IZON SHŌ

Kimi ni

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"Adicción, a ti"

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Anexo XVIII

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—Ven aquí.

InuYasha expresó su deseo inmediato.

—Tócate —esa sola palabra salida de los labios delineados, y cubiertos de un vibrante tono rojo, elevó su temperatura por encima de lo considerado normal.

¿Cuándo se ha vuelto a pintar los labios? —la pregunta deambuló por su mente mientras una sensación de densidad abordó su cuerpo, y pareció bullir al punto de notar en los dedos el recuerdo de tocar su piel. Sin embargo, ella se mantuvo ahí, quieta a un par de metros, sin intención aparente de calmar la excitación indudable de su cuerpo.

—Quiero que lo hagas tú —le confesó, echado sobre la cama, para luego cometer la imprudencia de oprimir con una mano su sexo que aún permanecía cubierto por el pantalón.

La expresión de la mirada de Kagome, y el modo en que mantuvo los labios entreabiertos, lo llevaron a recuperar alguno de los tantos recuerdos que tenía de ella en medio del placer.

—Tócate, para mí —la forma en que jugaba con la entonación de su voz se aliaba al toque de sus dedos sobre uno de los tirantes del sujetador de encaje. InuYasha tuvo su atención atrapada, de inmediato, por el rosado de un pezón que se traslucía bajo la tela.

—¿Por qué me haces esto? —no había lamento real en la pregunta, que fue una total retórica.

La vio delinear una suave sonrisa e impulsado por aquella impunidad, comenzó a deshacer la sujeción del botón del pantalón para seguir luego con la cremallera. No deseaba dejar de observar a Kagome, completamente preso de los lentos movimientos de las manos que dejaron caer el otro tirante. Ese gesto permitió que el sujetador se sostuviese sólo, y majestuosamente, de la forma del pecho.

Kagome —musitó su nombre, mientras aplacaba la intensidad de su excitación con una mano por sobre la tela del bóxer que vestía.

—Dime, InuYasha —ella respondió en un tono oscuro que se acompañó del devaneo de los dedos por el ribete del sujetador, amenazando con descubrir el pezón.

InuYasha pensó en la más blasfema de las oraciones antes de cerrar los ojos y sisear su agitación. Luego de ello buscó su sexo bajo la ropa y se acarició como Kagome le pedía.

—Deja que yo te vea —murmuró ella, o susurró, InuYasha no estaba seguro, sin embargo notó que el deseo en sus palabras pareció cosquillearle bajo la piel. Su erección se llenó aún más, y evidenció para él que la ansiedad se entrelazaba con el dolor.

Decidió apresurar su desnudez para que Kagome, por fin, consiguiera lo que quería.

—Arriba y abajo… por favor —ella pareció suplicar, en tanto uno de sus pezones se asomaba tras el encaje que había removido.

De forma casi involuntaria, InuYasha comenzó el movimiento que Kagome le pedía. Notó que su respiración se agitaba un poco más ante la visión inminente del pecho desnudo de ella.

—Así —Kagome musitó su aprobación, lo hizo suficientemente alto como para que InuYasha la escuchase. Eso lo llevó a presionar en los lugares conocidos y adecuados de su sexo para acentuar las sensaciones. No podía dejar de mirar el juego perverso de las manos de Kagome que le iban mostrando la desnudez parcial de su pecho, a la vez que comenzaba a buscar bajo la diminuta braga que llevaba.

InuYasha volvió a cerrar los ojos en medio del vértigo de la excitación e imaginó que su sexo se abría paso en la humedad que Kagome aún escondía. La presión de una eyaculación empezó a juguetear en su vientre y la miró con un gesto que suplicaba por su cercanía.

—Aún no —dijo ella, e InuYasha volvió a cerrar los ojos.

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Continuará

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N/A

Finalmente esta escena se está contando en partes y me gusta mucho el modo en que se pasa de un momento a otro.

Gracias por leer y dejar sus comentarios.

Anyara