IZON SHŌ
Kimi ni
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"Adicción, a ti"
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Anexo II
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Kagome observó la hora en su portátil por enésima vez. Desde que había subido al tren en Tokyo el tiempo se le había hecho muy largo, casi podría decir que dolorosamente largo. Durante el inicio del trayecto decidió cerrar los ojos y dormir parte del camino, de ese modo notaría menos el peso de las horas. Sin embargo, cuando creyó haber dormido lo suficiente como para estar al menos en la mitad del trayecto, abrió los ojos y comprobó que sólo habían pasado veinte minutos. Resopló y decidió ir a la cafetería, al menos el recorrer los tres vagones que la separaban del que correspondía a ese servicio la distraería un poco. Kagome era consciente que se estaba dejando llevar por la ansiedad y aun así le era imposible corregir el rumbo.
Desde aquello, ya habían pasado dos horas.
El paisaje invernal se hacía cada vez más evidente y Kagome recordó que pronto se cumpliría un año desde la última vez que estuvo aquí. Una sensación agridulce se le instaló en el estómago y sus emociones parecieron imbuirse de aquello. No le había querido mencionar a InuYasha el temor que sentía al juicio que pudiese hacer la madre de éste al verla nuevamente. Aunque no lo hubiesen hablado de forma clara, él sí le contó de su decisión de volver a Nakano poco después de desaparecer ella. Desaparecer, ese había sido el término que usó y no necesitaba ser demasiado lista para saber que la madre había visto sufrir a su hijo. No obstante, aquello no le impediría estar con InuYasha, si tenía que aprender de flores, plantas y lunaciones, lo haría.
Miró su móvil y comprobó que no había recibido ningún mensaje durante la última hora. Sólo le quedaban veinte minutos de viaje y lo mejor sería comenzar a organizar sus pertenencias; su portátil, el abrigo, el bolso que se colgaría cruzado y la pequeña maleta de viaje que había preparado para tres días.
Cuando aún le quedaban diez minutos de viaje, se observó en un espejo pequeño que llevaba en el bolso y comprobó que el sutil maquillaje que se había puesto esa mañana, casi de madrugada, continuaba en su sitio. Se peinó el pelo con los dedos y metió el espejo nuevamente en el bolso. Su móvil vibró en el bolsillo del abrigo verde que ya se había puesto y pudo ver que era un mensaje de InuYasha.
Ya estoy aquí —anunciaba.
Y a Kagome se le olvidó el tiempo de viaje, el cansancio que cargaba por una semana extenuante y la tensión de reencontrarse con personas que podían poner un juicio sobre ella. InuYasha la estaba esperando y eso era lo único que realmente importaba. Una frase se formó en su mente ante aquel sentimiento; la vida es aquello que sucede dentro, mientras lo demás circula alrededor.
Miró por la ventana y sonrió, InuYasha era parte de su vida ahora.
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Continuará
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N/A
Hola a quienes siguen IZON a través de estas entregas cortas que me están gustando mucho como sistema. Espero que estén disfrutando y que me cuenten en los comentarios.
Besos
Anyara
