlín. Lo había olvidado por completo.
—Estás perdiendo demasiada sangre.
—Puedo tomar una poción luego. Draco… Pansy… ella ya… —sus palabras salieron temblorosas— La torturaron, antes. Demasiadas heridas…
—Lo sé, lo sé —golpeó el suelo con tanta fuerza que sus nudillos crujieron—. ¡Malditos bastardos!
—Draco… ¿qué vas a…
El rubio empujó a Harry del camino como si no fuera más que un pequeño estorbo y su puño conectó contra el rostro de Andrew, quien cayó de lado.
Se desató una pelea, con los que aún no estaban fuera de combate y Draco, Harry y Theo. Los puños y las patadas se lanzaban por todas partes, Hermione vió que uno de los cómplices de Andrew escupía un diente antes de colocar ambos brazos frente a su rostro para evitar que Harry lo golpeara.
¿Por qué demonios Draco pensó que esa era la mejor solución?
Aunque siendo sincera, a ella también le gustaría darle un buen golpe a ese idiota y a quien sea que fuera el culpable de las otras heridas.
Negando con la cabeza, se centró nuevamente en Pansy.
No podía despertarla, Hermione había investigado tanto sobre la maldición y sabía que el dolor llegaría con fuerza, así que lo mejor era que estuviera inconsciente. Ante la ausencia de heridas superficiales podía deducir que no fueron tantas maldiciones o fueron muy débiles, eso sí, evocaron viejas lesiones.
Hizo varios hechizos más pero necesitaría de varias pociones que no encontraba en su bolso. Le dió un vial de poción calmante y se preguntaba si…
Alguien gruñó y le siguieron varios insultos.
—Basta. ¡Basta! ¡GLACIUS! —miró con furia a todos, por suerte Luna se había hecho a un lado—. Draco, no sé si me oíste, necesitamos llevarla con un medimago. No tenemos tiempo para tus arranques de ira. Tú también Harry. Así que o se comportan o se quedan congelados por el resto de la noche.
Estaba claro lo que iban a hacer porque treinta minutos más tarde Pansy estaba siendo atendida y los demás estaban explicándole todo lo sucedido a Ekman.
—¿Quién Draco? ¿Quién le hizo eso?
Harry estaba confundido. Había seis tipos en la oficina del rector principal, entonces, ¿por qué Hermione preguntaba por alguien?
—No te lo puedo decir, Pansy me mataría —susurró Malfoy.
—Esas heridas tenían años, Draco. Tantas lesiones y tejido cicatricial interior, no la curaron correctamente.
Harry podía reconocer el tono de impotencia en la voz de Hermione.
—Le gustas, probablemente te lo diga si le preguntas de la manera correcta.
¿Le gustas? Sinceramente, Harry dudaba que a Parkinson le gustara alguien más a parte de su pandilla. ¿Tolerar a Hermione? Por supuesto, pero de ahí a gustar. Esas eran palabras muy distintas en el diccionario de la reina serpiente.
La pareja se puso de pie cuando medibruja salió con un portapapeles en la mano.
—¿Ustedes trajeron a la señorita Parkinson?
—Sí, ¿cómo está ella? —preguntó Hermione.
—Está fuera de peligro pero necesitamos contactar con sus familiares directos debido al uso de maldiciones imperdonables.
—No podemos contactar a nadie —espetó Draco, frunciendo el ceño.
—Señor Malfoy, debemos…
—No —gruñó—. Su madre está muerta y su padre está en prisión. Mi madre era su contacto de emergencia, sin embargo ella murió hace poco. Yo me haré cargo de todo.
Su expresión se hizo más dura cuando la mujer miró entre él y la puerta con evidente lástima.
—Sígame.
Ambos se perdieron en la oficina del sanador jefe y Hermione se dejó caer en la silla como si su cuerpo no pudiera soportar más tiempo de pie.
—¿Mione, qué querías decir con años? ¿Pansy tenía lesiones anteriores?
—¿Estabas escuchando?
—No fuiste muy discreta que digamos.
Su amiga resopló, inclinándose para poder apoyarse en sus rodillas. Esta vez, Harry le dió tiempo para pensar y tranquilizarse.
—Cuando le hice el hechizo de diagnóstico… Harry, era como si hubieran usado la maldición cruciatus en ella varias veces a lo largo de los años. Pansy estaba a diez minutos de nosotros, fue imposible que ellos le hicieran ese tipo de contusiones en tan poco tiempo. Y habían tantas heridas mal curadas, era daño interno, además encontré el rastro de magia oscura —tembló de rabia y él apretó su mano a manera de consuelo—. ¿Quién sería capaz de hacerle eso?
Una conversación cruzó por su mente.
"Al no nacer como un varón, mi padre me quiso lo más lejos posible de su ala. Mi casa es tan grande que podía pasar semanas sin verlo."
—Su padre. Ella me dijo que su padre no la quería, ¿crees que haya sido él? —dijo en voz baja.
Hermione tenía esa mirada perdida como cuando comenzaba a conspirar pero esta vez mezclada con furia y determinación.
—El padre de Theo era… —negó con la cabeza mirando hacia el suelo—, así que probablemente el padre de Pansy pudo ser igual o peor.
Él apretó su mano suavemente. Con ese panorama ya no se sentía tan mal tener a los Dursley como parte de su infancia, era como si hubiera alguien en ese mundo que tanto adoraba que finalmente lo entendía.
—¿Tener una familia horrible es requisito para ser Slytherin? —dijo a modo de broma.
—Tanto como ser imprudente es requisito en Gryffindor.
Harry reconocía esa mirada. ¿Cómo no hacerlo cuando los ojos de ella eran iguales a los suyos? ¿Cómo no hacerlo cuando tenían el mismo brillo de vergüenza que él sintió en el momento en el que Ron vió que la ventana de su habitación en Privet Drive tenía barrotes? ¿Cómo no hacerlo cuando reconoció su lucha entre querer esconderse o enfrentarlo todo?
Pansy lucía tan frágil. Tan pálida y vacía, tan fuera de sí misma. Con los brazos cruzados como si intentara protegerse.
Se quedó parado, indeciso y lanzando miradas hacia la puerta esperando que Hermione o Malfoy regresen.
—No eres una estatua Potter, puedes moverte —tuvo la audacia de decir, a pesar de su voz ronca.
—¿Cómo te sientes?
Dió unos cuantos pasos, aún inseguro. Lo que pasaba en su mente era muy distinto a lo que estaba dispuesto a hacer.
¿En qué momento había decidido que era bueno quedarse vigilándola?
—Como si un gigante me hubiese aplastado, ¿tú qué crees? —evadió su mirada.
—Bueno, teniendo en cuenta todo— dijo suspirando—. Estás siendo bastante valiente. No muchos podrían soportar lo que tú…
—Oh, por favor, Potter —puso los ojos en blanco—. ¿Desde cuándo te importa lo que me pase? ¿Tus gafas están mal o algo?
Harry le echó otro vistazo a la puerta.
—Sé lo que es sentir que nadie te entiende. Sé lo que es cargar con cosas que los demás ni siquiera imaginan. Y si piensas que voy a ignorarte porque tú y yo nunca fuimos amigos... estás equivocada.
—¿Y qué? ¿Me vas a decir que entiendes? —dijo con sarcasmo.
Cómo se las arreglaba para seguir manteniendo su máscara en alto luego de lo que había pasado, era algo que Harry no entendía.
—No. Porque eso sería una mentira. No hay nada bueno en lo que te hicieron. Pero sí sé que puedes decidir qué haces con esto. Puedes rendirte, o puedes demostrarles que no te han quebrado. Confía en mí —en ese instante estaba tan cerca como para notar el temblor en sus manos—. Sé que ahora parece que estás en un pozo y que no hay manera de salir pero… la hay y hay más de una manera.
Pansy le sostuvo la mirada, desafiante pero con una pizca de vulnerabilidad. Finalmente dejando de escudarse en su frialdad.
—¿Y qué sabes tú sobre no quebrarte? Siempre tuviste a todos detrás de ti. Siempre fuiste el héroe.
—¿Héroe? —rió entre dientes—. Pansy, yo también estuve solo. Voldemort me dejó marcado de muchas maneras. Algunas que nadie ve. Pero no estoy aquí para competir contigo sobre quién sufrió más. Estoy aquí porque nadie debería enfrentar esto solo. Ni siquiera tú.
Ella continúo sin desviar la mirada. Sin inmutarse cuando la llamó por su nombre o cuando mencionó a Voldemort.
—¿Cómo se enteraron?
—Hermione lo supo primero. Aunque ella no fue quien nos lo dijo —metió las manos dentro de sus pantalones, antes de hacer algo estúpido— Cuando te trajimos aquí, la medibruja se lo informó a Malfoy, luego lo repitió una vez que te atendieron. Él está haciendo todo el papeleo para ser tu tutor. Mione se fue a la residencia para avisarle a Blaise y Daphne.
Asintió de manera ausente, quedándose en silencio por varios minutos.
—¿Por qué siempre estás en mis peores momentos? —preguntó casi con irritación—. ¿Por qué justamente tú?
Dando un paso más cerca, Harry optó por una última pizca de sinceridad.
—No importa quiénes éramos antes, Pansy. Ahora mismo, somos los que estamos aquí.
Y como si acabasen de ser invocados, Zabini y Malfoy entraron a trompicones, rodeando a la chica con un fuerte abrazo.
Harry pudo oír un sollozo y algo dentro de su pecho se agitó.
No quería volver a verla así. No alguien como ella.
Después de horas, finalmente Draco le estaba dejando curar sus heridas.
—No recibimos tantos cruciatus en su lugar para que ese… ugh eso arde —se alejó y Hermione tomó su mentón con firmeza.
—Te quedas quieto así te duela. Tú fuiste quien pensó que darse de golpes era la mejor idea de todas —presionó el algodón con más fuerza de la necesaria—. Si mi trabajo no se echara a perder, sería yo quien te dé un golpe que no olvidarás.
—Ellos se atrevieron a hacerles daño, a ti y a Pansy, tenía que defenderlas.
—Lo que tú digas, amor —le puso esencia de Mutlalp en la esquina de su ojo derecho y sobre sus nudillos—. De todas maneras, ¿qué era ese hechizo? ¿Umbra Vincta?
Su novio sonrió con orgullo.
—Lo inventé yo —se jactó—. Me inspiré en el polvo peruano de la oscuridad que vendían los Weasley. Ciega a tu rival momentáneamente, y las sombras lo rodean impidiendo que se mueva. Como viste funciona mejor cuando son varios y te da unos segundos valiosos para escapar, reagruparse o atacar.
Para demostrarlo hizo una espiral con su varita y el último giro fue más brusco, no pronunció las palabras porque solo quería mostrarle el movimiento.
—¿Lo habías probado antes?
—Sí, en algunas redadas a las que me enviaban cuando… —sus dedos se agitaron. No podía hablar de eso sin un cigarrillo—. Consume una buena cantidad de energía y si soy algo volátil o inestable, las sombras son difíciles de controlar.
—Me gusta. Es tan… tú —dijo guardando sus cosas y sin preguntar por lo que él no quería mencionar—. Es oscuro y estratégico, tiene tu sello de intimidación. ¿Me enseñas?
—Una vez que Pansy salga de la enfermería, te enseñaré ese y otro par de hechizos más.
Hermione asintió con entusiasmo.
—Hablando de Pansy —tomó su mano—. Sé que ella no me dirá nada y no pienso exigir que me cuentes pero… estaba pensando que… podríamos preparar una poción para ella. Con esencia de asfódelo para la reparación mágica, lágrimas de unicornio para la purificación porque dijeron que hay rastros de magia oscura, ¿cierto?, y raíz de valeriana porque es calmante, yo lo estuve tomando en el verano después de la guerra.
Draco la miraba con tanta adoración que sintió que sus mejillas comenzaron a calentarse y se mordió el labio.
—¿Hay alguna razón por la que me estés mirando así?
Él negó con la cabeza, sin dejar de mirarla
—¿Ya te dije cuánto te quiero?
—¿Daph, me prestas tu libro de herbología? —le preguntó Theo.
—Sí, está en mi mesa de noche.
Oyó los pasos del chico a través del pequeño salón y continuó escribiendo.
—Hermione, ¿dijiste algo de la raíz de valeriana?
—Sí, porque es calmante.
—¿No está demasiado sobrecargado con las plumas de fénix? —Daphne dejó el pergamino del primer borrador para la elaboración de la poción.
Hermione masticó la punta de su pluma de manera distraída.
—No vamos a utilizar sangre de unicornio —dijo tajantemente mirando entre Daphne, Draco y Blaise. Ya habían tenido esa conversación antes y el debate continuaba— Si sumamos el extracto de alga mágica, será suficiente. Además solo corrompería aún más su magia.
—Podemos preparar té de raíz de valeriana después de darle la poción por una semana.
Tras llegar a un acuerdo, Draco escribió eso en el plan de tratamiento y Blaise hizo lo mismo en la lista de ingredientes.
—También podríamos…
En ese instante, Theo regresó exudando furia, sostenía el pergamino en su mano con tanta fuerza que estaba comenzando a temblar. Todos los observaron con curiosidad pero él solo tenía su atención puesta en Daphne.
—Daphne, ¿me puedes decir por qué estás preparando una poción para maldiciones de sangre?
N/A: Nuevamente perdón por el retraso. Se suponía que iba a ser una actualización doble pero el tiempo no me dió porque mañana finalmente presento mi tesis (en Perú es sustentación pero básicamente es la defensa) y quería compartir la noticia con ustedes porque han sido parte de este proceso, esperando mientras trabajaba en la dichosa tesis y cuando la corregía, e incluso en algunos casos dándome ánimos. Espero que hayan disfrutado este capítulo, en los próximos días publicaré el siguiente porque ya lo tengo a medio escribir.
Me despido esperando que mañana lunes todo salga bien y poder traerles la siguiente actualización contándoles alguna buena noticia. Muchas gracias y no olviden los review.
