Bienvenidos una vez más damas y caballeros!
Hoy les traigo un nuevo one-shot, esta vez introduciéndome al lore de Boku No Hero Academia.
Siempre estuvo a mi disposición el leer el manga, y lo hice, pero realmente no fui muy fan de este. Me gustó, pero no lo disfruté como pensé que lo haría en un inicio. Y digamos que luego de tantos años, cuando llegó el final, no pude sentirme algo…decepcionado.
Creo que muchos se sintieron igual, no los culpo. Somos un culto ahora! (no hay galletas por el aumento de precio…pero hay bebidas gratis!)
En fin, como les decía, hace tiempo tuve muchas ideas que deseaba plasmar en este universo, pero siempre esperaba y esperaba para ver qué giro iba a tener la trama. Pero luego de bastante tiempo, decidí por una nueva idea la cual espero que a muchos les guste.
Sin nada más que aportar, solo diré que ningún personaje me pertenece ya que para eso está su respectivo creador.
GRAVITY
Abro los ojos.
Pero no estoy seguro en verdad.
Tengo ojos?
No recuerdo la última vez que observé algo, no con el tiempo infinito que estuve aquí.
Moviéndome sin parar.
Avanzando sin control alguno a través del vacío mientras la oscuridad me envuelve como una mano dominante en el vasto campo de negrura infinita.
Cuándo fue la última vez que estuve en casa?
Las memorias van y vienen con el tiempo, incapaz de discernir el día y la noche cuando puedo avistar tranquilamente aquellos astros que determinan tales conceptos.
La primera vez que me alejé de la Tierra no tenía noción de lo que sucedía a mis alrededores, incapaz de comprender qué ocurría a medida que me hundía más y más en el espacio sideral.
Fallé en entender lo que acababa de pasarme.
Y aún hoy, sigo sin tener respuesta alguna que satisfaga mi sed de información.
Pero no puedo quejarme, pues avanzo lentamente y sin resistencia alguna.
O acaso voy increíblemente rápido al punto de no quemarme vivo solo por la carencia de oxígeno?
La lógica se escapa de mi juicio, ya no sé lo que en verdad sigue las leyes naturales de la física.
Tal vez eso se deba a que las leyes fueron impuestas por meros humanos antes de la aparición de los dones.
Quizás siguen cambiando a medida que me pierdo en la eterna planicie tridimensional.
Tridimensional…
Qué gracioso concepto para quien ha perdido todo sentido de orientación tras largos periodos de inconsciencia.
Arriba. Abajo. Izquierda. Derecha.
Todo está revuelto, al punto en que inclusive pienso que voy de espaldas desplazándome.
Instantes de mi vida transcurren entretanto avanzo por momentos en una visión de túnel, abstrayéndome de todo lo que me rodea.
Toda una vasta vida se difumina en fracciones de segundo.
Ya no hay coherencia con cada vez que diviso tales imágenes mentales.
Deconstruyéndose en cada reinicio, como quien arranca hojas de un libro sin enumerar y luego trata de rearmarlo.
Arquetipos de pensamientos, una vez apreciados, que van falleciendo sin control alguno.
Sin intervención de terceros.
Sin vuelta atrás.
Una y otra vez.
Eterno.
Uno pensaría que estaría congelado en mi lugar, a la deriva de las fuerzas que gravitan alrededor de los astros.
No obstante el lejano calor del sol aún puedo sentirlo bajo la tela que me recubre, bañándome con sus mortales rayos al punto de cuestionarme cómo es que todavía permanezco consciente.
Esto es en verdad un don?
Esto es lo que tanto ha conmocionado a la Tierra?
Un concepto más allá del control predeterminado, subyugándonos a lo desconocido hasta la destrucción.
Evolucionando.
Creciendo.
Muriendo.
Todo al mismo tiempo en un mismo lugar.
Retorciéndonos en la entropía innata del universo.
Transformándome en algo que ni siquiera puedo reconocer.
Siquiera era humano en un inicio?
O un animal?
Desconozco la respuesta en mi transportable inmovilidad, donde los gritos que emito caen en oídos sordos.
Sin nadie para escuchar mis súplicas de auxilio.
No con el vacío como única compañía.
A este punto, no puedo reconocer dónde está mi boca para exclamar, al menos para sentirme vivo.
Para que mi garganta arda.
Para desmayarme del dolor.
Para volver a sentir algo entre demasiada ingravidez.
Para no sucumbir a la embriagante locura que atentaba con arrastrarme en la obscura sinergia espacial, la cual podía catalogar con un limbo.
Uno donde la única verdadera maldad latente era el tiempo.
Una magnitud que no podía medir ya.
Un concepto tan real y abstracto, capaz de influir en todo ser que habitase la Tierra, mas ausente en mi travesía accidental.
Siquiera es aplicable tal medida en mi situación?
Donde la velocidad no se puede calcular por cuenta propia, y todo lo que me rodea parece lento a simple vista.
Pero terminan quedando atrás cuando parpadeo.
Planetas, lunas, asteroides y demás objetos celestes.
Todos estacionados en sus posiciones, recibiendo sobre sus superficies los lejanos rayos de la estrella principal.
Realizando aquellas supuestas traslaciones elipsoidales en diferentes sentidos "horarios".
Y me sigo profundizando en la oscuridad, donde apenas unas luces pueden vislumbrarse como motas de polvo sobre un suelo negro.
Un paisaje hermoso, y completamente depresivo en simultáneo.
Cuasi un oxímoron de mi vida.
He perdido la cuenta ya de mi viaje.
He salido del sistema solar acaso?
No puedo fiarme de mis sentidos ya.
El sueño vence mi voluntad incontables veces, dormitándome por instantes para luego despertarme con una imagen periférica diferente a la vista con anterioridad.
Podría dar voto de fe que incluso algunos planetas se repiten en mi viaje.
O tal vez sea la imponente locura que estoy experimentando, fabricando alucinaciones como si fuesen oasis a los cuales anhelo tocar.
Pero…
Y si en verdad estoy atestiguando todo eso?
Nada debería de resultar ser imposible.
No si el mundo donde provengo es clara referencia de ello.
Los habitantes de dicho planeta no deberían tener poderes.
Sin embargo la evolución demostró lo contrario.
Entonces por qué yo no puedo estar dando vueltas repetidamente alrededor del sol, guiándome instintivamente por las fuerzas de atracción y repulsión que los cuerpos celestes poseen?
A lo mejor nunca abandonaré esta galaxia.
A lo mejor el camino a casa siempre estuvo aguardando por mí.
Aunque esto no representa para nada que el tiempo esté de mi lado.
Tiene su propio cronograma.
Correrá sin mirar atrás, sin verme perseguirlo, sin dejar que me acerque tan solo un poco.
Es imbatible.
Intangible.
Imparable.
Es un verdadero monstruo.
Y yo soy la pobre entidad que intenta ganarle mientras la muerte aguarda con serenidad a un costado.
Esto significaría que estoy viajando en el tiempo?
Avanzando despreocupadamente por un espacio que nunca ha sido estudiado en realidad más allá de hipótesis.
Porque de nada sirven aquellos satélites artificiales que he visto a mi alrededor por momentos, orbitando planetas o alejándose aún más que yo en la profundidad del cosmos.
Quisiera poder moverme con libertad, alterar mi destino, cambiar mi suerte.
Modificar la trayectoria de recorrido, esperando obtener algo tras dar a cambio algo de mí.
Pueda que no sea la mejor opción.
Pueda que esta en verdad sea una locura.
Mas aun así, debo intentarlo.
Salir de esta monotonía.
Dejar de ser la presa del tiempo.
Intentar morder, rodar, defenderme.
Crear una esperanza.
Un camino de salvación.
Aspirar al regreso a casa.
Volver con los míos.
Con quien fui una familia antes de separarnos.
Antes de que nos separaran.
Pero para ello, necesito primero enfocarme en mí mismo.
Un movimiento nada más.
Uno para alterar el grado de dirección que mantengo.
Uno para salir del maldito curso que me acarrea sin parar en una elipse alrededor del sol.
Incluso si termino más lejos de lo que deseo.
Aún si soy devorado por lo que sea que pueda existir en este vasto cúmulo de polvo estelar.
Porque tengo infinidad de razones para seguir con vida.
Porque mi existencia no puede tratarse solamente de un capricho perteneciente a un ser superior que solo goza con el sufrimiento ajeno.
Porque necesito hacer que mis padres estén orgullosos de lo que me convertí.
Ser capaz de conquistar mis temores más profundos.
Escuchar aquella música que me relajaba.
Experimentar una nueva ola cultural.
Hacer amigos.
Reír hasta llorar eufóricamente.
Disfrutar mi comida favorita.
Encontrar a alguien que me ame incondicionalmente.
Viajar a través del mundo.
Maldecir a los cuatro vientos, y que mis palabras sean transportadas libremente.
Regocijarme en el sentimiento de alguien que me diga "te amo".
Completar una meta de vida.
Relajarme en una ducha cálida.
Ver un atardecer.
Celebrar un cumpleaños.
Sostener una mano.
Decirles a otros mi historia para inspirarlos.
Sonreír, hasta que mis mejillas duelan.
Sentirme satisfecho cuando al final de un día, sé que todo ha salido bien por primera vez en mucho tiempo.
Perdonarme por todo.
Pero para conseguir todo aquello, necesito antes que nada moverme.
Un centímetro.
Un milímetro.
Apenas una fracción.
Me esmero, tratando de torcer mi extraña humanidad, hasta lograr mi voluntad.
No sé cuánto tiempo transcurrió.
Ni cuánto más avancé en el proceso.
Sin embargo, lo conseguí.
Desvié mi curso, saliendo de la figura elíptica que me había condenado este viaje inesperado.
Y con ello…sonreí.
No podía ver mi gesto, pero sabía que allí estaba.
Ni siquiera podía apreciar mis extremidades, pero quería imaginar que allí estaban.
Porque me moví.
Porque preferí adentrarme incluso en la atmósfera del planeta más peligroso del sistema solar.
Porque estaba abierto a la idea de colisionarme con un agujero negro.
Ya nada importaba.
La suerte estaba echada.
Ahora restaba solamente cerrar los ojos y dejar que el universo decida por mí.
Hice todo lo que podía desde mi lugar.
Fabriqué mi propio plan B.
Ya que cuando nada se consigue al tratar de hacer un tiro directo…fallar es la respuesta correcta.
En el fallo se halla la solución.
En el error puede que me salve.
O simplemente moriré.
Pero será intentándolo.
Será sabiendo que hice algo al respecto.
Y por esto, es que puedo cerrar otra vez los ojos.
Cerrarlos y sumergirme en un sueño mientras el polvo del espacio me recubre paulatinamente como si de un capullo se tratase.
Mi propia crisálida, a la espera de eclosionar.
A la espera de la luz de un nuevo sol.
Un nuevo viejo hogar.
Tomará el tiempo que deba tomar.
Estoy a su merced.
Solo espero que sea piadoso conmigo.
Porque sabe perfectamente que es mi némesis, y al mismo tiempo mi única compañía.
No puedo ganarle, pero puedo acompasar mis pasos al menos un poco.
Que el destino nos sorprenda a ambos.
Que al abrir nuestro ojos, algo nos asombre.
Pues al final…eso es todo a lo que puedo aspirar.
-…Y tras anunciar el informe del clima para los siguientes cinco días en Japón, pasaremos a las noticias de dep…Esperen un segundo! Me están dando data de algo urgente! Rápido, vayamos al móvil localizado en el Estadio Nacional Takoba! – una presentadora de televisión informó a través de las diversas pantallas que lucían las ciudades de todo el país.
Innumerables personas, en sus casas, trabajos, e incluso de compras, se detuvieron abruptamente al escuchar el lugar mencionado. Un sentimiento ambivalente los invadió, principalmente aquellos que se vieron involucrados como protagonistas en dicho evento que cambió por completo la historia moderna japonesa.
-Gracias, Meryl! Estamos aquí en vivo desde el escenario donde ocurrió la batalla final entre los héroes de todo Japón contra Shigaraki Tomura, mejor recordado como el sucesor de All For One y la némesis principal de nuestra nación! – parló un hombre con rostro de megáfono desde el lugar mencionado anteriormente, enseñando cómo atrás de él un cúmulo de gente vestida de blanco se hallaba reunida.
Infinidad de estudiantes pertenecientes a la Academia UA estaban sentados en el suelo viendo una pantalla gigante, al mismo tiempo que sus profesores guardaban silencio, expectantes de lo que pudiesen atestiguar.
-Cómo recordarán, tras largas horas de pelea y pérdidas, Shigaraki Tomura halló su final de manera imprevista mientras mantenía una mortal pelea contra los héroes Deku y Dynamight. Para aquellos jóvenes que aún no recuerdan bien lo ocurrido, déjenme resumirles que un enceguecedor objeto apareció desde el cielo, envuelto en llamas a temperaturas incluso mayor de la que algunos héroes y villanos desearían alcanzar. La velocidad alcanzada y el calor acumulado tras atravesar la atmósfera hicieron de este objeto proveniente del espacio algo totalmente imparable para todos. Solo un golpe de suerte hizo que los héroes eligiesen retirarse del lugar, dejando momentáneamente doblegado a Shigaraki Tomura en la arena. Lugar donde fue impactado sin piedad alguna por un meteorito que terminó por desintegrarlo todo a un radio de cinco kilómetros- la narración del periodista prosiguió, enseñando un suelo símil al vidrio que se obtuvo cuando el calor del objeto celeste fundió las toneladas de arena que componían la playa.
Los espectadores más jóvenes solo pudieron mostrarse asombrados ante la información dada, ignorando por completo los rostros de pavor que sus contrapartes adultas adoptaron ante el recuerdo de una enorme bola en llamas aproximándose a ellos desde el espacio, como si un dios hubiese visto lo que pasaba en la Tierra y decidiese acabarlos.
-Aquí conmigo está un grupo de investigación conformado por los mejores científicos que el planeta puede ofrecer, analizando hasta el día de hoy aquel objeto que definitivamente nos salvó a todos de un terror innombrable. Puede que hayan pasado diez años desde aquella batalla, pero solo hoy, luego varios estudios e hipótesis, nuestros intelectuales han conseguido abrirse paso entre las diversas capas que conforman el meteorito. Una roca de aproximadamente diez metros de diámetro y compuesta por diversos materiales que pareciera haber acumulado durante años en el espacio, trayendo consigo incluso el descubrimiento de varios elementos a la table periódica! – descendiendo con cuidado junto a un camarógrafo por unas escalinatas para tener una mejor vida, el hombre con rostro de megáfono continuó informando.
Prontamente la comunicación se tornó de interés internacional, pues aquel notero no era el último en la periferia del masivo meteorito. Dada la creciente televisación del evento, todo el mundo estaba expectante a saber lo que había en el interior del objeto celeste, pues escaneos radiográficos hechos años atrás indicaron la presencia de algo más en el interior, como si de un núcleo se tratase.
En un lugar específico, varios ex estudiantes de la academia UA que se había reunido para celebrar el ascenso en el ranking de cierto compañero, guardaron silencio mientras apreciaban ansiosos por lo había en el interior de la roca negra, pues Creati inclusive había participado en la investigación dando herramientas variopintas que siempre terminaban por quebrarse ante el primer roce.
-Qué creen que tenga adentro? – Cellophane inquirió a sus amigos en voz baja, sintiendo la tensión del momento.
-Un alienígena? Uno capaz de adoptar formas humanas o animales…Uno que nos mataría poco a poco hasta convertirse en un abominable ser sediento de sangr…! – cierto peliverde comenzó a parlotear, perdiendo poco a poco su temple hasta convertirse en un mar de sudor.
-Oye! Ya basta, estás asustando a todos idiota! – una voz femenina, únicamente perceptible pues provenía de un conjunto de ropa flotante, exclamó mientras le propinaba un zape en la nuca.
-A mí no…pero tampoco podemos descartar la idea de Midoriya- totalmente apático, Nighthide espetó mientras disfrutaba de su bebida.
-Qué tal si se trata de un héroe que viajó al espacio en el pasado y regresó tras perderse de su nave? – manifestó Pinky con algo de gracia para aligerar el súbito clima peliagudo que surgió.
-Siquiera hay alguien así? Lo hubiesen enseñado en UA de serlo…- cierto héroe de baja estatura que aún continuaba quejándose de su pésima posición en el ranking de héroes.
-Odio decir esto, pero él tiene razón. Tal vez solo se trate de una simple piedra que cayó del cielo- Earphone Jack espetó, golpeando a Chargebolt cuando este quiso anticiparse a su comentario.
Aquel diálogo repentino amainó el ambiente, distrayéndolos por un momento del televisor que continuaba con su programación. Todos los presentes compartían sus actuales experiencias como adultos, desde los trabajos que tenían hasta las deudas que debían de pagar antes del mes, intercalando algunas risas entre depresivas acotaciones.
Todos rápidamente se enfrascaron en una tertulia amigable, todos excepto cierto blondo con múltiples cicatrices en su brazo derecho. Persona la cual observaba atentamente el televisor, aguardando a la primera señal de peligro para correr y salvar a esa gente.
Sus rojizos ojos miraron con flagrante escudriño la pantalla cuando los científicos en la playa habían conseguido abrir a la mitad el meteorito, apresurándose en subir el volumen de la noticia y silenciar en el proceso a sus acompañantes.
-Pero qué…? – Shoto realizó el intento de averiguar la motivación de su amigo.
Solo para ser silenciado con el alzamiento de una mano, la cual luego realizó en silencio el gesto de que le acompañaran cerca del televisor.
-...Después de diez años investigando un método para superar las múltiples capas de material proveniente del espacio, y más de cuatro horas sin parar aplicando cortadores de plasma, el meteorito finalmente ha cedido ante la tenacidad de los científicos. Finalmente podremos saber lo que se esconde en su interior, aplacar aquella incógnita que mantuvo al mundo en vilo por una década. De una vez por todas, la humanidad sabrá qué fue lo que salvó a Japón de su posible destrucción masiva. Díganos doctor, qué hay en el interior?! – mirando a la cámara mientras hablaba agitadamente e intentaba inmiscuirse entre decenas de periodistas de todo el planeta, el periodista exclamó mientras colocaba el micrófono cerca de un investigador que se quitaba el sudor con el dorso de la mano.
Los habitantes de la Tierra, sin embargo, apreciaron el mutismo del hombre uniformado de blanco. Este último solo dio media vuelta, ignorando los flashes que aturdirían a más de uno en cualquier ocasión, para consecuentemente acercar sus enguantadas manos hasta lo que era el núcleo del cuerpo celeste. Una rígida esfera tiznada aguardaba allí, siendo alzada con suma delicadeza mientras otro científico se acercaba con un pincel para limpiar lo que parecía ser suciedad acumulada por el eterno viaje por el cosmos que tuvo.
El barrido del pincel pareció eterno para todos, excluyendo paulatinamente el negro polvo que simulaba parecer la reacción de una fricción abismal junto al congelamiento repentino. Un tizne que fue eliminándose hasta dejar entrever para sorpresa de todos una pequeña pelota símil a las utilizadas en béisbol, excepto que esta poseía una sutil inscripción hecha con tinta.
-Dice…"Uraraka Ochako. 1-A"- a través de todo el mundo se le oyó decir al científico, con gran sorpresa, lo escrito en la pelota.
Regresando a la sala de reuniones donde todos los héroes que celebraban el ascenso de Todoroki en el ranking, los presentes lentamente viraron sus cabezas en dirección a la mencionada mujer, quien parecía completamente absorta del mundo, queriendo recordar dónde había visto aquel objeto con su nombre. Solo para abrir sus ojos con exageración, en una clara señal de que había conseguido su objetivo mental.
Lamentablemente, el resto ya se había percatado el origen.
Y alguien presente no pudo contener más los diez años de paz interna que se había autoimpuesto.
-CARA REDONDA! – terminó por explotar Katsuki Bakugo, siendo retenido con las últimas brasas que le quedaban un pobre Deku junto a Ingenium y Red Riot.
Final de one-shot, gente querida!
Qué les pareció la breve historia?
Estaban perdidos en un principio?
Pensaban que se trataba de alguien en el espacio?
Les gustó el destino que tuvo Shigaraki aquí?
Alguna vez se esperaron que aquella pelota que consiguió infinito volviera a la tierra luego de tener su propia aventura?
Acaso este será el fin de Katsuki con control sobre sus emociones?
Fue de su agrado que Deku mantuviese un poco de sus poderes en lugar de perderlo todo?
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