IZON SHŌ

Kimi ni

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"Adicción, a ti"

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Anexo XII

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InuYasha observaba el techo de la habitación que tenía en casa de su madre. Cavilaba sobre su despertar del día anterior en el apartamento de Kagome, sobre la agradable sensación de tenerla a su lado y el olor a café recién hecho. Sólo habían pasado veinticuatro horas desde que dejó Tokio y ya la extrañaba con pasión furibunda. Cerró los ojos un instante y volvió a rememorar la mirada que Kagome le daba, mientras le rodeaba el sexo con los labios. InuYasha se sacudió ante un golpe de excitación que no pudo evitar, resultó como un latigazo de pasión que le quitó el aliento y estaba seguro que le instalaría en la mente una idea para el resto del día.

Suspiró.

Se sentía algo inquieto ante la necesidad física que parecía tener Kagome el día anterior. Podía ser simplemente deseo, ansia, o la anticipación de la carencia que él mismo experimentaba ahora al tenerla lejos. Sin embargo, no podía dejar de pensar en que la fervorosa hambre con que lo abordó se parecía demasiado a los primeros encuentros que habían tenido, cuando ambos parecían descargar sus temores a través del sexo.

Extendió la mano y tomó su móvil. Aún era temprano y esperaba encontrar a Kagome aún en su apartamento antes de salir al trabajo. La nueva responsabilidad que ella estaba por asumir le exigiría más tiempo en la oficina, restando días a los que ahora tenían para verse. InuYasha no sabía cómo sentirse al respecto, había guardado todas las preocupaciones sobre la relación que mantenían para cuando estuviese de regreso en Nakano; no quiso arruinar el poco tiempo que pasaban juntos. Su ilusión de compartir apartamento había quedado en una especie de pausa permanente, no podía ni pensar en sugerir la idea.

Antes de marcar la llamada miró entre las nuevas fotos que tenía en su galería y se quedó observando una que le había tomado a Kagome mientras dormía a su lado. Esa mañana la luz de la calle se colaba por la ventana y le permitía una imagen hermosa de las facciones de su rostro, entre luces y sombras. InuYasha recordaba haberse quedado prendado del modo en que las pestañas se le curvaban de forma sutil, elevándose justo antes de tocar el pómulo. En ese instante deseo besarle los ojos, como un modo de atesorar aquello que Kagome pudiese estar soñando. Sin embargo, se contuvo y prefirió conservar la emoción que lo llenaba por medio de una imagen a la que volver en medio de la soledad.

Sí, debía reconocer que se sentía solo cuando despertaba sin Kagome junto a él.

El tono de llamada sonó unas cuántas veces antes que InuYasha decidiera cortar cuando no recibió respuesta. Dejó el móvil a un lado antes de concluir que era tiempo de entrar a la ducha, no quería dar demasiada importancia al asunto. Un instante después le llegó la notificación de un mensaje.

Te llamaré más tarde.

Volvió a dejar el móvil sobre la cama y salió de la habitación.

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N/A

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Anyara