Disclaimer: La saga de libros de Harry Potter y la película The Lost Boys (1987) no me pertenecen, todo crédito a sus respectivos creadores. Yo solo juego con sus personajes para mi entretenimiento y el de mis lectores.

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Capítulo 2: Tormentos del Pasado.

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Tulip se retiró suavemente de los brazos de David, y de repente se quedó petrificada, su mirada centrada en los cuatro vampiros. Ellos, desconcertados, intercambiaron miradas, perdidos al no entender lo que sucedía.

—¿Tulip? —preguntó Paul, inclinándose ligeramente hacia ella—. ¿Te encuentras bien?

La joven bruja no respondió. En cambio, sus mejillas adquirieron un tono rojo intenso, lo que dio como resultado que los chicos la miraran aún más confundidos.

—¿Qué sucede? —insistió Dwayne, su profunda voz teñida de preocupación.

—¡Es que...! —la azabache soltó un chillido y se cubrió la cara con ambas manos, incapaz de soportar la vergüenza que la invadía—. Ay, por Merlin.

Marko, a fin de comprender lo que le sucedía a la ojiesmeralda, se miró, luego a sus hermanos y pronto sumó dos y dos. Una sonrisa divertida se dibujó en su angelical rostro.

—¡Oh! —exclamó, estallando en risitas burlonas, mirando hacia los otros tres vampiros—. Pff. Y-ya enti... entiendo por qué está t-tan roja —apenas pudo decir el de ojos verde azulado entre resoplidos de risa.

De inmediato, los chicos enfocaron su atención en Marko, con expresiones interrogantes.

—Estamos completamente desnudos —explicó, aún riendo.

David, Dwayne y Paul miraron a Tulip, luego a sí mismos, y finalmente comprendieron. La situación era tan absurda que no pudieron evitar reírse también.

—Ah, vaya. —David arqueó una ceja, aunque una leve sonrisa todavía se asomaba en sus labios.

Paul, inclinándose hacia Tulip, añadió en tono burlón: —¿Te gusta lo que ves, hermanita?"

—Sí. Digo... ¡no! –se corrigió Tulip, aún cubriendo su rostro con sus manos, el sonrojo en sus mejillas en aumento. "Trágame tierra", se lamentó la chica mentalmente.

—Aw, no es adorable —sonrió Marko, burlón—. Nuestra dulce e inocente Tulip.

—¡Déjen de reírse —protestó débilmente la joven bruja, aún más sonrojada si eso era posible—. Por Hécate, ¿cómo es que me pasan estas cosas a mí?

David dejó de prestar atención a las burlas de sus hermanos acosta de Tulip, quien ya se asemejaba a una fresa de lo roja que estaba y, en cambio, con mirada analítica comenzó a estudiar el lugar donde estaban. Era una habitación algo grande, de paredes grises y un piso de piedra pulida, el cual notó, intrigado, que se hallaba cubierto de velas colocadas en forma circular, y dentro de la formación de velas observó que habían runas escritas con sangre. Su agudo olfato identificó rápidamente la sangre como la de Tulip, pero lo que le desconcertó fue la falta de urgencia en su instinto vampírico de drenarla. Su ceño se frunció en una mueca de confusión. Su anterior estado y la falta de alimentación deberían estarlo agobiando terriblemente de hambre, pero este no era el caso. Afortunadamente, al parecer con sus hermanos era igual, pues a estas alturas Paul y Marko ya hubiesen intentado drenar a su hermana al ser los menores y con menos control sobre sus instintos a diferencia de él y Dwaine. Era muy extraño.

—Bien, ya estuvo —gruñó Tulip, sacándolo de su ensimismamiento, viendo entretenido a ésta sacar un rollo de papel periódico de quién sabe dónde y dándoles con él a Paul y a Marko en la cabeza.

Paul solo se quejó, refunfuñando, pero Marko fue más exagerado en su reacción.

—¡Ouch! —exclamó el rubio de cabello risado, fingiéndose herido, dejándose caer dramáticamente sobre su ataúd—. Creo que tengo una conmoción cerebral.

Ésta lo ignoró, para su indignación. —Preparé habitaciones para todos ustedes y les compré ropa nueva, ya que, bueno… las anteriores no tenían salvación. He intentado conseguir algo parecido a lo que solían usar, pero un poco más moderno. —Tulip les indicó que la siguieran, evitando ésta pisar las runas de sangre y las velas mientras se encaminaba a la única puerta de aquel lugar.

Los cuatro se incorporaron completamente de los ataúdes, sin pena alguna por su falta de ropa, para mortificación de la azabache y la siguieron. Al salir de la sala ritual, se adentraron en un amplio pasillo con paredes de un suave verde manzana iluminado por lámparas de techo. Ella los condujo por otro pasillo a la derecha que contaba con cuatro puertas de madera de roble ubicadas a ambos lados de éste y otra más al fondo del pasillo.

Se detuvieron frente a la segunda puerta. Aquí están sus dormitorios. Ella abrió la pesada puerta y los cinco entraron a una amplia sala común y los cuatro vampiros se quedaron sin aliento, gratamente sorprendidos por su contenido. Justo al centro de la habitación, había un sofá grande y cómodo, tapizado en cuero negro. El sofá estaba acompañado por un par de sillones de terciopelo azul marino.

Al centro de los muebles se situaba una mesa de café de cristal con estructura metálica de color negro.

Un gran televisor estaba al frente, ubicado sobre un mueble de madera con un sistema de sonido y una consola de videojuegos. A los lados se hallaban dos estanterías con pilas de DVDS de películas de varios géneros, videos de conciertos de bandas de rock clásico y discos de música de gran variedad.

A un lado de la sala, para alegría de los chicos, se encontraba un minibar cuya superficie estaba hecha de mármol negro y estantes de madera de caoba pulida, iluminado por luces LED. Estaba abastecido con una variedad de bebidas: cervezas, refrescos y botellas de licor y, también contaba con una pequeña máquina de hielo. Junto al minibar, habían un par de taburetes de bar de diseño vintage.

Pasaron de largo la sala de estar, entrando a un pasillo que conducía a cuatro dormitorios con puertas de madera maciza, con tiradores de acero.

Ella les mostró cada habitación, las cuales eran parecidas, contando con camas tamaño King, amplios armarios,pequeñas áreas de estar y lo mejor de todo, sus propias televisiones y equipos de música.

—Cada una cuenta con baño propio, chicos —les informó—. Tómense el tiempo que necesiten.

David fue el primero en entrar a su habitación, con Dwayne siguiéndolo, y Marko y Paul detrás. En la entrada de la puerta, David se giró hacia Tulip.

—Te lo agradezco, hermana —dijo con tono sincero, antes de inclinarse ligeramente hacia ella. Tulip, apenada asintió, sintiendo sus mejillas arder por segunda vez, aunque si por el inusual gesto del rubio platinado o, por verlo de nuevo brevemente en su estado falto de ropa, no lo sabía.

Cuando los chicos desaparecieron en sus habitaciones, Tulip se dirigió a la sala común, donde se hundió en uno de los cómodos sofás de terciopelo azul marino, permitiéndose un momento de respiro. Sin embargo, apenas había cerrado los ojos cuando sintió una ola de pánico extremo a través de la inesperada conexión telepática que para su perplejidad y asombro, compartía ahora con los chicos. La sensación la golpeó como un torrente de agua fría, haciéndola levantarse de un salto, su corazón latiendo frenéticamente.

—"¡Paul!" —exclamó en su mente, intentando comunicarse con el rubio, de quien sintió provenir dicha reacción.

El miedo que emanaba del vampiro era casi tangible, una marea que amenazaba con ahogarla. Tulip ingresó a su habitación, sus pies descalzos resonando contra el piso de madera, no obstante, él no estaba allí. En el corto trayecto al baño de Paul, percibió que los otros tres se alarmaban también, al ser golpeados con la angustia de su hermano a través del vínculo.

—"¡Ya estoy yendo hacia él, no se preocupen, chicos!" —les aseguró telepáticamente, con la voz firme a pesar de su propio estado de preocupación, mientras avanzaba hacia el baño moviéndose a una velocidad sobrehumana sin darse cuenta, .

Empujó la puerta del baño con urgencia y lo encontró de pie con la mirada fija en la bañera llena de agua caliente. Su rostro estaba contorsionado en una mueca de absoluto terror, y sus labios temblaban mientras murmuraba cosas ininteligibles. Él no estaba viendo el objeto en sí, sino lo que representaba. Su respiración se había acelerado, y el resto de su cuerpo comenzaba a temblar. Estaba reviviendo el horror de como había muerto años atrás. Detalladamente, recordaba la sensación abrasadora del agua bendita mientras su cuerpo se deshacía como si hubiera caído en ácido. Sus ojos estaban vidriosos y su respiración cada vez más errática.

La joven bruja se dio cuenta shoqueada que los objetos del baño se agitaban violentamente. "¿Magia accidental?" se preguntó. Chasqueó la lengua e hizo sus cavilaciones de lado, archivándolas para un momento posterior y volvió a enfocar su atención en Paul.

—Hermano, estoy aquí. No pasa nada, estás a salvo —dijo Tulip suavemente, acercándose a él lentamente, consciente que cualquier movimiento brusco solo empeoraría las cosas, pudiendo causar que éste arremetiera contra ella cegado por el pánico. Rosó con su magia la magia que salía del vampiro, tratando de mostrar que no era una amenaza.

El rubio no parecía oírla, sus ojos seguían fijos en la bañera, congelado en sus oscuros recuerdos. Tulip llegó a él y lo abrazó atrayendo su cabeza a su pecho, bloqueando la vista de ésta. Sentía su cuerpo temblar bajo su abrazo.

—Shh, estoy aquí contigo, hermano —susurró, acariciando su cabello con movimientos lentos y reconfortantes—. Todo está bien.

—Vamos, mírame, cariño —le dijo con dulzura la chica y éste hizo lo que le pidió—. Ahora, respira conmigo, ¿sí?

Paul asintió haciendo lo indicado y después de unos minutos, respiraba con normalidad. El joven vampiro cerró los ojos posando su cabeza de nuevo en el pecho de la ojiverde, finalmente cediendo al consuelo de la joven bruja. Mientras tanto, David, Dwayne y Marko llegaron al baño, preocupados al ver a Paul en ese estado.

—¿¡Qué pasa?! ¡¿Qué tiene Paul?! —preguntó alterado Marko, su atención puesta en su hermano.

—Es un ataque de pánico —les explicó Tulip, manteniendo su voz calma y serena—. Pero ya está empezando a tranquilizarse.

—¿Segura? —preguntó Dwaine, sus ojos reflejando una tormenta de emociones, ninguna buena, ante el vulnerable estado de su usualmente alegre hermano menor.

—Sí, descuiden. Tengo esto —les dijo con clara firmeza Tulip.

—Te lo encargamos entonces —le dijo David, serio. Ninguno de ellos era bueno para brindar consuelo a otro, por lo que era mejor que su hermana tratara con Paul, en lugar de uno de ellos.

—Por supuesto —les dijo ésta. Con renuencia, uno a uno, regresaron a sus habitaciones, dejando a los dos solos.

—Nina, retira la bañera de este baño, por favor -pidió la joven azabache, sin soltar al vampiro rubio, quien también la había rodeado con sus brazos. Un extraño sonido de *pop* se escuchó dos veces en el lugar, no obstante, el vampiro no le puso mente, más interesado en el dulce sonido de los latidos del corazón de Tulip, los cuales lo ayudaron mucho.

El vampiro comenzó a relajarse poco a poco, sus temblores disminuyendo a medida que las palabras tranquilizantes de Tulip surtían efecto. Cuando finalmente se sintió mejor, se soltó a regañadientes de su cálido abrazo, miró alrededor y notó que la bañera ya no estaba.

—¿Qué... qué pasó con la bañera? —balbuceó, todavía ligeramente angustiado, mirando el espacio vacío donde antes estaba el objeto de su terror.

—Luego te cuento —respondió Tulip, sonriendo levemente—. ¿Te sientes mejor?

—Sí, nena —dijo, su voz y postura al fin estable.

—Bien. Ya que estás mejor, te dejo para que te bañes tranquilo.

Paul, aún un tanto confundido, buscando aligerar el ambiente se giró hacia ella con una sonrisa traviesa. —¿Te gustaría acompañarme, cariño? —él le dijo, adoptando un tono seductor, a la vez que comenzaba a caminar hacia la ducha, lanzando una mirada sugerente.

Tulip se sonrojó al instante y soltó un chillido. —¡No! —gritó, casi corriendo fuera del baño, mientras el rubio reía detrás de ella.

La sonrisa del vampiro se desvaneció lentamente, reemplazada por una mueca de disgusto al recordar cómo lo había afectado el ver una puta bañera. Maldijo en silencio a los hermanos Frog y a los Emerson, su ira burbujeando bajo la superficie. Entró a la cabina de baño y encendió la ducha, dejando que el agua caliente cayera en cascada sobre él, deseando que el agua también pudiese lavar los recuerdos dolorosos.

—"Paul, ¿estás bien?" —La voz de Marko resonó en su mente.

—"No, joder... no estoy bien. Pero lo estaré, sobre todo cuando tenga las gargantas de los putos hermanos Frog abiertas y sus tráqueas derrumbándose bajo mis manos..." —gruñó, su furia casi palpable a través del vínculo.

—"Recuerda Paul, que el mayor es mío, por haberme estacado" —replicó Marko, su voz fría.

—"Entiendo como se sienten, hermanos, no obstante, debemos ser pacientes. Pronto tendremos en nuestras manos a esas alimañas" —dijo David, calmando a los más jóvenes.

—"¡Lo espero con ansias!" —exclamó Paul, con sádica alegría.

Una oleada de sanguinario deleite les llegó a David, Dwaine y Paul por parte de Marko, dándoles a saber a sus hermanos lo encantado que también estaba con la perspectiva de eventualmente cazar a las ranas.

—"Contrólense muchachos, o Tulip podría ser añadida a esta conversación. La estoy manteniendo fuera, pero me está costando trabajo hacerlo" —les advirtió el rubio platinado.

Los chicos se calmaron, disculpándose ligeramente apenados. No querían excluir a su Tulip, sin embargo, ellos nunca le habían mostrado a su hermana sus lados más oscuros directamente y todos estaban de acuerdo en que continuara siendo así. Ninguno de ellos quería admitirlo, pero no deseaban alejarla a causa de su naturaleza más depredadora y sangrienta. Si ella no hubiese tenido tan solo cinco años cuando se la encontraron por primera vez, la hubieran convertido, quedándosela festejando con la sangre de los animales que ella llamaba tíos y primo respectivamente. No creían que pudiese ser una segunda decepción como Star, sin embargo, la maldita duda seguía ahí, haciéndolos no querer comprobar si estaban en lo cierto o no.

—"Por cierto, ¿cómo es que ahora compartimos un vínculo telepático con Tulip?" —preguntó Paul, curioso.

—"Supongo que se formó debido al ritual" —le respondió David—. "Ella usó su sangre en éste y no se qué más. Habrá que preguntarle bien en que consistió y que efectos secundarios podrían presentarse en todos nosotros, incluyéndola".

—"¿Creen que algunos de ellos podrían ser perjudiciales?" —cuestionó Marko, su tono algo tenso.

—"No lo creo" —dijo Dwaine, sin duda en su voz—. "Tulip no haría nada que pudiera perjudicarnos, estoy seguro de ello, lo que no te puedo asegurar, es si lo mismo igual se aplica a ella".

—"Más vale que no, o conocerá mi disgusto" —dijo con tono gélido David, tras unos breves segundos de silencio entre ellos.

—"Realmente esperemos que no" —suspiró el de cabellos negros, sintiendo la mezcla de preocupación y temor proveniente de los otros tres ante esa desagradable probabilidad. Algo en su interior dolía ante la posibilidad de que ella tuviese que pagar un alto precio por haberlos traído a la vida nuevamente. Después de todo, este tipo de rituales siempre tenían un precio.

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Mientras tanto, Tulip había regresado a la sala común, su corazón todavía latiendo rápido por la reciente experiencia. Se dejó caer en el sillón donde se encontraba anteriormente, intentando calmarse. Respiró hondo varias veces, permitiendo que la serenidad del ambiente acogedor la envolviera.

"¿Así de horrible fue la muerte de su hermano que le provocó tal reacción?" se preguntaba angustiada. "¿Y qué, por Morgana y Hécate, tenía que ver una bañera con ello?" Por medio del vínculo solo pudo desifrar eso, pero nada más. "¿Qué sucedió? ¿Cómo murieron? ¿Y quién fue el responsable?" Ella quería preguntarles, pero, a su vez, dudaba en hacerlo, si la reacción de Paul era algo. Ah, y para ponerle la cereza al pastel, estaba el asunto de la magia accidental que manifestó Paul y el vínculo telepático que compartía con los muchachos y quien sabe que otras cosas. "¡Todo se complica!" gritó mentalmente hundiendo su rostro en el sillón.

Su mente continuó divagando deteniéndose solo cuando escuchó a los chicos salir uno por uno de sus habitaciones.

La ojiesmeralda se enderezó y posó su mirada en los cuatro vampiros. David había optado por una gabardina de cuero gris carbón, una camisa negra, jeans de mezclilla negra, un cinturón de cuero marrón oscuro con una hebilla de acero, botas con placas metálicas y guantes de motociclista sin dedos en las manos. Las únicas piezas de joyería que llevaba puestas eran un pendiente de una serpiente Uróboros en la oreja izquierda y un anillo en el dedo corazón de la mano derecha. Mientras que Dwayne llevaba una chaqueta de cuero marrón oscuro con símbolos tribales gravados en las mangas, una camisa verde musgo desgarrada en la zona del cuello, pantalones vaqueros, un cinturón con una hebilla con la forma de una cabeza de leopardo y unas botas de motociclista con cremallera. De su oreja izquierda colgaba un pendiente con un colmillo. Marko vestía una camisa de franela roja y negra, desabrochada sobre una camiseta gris de manga larga, jeans rotos con un toque de desgaste en el lavado y zapatillas deportivas de cuero negras. En su muñeca derecha llevaba una pulsera de cuerda negra, en su cabeza una gorra de béisbol con el logotipo de la banda Aerosmith, un collar de cadena metálica con un colgante de una guitarra eléctrica colgaba de su cuello y un pendiente de una calavera similar al que llevaba anteriormente, en la oreja izquierda, y Paul una chaqueta de cuero negra ajustada y con tachas metálicas en los hombros, una camiseta de banda gris con la imagen de los integrantes de la banda Guns N' Roses, jeans rasgados oscuros con agujeros en las rodillas y calsaba botas de cuero con hebillas metálicas. Tulip notó que de su cuello colgaba un collar de cadena plateado, en su oreja izquierda un pendiente de un cránio en llamas, en sus muñecas llevaba unas pulseras de cuero con tachuelas y varios anillos en sus dedos.

—Vaya, se ven muy bien —les dijo la ojiesmeralda, sonriendo, ligeramente sonrojada.

—¡Ja! Sabía que realmente nos deseas, cariño. —Paul le guiñó un ojo con una sonrisa coqueta, pasándose una mano por el cabello con chulería.

El señor rollo de periódico volvió a darle en la cabeza.

—¡Maldición! ¿En serio, nena? —exclamó el vampiro con apariencia de estrella de rock, fulminando el rollo de periódico que la azabache misteriosamente tenía en la mano, otra vez, sin una clara explicación de como se materializó en ésta.

—También están el señor rodillo y la señora sartén, querido hermano. ¿Te gustaría conocerlos? —le dijo la joven Potter-Black, con una sonrisa demasiado dulce.

Paul negó con la cabeza frenéticamente, bajo las risas divertidas de los otros tres vampiros.

—Oh, es una lástima. En fin, tenemos mucho de que hablar —dijo la bruja inmortal, cambiando repentinamente su tono de uno relajado a uno completamente serio, que hizo que los chicos igual se pusieran serios al instante—. Síganme por favor —les dijo, recibiendo asentimientos de cabeza por parte de los cuatro.

Ella giró sobre sus talones y emprendió el paso, llevándolos fuera de la estancia. "Esta será una muy larga conversación", suspiró internamente. "Solo esperaba que terminara bien".

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Fin del Capítulo.