El sol iluminaba el edificio llenando las habitaciones de una cálida luz matutina que se filtraba por las ventanas.

Un suave golpeteo en la puerta de la asistente la sacó de su sueño.

Arrastrando los pies, abrió la puerta con los ojos casi sellados por las lagañas, encontrándose frente a su puerta a Toshinori y Vlad, que tenía una expresión de fastidio.

—¿Desde cuándo duerme aquí? —Acusó Vlad, sin molestarse en disimular su incomodidad.

—Hoy... —Respondió entre bostezos, tratando de despegar sus párpados. —¿Es esto habitual? ¿Es una actividad recurrente de la que no estaba enterada? Para no volver.

—NO, NO ES. PREPÁRATE, QUIERO LLEVARTE A CONOCER UN SITIO.

—¿También va el bulldog?

—¡¿CÓMO ME LLAMASTE, IRRESPETUOSA?!

—¿No muerde?

—Vlad King prometió acompañar a la joven Nico al museo. Queda de camino.

—¿Y es obligatorio?

—NO, PERO ME TRANQUILIZARÍA QUE ACEPTARA.

—...

La puerta se cerró de golpe.

—Creo que eso fue un no. —Murmuró Vlad, cruzándose de brazos.

Dentro de la habitación, Yue abrió los cajones donde descansaban varios conjuntos: Uniformes blancos y negros, entregados por Nezu para cumplir su trabajo, que era no era de su estilo. Pero, para ser sincera, nada de lo que usaba realmente lo era.

Tomó lo que le pareció más cómodo: Pantalones negros de cintura alta y caída ancha, blusa blanca fajada de cuello alto sin mangas y un par de zapatos negros tacón grueso completaron el conjunto, otorgándole despues de tiempo, ese aire elegante pero profesional.

Lavó el rostro con agua fría y se miró al espejo. Por primera vez en mucho tiempo, su reflejo parecía fresco y descansado. Había dormido en una cama por voluntad propia, simplemente porque se sentía segura.

Su mirada se perdió por un momento, quedando atrapada en sus pensamientos. Giró la cabeza hacia el retrete, considerando teñirse el cabello con la pastilla morada olor lavanda y después desvió su vista hacia un pequeño kit de maquillaje aún sin usar. Considerando usar el rímel para pintar sus blancas pestañas y cejas

Presionó sus manos sobre el lavamanos, contemplando salir por primera vez sin una identidad. Sin embargo, era conciente de las consecuencias de hacerlo.

Nerviosamente, vió su reflejo y comenzó a peinar su cabellera blanca. Dando un profundo respiro, decidiendo que era el momento de dejar de aplazar lo inevitable y seguir adelante.

La puerta fue abierta, saliendo de ella la asistente lista para partir. Sus mejillas y nariz estaban coloradas, pero no por el rubor, si no por alguna emoción que intentaba suprimir.

—Increíble, cuanto cambia una persona cuando se baña. —Comentó Vlad, al desconocer a la asistente que normalmente no se arreglaba, pero ella no tuvo la motivación de devolver el insulto; afligida guardó silencio y sin decir más, se dirigió a las escaleras.

—¿La ofendí?, Creí que ni tenía sentimientos. —Susurró sin tacto, ya que solo conocía ese lado frio y profesional durante las horas de trabajo.

—VLAD KING, POR FAVOR. EVITE ESE TIPO DE BROMAS.

—Mi error... Olvidé que está de luto...

Los 3 se dirigieron a la entrada donde les esperaba Robin, quien lucía su inconfundible estilo gótico y provocador: Un corset negro que acentuaba su cintura diminuta, combinado con una camisa morado oscuro de escote pronunciado que dirigía inevitablemente la atención hacia su voluptuoso busto. pantalones de cuero, rematados por unos tacones negros y una elegante gabardina negra que ondeaba ligeramente con la brisa.

Vlad King quedó momentáneamente deslumbrado por su presencia, desviando la vista de manera incómoda hacia All Might que era fiel a su sobria estética, llevando pantalones de vestir blancos, zapatos negros, y una camisa negra de manga larga.

Vlad, por otro lado, no podía evitar sentirse fuera de lugar. Sus tenis desgastados, pantalones de mezclilla, y sudadera amarilla lo hacían parecer que salía en pijamas a recoger el periodico. Totalmente incomodo, se percató como se acercaban hacia el lujoso auto del jubilado.

—¡Ah, esperen! —Exclamó Vlad con su posición similar a la de un cangrejo tratando de llamar la atención para que pudiera cambiarse.

—Demasiado tarde, fufufu.

El auto arrancó con los cuatro a bordo, aunque dos de ellos parecían incómodos por razones muy distintas.

—¿Está bien, Señor Vlad? —Preguntó Robin, viendo al héroe rojo, desconociendo si la vergüenza o coraje era lo que lo tenía rojo.

—Si... solo que... Pensé que sería una salida tranquila...

—Es una salida tranquila.

—¡Pues entonces, luzcan como tal!

La arqueóloga rio ante su rabieta, para despues voltear a la asistente que desde que salieron se veia desanimada.

—Bakanee, ¿Qué sucede?

—Nada... Pensando.

—¿ES POR TU CABELLO? PODEMOS COMPRAR UNA MÁSCARA O UNA PELUCA SI TE HACE SENTIR MÁS CÓMODA... INCLUSO CON UN CAFÉ PODRÍAMOS CAMBIARLE EL COLOR.

—Así estoy bien... Gracias.

—¿GRACIAS NADA MAS? ¿NO VAS A DECIR UNA TONTERÍA QUE ME HAGA ESCUPIR SANGRE PARA PEINARTE CON ELLA?

—Ya no va con la psicologa ¿Verdad? —Preguntó Vlad perturbado por esa ultima opción.

—...

—¿ES POR EL DON DE LOS SENTIDOS?

—No quiero hablar de eso...

—¿Don de los sentidos?

—Un villano que puede amplificar, distorsionar y suprimir los cinco sentidos. —Explicó la arqueóloga.

—Que Don tan inquietante... —Murmuró el héroe. —¿El responsable de que la tigresa sea tan agresiva?

—Justamente.

—¿Podemos no hablar de eso? Por favor.

—Lo siento.

—NO TE PREOCUPES... AÚN GUARDO LA ÚLTIMA PÍLDORA QUE ME PREPARÓ CHOPPER, POR SI ALGO LLEGARA A SUCEDER.

El auto se detuvo frente al museo. Vlad descendió primero y le ofreció su mano a Robin, quien la aceptó con elegancia.

Sin intercambiar más palabras, ambos se dirigieron directamente a la exhibición de las culturas antiguas.

La sala del museo se elevaba majestuosa, con un techo abovedado que parecía rozar el cielo. En su centro, dos imponentes Poneglyphs descansaban como centinelas de un pasado olvidado. Su piedra negra y azulada brillaba bajo haces de luz, mientras la roja causaba un mayor impacto visual, al tener un color tan contrastante.

Permanecieron en silencio frente a las majestuosas runas, cuya presencia imponía respeto.

—No entiendo nada de lo que dice, pero es... impresionante. —Vlad pronunció sin recibir respuesta.

—Lo único que sé sobre estas piezas es que, a pesar de todos nuestros avances tecnológicos y conocimientos, aún no ha existido alguien capaz de descifrar por completo su idioma y significado. —Comentó, tratando de iniciar una conversación, a cambio recibió silencio por parte de la arqueóloga.

Rascó incomodo su mejilla, insistiendo con romper el silencio.

—Lo siento, mejor me callo. Como arqueóloga, esto debe ser fascinante para usted... Sobre todo porque pronto esta exposición desaparecerá.

—¿A dónde la llevarán?

—A París, al museo del Louvre.

—Eso será un problema...

—¿Por qué lo dice?

Sin responder, Robin cruzó la línea que delimitaba el acceso a los visitantes.

—Señorita Nico, ¡No puede hacer eso!

Ignorando la advertencia, Robin apoyó una mano en el Poneglyph rojo, dejando que sus dedos recorrieran los grabados con delicadeza y cerró los ojos, dejando que su mano descansara sobre la fría superficie del Poneglyph.

Se concentró profundamente, dejando su mente en blanco, permitiendo que las antiguas inscripciones hablaran en su silencio.

Una sonrisa se dibujó suavemente en sus labios cuando abrió los ojos de nuevo, fijando su mirada en los grabados.

El Eternal Pose que apunta a un Poneglyph... —Susurró, Dejando escapar una divertida sonrisa, que usaba cuando descubría algo de su interés.

—fufufu, Entiendo...

—¡Robin! No puedes cruzar la línea de seguridad. ¡Nos meterás en problemas! Si no regresas ahora mismo, tendré que detenerte.

—Lo siento. —Respondió con calma, volviendo al área permitida para los visitantes.

Vlad la miró desconcertado por sus acciones, y frustrado por esa falta de respeto.

—¿Por qué hizo eso? ¿No es suficiente con verlo?

Robin giró su mirada hacia él, con una expresión enigmática.

—No en este caso... Se dice que algunas personas son capaces de escuchar la voz de todas las cosas. Durante nuestro viaje, descubrimos que existieron personas capaces de hacerlo... Personas que a pesar de no ser reconocidas por entender lo que estos monumentos realmente intentan decir... Quedaron marcadas y fueron recordadas por su infamia.

—Nunca había escuchado sobre eso. ¿Eres tú la que puede escuchar su voz? —Preguntó Vlad, con curiosidad.

Fufufu, no, no soy yo. Era un antiguo rey.

—¿Un rey? ¿Sabía él lo que decía la estela? —Preguntó viendo el gran bloque rojo.

—No. Esta estela es diferente, más reciente en comparación con otras. Pero, a diferencia de las demás, esta porta una voz.

—Debe ser por su color... Es la única roja que existe. —Opinó el héroe, siendo desacreditado por la pirata.

—No... Como son indestructibles, las otras rojas deben estar ocultas. Sin embargo, esta... Esta es única.

—¿Otras rojas? ¿Cuántas más hay?

—Cuatro. Cuatro runas que contienen en sus inscripciones una ubicación codificada.

Vlad, que leía con atención la información de la exposición sin encontrar ningún dato relevante, quedó estupefacto sobre la rapidez con la que respondía la pirata. Quedando dudoso de sus palabras.

—¿Cómo sabes tanto sobre todo esto?

Robin la miró por un instante, borrando su sonrisa.

—Me especializo en estas estelas. Se les llama Poneglyphs, y hasta donde sé, soy la única persona que realmente puede leerlas.

Vlad, un poco sorprendido por la revelación, la observó por un momento, sudando frio... Miles de años de historia perdida, miles de personas queriendo descifrar el código, y frente a él... Tenía a la única capaz de hacerlo.

—Eso es... impresionante. Pero, ¿No crees que estás desperdiciando tu talento? Si realmente puedes descifrar los Poneglyphs, deberías dejar de perder el tiempo con esos delincuentes y dedicar tu conocimiento a los historiadores, compartir tu descubrimiento con el mundo.

Robin no respondió inmediatamente. Por un momento, parecía perdida en sus recuerdos y todo lo que tuvo que vivir hasta llegar a esos "Delincuentes."

—Esos delincuentes como usted los llama. —Repitió con calma. —Son quienes me han llevado a los rincones más escondidos y peligrosos del mundo para encontrar estas estelas. Sin ellos, nunca habría llegado tan lejos.

—Y la razón por la que acepté su compañía hoy... Es porque necesito protección. Leer los Poneglyphs es ilegal.

—¡¿Cómo va a ser ilegal si nadie puede leerlos?! —Exclamó Vlad, completamente desconcertado.

—Porque aquellos que podían leerlos... Fueron asesinados.

El silencio cayó entre ellos. Vlad quedó helado, sintiendo un nudo apretarse en su garganta.

—Eso es... imposible...

Robin no apartó su mirada del Poneglyph. —Por eso necesito un equipo fuerte que pueda protegerme si quiero continuar descifrando su historia. Y, por ahora, solo lo tengo a usted.

—¡Oye! —Protestó indignado, ante su tono despectivo.

Pero esta vez Robin no rio. Su expresión seguía siendo seria.

—¿Qué es lo que dice?

Robin cerró los ojos por un momento antes de responder. —No puedo compartirlo... No sé si puedo confiar en usted.

—¡¿Ah?! ¡¿Pero si hasta hemos tomado juntos?!

—No es suficiente. Usted sabe que, como la última persona capaz de descifrarlos, soy perseguida. Y el hecho de que se ofreciera voluntario para acompañarme... Lo hace sospechoso.

—¡Eso no tiene sentido! ¡¿Me estás acusando de algo?!

—Si me está utilizando para obtener información, entonces, usted no representa una amenaza para mí. —Continuó ignorando su reacción. —Pero si esas no son sus intenciones, necesitaré de su apoyo en caso de que llegue a ser atacada.

—¿Me estás amenazando?

El semblante de Robin cambió drásticamente de elegante y sereno, a uno amenazante que fue captado inmediatamente por Vlad.

—No... Me estoy protegiendo.


El camino serpenteaba entre majestuosos jardines japoneses, repletos de cerezos en flor y estanques tranquilos que reflejaban el cielo despejado. Familias caminaban en silencio, deteniéndose frente a los santuarios para dejar sus deseos escritos en ema, pequeñas tablillas de madera dedicadas a las deidades.

Sin embargo, los ojos de la asistente no estaban puestos en la belleza del entorno. Sus pupilas recorrían cada sombra, cada rincón, cada figura que se movía más allá de su campo visual, manteniendo su cuerpo tenso. Contrastando a su lado, Toshinori caminaba sereno, con manos detrás de su espalda cargando unas Ema.

—No entiendo —Rompió impaciente el silencio. —Pensé que me llevarías con otro psicologo... ¿Por qué me trajiste aquí? ¿Qué es tan importante para...? —Se detuvo al ver frente a ella dos tablillas.

—CUANDO TE CONOCÍ; ERAS UNA LÍDER. TU PUEBLO TE SE REFERÍA CON RESPETO. CADA VEZ QUE TENÍAN MIEDO, CADA VEZ QUE ENFRENTABAN PROBLEMAS, ACUDÍAN A TI ESPERANDO MILAGROS.

Yue bajó la mirada hacia la ema en sus manos, sintiendo un nudo formarse en su garganta, pero Toshinori continuó antes de que pudiera interrumpir.

—PERO, NUNCA NADIE VIO POR LOS TUYOS... NI SIQUIERA TÚ MISMA.

La peliblanca permaneció inmóvil, con sus dedos acariciando las vetas naturales del material.

—ES UNA CREENCIA BUDISTA... ESCRIBE TU DESEO PARA QUE LAS DEIDADES DE LOS TEMPLOS LO CUMPLAN.

Yue levantó la mirada, encontrándose con esos ojos cansados pero llenos de bondad. Por un momento, pareció que iba a rechazar la oferta, que iba a soltar alguna broma para evadir la buena intención de ese momento. Pero, en cambio, asintió y buscó un lugar donde escribir.

El jubilado la observaba con atención, sin presionar. Había dejado de intentar arrancarle respuestas tiempo atrás. Después de haber sido testigo de lo que enfrentaba en sus misiones en solitario, y de lo que implicaba abrirse con alguien, había comprendido algo importante: Aquella mujer no compartía sus problemas a menos que fueran imposibles de ocultar o pusieran en peligro a otros. El resto lo cargaba sola, en silencio, siendo un peso que se negaba a soltar.

Por eso, tenía esperanza de que esta pequeña tradición pudiera lograr lo que ni las palabras ni el tiempo habían conseguido: Un atisbo de sus pensamientos más profundos, de sus miedos o deseos.

La observó de reojo, esperando que escribiera en ella, pero solo se mostraba algo perdida. Se acercó al santuario y se detuvo leyendo los deseos de otras personas. Rosó suavemente la madera, haciendo que sonara un leve golpeteo al moverlas con sus dedos.

Sus ojos recorrieron cada tablilla, leyendo los deseos ajenos en silencio: Salud para un ser querido, éxito en los exámenes, amor no correspondido, fuerza para sobrellevar una pérdida, encontrar un familiar...

—¿ESTAS BIEN?

—Me recuerda mis tiempos en Gaia —Confesó con cierta tristeza. —No era feliz... Me sentía como una sombra. Al menos; cumplir aquellos deseos me pagaba con el silencio del pueblo. —Su voz se desvaneció cuando sus ojos se posaron en una tablilla en particular: "Deseo tener un don."

—O tal vez solo intento engañarme. —Continuó, sin apartar la vista de las palabras.

—Quizá no era más que un impulso de mi raza, algo programado en nosotros al ser 'sacrificados' para cumplir el deseo de otras personas.

No lo habia considerado antes hasta verlos todos por escrito. Las personas dejaban una tabla para pedir milagros. Ella otorgaba una gema como recordatorio de haberlos cumplido.

Un deseo... No sabía que escribir. Su cabeza revoloteaba con ideas, ¿Regresar a su tiempo? ¿Saber la verdad de su familia? ¿Desaparecer? ¿Encontrar aquello que buscaba?

Toshinori tomó la iniciativa, dejando su Ema en el santuario, "Fuerza y más años para seguir protegiendo a los civiles." Ese hombre no descansaba, no le importaba su salud, seguia intentando cuidar de las personas. Incluso ese momento era una manera de ver por ella. Eso hizo que su mente aclarara.

"Fuerza y protección para los jóvenes estudiantes."

Yagi sintió una cálida sensación al leer la Ema. —ES UN DESEO MUY NOBLE... PERO, ¿POR QUÉ NO PIDES ALGO PARA TI?

—No... Eso es lo que realmente deseo. —Respondió con una expresión de tristeza.

—DE ACUERDO. —Dijo, levantándose y ofreciéndole otra Ema. —INTÉNTALO DE NUEVO, PIENSA EN ALGO QUE REALMENTE QUIERAS PARA TI.

La peliblanca escribió cuatro letras y la colgó. "Nika"

—Me sentiré tranquila de saber que todos estarán bien. Pero si deseo que algo se vuelva realidad, sea que el Dios mismo se presentara... El pueblo necesita ser liberado.

El rubio sonrió suavemente y le tendió la mano para ayudarla a levantarse.

Nuevamente, Yue no pudo evitar sentirse inquieta, dejando ver ese antiguo lado paranoico como lo mostraban sus ojos que se movían rápidamente, escaneando cada rincón a su alrededor antes de centrarse en el rubio.

—¿TE ENCUENTRAS BIEN? —Preguntó aun de la mano.

—Si... Tienes una araña. —Dijo extendiendo su mano y acicalándole el cabello cerca de la nuca, mientras ella se enfocaba al horizonte, como si usara al héroe como una barrera para ocultarse, manteniendo su vista hacia uno de los templos. Lo único que logró sacarla de su trance, fue un escalofrió proveniente del rubio que ganó su atención.

Toshinori mantenía los ojos cerrados y una ligera sonrisa en su rostro, disfrutando del momento.

—Ehm, ¿Te encuentras bien? —Preguntó confundida por ese inusual gesto.

—SI... ESTO ES... AGRADABLE.

—Oh... —Se mostró sorprendida por su reacción, no esperaba algo así, lo que la hizo sonreír dulcemente, hasta que se detuvo abruptamente.

—Suficiente... Terminaré manchando la imagen del héroe número uno. —Dijo, apartando las manos.

—YA NO LO SOY...

—A ojos de algunos, aún lo eres. —Expresó caminando apresurada de regreso por el sendero hacia el auto.

—¡QUERÍA TRAERTE AQUÍ PARA PROMETERTE QUE NO PERMITIRÉ QUE NADA MÁS TE SUCEDA! —Sus palabras la detuvieron.—NO PIDES AYUDA, PIENSAS QUE TODO EL PESO DEBE CAER SOBRE TI, PERO...

—¿Te suena familiar?

El rubio la tomó suavemente por los hombros. —TE JURO QUE MIENTRAS ESTÉS EN NUESTRO TIEMPO... NO VOLVERÁS A ESTAR EN PELIGRO.

—No lo hagas... No te dañes con promesas que no puedes cumplir. —Dijo, mirando hacia abajo mientras retrocedía unos pasos, dejándolo con las manos extendidas. —Te conozco, lamentarás en cuanto falles.

—NO TENGO POR QUÉ FALLAR...

Ella no respondió. Se mostró vacía y abatida, lo hizo darse cuenta de que su intento de consuelo había tenido el efecto contrario, dejándola aún más intranquila y triste. Secó sus lágrimas con la muñeca, dejando escapar un suspiro profundo.

—¿Por qué no mejor me ayudas con algo que tengo planeado? Creo que nos levantará el animo a todos...


El teléfono de Nemuri vibró con una llamada inesperada, y apenas escuchó la solicitud, su expresión cambió a una sonrisa traviesa, del tipo que hace que cualquiera a su alrededor empiece a preocuparse por su integridad.

Se dirigió al clóset, peleándose con vestidos ajustados, corsés con más encaje que tela, tacones que bien podrían haber sido armas blancas... Criticando fugazmente cada una de sus decisiones: "Demasiado recatado... demasiado aburrido... ¿esto qué hace aquí?".

Finalmente, emergió victoriosa con su vestido vino ajustado con prominente escote y plataformas color piel en dirección al Sunny, envuelta en un perfume tan cargado que habría hecho que Chopper, saliera corriendo en círculos, incapaz de decidir si llorar o estornudar.

Con una mision clara, buscó directamente al cocinero quien aceptó bailando entre corazones, pero la situación rápidamente se salió de control cuando Luffy, Chopper y Usopp decidieron unirse al encargo.

—¡No puedo con tantos! —Exclamó Nemuri, agitando las manos en negación. —Además, Luffy y Chopper son rostros conocidos por las noticias.

—Lo siento Nemuri-chawn. No puedo negarle nada a mi capitán —Respondió Sanji resignado. —Perdón Chopper.

—¡¿Eh?! ¿Por qué yo no puedo ir? —Se quejó el pequeño reno, mientras Luffy soltaba una carcajada.

Finalmente, el auto deportivo morado de Nemuri se unió a la ruta. Sanji ocupaba el asiento del copiloto. En los asientos traseros, Luffy, Brook y Usopp reían emocionados por el viaje.

—Escuchen bien. —Advirtió la heroína, con un tono más serio. —Nezu dejó claro que los héroes no irán tras ustedes mientras no se metan en problemas, pero no significa que no los estén vigilando. Van a buscar cualquier excusa para capturarlos. ¡COMPORTENSE!

—¡Qué complicado! ¡Tenemos a Luffy con nosotros! —Bufó Usopp, hundiéndose en su asiento.

—No te preocupes, Nemuri-chwaaan~ —Dijo Sanji, con los ojos transformados en corazones. —¡Yo me encargaré de esos idiotas si intentan hacer algo!

El auto de Nemuri se detuvo frente a un supermercado de aspecto moderno, con enormes ventanales que reflejaban el cielo despejado y el brillo del sol de la mañana. El edificio era amplio y de varios pisos, con un cartel luminoso que anunciaba su nombre en letras brillantes.

—Entonces, Sanji kun. Normalmente encargamos todo a un proveedor. Pero All Might mencionó que esta vez podíamos permitirnos cierta libertad para salir de lo habitual...

—No sé qué ingredientes nuevos tengamos que ustedes no... Así que daremos un recorrido por los pasillos, para que elabores una lista detallada de lo que necesites y sus cantidades. Yo me encargaré de contactar al proveedor para que todo esté listo. Que este lugar te sirva de inspiración. —Presentó con entusiasmo, señalando con sus brazos abiertos los pasillos.

—¿Qué hay de la carne? Para un banquete de esta magnitud, no creo que tengan suficiente.

—All Might también dijo que no te limites y pidieras lo que necesitaras, que Yue hará lo posible por conseguirla.

Una radiante sonrisa, se dibujó en el rostro de Sanji ante las nulas limitaciones de sus pedidos.

Nemuri le dio una tableta con la aplicación de la calculadora en una esquina, para que pudiera calcular y generar su lista conforme avanzara.

La heroína con su conjunto ajustado realzando su atractivo natural, lo observaba con curiosidad y un dejo de picardía. Había algo encantador en la forma en que el cocinero se perdía en su tarea, analizando cada estante con pasión.

Nemuri inclinó ligeramente la cabeza, dejando escapar una sonrisa traviesa al verlo tan concentrado, disfrutando en silencio entre ambos; no percatándose de lo que implicaba la existencia del silencio... Olvidaron por completo del trio que se perdió en el supermercado, fascinados por cómo, solo necesitaban visitar un sitio para cubrir todas sus necesidades.

El trio de idiotas recorrieron los pasillos:

Pasillo de Juguetes: —¡Sugooooi!

Pasillo de jardinería: —¡Sugooooi!

Pasillo de libros: —...

Pasillo de electrodomésticos: —¡Sugooooi!

Pasillo de artículos para cabello: —¡Sugoo0oi! —Gritó solo Brook corriendo a ver tratamientos para cabello chino, cargando con ellos todo lo que podía.

Pasillo de comida chatarra: —¡Sugoo0oi!

Luffy, Brook y Usopp avanzaban tambaleantes, con los brazos, bolsillos y hasta el interior de sus prendas desbordando bolsas de galletas, papas fritas, cereales y botellas de soda. Cada paso hacía que algún paquete amenazara con caer, pero ellos se mantenían firmes... hasta que Luffy se detuvo de golpe.

Toda su montaña de comida chatarra se desplomó al suelo en una avalancha, cuando sus ojos se clavaron en un grupo de empleados que ofrecían bandejas con muestras de comida.

—¡Luffy, espera! —Gritó Usopp —¡No podemos comer nada sin pagarlo primero!

—Es gratis —Respondió alegremente una señora de uniforme, ofreciéndole una bandeja.

Con el permiso otorgado, Luffy se lanzó sobre las muestras y se llevó a la boca no solo la comida, sino también los vasitos de plástico. Al terminar, saltó hacia otra bandeja, y luego otra, devorando sin descanso. Pronto, los empleados comenzaron a levantar las bandejas vacías y comunicarse entre ellos con señas: "Dejen de sacar muestras, el chico ha arrasado con todo".

Finalmente, Sanji sostuvo la tableta con una sonrisa triunfante y la extendió hacia Nemuri.

—Listo, lo básico.

Nemuri tomó el dispositivo, revisó la lista... y casi se le caen las gafas de la sorpresa.

—¡¿ESO ES LO BÁSICO?! —Exclamó, mirando la kilométrica lista de ingredientes con asombro y horror.

—Jejeje, sí... —Sanji rascó la nuca con una sonrisa nerviosa. —Bueno... Eso sería solo para Luffy. Ahora bien, ¿Para cuántas personas debo considerar?

—¡¿Quéeeee?! —Nemuri casi tropieza hacia atrás.

—No me había dado cuenta del arduo trabajo que es alimentar a su capitán... —Murmuró con voz suave, cubriéndose parcialmente la boca y desviando la mirada con un aire nostálgico. —Y aun así, tenía suficiente energía para cocinar para todos nosotros... —Nemuri lo miró con lástima y respeto, quedando completamente flechada por su corazón tan gentil y bondadoso.

—¡MIDNIGHT! —Gritó un guardia de seguridad mientras arrastraba a los tres piratas por el cuello de sus camisas. —¡¿SON TUYOS?!

Nemuri sonrió con nerviosismo, llevándose una mano a la nuca. —Ah... sí, lo siento. Me distraje un segundo y... los perdí de vista.

—¡Llevan DIEZ MINUTOS comiendo pan, estaban convencidos de que eran muestras gratis! ¡Se acabaron TODO el exhibidor! —Con un gesto brusco, los lanzó a los pies de la heroína.

—¿Todo el exhibidor?

—¡Hentai, págalo!

—¡Oi! ¡No le digas así! —Sanji reaccionó de inmediato, dándole una patada a su capitán en la cabeza.

—¡ESTÁN BETADOS! —Exclamó el guardia, sacando tres fotos impresas y colocándolas en el tablón de "Prohibido el ingreso".

Minutos después, los cinco estaban afuera del supermercado, con rostros perdidos y el viento paseando bolsas de plastico frente a ellos mientras procesaban lo ocurrido.

Nemuri suspiró pesadamente, masajeándose las sienes.

—Haré una solicitud a Nezu para los ingredientes...

Midnight levantó una ceja mientras leía la lista completa de ingredientes.

—¿Y de dónde se supone que conseguiremos esto?

—Yue-chwan dijo que haría lo posible para conseguirlo.

Una empleada se acercó a la puerta principal y pegó en su cristal, las fotografías de Luffy, Sanji, Usopp y Brook.

—Shishishi... Miren, ya tenemos se busca.

—Pero no tenemos recompensa... —Quejó Brook

—¿Y yo que hice? —Reclamó Sanji

—Al menos ahora no te dibujaron. —Señaló Usopp

El cocinero dejó escapar un suspiro resignado mientras Luffy ya intentaba meterse de nuevo al supermercado por una ventana pequeña y Usopp lo sujetaba del pantalón. Brook, por su parte, estaba sentado mirando con tristeza el ultimo trozo de pan que había logrado sobrevivir de la masacre del exhibidor.

—Ya, ustedes tres... Vamonos. —Bufó la heroína de mala gana.

—¿Que tienes Nemuri-chawn? Te ves agitada.

—Nada... —Dijo sonrojada. —Esperaba que esto fuera algo como una cita... Pero se involucraron tus compañeros.

Sanji sintió como su corazón se destrozó en miles de pedazos. ¡¿Cómo había sido tan ciego?! ¡¿Cómo no captó la indirecta en la invitación dirigida solo a él?!... En realidad, no había necesidad de siquiera ir al supermercado.

El pirata repentinamente perdió todo rastro de color, y parte de su alma fue arrastrada por el viento junto con las bolsas.

—¿Ah? ¿Sanji-kun?


El área de entrenamiento para desastres había sido rápidamente transformada en una zona de trabajo activa, llena de ruido, chispas y movimiento constante. Franky, Power Loader, Cementoss y Mei conformaban el equipo principal de montaje.

Todo había sido muy repentino. Una llamada inesperada con instrucciones directas de Nezu, provocó que el equipo trabajara sin descanso.

Power Loader, normalmente serio, estaba sorprendentemente entusiasmado... Sabía que esto no era solo un simple despeje de área; el propósito final era mucho más importante, y la expectativa de otra celebración lo mantenía motivado.

Cementoss, se encargaba de modificar el suelo, creando superficies firmes y estables para el montaje de estructuras temporales.

Franky y Mei, por otro lado, parecían estar en su propio mundo, ajustando enormes reflectores e instalando estructuras de fuegos artificiales, soltando de vez en cuando carcajadas emocionadas.

Mientras tanto, en un espacio designado como cocina, Lunch Rush en un cambio de roles; se encontraba bajo el mando de Sanji, pues se encargarían de ingredientes exóticos.

Por otro lado, el grupo de los alumnos que sobresalían en fuerza y habilidad, apenas llegaban al área de montaje. Kirishima, Deku, Sato, Bakugo, Shoji, caminaban hacía el area designada por solicitud del director, quién apenas llegaba, siendo cargado en el Hamaraki por Zoro.

—A la izquierda, Zoro-san. Y luego continua al frente... No, no, al otro frente. —Indicó Nezu, con su infinita paciencia.

—¡QUE IDIOTA! —Bakugo intentó cubrir su boca, pero no pudo reaccionar ante su pésima falta de orientación.

—Director, ¿Para qué nos necesita? —Preguntó Sato

—Por qué no les muestro. Será más fácil de explicar —Dijo el Mink, siendo bajado por el espadachín.

Shoji y Kirishima abrieron las puertas, dándoles la bienvenida al area en construcción, siendo Deku quién empujara a Zoro por la espalda, para dirigirlo al área.

—¿Qué haces?

—Para que no te pierdas Zoro-san

—Eso no lo va a detener de ser un idiota. —Refunfuñó Bakugo con una sonrisa.

El espadachín chasqueó la lengua con fastidio y desenfundó sus katanas, lanzándose contra Bakugo. Este, como era de esperarse, esquivaba con explosiones furiosas, atacando al mismo tiempo con su característico salvajismo... Terminando en uno de los clásicos enfrentamientos, donde el sonido de cortes metálicos se mezclaba con el rugido del fuego y las explosiones.

—¿Soy yo? O Bakugo solo aprende lo malo de Sanji y Zoro... —Comentó Shoji

—¡Con los estudiantes no! ¡Debemos detenerlos! —Nezu llamó alterado.

—Nah... Déjalos que se desquiten. —Dijo Kirishima —Zoro-sensei, siempre da la oportunidad de defenderse.

—Eso... ¿Es normal que haga con ustedes?... Creo me arrepiento de haber permitido su entrenamiento.

—No, no, director... Realmente lo agradecemos; Fue una experiencia severa, pero muy provechosa. —Deku trató de animar a la afligida rata, guiándolo hacia las instalaciones.

Desde las escaleras, el grupo podía observar como la fuente central había sido desmantelada y reemplazada por una imponente estructura tribal: Una torre de troncos apilados sobre una base robusta de rocas pulidas.

Alrededor de la torre, Cementoss y Franky habían colaborado para crear una serie de asientos escalonados que, en su otro extremo, tenía un escenario de madera sin cubierta. Mientras que en el area de rescates acuáticos, descansaba el Sunny, con los mestizos jugando en la cubierta junto a Eri, en lo que los mayores ayudaban a cargar y montar cosas pequeñas.

—Esos espacios... —Sato dijo en voz baja, reconociendo el orden.

—Sabes que será serio cuando ponen a Phineas y Ferb a trabajar. —Comentó Bakugo, señalando a Mei y Franky.

—¡¿Estamos preparando una fiesta?! —Kirishima saltó en su posición, emocionado.

—Jajaja, creo que ya están familiarizadas con ellas... No es de sorprender, son una banda bastante alegre.

—Ya les tocó vivir una, ¿No es así? —Preguntó Deku

—Se asustaron. —Bufó Zoro

—La mayoría terminaron inconscientes. —Aclaró Nezu, volteando hacia Chopper, Kendo, Awase, Yui, Monoma y Tetsutetsu, que parecían reírse de su asistente.

—Ah... ¡Ahí está! —Nezu exclamó agradecido de encontrarla.

La peliblanca agitaba las manos frenéticamente, tratando de comunicarse en lenguaje de señas, gesticulando frustrada, quejándose del constante acoso por parte de la Mink pura sangre.

—¿Y a esta qué le pasa? —Preguntó Bakugo al grupo, con sudor recorriendo su frente.

—Fue a recoger unas cosas a su campamento y Milica se dio cuenta que habían pasado por lo mismo. Así que ahora no la deja sola. —Respondió Chopper

—Es muy intuitiva. —Añadió Tetsutetsu.

—¡Mira! ya empezó a hacer Jutsus. —Señaló Awase

—Nin-nin. —Dijo Chopper junto con el pelinegro.

—¡Nin Nin!~ —Les siguieron el resto, con expresiones alegres.

—¡QUE NO SOY UN NINJA!

—Obvio no... Los ninjas son geniales —Mascullaron Bakugo y Zoro.

Milica, que no lograba descifrar sus señales con las manos, parpadeó un par de veces, su nariz tembló ligeramente y sus orejas se alzaron al captar un gesto ofensivo. Aunque no entendía su lenguaje de señas, esa era universal.

—¡¿ME ACABAS DE LEVANTAR EL DEDO?! —Rugió con una voz hermosa, sacando sus garras ligeramente.

—¡Ah; Eso si lo entiendes! —Respondió alterada tanto con palabras, como con las manos.

—¡Pudo entender! —Señaló Shoji entusiasmado al verla comunicarse.

—¡Pudo entener! —Se le unió Monoma sorprendido.

—¡PUEDE HABLAR! —Kirishima y Tetsutetsu que eran los que más se habían involucrado, reaccionaron con los ojos saliendo literalmente de sus orbitas.

—Sus sentidos fueron robados... Ya podía hablar antes de eso. Idiotas —Refunfuñó Bakugo.

—Voy a separarlas... Se están alterando. —Zoro resopló con desgano mientras avanzaba hacia el par.

Su presencia imponente y su aura intimidante hicieron que Milica aplanara las orejas instintivamente, retrocediendo ante el espadachín; dejando a la asistente retirarse sin ser seguida, acercándose con agenda en mano, a Nezu.

—Director... Gracias por traer asistencia... Tenemos programada la llegada del pedido dentro de aproximadamente, unos diez minutos, justo ahí. —Apuntó al area de tormentas. —Power Loader se encargó de mantenerlo en la simulación de ventisca controlada para mantener los ingredientes frescos.

—Necesitaré que asistan cuando Sanji los necesite. Mientras pueden encargarse de montar el escenario... Fumikage, Kyoka y Brook les darán instrucciones.

—Y referente a los pagos... —Preguntó el director.

—Ya lo tengo cubierto.

Nezu permaneció en silencio, admirando el trabajo que se estaba llevando a cabo.

—¿Estás segura tu decisión?

—No. —Respondió conmovida por el entusiasmo en los participantes.

—Director. —Llamó Izuku, curioso. —¿Cuál es el motivo de esto?

—Pronto les llegará una misión por parte de las agencias. Será algo peligroso, así que no estaría mal un poco de unión. Por lo que pude notar, sus grupos están bien cohesionados, pero no con el resto. Necesitarán confiar y aprender a cooperar con todos los que los rodean. Queremos suprimir esa necesidad constante de competir... —Explicó la asistente, siendo juzgada por la mirada del director.

—No veo el problema para que digas el verdadero motivo... —Mencionó el Mink, pero en respuesta, su asistente solo se levantó de hombros.

—¡Eso nunca va a pasar! —Interrumpieron Monoma y Bakugo al unísono. —No trabajaré con este idiota/salvaje.

—Justo eso es lo que nos preocupa.

—Director, nuestro comportamiento dentro de la escuela no afectará la misión. Puede confiar en ello. —Shoji trató de defender.

—¡No lo arruines, Shoji! ¡Sus fiestas son legendarias! —Exclamó Kirishima emocionado.

—¿Habrá sake? —Zoro arqueó una ceja.

—No. La última quedaron todos inconscientes. —Declaró Nezu, con su temple sereno.

—Claro que habrá, no tarda en llegar.

Zoro sonrió ampliamente. —Entonces, ¿De qué me encargo?

—¡Que fácil fue de convencer! —Reaccionaron los del 1B

Con el tiempo pisándoles los talones, Sanji dirigió a Kirishima, Midoriya, Bakugo, Tetsutetsu, Monoma, Shoji y Sato hacia el área congelada, donde aguardaban ansiosos la llegada de su encargo.

Los minutos avanzaron con una lentitud exasperante hasta que, una corriente helada comenzó a girar con fuerza. La nieve se arremolinó formando un vórtice brillante. Un resplandeciente portal blanco que pulsaba con una energía casi celestial, del cual emergió una silueta de su interior: Un refinado ángel de porte elegante, vestido con una túnica blanca adornada con detalles morados.

Detrás de él apareció una joven de piel morena y cabello compuesto por serpientes vivas que siseaban suavemente, luciendo igualmente una túnica blanca, decorada con detalles esmeralda.

—Pfff... No te va.

—¡Kachan! No seas grosero. No le hagas caso Mira, te queda bien. —Intentó componer, nervioso agitando sus manos.

—Heh~ Lo sé. Es ridículo, pero es uniforme —Murmuró la gorgona, bajando un poco la mirada avergonzada.

El arcángel, con sus alas ligeramente extendidas y una expresión de fastidio en su rostro afilado, cruzó los brazos, reclamado a Sanji con desdén.

—Traigo su encargo. ¿Esos son sus sirvientes? —Gruñó, señalando con un gesto brusco a los siete héroes.

—¡OYE!

—Si, ellos se encargaran de llevar las cosas.

—¡PERO CORRIGELO!

—Como sea, solo ayuden con esto. —Pidió el cocinero.

Sato y Monoma comieron un par de dulces, que aumentaron su masa muscular.

—Veamos... —Sanji comenzó a tachar puntos en su lista

—No me gustan sus bromas... —El arcángel chasqueó la lengua.

—Ah, lo siento. Lo olvidé por completo hehe~

—Carne de vaca marina...

—¡¿Qué?! ¡Pero la vaquita marina está en peligro de extinción! —Reclamó Monoma, gesticulando agresivamente como siempre.

Antes de que alguien pudiera responder, un portal brillante se abrió de manera horizontal en el aire, como una grieta luminosa en el techo. Dejando caer una colosal criatura que hizo retumbar el lugar con el impacto.

—¡¿QUÉ ES ESO?! —Tetsutetsu y Monoma exclamaron al ver el monstruo, mitad vaca y mitad pez, con escamas brillantes y cuernos retorcidos.

—Bestia marina. —Respondieron al unisón los implicados en el viaje, restándole importancia.

—Tiburón del cielo... —Sanji continuó, provocando que tanto Tetsutetsu, como Monoma, voltearan con la pregunta marcada en su cara.

—¿Del cielo?

Un nuevo portal se abrió justo encima de ellos, dejando caer un gigantesco tiburón azul con rayas negras y aletas adornadas con esferas en sus puntas.

—Cangrejo gigante, frutas del cielo, la cosecha de Amari, selección de especias del reino Amanita... —Continuó el arcángel con un tono monótono, mientras uno tras otro los ingredientes caían del portal, formando una montaña de colores, texturas y aromas exóticos.

—¿Cielo? —Monoma parpadeó un par de veces, tratando de procesar todo. —¿Así se llama el lugar de donde los consiguen?

—Puedo probar esto... —Tetsutetsu tomó entre sus manos una fruta enorme con apariencia de melón.

Apretó con ambas manos, pero no pudo partira... La mordió, sintiendo como sus dientes rechinaban ante la piel del fruto; y finalmente se endureció para intentar partirla, pero ni siquiera con su fuerza logró hacer una grieta.

La gorgona, con un suspiro le solicitó la fruta. Buscando la parte inferior de ella, y golpeandola contra el cabello de Kirishima, logrando dividirla en dos, mostrando el interior jugoso y de un tono verde pastel, que chorreó sobre la cabeza del pelirrojo.

—¡¿Con que fijas tu cabello?! ¡¿Titanio?! —Bakugo exclamó impresionado por la fuerza del peninado de su amigo.

—Es muy duro por fuera, pero suave y dulce por dentro.

—¿Hablas de la fruta o mi bro? —Tetsutetsu señaló al pelirrojo que ni intentó reprochar su comentario.

Tetsutetsu tomó un trozo y lo probó. Sus ojos se abrieron de par en par mientras su mandíbula se detenía en un gesto de puro asombro.

—¡Esta cosa es increíble! —Exclamó hundiendo su cabeza en la pulpa. Causando repugnancia en Monoma, pero al mismo tiempo, encendiendo una chispa de curiosidad.

—Por el momento necesito que me ayuden a llevar la bestia marina. Su tiempo de cocción será largo para que la carne quede tierna —Indicó Sanji, siguiendo con su camino, esperando que le siguieran.

La gorgona repartió gruesas sogas entre los miembros del equipo, y los siete comenzaron a tirar con todas sus fuerzas. Sin embargo, por más que gruñían, se inclinaban y sus músculos temblaban bajo el esfuerzo, la colosal criatura apenas se movía unos milimetros.

—Vaya que son débiles —Comentó Mira con una ligera risa nasal. A su lado, el arcángel se limitó a girarse y comenzar a caminar con absoluta indiferencia, saliendo del área de congelación.

—¡OYE! ¿¡NOS PUEDES AYUDAR?! ¡TRANSPÓRTALO A LA COCINA! —Gritó Tetsutetsu con una vena hinchada en la frente.

—Ni lo intenten —Respondió la gorgona. —No le agradan los humanos.

Sin más, tomó una de las sogas con sus manos callosas y comenzó a tirar. Inmediatamente, la gigantesca bestia marina se deslizara un poco más, provocando que todos la miraran sorprendidos.

Con el ejemplo, todos tensaron sus cuerpos, incluso Midoriya tuvo que usar un pequeño porcentaje de su Don dar un esfuerzo extra; logrando mover a la bestia en un ritmo más comodo y finalmente avanzando .

—¿H-Humanos...? —Murmuró Tetsutetsu, señalando las alas iridiscentes del ángel que estaba por salir del area.

—"Cielo..."

—No estarán insinuando que es un ángel de verdad. —Bromeó, pero nadie le respondió o negó.

—Somos ángeles —Respondió la Mira con una sonrisa traviesa, señalando su espalda, donde se veia como se movían algo pequeño entre la tela.

—Solía tener alas, pero mis serpientes se las comieron. —Respondió con una sonrisa junto con sus 8 serpientes que igual sisearon sonriedno, para dar otro tirón, dejando a ambos del grupo B, en blanco.

—Roronoa, ¿Nos ayudas? —Pidió Mira al espadachín que tomó las 3 sogas: Monoma, Bakugo que ladró al ser arrebatada y Shoji. Logrando arrastrar con facilidad el enorme animal.

Monoma cayó de espaldas, completamente boquiabierto, mientras veía el enorme cuerpo deslizarse a su costado con un crujir de hielo bajo su peso. Tetsutetsu, por su parte, no pudo contener una amplia sonrisa. Sus ojos brillaban con un orgullo; después de todo, había recibido entrenamiento directo del espadachín.

Fuera, el grupo se encontró con el ángel conversando tranquilamente con la asistente, mientras alrededor del area principal se alzaba una imponente torre de tambores tribales de diferentes tamaños que eran admirados por Brook, acompañado de un Mink Gerbo.

—¡Yohohoho~! ¡Perfecto! —Celebró Brook al notar su llegada, agitando su mano esquelética en el aire. —¿Podrían ayudarnos a distribuir estos tambores alrededor del área de los asientos? De los más pequeños a los más grandes, por favor.

—Cuando terminen. Mimi se encargará de darle vida al lugar con la decoración. —Respondió Brook señalando hacia un pequeño Mink gerbo que saltaba emocionado hacia el grupo, dejando en cada salto un rastro de vida vegetal que brotaba bajo sus diminutas patas, dejando flores y hojas verdes creciendo del pavimento, transformando el área con cada salto.

—¡Mimi a sus órdenes! —Se presentó el pequeño ser, con una voz tan gruesa que hacia retumbar los instrumentos de percusión. —¡Vengo a ocultar toda esta superficie gris y aburrida!

—¡MUY GRAVE!

A lo lejos, Cementoss sintió un escalofrío inexplicable recorriendo su espalda, como si alguien hubiera insultado su trabajo directamente...

—¡Mira! —Llamó Nathaniel de manera autoritaria. —Deja de ayudarles y ven aquí.

Sin dudarlo, la gorgona obedeció al instante, plantándose frente a su superior con el pecho en alto y una expresión de absoluta seriedad.

—¡Arcángel en entrenamiento Mira, a su orden!

—Recibe el pago. —El ángel señaló con un leve gesto a la asistente, quien extendió una mano con una dulce sonrisa.

Mira, confiada, extendió su mano esperando recibir monedas de oro o algún tipo de compensación. Sin embargo, lo único que obtuvo fue que la asistente le sostuviera la mano con fuerza. Seguido del sonido metálico de una espada al ser desenvainada hizo que todos contuvieran el aliento.

Nathaniel blandió su resplandeciente espada celestial con un movimiento tan rápido que apenas fue perceptible. Mira reaccionó por puro instinto, giró su cuerpo justo a tiempo para evitar un corte limpio en su espalda.

—¡AHHHH, PSICÓPATA! —Gritaron los estudiantes al unisón con sus ojos escapando sus rostros.

—Miiira~ No puedo regenerar tus alas si la herida ya cicatrizó —Explicó Bakanee. —Necesitamos romper el hueso que sanó... Así que la proxima no te muevas.

—¡LOS DOS SON UNOS PSICOPATAS!

La gorgona con sus ojos llorosos por el atentado, parpadeó varias veces. —¿Q-qué? ¿Piensan darme... Alas?

—¿Crees que habría aceptado traer todo esto solo por capricho? —Respondió gentilmente el sadico ángel aun con su imponente presencia, descansando su espada sobre su hombro con un aura escalofriante.

—Tienes el potencial para convertirte en una de las más grandes guerreras. —Dijo tomándola de la barbilla, para que la morena notara el orgullo en su expresión. —Y te ayudaré conseguirlo.

—Pero... No las necesito... —Declaró con firmeza, defendiendo sus convicciones.

—¡Creceré en mis condiciones! Si hubiera sido un ángel completo, jamás habría llegado tan lejos. Mi fuerza proviene de haber entrenado para alcanzar lo que para otros es su normalidad. ¡Puede que esté limitada, pero no estoy incapacitada!

—¿La escuchaste? Nerd tramposo. —Ofendió Bakugo sonriendo al peliverdee.

Ya se usar dos tipos de Haki. ¿Cual es tu excusa? —Esta ocasión, Deku calló a su compañero que no esperaba una respuesta defensiva de su parte. Dejandolo sin palabras por primera vez.

—Eh~ Muchas gracias. —La gorgona agradeció con solemnidad antes de arrodillarse sobre una rodilla y bajar la cabeza en señal de respeto a su mentor. —Pero, al igual que usted, esto no será un obstáculo para mí.

Nathaniel la observó en silencio, con una sonrisa serena que revelaba que ya esperaba esa respuesta.

—Entonces, requeriré otro tipo de pago —Anunció, envainando su espada.

—Creo tener algo que podría interesarle. Sígame, por favor —Invitó la asistente, para guiarlo fuera de las instalaciones, siendo seguidos ambos por la feral, que de nuevo comenzó a asechar a la asistente.

—Por cierto, esa minina y otros doce mestizos se van con ustedes.

Nathaniel se percató de la pureza de la Mink, que ahora se veia interesada por él.

Yue soportó ese rechazo que le tenía y la tomó de la mano para dirigirla por las escaleras, marcando sus movimientos para que los imitara.

—No tiene tres de sus cinco sentidos. Por solidaridad, acompañó a su hermana en el destierro para protegerla, y ella terminó por pagar las consecuencias.

—¿Hermanas desterradas? —Preguntó el ángel percantandose de su aura felina. —¿De casualidad su nombre es Milica?

—¿Cómo lo sabes?

—Hace cinco años, solía ser una artista famosa reconocida por su filantropía. Pero cuando su hermana aprovechó de su fama para andar de ninfómana en los reinos, la desterraron, y Milica no tuvo el corazón para darle la espalda.

—Esa gata rompe hogares destruyó doce familias solo en Birka...

El angel dió un profundo suspiro para calmarse al enterarse del estado en el que estaba uno de los suyos.

—La llevaré de regreso con su familia. —Decretó, para después dirigirse a su aprendiz. —Mira... No sé cuánto tiempo me tomará esto. Eres libre de hacer lo que desees hasta mi regreso.

—¡Sí!... Digo... ¡A sus órdenes!

—¿Qué le sucede? ¿Es como un militar? —Preguntó Monoma.

—Mas bien, caballeros de la guardia real.

—¡¿Realeza?! ¿En serio?

—Si algunos de ustedes estan disponibles, ¿Pueden acompañar a Ashido a pegar los anuncios de la fiesta? —Preguntó la asistente entregando un paquete de posters.

—¿En dónde? —Preguntaron Midoriya y Sato.

—Por la escuela... Los que quieran venir están invitados.

Los héroes observaron el póster. Usaba los colores característicos de la academia y letras blancas delineadas en negro que destacaban el mensaje central: Extendía una cordial invitación a estudiantes y maestros para asistir a un banquete y una fiesta exclusiva, diseñada para fomentar la integración entre quienes ahora residían en la escuela. El único requisito era buena actitud y ropa que les hiciera sentir cómodos y libres.

—Aquí dice que Kachan ni Monoma pueden ir. —Bromeó Deku, siendo arrebatado el poster por el par que buscaban las letras pequeñas que explicaran eso.

—¿DÓNDE DICE ESO?

—En requisitos... Llevar buena actitud.

—¡COMO TE ATREVES MALDITO NERD!

—Midoriya se está volviendo salvaje. —Señaló Kirishima


El cielo se tiñó de tonos naranjas, anunciando el pronto descenso del sol y comienzo del festejo. Sin embargo, el recuerdo del enfrentamiento entre los piratas y Endeavor dentro de las instalaciones aún pesaba en las mentes de los estudiantes, haciendo que muchos reconsideraran su asistencia; por lo que más de la 3/4 de la escuela decidió dejar pasar la oportunidad.

El departamento de Gerencia apenas contaba con unos pocos representantes, pudiendo contarse con los dedos de las manos. De Educación General, apenas tres estudiantes se presentaron, uno de cada año. Sin embargo, el panorama en el departamento de Heroísmo fue distinto: Ambas clases de primer año asistieron en su totalidad, impulsadas por el entusiasmo contagioso de Monoma y Tetsutetsu, quienes narraron emocionados lo que habían presenciado.

Mirio y Nejire lograron convencer a Tamaki y a varios de sus compañeros para unirse, mientras que Mei, llegó acompañada de al menos diez de sus compañeros de ambos grupos que se mostraban entusiasmados en poder estar en un entorno más animado junto al cyborg, quien se habia vuelto tutor temporal. En total, un poco más de 60 estudiantes se congregaron para la celebración.

La Clase A aguardaba en la sala, con atuendos cómodos. Sabían lo que implicaban las fiestas piratas: fuego, comida abundante y bailes que, tarde o temprano, los harían entrar en calor.

Las chicas, tras ponerse de acuerdo, aprovecharon las prendas que consiguieron en Otohime. Llevaron blusas brillantes que reflejaban la luz, combinándolas con shorts y faldas de sus propios armarios.

Por su parte, los chicos optaron por camisas sencillas, aunque la mayoría eligió pantalones cómodos para moverse libremente. Siendo solo Kirishima quién rompió el molde, apareciendo con unos pantalones holgados y sin camisa con el torso pintado con rojo, solicitándole a Bakugo que le pintara la cara con diseños de guerrero vikingo, en honor a los gigantes.

—¡No seas ridículo! Te van a criticar si sales así. —Bufó Bakugo

—¡No les hagas caso! Es bastante varonil —Abogó Sero, apoyando a su amigo.

—¡¿Verdad que sí?! ¡Quiero dar ese Plus Ultra!

—Bakugo, cuando termines de pintar a Kirishima... ¿Me puedes maquillar? —Pidió Mina, dando saltos frente al irritado cenizo.

—¡Yo también!

—¡PERO TÚ ERES INVISIBLE!

—¡Dibujame una cara!

De repente, Bakugo se vio rodeado por un ejército de chicas exigiéndole que las maquillara, forzándolo a huir entre gruñidos mientras Mineta lo miraba con lágrimas en los ojos, repleto de envidia, mientras lucia una chaqueta negra, intentando parecer "genial".

—¡Me gusta tu estilo, Kirishima! —Comentó Mina, golpeándole el brazo amistosamente. —¿Me pintas?

Sin esperarlo ni planearlo; Kirishima se volvió tendencia en el grupo, y pronto los conjuntos comunes fueron adornados de accesorios y trazos de pintura blanca, neón, negra y roja, que se hicieron unos a otros.

Cuando el grupo A salió animado en camino a las instalaciones, empujándose entre risas y saltos; topandose con el salón B.

Ambas clases se observaron con curiosidad: Los del A lucían atuendos propios de un festival al estilo Tomorrowland, con prendas brillantes, cuerpos pintados y accesorios llamativos. Incluso Bakugo y Kirishima destacaban, ambos sin camisa, con sus torsos decorados con rayas.

En cambio, los del B vestían de forma más casual: Las chicas con vestidos, shorts y faldas, mientras que los chicos llevaban pantalones, suéteres y camisas sencillas.

—...

—¡JAJAJAJAJA QUE RIDICULOS! —Monoma estalló en carcajadas, apuntando despectivamente al colorido grupo.

—Es una fiesta... No un carnaval. —Opinó Tokage, exhibiendo su bello vestido verde hoja con piedrillas.

—Lo que importa es la diversión. —Kendo trató de calmar a su grupo. —Se ven... interesantes.

—Mientras más producido, más divertido. —Aoyama, dijo orgulloso, agitando sus olanes.

Ambos grupos avanzaron juntos, topándose con Hound Dog que tenía su cabello pintado de azul, al igual que su cara cubierta con marcas de tiza de colores; dejando por un momento a todos en silencio.

—Quizas... Debimos esforzarnos un poco más.

Afuera de las instalaciones de la Unidad de simulación de eventos jamás esperados, los estudiantes de otras clases se encontraron con las puertas aún cerradas, preguntándose si todo había sido una mala broma.

Deku, vistiendo unos shorts verdes, tenis rojos y una camiseta blanca completamente rayoneada por sus compañeros, con un enorme "¡Muere Deku!" escrito en rojo en la espalda. Se dirigió hacia Nejire y Mirio que cargaba a Eri sobre sus hombros.

El rubio vestía ropa casual: Jeans, tenis negros, camiseta blanca y una sudadera azul marino. Por su parte, Eri lucía un adorable vestido rojo, zapatos negros y una diadema con cuernitos que la hacían ver como una pequeña diablilla.

—¿Por qué Deku está vandalizado? —Eri ladeó la cabeza.

—¿Por qué todo su grupo está vandalizado? —Agregó Mirio con sudor recorriendo su frente.

—¡Aaaaah! Me gusta su estilo. —Celebró Nejire. —Es... diferente. ¡Alegre, apasionado!

—jajaja Tienes razón.

—¿Y Tamaki? —Preguntó el peliverde, interrumpido por la alegre chica que apuntó a un arbol donde el joven recargaba su frente.

—Vino, pero está escondido... Se engentó.

—Que rapido le pegó la sobreestimulación.

El cielo rosa, comenzó a desvanecerse, transformándose en un morado oscuro que rápidamente se tornó negro. La última chispa de luz se extinguió, y con ella, las luces del exterior se apagaron, produciendo un sonido profundo.

La oscuridad lo cubrió todo, mientras los murmullos de los estudiantes llenaban el ambiente, dejándolos un tanto nerviosos.

Aoyama retrocedió, temblando ante la ausencia de luz. Con manos temblorosas intentó encender su teléfono, pero este no respondió. Algunos estudiantes con quirks capaces de generar luz comenzaron a usarlos, lanzando destellos breves en la penumbra.

El rubio, evitando apuntar hacia sus compañeros, disparó un rayo hacia el bosque.

El láser iluminó el entorno por un instante, y lo que vio le heló la sangre: Dos figuras altas, ambas de más de dos metros. Una vestía una larga capa de pelo animal, portando un cráneo de ciervo tallado con símbolos arcanos por máscara y con pezuñas donde deberían estar sus pies. Y la otra, cubierta de plumas oscuras, lucía un cráneo de alce como cabeza, con las cuencas vacías donde destellaban dos orbes amarillos apuntando directamente hacia él.

—KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! —Aoyama dejó escapar un grito, disparando desesperado, pero ambas figuras no solo esquivaron fácilmente si no que una lo atrapó para que no continuara.

Escuchaba perfectamente la respiración pesaba de quién le apresaba las manos, rugiendo en su oído, mientras el otro le cubría la boca, dejando caer saliva sobre su maquillaje facial.

—"Lo saben... me van a llevar por filtrar inf..."

—¡Aoyama! —Gritaron sus compañeros al verlo atrapado.

—¡¿QUIÉNES SON USTEDES?!

—¡Deben ser idiotas para atacar una academia de héroes! —Gruñó Kamakiri, desplegando sus navajas, que brillaron bajo la pálida luz de la luna.

Todoroki, sin titubear, lanzó una llamarada al suelo, incendiando el césped cercano como advertencia. Las llamas iluminaron a las dos inquietantes figuras, revelando sus detalles con claridad, mientras entre los árboles, varios ojos resplandecientes figuraban en la penumbra.

—¡GYAAAAAAAAAAAAAAH SON MUCHOS! —Gritaron Koda y Mineta.

—¡Jajajaja! Lo siento, ¿Los asustamos? —Retiró el cráneo de ciervo, dejando ver un rostro familiar.

—¡¿POR QUÉ TE VISTES ASÍ?! —Gruñeron al unísono los estudiantes de ambas clases, mostrando dientes apretados por el susto.

—Vinimos formal para la ocasión... ¿Es demasiado? —Comentó la asistente con una sonrisa divertida, retirando con cuidado el cráneo de alce de su compañera: La tigresa, con una satisfactoria sonrisa al sentir auras tan aterradas, haciéndola sentir tranquila al ser ella quien infringía miedo.

—¡Es aterrador! —Gritaron los de primer grupo.

—Si los escuchara, se ofendería muchísimo. —Reclamó la peliblanca de cara pintada, apuntando la Mink. —Pero si... Su intención si era asustarlos.

De entre las sombras del bosque, ojos pequeños y luminosos se hicieron visibles, siendo los doce huérfanos con el mismo conjunto.

Los pequeños se unieron con sus miradas brillantes como lunas, dando saltos entusiasmados, jalando a Nathaniel por las alas.

El pobre Angel se veía harto de actuar de niñero y tomaba cada oportunidad para empujarlos con sus alas, a metros de distancia hacia los arbustos.

—¿No es grandioso? Tenía una colección de huesos para elegir. —La lince se retiró su cráneo de Zorro y giró, haciendo ondear su capa de piel.

—¡Eso no es formal! —Exclamó Monoma, con una vena palpitando en la frente.

—¿Puedo? —Preguntó la pequeña niña con ojos de rubies, tomando el craneo para usarlo en su cabeza.

—Eri; No... —Mirio tuvó que alejarla de los huerfanos para evitar lo normalizara.

—¡Ven a lo que me refiero!¡No deberías trabajar en esta escuela, ni en ninguna otra, es una mala influencia!

Los ojos de Ibara brillaron con un resplandor casi divino al fijarse en el delicado ángel de facciones delicadas y una presencia tan majestuosa que parecía iluminar su alrededor.

La joven caminó con una reverencia casi celestial y mantuvo su mirada fija en aquella entidad. Su voz se ahogó en su garganta, incapaz de articular palabra alguna, así que simplemente juntó las manos y comenzó a orar en su dirección, como si estuviera tratando de transmitirle un mensaje.

—¡Ibara, no te acerques! —Tetsutetsu intervino, colocándose delante de ella. —Es peligroso, mantén tu distancia.

—Tal vez porque eres pecador. —Respondió aun con su plegaria en alto.

—Pensé que ya se habían ido. —Comentó Midoriya, quitándoles los cráneos a los pequeños, pues le parecía una aberración que Minks los usaran. Sin embargo los mas pequeños, siendo aun, unos berrinchudos, lo mordian en respuesta.

—Me los llevaré al final de su evento... —Respondió el arcángel desplegando sus alas, mostrando el brillo en sus plumas. —Ya no tienen como pagarme un segundo viaje.

Con un poderoso aleteo, una ráfaga de viento frío azotó a los presentes, obligándolos a protegerse el rostro. El ser celestial ascendió, perdiéndose en la oscuridad de la noche; y seguido tras su partida, el rechinar de las puertas al abrirse interrumpió el silencio.

Todas las miradas se fisgonearon la apertura de la entrada. La tenue luz de cuatro antorchas iluminaba el umbral; sus llamas danzaban caprichosamente con el viento, proyectando sombras que parecían cobrar vida.

El camino que se revelaba ante ellos estaba cubierto de flores que surgían directamente del concreto, como si la naturaleza estuviera reclamando lo que una vez fue suyo.

Pétalos de vivos colores y un aroma embriagador les daban la bienvenida... Sin embargo, más allá de ese pasillo floral iluminado, todo era oscuridad. Ninguno de los estudiantes podía ver qué les aguardaba al final del camino.

—Ataque especial... —Se escuchó una voz en lo mas alto de los árboles.

—¿Ataque?

—¡UNA EMBOSCADA!

—¡LO SABÍA! ¡ERA UNA TRAMPA DE ESOS CRIMINALES! —Gritaron unas voces de los héroes de segundo año.

El escándalo se hizo presente y las miradas afiladas de los héroes se congelaron, cuando tras de ellos, en la profunda oscuridad, un sonido grave y profundo retumbó: "¡TON!" Un golpe seco a unos tambores resonó como un latido primitivo, haciendo vibrar el suelo bajo sus pies y silenciando el caos en un instante.

Los dones que algunos ya habían comenzado a activar se disiparon lentamente, como si la vibración de los tambores los hubiera arrancado de su trance combativo.

—¡ESTRELLA, PAJARO DE FUEGO!

El rugido de las llamas ahogó cualquier murmullo cuando un enorme fénix ígneo emergió desde la copa los árboles, iluminando con su luz los rostros atónitos de los presentes.

El ave alzó el vuelo, rozando apenas con sus llamas las cabezas más altas entre los jóvenes.

*TON TO -TON TON

El fenix llameante pasó de largo al grupo, dejando tras de sí un rastro de antorchas encendiéndose con cada aletear, iluminando el camino de las escaleras... Y cuando no hubo mas que encender... Impactó con una estructura de madera en el centro del escenario que ardió al instante, convirtiéndose en una gigantesca pira ceremonial.

El fuego rugió y ascendió, liberando una tormenta de fuegos artificiales que explotaron en el cielo gracias al domo abierto.

*TON TO -TON TON

Las ascuas descendieron estratégicamente, encendiendo lámparas flotantes que colgaban en el aire, pareciendo estrellas, bañando el escenario en una iluminación mágica que reveló finalmente, la magnitud del espacio ceremonial, dejando al grupo en un asombro mudo.

*TON TO -TON TON*

En el centro se encontraba un escenario donde a sus costados, descansaban tambores acomodados de manera escalonada de distintos tamaños: Desde tamaño humano, hasta gigantes; Donde, unas figuras antropomorfas danzaban y saltaban de unos a otros, creando esa musica tribal que les daba la bienvenida.

El ambiente tenía un aire salvaje, casi primitivo, donde cada rincón parecía diseñado para rendir homenaje a algo antiguo y poderoso. Sin embargo, aquellos que conocían el estilo de Cementoss y Power Loader no podían ocultar su confusión. ¿Cómo habían logrado crear algo tan ajeno a su estilo habitual?

*TON TO -TON TON*

Había arboles colosales emergiendo del concreto, con troncos robustos albergando piñas gigantes que, revelaban asientos tallados en su interior. Estas estructuras naturales se conectaban entre sí mediante nubes que formaban puentes suspendidos y escaleras de madera colgantes, creando un paisaje surrealista.

No quedaba ni un resquicio de cemento visible; en su lugar, el suelo estaba cubierto de un manto verde y suave, alfombrado con flores silvestres cuyo aroma selvático impregnaba cada respiro.

Lo que una vez fue una fuente central ahora era una imponente hoguera que crepitaba con furia. Era un lugar completamente distinto al que conocían, y aquellos que una vez se burlaron del atuendo nativo que llevaban los jovenes; Ahora se sentían fuera de lugar.

De repente, una figura descendió desde lo alto y aterrizó con fuerza frente a la gran hoguera, haciendo que el suelo temblara ligeramente bajo sus pies; acompañado de un grito potente.

—¡FIESTAAAAAAAAAAA! —La voz del capitán ahuyentó a las aves, a la par que las llamas de la fogata danzaron, mientras los tambores cambiaban su ritmo, imitando un corazón desbocado al compás de una tonada tribal.

—¿Qué esperan? ¡Eso significa que ya comenzó! —Exclamó Usopp llevando una barba falsa, apoyando su Kabuto en el hombro, sacudiendo sus pantalones anchos amarillos ajustados en los tobillos y su pecho descubierto.

Los estudiantes del grupo A intercambiaron miradas emocionadas y dibujaron sonrisas en sus rostros... Sin pensarlo dos veces, algunos se tomaron de las manos o brazos como si fueran una familia. Corriendo hacia el interior, adentrándose en aquel escenario salvaje que los aguardaba con los brazos abiertos.

—¡Deku-kun, Eri-chan! —Llamó Uraraka con un ligero sonrojo en sus mejillas mientras extendía su mano hacia ellos. — ¡Vamos, los haré flotar para evitar las escaleras!

Nejire captó la idea de inmediato, y Mirio, con una sonrisa radiante, extendió su mano para unirse al gesto. Las manos de los tres se tocaron, siendo guiadas por la alegre chica por el aire, donde podían ver con claridad como los estudiantes bajaban con cuidado las escaleras, mientras todos aquellos enmascarados con cráneos, corrían por los barandales y saltaban largas distancias y alturas, sonando los cascabeles que tenían en muñecas y tobillos. Pareciendo un espectáculo.

Aquellos estudiantes de clases teóricas, no sabían como reaccionar... Estaban conmocionados, pero sobre todo confundidos por el evento. Por lo que quedaron con de pie, con ojos brillantes ante todo el fuego, sintiendo una presencia intimidante tras ellos.

La tigresa sin su cráneo en la cabeza, y sus ojos sin pupilas que se veian cristalinos al sentir el retumbar de los tambores. Conocía el significado de ese latido. Por fin se quebró dejando fluir las lágrimas.

—Los tambores de la liberación... —Susurró, mientras una sonrisa genuina, amplia y vulnerable, se dibujaba en su rostro.

Golpeó su pecho con el puño al ritmo de los tambores, sintiendo el eco de aquel latido ancestral reverberar en su interior.

Los chicos voltearon a ver a la Mink que continuó con su pecho en alto, olvidándose de estar rodeada y enfocándose solo en la vibración en sus pies descalzos.

—Joy boy... Ha regresado. —Pronunció emocionada, dejando caer su capa de plumas, descubriendo sus rayas doradas que resplandecían con el fuego, mientras se movía en sus cuatro extremidades, saltando entre los arboles que delimitaban el area del evento.

—¿Joy boy? —Susurraron intrigados los del departamento de Gerencia, adentrándose finalmente hacia las escaleras.

El retumbar de los tambores cesó por un instante, dejando un vacío que fue llenado por un sonido áspero, crujiente, como si la misma tierra respirara. Desde el centro de la gran hoguera, el suelo comenzó a vibrar y una plataforma de concreto surgió. Las llamas parecían acariciar los bordes sin apagarse, danzando al compás del ascenso.

En la cima, Present Mic, con su característica chaqueta negra, gafas naranjas y una energía desbordante, tomó su micrófono con una mano, señalando al cielo con la otra. A su lado, Jiro estaba preparada con su bajo, mientras Brook, llevaba una hermosa guitarra roja con detales aperlados.

—¡YOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

El inconfundible rugido de Present Mic retumbó por todo el lugar, haciendo vibrar las antorchas, las hojas y hasta el suelo bajo sus pies.

Desde lo alto, con el dorado microfono en mano y su característica sonrisa, el héroe hizo su entrada triunfal, iluminado por el resplandor de las llamas.

—¡BIENVENIDOS, ESTUDIANTES, HÉROES, PIRATAS! ¡A LA CELEBRACIÓN DEL SIGLO!

—¡Hoy no hay exámenes, no hay reglas y no hay frenos! ¡Esta noche es para que rían, coman y bailen hasta que el amanecer los encuentre rendidos! —Señaló dramáticamente hacia una sección decorada con mesas largas y rebosantes de comida.

—¡Y hablando de comer! ¡Las mesas están servidas, mis queridos oyentes! Hay carne, frutas, bebidas frescas y postres que parecen sacados directamente del Paraíso. ¡Así que tomen lo que quieran, CUANDO quieran! ¡Que nadie se quede con hambre esta noche!

Un rugido colectivo de emoción estalló entre los presentes mientras algunos ya comenzaban a dirigirse hacia la barra, atraídos por el aroma irresistible de la comida.

—¡Pero ojo, ojo, ojo! ¡No se vayan muy lejos todavía! Porque esto apenas está empezando, y lo que viene a continuación... ¡OH, YEAH!... ¡Va a hacer que sus corazones latan al ritmo de los tambores!

Present Mic lanzó un guiño y, con un movimiento dramático, señaló hacia el escenario central.

—¡Así que abrochen sus cinturones, mis estrellas en ascenso, porque la FIESTA... ESTÁ POR COMENZAR!

El estruendo de su voz finalizó con un estallido de tambores y una llamarada que ascendió hacia el cielo, dando inicio formal a una noche que nadie olvidaría.

—¡YOHOHOHOHOHOHOHO! ¡QUÉ ENTRADA TAN LLAMATIVA, MIC-SAN! ¡CASI ME HACES SALTARME EL CORAZÓN... SI TAN SOLO TUVIERA UNO! YOHOHOHOHOHOHOHO!

—¡SKUUUUULL JOKE! —Gritaron con manos en alto: Eri con sus nuevos amigos, el capitán y unos cuantos del Grupo A, mientras el resto de los alumnos juzgaban el chiste, con sudor recorriendo sus cabelleras.

Bajo el resplandor de las antorchas y con su guitarra brillante, el esqueleto vestido con un traje colorido, una corona de flores, y afro pintado de rojo, exclamó.

—¡Antes de que las llamas se extingan y el último tambor retumbe, quiero verlos a todos... sí, A TODOS, ¡dejando sus preocupaciones atrás y entregándose por completo a la música! ¡Dejen que sus pies bailen solos y sus corazones canten más fuerte que mi guitarra!

—¡ASÍ QUE TODOS LISTOS! ¡ES HORA DE QUE LA MÚSICA DEL ALMA COMIENCE! YOHOHOHOHOHO!

—Quien iba a decirlo... Creo que necesitamos un musico. —Vlad aceptó rendido ante la vibrante energía del esqueleto.

Con el inicio oficial... El ambiente se llenó de risas, charlas emocionadas y el aroma embriagador de la comida exótica que adornaba la barra de alimentos.

Los estudiantes que no se sentían listos para entregarse al frenesí de la danza se lanzaron hacia las mesas llenas de platos repleto de colores vivos, especias desconocidas y frutas de tamaños imposibles que capturaban la atención de cada uno, mientras los primeros bocados arrancaban expresiones de éxtasis puro.

Mina, necesitando más ritmo y aun cargando una fruta del cielo en su mano, subió por las gradas para poder ver mejor al esqueleto y hacer llegar su mensaje.

—¡Broooook! ¡Queremos algo más bailable! ¿Sabes canciones actuales?

—Lo lamento señorita... Solo de mis tiempos YOHOHOHOHO

—¡Buuuu! ¡Anciano! —Abuchearon los de primer año.

—¿Entonces de Uta?

El aire pareció detenerse por un segundo. Los Minks sobre los tambores dejaron de saltar, y sus ojeas se levantaron curiosos.

—¿Uta?

—Eto... yo sé algunas canciones... pero mi voz, ¡Yohohoho!, no creo que pueda compararse con la de ella!

—¡Con el ritmo es suficiente!

Los tambores comenzaron a sonar con fuerza, siendo los Minks quienes tomaran la iniciativa de cumplir la solicitud. Mientras, Brook esperaba la entrada para comenzar con la guitarra con teclado, junto a otro Mink que esperaba la señal para el trombón.

El ritmo hizo que Mina, con una sonrisa contagiosa, tomara a Toru de la mano.

—¡Vamos, Hagakure! ¡Arriba! —Gritó antes de saltar juntas sobre las setas-trampolín que surgían de los pilares adornados con enredaderas.

Al aterrizar en una plataforma elevada, se encontraron con la gorgona con sus serpientes de escamas brillantes moviendose con ritmo, mientras cantaba alegremente en su rincón.

—¡Oi! ¡Acá se saben la letra! ¡Préstame el micrófono! —Exclamó Mina, extendiendo su mano.

Pero la gorgona negó insistentemente, pues era demasiado timida para tener tanta participación, parte tambien porque bailaba en zona alta, para no ser vista.

—¡Acá también! —Se escuchó el grito de la asistente desde otra plataforma, señalado a la tigresa que solo necesitaba sentir el vibrar de la música para identificarla y saber el ritmo al que cantar.

—¿A ella no le da vergüenza? —Preguntó Jiro, por lo reservada que solía ser la Mink.

—¡Jajajaja! Ni sabrá que la están escuchando. —Respondió atrapando el micrófono, manteniéndolo cerca para captar su voz, mientras ella revivia la sensasión de sus giras.

Sorprendentemente, la voz de la dama era increíble, y al estar sumergida en su tarea de disfrutar sintiéndose segura por la presencia del capitán, cantó con todo su corazón.

El ritmo era cada vez más animado. Motivando que las multiples plataformas se llenaran rápidamente y el resto terminara bailando en la explanada alrededor de la hoguera.

En una de las plataformas, Luffy llevó a Nami y Usopp, quienes no pudieron resistirse a la energía del capitán, mientras Nejire, Mirio y Haya se unieron, donde las ondas de energía de Nejire creaban efectos visuales que complementaban la música, mientras Bibimi intentaba robarse la atención con poses exageradas y movimientos extravagantes que conseguía las risas del público.

En cambio, Nemuri y Sanji no deseaban compartir el espacio, teniendo su baile mas privado, finalmente la heroína consiguiendo su momento con el cocinero.

Franky, Chopper y Mei ocuparon otra plataforma, todos bailando como robots, invitando a Power Loader que no se cansaba de negarles la invitación.

En la zona segura, Eri daba pequeños saltos al ritmo de la música, acompañada por dos de los Minks más pequeños, quienes imitaban sus movimientos hasta que sonrisas aparecieron en sus rostros.

Las horas pasaron y el festejo no disminuía en energía, sin embargo, los cuerpos empezaban a ceder ante el cansancio y, en algunos casos, ante el efecto del alcohol.

El ejemplo más claro era el Aizawa, quien, ya fuera culpa del sueño o alcohol, había decidido dormir plácidamente en su saco... En medio de la pista de baile.

Un grupo de estudiantes, sin percatarse de la presencia de la despeinada oruga, intentaron bailar en círculo alrededor de la fogata.

Pero el profesor cansado terminó por causar lo inevitable... Manga fue el primero en tropezar con el saco, cayendo hacia adelante, provocando una reacción en cadena que terminó con algunos de ellos ecendiando sus prendas y cabello en la fogata.

—¡AAAAAH! ¡ME ESTOY QUEMANDO! —Gritó Shishida, que no tardó en rodar en círculos.

—¡33-12! ¡Tenemos un 33-12! —Sus compañeros clamaron por ayuda.

—¡Todoroki! ¡HAZ ALGO!

Shoto levantó una mano y liberó una ráfaga de hielo, apagando las llamas en un instante.

—¡EXTINTOR! —Gritó alguien desde el fondo, que terminó como una porra por parte de mas estudiantes de distintas clases.

—¡EXTINTOR! ¡EXTINTOR! ¡EXTINTOR!

—No es gracioso...

Pero el daño estaba hecho. El nuevo apodo de la estrella de la Clase A había nacido, y no iba a desaparecer pronto.

—¡Extintor! ¡También apaga a los demás! —Exigió Monoma, pero Kendo lo detuvo.

—Ya está resuelto... —Señaló la delegada, al capitán que catapultaba a quien fuera que tuviera fuego en su cuerpo, hacia el lago.

—¡NAMIIIIIIIIIIIIIII! —Se escuchó el grito ahogado de Mic, quien parecia balbucear completamente alcoholizado.

—Ay no... Ya va a empezar. —Jiro advirtió al esqueleto.

—¿Que tiene?

—Las ultimas clases no para de preguntar datos de ella...

—¡MI TESORO TANGERINA, TÚ ERES LA PIEZA QUE ME FALTAAA~! ¡ERES MI ONE PI~—

*THUMP

Sin perder tiempo, el esqueleto lo lanzó del escenario con un empujón.

—¡Lo siento, Mic-san!... ¡Eso dolerá menos que lo que sea que te haga Sanji cuando lo escuche!

Mic aterrizó cerca de la fogata, saliendo rodando en llamas.

—¡EXTINTOOOOOOOOOOR! —El publicó clamó por Todoroki, que oficialmente se volvió el bombero de la fiesta, mas nuevamente, el capitán tomó la iniciativa de lanzarlo sin cuidado por los aires hacia el lago.

Ahora los estudiantes temian de quemarse, mas por ser catapultados, que el mismo fuego.

Las orejas de Sanji triplicaron su tamaño y un escalofrío recorrió su cuerpo, obligándolo a dejar a su compañera de baile, pues sus sentidos Namísticos habían sido perturbados.

—Ay no... Ahí viene el cocinero. —Advirtieron los del Grupo B, que, sin dudarlo, tomaron a Mic en contra de su voluntado y lo arrastraron hasta la zona de derrumbe donde lo ocultaron, mientras Todoroki intervino para distraer a Sanji de buscarlo, llevándolo a preparar más bocadillos.

Aprovechando la compañía del cocinero, Todoroki se mostró interesado en su trabajo.

—Sanji-san... quería decirle algo. —La voz de Todoroki era tan tranquila como siempre, pero había un brillo genuino en su mirada. —He estado disfrutando mucho de la comida que preparas. Es... realmente especial.

Sanji, acostumbrado a recibir elogios, soltó una risa suave, exhalando humo al cielo estrellado. —¡Jajajaja! Vamos, solo hago lo que amo. ¡Pero me alegra que lo disfrutes!

—No es solo eso. Me he dado cuenta de que... Realmente disfruto de cocinar. Últimamente he estado practicando un poco. Pero ninguna receta que intente sabe igual.

—Quiero... Seguir comiendo tu comida, incluso después de que te vayas. Así que, si puedes, me gustaría que me enseñaras algunas cosas antes de que eso pase.

Sanji detuvo su preparación y fijó su atención a Todoroki, era la primera persona que habia inspirado de esa manera, y por un momento, se vio a si mismo en esa mirada apasionada.

Expresó una dulce sonrisa, y lo llevó a los ingredientes que sabía eran sus favoritos, para enseñarle la receta que más disfrutaba.

Por otro lado, los estudiantes temían tropezar con Aizawa, por lo que terminaban saltándolo en vez de retirarlo de la pista.

Decenas de manos florecieron desde el suelo, creando una barrera improvisada alrededor del profesor dormido, causando que los estudiantes frenaran en seco, tropezando hacia atrás por la sorpresa.

"Delphinum"

Dos filas de manos hicieron rodar hasta las gradas, donde Jinbei lo cargó como un saco, dejándolo acostado sobre las gradas para que tuviera su pacifico sueño entre la arqueóloga y Ectoplasm, quien parecía buscarlos para disfrutar de su interesante compañía y conocimiento.

—¿Ah? ¿Qué pasó?

—Fufufu... No quería que alguien tropezara y te sacara los ojos con los tacones.

—QUE TETRICO, SEÑORITA. —Comentó Ectoplasm.

—Te acostumbras. —Aizawa, dijo adormilado, rascándose la cabeza.

Nemuri llegó con el ánimo por los suelos, claramente afectada tras la partida de Sanji por la navegante. Derrotada, se sentó con un puchero y un par de bebidas en las manos a un lado de Jinbei.

—¿Todo bien, señorita Nemuri?

Gracias por el "señorita"... —Respondió, entregándole una de las bebidas.

Jinbei la aceptó amablemente, pero al darle un trago, rápido la escupió.

—¿Qué es esta cosa?

—Es un "Elixir Mágico".

—¿Qué es eso?

—La magia es la decepción. —Bromeó Zoro

—No lo sé... Tomé todo lo que encontré. —Dijo, cabizbaja, mientras agitaba la bebida con el dedo.

—A ver... No necesitas esto... Me lo voy a llevar —Zoro la detuvo, abriendo el agarre de la mano de la heroína, y tomando la bebida, bebiéndola de golpe.

—Estaba horrible. —Devolvió el vaso vacío.

*Gruñido~

—¡ARRIBA ESE ANIMO, NO TE RINDAS! —Exclamó All Might mientras se sentaba a su lado, descansando una mano sobre la espalda de la heroína.

—¿Desde cuándo tú apoyas con eso? Ni sabes lo que es sentir una decepción~

—AJAJAJA ¡NO ERA NECESARIO SER TAN IRIENTE!

—Está ebria... No le des mucha importancia. —Sugirió Jinbei.

Una mano apareció frente al jubilado, extendida por Bakanee, quien, completamente agitada y sudada de tanto danzar alrededor del fuego, esperaba una respuesta con una amplia sonrisa.

El héroe se alegró de verle feliz después de su estado de ánimo bajo en el día. Aceptó la mano y se levantó de su asiento, cambiando de posición con ella, cediéndoselo para que la peliblanca descansara, retirándose a conseguirle algo de beber tanto a ella como Nemuri que necesitaba urgentemente algo sin alcohol.

—...

—¿Qué acaba de pasar? —Preguntó Bakanee, confundida.

—Ese idiota no entendió. —Masculló Aizawa.

—Preguntaba por Nemuri-san, ¿Por qué está devastada?

*Quejidos~

—Ebriedad. —Respondió Ectoplasm

—Quiere dar el siguiente paso con el cocinero pervertido... Pero no deja de rondar a Nami.

—Sobre eso... —Interrumpió Ectoplasm. —Alguien debería detener a Mic... Creo que está tentado a bailar con el diablo. —Señaló al rubio que se encontrando depredando a la pirata, desde unos arbustos.

—Yo me encargó... —Respondió Jinbei, actuando como el adulto responsable con doctorado y numerales maestrias en manejo de ebrios.

—Fufufu... ¿Puedes esperar un poco? Quiero ver qué pasa.

—Eres cruel, Nico Robin —Señaló Ectoplasm.

—Toma... Debes tener sed. —Zoro ofreció a la peliblanca el vaso de Jinbei que hizo Nemuri, que, por sedienta bebió sin preguntar confiando ciegamente y terminando por escupirla como fuente.

—¿Qué cochinada es esta?

*Gruñidos~

—Son sus esperanzas y decepciones materializadas en una bebida. —El peliverde burló sarcástico.

—¡DAME ESO! ¡LO NECESITO! —Nemuri intentó arrebatarle el vaso, pero Zoro se interpuso de nuevo para que no lo alcanzara, terminando en una pelea sencilla entre ambos, donde parecía una niña peleando con un adulto en cuestión de fuerza.

—¡Tu no necesitas nada! —Zoro tuvo que arrebatárselo y acabarlo de un trago.

—Mmm... También está espantoso...

*Gruñidos~

La peliblanca observó la pequeña pelea con una sonrisa cálida, pero pronto su atención se desvió hacia el escenario, especialmente hacia Luffy, que seguía tomando a personas al azar y llevándolas a bailar alrededor del fuego, lanzando algunas como resorteras al aire para ver que dones tenían; teniendo que interferir Uraraka y Deku de vez en cuando por si no tenian un don que les evitara salir dañados.

Todos los rostros parecían felices, incluso Tamaki, que finalmente se sentía parte de la diversión. Aunque no bailaba, se veía contento, rodeado de sus amigos que querían verlo disfrutar aún más.

—Te ves... distraída. —Ectoplasm señaló suavemente, notando su expresión. —¿Todo bien?

—Si... —Respondió, mientras observaba al héroe buscando algo de beber y una bandeja con bocadillos para llenar el estómago de Nemuri, con la esperanza de que no empeorara.

—Vuelve a intentarlo... No entendió tu mensaje. Sé más directa. —Sugirió Aizawa, con su cabeza descansando en las piernas de la arqueóloga que le trenzaba el cabello para entretenerse.

—Está bien. —Respondió con un suspiro. —Solo quería bailar con mi primer amigo... Pero aún tengo a mi primera amiga... —Dijo viendo a Nemuri derrotada.

*Gruñidos

—Que~ tampoco está disponible...

—Meh... Sería con Nezu, pero por las estaturas, no nos alcanzamos. —Bromeó irónicamente, viendo como la bandeja del jubilado era saqueada por el capitán, mientras todos iban como rapiñas a la comida que caia al suelo, dejando a Toshinori congelado y viéndose obligado a regresar por más bocadillos.

Robin, Aizawa, Ectoplasm y Bakanee sintieron pena por el pobre viejo, con sudor recorriendo sus cabelleras.

—El símbolo de la paz... —Murmuró la peliblanca, mirando en silencio.

—Es como si su sola presencia fuera capaz de calmar a todos, de darles esperanza... —Mencionó reflejando su experiencia que vivió durante el ataque.

—Pero... Esa esperanza existe solo mientras el esta cerca... Solo logró paz momentánea. Ahora, ante los ojos de la sociedad, es solo un recuerdo de algo que ya no existe.

—Al final, es solo un humano. No puede hacerlo todo solo. —Ectoplasm trató de defenderlo. —Hizo todo lo posible para convertirse en ese símbolo. Se esforzó mucho por dar a los demás esperanza y seguridad.

—Lo sé... —Respondió, ahora observando a Luffy con su eterna sonrisa, danzando alegremente al ritmo de los tambores. —Esa es la gran diferencia...

—¿De qué?

—Sombrero de paja... No le interesa ser un héroe ni seguir reglas. Hace las cosas a su manera, vive según sus propias ideas. Es completamente libre.

—Eso es ser irresponsable. —Reclamó Aizawa.

—No... Sombrero de paja ha inspirado a reinos enteros, y esa sensación de seguridad aún persiste, aunque ya no esté ahí para protegerlos. —Su mirada se suavizó al pensar en aquellos reinos que se mantenían orgullosos bajo su bandera, incluso en la actualidad despues de milenios.

—Puede que ya no esté presente, pero ellos seguirán defendiendo la libertad que él les brindó en alguna ocasión... No es su imagen lo que perdura, fue la libertad que les dio.

Luffy saltó al centro del escenario junto a Brook, cantando con voz chillona y desafinada, causando risas en los estudiantes y maestros.

—La única manera de lidiar con un mundo sin libertad es volverte tan libre... Que tu sola existencia sea un acto de rebelión.

Los profesores prestaron atención a las palabras de la peliblanca.

—¿Qué quieres decir con eso? —Cuestionó Aizawa, que entre los dos maestros, entendía el tema que tocaba.

—No quieren que se repita. —Explicó levantandose, sacudiendo su falda. —La existencia de Sombrero de paja ha inspirado a miles. Los hizo soñar, los impulsó a levantarse y defender lo que es suyo, a luchar por su libertad.

—El héroe número uno te da una sensación de paz temporal, pero un pirata te provoca desear vivirla, te hace luchar por ella... Porque, como lo cuenta la historia... El logró infundir esa mentalidad en las personas siendo un simple pirata, ahora el tiempo y sus batallas lo ha convertido en un Emperador... Y ese deseo a recorrido los mares, en lugar de solo algunos reinos.

—¿Emperador?

—Mantenerlo aquí confinado en la escuela, está impidiendo que la gente se rebele... Un ser tan libre no debe dictar su ejemplo.

—Me pregunto, ¿Cual será su proxima leyenda? —Susurró impaciente.

Ectoplasm vio con sospecha a la asistente. No comprendía ciertas cosas, pero sabía que al ser mano derecha de Nezu, tenía una imagen mas clara del porqué mantenía encerrados en la escuela a los piratas.

El héroe analizó mejor el panorama que tenía frente a el.

La rivalidad entre los grupos desapareció, y de entre todos; la energía del capitán no tenía fin, siendo transmitida a todos los demás como amplias sonrisas.

—Miren cómo su energía ha encendido los corazones de todos los que lo siguen. —Comentó Ectoplasm, quien ya se había rendido con los piratas desde hace algunos dias.

—Pronto, esa misma energía causará una rebelión contra el sistema. —Comentó la peliblanca, tratando de levantar a Nemuri que seguia oculta, lamentandose.

—Increíble lo que puede lograr ese idiota. —Masculló Aizawa

—Pero tiene razón. —Dijo Zoro, descansando su botella en el suelo.

—Ha logrado cambiar a personas que no creerías capaces; incluso convencerlas de llevar una vida que jamás imaginaron. —Hizo énfasis en él y sus nakamas.

Tenía razón, su concepto de libertad fue lo que los inspiró a seguir sus sueños, sin importar cuán imposibles parecieran. Si Luffy no hubiera aparecido en sus vidas, ninguno de ellos se habría lanzado al mar para comenzar, o siquiera sobrevivido.

—¡QUE ME LIBERE DE ESTE SUFRIMIENTO! —Gritó Midnight en llanto... Y en respuesta, La mano de Nemuri, que descansaba sin fuerzas sobre sus rodillas, fue tomada por otra mano, áspera pero gentil.

—Bailar te levantará el ánimo. —Dijo Bakanee, levantándola suavemente de su asiento.

—Estás mas animada. —Señaló Ectoplasm

—Robé la morfina de Chiyo... ¿De qué otra manera podría soportar la presencia de Milica? ¿O ella, la de ustedes?

—...

—¡¿SE ESTABAN DROGANDO CON MORFINA?!

—¡JAJAJAJA!

—¡NO LE VAYAS A DAR A MIDNIGHT!

—¡Nos la acabamos! —Gritó, llevándose a Midnight a la zona de baile, pero la heroína solo dejaba que su compañera columpiara sus manos, mientras ella estaba de pie, sintiéndose miserable.

Una voz gentil y masculina las interrumpió. El cocinero apareció avergonzado por su descuido, teniendo que ser enviado por Toshinori para que solucionara su cagadero.

La maestra mostró una expresión de alivio al ver regresar al cocinero, solicitándole que la acompañara a una de las piñas con asientos para tener mejor vista y aprovechar un momento de privacidad.

Mientras tanto, la peliblanca quedó sola con el jubilado, intentando nuevamente extendiendo su mano esperando una respuesta... Pero en cambio, recibió un vaso de jugo.

El héroe, satisfecho por haberla asistido, se retiró tranquilo, mientras la peliblanca sin darle importancia, se encogió de hombros, bebió su jugo de un trago y decidió unirse al baile junto a Brook y Jiro cerca del fuego encendiendo su falda con las llamas.

Nuevamente, los llamados clamaban al extintor de la fiesta, pero de nuevo, el capitán llegó primero, lanzandola al lago y fallando por 3ra vez en la noche, provocando que golpeara contra el Sunny.

Todoroki ya no sabía que le causaba mas pena... Si las victimas de Luffy, o Shishida, quien desprendía un fuerte olor a pelo quemado.

—Creo que tendremos que rapar a Shishida... Está todo disparejo... —Comentó Tetsutetsu

—Esto es increíble... —Dijo Shoda, con sudor recorriendo su frente.

—¿Te refieres a todos los percances con fuego?

—No... ¡Eso! —Apuntó al escenario

—Lo se... hermoso... —Agregó Pony

—¡Eso no! ¡Mira a Bakugo! Ese amargado está disfrutando de la fiesta. —Shoda apuntó con los ojos completamente abiertos al cenizo junto con Kirishima que finalmente dejaban su posición de tocar los tambores, para tomar un descanso.

El par, con el sudor resbalando por sus frentes y la pintura de sus cuerpos ahora convertida en un borrón de colores vivos, caminaron hacia una mesa donde se servía agua fresca. Allí encontraron a Mina, Hagakure y Mira, todas jadeantes y con las mejillas sonrojadas por tanto ejercicio.

—¡Vamos, Mira! —Insistía Mina con una sonrisa traviesa mientras agitaba su botella de agua. —¡Dinos! ¿Te gusta alguien o no?

La gorgona rió con suavidad, tomando un sorbo de su bebida mientras intentaba recuperar el aliento.

—De verdad, Mina... no tengo tiempo para esas cosas. Estoy demasiado enfocada en mi entrenamiento... Los guerreros no tienen tiempo para algo tan vago como el amor.

—¡Eso suena como una evasiva! —Exclamó Hagakure, sacudiendo a la gorgona.

—¿Ustedes creen que los sombrero de paja tengan a alguien especial? —Se preguntó la chica invisible.

—Pues Nami y Luffy tienen cierta química... ¿No lo creen? —Mina dijo agitándose.

—Será vinagre y bicarbonato... Y esa bruja sería el vinagre. —Masculló Bakugo, sirviendo dos vasos de agua helada, pasando una a Kirishima.

—Luffy solo tienen química con la carne. —Agregó el pelirrojo.

—Oh... te sorprenderías. —Se le escapó a Bakugo, con una ligera sonrisa, como si estuviera lanzando una pequeña pista que nadie había esperado.

—¡AHHHHHH! ¿Qué sabes? —El par de chicas reaccionaron amontonándose frente al cenizo.

—¡NADA! —Respondió, desviando la mirada y poniéndose visiblemente sonrojado, claramente incómodo por el giro de la conversación.

—¡SI SABES! ¡¿QUE ES?! —Mina no pudo resistir el impulso de seguir, mientras sus amigos la apoyaban.

—Nada... En sus memorias me defendió una mujer... pero no tenía nada de especial.

—Ahora repítelo sin sonrojarte. —Hagakure no pudo evitar burlarse.

—Tsk.

—¿Cómo era? ¿Cómo se llamaba? ¿Era linda? —Las preguntas comenzaron a bombardearlo desde todos lados, haciendo que su paciencia se agotara aún más.

—Muy alta... Piel clara, ojos azules y cabello largo negro. —Respondió desganado, intentando restarle importancia.

—¡¿BOA HANCOCK?! —Gritó la gorgona, cubriéndose la boca con ambas manos.

—¡Tú sabes! ¡Mira, cuenta! —Insistió Mina, divertida con la situación.

—Era una emperatriz, se le conocía como la mujer más bella del mundo...

—Debía serlo para dejar así a Bakugo.

—¡CÁLLENSE! ... Pensar que se fijó en ese idiota...

—Un idiota privilegiado. —Interrumpió Mina, levantando el índice cual cerebrito.

—Y te tocó experimentarlo... otro idiota privilegiado. —Burló Hagakure, disfrutando de la incomodidad de Bakugo.

—¡Tch!

—¡Cuenta más!

—Tenía un carácter de los mil demonios... Petrificaba a quien se le pusiera enfrente, especialmente a los hombres porque los odiaba... El único al que respetó fue a Luffy. —Explicó la gorgona, pisando fuerte de felicidad. —Increíble... Boa Hancock... Quisiera ser tan fuerte como ella.

—¿Era fuerte, Bakugo?

—Era temible... —Respondió a la duda de su amigo con una sonrisa que no podía ocultar, como si aún recordara el miedo que le transmitió. —Tenía estilo. Amenazó con destazar a un marino y alimentar a las bestias con su carne...

—Y no dudo que lo haga. —Comentó la gorgona. —Era realmente fuerte y despiadada.

—Mira a Bakugo... Es de los que les gusta que los maltraten. —Rió Mina, sin perder la oportunidad de seguir burlándose.

—¡CÁLLATE!

—De seguro solo respeta a su mamá porque le pega.

—¡Jajajajaja!

—LAS VOY A MATAR

—Ahorita no estoy disponible para responder a tus agresiones... Intenta nuevamente mas tarde. —Respondió la gorgona compartiendole otro vaso con jugo, que parecía iba a evaporar del coraje.

Tras horas de música, risas y baile, el cansancio comenzó a apoderarse de los más pequeños. Eri, que se había mantenido animada durante la mayor parte de la celebración, ya no podía mantener los ojos abiertos. Sus pequeños compañeros, también agotados por la festividad, comenzaron a quedarse dormidos a su alrededor.

Nejire fue la primera en notar que era hora de marcharse. Se acercó a Mirio y, con una sonrisa cálida, le indicó que era momento de llevar a Eri y a los demás a descansar. Acostando la pequeña en el cuarto de Nami y Robin para que durmiera.

Los pequeños Minks en cambio, dieron la señal a la gorgona, que llamó al arcángel para su retirada, llevándose con ellos a la sedada pura sangre, que estaba inusualmente amigable por lo que habia en su sistema.

La ceremonia, que había comenzado con tanto entusiasmo, finalmente estaba cerrando. Algunas personas ya se habían quedado dormidas, otras se habían marchado, pero los piratas seguían con energía, disfrutando del ambiente.

All Might despues de una docena de intentos, llegó con su grupo cargando a Nezu y dejando un vaso de agua natural a Aizawa que lucía agotado. Pero lo que más sorprendió a Toshinori fue ver que dentro del saco de dormir se veian unos grandes ojos expresivos color café.

—¡¿PERO, QUÉ?!

Aizawa, que estaba tirado en la banca de atrás, se cambió a lado de Nami para rápidamente cerrar el saco de dormir, asegurándose de que la pirata no mostrara su rostro mientras pasaba por allí Mic, zopiloteando a la navegante.

—Director, no lo habíamos visto. —Comentó Robin.

—No he soltado la barra de comida. Había muchos sabores interesantes y nuevos. Tuve que aprovechar porque Nathaniel no acepta ningún tipo de pago, así que no volverá a proveer de sus ingredientes.

—Luego podemos ir personalmente. Fufufu.

—Ja ja ja, lo dudo. —Respondió con un toque de humor en la voz.

—¿MIC TE SIGUE ACOSANDO? —Preguntó, con una mirada cansada mientras observaba la oruga amarilla que asintió con su cuerpo como si fuera una larva.

—Será mi amigo y todo... Pero, Cuando está pasado de copas, puede ser muy insistente. —Aizawa comentó agotado.

Nami, abrió el cierre y mostró su rostro, buscando entre los rincones.

—Podría solo enfrentarlo... Pero si Sanji lo escucha, lo matará... Ya lo intentó una vez con Shouta-kun.

—Y solo la acompañaba a su barco...

—Vaya... No creí que Sanji-san terminara siendo un problema. —El director comentó avergonzado, rascándose la cabeza. —Ignorando el incidente con Endeavor al atacar a Luffy, creí que sería nuestro único problema con él. ¿Siempre ha sido así?

—Siempre ha sido sobreprotector con las mujeres. —Respondió Robin, acostumbrada a las excentricidades de sus nakamas.

—Director Nezu... Tuvo una buena idea con esta celebración... no había visto a los jóvenes tan felices. Ni siquiera durante el festival escolar. —Comentó Ectoplasm, mirando a los jóvenes que aún seguían disfrutando a su manera, aunque la mayoría ya se veía exhaustos. —Es una lástima que no todos asistieron.

—No fue mi idea.

—¿De quién? ¿Sombrero de paja?

—Mi ex asistente...

—¡¿Ex asistente?!

—Renunció esta mañana y de inmediato comenzó con los arreglos para esta fiesta... Quiso que fuera su despedida.

—¡Eso no puede ser! Lo dices como si ya no fuera a regresar. —Nami salió momentáneamente del saco de dormir, siendo cubierta nuevamente por Shouta.

—No puedes gritar y mostrarte, sin prever que te va a encontrar.

Nezu tan solo guardó silencio ante la acusación de Nami.

—¡NO PUEDE HACER ESO! ¡ELLA SABE CÓMO LLEVARNOS DE REGRESO!

—Continuará en su búsqueda del don del tiempo... No se encuentra en Japón. —Respondió tranquilo el director, ampliando su explicación.

—En vista del éxito que fue la noche de copas... Quería que se reanimara la confianza entre todos los estudiantes con este evento... Así podía partir tranquila.

—Pero es ella la que necesita ayuda, no nosotros. —Comentó Aizawa, dejando nervioso al ex símbolo de la paz, que conocía más ampliamente esos problemas.

—¿Dónde está? —Preguntó Aizawa, alzando la vista, buscando entre la multitud.

—Hace rato que no está en la fiesta... —Robin contestó, volviendo a mirar a su alrededor.

—No siento su presencia. —Finalizó Zoro sin darle importancia, retirándose por otro trago.

Yagi, consumido por el temor de los problemas recientes y las actitudes que no podía entender, salió en busca de respuestas.

Su ex compañera no estaba en su habitación, ni dentro de los limites escolares o su campamento en el arbol, al que subió, encontrandolo abandonado, con solo los rastros de que alguna vez estuvo ahí.

—¿DE QUÉ ESTÁS HUYENDO?... —Se preguntó permaneciendo de pie, inmóvil. Confuso. Sin el ánimo de regresar a la celebración.


N/A:
No lo había mencionado, pero nos acercamos al final de este libro.
Así que los proximos capitulos harán muchas referencias a anteriores:

Milenio Vacio I:
*Reminiscencia
*Poneglyph
*Presencia

Milenio Vacio II:
Hades / Resurección / Parque de atracciones / Mestizos / Estado profundo / Noticias I / Año nuevo / interrogatorio.
Y mas, pero los otros son de los mas recientes.

Aproximadamente queda capitulos para el final. (Se suponía terminaba en 2 mas, pero estaban tan largos que se dividieron e partes)

Creo que a partir del proximo o 2 mas, podrán deducir de que trata el proximo libro.
Se resolverá todo para dejar de lado la aventura y dar paso a la acción.

Perezosa-UwU: Aweee, muchas gracias TToTT me emociona que lo disfrutes. Y lo de la caja de pandora... Proximamente está por abrirse... Ahora sí, Ya todo irá en picada a partir de la proxima semana.