Notas de autora: ¡Hola a todos! Antes de dejarlos leer, quiero agradecerles a infinitamente a todos los lectores de Fanfiction y AO3 que comentaron y dejaron sus kudos. Es inmensamente gratificante saber que la historia les va gustando.

Y también quiero informarles que habrá un ligero cambio en las actualizaciones de la historia. A partir de febrero, las mismas se realizarán los fines de semana (sábados o domingos). Ahora sí, los dejo con el capítulo de hoy.

Advertencia: el capítulo está escrito desde el POV (point of view = punto de vista) de Draco.


7 de enero de 2011

Termino de limpiar el desastre que Greg dejó después de soltar la bandeja de galletas y me armo de valor para ir a enfrentar a mi despistado amigo. Como esperaba, lo encuentro en la trastienda limpiando utensilios de cocina con enojo, mientras murmura para sí mismo en una especie de gruñido. El claro enfado que se vislumbra en ese cuerpo fornido me hace dudar de acercarme a él en estos momentos, especialmente debido a que su ira está siendo obviamente dirigida hacia mí. Sin embargo, consigo reunir la valentía suficiente como para descartar estos pensamientos y doy los pasos que me separan de Greg para aclarar lo ocurrido.

─Greg, tenemos que hablar.

─No deberías dejar la tienda sola. Alguien podría ingresar a comprar y no habría nadie para que lo atiendan; o peor aún, alguien podría ver que no hay nadie en el lugar y aprovecharse de la situación para robar la caja registradora.

Greg me espeta estas palabras en un gruñido cargado de molestia, a la vez que refriega el batidor que está limpiado con tanta fuerza que temo que pueda pulverizarlo sólo con sus propias manos. Sin embargo, esto no es suficiente para conseguir acobardarme, y sin darle tiempo a que se dé cuenta de lo que ocurre, me acerco hasta eliminar la distancia que nos separa, y le quito el batidor de la mano. Luego de arrojarlo sin cuidado al lavabo, tomo la mano de Greg y lo arrastro hacia el interior de la panadería. Afortunadamente, ningún cliente parece haber ingresado en mi ausencia, por lo que tenemos el lugar para nosotros. Greg luce tan sorprendido con mi reacción que ni siquiera hace el intento de liberarse de mi agarre. Vamos, que, si él hubiera querido, podría haberse soltado con facilidad. Después de todo, Greg me supera en constitución física y altura, eso sin contar que él sí recuerda cómo conjurar magia y tiene una varita mágica con la cual hechizarme si así lo quisiera; pero, afortunadamente para mí, él no parece querer hacer nada de esto.

─Listo. Ahora no tendrás excusa alguna para escucharme.

─¿Qué quieres, Draco? Estoy ocupado.

Greg se sonroja al decir estas palabras, a la vez que se cruza de brazos con molestia, pero evita adrede mi mirada. Sintiendo que la paciencia que tengo comienza a flaquear, suspiro con irritación y me dispongo a hacerle entrar algo de sentido común dentro de la densa cabeza de mi amigo.

─¿De verdad, Greg? ¿De verdad vas a enfadarte conmigo por haberle estrechado la mano a ese oficial? ─Le digo con un tono de voz que está cargado de exasperación, y ahora soy yo quien se cruza de brazos mientras lo observo removerse con incomodidad en el lugar. ─¿Cómo puedes ser capaz de siquiera pensar que podría gustarme ese tipo? ¿Qué no te diste cuenta de lo incompatibles que ambos seríamos? Es obvio que ese oficial parece ser alguien con tendencias dominantes, y tal vez no lo sepas, pero yo jamás dejaría que alguien me folle. No, yo soy quien toma el control de mis relaciones.

─Yo no…

─Además, ─Lo interrumpo para terminar de confirmarle a mi obtuso amigo que nunca podría atraerme alguien como el oficial Dursley. ─ese hombre no me atrae físicamente, por lo tanto, jamás podría acostarme con él aún si fuéramos compatibles en la cama. A mí me gustan los hombres bajitos, de pelo negro y con ojos de colores claros, por lo tanto, ese tal Dursley no podría hacer que mi excitación despertara incluso si se empleara toda la magia del mundo en ello.

Y a pesar de que yo podría haber apostado una gran cantidad de dinero a que mis palabras le provocarían a Greg un gran sonrojo y un nerviosismo tal que lo dejarían balbuceando incoherencias, la reacción que obtengo por parte de él me deja sorprendido y muy confundido; porque Greg no parece estar nervioso o avergonzado por ellas, sino que luce bastante escéptico y está observándome con una mirada cargada de desconfianza. ¿Por qué está mirándome como si me hubiera crecido una segunda cabeza?

─¿Te das cuenta de que esa descripción que me diste sobre tu "hombre ideal" es casi igual a...? No, olvídalo. No dije absolutamente nada.

Un momento. ¿Acaso Greg sabe quién es ese chico que imaginé en mis sueños? Después de todo, acabo de describirle casi a la perfección al adorable gatito con el que tuve esa perfecta fantasía. Completamente emocionado ante la perspectiva de que él conozca la identidad de ese chico que tantas emociones me genera, me apresuro a arrancarle una confesión de sí.

─¿A quién? ¿A quién se parece?

─No, olvídalo. No te lo diré. Fue una tontería que pasó por mi mente, nada más.

─No parece haber sido sólo una tontería, Greg. ─Le digo con impaciencia, a la vez que descruzo mis brazos y comienzo a gesticular con mis manos debido a la gran emoción que estoy sintiendo por estar tan cerca de conocer la identidad de ese adorable gatito. ─¡Dímelo! ¿A quién se parece mi pareja ideal?

─No, de verdad, Draco. Olvídalo. Fue una verdadera estupidez. Además, estoy seguro de que te enfadarás conmigo si te lo digo.

─¡No voy a enfadarme! ¡Lo prometo!

─No, olvídalo. ─Greg niega con la cabeza, y antes de que yo pueda intentar convencerlo a hablar de alguna otra forma, él cambia de tema al preguntarme algo que también me genera curiosidad y que puede ayudarme con el motivo por el cual fui a hablar con Greg en primer lugar. ─Si no estabas intentando ligar con Dudley, entonces, ¿qué estabas haciendo?

Y yo de verdad quiero seguir insistiendo con la supuesta identidad del gatito de mis fantasías, pero algo me dice que Greg no me dirá nada. Tendré que buscar la manera de aflojarle la lengua en otro momento. Quizás pueda encontrar la forma de hacer que baje la guardia lo suficiente como para arrancarle una confesión, pero eso no será algo que podré cumplir actualmente. Sin embargo, tengo frente a mí una oportunidad única de unir a Greg con ese oficial que me generó esos extraños sentimientos de ira. Teniendo en claro que no debo desaprovechar esta oportunidad, aparto todos los pensamientos del gatito que apareció en mis fantasías, y me enfoco en eliminar todas las dudas e inseguridades de Greg.

─¡Oh, eso! Él sólo estaba presentándose. ¿Y sabes algo, Greg? ─Le digo con un tono conspirador, mientras siento apoderarse de mi rostro una sonrisa burlona. ─Descubrí algo particularmente interesante acerca del oficial Dursley.

─¿Qué… qué descubriste?

Greg pregunta esto entre balbuceos cargados de nerviosismo, y realmente debo hacer mi mejor esfuerzo para no soltar una carcajada ante el absurdo de la situación. Vamos, que Greg está actuando como una especie de colegial enamorado. Por fortuna, consigo mantener la seriedad suficiente como para no reírme abiertamente de él, aunque no puedo evitar darle una mirada cargada de astucia y picardía, a la vez que le expreso a mi amigo todas las sospechas que tengo.

─Descubrí que el oficial Dursley parece particularmente interesado por alguien de esta panadería, y puedo asegurarte que ese alguien no soy yo.

Y a pesar de que estaba casi seguro de que mis palabras alegrarían a Greg, la reacción que obtengo de parte de él es todo lo contrario. Por lo visto, Greg no parece dejar de sorprenderme el día de hoy, ya que su semblante se llena de tristeza y desilusión.

─Oh. Entonces, es por Becky que él siempre viene a comprar aquí, ¿verdad?

Inmediatamente después de escuchar cuál es el verdadero motivo de la decepción de Greg, siento unos irrefrenables deseos de golpearme la cabeza contra el mostrador. Realmente, no entiendo cómo alguien puede ser tan lento y despistado. ¿Es que Greg no tiene ni siquiera un poco de inteligencia en ese cerebro suyo? ¿Cómo puede ser que no sea capaz de ver que el oficial Dursley está completamente enamorado de él? Honestamente, si Greg fuera más lento, iría para atrás.

La exasperación que siento por mi despistado amigo es enorme, pero me obligo a ser paciente para hacerle entender a Greg de quién está enamorado el oficial.

─No, no es precisamente Becky de quien estoy hablando. Además, ella tiene el género equivocado para que le guste al oficial Dursley, si sabes a lo que me refiero.

Greg se queda petrificado en el lugar durante unos cuantos segundos, a la vez que su ceño se frunce en confusión. Afortunadamente para mi cordura, él parece comprender por fin lo que he estado insinuándole durante lo que parecen haber sido horas enteras, ya que sus mejillas adquieren un profundo sonrojo.

─¿Estás seguro de eso?

Greg pregunta esto último con emoción, y yo no consigo evitar rodar los ojos con exasperación, antes de expresar en palabras aquello que terminará de confirmarle a Greg algo que debió haber sido obvio para cualquiera.

─¡Por supuesto que estoy seguro de ello! Honestamente, Greg, cualquier persona con un mínimo de materia gris en su cerebro se daría cuenta de ello.

Greg se sonroja al escuchar la forma en que prácticamente he puesto en duda su inteligencia, pero no parece querer reprenderme por ello, por el contrario, comienza a juguetear con sus dedos y me observa con nerviosismo durante unos segundos, antes de decir algo que reanudará mis deseos por darme cabezazos contra el mostrador.

─¿Qué se supone que debo hacer ahora?

Ruedo mis ojos una vez más por la pregunta particularmente estúpida que acaba de hacer Greg, pero, aun así, me obligo a responderle. Después de todo, si eso consigue hacer que Greg entienda lo que tiene que hacer para enfrascarse en una relación con ese oficial, entonces valdrá la pena el esfuerzo hecho. Tomada la decisión, vuelvo a cruzarme de brazos y empleo el tono más sarcástico de mi repertorio para hacerle entrar algo de sentido común a mi denso amigo.

─Oh, vaya, no sé qué podrías hacer ahora. Realmente es algo muy difícil de deducir, ¿verdad? Después de todo, no es como si invitarlo a salir fuera la solución más obvia y sencilla a seguir, ¿cierto?

─Eres un gran imbécil, Draco.

Greg dice esto rodando los ojos con molestia, pero la sonrisa que me da me indica que él no está realmente enfadado conmigo. Le devuelvo la sonrisa, y vuelvo a aclararle cómo proseguir a continuación en caso de que todavía le queden dudas al respecto, aunque Greg parece haber captado finalmente lo que debe hacer. ─Ya invítalo a salir, ¿quieres? ¡Es obvio que ese tipo está completamente enamorado de ti!

El rostro de Greg se llena de duda, y realmente no comprendo qué está deteniéndolo de hacer algo que claramente desea, aunque no necesito preguntarle el motivo de su vacilación, ya que él envuelve sus brazos alrededor de su pecho para brindarse consuelo a sí mismo, y me explica en un susurro la razón por la cual no está permitiéndose avanzar con ese oficial.

─No lo sé, Draco. No sé si estoy listo para seguir adelante. No me malinterpretes, realmente me gusta Dudley, pero… ─Greg cierra los ojos para inspirarse confianza, y después de soltar un suspiro, reanuda la explicación. ─pero invitar a salir a Dudley se siente como si estuviera traicionando a Vince.

Ah, así que es por esto que él aún no ha hecho un movimiento con ese oficial. Mierda, no esperaba que Greg todavía pensara en Vince de esa forma, a tal punto de dudar en seguir adelante con su vida amorosa. Sin embargo, el hecho de que a él le guste el oficial Dursley me da una idea de que Greg sí parece estar listo para seguir adelante, simplemente necesita el aventón adecuado para dejar ir el recuerdo de Vince, al menos por ahora. Teniendo en claro que Greg no hará ningún movimiento a menos que alguien lo encamine en el sentido correcto, me dispongo a encontrar las palabras apropiadas que lo ayuden a superar sus dudas y remordimientos. Afortunadamente, mi mente parece acudir en mi ayuda y me brinda las frases correctas que decir para ayudarlo a encontrar la felicidad en esta vida.

─No creo que eso sea cierto, Greg.

─¿Por qué lo crees?

─Porque si Vince realmente te amaba, como estoy seguro de que lo hacía, apuesto a que hubiera querido que tú siguieras adelante y fueras feliz en esta vida cuando él ya no estuviera aquí. ─Le digo estas palabras empleando un tono suave, mientras le doy un leve apretón en uno de sus anchos hombros para infundirle algo de tranquilidad. Luego, termino mi explicación con algo que deja a Greg con los ojos llorosos y portando una sonrisa cargada de anhelo y esperanza. ─Además, tendrás toda una eternidad para ser feliz junto a Vince cuando ustedes dos vuelvan a reencontrarse en el más allá; así que, ¿qué sentido tiene ser miserable en esta vida, siendo que tienes la opción de ser feliz junto a Dudley?

Los ojos de Greg continúan cargados de lágrimas, pero eso no evita que él me dé una sonrisa tímida, antes de soltar algo en un murmullo que apenas puedo alcanzar a escuchar.

─Lo pensaré. Gracias, Draco. Realmente es bueno volver a tenerte cerca, compañero.

Y con eso dicho, Greg se apresura a regresar a la trastienda de la panadería para tratar de ocultarme el hecho de que, seguramente, él está llorando. Me quedo durante unos cuantos segundos viendo ensimismado la puerta por la que se fue Greg, mientras pienso en lo difícil que debe ser para alguien perder al amor de su vida. Una profunda admiración por Greg me llena el pecho al verlo tan entero y tratando de seguir adelante. Si tengo que ser honesto, de haber estado en su situación, no creo que yo hubiera tenido la fuerza de voluntad necesaria para ello. El simple pensamiento de perder a la persona amada es suficiente para dejarme con un dolor en el pecho que no tiene explicación coherente, siendo que no estoy enamorado de nadie o, al menos, no recuerdo estar enamorado de nadie. Una imagen mental de ese adorable gatito que apareció en mis sueños se adueña de mi mente, pero me obligo a apartar estos pensamientos y volver a concentrarme en el trabajo. Después de todo, eso sólo fue un producto de mis fantasías y de nada me servirá perderme en utopías en estos momentos, especialmente cuando tengo problemas más apremiantes que resolver por el momento.

El sonido de la campana ubicada encima de la puerta me trae de regreso a la realidad, y eso es lo único que necesito para volver a centrar toda mi atención en atender al nuevo cliente que ha ingresado, la cual resulta ser una mujer de unos cuarenta años y que lleva de la mano a una niña inquieta.

─Buenos días. ¿En qué puedo ayudarla?

Y así me paso el resto de la mañana, atendiendo clientes y respondiendo a las preguntas que me hacen acerca de si estoy aquí como un reemplazo definitivo de Becky o no. El trabajo se me hace bastante sencillo una vez que comienzo a acostumbrarme al lugar donde se encuentran cada uno de los productos, lo cual agiliza bastante mi tarea y el tiempo que tardo en atender a cada cliente. Si bien no es una profesión que se me hubiera ocurrido seguir, puedo ver el encanto que tiene. Es inesperadamente gratificante ver cómo se ilumina el rostro de cada persona al pedir sus tartas y galletas favoritas. Sin lugar a dudas puedo entender por qué a Greg le fascina tanto su profesión.

Estoy tan ensimismado reacomodando una bandeja de galletas, que ni siquiera me percato de la puerta que vuelve a abrirse detrás de mí, y sólo noto la presencia de Greg cuando éste deja sobre el mostrador dos grandes sándwiches con sendos vasos con agua.

─Hora de almorzar.

Greg acerca otro taburete al mostrador en el que me encuentro, y sin decir otra palabra, toma uno de los emparedados y le da un gran mordisco. Ruedo los ojos ante los pocos modales que él parece tener para comer, mientras termino de reacomodar la bandeja de galletas. Una vez hecho esto, me siento junto a mi amigo y tomo el sándwich en mis manos, y luego, le doy una mordida mucho más educada de la que Greg dio. El almuerzo pasa en absoluto silencio y sólo puede oírse el masticar de nuestras bocas. Al parecer, Greg es alguien que se toma muy en serio el tema de la comida y no es una persona que disfruta de una charla para amenizar el almuerzo, eso me queda bastante claro después de la forma en la que me responde con una especie de gruñido al único intento de conversación que realizo. Después de que terminamos de almorzar, Greg desaparece con un pase de su varita todos los rastros de migas de pan que quedaron, y regresa a la trastienda para seguir realizando la limpieza de la cocina. Suelto un suspiro desganado y vuelvo a sentarme en el taburete frente a la caja registradora a la espera de nuevos clientes que atender. Desafortunadamente, la tarde parece ir bastante lenta el día de hoy y ningún otro cliente vuelve a ingresar. Las horas pasan y sólo escucho el sonido de fondo que hace Greg en la trastienda mientras ordena todo. Mis ojos comienzan a cerrarse y siento un gran cansancio apoderarse de mi cuerpo, y justo cuando creo que seré capaz de quedarme dormido en este taburete, vuelvo a escuchar la puerta detrás de mí abriéndose, y a Greg saliendo de ella.

─Muy bien, son las tres. Hora de cerrar. ─Dice Greg con ese tono de voz hosco que tiene, mientras da un aplauso firme con sus manos rechonchas para enfatizar su punto.

─¿No es demasiado temprano para cerrar?

Pregunto esto con gran desconcierto, creyendo que es algo extraño que una panadería cierre a esta hora del día, siendo que el sol todavía se encuentra bien alto en el cielo. Greg niega con la cabeza y suelta un suspiro que se encuentra cargado de tristeza, y mientras vuelve girar el cartel en la posición de 'Cerrado', comienza a explicarme el motivo por el cual debe cerrar su tienda muy a pesar de él.

─Sí, lo es, pero, desafortunadamente, no tenemos otra opción. ─Dice Greg con pesar, mientras se encarga de lanzar hechizos hacia la puerta y los ventanales, los cuales supongo que deben servir para bloquear el ingreso de intrusos a la tienda. ─A las cuatro de la tarde se produce el cambio de guardias en la policía local, y los oficiales que toman la posta no son como Dudley. Ellos son incluso más corruptos que cualquiera de los delincuentes que acechan a este barrio y el lugar se convierte en una zona liberada cuando ellos están de guardia. Es por ello que tener abierta la panadería después de esta hora se vuelve muy peligroso.

Me quedo bastante sorprendido por todo lo que está contándome, sorprendido y bastante confundido, después de todo, no comprendo cómo podría representar un peligro para Greg alguien que no tiene magia, siendo que él podría enfrentar cualquier situación que se presentara con un simple movimiento de su varita. Y así se lo hago saber.

─No lo comprendo. ¿Por qué representaría eso un problema para ti? Puedes hacer magia, ¿verdad? Estoy seguro de que podrías defenderte sin inconvenientes de cualquiera de esos… ¿cómo dijiste que se llamaban? ¡Ah, sí, muggles! Podrías enfrentarte a cualquier muggle y estoy seguro de que lo vencerías en un parpadeo.

Greg suelta una carcajada al escuchar mis palabras, y luego se gira hacia mí para explicarme el motivo por el cual él no podría hacer tal cosa.

─Sí, sin dudas podría vencerlos con el uso de mi varita, pero no puedo ir por la vida hechizando muggles, Draco. Hay algo llamado el Estatuto del Secreto Mágico, ¿sabes? El mismo dice que toda persona mágica no debe realizar magia frente a muggles para no dejar en evidencia nuestro mundo. Y, si debo ser honesto, lo último que quisiera en este momento es tener un problema con la ley mágica porque ya he tenido de esos para toda una vida. Además, y conociendo mi suerte, lo más probable es que sea a Potter a quien envíen para arrestarme. Y créeme cuando te digo que no nos conviene estar en el radar del "cara rajada". Él puede hacernos la vida miserable si damos un simple paso en falso.

Un nuevo pinchazo doloroso se apodera de mi pecho al escucharlo mencionar lo mucho que Harry Potter parece odiarnos. Y no lo comprendo, realmente no entiendo por qué me genera tanto sufrimiento el simple pensamiento de que ese Auror del que no tengo recuerdos posea tan mal concepto de mi persona, pero así es. Sin lugar a dudas debe haber ocurrido algo en mi vida pasada que lo involucra a él, algo de lo que Greg no parece tener conocimiento alguno, aunque no tengo ni una ínfima idea de qué puede ser. Y el hecho de no poder recordar nada, sin importar cuánto me esfuerce por hacerlo, no ayuda en lo absoluto a brindarme las respuestas que tanto necesito conocer.

Totalmente frustrado conmigo mismo por no ser capaz de recordar, y maldiciendo internamente a la persona que me puso en este estado de debilidad, me obligo a dejar de lado los sentimientos desgarradores que la simple mención de Harry Potter me generan, y retomo la conversación con Greg.

─¿Y qué hay del oficial Dursley? ¿No le has dicho lo que ocurre luego de que él termina su día laboral? Estoy seguro de que él podría hacer algo al respecto.

─Sí, lo hice, pero nada de lo que Dudley intentó hacer para cambiar esta situación surtió efecto. De hecho, él estuvo a punto de perder su vida por ello. ─Greg dice esto con marcada tristeza, mientras realiza hechizos de limpieza por todo el lugar, aunque en ningún momento deja de contarme hasta qué punto parece ser corrupta la policía local. ─No sé bien qué fue lo que ocurrió, ya que él nunca quiere hablar de este tema en particular, pero por lo que pude averiguar, Dudley descubrió algunos de los negocios sucios que realizan los policías de la tarde y él planeaba delatarlos con sus superiores, pero con lo que no contó fue con que sus superiores también estuvieran inmiscuidos en esos negocios. Al parecer, y según lo que pude saber, intentaron eliminar esta amenaza que él representa al enviarlo a una redada muy peligrosa en la que planeaban eliminarlo, pero algo salió mal. El sicario que contrataron se equivocó de blanco, y en lugar de apuntar a Dudley, le disparó a su compañero de patrulla. Por lo que supe, el otro oficial perdió la vida, y eso fue suficiente para que Dudley no volviera a hacer nada más por nosotros, al menos no de manera tan visible. Sé que él ha estado investigado a fondo en quién puede confiar dentro de la fuerza policial, y también sé que planea destruir toda esta corrupción desde adentro; aunque eso nos deja bastante desamparados a todos nosotros, al menos hasta que él lo consiga.

Saber que Dudley no es parte de esos policías corruptos me deja un poco más tranquilo, después de todo, todavía me quedaban ciertas dudas sobre la moral de este oficial, dudas que estaban siendo motivadas únicamente por la extraña sensación de enfado que me recorrió al tomar su mano. El hecho de que el posible futuro novio de Greg esté enfrascado en una tarea para limpiar a la policía (tarea que, dicho sea, parece ser un imposible) despierta sensaciones encontradas en mí. Por un lado, estoy agradecido de que el oficial Dursley sea una persona decente y esté queriendo erradicar para siempre los males que acechan a este lugar; pero, por el otro, siento un gran temor por Greg. Si él decide enfrascarse en una relación con Dudley, podría pasar a convertirse en un blanco al cual apuntarían todos estos delincuentes y policías corruptos para lastimar a Dursley. Algo me dice que, en realidad, el sicario no se equivocó de blanco en aquella ocasión y que, por el contrario, la persona a la que habían apuntado siempre había sido el compañero de Dursley, con qué fin, no lo sé. Quizás ambos eran amigos muy cercanos y ellos sabían que eso lastimaría a Dursley, aunque eso abre un nuevo abanico de cuestionamientos acerca de qué tan cercanos eran esos dos. La evidencia parece indicar que Dursley y su compañero no eran simples colegas de oficina, por el contrario, eran algo más que amigos; aunque esas son sospechas que Greg no necesita saber por el momento. Él ya siente demasiadas inseguridades de por sí con todo lo relacionado a Vince, así que no tiene por qué sumarse nuevos temores con esto.

Queriendo aliviar un poco la tensión del momento, desvío la conversación hacia otros temas más ligeros mientras lo ayudo a ordenar la panadería, y en menos tiempo del esperado, estamos saliendo por la puerta trasera de la trastienda y en dirección al apartamento de Greg, el cual resulta estar ubicado por encima de la tienda y al cual se accede a través de unas escaleras metálicas en el callejón a la izquierda de la panadería. Subimos los escalones oxidados en silencio, y sólo nos detenemos en el rellano durante unos segundos para que Greg pueda levantar los hechizos que colocó sobre la puerta de entrada. Una vez realizado esto, ingresamos en el pequeño apartamento de Greg. El mismo parece ser bastante humilde y simple. En una de las paredes del fondo se encuentra la cocina, y frente a ésta, se ubica una pequeña isla con dos taburetes bastante viejos. Un gran sofá marrón y una pequeña mesa de té son las únicas otras dos decoraciones del lugar, las cuales están colocadas estratégicamente frente a la chimenea. La pared opuesta a la cocina conduce hacia otras dos puertas, las cuales asumo que deben dar al dormitorio y al baño.

─Puedes darte una ducha si quieres, el baño se encuentra en la puerta de la derecha. Iré a buscarte algo de ropa mientras tanto, creo que todavía tengo guardada la ropa que solía usar en Hogwarts, es posible que esa no te quede tan grande. ─Greg observa el sofá durante unos segundos con una concentración tal que me dejan preguntando qué pasa por su mente, aunque no debo adivinar, ya que de inmediato reemprende el camino hacia su dormitorio y me saca de dudas al decir: ─También te traeré unas mantas y una almohada para que puedas dormir en el sofá.

Y con eso dicho, Greg desaparece por la puerta de la izquierda. Niego con la cabeza en un intento por no reír como un desquiciado con el absurdo de esta situación, y tomo el ofrecimiento que Greg me extendió. En dos zancadas, llego al pequeño baño del apartamento y comienzo a desvestirme. Un golpe en la puerta me detiene a punto de quitarme la ropa interior. Abro un resquicio de ésta y, al instante, siento cómo me es arrojado un puñado de prendas al cuerpo. Las sostengo contra mi pecho como puedo, antes de darle las gracias por ellas. Greg simplemente asiente y se retira a la cocina para preparar algo de té. Aprovecho este momento para volver a cerrar la puerta y colocar sobre la pequeña repisa del baño las prendas que Greg me prestó. Las mismas constan de un pantalón de vestir gris oscuro, una camisa blanca y un suéter gris oscuro que tiene el cuello bordado en lana verde y plateada. Al parecer, Greg no estaba mintiendo cuando dijo que buscaría ropa que él solía usar en la escuela. Si bien no tengo recuerdos de haber vestido algo como esto en el pasado, cada una de ellas grita a los cuatro vientos las palabras 'uniforme escolar'.

Niego con la cabeza ante este pensamiento y me apresuro a darme una ducha rápida para eliminar cualquier rastro de sudor y sangre que pueda haberme quedado del ataque que sufrí a manos de esa mujer. Luego de que termino de secarme, me visto con la ropa que Greg me prestó. La camisa y el suéter me quedan bastante holgados, pero el hecho de que Greg y yo no tengamos tanta diferencia de altura evitan que luzca verdaderamente ridículo. Los pantalones, en cambio, son otra realidad. Claramente Greg utiliza al menos tres talles más grandes que yo, pero, afortunadamente, el cinturón que me dio los mantiene en su lugar. Si voy a tener que quedarme con Greg hasta que pueda recuperar mis recuerdos, voy a necesitar ir de compras.

Observo mi reflejo en el espejo del baño y me sorprendo de las grandes bolsas negras que recubren los contornos de mis ojos. Al parecer, he venido acumulando cansancio durante muchos días, si las enormes ojeras que luzco son indicativos de algo. Desafortunadamente, tampoco tengo recuerdos de qué ha sido aquello que ha estado quitándome el sueño. Sin tener forma de conocer esto, niego con la cabeza y salgo del baño, sólo para encontrar que Greg ya colocó dos tazas de té y una gran tarta de melaza sobre la pequeña mesa frente a la chimenea. Por algún motivo que no puedo ubicar dentro de mi mente, la imagen de ese dulce me llena de una sensación contradictoria en el pecho. Una parte de mi ser se encuentra desbordada de anhelo y algo que se asemeja al amor, pero la otra me produce una preocupante sensación tristeza, molestia, y lo peor de todo, un gran sentimiento de odio; dirigido hacia quién, no lo sé. Sólo sé que ver esa simple tarta de melaza hace que quiera lastimar seriamente a alguien, alguien que sea mujer y de cabello pelirrojo preferentemente.

Estoy casi seguro de que estos extraños sentimientos no son un simple producto de mi imaginación, sino algo que se encuentra relacionado con ese pasado que no recuerdo, sin embargo, hasta que no consiga recuperar mi memoria, no podré comprender el significado de ello. Todo esto sólo reafirma mi determinación para encontrar la manera de devolverme cada uno de mis recuerdos, y para ello necesitaré la ayuda de Greg. Sin perder más tiempo, me acerco hasta el lugar en el que Greg se encuentra en el sofá y tomo asiento a su lado. Inmediatamente, Greg me acerca una taza de té, la cual tomo con gusto, pero al momento de ofrecerme de esa tarta de melaza, la rechazo con todo el tacto que puedo reunir. La sola idea de ingerir un fragmento de ella me deja con un desagradable nudo en el estómago, como si ese fuera un dulce que alguien más podría disfrutar, alguien que claramente no sería yo.

─Entonces, ¿cómo vamos a recuperar mis recuerdos? ─Me apresuro a preguntar para apartar de mi mente todos esos sentimientos contradictorios que me asaltan debido a la tarta de melaza, mientras le doy un gran trago a esa taza de té que, nuevamente, está preparada de la manera en la que me gusta tomarlo. ─¿Tienes idea de qué podríamos hacer?

─Bueno, estuve pensando en ello, ¿sabes? Y creo que podríamos comenzar buscando información sobre pociones o hechizos de memoria. Creo que todavía tengo guardados mis libros escolares. Podríamos buscar allí en un principio. Quizás encontremos algo en ellos que pueda darnos una idea de qué hacer a continuación.

Greg dice esto último con un encogimiento de hombros, antes de sacar su varita y agitarla en el aire. Inmediatamente después, se escucha el sonido de la puerta del dormitorio abriéndose y por ella acuden a nosotros varios tomos de libros escolares. Sin esperar a que Greg me dé permiso, tomo el que tengo más cerca de mí y comienzo a leer cada palabra impresa en él con gran avidez. A mi lado escucho a Greg soltar un resoplido divertido y murmurar algo que suena a 'El mismo nerd de siempre, por lo visto', aunque no podría importarme menos el concepto que tenga mi amigo sobre lo mucho que, al parecer, solía gustarme leer en el pasado. No, en estos momentos mi mente está completamente enfocada en hallar una forma de recuperar mis recuerdos.

Las horas pasan rápidamente, y lo único que se escucha en el apartamento es el pasar de las páginas y el sonido de utensilios de cocina trabajando a toda potencia mientras Greg prepara la cena, aunque yo no le doy demasiada atención a esto último y simplemente continúo absorbiendo cada conocimiento dentro de estas páginas como una especie de esponja. El tiempo continúa pasando, y sólo soy arrancado de mi concentración cuando siento una mano grande colocarse sobre mi hombro para tratar de llamar mi atención.

─La cena está lista. Ven a comer, podrás seguir investigando después.

Asiento para hacerle saber que lo escuché, y llevo los dos libros que tengo abiertos a la mesa de la isla para mostrarle a Greg mis descubrimientos hasta ahora. Quizás él pueda darme una perspectiva más certera sobre a qué estamos enfrentándonos con esto.

─He leído casi todos los libros que tenías, y sólo encontré estas dos posibles formas de hacerle perder la memoria a alguien. Una de ellas es el encantamiento desmemorizante, Obliviate; y la otra forma de perder la memoria es a través de una Poción del Olvido. Aunque, si tengo que ser completamente honesto contigo, dudo que mi pérdida de memoria se haya producido por un hechizo. De hecho, estoy casi seguro que fue producto de una Poción del Olvido mucho más potente que esta que figura aquí.

─¿Cómo lo sabes?

─No lo sé. Simplemente tengo esta sensación, este presentimiento, de que así es. ¿Sabes a lo que me refiero?

Greg me observa con una mirada cargada de incredulidad y confusión durante unos cuántos segundos, pero, afortunadamente, parece creer en lo que digo, porque se encoge de hombros y dice: ─No, lo cierto es que no sé a qué te refieres, pero sé mejor que cuestionar tus presentimientos. He sido testigo de primera mano de que tus presentimientos terminan volviéndose una realidad, así que no pienso cuestionarte nada. Entonces, ¿cómo podemos contrarrestar los efectos de esta poción?

─Bueno, aquí dice que hay una pócima para eliminar los efectos de la pérdida de memoria, sin embargo, asegura que los ingredientes pueden estar sujetos a modificaciones según la poción que se haya utilizado.

Le paso el libro a Greg para que pueda leer los ingredientes que necesitaremos, pero la reacción que obtengo de mi amigo una vez que termina de leer me deja bastante desesperanzado, después de todo, ese silbido sorprendido que soltó claramente no augura buenas noticias.

─Entonces, ¿qué tan difícil será preparar la Poción Restauradora?

─Muy difícil. No sólo su preparación es compleja, sino que, además, los ingredientes que se necesitan serán muy complicados de obtener. De hecho, algunos de ellos poseen clasificaciones muy altas y sólo podrían conseguirse en boticas extranjeras, o en el mercado negro; aunque yo no recomendaría meternos en este último porque, después de la guerra, el Ministerio comenzó a controlar a fondo la comercialización que se da en ellos. Y créeme cuando te digo que lo último que necesitamos en nuestras vidas es tener Aurores acusándonos de intentar devolverle la vida al Señor Tenebroso, porque eso es lo que harán cuando nos vean comprando ingredientes que ellos considerarán "extraños".

─Sí, puedo ver que eso será una complicación. De todos modos, tiene que haber formas de conseguir esos ingredientes de manera legal.

─Las hay, pero pedirlos a boticas extranjeras podría tardar varios días, incluso meses; y, además, yo no tengo tanto dinero para comprarlos.

─Pero dijiste que yo era rico.

─Y lo eres, Draco, pero, en estos momentos, no tienes un simple Knut contigo. Y buscar dinero en Gringotts podría ser un riesgo para ti, especialmente porque no sabemos quién fue la persona que te atacó. Además, ─Greg deja el libro a un costado y comienza a cortar un gran fragmento de la carne que tiene en el plato, para luego llevarlo a su boca y continuar la conversación como si ni siquiera le importara el hecho de que se encuentra hablando con la boca llena. ─aún si tuviéramos los ingredientes, no podríamos realizarla. Yo siempre he apestado en esa asignatura, y a pesar de que tú siempre has sido alguien increíblemente bueno para la elaboración de pociones, sin tus recuerdos, no creo que puedas ser capaz de hacerla a la perfección.

─¡Vamos! ¿Qué tan difícil puede ser? Sólo hay que seguir las instrucciones al pie de la letra, ¡y listo!

─No se trata simplemente de "seguir instrucciones". Créeme, de ser así, yo hubiera sido el mejor de la clase. Realizar pociones requiere más conocimientos que medir y pesar ingredientes a la perfección. Además, ¿cómo harás para realizar los hechizos que requiere la poción para elaborarla si no tienes tu varita? E incluso si la tuvieras contigo, no recuerdas cómo conjurar magia, Draco. Eso sin lugar a dudas evitaría que pudieras elaborarla.

─Entonces, ¿qué sugieres? ¿Qué me quede sentado y sin hacer nada?

─No, yo no dije eso. Simplemente digo que no debemos apresurarnos. ─Greg debe haber notado el enfado que me recorre al sentirme tan impotente y sin poder hacer nada para recuperar mis recuerdos, porque suelta un suspiro e intenta encontrar una forma de aplacar mi mal humor. ─Mira, primero descartemos la opción del hechizo, ¿de acuerdo? Aquí dice que los efectos de los encantamientos desmemorizantes son más débiles que aquellos provocados mediante pociones, por lo tanto, es posible que comiences a recordar en unos pocos días si tu pérdida de memoria fue provocada por uno de ellos.

─¿Y si no es así? ¿Y si estoy en lo cierto y fue por obra de una poción?

─Si los efectos no desaparecen en unos días, entonces iremos a Gringotts para que puedas retirar dinero y podamos encargar los ingredientes que necesitaremos para la Poción Restauradora. Por ahora, dejemos esto para mañana, ¿sí? La comida se está enfriando.

─Bien.

Cierro los libros con desgano y tomo los cubiertos para hacer como Greg dijo. La cena transcurre en silencio, y en menos tiempo del esperado, me encuentro recostado sobre el sofá, con la cabeza apoyada contra una vieja almohada y con el cuerpo cubierto por una gruesa manta de lana que me provoca un picor insoportable en la nariz. Y a pesar de todas estas incomodidades a las que estoy siendo sometido, aun así, consigo entrar en un estado de duermevela tal que mis ojos comienzan a cerrarse automáticamente. Inmediatamente, caigo en un sueño profundo que se encuentra plagado de imágenes de ese adorable gatito de ojos verdes con el cual soñé esta madrugada.

¿Quién eres, gatito? ¿Y por qué siento que te conozco?


Aclaración dentro del capítulo: la Poción Restauradora, según la información que estuve buscado en internet, puede revertir los efectos de los hechizos; por lo tanto, me pareció que podría eliminar hechizos de memoria como el Obliviate, de allí que lo mencionara en el libro que Draco estaba leyendo.


Notas de autora: espero que les haya gustado. Sus comentarios siempre son apreciados.
Nos leemos pronto con otro POV de Harry.