Disclaimer: Shingeki no Kyojin pertenece a Hajime Isayama.

ADVERTENCIA: Posible Levi OoC (Out of Character).

Ahora si, ¡DISFRUTEN!


Sorpresa, sorpresa:

—¡A DESPERTARSE TORTOLITOS!

La voz chillona de Isabel se hizo presente en la habitación de huéspedes donde Levi y tú yacían plácidamente dormidos y abrazados, ella se apresuró a abrir las cortinas que le dieron paso a una luz radiante y cegadora.

—¿Qué carajos mocosa? —Logro decir Levi, entrecerrando los ojos y soltando un bostezo, colocando una de sus manos al frente de sus ojos para protegerse de la luz.

Tú te llevaste las manos a la cara, frotándotela levemente.

Isabel se puso a saltar en el colchón.

—VOY A DAR A LUZ HOY, MUEVAN SUS TRASEROS.

¿Pero qué rayos? ¿Cómo podía saltar en la cama estando en trabajo de parto? Pensaste, volteando a mirar a Levi quien estaba en shock por lo que había oído, viste su manzana de adán subir y bajar.

—¿Cómo puedes estar segura mocosa?

En lo que iba a responder, Farlán entro al cuarto de a zancadas, más pálido que un fantasma. Tú te pusiste de pie y alcanzaste rápidamente una franela para ponértela y cubrirte.

—Isabel rompió fuente en nuestra cama. —Dijo, con una expresión de asombro-pánico.

Apenas escucho esa oración Levi se puso de pie y ayudo a Farlán a bajar a Isabel de la cama, con mucha delicadeza. Tú comenzaste a buscar tu ropa y demás.


Llegar a la clínica fue toda una odisea, Isabel estaba inquieta gritando y maldiciendo a Farlán, se agachaba y luego se ponía de pie, gritando si era posible más fuerte. La mierda golpeó el ventilador cuando en la clínica esperando al médico en el cuarto, Isabel se agacho por una contracción y pujó, y no se pudo poner de pie porque el bebé ya estaba saliendo.

—TRAIGAN AL DOCTOOOOOORRRRRR.

Las enfermeras llegaron raudas y veloces, los obligaron a ponerse el uniforme quirúrgico, como era una clínica, Isabel y Farlán habían pagado para que sus parientes más cercanos estuvieran dentro de la habitación observando el "bello" nacimiento.

Levi sintió arcadas cuando vio la cabeza del bebé asomarse por la abertura natural de Isabel, él se volteo hacia la pared.

Isabel estaba callada, inhalando y exhalando.

—(t/n) ven aquí, —dijo ella muy tranquila casi en un susurro.

Tú sentiste los latidos de tu corazón aumentar, y te situaste donde ella te indico.

—Dame la mano.

Le diste la mano, mirando a Farlán al otro lado, quien lloraba bajito mientras Isabel le apretaba la mano también a él.

Tú pensabas que tu umbral del dolor era alto, pero cuando Isabel comenzó a apretar, te diste cuenta que estabas equivocada.

—Isabel, tengo que decirte algo, —dijo el Doctor con una expresión seria. —Tu parto está siendo complicado, así que no puedes gritar, porque tu vida o la del bebé podrían correr peligro… de muerte.

La última frase corto el aire como un cuchillo, Farlán casi se desmaya y Levi salió de la habitación.

Te preocupaste por Levi, pero ahora tenías que ser fuerte por Isabel.

Ella asintió con abundantes lágrimas y le dieron un trapo para morder, además de apretar tus manos y las de su esposo.

—Ahora puja sin quejarte siquiera, solo muerde y aprieta. —Le dijo el Doctor, volviendo a su puesto de antes. —Eres una chica fuerte y joven, vamos Isabel. Puja.

Isabel así hizo, y tu mano se durmió por fin cuando ella apretó tan fuerte que tu mano se puso morada y amarilla a los alrededores del agarre de Isabel.

—Falta poco, vamos. Él está casi afuera, vamos. —Volvió a decir el Doctor.

Isabel pujo una vez más y se desmayó. El bebé salió con un grito, como si estuviese furioso con el mundo, un llanto varonil y hermoso.

No te diste cuenta cuando comenzaste a llorar, te dolía la mano, pero ver salir al bebé sano y salvo, te alivio el corazón. El doctor le extendió el bebé a las enfermeras y comenzó a dar instrucciones a los residentes para reestablecer los signos vitales de Isabel, ella estaba viva pero débil.

Tú abandonaste la habitación en busca de Levi, no tuviste que caminar demasiado ya que él estaba sentado en el pasillo con las manos en la cabeza, se veía sumamente preocupado.

—¿Levi? —dijiste, acercándote lentamente y sentándote a su lado.

—Todo salió bien, el bebé está sano y salvo, aunque Isabel se desmayó, —él volteó rápido a mirarte, alarmado. —No te preocupes, ya están trabajando para ayudarla a recuperarse, fue un parto difícil. Pero todo está bien. —Y lo abrazaste.

Él se sintió relajado entre tus brazos y te dio un beso en el cuello en señal de agradecimiento.


6 horas después, Isabel había despertado, el bebé había tenido que ser alimentado con leche materna del banco de leche del hospital porque Isabel no había despertado aún.

Te encontrabas con Levi dentro de la habitación, observando como Isabel alimentaba al bebé.

—Ya eres toda una señora, hermanita. —Dice él, con un leve tono de burla.

Ella sube la mirada hasta él y le saca la lengua.

—Igual no dejaré de fastidiarte nunca, aunque Sam tenga 50 años.

—Dudo que llegue a ver a Sam de 50 años. —Bromea él.

Los tres comparten una carcajada, Farlán estaba buscándole comida a su esposa quién estaba infinitamente hambrienta.

—Querido hermano, ¿podrías ir a buscar a mi esposo? Tengo muchísima hambre, así le doy un par de consejos sexuales a tu novia mientras no estás.

—¿Pero qué carajos Isabel? ¿Podrías dejar de ser tan jodidamente asquerosa delante de mi sobrino? Maldición, eres despreciable. —Le responde Levi, huyendo del cuarto.

—En realidad no voy a darte ningún consejo, has de ser muy buena en todo. —Te dice Isabel con una sonrisilla diabólica en el rostro.

Tú niegas con la cabeza y te acercas hasta ella, sentándote en el colchón cuando ella te da indicaciones de hacerlo.

—Te… voy a confesar algo sobre Levi, y su extraña aversión a los bebés. —Dijo ella, entre espacios, ya que le costaba hablar por el dolor que sentía. —Malditos analgésicos no hacen su trabajo. —Dijo apretando los ojos, luego los abrió y continuo diciendo: ―Cuando te dije que estaba feliz de que mi hermano no estuviera solo, lo dije en serio (t/n), él vivió un evento traumático hace 5 años con la mujer que era su prometida.

Tú abriste un poco los ojos, sorprendida de las palabras de Isabel, jamás imaginaste que Levi fuera de comprometerse, te mordiste la mejilla, lo habías juzgado mal. Y suspiraste, poniéndole atención a las palabras de Isabel.

—Su nombre era Rosé, y él la amaba profundamente, imagínate, tan solo fue su segunda novia, la primera fue en secundaria y fue tan fugaz que ni recuerdo el nombre de aquella chica… Ellos se conocieron en la universidad e inmediatamente hicieron click, a su tercer año de noviazgo él le propuso matrimonio y ella aceptó, además estaba embarazada, ellos de verdad estaban felices y yo también, Farlán aún estaba estudiando en Stanford así que él y yo realmente no éramos nada… en fin, el punto es que —dice, soltando una exhalación, y acomodando la cabeza de Sam en su brazo, delicadamente. —Levi descubrió que Rosé lo engañaba con otro y que el hijo que estaba esperando no era de él, fue terrible, y dos días después ella tuvo un accidente automovilístico donde perdió al bebé, Levi la amaba y estoy segura de que no quería que le pasara nada al bebé.

Abriste los ojos como platos y te sentiste con una sed terrible de repente. Estabas anonadada, con razón el hombre era un mujeriego de primera mano y con más razón no le llamaba en absoluto la atención tener un hijo.

—Lo sé, —te dice Isabel, apretándote la mano. —No es nada fácil de digerir. Por eso te digo que estoy contenta de que Levi haya vuelto a intentarlo, por eso tiene un poco de aversión a los bebés, pero no es su culpa… —cerro los ojos un momento y luego los abrió. —Es que su mente lo asocia con el accidente y que él en verdad amaba a Rosé. Por eso te aconsejo que si notas que está algo distanciado de ti, es que tiene miedo de volver a amar a alguien tan profundamente y que ese alguien lo traicione como Rosé.

En el momento que ella termino de decir aquella oración, los dos hombres volvieron al cuarto con dos bandejas de comida.

—¿Encontraron de que hablar mientras no estábamos? —Pregunto Farlán con animosidad.

Levi anclo su mirada grisácea en ti, y noto que tenías una expresión que él no sabia descifrar, pero aún así como si supiera lo que acababan de hablar, alzando una ceja, te preguntó:

—¿Estás bien mocosa?

Tú solo asentiste levemente con la cabeza y lo abrazaste. Él solo se quedó asombrado pero correspondió tu abrazo, gesticulando con los labios para preguntarle a Isabel: ¿qué le ocurre?

—(t/n)-chan nunca había presenciado un parto y cargando a Sam, se sintió muy conmovida, es todo oni-chan. —Le respondió Isabel con tono tranquilo. —Ahora lleva a tu novia a casa y hazle el amor como si el mundo se acabara hoy.

Levi la insulto desde ese momento hasta que decidieron dejar a la familia sola para volver a casa.

—¿Te vas a quedar conmigo hoy nuevamente?

Tú asentiste con una sonrisa.