ERO

Beso

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Toque tus labios y no supe en qué momento de aquel ritual me perdí. No hablo de la pérdida del entorno, o de los sentidos; me perdí totalmente. Después de ese primer roce en el que mis labios tocaron la piel fina y cálida de tu boca, mis emociones se acumularon en el estómago, como si me anticiparan que cada parte de mí se convertiría en una presa sustancial de tus deseos. Quizás debí advertirlo, saber, desde esa primera mirada de tus ojos castaños, dulces y algo melancólicos, que me arrebatarías y que nada de lo que intentase podría detener la apabullante posesión que ibas a conseguir.

Me descubrí pensando, en medio del roce de tu lengua que pedía autorización para tocar la mía, que si el mundo se acabase ahora mismo, no desearía nada más que encontrar ese fin en este mismo lugar; junto a ti, con tu cuerpo presionado hacia la pared de una habitación desconocida.

No supe, entonces, que el calor de tu boca al abrirse para mí, tendría el efecto adictivo del opio cuando envuelve los sentidos. Tocar tu lengua, invadir tu boca, resultó ser un preámbulo excitante que me tuvo, en cuestión de un instante, tentando el abismo de la locura.

Debo reconocer que sentir el calor suave, húmedo, embriagante, del interior de tu boca, fue como pisar en el aire y no saber de límites hasta que mi cuerpo dolió de intentar unirse al tuyo y tú te quejaste por la intensidad con que yo lo deseaba. Sucumbí a la calidez de tu lengua, al firme contacto de ésta con la mía y a su intensa ferviente intromisión.

El beso se había convertido en fuego.

No tardé demasiado en encontrarme balbuceando tu nombre; con mis labios sobre los tuyos, con mis pensamientos queriendo invadir cada parte de los que tú creabas— Kagome.

Si tuviese que datar un momento para la pérdida total de los límites que hasta entonces había puesto en mi vida, sería en instante preciso en que te escuché murmurar mi nombre— InuYasha.

Después de eso todo fue cuesta arriba o abajo, según la perspectiva de cada uno de nosotros. Yo sé que me entregué a una pasión que no había conocido hasta ese momento y tú, bueno tú, me recibiste.

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N/A

Una entrega más de ERO que nació de las ganas de escribir más XXX. Le conté a una querida amiga la imagen inicial de este drabble y aunque no tengo lugar a más historias, quién sabe, quizás se convierta en otra más. AMO ESCRIBIR.

Besos

Anyara