"Debo de tener una pinta espantosa" pensó Yasuo al abrir los ojos y verte mirarle durante tantos segundos con los ojos como platos. Llevabas como 15 segundo mirándole y se estaba quedando pasmado a esas alturas. De pronto giras la cabeza, te das la vuelta, con lo que le ha parecido el atisbo de una sonrisilla.

"Ostras, ¿qué le pasa a esta chica?" Se dijo en cuanto vio tu retardada reacción. "Es muy bella, pero debe de tener algún problema social" se dijo. Nunca nadie se había atrevido a dedicarle una mirada tan larga, menos aún cuando él te la había devuelto y menos aún alguien le había dado la espalda tal y como lo hiciste tú. Suelen temer más por su vida como para perderle la pista.

Queriendo dejar de pensar en lo que acababas de hacer, se dispuso a buscar una posada en cuyas jarras ahogar sus recuerdos. "Este va a necesitar de un par o tres" contando ya el dinero que llevaba en su bolsita. Más le valía poder conseguir algo de bebida, no tenía el mejor día y la escena le había causado más sentimientos encontrados que paz y tranquilidad.

Llegó al que parecía el garito más barato del pueblo, allá donde solo podías encontrar gente muy deshecha por la vida: gente como él.

Y se dispuso a pedir de beber.