Cuando se sintió regresar del mundo de la vigilia, Nick no pudo evitar sonreír, los aromas en el aire solo ayudaron a su cerebro a recordar más rápidamente todo lo que paso ese día, y su tacto se unió a la fiesta al sentir otro suave pelaje. No podía quitar la sonrisa, después de todo hacía mucho no tenía ningún desahogo real de su impulso sexual, y mucho menos claro está con auténticos sentimientos de por medio.

—"Ni en mi primera vez me sentí tan bien"

¿Eso era hacer el amor? Tenía que serlo, se siente como si hubiera ganado un trillón de dólares, ajusto el agarre con su compañera y la acerco más, sus olores se mezclaban perfectamente, sin embargo su acción logro despertar a su amante, quien soltó un quejido antes de aferrarse a su pelaje mientras frotaba su rostro contra su pecho en un intento de desperezarse, ambos se vieron a los ojos y no pudieron evitar un sonrisa cómplice pero algo vergonzosa, después de todo lo que hicieron se despiertan en los brazos del otro aun desnudos y sin intenciones de separarse.

—Wau— fue todo lo que Eli pudo decir, decir que estuvo increíble era quedarse corto-.

Riéndose entre dientes—Lo tomare como un cumplido-.

—Créeme lo es—Dijo ella acostándose de espaldas para ver el techo usando un hombro de Nick como almohada—Nunca me había sentido así-.

—Somos dos—el vulpino asintió-.

Los dos se quedaron quietos en un cómodo silencio, hasta que Nick movió su brazo y empezó a acariciar el pelaje de la hembra cada vez haciendo más larga la acción, hasta que la pata de Eli la detuvo.

—Cuidado ahí guapo, ¿Acaso quieres encenderme de nuevo? —Le pregunto astuta pero igualmente coqueta-.

—Tal vez—Le respondió Nick con total intención-.

Ella soltó su pata y el zorro continuo ahora sumando sus garras al proceso provocando escalofríos en la coneja.

—Antes de continuar, ¿Cuánto tiempo dormimos?

— ¿Eh? —Nick se confundió un poco pero volteo a ver su reloj despertador—son las 7:47-.

Si pensaba que habían llegado ahí después de las 2 no supo el tiempo entre el sexo y dormir, pero llevaban un rato.

Suspiro de alivio—Menos mal no es tan tarde-.

—Sabes que podrías quedarte aquí—Puntualizo el zorro, después de todo no quería que ella abandonara su guarida tan temprano aun-.

—Oh eso lo sé pero—se sentó—Hay algo que debo hacer primero—dijo mientras se estiraba, hasta que se dio cuento de la mirada de Nick-.

El vulpino estaba absorto viendo como ella hacia esos movimientos y como sus pechos rebotaban ante tal acción, no era un pervertido, bueno, tal vez un poco, era preciosa.

—Nick—lo llamo con un tono pícaro con una sonrisa ladina-.

—Ah lo lamento—dijo apartado la mirada de sus pechos a su rostro para verla a los ojos-.

—No tienes que disculparte, después de todo son todas tuyas— le dijo dulcemente con un guiño—Y pronto podrás tenerlas pero primero debo salir a hacer unas compras.

Nick se confundió— ¿Compras? ¿Qué?

Sonrió ante su notorio desconcierto—Nick, ¿Recuerdas que te dije que he estado soltera un buen rato? —Vio al vulpino asentir—Bueno eso significa que justo ahora no estoy tomando nada así que…

Dejo el tema al aire y uno segundos después los ojos de Nick se abrieron como platos— ¡¿Qué?!

—Oye tranquilo.

—Pero tú, nosotros—Nick estaba un poco alterado después de todo amaba a esa coneja, pero la implicación de…

— ¡Nick! ¿Podrías calmarte? Quise hacerlo así porque primero, nuestra primera vez debía de ser muy especial, y que mejor que nada de por medio, dos hay pastillas muy buenas, hechas exclusivamente para conejos para un momento después y tres nosotros podemos empezar por regímenes anticonceptivos en cualquier momento. Así que mañana empezare—Vio que Nick estaba a punto de decir algo—No es negociable, después de sentir esto, no voy a querer que uses condón—sentencio sin dar opciones a debate y el zorro solo asintió.

— ¿Te gustaría compañía?

—Claro que si—asiento mientras bajaba de la cama-.

Rápidamente ambos ya caminaban por la calle rumbo a la farmacia más cercana.

— ¿Segura que es conveniente hacerlo ya? —Pregunto el zorro aun dudoso-.

—Nick ¿Olvidas que soy una coneja? No subestimes nuestra capacidad reproductiva, aun con otras especies.

Ante palabras tan contundentes Nick no pudo más que darle la razón en ese aspecto—Entonces ¿Confías mucho en esas pastillas?

—Sí, de no ser por ellas hubiera sido tía desde hace más tiempo—Ella se detuvo un momento al pensar en lo que dijo—Eso se escuchó mal, menos mal que mis hermanas no escucharon, pero de algo valieron sus consejos.

—Insisto que fue mucho riesgo.

—Tal vez, pero valió la pena absolutamente.

Ambos estaban tan enfrascados en su conversación que no se dieron cuenta que eran observados por uno que otro depredador que pasaba demasiado cerca, como dijo Nick olfatear era de mala de mala educación, pero los pobres no pudieron evitarlo, pues el olor de ambos delataba muy bien lo que estuvieron haciendo y no era discreto.

Hubo reacciones mixtas, desde los que simplemente se encogieron de hombros y siguieron con su vida, los que sintieron envidia de Nick o Eli respectivamente, así como los que fruncieron el ceño en desagrado y reprobación pero igualmente no dijeron nada, pues la pena por esa discriminación era costosa.

Llegaron a la farmacia y Eli pidió lo necesario, cuando se lo entregaron, la puma que era la farmacéutica le dio una mirada mordaz a la coneja picara y Nick desvió la mirada desentendido pues la conocía ya que iba ahí cada vez que necesitara algo y Eli por su parte le dio un guiño y tomo al zorro de la pata para irse de ahí. Cuando regresaron al departamento y la coneja tomo todo lo necesario, el zorro ofreció una cena ligera la cual acepto. Después de una segunda propuesta Eli acepto quedarse a dormir, si se comprometía que no afectaría su horario laboral.

La mañana siguiente una coneja gris que estaba por demás nerviosa se dirigía a la jefatura, tenía que disculparse ya, no podía seguir así, debía encararlo por más vergüenza que sienta. ¿Por qué seguía siendo tan idiota?

—"Necesitas que te cuide" —Fue la reprochadora frase de su conciencia-.

—No…—murmuro para sí mismo-.

Quería ser fuerte, independiente, no una conejita asustada a cubierto. Pero Nick era…especial.

Eso era suficiente para hacerse tragar su orgullo. Temerosa pregunto a Ben y este le dijo que ya había llegado, temprano, extraño, demasiado extraño, mucho, pensó que tendría más minutos para calmarse y poder decir algo coherente, pero su suerte no estaba con ella esa mañana, preguntando llego hasta la cafetería donde vio la añorada espalda del zorro, estaba sobre un taburete muy seguramente preparando café, la coneja estaba temerosa, Nick era bueno y amable, pero tenía su carácter y ella no había hecho más que poner a prueba su paciencia, con vacilación Judy abrió la boca.

—Nick…—apenas susurro pero la oreja del aludido se movió denotando que escucho-.

El zorro se giró de inmediato— ¡Zanahorias! —Grito feliz-.

Sin perder tiempo salto y la abrazo.

Un poco aturdida Judy devolvió el gesto hasta que el macho la soltó.

—Lo lamento Nick—Fue lo que ella dijo primero que dijo—Yo…

—Oye tranquila, ya no estoy molesto—Le dijo apartándola lo suficiente para poder verla cara a cara—Eso ya es agua pasada-.

—Pero yo…

—Shh—le pudo un dedo en sus labios—No recordemos cosas que nos lastiman, además yo también lo lamento—le dijo con una sonrisa-.

Fue entonces cuando Judy noto la extremadamente buena actitud de Nick y esa inusual sonrisa, más el hecho de que había llegado temprano, demasiado temprano. Es raro pero igualmente sintió alivio un gran y profuso alivio. No metió la pata tan al fondo ¿Verdad?

—Oh Nick—Judy lo abrazo de nuevo ahora llorando-.

—Coneja sentimental—Soltó con ligereza, pero su tono era diferente-.

Incluso para alguien que tiene los sentimientos a flor de piel ahora, Judy supo que había algo más, pero Nick la consoló, le hablo, pero Judy lo sintió lejano, estaban en una posición similar, muchas veces estuvieron así, anteriormente lo sentía como su zona segura, muchas veces fue su refugio, y es la primera vez que lo siente tan lejano, ajeno. Aun así se calmó, muchas cosas salieron a relucir que con su calma recobrada pudo notar, estaba recién duchado, Nick no se duchaba temprano, pero había algo más, su olor, había algo mal, Nick se había duchado antes cuando iban y se quedaban hasta tarde en el departamento de alguno de los dos. Conocía su olor duchado y después de un día duro de trabajo, era, terroso, fuerte, con una nota cítrica, el almizcle de zorros era algo que muchos considerarían demasiado llamativo pero para ella denotaba seguridad, que Nick estaba ahí con ella, pero ahora, el olía, como cuando recién se estaban conociendo, vago e insípido, ese olor duro casi inalterado hasta que fueron más cercanos ya como compañeros ¿Se estaba volviendo loca? Los conejos no son mamíferos con un sentido del olfato tan desarrollado, ¿Por qué pensaba en eso? ¿Por qué lo notaba?

—Quisiera quedarme más pero—Se volteó, subió al taburete y tomo las tazas—El deber llama.

Judy noto las tazas, dos tazas con inspiración en moras, la morada oscura que ella le regalo en su primer aniversario como compañeros y una tono pastel. Su estómago se revolvió, y fue tras él.

—Y ¿Cómo están las cosas?— Dijo mientras se emparejaba-.

El zorro la volteó a ver un poco confundido— ¿Acaso no tienes?

—Hoy es un día diferente, debo hacer unas cosas.

—Oh—Se encogió de hombros—Bien, las cosas van muy bien—Judy noto como su voz fue más cantarina—Ah sido una buena temporada-.

—Me alegra—dijo algo vacilante mientras lo seguía al estacionamiento-.

—Oye saltitos tenemos visita—Le aviso a su compañera cuando la visualizo cerca de la patrulla-.

La coneja rubia viro su cabeza y se sorprendió al ver a la coneja gris, pero luego miro a Nick para ver que este tenía una mirada cálida y cariñosa dirigida a ella y no pudo evitar sonrojarse un poco antes de girar completamente para saludar a Judy.

—Hola Judy, mucho tiempo sin verte—Saluda con un gesto cauteloso pero su sonrisa y animo no flaquearon ni un ápice-.

—Ho-Hola, sí, mucho tiempo—estaba algo aturdida-.

—El café de la mañana, tenemos tiempo antes salir—Le tendió la taza-.

—Gracias dulzura—Le guiño un ojo-.

Pero Nick abrió los ojos como si hubiera recordado algo, y así fue—Demonios olvidé la crema, no tardo—y el zorro regreso con prisa-.

—Torpe zorro—salió de la boca de Eli con humor y cariño, provocando que el pelaje de Judy se erizara-.

Esa era su frase, era suyo era, era, ¡¿Qué demonios era?!

—Ambos están de muy buen humor—dijo algo tensa-.

— ¿Lo crees? —Le respondió sin darse cuenta del tono de Judy—La vida es buena, genial y es genial estar vivos ¿Por qué no ser felices?

—Si…—dijo Judy insegura-.

—Por cierto, me alegra que resolvieran sus problemas-.

—Bueno nosotros...

Sin embargo Elizabeth se le acercó interrumpiéndola para hablarle directamente.

—Tú y yo sabemos, que él te perdono, no se los detalles, no se los pregunte ni me importan, pero no vuelvas a lastimarlo, él no se lo merece.

—Pero yo…

—Ya no solo eres tú—le dijo más cerca entrecerrando los ojos—No dejare que lo lastimes de nuevo, enmienda tus errores, eres su mejor amiga, actúa como tal—Sentencio con severidad.

Eli se separó y vio la taza en sus patas con una sonrisa, Nick se la regalo, y fue muy dulce de su parte. Mientras que Judy no sabía que responder, era evidente que era peor amiga de lo que creía si Nick fallo en encubrir su sentir con ella, o ¿No lo cubrió? ¿Tanto confiaba en ella también?

—No lo haré—le aseguro—Se lo que debo de hacer.

—Eso espero.

El ambiente se llenó de tensión, Eli dispuesta a proteger a su macho y Judy sintiendo que dentro de ella hervía a fuego lento, pero su hostilidad a la otra coneja aumentaba, ¿Quién se cree? Ella siempre trato de cuidar de Nick, de ayudarlo, aunque bueno…no ha sido la mejor. Pero antes de que algo la hiciera explotar el zorro regreso. Y con él la tensión se esfumo.

—Nick debo irme, tengo que hacer unas cosas, pero... ¿Quieres salir más tarde? ¿Cenar?

—Lo lamento Judy, esta noche ya tengo planes—Su mirada se desvió a Eli de manera inconsciente—pero sabes déjame organizarme y mañana te tengo una propuesta.

—C-Cla-Claro—Dijo atónita y dentro de sí con dolor Nick nunca antes la había rechazado y sintió querer llorar, necesitaba irse rápido—Bueno el deber llama, adiós.

Ambos se despidieron de Judy mientras esta se iba rápido a recepción, necesitaba a Garraza.

Cuando esta llego a su escritorio el rechoncho felino vio el conflicto en la mirada de la hembra

— ¿Judy?