IZON SHŌ
Kimi ni
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"Adicción, a ti"
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Anexo VI
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El ambiente en la izakaya era el habitual para un día entre semana. Cuando llegaba la tarde el lugar se iba llenando poco a poco con los jóvenes del barrio que amenizaban el espacio con risas y conversaciones. InuYasha había salido de la cocina en la que se preparaban las bases de las comidas y tomó su lugar en la cocina que tenían a vista del público. Cada día eran más las personas que se acercaban para ver cómo se preparaba el ramen o los minutos que le tomaba a las gyozas estar en su punto. InuYasha hacía de su labor un pequeño espectáculo que le daba al sitio un toque personal.
—A este paso te convertirás en lo más parecido a una estrella de la música —bromeó Jinenji, entregando una hoja de pedido, luego de abrirse paso por un grupo de chicas que llevaban un par de semanas viniendo a cenar y habían instalado su punto de encuentro junto al mesón en que InuYasha servía.
—Le diré a tu madre que sigues exagerando todo —le advirtió InuYasha, tomando la nota de pedido para leer lo que debía preparar.
Jinenji se acercó un poco más a su amigo y le dio una respuesta algo más privada.
—Y yo le diré a la tuya que estás buscando apartamento para emanciparte —le sonrió. InuYasha sonrió en respuesta y continuó con su trabajo.
Esa misma noche, Jinenji le envió un mensaje con la dirección de un apartamento que se alquilaba a unas cuántas calles de la zona en la que se encontraba la izakaya.
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InuYasha se paseaba por el espacio del apartamento que estaba visitando. Era el tercero que veía esta semana. La distribución le gustaba; a pocos pasos de la puerta de entrada estaba la cocina y el baño, luego había una estancia con sitio para un sofá o un comedor. A un costado de la habitación principal se encontraba una puerta que se deslizaba y dejaba paso abierto entre lo que podía ser un dormitorio y el resto del lugar. Tenía un gran ventanal en el otro costado y éste permitía ver el campo abierto más allá del río. El apartamento era pequeño, compacto si se quería, y no era difícil para InuYasha verse haciendo vida en él junto a Kagome.
—Entonces ¿Está disponible desde ya? —preguntó a la agente de la inmobiliaria que le estaba enseñando el lugar.
—Sí, una vez se organicen los papeles.
La respuesta que recibió era positiva y eso lo animó un poco más.
—¿Me permite hacer una llamada? —se dirigió a la agente.
—Claro —aceptó ésta e hizo una suave reverencia antes de salir del apartamento para dejar a su cliente la intimidad necesaria.
InuYasha miró la pantalla de su móvil y en ella estaba el nombre de Kagome, junto a una pequeña fotografía que la mostraba serena. Le dio a la llamada y esperó a escuchar su voz.
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Continuará
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N/A
Cada vez que termino uno de estos drabbles pienso en lo extraño que se me hace estar continuando con esta historia y sentir que hay tanto aún que quiero contar de ella. Me alegra esa sensación.
Espero que hayan disfrutado de la lectura y que me cuenten
Besos
Anyara
