Disclaimer: Shingeki no Kyojin pertenece a Hajime Isayama.
ADVERTENCIA: CAPÍTULO CON ESCENAS SEXUALES EXPLÍCITAS PROCEDER CON PRECAUCIÓN ***
ADVERTENCIA: Posible Levi OoC (Out of Character) y una Reader-chan extremadamente timida.
Ahora si, ¡DISFRUTEN!
Juntos:
Abriste los ojos, te costó 10 segundos recordar donde estabas y más importante con quién estabas, ladeaste la mirada para encontrarte con la imagen de Levi, acostado a tu lado pero dándote la espalda, su hermosa y esculpida espalda gracias a la rutina de ejercicios que tenía todos los días, estaba desnudo y te sonrojaste furiosamente al observar sus glúteos, sentiste una sensación extraña y fuerte en el vientre.
Frunciste el ceño ante la sensación y tragaste duro. En ese momento Levi se dio la vuelta, quedando boca arriba, entonces visualizaste su miembro, estaba erecto a lo que abriste mucho los ojos.
Lo siguiente que hiciste, no lo habías pensado, solo sabías que te encontrabas con la mitad de su pene en tu boca, acariciándolo como lo habías hecho la noche anterior, lamiéndolo con parsimonia, él se revolvió en su lugar y abrió los ojos lentamente, viste su manzana de adán subir y bajar, él te agarro por el cabello suavemente, y lo sostuvo firme luego, tenía la mandíbula apretada.
Trataste de metértelo completo a la boca, hasta sentir la punta en lo más profundo de tu garganta, él levanto las caderas, y sentiste una leve arcada, pero seguiste chupando y lamiendo, luego utilizaste tus manos.
Él gemía, y maldecía de vez en cuando, tenía los labios apretados y los ojos cerrados.
—E-eres maravillosa. —Tartamudeo, y abrió los ojos para verte.
Tú lo miraste a los ojos mientras lo masturbabas y lamias la punta de su miembro con devoción.
—Jo-joder. —Dijo. —Ahí viene.
Y sin más ni más, se liberó en tu boca con fuerza y abundantemente, soltó un gemido leve.
Tragaste, probando todo su fluido, tenía un sabor extraño pero no era un mal sabor. Sacaste su miembro de tu boca y sonreíste, mirándolo con amor. Él aún tenía los ojos cerrados.
—Buenos días, —le dijiste con un tono juguetón. —Él medio sonrío, con las mejillas sonrosadas.
Te acostaste a su lado, limpiándote la boca con la mano izquierda.
—¿Lo hice bien? —Preguntaste con timidez y sin mirarlo a los ojos.
—Bastante bien. —Dijo, y se pasó una mano por el cabello. —Necesitas limpiarte. —Estiro la mano y de la gaveta de la mesita de noche que estaba al lado de la cama, saco una toallita húmeda y te la dio.
Tú obedeciste y te limpiaste las manos y la boca, te mordiste el labio inferior, mirándolo; lanzaste la toallita hacia la papelera al lado de la cama.
—No me mires así, mocosa. Me dan ganas de follarte y no dejarte ir.
Tú te sonrojaste furiosamente y le lanzaste un golpecito al brazo.
—¡Qué bruto eres! No digas esas cosas.
—¿Qué? ¿Qué quiero follarte? —Él te miro enarcando las cejas, con cara de mofa. —Acabas de meterte mi polla completa en la boca ¿y te sorprende que diga eso? —Él soltó una carcajada.
Cuando escuchaste aquella palabra, te sonrojaste furiosamente, aún más si era posible. Quisiste golpearlo, pero él te agarro firmemente por las muñecas y te sujeto debajo de él.
—¿Quieres bañarte?
Y te sonrío de una manera tan sensual, que no pudiste negarte.
Estabas vistiéndote frente al espejo de la habitación de Levi, tenías el cabello mojado, te miraste en el espejo, todo tu cuerpo y tu rostro, te mordiste el labio ligeramente al recordar todo lo que había pasado desde que pisaste el apartamento de Levi, y te sonrojaste ante el recuerdo.
Levi hizo acto de presencia en la habitación, y te abrazo por detrás, viéndote en el espejo.
—Eres la mujer más hermosa del planeta. —Dijo, viéndote directamente a los ojos a través del espejo.
—N-no lo soy. —Musitaste, esquivando su mirada y volteándote hacia él.
—Tch, maldita mocosa. —Él te rodeo la cintura con los brazos y te dio un suave beso en los labios. —Cuando digo esa clase de cosas, las digo en serio (t/n), créeme.
Tú suspiraste y asentiste suavemente, le devolviste el beso.
—El desayuno está listo. ¿Después qué quieres hacer? —Te pregunto, soltándote con delicadeza.
—No lo sé, pensémoslo cuando tengamos el estómago lleno, tengo hambre como de mil días.
—Es obvio, —respondió él con una sonrisa socarrona, —lo único que hemos hecho es follar.
—¡LEVI! —Lo fulminaste con la mirada y luego frunciste el ceño.
—Y ya vístete, —dijo abriendo la puerta y cerrándola no sin antes asomar la cabeza y añadir: —o tendré que follarte nuevamente. —Cerró la puerta antes de que el paquete de servilletas que le lanzaste erróneamente le diera en la cara.
—Maldito enano pervertido.
Después de haber desayunado como una bestia, le sonreíste a Levi quién te miraba detrás de su taza de té negro, él había cocinado y preparado todo excepto el té negro que te demando que hicieras.
—Ya lo comprobé. —Dijo él, alejando la taza de su boca y sosteniéndola de la peculiar manera que tenía para sostener las tazas.
—¿Qué cosa? —Preguntaste con curiosidad y sin entender a qué se refería.
—Que follas tan bien como haces el té.
—¡LEVI ACKERMAN! Podrías dejar la obsesión con la palabra follar. —Dijiste azorada, y con las mejillas sonrosadas. —Alguien podría oírte.
—¿Y qué? Todos follan.
Tú negaste con la cabeza lentamente, y soltaste una exhalación.
—No tienes remedio.
—Tú eres mi remedio. —Dijo, acercándose a ti peligrosamente, por encima de la mesa y depositando un beso en tus labios para luego alejarse.
—Vámonos ya, tenemos cosas que hacer.
—¿Cómo cuáles? —Preguntaste, —hoy es sábado, Levi.
—Isabel quiere que la visite, además mi mejor amigo y esposo de la mocosa, Farlán llega hoy a la ciudad, en fin. Y tú vendrás conmigo. ¿De acuerdo?
—Está bien, pero no puedo ir con tu ropa, debemos pasar por mi apartamento primero.
—De acuerdo.
Después de haber desayunado, Levi te llevo hasta tu departamento en donde te cambiaste a un vestido sencillo y sandalias en menos de 10 minutos y volviste con Levi rápidamente, que te estaba esperando abajo.
—¿Por qué no me dejaste subir? —Dijo, alzando una ceja y mirándote brevemente para después volver su vista al frente.
Te encogiste de hombros.
—Por nada en especial, no sabía que no estábamos apurados.
—De hecho si lo estamos. Farlán es un obsesivo con eso de la puntualidad, incluso cuando no tenemos un gran plan.
—Bueno entonces ya sabes porque no te deje subir, —le dijiste sonriendo con autosuficiencia.
Levi negó con la cabeza levemente y aceleró de repente.
Se dirigían al centro de la ciudad, dónde vivía Isabel.
No sabías porque te habías puesto nerviosa ante el pensamiento de tratar con Isabel, aunque anteriormente se había mostrado como una persona muy amigable, igual no te tranquilizabas. Además habías sido bastante cortante con ella la única vez que le habías dirigido la palabra.
Seguiste a Levi, caminando con paso inseguro una vez que arribaron al lobby del lujoso edificio en el centro de Firestone Bay.
Levi arrugo el entrecejo levemente, examinándote con la mirada.
—¿Estás bien?
—S-si. —Respondiste, tratando de sonreír.
—No pareces estar muy relajada. ¿Seguro estás bien?
—Solo estoy nerviosa por conocer oficialmente a tu hermana, además nuestro primer encuentro no fue muy agradable.. al menos para mi, —respondiste bajando la mirada. Levi tomo tu rostro entre sus manos y te dio un beso en la punta de la nariz.
—Relájate mocosa.
Y dicho esto subieron al ascensor, y Levi marco el botón para el penthouse. Después de unos 30 segundos, llegaron y Levi tocó el timbre, al mismo tiempo que se pasaba una mano por el cabello, despeinándose levemente.
La puerta se abre y detrás aparece Isabel, está vestida con una bata como de abuela de color rosa con florecitas blancas, su barriga se ve más grande que nunca, está descalza y el cabello corto rojo le llega por la barbilla, dándole un aspecto ligeramente salvaje, contrastando con su atuendo y su barriga de embarazo que la hacían lucir tierna.
—¡ONI-CHAN! —Ella grita con una sonrisa en el rostro, luego te mira. —¡Tú debes ser (t/n)! Es un placer conocerte, —dice con una sonrisa. Antes de pasar por favor quítense los zapatos. Mi señor esposo es un maniático de la limpieza, como este que está aquí —señala a Levi con una risilla malvada.
—Cállate mocosa insolente. —Le responde Levi, mirándola con cara de pocos amigos y entornando los ojos, típico de Levi.
Tú le sonríes y asientes, quitándote las sandalias y pasando detrás de Levi.
Isabel sofoca a su hermano mayor en un abrazo y luego hace lo mismo contigo. Tú le devuelves el abrazo con una sonrisa leve, tu nerviosismo había pasado.
—Es un placer conocerte también Isabel, y gracias por invitarme.
—No te preocupes, tenía que conocer a la novia de mi hermanito, además no podía creer hasta no ver con mis propios ojos que existe alguien más pequeño que mi hermano. ―Ella soltó una gran carcajada, tú la acompañaste al final. Levi solo puso los ojos en blanco y dijo muy amablemente:
—Tch. Pareces un maldito globo aerostático, ¿para cuándo nace el mocoso?
—La doctora nos dijo que daré a luz esta semana, —dice tocándose la panza con anhelo.
—¿En dónde está el gran idiota de Farlán?
—Terminando de vestirse, ¿sabían que el sexo es mil veces mejor cuando estas embarazada?
Tú ahogaste una risotada, pero Levi se sonrojo furiosamente y le dio un leve golpe en la cabeza a su hermana.
—Podrías dejar de ser una cerda asquerosa, es demasiada información. Mi pobre sobrino. —Dice Levi, a modo de reproche, llevándose una mano a la cara, negando con la cabeza al mismo tiempo.
Isabel está metafóricamente, muerta de la risa.
—Me encanta fastidiar a Levi. —Y te mira, —Cuéntame todo sobre ti. ¿Quieren té o café?
—Té negro, por favor —se te adelanta Levi.
Entonces Isabel se dirige a la cocina y ustedes la siguen, tomando asiento en el mesón de la cocina, mientras la observaban preparar el té.
—¿Qué quieres saber? Cuando me preguntan esa clase de cosas, mi mente se pone en blanco. Lo odio. ―Dijiste, sonrojándote levemente.
—Pues cuántos años tienes, hace cuánto trabajas con Levi, ¿cómo hiciste para atrapar a mi hermano? Quien, debo acotar —dice con una sonrisilla malvada. —Está loco de remate.
Las dos sueltan una risotada y Levi solo chasquea la lengua.
—Mocosas idiotas.
—Pues tengo 24 años a punto de cumplir 25, trabajo con tu hermano desde hace 7 meses o más, la verdad no llevo la cuenta y —sentiste la sangre acumularse en tus mejillas. —No lo sé, solo paso. —Dices mirándola con algo de vergüenza, ella te sonríe con ternura.
—Me alegra de que por fin mi hermano no esté solo.
Antes de que pudieses responder, hace acto de presencia en la cocina quien suponías era Farlán, es un hombre muy alto, con ojos grises como los de Levi, con el cabello rubio platinado, con una sonrisa encantadora y guapo hasta más no poder.
—Buenas, —dice con una leve sonrisa, dando zancadas hasta Levi. —¡CUÑADO! —Y sin problema alguno, lo alza por el aire como si de una hoja de papel se tratase, dándole vueltas.
—Maldito…idiota…bájame.
Levi logra decir entre bufidos y más maldiciones. Mientras Isabel y tú sueltan par de risotadas. La escena era graciosísima. Levi lucía como un niño en los brazos de Farlán. Finalmente lo deja en el suelo, Levi lo patea y lo hace caer en una llave de jiu jitsu, pero Farlán es tan rápido como él y lo esquiva haciéndole otra llave diferente, mismo estilo de pelea.
Isabel abre los ojos como platos y chilla
—¡En mi cocina no! Llévenlo afuera muchachos.
Entonces se separan y se abrazan como si fueran un par de hermanos, de lado.
—Entonces, ¿tú eres la mujer que hace feliz a mi pequeño hermano?
Tú no puedes evitar una risita tonta y te encoges de hombros. Levi deja los ojos en blanco y se suelta del agarre de Farlán.
—Estos mocosos de mierda, un día me van a hacer explotar.
Él regresa a tu lado y te rodea la cintura con un brazo, dándote un beso en el hombro.
—Un placer conocerte, —le dices a Farlán.
—Igualmente, ¿eres (t/n)?
—La misma. —sonríes.
—Mi esposa, raramente me ha hablado mucho de ti, aparentemente te stalkea en todas tus redes sociales.
—¡FARLÁN! —Isabel le grita amenazante, mirándolo con una expresión mezclada entre vergüenza y rabia, mientras servía el té finalmente en las tazas.
Tú te ríes y te encoges de hombros.
—No hay nada que ocultar y no te preocupes. Creo que todos hacemos eso, en estos días.
—¿Ah si? ¿tú me has stalkeado? —Te pregunta Levi, alcanzado la taza que le daba su hermana y mirándote al mismo tiempo con la ceja levantada.
Sientes la sangre acumularse en tus mejillas y niegas con la cabeza fugazmente.
—N-no en realidad, al menos no por ocio.
Los tres se ríen al unísono y tú deseaste por primera vez ese día que te tragara la tierra.
—No te preocupes (t/n)-chan, a Levi nunca lo habían stalkeado en su larga vida de momia. —Entonces se ríe histéricamente, recordándote a Hanji, Levi le lanza una patata frita que no sabes de donde saco.
Y así pasaste la tarde, hablando de todo un poco y tú conociendo aquel ambiente familiar que te hacía anhelar a tus padres intensamente, pero sabías que ellos estaban totalmente ocupados amasando y cuidando la fortuna de la familia, aunque ya fuesen lo suficientemente adinerados, tenías que conformarte con una video llamada por Skype una vez al mes.
Dejaste tus cavilaciones cuando Isabel te llamaba de vuelta al planeta tierra, haciéndote una pregunta
—¿Prefieres una camiseta o un pijama normal? —Pregunta, alargando su mano dentro del clóset.
Levi y tú habían acordado quedarse esa noche para pasar más tiempo junto a Isabel y Farlán, antes de que naciese el bebé ya que Levi tenía una leve aversión por los bebés como había dicho esa misma tarde, cuando hablaban de todo un poco.
—Me da igual. Lo que a ti te parezca más cómodo. —Le dices apoyándote de la pared, mientras examinabas las "camisetas" que ella tenía.
Más bien eran del tipo de noches picantes, había uno vinotinto que tenía una especie de ligueros, uno negro que dejaba al aire las partes más importantes y finalmente uno azul que era el más normal de todos pero igual de encaje y muy corto.
—Lo siento, (t/n)-chan creo que esto es lo único que puedo ofrecer por ahora. No he terminado de mudarme, —voltea a mirarte con una expresión divertida. —Es en serio, ya no me mates. —Y se ríe pícaramente, divirtiéndose con tu expresión de asombro.
—Supongo que si Levi y tú son novios, no te importará lucir de esta manera.
No podías articular palabra, recién ahondabas en el mundo del sexo y ahora Isabel te obligaba a usar un atuendo sexy para Levi, que evidentemente gritaba "follame".
—Estoy un poco nerviosa nada más. No sé porque te estoy contando esto pero, —te lamiste el labio inferior, tomando una inspiración. Isabel te miraba atentamente. —Recién perdí mi virginidad con Levi.
—No necesito más información (t/n)-chan. —Dice ella divertida y negando levemente con la cabeza. —Mira, no tienes que hacer nada que no quieras. El hecho de que uses este babydoll no quiere decir nada. Úsalo o no uses nada. —Y se fue dejándote con el sonido de sus risas, mientras cerraba la puerta de su habitación.
—Utilizar nada, sería peor. —Te dices, mientras te pruebas por encima de la ropa y frente al espejo el "babydoll" azul navy.
Huiste del cuarto de huéspedes apenas Levi hizo acto de presencia con la excusa de que irías al baño, te ponía muy nerviosa estar a solas de nuevo con él y no sabías por qué si esta mañana lo habías despertado con sexo oral.
Te sonrojaste ante tu propio pensamiento y sacudiste la cabeza, inhalando y exhalando lentamente para recuperar el control de tu agitado corazón. Te habías refugiado en la cocina por un rato, esperando que cuando arribaras al cuarto, Levi estuviera en los brazos de Morfeo.
Te sentaste en el mesón de la cocina, cruzándote de piernas, bufando levemente ya que el babydoll se te subía y dejaba a la vista tu panty de spiderman, ¿por qué de toda la ropa interior que tenías habías elegido esa?
—¿Qué demonios pasa contig-
Fuiste interrumpida por Levi, quién se apareció en la cocina cual ninja pues no lo escuchaste mientras luchabas con la "camisola" que te había dado Isabel, él te miro de arriba abajo con una mirada que no supiste descifrar.
Escuchaste los latidos de tu corazón fuertemente en tus oídos, retumbando cual tambor. Y tragaste duro.
—¿Por qué estás aquí sola y hablando contigo misma además? —Dice él con un intento de sonrisa, que lo hacía lucir endemoniadamente sexy.
—Y-yo m-me distraje y además vi una c-cucaracha mañana deberíamos decirle a Isabel. —Le dices, encogiéndote en tu lugar.
Él llega en menos de dos zancadas al frente de ti, y tiene que ponerse en punta de pies para poder darte un beso en los labios.
—¿Estás bien? —te dice, acariciándote la mejilla. —Te noto algo nerviosa.
Tú cerraste los ojos ante su caricia y pusiste tu mano sobre la suya.
—Estoy nerviosa de volver a estar contigo, ya sabes… —te aclaras la garganta. —íntimamente.
Lo único que escuchas en respuesta en una risa ronca que hace que tu vientre se contraiga repentinamente. Abres los ojos y ves a Levi, riéndose. Nunca lo habías visto reír, te muerdes el labio en respuesta y no puedes evitar sentir una leve excitación abarcándote el cuerpo entero, era tan sexy.
—No tienes que hacer nada que no quieras, (t/n). Solo ven a hacerme compañía y podrás estar nerviosa todo lo que quieras pero a mi lado.
Tú te sentiste aliviada y ¿un poco desilusionada? Creías que él te iba a sonsacar, él estiro la mano hacia ti, haciendo ademán de caminar juntos al cuarto.
Tú te mordiste el labio inferior y con la pierna lo acercaste hasta situarlo entre tus piernas, tuviste que arquear la espalda y bajar un poco el cuello para poder besarlo, primero fue suave y después te encontrabas explorando su boca con tu lengua tímidamente. Él se veía endemoniadamente sexy, pues no tenía camisa y tenía un short deportivo negro que resaltaba su piel blanca y su abdomen marcado. Él respondía a tu beso con urgencia, el poso sus manos sobre tus glúteos, amasándolos, lo que te hizo soltar un gemido dentro de su boca.
Él se separó levemente y te susurro:
—¿Qué haces?
—Besándote, ahora calla. —Le dices, besándolo nuevamente.
Deslizaste tus manos por su abdomen hasta llegar al inicio de su short, no tuviste que meter mucho la mano para sentir su erección, dios, lo deseabas mucho, no sabías como podías estar nerviosa después de la noche anterior, así que te concentraste en besarlo y acariciar la punta de su miembro con tus dedos, arrancándole gemidos, él se separó de ti bruscamente, dejándote con los labios hinchados, te agarro con suavidad las muñecas y te las llevo hacia la espalda.
—No puedes tocarme. —Dijo él con un tono autoritario pero sensual.
Tú asentiste y luego él te dio un beso fugaz en los labios, primero dejo tus senos a plena vista y te mordisqueo el pezón derecho mientras pellizcaba el izquierdo, eso te hizo retorcerte de placer y estuviste a punto de tocarlo hasta que recordaste su orden.
—Tienes que hacer silencio, Isabel y Farlán podrían despertar por cualquier ruido extraño. —Te susurro, dándote un beso en la boca, haciendo énfasis en la última palabra.
Tú asentiste, expectante a su siguiente movimiento, él se arrodillo, mirándote a los ojos y con tu ayuda deslizo la ropa interior de spiderman por tus piernas y la lanzo lejos no sin antes observarla y esbozar una sonrisa leve. Tú te mordiste el labio, sintiendo el aire frío en tu zona expuesta, te sentías húmeda y temblorosa. Él se acercó hasta tu feminidad y le paso la lengua con parsimonia, mirándote a los ojos.
Tú te retorciste en el mesón y lo rodeaste con tus piernas, acercándolo más a tu pliegues húmedos, él volvió a lamer, besar, succionar cada parte de tu feminidad, acariciar tus zonas más sensibles, lo que hizo que tu cuerpo se tensara por completo, tuviste que ignorar su orden de no tocarlo y halaste su cabello negro como el azabache, gimiendo en tono bajo, solo para sus oídos.
Luego volvió a subir hasta tus labios y te beso, sentiste el sabor extraño de tus propios fluidos y gemiste dentro de su boca al sentir como te penetraba con sus dedos, haciendo un movimiento delicioso y maravilloso dentro de ti.
—Ah Levi. —Gemiste, rasguñando su espalda y moviendo las caderas al ritmo de sus dedos. —Me voy a venir.
Él abrió los ojos y de repente saco sus dedos de tu feminidad, haciéndote sentir vacía y gruñir como respuesta, mientras te empujaba con una mano y se chupaba los dedos que habían estado dentro de ti.
—Échate hacia atrás.
En un pestañear estaba encima de ti sobre el mesón, abriéndote las piernas con las rodillas.
—¿Y si nos escuchan? —Lograste decir entre jadeos, sintiendo una última caricia sensual en tu centro de placer.
—Que nos escuchen.
Él volvió a maniobrar agarrándote por la cintura con cuidado y quedo debajo de ti, se bajó el short con tu ayuda, y te sentaste nuevamente con su ayuda sobre su erección, de su boca salieron algunas palabras en francés momento en el cual tomaste nota mental de preguntarle más tarde que significaban, y tú también gemiste suavemente, abriste muchos los ojos cuando sentiste que tocaste un punto de placer que te hacía ver borroso. Disfrutaste de la penetración, primero fue duro y después muy suave y delicioso, él te tomó por los glúteos ayudándote a subir y a bajar, siempre atento a tus expresiones, se relamió los labios, disfrutando del escena que le brindabas y te acariciaba los senos de vez en cuando, te empujo levemente para que quedaras semi acostada sobre él para poder llevarse uno de tus senos a la boca mientras al otro lo acariciaba suavemente, arrancándote gemidos mientras te daba todo ese placer.
Tú tenías el control por completo de la profundidad y la velocidad, apoyaste tus manos sobre su abdomen, también mirándolo a los ojos y subiste y bajaste lentamente, después muy rápido y luego lentamente otra vez, con cuidado de no tropezar nada en el mesón.
—Mon amour, t'est belle et magnifique. —Musito con los ojos cerrados, disfrutando de tus movimientos.
—Ah, Levi. M-me encantas. —Le susurraste entre jadeos, mientras sentías tu cuerpo tensarse al máximo, buscando liberarse en un orgasmo salvaje.
Y dicho esto, llegaste al orgasmo, dejándote caer en el pecho de Levi, abriste los ojos después de 5 segundos para descubrir que él también había terminado con una embestida por su parte; saliendo rápidamente de ti, apretándote los glúteos y pateando un vaso de vidrio accidentalmente.
—Creo que nos van a escuchar. —le dijiste con una sonrisa, él aún tenía los ojos cerrados.
—Maldición. —Y se ríe junto a ti.
