IZON SHŌ

Kimi ni

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"Adicción, a ti"

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Anexo III

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La inconsciencia la había abordado hace largo rato, o al menos eso es lo que sintió Kagome cuando comenzó a despertar y los pensamientos coherentes empezaron a llegar poco a poco hasta su mente. Se supo cómoda, se supo envuelta en una agradable sensación de bienestar y también se supo acompañada. Fue en ese instante en que su cuerpo le pidió volver a existir y respiró hondamente, como si se concediera a sí misma la vida. Luego abrió los ojos y lo encontró a él.

Muchas veces me pregunto qué sueños se esconden tras tus párpados cerrados —pensó Kagome.

InuYasha permanecía aún dormido y de medio lado hacia ella, escondiendo su rostro a la luz tenue que entraba por la ventana. Kagome se permitió observar sus pestañas blanquecinas, tan largas que conseguían tocar levemente el inicio de la mejilla. Sus labios estaban cerrados y su respiración parecía traer consigo la calma que ambos habían conseguido al encontrarse nuevamente. A su mente vino el momento exacto en que lo vio en la estación de tren de Nakano. El corazón le avisaba de la emoción que en ese instante parecía recorrerla del mismo modo que lo hacía la sangre que la mantenía con vida. Comenzó a dar pasos hacia él, sin saber en qué momento éstos parecieron aumentar en ritmo hasta casi emprender una pequeña carrera, entorpecida por todas las demás personas sobrantes en la estación. Sonrió ante el recuerdo y su propio pensamiento, para luego pasar nuevamente por la emoción burbujeante de extender la mano hacia InuYasha y encontrar la de él que se enlazó a la suya con una facilidad asombrosa. No tuvo tiempo, entonces, de pensar demasiado en ello, se quedó atrapada entre un parpadeo y otro de los ojos hermosamente dorados y brillantes que la observaban.

Hola, tú —le había dicho él.

Hola, tú —respondió ella.

Esa frase se había convertido en una especie de saludo especial entre ellos, que rememoraba momentos, sensaciones, anhelos y un amor confesado; aunque aún increíble.

El resplandor de la luz de la mañana hizo brillar algunas de las cuentas del collar que ella le había regalado a InuYasha. Quiso tocarlas, sin embargo se abstuvo para no despertarlo. Había sido una grata sorpresa comprobar que aún lo tenía cuando se reencontró con él hace poco más de dos semanas. Se llevó una mano al cuello ante las sensaciones de ese recuerdo y acarició la pequeña perla que permanecía colgando de la cadena que llevaba. Notó, nuevamente, esa profunda sensación de plenitud que la invadía cuando se trataba de InuYasha.

Cerró los ojos y decidió volver a dormir un poco más. Se acercó otro poco al cuerpo desnudo de su compañero y se deleitó con la calidez conocida. No tardó demasiado en sentir la mano de él sobre su cadera y el modo particular en que la sostenía, rodeándola con todo el cuerpo. Kagome sonrió hacia el pecho de InuYasha y se relajó en aquel abrazo esperado.

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Continuara.

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N/A

Es curioso como los personajes de esta historia tienen su propia dinámica y me llevan de la mano. Amo a los InuKag de IZON.

Espero que estén disfrutando de estas entregas cortas y que me cuenten en los comentarios.

Un beso.

Anyara