IZON SHŌ

Kimi ni

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"Adicción, a ti"

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Anexo XVII

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InuYasha acarició los hombros de Kagome y deslizó el abrigo que ella vestía hacia atrás, dejando que éste cayera al suelo de la entrada a su apartamento. Descendió la caricia con las manos abiertas por sobre la espalda, y consiguió con ese gesto que el pecho de ambos se presionara uno hacia el otro. Escuchó a Kagome suspirar sobre sus labios, y deseó más de aquellos suaves sonidos que ella liberaba cuando el ansia iba en aumento. Ambos disfrutaban de la calma en los besos que se daban y que, a diferencia de los compartidos en uno de los rellanos del edificio un momento atrás, se habían ralentizado casi como una forma no verbal de decir; al fin estamos juntos. Podía notar esa cercanía en la piel que aún no desnudaban, en el modo en que sentía que ella se sostenía de él, y que parecía indicar que necesitaba un ancla para no perderse en la excitación.

Ahora fue InuYasha quien suspiró. Comenzaba a pensar que mientras más lento besaba a Kagome, más rápido le latía el corazón. Era una sensación adictiva que quería extender y disfrutar por más tiempo, sin embargo, también deseaba tenerla desnuda y sofocada por el placer del sexo.

La sostuvo por la cintura y presionó ahí los dedos en un gesto que a ambos les era conocido.

—¿Hay una cama en este lugar? —la escuchó hacer la pregunta a medida que perdía el aliento ante la presión que él ejercía con su cadera hacia la de ella.

InuYasha respondió con un sonido afirmativo que se alargó un poco más de lo necesario, terminando en una expresión de placer. Había encontrado el borde de la media que Kagome vestía y la traba del ligero que la sostenía.

—No te atrevas a quitarla —la voz de ella buscaba mostrar decisión, aunque la respiración agitada la hacía perder fuerza. Y ante aquello él sonrió.

—¿Por qué no? —la miró a los ojos, mientras la iluminaba una escasa estela de luz proveniente de las farolas de la calle. Quería ver la excesiva intencionalidad que había en Kagome cuando buscaba seducirlo.

—Acepta un no —replicó ella, y a continuación le puso las palmas de las manos sobre los hombros para apartarlo con suavidad. InuYasha no quiso reprimir una mueca de fingida decepción—. Ve a la cama y cierra los ojos.

Respiró hondamente ante la expectativa, y tocó los labios de ella con los propios en un gesto suave previo a entregar su obediencia.

Encendió la luz tenue de una lamparilla y comenzó a quitarse parte de la ropa mientras avanzaba por el corto pasillo por el que pronto le seguiría Kagome. No tardó demasiado en escuchar el andar lento de unos tacones sobre el suelo de madera. InuYasha cerró los ojos de forma instintiva imaginándola mientras se acercaba. Se sentó en el borde de la cama y quiso abrir los ojos cuando escuchó que se detenía a poca distancia de él. Espero, y la respiración se le agitó en un acto de anticipación y anhelo.

—Abre los ojos.

La voz de Kagome resultó particularmente estimulante para él en ese instante. InuYasha se descubrió buscando una nueva respiración profunda antes de acatar la petición, y cuando abrió los ojos el aire lo abandonó como un resoplido.

Kagome vestía la lencería que le había enseñado a través del móvil, además de unos maravillosos tacones que acentuaban su figura. La luz de la lamparilla que él había puesto era cálida e iluminaba el volumen del cuerpo de ella con esa misma calidez. InuYasha sólo podía pensar en tocar cada luz y sombra; relieve o hendidura que ahora podía ver.

—Ven aquí.

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Continuará.

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N/A

Tenía ganas de comenzar con esta escena que se irá desarrollando en varias entregas.

Gracias por acompañarme, leer y comentar.

Anyara