No podías quitarte a ese hombre de la cabeza. No me jodas, X, has venido a esta ciudad con un propósito muy importante. No tienes tiempo para babear por un vagabundo. Y era completamente cierto. El mensaje de tu padre servía a los jonios para que estuvieran al tanto de espías y ninjas noxianos que amenazaban con asesinar a una mayor parte de la población.
¿Por qué tenías que ir tú a avisar a Irelia y a los demás generales de la información de la que disponía tu padre? Tenías habilidades para ocultarte de tropas enemigas y hoy en día había más sobrepoblación de mujeres que de hombres, muchos muertos en la guerra. Tu padre tenía que mantenerse seguro para poder continuar enterándose de información estratégica para acabar con la invasión. Le dolía enviarte a ti a jugarte la vida, pero premiaba poder acabar con la guerra cuanto antes. Era algo en lo que ambos estabais de acuerdo. Tu madre, desgraciadamente, no estaba con vida para objetar.
Tu mente de forma completamente involuntaria vuelve a la imagen del hombre sentado en la calle. Le he estado mirando fijamente como una acosadora, ¡qué vergüenza! Pero parecía ir borracho, quizás ni se acordaría de ello si le volvieses a ver… ¿Ya estoy pensando en cuándo le voy a volver a ver? X, ¡concéntrate! Y sacudiendo tu cabeza, te bajas un poco más la capucha y sigues hacia adelante al cuartel general de Jonia.
