IZON SHŌ

Kimi ni

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"Adicción, a ti"

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Anexo XV

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InuYasha se movía con rapidez de un lado a otro de la cocina de la izakaya, mientras preparaba lo que le era pedido. De tanto en tanto aparecía Jinenji, tras el noren que comunicaba con la zona principal, para preguntar si aún quedaba algún plato de los especiales que servían los días jueves para cenar.

—No quedan ¿Has hecho el descuento a medida que los vas vendiendo? —la pregunta fue hecha con algo más de ímpetu del que era necesario para la situación. El estrés que le ocasionaba el ritmo de la cocina, sumado a que Jinenji basaba su método de organización en la capacidad que tenía su memoria, hacía que se le oscureciera el humor.

Los jueves eran días de mucho trabajo en la izakaya, más aún cuando InuYasha tenía planeado viajar a Tokyo durante el fin de semana. Había dejado una serie de cosas adelantadas para pasarse por la mañana y terminar lo pendiente con un poco más de calma. Los últimos días con Kagome habían resultado muy extraños. Desde el fin de semana en que era el turno de ella para viajar y no había podido hacerlo, ambos habían estado muy silenciosos. Se llamaban a diario, sin embargo, las conversaciones parecían fluir con cierta resistencia la que InuYasha no estaba seguro de saber interpretar. De hecho, no sabía si era Kagome quien ponía esa resistencia o era la que él mismo experimentaba.

Decidió que no era momento para pensar en eso, en este instante la cocina entonaba su sinfonía de metal, palillos y cerámica; fuego y el movimiento asertivo de quienes trabajaban en ella.

Dos ramen de res y una ración de zanahorias en tempura —la voz de Hikari sonó desde la entrada.

Va —respondió InuYasha, de forma mecánica.

Se había acostumbrado al tono de su voz y al modo alegre en que la chica, que habían contratado hace sólo un par de semanas, se dirigía a todos. Incluso, le sorprendió la forma en que se divirtió junto a ellos; Jinenji, Osamu, Kazuki y él, durante el cierre del fin de semana anterior, a pesar del adusto trabajo que tuvieron ese día.

—InuYasha—escuchó otra vez a Jinenji.

—Te he dicho que hagas el descuento de la nota que te he dejado —no pudo ocultar la exasperación de su expresión.

—Tranquilo, no es por eso —Jinenji pareció sonreír—. Te buscan.

InuYasha abandonó la atención sobre el plato de ramen que estaba preparando y le hizo un gesto a Osamu, quien trabajaba en la cocina con él, para que terminase.

—¿Quién me busca?

InuYasha cruzó el noren que separaba su espacio de trabajo habitual del resto de la izakaya. Jinenji le indicó un lugar junto a la puerta en tanto él atendía la barra. Caminó en esa dirección, mientras terminaba de secarse las manos con un paño de algodón que usaba. En ese momento la vio, con el abrigo sostenido en un brazo y la maleta a un lado. Tras ella, más allá del cristal, se veía caer la nieve.

—Hola, tú —saludó Kagome.

InuYasha sonrió, estaba cansado y, sin embargo su sonrisa resultó alegre.

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Continuará

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N/A

Me ha gustado mucho escribir este drabble, estos InuKag están tan vivos e imantados, que se llaman y yo les obedezco.

Gracias por leer y comentar.

Anyara