IZON SHŌ
Kimi ni
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"Adicción, a ti"
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Anexo V
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InuYasha alzó por última vez la mano mientras el tren se alejaba del andén y se llevaba con él una parte importante de su corazón; Kagome. Respiró de una bocanada el aire y lo soltó de inmediato, en una especie de liberación necesaria para poder seguir sin que la añoranza lo consumiera a escasos minutos de la despedida. Le resultaba extrañamente dolorosa la separación, era como volver de nuevo a la adolescencia, aunque sin la permisividad que le daba aquel tiempo en el que las emociones se disparaban y gobernaban la acción. Ahora ya era un adulto y no podía permitirse ser frágil de ese mismo modo; de hecho, dentro de dos horas debía estar trabajando.
Se sonrió ante su patética sensación de miseria y se permitió reflexionar mientras desandaba los pasos que había caminado con Kagome a su lado, hasta la salida de la estación de trenes de Nakano.
¿Por qué se sentía como un animal herido?
¿Por qué el día que comenzaba lo hacía sentir así de avaro?
¿Cómo era posible que los tres últimos días, atiborrados de alegría, amor y pasión, se estuviesen convirtiendo en una pesadilla dentro de su cabeza?
Mantuvo la sonrisa irónica. Era lógico, después de la enorme subida de emociones que le significaba la presencia de Kagome, venía la cuesta abajo.
Volvió a llenarse con el aire fresco y frío de exterior de la estación y miró al cielo gris que le auguraba días igual de grises hasta que pudiese ir a Tokyo, dentro de dos semanas.
La constante del tiempo le pareció una putada, mientras recorría las calles frías en dirección a la casa que compartía con su madre. Las últimas tres noches las había pasado en un apartamento alquilado por días para tener la intimidad que necesitaba con Kagome. Aquello era algo que debía solucionar, después de todo un apartamento pequeño no era prohibitivo en esta zona de Japón. Aun así, quedaba un gran detalle que aclarar ¿Vendría ella a vivir con él?
Ese pensamiento deambulaba en su mente como algo inconcluso. Podía proponerlo, no obstante ¿Qué derecho tenía de hacerlo si él no podía ofrecer lo mismo?
Su colaboración con Jinenji iba muy bien, de hecho el número de clientes iba en un alza suave y continua, brindando buena salud al emprendimiento; no era responsable pensar en abandonarlo todo.
Se rió de sí mismo ante esa última idea. Nunca había sido un hombre dado a la aventura en cuestiones financieras, ni siquiera cuando su vida sexual era un caos inabordable. Sin embargo, ahora mismo se sentía capaz de volver a la estación de Nakano y tomar el primer tren que lo llevase junto a Kagome. Se detuvo, miró atrás e intentó tener la cabeza fría, aunque fuese a base de voluntad. Dentro de dos semanas estaría nuevamente con ella. Notó que su móvil se removía en el bolsillo de su chaqueta y cuando miró el mensaje que le había dejado, se encontró con la foto de una clavícula de piel clara y suave, en la que se marcaba un leve morado que él mismo había dejado ahí en medio de la pasión.
Dos semanas —pensó—. Mierda.
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N/A
Aquí les dejo uno más de Kimi Ni. Amo esta continuación, sobre todo por la ligereza que me permite el escribirla sin una fecha estipulada de entrega y aunque sé que hay quienes desearían que me dedicase más a ella, para mí como creadora el tener la libertad que me dan los drabbles es necesaria.
Gracias por leer y comentar, leo todo lo que me escriben aunque no lo responda aún.
Besos!
Anyara
