Hola a todos, ha pasado muchísimo tiempo desde el capítulo pasado, pero así es la vida. Ojalá este año esté lleno de fortuna para todos. Aquí les dejo el capítulo 8 de esta historia que me tiene tan enamorado; la idea sería retomar un poco la constancia, así que espero que les guste. Espero que el tiempo no me haya afectado tanto a la hora de escribir.


Pokémon Everyone's Battle: Viajes por Kanto

Capítulo 8: Llegada a Ciudad Plateada, gimnasio y mercado.


Nuestros protagonistas se encuentran en las afueras de Ciudad Plateada, preocupados por no poder encontrar un lugar donde dormir por ser altas horas de la noche, pero la suerte les sonríe al encontrarse con un viejo amigo de Ash, a quien se le informó de la situación actual.

—Vaya, viejo, sí que están metidos en un gran problema. —dijo un muchacho moreno y alto, mirando a su copiloto y luego a los pasajeros en los asientos traseros.

—Ya te digo, hermano, pensé que Gary y yo habíamos acabado con el maldito Giovanni, pero el maldito es más escurridizo que una rata. —respondió Ash con un tono de enojo no muy propio de él, pero conociendo su historia con el equipo Rocket, se le entiende.

Tanto Serena como Goh, quienes iban en los asientos traseros, se encontraban un poco incómodos, pues Ash solo los hizo subirse en el auto de un completo desconocido y ni siquiera los había presentado, así que Serena decidió tomar la iniciativa.

—Bueno, mi nombre es Serena, entiendo que eres amigo de Ash, así que mucho gusto en conocerte, jeje. —dijo Serena educadamente, presentándose al chico desconocido.

—Mi nombre es Goh, muchas gracias por llevarnos en tu auto. —dijo Goh, tratando de ser igual de educado que Serena.

—Mierda, claro que aún no los he presentado entre ustedes, qué idiota, jaja. —dijo Ash, recordando los principios básicos de cortesía.

—(Hasta ahora te das cuenta, imbécil). —pensaron Serena y Goh en conjunto.

—Bueno, chicos, les presento a uno de mis mejores amigos y un gran compañero de batallas; este de aquí es Brock. —dijo Ash apoyándose sobre su hombro, lo que ocasionó que Brock se desconcentrara y diera un volantazo que no resultó en mayor inconveniente por el nulo tráfico.

—Eres imbécil, Ketchum, hace poco que conduzco; no me hagas eso de nuevo. —dijo Brock dándole tremendo golpe en la cara al muchacho enojado por la temeraria acción.

— (Se lo merece, por idiota.) —pensaron Serena y Goh sorprendidos por lo muy idiota que puede ser su compañero mientras Ash se acariciaba su mejilla llorando.

—Bueno, es un placer conocerlos, chicos . Les agradezco por estar cuidando de este desgraciado; si no fuese por todas las personas que le han acompañado, este tonto no habría salido de Pueblo Paleta por él solo. —dijo Brock, dándoles una linda sonrisa a través del retrovisor.

De la nada, un estruendo de color iluminó el camino de los muchachos. Finalmente, a las lejanías del camino, se vislumbraba por completo Ciudad Plateada, acompañada por el hermoso paisaje del monte Moon de fondo.

—Parece que estamos por llegar. —dijo Goh mirando a la ciudad de fondo.

—Wow, se ve hermoso. —dijo Serena mirando el contraste entre la ciudad y la gran montaña que rodea la ciudad.

—Bienvenidos a mi casa, esta es Ciudad Plateada. —dijo Brock con una gran sonrisa de estar en su hogar.

Ash solo sonrió al ver los ojos de ilusión tanto de Serena como de Brock.


Al pasar un rato, los muchachos entraron finalmente a la ciudad, donde Brock amistosamente los dejó en un hotel conocido para que los muchachos pudieran descansar en la noche.

—Muchas gracias por traernos, viejo, te lo agradezco mucho, amigo. —dijo Ash, hablando con Brock desde afuera de la ventanilla de su auto.

—No es nada viejo, este hotel es de un conocido mío, así que pude conseguirles una habitación. Lamento no llevarlos a mi casa, pero con todos mis hermanos no creo que fuese cómodo para ustedes después de tan largo viaje. —dijo Brock, disculpándose alegremente.

— De verdad te lo agradecemos mucho, Brock. —dijo Serena, acercándose a los chicos, asomándose por encima del hombro de Ash, creando una linda escena que dejó sorprendido al chico de ojos rasgados.

— No es nada, mañana pasaré por ustedes para llevarlos al mejor restaurante de la ciudad y ayudarles a buscar lo que necesitan para su viaje. —dijo el chico, feliz de ayudar al grupo.

Una vez se despidieron todos, el trío de protagonistas entró al hotel, donde estaban siendo esperados por la persona que mencionó Brock. Una vez adentro, los llevaron a su habitación donde pasarían la noche. Al entrar en la habitación, pese a no ser de primera clase, contaba con bastante espacio, dos camas matrimoniales, un baño con todo tipo de comodidades, etc.

—Muy bien, chicos, hora de cambiarse y a dormir; mañana tenemos un largo día. —Indicó Ash como líder de equipo a sus amigos.

—Voy al baño a cambiarme. —dijo Serena agarrando su ropa para dormir, entrando antes que los chicos.

Ash se quitaba la ropa, cambiándola por la de dormir, hasta que un incómodo Goh se acercó hacia él para hablarle de un tema que no habían tenido en cuenta.

—Mmm, Ash…, sabes…, solo hay dos camas. —dijo Goh, un poco sonrojado.

—¿Ah, sí? No me había dado cuenta. —dijo Ash, poniéndose su camisa negra lisa de dormir.

Serena salió del baño con su característico suéter y shorts rosas, acomodó sus pertenencias en el armario y, de un salto, se tiró a la cama. —Genial, está super suave. —dijo la chica, apreciando la comodidad de la cama.

Ash entró al baño, probablemente a cepillarse los dientes, dejando a Goh y Serena solos. Goh, nervioso, se acercó a Serena y le dijo lo mismo que a Ash. —Oye, Serena…, solo hay dos camas. —dijo el muchacho sonrojado.

— Imaginé que dormirías con Ash. —dijo Serena, casual mientras daba vueltas en la cama.

—¡Ehh! —exclamó Goh, sonrojado por la idea de dormir con Ash, acción que Serena no pasó por alto.

—Bueno, si te da tanta vergüenza, yo puedo dormir con Ash, jeje. —dijo Serena pícaramente, haciendo que el chico se sonrojara aún más.

—Serena, no digas esas cosas tan a la ligera, no pensé que fueses tan promiscua. —dijo Goh, rojo de la vergüenza por la situación, insultando a Serena, cosa que lógicamente le molestó.

—Promiscua tu puta madre, Goh. —dijo la chica mirándolo enojada mientras se escondía debajo de las sábanas.

—En fin, chicos, no peleen, podemos dormir los tres en la misma cama para que así no haya problemas. —dijo Ash saliendo del baño, secándose la cara con una toalla, aportando su grano de estupidez a la situación.

Tanto Serena como Goh se sonrojaron con la idea. Finalmente, los chicos fueron a dormir: Serena y Ash por un lado, ya que ambos no tenían problemas de dormir juntos (de nuevo), y así dándole espacio a Goh, quien claramente era el más incómodo con la situación, y así fue hasta el siguiente día…

—Buenos días, chicos. —Dijo Goh despertando mientras se levantaba de la cama, saludando a sus compañeros, pero no obtuvo respuesta.

Goh miró a la cama de los chicos y notó algo extraño. Entre enojado y celoso, Goh se acercó a la cama y quitó la cobija bruscamente, revelando a un Ash y a una Serena abrazados muy cerca el uno del otro. De la brusquedad de la acción de Goh, los chicos despertaron sorprendidos.

—Mierda, Goh, no nos despiertes así. —dijo Ash enojado, sentándose en la cama.

—Goh, eres un maldito. —dijo Serena, entrando debajo de las cobijas, ocultándose de la luz cual vampiro.

Goh solo los miró incrédulo de que ninguno de los dos se percatara de que por poco y se fusionaban en un mismo ser de lo pegados que estaban ambos.

Después de un rato, los muchachos se alistaron para empezar el día; se quedaron en la recepción esperando a Brock, quien no tardaría en llegar para llevarlos a desayunar.


—Buenos días, amigos, ¿cómo durmieron? —dijo Brock, saludando a todos con una gran energía. El chico vestía con una camiseta negra, un chaleco naranja y unos pantalones color verde (su diseño de líder de gimnasio de segunda generación).

—Ey, Brock, ¿qué pasa, viejo? —dijo Ash, acercándose a saludarlo con un abrazo; Serena y Goh lo saludaron también con un apretón de manos.

Los chicos fueron a un restaurante cercano donde se sentaron a degustar un típico desayuno de Kanto, cosa a la que tenía acostumbrados a los chicos, pero no a la extranjera kalosiana que quedó fascinada por los sabores.

—Muy bien, chicos, cuéntenme cuáles son sus planes. —dijo Brock, preguntando con la idea de adaptarse a los planes de los chicos.

—Bueno, realmente no tenemos prisa, saldremos de Ciudad Plateada mañana al amanecer, así que hoy tendríamos que ir a comprar suministros para el camino hacia el monte Moon. —dijo Ash, actuando curiosamente responsable ante los muchachos.

—Vaya si me llegan a decir que Ash se iba a preocupar por los suministros en alguno de nuestros viajes; desde luego que no me lo creería, jaja. —dijo Brock, riendo por la actitud de su amigo.

—¿Han viajado juntos antes? —preguntó Serena,sorprendida, con ansias de saber más.

—Es cierto que ayer no hubo mucho tiempo para hablar, así que déjenme presentarles de nuevo a Brock; él es un viejo amigo que me ha acompañado en mis viajes por Kanto, Hoenn y Sinnoh. —dijo Ash, revelando la naturaleza de su relación.

—Wow,Brock, sí que tienes muchos kilómetros junto a este idiota. —dijo Goh, sorprendido por estar delante de un entrenador como Ash.

—Ahora que lo recuerdo, te vi en televisión con Ash cuando sucedió lo de Dar… —Iba a continuar, Serena, pero se detuvo pensando en que a lo mejor ninguno de los dos chicos quería mencionar el incidente de Sinnoh.

—Pues sí, no soy tan famoso como este tonto de acá, pero las cosas me van bien. En la actualidad estoy entrenando con Bruno con la idea de algún día ser el líder de gimnasio, aunque claro, aún queda mucho por delante, jaja. —dijo Brock, tratando de parecer humilde pero muy orgulloso de sus logros.

—¡En serio eres aprendiz de Bruno! ¡Podrías llevarnos a ver el gimnasio! — preguntó Goh, emocionado y directo.

—Oye, Goh, respeta más. —dijo Serena dándole un golpe en el hombro al joven.

—Bueno, para mí no sería ningún problema, pero tampoco quiero atrasarlos con sus quehaceres. —dijo Brock, sabiendo que tenían un día realmente complicado por delante.

—Se me ocurre una idea: ¿ qué te parece si vas con Goh al gimnasio mientras Serena y yo vamos a hacer las compras? —dijo Ash, emocionado porque su amigo conozca el gimnasio Pokémon por dentro.

—Wow, me encantaría. —dijo Goh con estrellas en los ojos.

— Muy bien, si no hay problema con ello, podemos separarnos de una vez; nosotros llegamos al gimnasio después de las compras. —dijo Ash, parándose de la silla y dejando la paga del desayuno en el menú.

Antes de separarse en dos grupos, Ash se acercó a Brock y le susurró al oído:

—"Brock, dale una lección para el futuro, es necesario que aprenda las bases de los combates Pokémon". —dijo rápidamente, a lo que el joven moreno sonrió con gracia.


Los chicos se separaron; por un lado, Brock y Goh irán a conocer el gimnasio por solicitud de este, mientras Ash y Serena irán a comprar los suministros para su viaje hacia el Monte Moon.

—Bienvenido al Gimnasio Pokémon de Ciudad Plateada, Goh, este es el gimnasio del que me siento tan orgulloso. —dijo Brock románticamente, mostrándole la fachada del edificio que vienen a visitar.

—Wow, el edificio es precioso. —dijo Goh, admirando la arquitectura del mismo, parecido a los antiguos mausoleos griegos.

Al entrar, todo estaba oscuro, pero rápidamente las luces fueron encendidas, mostrando lo que eran varias arenas de combate secundarias y una alzada sobre pilares, demostrando grandeza y poderío. Desde luego, pelear en las alturas debe ser intimidante.

—Te explico, Goh: usualmente los retadores suelen enfrentarse en combate en estas arenas de acá con un asistente; en este caso ese sería mi papel, aunque hay ocasiones donde el propio líder de gimnasio toma el reto peleando ahí arriba. —Dijo Goh apuntando el dedo hacia la zona alta del gimnasio.

—Wow, Brock, debe ser todo un honor el poder ser asistente de un líder de gimnasio, ¿no es así? — preguntó inocentemente el muchacho más joven.

—Bueno, Goh, no es cualquiera quien puede aspirar a algo como esto; Bruno me pidió ser su asistente hace unos años cuando vio mi participación en la liga Pokémon de Kanto. —dijo Brock, orgulloso de sí mismo.

—Vaya, participar en una liga Pokémon no es algo que siquiera pueda plantearme. —Dijo Goh viendo el tamaño colosal de ese reto.


Mientras tanto, en un mercado no muy lejos del gimnasio Pokémon, tenemos una pareja con sus cosas.

—Mierda, Ash, hay mucha gente acá, ¿no? —preguntó Serena viendo el gran mercado que tenían delante, lleno de tiendas y clientes.

—Supongo que es lo que tiene que sea domingo. —dijo Ash, viendo que definitivamente había mucha gente ahí.

—Bueno, tenemos que hacer las compras después de todo, jaja. —Dijo Serena riendo hasta que una acción del muchacho la sorprendió.

Ash había tomado su mano, sujetándola con delicadeza. —Bueno, con tanta gente aquí sería un problema si nos separamos, ¿no? —dijo Ash mostrando un poco de sonrojo por la acción que hizo.

Serena se sonrojó un poco, pero aceptando la mano de Ash sonrió y, sin decir ni una palabra, comenzó su viaje por el mercado para conseguir los suministros.


De nuevo en el gimnasio.

—Por cierto, ¿cuál es la relación de Ash con esa chica? —preguntó Brock a Goh con curiosidad.

—Ehhh, bueno, no lo sé, se llevan bien, pero no tengo idea. —dijo Goh, sonrojado y celoso por pensar en esos dos.

—Bueno, verás, he visto a Ash con muchas chicas, pero nunca lo había visto tan cercano a una como con Serena; puede ser que finalmente esté madurando. —dijo Brock, recordando a sus amigas en común.

—¿Y qué tal tú, Brock, tienes a alguien especial? —preguntó Goh inocentemente, tratando de desviar la conversación de esos dos sin saber que abrió la caja de Pandora.

—Oh, mi buen amigo Goh, ¿qué sería de un caballero como yo si no dejara hermosas doncellas con el corazón partido en mis travesías por el mundo? —dijo Brock con corazones en los ojos, recordando a tanta muchacha como pudiera.

—Emm, bueno… —dijo Goh, claramente incómodo.

Después de un rato de Brock nombrando cada una de las muchachas que ha conocido en su viaje y de un cansado Goh prefiriendo volver al tema de Ash y Serena, por fin llegaron a la arena de combate principal, la cual dejaba una gran vista por todo el resto del gimnasio Pokémon.

—Wow, Brock, este lugar es increíble, hay una visión de 360 grados del gimnasio. —dijo Goh mirando hacia abajo, pero no recibió respuesta hasta que el sonido de un mecanismo comenzó a sonar.

—Eh, Brock? —¿Dónde estás? —dijo Goh, perdiendo de vista al muchacho hasta que el mecanismo, que era ni más ni menos que el techo abriéndose por completo, dejó una iluminación natural al campo de batalla.

—Ash me pidió un favor, viejo. —dijo Brock, apareciendo del otro lado del campo de batalla a unos 45 metros de Goh.

—¿Qué favor te pidió? —preguntó Goh, entre asustado y emocionado por lo que iba a ocurrir.

—Mostrarte un poco el verdadero poder de un entrenador Pokémon. Steelix, yo te elijo. —dijo Brock, lanzando su Pokéball, liberando un enorme Pokémon tipo Acero ante él.

—Qué grande. —dijo Goh sonrojado al ver el tamaño del Pokémon.


Mientras tanto, en el mercado…

Ash y Serena habían conseguido todo lo que iban a necesitar para el viaje y se encontraban tomando un batido de frutas parados en la calle hasta que un chico sin querer chocó con Ash, haciendo que botara su batido al suelo y sobre su ropa.

—Ehh, viejo, lo acababa de comprar. —dijo Ash,triste, viendo su batido regado en el suelo.

—No te preocupes, Ash, deja que te limpie. —dijo la encantadora Serena, sacando un pañuelo de su bolsillo, limpiando la camisa de Ash tiernamente.

—Muchas gracias, Serena, qué linda, jaja. Al menos di algo viejo, no te quedes ahí. —dijo Ash, agradeciendo la gentileza de Serena y encarando al chico que aún no había dicho nada.

El chico se dio vuelta mostrando su rostro, cabello y ojos color rojo; vestía un atuendo casual color rojo y tenía un aire misterioso y siniestro que puso en alerta a Ash hasta que decidió hablar.

—Ohh, de verdad, discúlpame, no me di cuenta; déjame pagarte por el batido. —dijo el chico con una gran sonrisa amable que calmó un poco la situación.

—No te preocupes, viejo, me alegra que no te hayas hecho daño, jaja . Mi nombre es Ash, un placer. —dijo Ash,calmado, dándole la mano al desconocido.

—Espera, ¿eres Ash Ketchum? El gran prodigio de Kanto, el placer es todo mío, señor. —dijo el chico, aceptando la mano emocionado.

—Bueno, no diría yo que el gran prodigio, mi nombre es Serena, es un gusto conoc… —Se estaba presentando Serena hasta que la imagen del chico llorando sobre el suelo envuelto en llamas apareció en su mente, dándole un fuerte dolor de cabeza a la muchacha.

—Serena, ¿estás bien? —dijo Ash rápidamente, ayudando a mantener el equilibrio.

Serena miró confundida al chico, pero trató de no parecer sospechosa. —Todo bien, Ash, cólicos premenstruales; les ocurren a las chicas, jaja. —dijo Serena, tratando de cambiar el tema con humor, pero ambos muchachos sabían que era una reacción por el "aura de visión" que estaba desarrollando la muchacha.

—Vengan conmigo, vamos a un parque cercano para que esta chica pueda sentarse a descansar. —dijo el pelirrojo misterioso, invitación que Ash y Serena tomaron con gusto.

Una vez en el parque, Serena se encontraba sentada con Ash hasta que llegó el chico con una botella de agua para la muchacha y un batido para Ash.

—Muchas gracias, no tenías por qué ser tan amable. —dijo Ash, agradeciendo al chico por los regalos, dándole la botella de agua a la chica, quien ya estaba recuperándose.

Después de un rato, Serena se encontraba mejor y los tres estaban conversando hasta que el chico mencionó algo que sorprendería a Ash. —Oye, la verdad no sé si es buen momento, pero aprovechando nuestro encuentro me gustaría retarte a un combate Pokémon. —dijo el chico, parándose en seco, apuntando a Ash con una Pokéball.

—La verdad, me lo suponía; si no, ¿por qué nos traería al frente de una arena de combate pública? Pero no creo que sea un buen momento. —dijo Ash mirando la arena de combate que estaba frente a ellos con una gota en la sien, pero negándose debido a la situación de Serena.

—Oye, Ash, puedes pelear con el chico si quieres; yo estoy mejor,jaja. (Además, me interesa ver qué onda con este; la visión fue muy rara) —dijo Serena dándole el visto bueno a su amigo, y claro, con su propio interés en verlos pelear.

—Bueno, a Serena no le parece mal y has sido muy amable con nosotros, así que está bien que tengamos un pequeño combate de exhibición. —dijo Ash, no muy seguro del todo pero sin querer quedar mal ante los dos.

Ash y el chico se pusieron cada uno a un lado de la arena mientras Serena seguía sentada en la banca al costado de la arena, teniendo una vista idónea para el combate.

—Por cierto, ¿cuál es tu nombre? Aún no nos lo has dicho. —preguntó Ash, haciendo rebotar una Pokéball en su mano desde su lado de la arena.

—Es cierto, aún no me he presentado; mi nombre es… Silver. —dijo el chico con una sonrisa que dejó preocupada a Serena, quien los miraba desde la banca de antes.


Pues hasta aquí el capítulo 8 de este fanfiction. Quería tomarme unas palabras al finalizar para ponerme un poco más personal. Este fanfiction nació en un momento donde necesitaba distraerme de distintos problemas en mi vida personal; ya han pasado cerca de 6 meses desde entonces, y ahora me encuentro mucho mejor. La universidad va muy bien, mis relaciones personales también, y aunque no ocupe de la escritura para liberarme como antes, creo que les debo a todos y principalmente a mí mismo continuar con esta historia. Este capítulo lo reescribí varias veces debido a lo difícil que sería volver después de tanto tiempo, pero al final creo que quedó una lectura agradable que abrirá paso para el siguiente, que será mucho más difícil de escribir por lo cargado de acción que estará. Espero que les haya gustado; si pueden dejar una review, se agradecería mucho, pues es el mejor apoyo que cualquier escritor puede recibir. Sin más, soy Dilmau5SV, nos vemos en el siguiente capítulo (más pronto de lo que creen).