La respiración de Juvia se volvió más agitada y nerviosa a medida que avanzaba hacia la puerta de los baños de hombres del gremio. Rápidamente, la peliazul uso su magia de agua para convertirse en un charco y deslizarse por debajo de la puerta sin ser vista, para luego ingresar en un cubículo específico y recuperar su forma.

Juvia rápidamente cerró la puerta y luego se apoyó contra la puerta durante un largo rato, con la frente tocando la puerta de madera del cubiculo, antes de girar la cabeza muy lentamente y mirar el agujero tapizado con cintas en la pared entre los cubículos... justo como Cana había dicho.

Su corazón estaba acelerado. Había escuchado una conversación entre unas de sus "rivales de amor", Cana y Mirajane, dónde la maga ebria había comentado a la camarera albina que creía creía saber quién era su último visitante en el "agujero de la gloria" del gremio... no siendo otro que su amado Gray.

Juvia se congelo al escucharla. Ella había estado guardando sus sentimientos en su interior durante mucho tiempo, satisfecha con solo acechar a su enamorado, pero hoy no solo se enteró que su amado gustaba de visitar ese obsceno lugar para recibir mamadas de extraños, pero aún, se había quedado atrás de una rival por el amor de su Gray-Sama. Esto no podía quedarse así, ella tenía que hacer algo al respecto. Había un fuego dentro de ella que necesitaba ser sofocado, y hasta que no permitiera que las últimas brasas parpadeantes se apagaran, no podría funcionar correctamente.

Entonces, como si fuera invocado, ella escucho ha alguien ingresar en el cubículo de al lado. Antes de que se diera cuenta, escucho una cremallera abrirse y, de repente, gimió y lo acarició con la nariz, una enorme verga salto del agujero de la pared. Asombrada por las densas venas que entrelazaban su enorme eje, Juvia se mordió el labio inferior y se quedó paralizada. Sus manos temblaban y se quitó la ropa con silenciosa admiración. Mientras exponía su pálido cuerpo a la luz artificial, necesitó toda su fuerza de voluntad para no abalanzarse sobre el miembro viril.

Juvia se agachó y se arrastró hasta el agujero. Se estremeció y finalmente... finalmente, ella estaba allí, frente a la entrepierna de Gray. Gimió en voz baja y se inclinó para acercarse, colocando su nariz sobre su majestuosa virilidad, aspirando su aroma masculino profundamente. El olor a almizcle abrumó a Juvia, hizo que su cabeza diera vueltas y su propia entrepierna ardiera de lujuria. Gimió sobre su carne, y luego bajó la cabeza para besarla. Sus labios se demoraron en la suave curva de su miembro, profesando silenciosamente su amor, y en respuesta, palpitó.

"A él le gusta... le gustaba lo que Juvia le hacía" pensó una Juvia Lockser extasiadamente enamorada, antes de que ella se sumegia en la masculinidad de su amado. Juvia gimió, bañándose en su almizcle que rápidamente la abrumó y la hizo perder la cabeza, emitiendo pequeños gemidos ahogados en su carne.

—Mmnh... —El calor puro que emanaba de la verga de Gray hizo que su cerebro se derritiera.

Juvia tomo aire antes de enfundar su boca hacia su monstruosa verga. Las lágrimas brotaron de las comisuras de sus ojos mientras su garganta se estiraba brutalmente alrededor de su circunferencia, ahogándose con su miembro como una puta barata. Para Juvia, está era una cruzada personal por el amor de su Gray-Sama, debía demostrar que era mucho mejor que sus rivales de amor. Eso era lo único que pasaba por la cabeza de la maga peliazul, mientras ella gemía, se atragantaba y escupía baba por la palpitante columna de su Gray. Toda su lujuria contenida ahora estaba reventando como un dique desbordado, chorreando baba entre sus dientes, lubricando su enorme vara para que pudiera hundir cada vez más de sus tremendas pulgadas a través de sus labios estirados y temblorosos.

—¡Hgkk! ¡Bhok! ¡Ghhuk!.

La pared del cubiculo se agitó mientras Juvia golpeaba su rostro en ella. Sus ojos aún estaban cerrados, pero solo estaba calentando. No, ella sabía que un semental con una verga así no podía conformarse con esto. La cabeza de Juvia prácticamente rebotó desde la base de su verga casi hasta la punta antes de tambalearse hacia abajo nuevamente, sus ojos se volvieron cada vez más débiles mientras martillaba su propia garganta para el placer de su amado.

—GHK-GHK-GHK-GLOK-GHOK-HUK-GHAK.

Sus ruidos de garganta profunda empapados excitaron tanto su cuerpo que la presionó hasta el fondo y la mantuvo allí, con los ojos muy abiertos, los labios temblorosos y babeando alrededor de la base de su verga. Ella sopló viscosos grumos de crema y baba por sus bolas, su rostro se puso rojo lentamente, los ojos se pusieron en blanco, pero se negaba a dejarlo ir. El mundo nadaba a su alrededor y luego se desdibujó: todo excepto la brutal verga de su amado alojada dentro de ella, cristalizados en el foco más nítido de su mente.

Escucho un suave gemido, más parecido a un gruñido, del otro lado de la delgada pared. Aparentemente incapaz de hablar por el placer que sentía en la garganta de la bella, que se enroscaba alrededor de su poderosa circunferencia. Juvia sintió que palpitaba, haciendo erupción una densa marea de semen directamente por su esófago, inundando su estómago con tanto esperma caliente que se sintió llena después de las primeras tres inyecciones, atiborrada después de las primeras cinco y positivamente hinchada después de ocho. La tensión en su cuerpo era tan grande que pensó que iba a estallar. Las lágrimas se deslizaron de los ojos enrojecidos de Juvia, y tosió lastimosamente la base de esa monstruosa verga que se estaba corriendo mientras él derramaba los últimos chorros de su carga en ella.

La boca de Juvia retrocedió, deslizándose centímetro a centímetro fuera de su verga colosal. Ella lo vio emerger debajo de su nariz, una columna resbaladiza que rezumaba tanta semilla sobrante que la lubricación ya no era un problema. Las burbujas se deslizaron por su vara palpitante, hilos de semilla colgaban y se tambaleaban, y cuando su brillante cabeza rosada se deslizó bajo el paladar blando de Juvia y dentro de su boca, ella le dió una última aspiración, resonando obscenamente con un resbaladizo estallido de saliva emanando de entre sus labios cubiertos de esperma.

Rápidamente se apartó de esa parte de la pared y se puso de pie, tosiendo como un huracán ya que todavía había una cierta cantidad de semen derramándose de su boca que estaba teniendo problemas para tragar. Luchó por no dejar que su voz cortara los ruidos de arcadas que estaba haciendo y miró, con asombro, que la hombría de Gray había permanecido más dura que una roca a pesar de correrse un barril de semen en ese momento. Juvia honestamente le tenía miedo, casi tanto como amaba que su amado tuviera la virilidad de un toro literal.

—¡Gah...! Ooogh...*Tos...tos*... ¡mnghmm! Juvia... debería...*huff...huff*... hacerlo, ¿verdad?— Se preguntó en voz baja.

Juvia estaba empezando a respirar cada vez más rápido, su corazón latía con la máxima excitación mientras. Se sentía ansiosa e insegura, considerando que este era su amado Gray-Sama y ella lo había deseado durante tanto tiempo. La maga de agua completamente desnuda se levanto y se dio la vuelta para poder montarse en reversa contra el agujero en la pared. Entonces, unas fuertes manos se extendieron por la abertura para agarrar cada lado de la cintura de Juvia y tirarla hacia abajo donde su verga empujó hacia adelante en la jugosa hendidura de sus pliegues, penetrándola con cada centímetro engrosado de una sola vez.

—¡Mmmgghhhmhhhhh, Hooowwaaaaaaaaaaahhh!— gritó Juvia en éxtasis, sintiendo la inmensa circunferencia de la verga de su amado empujando a través de las paredes resbaladizas de su coño, desvirgandola en el acto.

Su interior se tambaleó con éxtasis y sus cámaras vaginales más internas se llenaron hasta el borde con gruesa carne de hombre. Cada rincón de su vagina sensible fue amortiguado por su carne, estaba apretando sus entrañas y haciendo que Juvia sintiera oleadas de placer nunca antes sentidas por ella. Tanto es así que dejó escapar un gemido de puro éxtasis nuevamente mientras echaba la cabeza hacia atrás, luciendo una sonrisa ahegao en su rostro que mostraba su lengua afuera. Sus ojos casi estaban en blanco mientras abrazaba el placer.

"¡Taaaaan... graaaaande...! ¡Uuaaaaaaah! ¡Gray-Sama...! ¡Mngghmmmm! ¡Mmmhh! ¡Graaay! ¡Aaaahhh!~" penso Juvia cuando él le golpeó el brillante trasero con fuerza y rapidez, golpeando sus caderas contra su hermoso trasero y enviando ondas que alcanzaron sus tetas.

Él sostuvo sus suaves flancos mientras la follaba de pie, sus manos apoyadas contra la pared en busca de apoyo, sus tetas balanceándose debajo de ella en palmadas y aplausos empapados. Las lágrimas rezumaron por las mejillas de Juvia, sus ojos agudos y extáticos como llamas azules. Apretó los dientes y apretó los muslos mientras las bolas de él golpeaban su coño, curvando los dedos de sus pies en éxtasis. Se corrió estremeciéndose, levantando la cabeza y siseando como la puta que era, chorreando por todas partes, mientras él la usaba como palanca para balancear todo su peso en sus embestidas.

PLAP, PLAP, PLAP, PLAP, PLAP, PLAP, PLAP

Su cogida intensa se volvió aún más frenética, su aliento caliente. Le acarició su nalga izquierda con la mano libre, maltratándola, dejándola resbalar y deslizarse sobre su palma mientras la sometía hasta el borde de la locura. Tenía que reprimir sus gemidos mientras se acercaba cada vez más a su clímax alrededor de la prodigiosa verga de su amante que la penetraba tan profundamente como podía cada vez que se abría paso. Entraba y salía de ella como un pistón de una manera simplemente divina que la llevaba a las alturas del éxtasis cada vez. Estaba muy cerca, muy, muy cerca. Solo necesitaba un poco de... ¿Por qué se detenía?.

—Ugh, esas secciones de entrenamiento fueron eternas— se escuchó el sonido de la puerta del cubiculo abriéndose justo al lado del oído de Juvia.

Con los ojos muy abiertos, la chica de cabello azul no podía creer que esto estuviera sucediendo, pero lo era. No solo la habían sorprendido mientras tenía sexo en los baños, sino que era su Gray-Sama quien estaba usando el baño de junto sin saber que ella estaba allí... Pero, si el amor de su vida estaba frente a ella... entonces ¿De quién era la majestuosa verga que estaba enterrada profundamente en su coño?.

Juvia quería morir. Hizo todo lo posible por ahogar los gemidos que amenazaban con salir de su boca, pero entonces, el cruel y dotado hombre que la había desvirgado comenzó a empujar sus caderas hacia adelante, aunque a un ritmo más lento. A Juvia le resultó inminentemente más difícil mantener su silencio, porque Juvia era muy consciente de que si dejaba escapar incluso un pío, Gray podría descubrir su presencia. ¡¿Qué pensaría el amor de su vida de ella entonces?! ¡La odiaría, o al menos asumiría que era una puta pervertida total!.

Sin embargo, Juvia se dio cuenta de que había una grieta muy pequeña en la partición frente a ella. Apenas estaba allí, no era algo de lo que alguien se preocupara normalmente porque tenías que estar justo contra ella para ver a través. Por supuesto, en su posición actual con la enorme y dura verga de un completo desconocido deslizándose dentro y fuera de ella y sujetándola a la pared entre su cabina y la de Gray, Juvia estaba a la altura perfecta de los ojos de la cosa. Inclinándose hacia adelante, presionó su cara contra la pared divisoria y miró a través de la grieta.

La chica de cabello azul pensó que si pudiera ver la verga de Gray, si pudiera saber por sí misma hacia dónde se dirigía, tal vez la ayudaría a hacerlo mejor. Sus ojos se deslizaron por el cuerpo delgado y musculoso de Gray apreciativamente y centímetro a centímetro se acercó a su destino. Cuando Juvia llegó a la entrepierna de Gray, fue bueno que ya se estuviera cubriendo la boca, porque un jadeo audible salió de su garganta.

"Gray-Sama... e-es tan pequeño".

Todo el tiempo, el desconocido comenzó a follarla cada vez más fuerte, incluso con Gray allí mismo. Cuando Gray se fue, él se la follo con su gran, enorme y carnosa verga más fuerte de lo que había hecho antes. Se corrió dentro de ella, la llenó con su semen y luego la dejó caer sobre el piso mojado y resbaladizo por un charco de sus jugos mesclados entre sí. Juvia sintio cuando el semen comenzó a salir de ella. Ella sabía que no era un día seguro, pero hasta eso quedó en segundo plano. En cambio, la chica de cabello azul se centró en lo que había visto a través de la grieta en la pared de la ducha.

¿Podría ella volver a mirar a Gray de la misma forma después de lo que había experimentado? ¡No… no! No podía pensar así... además, no conocía al hombre que la follo. Puede que Gray fuera frío y distante, pero este hombre podria ser un pervertido, viejo, gordo, inmundo...

En eso, un pelirosa conocido se asomo por el cubículo del agujero.

—¿¡Na-Natsu-San!?— exclamo Juvia sorprendida, nunca, ni en un millón de años, imagino que alguien tan inocente como el cazadragones estaría en un agujero de la gloria.

Aunque siendo justos tampoco se imagino que terminaría en uno de estos también... y con semejante virilidad, podía imaginar que necesitaría alivio con cierta regularidad.

Mientras la peliazul se perdía en sus pensamientos, Natsu había saltado a su cubículo y empezó a limpiarla, sacándola de sus pensamientos.

—Vamos, te vas a resfriar si te quedas desnuda en el piso— le dijo terminando de secarla.

—Gra-gracias, Natsu-San— dijo Juvia sonrojada, mientras se empezaba a vestir.

También agradeció cuando Natsu se volteo para darle algo de privacidad y luego que le avisara cuando sería seguro salir de los baños.

—No pasa nada— decía Natsu quitándole la importancia con una sonrisa —Fue divertido ¡Deberíamos repetirlo más seguido!.

La afirmación del mago pelirosa solo hizo que Juvia se sonrojara y casi por instinto una de sus manos llegó a su vientre, aún sintiendo todo ese semen de dragón dentro de ella. Juvia se sintiéndose perdida. Gray era el amor de su vida; lo sabía en su corazón. Pero, ¿Cómo podría pasar de la enorme verga de Natsu a... ESE pequeño pene? Se estremeció, era tan pequeño que no podia ni calificarla como una "verga".

Entonces, Juvia tomo una decisión...

—S-Si, ha Juvia le gustaria... Natsu-Sama— dijo Juvia, mientras lo miraba con una adoración que hasta hace poco era dirigida a otro.