Disclaimer: Hotel Hazbin y cada uno de sus personajes es propiedad de Vivienne Medrano y distribuidores, solo los estoy usando sin fines de lucro para la narración de esta historia, que es enteramente mía.


Por hacerte el favor

Capítulo 4 — Epílogo

.

.

.

—Mmm Charlie, más profundo -pidió con el rostro completamente rojo la peliblanca, abriendo más sus piernas, dejando expuesta su húmeda y cálida cavidad.

La princesa era un desastre, su rubia cabellera estaba revuelta, su rostro bañado en sudor, su virilidad más firme y dura que una piedra, claro que quería tomar salvajemente como mayormente lo hacía con su esposa, pero su abultado vientre la detenía.

—Vaggie, cariño -paso saliva nerviosamente, debía tener cuidado con sus palabras, ya que su amada estaba en esa etapa del embarazo que la ponía extremadamente hormonal, por lo cual de un momento pasaba a estar llorando porque decía que le había gritado, a comenzar a gritarle a ella furiosa por qué le grito —creo que…

Con lentitud se giró para quedar en posición fetal la de un solo ojo, su mirada se cristalizó —Ya sé que me veo horrible, estoy gorda, mis pechos…

—Amor, estás más hermosa que nunca -se recostó a su lado y coloco su mano en su abultada barriga —te amo infinitamente, pero ya estás en el séptimo mes, no quiero… -mordió su labio para contener un gemido repentino, su esposa traviesamente había comenzado a mover su trasero contra su miembro.

—Nuestro bebe estará bien -declaro seductora y continúo restregando su trasero contra la gran erección de su mujer.

—Vaggie, yo, no… -realmente ya no podía pensar, quería tomar a su mujer y seguir poseyéndola una y otra vez, no negaría que estaba extasiada con esa otra etapa del embarazo de su amada, se volvía insaciable para el sexo y ella sabía perfectamente que tenía que aprovechar ese corto periodo antes de entrar a ese último mes del embarazo de absoluta abstinencia —¡carajo!

Quedándose así de cucharita, sujeto la pierna de su mujer para mantenerla separada y tener libre acceso a esos cálidos y resbaladizos pliegues, con su mano libre guio su palpitante virilidad introduciéndose tortuosamente lento.

—Aaaah, más Charlie, aaah -ansiosa y sin poder tolerar más que su mujer no le diera lo que le pedía, la peliblanca en un asombroso movimiento se giró, quedando en cuclillas sobre la anonadada rubia, coloco sus manos como soporte sobre el pálido y plano abdomen de la princesa.

La virilidad de la joven palpitaba erguida orgullosamente, amaba cuando su amada tomaba el control y se ponía en su modo dominante —Amor, estoy en mi li… aaaah -su advertencia quedo a medias al sentir como su mujer dejaba caer todo su peso en su gran erección viendo como este fue completamente devorado por la bien lubricada vagina de su amada, empuño con fuerza sus manos y cerro sus ojos al sentir como su cuerpo se tensaba e inevitablemente se corría, el semen se mezclaba con los fluidos de la peliblanca llenándola tanto que este comenzaba a escurrir, derramándose en la pelvis de la rubia.

Los espasmos aún no le pasaban cuando su pareja continuo moviéndose, subiendo y bajando desenfrenadamente, era un gran don y maldición desde que tomo ese afrodisiaco, podía ponerse muy dura en cuestión de segundos aun cuando ya se ha corrido un par de veces y más teniendo tremendo panorama, los pechos de su mujer habían crecido consideradamente por sus embarazos y en esa desenfrenada cabalgata que hacía botaban lascivamente sus pechos, los cuales la invitan a estrujarlos.

Al llevar sus manos a cada uno de los senos los sujeto con más fuerza de la necesaria provocando que un sonoro gemido fuera exclamado con su nombre, incitándola a mover su cadera, sus ojos cambiaron de color y su apariencia demoniaca surgió, Vaggie sonrió al lograr su objetivo, detuvo su cabalgata, no lo podía negar, sus piernas comenzaban a cansarse y con su gran barriga esa no era le mejor posición, pero aún no estaba satisfecha y quería que su mujer la tomara con más rudeza.

—Estás insaciable

—¿Y no puedes hacerte cargo de eso Amor? -cuestino con cierta maldad.

Sonrió ladinamente y nalgueo el trasero de su mujer, en contra de su voluntad salió de ella, apilo unas almohadas y con voz demandante dijo —Ponte en cuatro, con el culo en alto

La de un solo ojo trago saliva con dificultad y sintió la humedad entre sus piernas aumentar, amaba eso de su esposa, no negaría que normalmente no le suele llevar el ritmo cuando toma su aspecto demoniaco, pero con su embazo es lo que más le gustaba.

Con lentitud acato la orden, por lo cual recibió una serie de nalgadas que estaba segura enrojecieron su trasero con la marca de la mano de su rubia, ya que le escocia un poco, la princesa introdujo dos de sus dedos en la desastrosa vagina de su mujer, sintiendo la gran cantidad de fluidos que salían de esta, al sacarlos vio sus dedos completamente lubricados, la nalgueo un par de veces más y con su dedo medio comenzó a delinear el ano de su mujer.

—Charlei…

—¿Quieres más mi vida?, te daré lo que quieres

Trago con dificultad y modio la almohada al sentir como poco a poco introducía su dedo, sus manos las mantenía tan presionadas que los nudillos comenzaban a cambiar de color, Charlei aparte de seguir tomando un poco de sus mismos fluidos para lubricar sus dedos, escupió y volvió a darle una nalgada, lentamente la fue dilatando, mientras su otra mano se encargaba de estar jugando entre lo largo de su humeda intimidad, precionando ocaionalmente ese sensible bulto de carne.

.

.

.

Eran un completo caos la cama, evidencia de su larga y satisfactoria noche, ambas mujeres se miraban agotadas, pero con amplias sonrisas, sus manos las mantenían entrelazadas, una frente a la otra recostadas de lado, completamente desnudas.

—Espero y haber cumplido satisfactoriamente con ese antojo de medianoche -dijo divertida la rubia soltando un largo bostezó.

Al igual que su mujer soltó un largo bostezo —Excelente servicio mi vida -confeso sonriente arrastrando las palabras al tiempo que parpadeaba con pesadez —Ahora -bostezo nuevamente —viene lo complicado, ponernos presentables para regresar a nuestra habitación -dijo desanimada, forzándose a mantener abiertos los ojos.

—Jajaja, tranquila yo me encargo de eso -beso dulcemente la frente de su esposa.

.

.

.

Una agotada Charlie caminaba silenciosa con su adormilada esposa en brazos, entre la penumbra de los largos pasillos del hotel, ambas ya se encontraban bañadas y en sus cómodas pijamas.

—Debo de admitir que las habitaciones aislantes de ruido, fue lo mejor que se te pudo ocurrir princesita -dijo más que sonriente el arácnido recargado en el marco de la puerta de su habitación.

—Angel, trae ese lindo trasero aquí -ordeno con un toque travieso una voz rasposa proveniente del interior de su habitación, provocando que el mencionado se sonrojara.

—Así que tú y Husk…

—Sí, sí, sigue con tu camino princesita -dijo nervioso, azotando la puerta al entrar a la habitación, provocando que la rubia riera.

—Esos dos siguen sin querer aceptar su relación -hablo somnolienta la peliblanca acurrucándose mejor entre los cálidos brazos de su amada.

—Jajaja, supongo que necesitan más tiempo o solo están cómodos con, sea lo que tengan entre ellos

—Bueno, no todos están preparados para el matrimonio -orgullosa mostró su dedo anular en el cual tenía su alianza de bodas que hacía juego con el que también portaba la rubia.

—Cada uno es feliz a su forma

.

.

.

Por fin ambas mujeres se encontraban en la comodidad de su muy mullida y cálida cama, dispuestas a dormir, pero apenas y sus parpados se cerraron, un sonoro lloriqueo infantil las alerto, ambas mujeres se levantaron de la cama casi de un salto y salieron corriendo a la habitación que estaba en conjunto a la de ellas.

El rey del inframundo ya se encontraba ahí, meciendo cada una de las tres cunas con ayuda de sus poderes y de Razzle.

—Gracias por cuidarlos, pero ya pueden ir ustedes a descansar, nosotras nos seguiremos haciendo cargo -hablo amablemente la rubia a su adormilado padre.

—¿Seguras?…

—Sí, estaremos bien, gracias, ya tienen que descansar -dijo comprensiva Vaggie, a lo cual Lucifer asintió y se marchó sin más de la habitación.

—Razzle también ve a dormir -indico la heredera al fiel demonio que sin hacerse del rogar se marchó a un rincón de la gran habitación en donde se encontraba su cama.

Charlie se acercó a una de las cunas y tomo a la pequeña que ya hacia parada al borde de los barandales —¿Qué pasa cariño? -pregunto dulcemente tomando a la pequeña en brazos y la pequeña se aferró a su madre parando lentamente su llanto, pero al instante el llanto de otros dos infantes se hizo resonar —Oooh, vamos, no puedo con los tres

—Te ayudo cariño -dijo la más bajita acercándose a una de las cunas.

—Nada de eso

—Charlie, tranquila -hizo el intento de tomar a un pequeño rubiecito qué desesperado le extendía las manos, pero su gran barriga se lo impedía —Bien, -sin que tuviera tiempo de protestar, Vaggie tomo a la pequeña niña de sus brazos y se dirigió nuevamente a su habitación —yo llevare a esta pequeña y tú trae a los mellizos

.

.

.

La pareja se podía ver agotada por la falta de sueño, pero feliz, sus pequeños ya se encontraban plácidamente dormidos entre ellas, su primogénita que era una réplica de Charlie tanto en personalidad como en apariencia a excepción del color de sus ojos, ya que poseía el mismo color que los de Vaggie, dormía como una pequeña estrella de mar con sus bracitos y piernitas completamente extendidos, la baba escurría de su boca que la mantenía completamente abierta, la peliblanca jalo un poco más la cobija para cubrir a su pequeña revoltosa y al bebe que se aferraba a su pecho, el pequeño era una mezcla perfecta de ambas, teniendo el mismo color de ojos y rasgos que ella y el color de cabello y piel de Charlie, siendo el más tranquilo y apegado a ella, por último la menor, por unos cuantos segundos, aun cuando era la melliza de su pequeño era completamente opuesto a este, tanto en carácter como en apariencia, ya que ella tenía el color de cabello y piel de ella y los ojos y rasgos de Charlie, pese a solo tener dos años de edad la pequeña contaba con bastante carácter e hiperactividad, lo cual se podía notar, ya que se quedó dormida encima de su madre, metiéndole casi su piecito a la boca.

—¿Amor? -llamo con un largo bostezó la de un solo ojo.

—¿Sí?

—Tenemos que buscar un método anticonceptivo, más efectivo que "la abstinencia de usar a tu amigo", no puedo pasármela todos los años embarazada.

—Bueno, después de los mellizos si logramos abstenernos mínimo en la cuarentena.

Contuvo su risa y miro con falsa seriedad a su mujer —Charlie, hablo en serio, ¿Qué pasa, si en esta ocasión vuelven a ser mellizos o trillizos?

—Pues que necesitaremos una cama más grande para dejarlos dormir con nosotras -rio con nerviosismo.

—Charlie Morningstar

—Biiiieeeen, buscaremos bien un método anticonceptivo, esperaremos un par de años y después tendremos dos o tres bebes más y cerramos la fábrica definitivamente.

Vaggie la miro con el ojo completamente abierto e iba a reclamarle, pero guardo silencio al escuchar un leve quejido de parte de su pequeño, el cual amenazaba con despertarse, lo arrullo calmándolo al instante.

—Continuaremos con esta charla por la mañana -bostezo cansada, miro a su esposa que al igual que ella la miraba con una boba y amorosa sonrisa, sobraban las palabras en ese preciso momento para expresar su inmenso amor, Charlie con sumo cuidado coloco su mano sobre el abultado vientre de su mujer, Vaggie coloco su mano sobre la de su mujer, miraron a sus pequeños y antes de caer en los brazos de Morfeo se miraron directamente a los ojos por un par de sugundos mas.

Fin


Y con este epilogo queda finalizada definitivamnte esta historia, que inicialmente solo la escribi por el smut.

Pero tranquilos seguire escribiendo de estas dos, ¿cuando? no se. jejeje

Muchas gracias por dedicarle parte de su tiempo a esta locura y apoyar mis delirios. Cada uno de sus comentarios y fovoritos me motivan. Gracias.

¿Quejas? ¿Sugerencias?

PRovinzon22 OffLine

"QUE LA FUERZA LOS ACOMPAÑE"