IZON SHŌ
Kimi ni
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"Adicción, a ti"
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Anexo XX
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Kagome había iniciado este juego y sabía que estaba perdiendo, más aun ahora que observaba a InuYasha desnudo, tensarse y cimbrarse en medio de la descarga profusa de su orgasmo. Todo el cuerpo le pedía unirse a él. La visión que InuYasha le proporcionaba, unida al sonido profundo de su voz jadeando el clímax, la tenía a un toque del suyo. Kagome notaba el modo en que se le había erizado la piel y su propio sexo se contraía en ansia.
Acortó la distancia que la separaba de InuYasha y se preguntó si sería capaz de mantener el juego, o simplemente se rendiría a él. Decidió que lo iba a intentar un poco más. Se acercó lo suficiente como para rozar su pierna con una de las de él y en ese momento tuvo toda la atención de InuYasha. Éste permanecía echado sobre la cama, sosteniendo su propia ropa interior hacía su sexo para limpiarse. Kagome extendió la mano y con un gesto pidió reemplazarlo en la labor. Él le dio una mirada intensa mientras cedía a la petición. Ella lo frotó con cuidada fuerza, la suficiente como para no permitirle olvidar que este era sólo el inicio. A continuación se deshizo de la prenda y reemplazó el toque por el de su mano. El sexo de InuYasha aún permanecía en un estado de semi erección y eso puso una idea en su mente. Se sentó sobre sus muslos y comenzó un masaje cadencioso con ambas manos.
InuYasha la tuvo finalmente a su alcance. En tanto las caricias que Kagome le daba lo iban estimulando lentamente, él se incorporó y se llenó las manos con el pecho cubierto por el encaje del sujetador. Acarició los pezones con los pulgares y éstos se endurecieron al tacto, no tardó demasiado en remover la tela y alcanzar uno de ellos con la boca. La sintió tensarse y jadear, y eso le hizo pensar que ella estaba a un paso de permitirle el control. No obstante, se equivocaba. Kagome le sostuvo las muñecas e intentó apartarle las manos. InuYasha no cedía, ni soltaba el premio que tenía entre la lengua y el paladar. Tardó un instante antes de declarar una intención.
—Ya no conseguirás que te suelte —murmuró InuYasha sobre el pecho, y la abrazó con codicia.
Kagome le hundió los dedos en el pelo y sostuvo su cabeza hacia ella, haciéndose parte del abrazo. Luego quiso recordar su papel de dominadora y buscó apartarlo, sin éxito.
—Tendrás que atarme si esperas que te suelte —InuYasha le advirtió.
La escuchó resoplar y notó que temblaba ante sus palabras.
—Sí, probablemente debí traer algo para atarte —aceptó Kagome, después de elucubrar la imagen de InuYasha con las muñecas trabadas mientras ella se las sostenía por encima de la cabeza.
La mirada que él le dio ante esas palabras fue intensa y cargada del deseo que repuntaba, del mismo modo que lo hacía su erección.
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Continuará
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N/A
Hola a quienes pasan por aquí y me acompañan con esta historia.
Me está resultando interesante escribir este lemon por capítulos cortos, además, siento que estos personajes ya se merecían algo intenso y descriptivo.
Gracias por leer y comentar.
Anyara.
