Pov Gohan

- Gohan, apresúrate! Vas a llegar tarde! - escuché en la planta baja

- Ya voy! - grité de vuelta mientras terminaba de acomodar mi uniforme

Hoy sería mi primer día en la nueva escuela a la que había ingresado. Aún recuerdo mi primer día en mi antigua escuela, que de hecho fue la primera vez que estuve en una escuela. Otra vez tendría que adaptarme, pero no sería tan complicado como la primera vez.

Bajé corriendo las escaleras y caí justo enfrente de él. Lo vi a la cara con una sonrisa que desapareció apenas me fijé en su cara de ligera molestia.

- No puedes llegar tarde en tu primer día, creí que no volvería a pasar esto - me dijo más calmado

- Pero es que yo... - traté de justificar mi tardanza, deteniéndome al notar que estaba a punto de decirle la razón

- Qué?... Oh, entiendo. ¿Otra vez te quedaste despierto hasta tarde viendo televisión? ¿En verdad? Ya habíamos hablado de esto

- No es eso - dije mirando hacia abajo

- Mira, mejor olvídalo. Solo trata de ser puntual, sí? Que no vuelva a... - me dijo siendo interrumpido por una entrante tos que provocó que se pusiera la mano en la boca

Yo solo lo quedé viendo mientras la tos no parecía querer irse.

- Se encuentra bien? - le pregunté

No es la primera vez que sucede. Él decía que estaba bien pero no era normal que sucediera tan seguido sin estar enfermo.

- Sí... no te preocupes. Te decía que intentes que no se vuelva a repetir - dijo con una clara intención de ahogar la tos

- S-Sí, lo sé. Lo siento... me iré de inmediato - hablé dando media vuelta dispuesto a salir

- Oye!

- Sí?

- Buena suerte... - me dijo como despedida

Le hice un gesto de agradecimiento y luego me fuí. Una vez afuera, me elevé del suelo sin pensarlo dos veces.

A mitad del vuelo me puse a pensar sobre mi nueva escuela y como consecuencia sobre lo rápidos que han sido estos últimos 3 años.

Empezar una nueva vida fue extremadamente chocante, aunque al menos tuve a alguien como apoyo. No sé qué sería ahora mismo de mí si no hubiera recibido tanta ayuda del señor Hans.

He de admitir que no todos fueron buenos momentos. En mis primeros meses traté de imaginar algo que me ayudara a volver a casa, pero era muy frustrante el hecho de literalmente no poder hacer nada. Incluso terminé hiriéndome a mí mismo intentando replicar la situación donde toda mi vida cambió.

Traté, traté y traté, fue inútil. Esos intentos desesperados por lograr algo se fueron apagando con el pasar de los meses. Eventualmente llegué a un punto donde no podía más. Más de un año había pasado y allí fue cuando dejé de intentar.

Por mucho que me doliera no podía dejar que esto me consumiera, llegué a pasar noches sin dormir, muchas. Días donde comía muy poco y llevando mi cuerpo al límite.

Fue el señor Hans quien me puso un alto y me hizo darme cuenta del daño que me estaba causando. Allí lo dejé de intentar.

Me hice consciente de que toda esta situación, sea lo que sea, estaba fuera de mis manos. Sin embargo, no pude olvidar. No quería olvidar. Por nada del mundo dejaría atrás la vida que tenía para simplemente acoplarme a esta nueva. Eso sería algo que tendría conmigo para siempre.

Mi vida ahora era muy distinta también, solo era una persona normal con problemas normales. No había nadie que amenazara la paz mundial, y si alguien quería intentarlo, allí estaban los héroes para detenerlos. Ya no tenía que pelear con nadie. Por eso dejé de entrenar, viviendo en paz.

A lo lejos vi la institución y, tomando aire, bajé para entrar.


Pov narrador

Gohan estaba parado nervioso frente a la puerta del aula, esperando impacientemente la señal de la maestra para poder entrar. Con la puerta cerrada, apenas y podía escuchar lo que decía, pero no despegaba su atención de lo que estaba ocurriendo.

Por fin, el chico escuchó la opacada voz de ella diciendo que había un estudiante nuevo este año y supo que debía hacer acto de presencia. Sin alargarlo más, abrió la puerta.

- Él será su nuevo compañero. Por favor recíbanlo como es debido - dijo mirando al curso autoritariamente, sabiendo que su actitud varias veces no era la mejor - Adelante, preséntate sin miedo - le dijo al saiyajin amistosamente

Gohan dio una mirada rápida a los múltiples ojos que no dejaban de verlo, cambiando varias veces de objetivo para no sucumbir ante la tensión del contacto visual.

- Mi... mi nombre es Son Gohan, tengo 14 años. Es un gusto c-conocerlos a todos, espero que podamos llevarnos bien y ser amigos - hizo una presentación de libro, casi como si lo hubiera preparado

En el salón lo único que se podía oír ahora era el tenue sonido del reloj cambiando de segundo a segundo. Pero ese silencio, lejos de atemorizar al joven, lo que hizo fue tranquilizarlo, haciéndole sentir esa indiferencia a la que ya se había acostumbrado y que marcaba la tranquilidad que le gustaba al no llamar la atención.

Solo eran unos pocos e insignificantes susurros los que se alcanzaban a oír.

- Bien, es un gusto conocerte a ti también, Gohan! Pasa a sentarte - dijo la maestra señalando el único asiento vacío que se podía ver

Gohan caminó hasta allá sin detenerse a mirar a la cara a los que se encontraban cerca de él.

Llegó hasta el final del aula y se sentó, listo para atender a lo que la mujer mayor fuera a decir.

Al estar al fondo, Gohan podía observar detenidamente a la mayoría de sus compañeros sin tener que preocuparse de molestarlos, ya que no se darían cuenta. Al hacerlo, Gohan divisó a una chica que parecía que llevaba un rato mirándolo, pero que dejó de verlo cuando él dirigió su mirada hacia ella. Era bastante fácil recordarla por su color rosa y sus profundos ojos negros. Se le hizo extraño, pero bueno, ser el nuevo siempre podía traer cosas como esa.

La clase fue bastante normal, sin mucho a destacar. Gohan permaneció prácticamente en silencio, solo abriendo la boca para responder a alguna pregunta que la maestra hacía, provocando que empezara a generar esa aura de muchacho aplicado.

Pasado el tiempo, el receso llegó. Gohan esperó a que el salón se vaciara un poco para sacar su almuerzo, pues al ser el primer día le daba un poco de pena que al hecho de ser el nuevo se le sumara el que todos lo vieran sacando 5 bolsas repletas de comida. Eso sería algo que se guardaría por el momento.

Una vez tenía todo en mano, salió del aula hacia el patio. Era un patio bastante grande, con varios árboles y bancas en todas partes.

Las pocas hojas que caían de los árboles amenazaban con aterrizar en sus alimentos. Tal vez era mejor idea ir al comedor como todos los demás, pero poco le importaba si se terminaría todo en poco tiempo.

A mitad del almuerzo, Gohan escuchó a alguien junto a él. Él no había notado su presencia al estar tan concentrado en lo suyo.

- Hola... - se oyó la aguda voz que de inmediato le indicó el género de su nueva acompañante - Tú eres Son, verdad?

El chico levantó la mirada con la boca llena, divisando a la misma chica de antes. Antes de hablar, tragó lo más rápido que pudo y se limpió la boca.

- Hola. Sí, ese soy yo - dijo cordialmente, sin añadir nada más

- Puedo? - preguntó ella señalando el espacio vacío que estaba junto a él, y a la vez mostrando su propio almuerzo

Gohan creyó que era extraño que en su primer día alguien se le acercara tan amistosamente sin saber nada de él, o al menos eso le decía su experiencia en su anterior escuela. No obstante, y aunque fuera repentino, una compañía ahora sería bueno para empezar el año, aunque fuera desconocida.

Él asintió y ella no tardó en sentarse con cuidado de mantener cierta distancia.

- Tú... e-estás en la misma clase que yo, no? - hizo una pregunta ciertamente obvia, pero con el objetivo de que el silencio no lo hiciera parecer un malhumorado

- Así es, me llamo Mina Ashido! - se presentó ella con una confianza notable

La actitud alegre de la chica relajó más a Gohan que al inicio se le notaba tenso, permitiéndole adquirir la confianza para preguntar más a fondo sobre ella. Paralelamente, Mina se notaba interesada en conocer al saiyajin, preguntando sobre su vida de una forma casi invasiva, pero también simpática.

La conversación derivó en temas que tuvieran en común, los cuales por supuesto solo eran relacionados a la escuela.

Una cosa llevó a la otra, y cuando Mina preguntó sobre lo que Gohan quería ser cuando terminara sus estudios, ella se extrañó por su silencio.

- Mmm... la verdad no es algo que tenga preparado. Supongo que aún no lo decido - dijo Gohan con sinceridad - Y tú?

Ella se levantó enérgicamente del asiento y respondió con un orgullo exuberante.

- Yo voy a ser...! - dijo en voz alta llamando la atención de los que más cerca se encontraban - Una heroína!! Y entraré a la mejor academia de héroes. UA!! - terminó con sus manos sujetando su cintura

- En serio? - preguntó con un toque de incredulidad pues no se esperaba que una chica con apariencia amable y gentil tomara una vocación como esa - Pues cuál es tu poder?

- Es este... - ella recogió una hoja del suelo y la posicionó debajo de su mano

Gohan miraba curioso la escena, esperando a ver qué pasaría. Una gota de líquido blanco salió de la punta del dedo de ella, la cual atravesó la hoja como si nada y terminó cayendo al suelo antes de disiparse lo suficiente como para perder su efecto.

- Es... ácido? - preguntó asomándose sobre sus piernas para ver el pequeño hoyo que ahora estaba en el piso

- Exacto! - dijo orgullosa

Esta situación impulsó a otra, y como era de esperarse, la pregunta llegó.

- Ahora que lo pienso. ¿Cuál es tu poder? - preguntó con intriga

- Manipulación de la energía - dijo sin dudar

Ella pareció un poco desorientada en cuanto a qué se refería Gohan exactamente, y él lo notó.

- Básicamente puedo aprovechar la energía de mi cuerpo para aumentar mis capacidades físicas o algo parecido - explicó ante la atenta mirada de su nueva compañera

La excusa que Gohan usó ya había sido preparada de antemano. Fue una de las primeras cosas en las que Hans pensó cuando decidió adoptarlo.

- No te interesa el heroísmo? Vendría bien con tu quirk o no? - dijo en forma de opinión sugerente

De hecho, una de las opciones que él pensó fue esa, pero ante la falta de necesidad de intervenir en los problemas de la sociedad en cuanto a los villanos, no se decantó inmediatamente por ello. Aunque no podía negar que le llamaba la atención también.

- Tal vez... habrá que ver qué pasa - dijo sonriéndole para seguir la juguetona corriente, provocando que ella sonriera también

Esa sola frase plantó una pequeña idea en la cabeza de Mina. Una posibilidad de entrar a UA junto a su amigo. Por supuesto eso le emocionó y le infundió una creciente ilusión para verlo vuelto realidad.

La conversación siguió por más tiempo del que ambos esperaban. Cuando el receso terminó, ninguno parecía cercano a terminar con la charla, pero debido a eso siguieron charlando mientras se dirigían de vuelta al salón. Para cualquier otra persona era evidente que se llevaban bien y que era muy probable que surgiera una buena amistad de allí.


El tiempo seguía pasando, ahora ya ambos se juntaban bastante seguido, haciéndose muy buenos amigos.

Por muy espontánea e irrelevante que haya sido su conversación, Gohan quedó pensando en la sugerencia de Mina. ¿Qué tanto bien traería si elegía dedicarse al heroísmo? Definitivamente es algo que tendría en cuenta. Solo el destino sabía que le deparaba de ahora en adelante.

El joven seguía haciendo su vida normalmente, pero había algo que lo tenía preocupado. Su padre adoptivo no parecía mejorar de la creciente tos que lo acongojaba. Varias veces había ido al médico para asegurarse que todo andaba en orden, o al menos eso creía Gohan. Sus dudas en cuanto a qué tan bien se encontraba él siempre eran una constante con la que había aprendido a lidiar.

No eran muchas las amistades que había logrado conseguir, pero eran más que suficientes para llamarse a sí mismo una persona del común. Con ocasionales problemas de fácil solución.

Un día, se encontró con una situación que no había presenciado antes.

Gohan y Mina se encontraban tranquilos caminando por los pasillos de la escuela, hasta que escucharon en el patio de juegos a una voz fuerte que se notaba que quería sonar imperante.

- Crees que dejaré pasar esto?! Nadie me insulta y se sale con la suya! - gritó el chico

- V-Vamos, viejo. Solo dije que no me parecía correcto que hablaras de esa forma de las chicas. No es lo que un hombre haría - dijo el otro joven queriendo zafar de la situación pero sin dejar que la intimidación lo dejara fuera de lo que quería expresar

- No me importa... me dijiste idiota. Lo escuché claramente! - se quejó

- Sí, eso fue lo que dijiste, estúpido - defendió uno de los chicos a su quejumbroso amigo

Eran tres contra uno. Varias veces el joven afectado había recibido algunas burlas por lo insignificante que parecía su quirk, todos en su curso lo sabían. Eso solo lo hizo un blanco más fácil.

Los otros tres eran los típicos matones con los que nadie se metía por su tamaño y lo poderosas que eran sus habilidades, siendo esta misma razón por las que su primera opción para lidiar con el problema era amenazar con iniciar un contacto violento.

- Siempre haces cosas como esta, Kirishima... te prometo que si vuelves a meterte con nosotros te irá peor que la última vez, entiendes? - dijo el aparente lider del grupo

- Disculpen! - habló el saiyajin en voz alta

Los 4 lo vieron, reconociendo al instante quién era y lo que quería hacer.

- Quieres involucrarte, Son? No me importaría patear dos traseros a la vez - dijo sonriente

- Tengo que pedirte que lo dejes en paz... por favor - le pidió lo más amable que se pudo

- Y si no... qué? - respondió amenazantemente acercándose a Gohan hasta quedar a solo un paso de él, mostrando que en verdad estaba ofendido y enojado por lo que Kirishima le había dicho

- Nadie aquí quiere problemas, sí? Solo queremos que dejen de molestarlo - se involucró Mina también

El tipo era con diferencia más alto que todos los presentes, lo cual era irónico al pertenecer al mismo grado que ellos.

Gohan lo vio con completa seriedad, dando a entender que no se iría hasta conseguir lo que querían.

- Solo tienes una oportunidad, Son... ¿Quién sabe qué pasará si no te vas de una vez? Además, él se lo buscó - habló apuntándolo con el dedo

- Pues tal vez lo que dijo no sea del todo mentira - dijo Gohan ante la atenta mirada del chico que estaba siendo defendido, pero también atrayendo la atención de más personas

Mostrando su mal genio, el tipo solo se molestó más y reaccionó de la única forma que sabía.

Un distintivo sonido se oyó ante la incrédula mirada de las personas que habían ido a chismear.

Incluso Mina se sorprendió al ver que Gohan ni se inmutó al recibir un golpe en la cara que ciertamente se había visto fuerte.

Por otro lado, el mismo Gohan no se esperaba esa clase de reacción.

Incluso así, claramente Gohan no tenía intenciones de pelear, pero era necesaria la confrontación verbal para que todo esto terminara de una vez.

- ¿Eso es todo? - dijo Gohan riéndose por lo bajo

Las personas alrededor eran muestra de que estaban llamando demasiada atención, y eventualmente algún maestro terminaría apareciendo, así que decidieron dejarlo así.

- Tch... payaso... - dijo el chico yéndose con su grupo, aguantando el dolor que tenía en su mano y dejando a Gohan y a Mina con el otro joven de pelo negro

- Estás bien? - preguntó Gohan para después ser respondido afirmativamente - No dejes que te intimide ese tipo, sí? Cuídate - le dijo poniendo una mano en su hombro y yéndose finalmente del lugar

Antes de dejar que se fueran, el joven llamó su atención.

- Oigan!... gracias - les dijo

- No hay de qué, Kirishima - respondió sonriente también conociendo el nombre de su compañero

Kirishima solo los observó irse, pensando detenidamente en lo débil que se había mostrado.

Gohan se fue del lugar junto a su amiga que después de lo ocurrido no pudo decir nada.

- Está todo bien? - dijo ella con ligera preocupación

- Sí, ya me dijo que no le pasó nada

- No... no él, me refiero a ti. No te dolió eso? - preguntó con la idea de que el chico se estaba haciendo el duro

Gohan volteó a verla con una sonrisa divertida, dándole a entender qué era lo que había pasado.

- Ah, ah, ya sé! Es tu poder, verdad?! - dijo emocionándose pues nunca lo había visto en acción y le daba curiosidad

- Bingo... - terminó de responder

Ella se rio recibiendo lo que desde hace rato había querido ver. Nunca antes había visto el quirk de su amigo en algún tipo de acción, y no había querido preguntarle tampoco. Sinceramente no se esperaba que fuera algo como eso.


Más tiempo pasó, en donde el chico ya estaba al borde de la desesperación al ver que Hans solo empeoraba más y más. Estos últimos días habían sido difíciles, pues el señor estaba distante, casi como tratando de evitar que Gohan le siguiera preguntando preocupadamente sobre su condición de salud.

Ciertamente, el hombre mayor se arrepentiría de ser tan frío en esos cruciales momentos, pero nada podía avisarle que lo que él ya sabía que venía, llegaría tan pronto.

En un día aparentemente normal, Mina llegó a la escuela como cualquier otro día. Una vez se sentó en su lugar, volteó a ver el asiento de su amigo que estaba un poco lejos. Le extrañó el hecho de que no hubiera llegado, pues no había día que ella llegara antes que él.

La pequeña confusión creció a medida que proseguían las clases, y después, los días. Él nunca antes había faltado más de dos días seguidos, y ya con una semana de no verlo, no podía evitar preocuparse. Llamaba a su teléfono un par de veces al día, esperando respuestas, pero no respondía. Ella sabía dónde vivía, pero tampoco tenía el valor para ir. En un momento pensó que estaba exagerando, tal vez solo se enfermó y ya, además si algo le hubiera pasado su padre ya estaría dando aviso y todos en la escuela se enterarían de inmediato. Pero... ¿Qué tal si algo les pasó a los dos?

Mientras más lo pensaba, más ideas pesimistas inundaban su cabeza. Eligió creer que estaba enfermo y no podía responder sus mensajes, y por muy extraño y disparatado que pudiese ser todo esto, se lo creyó con tal de mantener la calma.

No podía estar más lejos de la realidad.

Sin siquiera haberse levantado de la cama, Gohan evitaba a toda costa que más lágrimas salieran de sus ojos. Simplemente no terminaba de digerir el fallecimiento del hombre que tanto lo había ayudado.

Como era de esperarse, el funeral fue poco concurrido. El saiyajin recibió ciertas condolencias de amigos del trabajo de Hans, pero poco más. De igual forma, poco le importaba ahora.

Ya no había nadie más ahí para él. Estaba solo, otra vez.

Otra semana pasó y Gohan finalmente tuvo el gesto de responder los numerosos mensajes de su amiga. Con solo leerlos era suficiente para darse cuenta de lo inquieta que estaba. Lamentablemente, eso solo lo hizo sentir peor. Él contestó que se encontraba bien, solo para calmar la ansiedad de la chica rosada. Pero la distancia que había entre él y estar bien, era extremadamente grande.

Sin nada por hacer y sin ganas de hacer nada, Gohan entró a la habitación del hombre, con el fin de recoger y guardar apropiadamente sus cosas.

Mientras lo hacía, el chico se encontró con un papel que se notaba que había sido dejado intencionalmente allí. En un lugar donde nadie lo buscaría, pero que era visible para todo el que abriera las puertas del armario. Él lo leyó y su boca titubeante negaba una y otra vez lo que leía.

- Por qué?... Por qué no me lo dijiste? - dijo desconsolado al aire después de encontrarle sentido a su terrible condición. Solo se podía imaginar lo duro que tuvo que haber sido esconder por meses algo como el cáncer


La clase entera entró en silencio cuando vieron al chico volver después de un mes y medio. A estas alturas ya sabían lo que había pasado, por lo que nadie se dignó a hacer un ruido hasta que no estuviera en su asiento.

Mina quería ir a verlo y hablar con él, pero la lejanía de los dos asientos no se lo permitía.

Poco tiempo tuvo que pasar para que el ambiente volviera a ser normal para los demás estudiantes. Gohan prestaba tanta atención como podía, lo único que le faltaba ahora era tirar sus calificaciones por la ventana.

Ashido se le acercó apenas el descanso llegó, y con cuidado de no reventar ningún globo, trató de hablarle como siempre, pero era difícil ignorar lo que pasaba por la cabeza de ambos.

Gohan no respondía, ahora estaba inmerso en sus pensamientos, a punto aclarar sus más recientes dudas e inseguridades.

Esos primeros meses Gohan no pensó en su futuro y cuando tuvo la voluntad para hacerlo se encontró con otro inconveniente. ¿Cómo se mantendría ahora? Por lo que sin esperarlo Gohan heredó lo que el doctor tenía. Incluso preparó su testamento y puso sus cosas a nombre del chico sin decir nada, pues seguramente sabía que el saiyajin se negaría a ello.

Incluso después de morir seguía ayudándolo, no lo olvidaría nunca, si este mundo es como su anterior, no habría ninguna duda de que estaría en el cielo desde el primer momento.

Ahora Gohan vivía solo, superar la muerte del doctor no fue para nada sencillo. Desaparecer de su hogar fue como perder a un ser querido y ahora debía enfrentarse al dolor de perder a uno de verdad.

Él siempre le dio a Gohan todas las libertades para decidir su propio futuro, dejando al chico con esa responsabilidad. Gohan pensó en todo el sufrimiento que había pasado en su vida y, lejos de hacerse una víctima, se puso a reflexionar en que debe haber personas en el mundo que la estén pasando peor.

Cada día había personas que sufrían y nada podían hacer al respecto. Esa pregunta volvió a su mente. ¿Qué tanto bien traería si elegía dedicarse al heroísmo? Eso ya no era lo importante, ahora se preguntó qué haría para ayudar a las personas.

Sería un desperdicio egoísta no usar su poder para ayudar. Nada lo obligaba a hacerlo, pero ese hombre al que tanto admiraba tenía un sentido caritativo acorde a su profesión. Ahora lo mejor sería devolverle el favor ayudando a quien lo necesite, defendiendo al indefenso y protegiendo al planeta que le dio una nueva vida. No dejaría que hubiera personas que sufrieran tanto como él. Ya lo había decidido.

- Ashido... - Gohan la llamó interrumpiendo sus palabras

Ella lo miró atentamente, temiendo que fuera algo malo por la seriedad de su voz.

- Qué te parece si... entramos a UA? - alzó la cabeza mostrándole una sonrisa que la contagió

Ella pudo sentir la decisión en sus palabras, haciéndola revivir esa emoción de cumplir su sueño junto a mejor amigo, quien ahora parecía compartir el mismo sueño.

- Hagámoslo. Es una promesa... - dijo ella extendiendo su meñique

Gohan respondió envolviendo el suyo alrededor, prometiéndole que entrarían juntos y a la vez prometiéndose a sí mismo que nadie más sufriría en su presencia.

Su vida había cambiado al llegar a este mundo. Ahora era momento de cambiar a este mundo, protegiéndolo con su vida.

Continuará