El día había continuado según lo esperado, pero ella y Malfoy no se volvieron a encontrar. Como la herbolaria era un proceso lento los habían reasignado con compañeros de años más bajos, reparar muros y limpiar pasillos no requería de mucha concentración en particular, por lo que pudo hacerlo de forma casi mecánica, aún así, para el final del día sentía como su magia tironeaba, como si estuviera tan cansada como ella.

Para cuando llegó a la Sala Común se dio cuenta de que los grupos habían funcionado, lo que ayer estaba vacío hoy se apreciaba más lleno y animado, se alegró por sus compañeros, pero no se quedó a compartir con ellos. Era agradable tener su propio espacio dentro de la torre.

En cuánto se sentó en el sofá los pensamientos intrusivos la asaltaron de nuevo. Las palabras de Malfoy acerca de la Marca eran por lo bajo preocupantes, además, se lo había confiado a ella, confiando en que no fuera a decírselo a nadie más. Pero… ¡Era Malfoy! Seguro que sabría que ella tendría la tentación de informarlo a un superior, fuera McGonagall o alguien más. Y no lo culparía, ciertamente la idea rondaba por su mente. Pero no, no podía, aún faltaban piezas que recuperar, tenía que saber si esto tenía una causa y si Malfoy era al único que parecía afectar, una vez averiguado eso podría idear un mejor plan.

Mientras se preguntaba como se las ingeniaría para acercarse nuevamente al Slytherin y convencerlo de que se dejara examinar, se acercó a la ventana para observar un cielo que había comenzado a despejar, lo que vio en él le quitó el aliento por un momento. Un cometa, uno del tamaño lo suficientemente grande para apreciarlo sin confundirlo entre las constelaciones, tenía una estela verdosa y lila que arrastraba detrás. Hermione trató de recordar como se medía la posición de las estrellas y entonces cayó en cuenta de lo que Luna le había escrito en la carta.

Algo en el cielo llora.

Entonces eso era, con el cielo nublado la noche anterior no había tenido sentido y lo había llegado a descartar, pero ahora… Ella había vaticinado que este año ocurriría algo en Hogwarts, algo que solamente Hermione podría arreglar. Recobrando fuerzas debido a la adrenalina volvió a colocarse la capa y tomó su varita, subiría a la torre de astronomía y vería que podía averiguar.

No tomó el camino sencillo, en el discurso de bienvenida no se había mencionado que habría castigos por deambular en los pasillos a la hora de dormir, pero Hermione no dudaba que las rondas seguirían, evitó los pasillos que sabía solían ser más monitoreados y se detuvo varias veces para orientarse a través de las aulas. Cuando por fin logró subir a la torre esta exhausta, contempló el gran reloj mientras recuperaba el aire y entonces subió los últimos escalones que los separaban… para encontrarse casi de frente con una figura encapuchada.

—¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? —preguntó sin apartar la vista de la figura.

—Buenas noches para ti también, Granger —la voz sonó seca aún para tener un tono levemente cortés. El desconocido se bajó entonces la capucha de la capa.

—Malfoy —reconoció aliviada —Merlín, que susto.

—Podría decirte lo mismo —el chico alzó una ceja, se suponía que debía ser un gesto despectivo, pensó ella, pero estaba tan pálido y desmejorado de lo que recordaba que pasó como un gesto sin mucha intención.

—He visto algo en el cielo, se me ocurrió que desde aquí podría observarlo.

—¿El cometa? —la chica asintió —. Subí aquí esperando ver lo mismo, no está en ninguno de los mapas estelares, no hay referencias, ni siquiera predicciones. Lleva en el cielo al menos cinco días.

—Antes de venir, Luna me advirtió que algo pasaría en Hogwarts este año. Anoche recibí una carta, ella escribió que algo en el cielo estaría llorando. No lo noté entonces porque el cielo estaba encapotado, pero hoy lo he visto, no voy a mentir, me ha preocupado.

Draco alzó una ceja ante la mención de su (al menos por alcance) prima.

—¿Te refieres a Lovegood? —ella volvió a asentir —. Tengo entendido que en algunas familias mágicas se puede heredar el don de la premonición, aunque sería raro que alguien lo notara en ella, siempre se ha comportado igual de rara, seguro nadie le hubiese creído, aunque dijera la verdad.

Hermione tuvo que estar de acuerdo con la observación, Luna siempre había sido una alumna… extravagante, por lo que aún si hubiera vaticinado peligros, destinos o desastres lo más probable es que nadie le creyera, o prestara la atención necesaria.

—Malfoy, ya que nos encontramos, me he quedado pensando en lo que dijiste sobre tu marca.

—Ya, seguro que quieres reportarlo —Hermione sintió una punzada de culpabilidad.

—No, no aún, no todavía. Me gustaría que me contaras más detalles ¿cuándo comenzó?

—Comenzó a dolerme… —la mirada gris se dirigió nuevamente hacia el cometa —Cuando esa cosa apareció. El dolor es más intenso cuando está visible.

—¿Sabes si eres el único?

—No funciona como tus galeones Granger —el rubio pareció dejar entrever una sonrisa irónica —no es un canal en ambos sentidos, no puedo sentir a los otros o comunicarme con ellos.

—¿Sabes lo de los galeones? —Hermione se sonrojó solo un poco, como si hubiera sido descubierta en un crimen, lo que tampoco estaba tan lejos de la realidad de las reglas en esos días, había infringido al menos una docena, aunque claro, se trataba de algo necesario por aquellos días.

—Un hechizo condenadamente complicado, supuse que habías sido tú. En fin, volviendo al tema, supongo que podría preguntarle a Nott, aunque no se ve del mejor humor en estos días.

—¿No han hablado?

—No, realmente no. McGonagall nos concedió habitaciones de prefecto para mantenerlos alejados del resto de la casa. No la culpo, también creo que es lo mejor, el resentimiento es peligroso y también la ambición, cuando están mal enfocados.

—Escuché sobre sus juicios. Condenaron a su padre al beso del dementor ¿no?

—Sí. Pero no te atrevas a sentir un ápice de lástima por él, Granger —Malfoy guardó ambas manos en los bolsillos de su pantalón mientras se acercaba más al enorme reloj— Nott padre fue peor con él que el mismo Señor Tenebroso, el castigo que recibió fue apenas suficiente para compensarlo.

Hermione quería preguntar más, pero la intensidad en los ojos de Draco la detuvo. Miró el cometa una vez más, integrando lo que había escuchado.

—Vaya, vaya, todos los días me encuentro con alguien hablando de mí a mis espaldas. Comienzo a sentirme popular.

Ambos se voltearon al mismo tiempo para encontrarse con un recién llegado Theodore Nott. El castaño había sonado ligeramente burlesco, pero a juzgar por su postura tranquila y el destello de sus ojos verdes no parecía enfadado. Parecía demasiado desabrigado para las alturas, solo vestido con pantalones oscuros y una camisa blanca adornada por la corbata de su casa, también traía una carpeta con papeles en el brazo del que le colgaba la capa.

—Theo —lo saludó entonces el rubio.

—Draco —correspondió él con un asentimiento — Granger.

—Nott. No te oímos llegar —saludó ella aún tratando de tranquilizar su corazón por el susto.

—Soy una serpiente silenciosa. Entonces, supongo que esto no es un club secreto de exploración estelar ¿verdad? ¿puedo preguntar a tono de qué salió mi nombre?

—La marca. Me arde desde que esa cosa apareció en el cielo, pero no está en el mapa estelar —le comentó rápidamente el rubio, Hermione se sorprendió con ello, no estaba segura de la cercanía de relación entre ellos dos a pesar de que habían sido Mortífagos y compañeros de casa.

—Así que es eso, ¿sostienes esto un momento? —Nott le entregó la capa y carpeta a Hermione y se arremangó un poco la camisa dejando ver su marca tenebrosa, a diferencia de la de Malfoy esta venía acompañada por una variedad de cicatrices más —No podía estar seguro porque tengo la mitad de la zona insensibilizada.

—Esto no puede ser bueno ¿verdad? —murmuró entonces Hermione sintiendo como cada vello en su cuerpo se erizaba.

—No, también me eriza el cuerpo, créeme. No quiero tener absolutamente nada que ver con la pandilla —Nott señaló la carpeta que Hermione le sujetaba —Fui primero a confirmarlo con el astrolabio e incluso me di un pequeño paseo por la sección restringida. No hay nada.

Los tres se miraron de forma más bien sombría y luego dirigieron la vista al cometa que seguía su rumbo sin importarle lo que abajo acontecía. Malfoy fue el primero en salir del estupor, se dirigió a Hermione con una expresión tensa.

—Este año traje una lechuza. Tal vez quieras escribirle a Lovegood.