5.-UNA CONFESIÓN

Tras salir de la consulta con la psicóloga, no podía negar que me sentía cada vez mejor, tal vez en otras circunstancias jamás hubiera aceptado hacer esto, nunca antes he hablado de lo que siento o de lo que he vivido, incluso de lo que quiero, de una u otra manera siento que lo que mi padre me enseño durante años era lo que tenía que hacer, nunca mostrar mis sentimientos. Que si lo pienso en este momento, es una ironía, ya que durante él ultimo año y medio tanto el viejo como el tío Soun me han querido obligar a que diga mis sentimientos por Kane.

Debo agradecerle a Nabiki, aunque algo dentro de siente que en cualquier momento me pedirá dinero por la ayuda, sigo recordando como fue que me dijo que esto era necesario. Se que lo que me dijo hace varias semanas es cierto, aunque en su momento no lo quise ver así.

.

.

FLASHBACK*

Después de todo lo que había pasado con las amazonas y el hechizo de Shampoo por varios días creímos que las cosas habían vuelto a la normalidad, al parecer mis pesadillas se habían detenido o al menos ya no las tenía tan seguido, pero lo que si estaba fuera de control era esos ataques de ansiedad que me daban al no saber donde estaba Kane. Aunque la amenaza que representaba Shampoo y Ukyo había desaparecido, el no saber donde estaba o no verla cerca hacia que me pusiera mal. Incluso mamá insistió hablar con Tofú para ver si había algo que se pudiera hacer, él al parecer ya les había dicho que esa codependencia que estaba desarrollando con Kane no era muy sana, que en cierta parte entendía porque se había desarrollado, pero insistía en que debía ser tratada por un especialista, yo me opuse porque no estoy loco, yo no tenía la necesidad de ir a "hablar" con un desconocido de mis sentimientos, eso me haría parecer débil.

Sali furioso hacia el dojo, no podía creer que todos en esa casa creyeran que estoy loco, eso era lo peor de todo, ¿Porque era tan difícil que entendieran las cosas? Lo que habíamos vivido durante los últimos meses, no había sido poca cosa, estuvimos en gran peligro, pero a ellos no les importaba, a ellos solo les importaba que me estaba volviendo loco.

-Sabes cuñadito- escucho la voz de Nabiki desde la puerta- no es que creamos que estés loco.

-Si, claro- digo con sarcasmo.

-Esto sería más fácil si lo hablaras, pero no has querido hacerlo con nadie de esta casa, ni siquiera con mi hermana- continua con su discurso mientras se sienta a mi lado- Ni siquiera podemos imaginarnos que fue lo que paso en China y eso los tiene mal.

-¿Acaso crees que quiero que todos tengan esas imágenes en su cabeza? ¿Crees que quiero que mamá sepa como fue todo?

-¡Entonces háblalo! ¡Si no es con nosotros busca a alguien que te escuche!

-Cállate, Nabiki-digo con enojo.

-Has algo porque todo eso que te estas guardando te esta haciendo daño y esto va a seguir empeorando hasta que toques fondo, y entonces todo podría ser peor.

Sin decir más se levanto dejándome solo de nueva cuenta, como odiaba que fuera tan metida en todo, era más que obvio que solo quería molestar, ya me imaginaba que es lo que pasaría si accedía a buscar ayuda como ella lo sugirió, ya me veía siendo extorsionado por los siguientes 50 años, pagándole para evitar que alguien se enterara de que estaba consultando a un loquero.¡No! En definitiva no podía hacer eso.

Conforme pasaron los días, las palabras de Nabiki seguían demasiado presentes en mi cabeza, lo peor fue cuando estando un día en clase de educación física, Kane se desconcentro por un segundo y recibió un golpe en la cabeza con un balón de Voleyball, yo de inmediato corro a ver como esta, antes de llegar con ella voy directo contra Azumi, la chica que se atrevió a lastimarla... solo recuerdo haberla tomado por los hombros mientras la sacudía para exigirle una explicación, ella estaba completamente aterrada, lo único que quería era que el culpable pagara por haberla lastimado, recobre la conciencia cuando Kane se paro junto a mi queriendo apartar mis manos de la chica aterrorizada, cuándo vi su expresión de miedo, lo único que pude hacer fue alejarme lo más rápido posible. Fue justo ahí cuando me di cuenta de lo que había dicho Nabiki, Necesitaba ayuda con urgencia, acababa de tocar fondo.

En la noche a la hora de la cena, recibí el peor regaño de mi vida, mamá estaba sumamente decepcionada por mi actuar, decía que eso no era nada honorable ni mucho menos varonil, simplemente me pregunto que ¿Cómo se me había ocurrido atacar a una pobre chica por un accidente?, juro que por un segundo vi como intentaba sacar su katana, papá y Tío Soun también se veían molestos pero más que nada tristes, entendían que todo había sido un accidente, pero mi reacción fue demasiado exagerada y fuera de toda proporción. Si me sentía completamente como la peor persona del mundo, creo que desde la boda no me había comportado de esa manera. Después de que todos se fueron a sus habitaciones, yo salí de la mía para dirigirme a la de Nabiki, toque la puerta con miedo, cuando abrió la puerta se sorprendió de verme ahí, completamente derrotado, no dijo nada, regreso hasta su cama, busco algo entre sus cosas y cuando regreso me dio una pequeña tarjeta de presentación que rezaba: Dra. Miyagi Katsumi. Psicóloga.

.

.

Comienzo a caminar hacia el dojo, pero a medio camino cambio el rumbo, es extraño, mis pies saben a donde tienen que ir, se que esta pequeña desviación harán que llegue tarde a casa, pero se que es algo que no puedo dejar para después. Camino como media hora para llegar a mi destino, solo he estado una vez aquí hace un par de meses, justo el día en que vi a mamá por primera vez después de 15 años. Antes de entrar compro un pequeño ramo de flores, llevo unos tulipanes amarillos, comienzo a recorrer ese lugar, se adonde tengo que ir, después de una breve caminata llego a mi destino.

La tumba de la tía Naoko estaba casi igual que la última vez que estuve aquí, quite las flores que se veían un poco marchitas, saque una pequeña botella de agua que llevaba en mi maletín y la puse en el florero para poder poner las flores que le llevaba, me arrodillo ante la lápida y hago una plegaria. En un impulso saco la libreta del maletín y voy hasta la ultima página que había escrito, con mucho cuidado arranco la hoja, la doblo en tres partes y la coloco con mucho cuidado. Por alguna razón siento que esa carta la debe tener ella, es algo así como una nueva promesa.

-Te prometo que las seguiré cuidando, en especial a Kane- digo finalmente antes de regresar a casa.

.

.

Llego a casa y aviso mi regreso mientras me quito los zapatos, Kasumi como siempre viene a recibirme y me dice que la cena esta por ser servida, me manda a lavarme las manos para acompañarlos, corro al baño para refrescarme un poco y voy de inmediato al comedor. Al entrar veo que todos ya se encuentran sentados, voy hasta mi lugar para sentarme junto a Kane, pero siento que algo no esta bien, hay como cierta tensión en el ambiente. Kasumi y mamá comienza a repartir los tazones con arroz y los platos de pescado, nadie decia absolutamente nada, quise dejarlo pasar pero aún así sentía que había algo que no estaba bien.

-Ranma ¿En donde estabas?- pregunta de pronto el viejo.

-Eh...- digo sin entender muy bien que es lo que pasa- ¿De que hablas?

-Contesta la pregunta-dice una vez más.

-Estuve en la escuela.

-¿Tan tarde?

-Tenía cosas que hacer- digo cada vez más molesto.

-Cariño- dice de pronto mamá- desde hace varias semanas hemos notado que hay algunos días en los que llegas más tarde de lo usual, Akane llega sola del colegio y tampoco sabe decirnos donde te has metido.

Ahora entendía de que iba todo esto, como aún no les decía que una vez a la semana estaba visitando a una psicóloga, ellos ya estaban maquinando sus propias teorías sobre lo que hacia, me dolía la desconfianza, pero no quería que aún supieran que había llegado a un punto donde necesitaba ayuda y ellos no podían ayudar, que incluso me estaba replanteando algunas cosas de mi vida... ¿Pero que diablos pensaban que estaba haciendo?

-Tengo cosas que hacer, eso es todo- dije mientras mantenía la vista baja sobre mi plato de comida.

-Ranma, esta situación no puede seguir así- me regaña mi mamá- desde el incidente de...

-¡Basta!- dije molesto mientras golpeaba la mesa con el puño- ¡Dejen de meterse en mi vida!

-¡Ranma! ¡No te atrevas a hablarle así a tú madre!- replica el viejo.

-Pues dejen de molestar, no pasa nada, tengo una vida independiente a Kane, no es necesario que estemos juntos las 24 horas del día- me levanto molesto- Gracias por la cena.

Estaba decidido a irme a mi habitación, pero sabía muy bien que en cualquier momento alguien iría a regañarme de nuevo, descarte ir al techo por la misma razón, así que sin pensarlo mucho prefiero salir de la casa y pasear por las calles de Nerima, al menos hasta que se pasará el enojo. No sé a donde ir, la verdad, es que no sabía ni que hacer, todo era demasiado complicado, se que dijeron que tenía que hacer algo para evitar seguir cayendo en ese abismo, les hice caso y ahora todo sigue igual. Llego hasta el parque y camino hasta la orilla del lago, me siento cerca de un enorme árbol y me recargo en el tronco, solo me quedo ahí viendo hacia la nada, simplemente dejando de pensar.

Regreso a casa después de media noche, veo que las luces de la casa están completamente apagadas, con toda la agilidad que poseo doy un salto sobre el techo, voy directo hasta la ventana de mi habitación, la abro y entro, a tientas me acerco hasta el escritorio para encender la lámpara.

-¿Porque estas escribiendo esto?- veo a Kane de rodillas sobre mi futón.

-¡Por Kami! Me espantaste Kane- digo sorprendido mientras me llevo la mano al pecho.

-Contesta- dice con voz baja, es ahí cuando veo que tiene mi libreta en las manos.

-Es algo que me han pedido escribir- digo sin dar demasiada información.

-¿Cómo?- pregunta con curiosidad.

-He... he estado viendo... a una psicóloga- digo en voz baja- Después de lo que paso con Azumi, me di cuenta de que no estoy bien.

-¿Estas viendo a una psicóloga?- pregunta de nuevo asombrada.

-Si, creo que eso me hizo darme cuenta de que las cosas no estaban bien, y de momento me ha ayudado a entender algunas cosas.

-¿Como tener una vida sin mi?- dijo con voz temblorosa.

-¿De que hablas?- le digo mientras me acerco a ella y acuno su cara en mis manos- ¿Qué clase de pregunta es esa?

-Eso dijiste en la cena- comienza a llorar- que no... no...

-Boba- dije con una pequeña sonrisa- ni de chiste te vas a librar de mi.

-¿En serio?

-Te lo dije hace meses, no me voy a separar de ti- dije al momento de darle un beso en la frente- Además no te he dicho todo.

-¿Hay algo más?

-Si... verás- digo con cierto nerviosismo- He... he estado viendo algunas cosas sobre la universidad- digo sintiendo mi cara completamente roja.

-¿Estas... estas pensando en ir...?- dice esta vez más que sorprendida.

-Aún no lo sé- digo con sinceridad- la psicóloga me ha cuestionado sobre ir o no ir... y solo estoy viendo opciones... incluso la posibilidad de una beca...

-¿Porque no me habías dicho?

-Es algo que surgió en las últimas dos semanas, primero quería ver opciones y sobre todo mis posibilidades.

Kane ya no dijo más, se levanto del futón, comenzó a caminar hacia la puerta, se detuvo un momento, antes de voltear a verme con una mirada de decepción y salio sin decir nada más. No entiendo que es lo que acaba de pasar, lo pienso por un momento más y me doy cuenta de que Kane se sintió desplazada no tanto por ir al psicólogo, sino en mi decisión de pensar en ir o no a la universidad. Ella por mucho tiempo me ha insistido en seguir mi educación y yo cada vez le decía que no me interesaba, me doy cuenta de como lo pudo haber tomado, así que en un momento vuelvo a salir por la ventana y corro hasta su ventana, si era lo suficientemente rápido podría llegar antes de que se le ocurriera cerrar con seguro.

Llego justo a tiempo, antes de que siquiera cerrará la ventana, me descuelgo y entro en un solo movimiento, quedo en cuclillas sobre el escritorio, ella esta entrando en su habitación y antes de que se acerque al escritorio yo prendo la luz de la lámpara, se sorprende de verme, veo que esta llorando, bajo del escritorio, me acerco y la abrazo, se que en su cabeza se esta haciendo demasiadas ideas erróneas, necesito que entienda porque estoy haciendo esto.

-Kane, no pienses cosas que no son- digo en un susurro- Necesito que me escuches para que sepas que es lo que pasa.

Siento como mueve su cabeza de forma afirmativa, la llevo hasta su cama, me siento en la orilla, hago que se siente en mis piernas, sigue sin querer levantar la vista, esconde su cabeza en el hueco de mi cuello, comienzo a acariciar su espalda con un ligero movimiento circular, dejo pasar los minutos, antes de comenzar a hablar me aclaro la garganta para que me escuche.

-La psicóloga me ha hecho cuestionarme muchas cosas- digo con toda la calma que puedo- una de esas cosas han sido mis estudios. Le he dicho que desde que llegamos aquí, tú eres la que me obliga a estudiar y hacer los deberes, le he dicho un poco de como fue mi vida sin ir todo el tiempo a la escuela, entiende que es difícil que me pueda gustar algo que nunca he desarrollado como cualquier niño- Doy un suspiro largo porque ahora viene la parte más difícil de explicar- Una de las cosas que me ha preguntado es que me hubiera gustado estudiar si no me dedicará a las artes marciales, eso es algo que nunca nadie me había preguntado. Dijo que era normal que los niños desde pequeños pensaran en volverse astronautas, médicos o cualquier otra cosa... pero yo nunca tuve esa oportunidad, desde el inicio el viejo ha escogido que es lo que debo hacer, me quito una oportunidad que todos han tenido- dejo que mis palabras lleguen hasta ella antes de continuar- Al final le dije que la idea es que ambos nos hagamos cargo del dojo y que si era cuestión de estudiar algo posiblemente estudiaría algo nos pueda ayudar... por eso he pensado en estudiar educación física, una de mis tareas ha sido investigar que necesito hacer para poder ir a la universidad, pensar en que escuela me gustaría estudiar y sobre todo que investigue todo lo que se pueda sobre como conseguir una beca, eso es te había dicho nada, no porque no confiara en ti, simplemente fue porque... yo nunca he tenido las mismas oportunidades que tú, yo nunca tuve la oportunidad de poder decidir nada sobre mi vida, nunca me había planteado el hacer otra cosa... y eso me da miedo.

Siento como poco a poco va levantando la cara, en ella podía ver como se reflejaba algo así como tristeza, quería que me dijera algo, cualquier cosa, en este momento el silencio me esta matando, porque no se que es lo que piensa, no se si me cree o si por el contrario piense que es una mentira demasiado elaborada.

-A veces olvido que siempre has estado con el tío Genma- dice en un susurro- creo que siempre he dado por sentado que habías vivido lo mismo que yo, que habías tenido una infancia normal... Perdón por no confiar en ti- dice mientras agacha la cabeza.

-No te preocupes, tendría que haberte dicho desde un principio que es lo que estaba haciendo- digo con una sonrisa.

-¿Y en que escuelas has pensado?- dice ahora con un poco más de humor.

-Bueno... solo en Tokio o Kyoto... no he podido investigar más- digo con vergüenza.

-Si quieres... puedo ayudarte con eso...- dice tímidamente- Tal vez ambos podamos pedir la misma escuela.

-Eso me gustaría- digo con sinceridad.

Me quedo con ella un poco más de tiempo, al final la deje en su cama para regresar a la mía, tenía que descansar. Sabía que a la mañana siguiente mis padres me reclamarían por mi mal comportamiento, pero solo por hoy no pensaría en eso... creo que ha llegado el momento de comenzar a poner orden en mi caotica vida.

.

.

N/A:

Hola a todos, aquí les dejo la actualización, como podrán darse cuenta salí un poco de las sesiones con la psicóloga y me adentre un poco en lo que detono realmente la decisión de Ranma para buscar ayuda.

Se que es corto, pero espero que les guste.

La Condesa Crawley XOXO