Estamos tratando de mantener las cosas en calma todavía, pero no falta mucho para que esto se vaya lentamente hacia el abismo...


El transcurso de los días fue trayendo nuevas visiones de sus nuevos trabajos, los deberes de la casa habían ido cambiando, turnándose de diferente manera; Hogo resentía cada vez más el estar solo en casa, por lo que los hermanos tenían que durar más en sus paseos nocturnos luego de la cena. O en su defecto, más tiempo de mimos en casa.

Esa mañana y aunque no siendo extraño, Sato se había levantado un pelín más tarde, Asahi, Saya y Takeshi ya habían salido de casa, ella estaba por marcharse, cuando escuchó a Sato aún en las habitaciones.

- ¿Todavía no te vas? – Preguntó ella al verle bajar las escaleras a toda prisa.

-Me quede dormido- Paso a la cocina rápidamente, llevando en la boca un pan tostado, le dio un beso en la frente a su hermana y salió de la casa apenas diciendo adiós.

La chica suspiró, se dio la vuelta para asegurarse de que todo estaba en orden y pudo ver el bento de su hermano sobre la barra que dividía a la cocina del comedor. Volvió a suspirar, caminando hacia la barra y tomando el almuerzo, resignándose a llevárselo a la división, así como un par de cosas extras y abriendo la puerta, viendo la lluvia caer.

-No ha parado de llover desde anoche- Sonrió, saliendo a la lluvia, donde una fina capa de diamante la cubría, impidiendo que el agua la mojara y como esta era bastante amplia, el agua tampoco salpicaba sobre sus pies -Quizá llegue un poco tarde a mi división, aunque bueno, tampoco voy con las manos vacías

Comenzó su andar hacia la novena, sonriente, feliz de volver a ver a su amigo de la academia, tenía tiempo de no verlo, desde que su abuelo comenzara a entrenarlos en privado una vez se graduaran.

...

Justo cuando Sato estaba las puertas de la división, vio saliendo al teniente Hisagi cargando varias copias del nuevo número de la revista, en el cual llevaban trabajando durante toda la semana para tratar de sacarla a tiempo; lográndolo con éxito.

-Lamento la tardanza, teniente- Se disculpa el moreno al llegar frente a Shūhei, rascándose la nuca, avergonzado -Me quede dormido

-Descuida, llegas justo a tiempo- Responde este -De hecho, llegas en el momento preciso ¿quisieras acompañarme a repartir las revistas a las divisiones? Se lo iba a pedir a Mashiro pero parece que huele cuando la busco para hacer algún encargo

Sato suelta una pequeña carcajada, accediendo a ayudar a su teniente. Ya se había percatado de que Mashiro estaba presente cuando Hisagi traía alguna golosina consigo, pero se desaparecía cuando estaban atascados de trabajo.

-Espero que la lluvia no arruine mucho las revistas- Comenta Shūhei mirando al cielo, sintiendo gruesas gotas cayéndole en el rostro.

-Descuida, Fū Ryū nos mantendrá secos- Apenas dijo eso, una corriente de aire se hizo presente, impidiendo de que las gotas cayeran sobre ellos y, por ende, sobre el papel.

- ¿Tu Zanpaku-tō es tipo viento? - Cuestiona Shūhei, impresionado.

-Sí, por eso tengo los mechones grises- Informa Sato tomándose los mechones largos que caían sobre su frente -La verdad, no me agrada mucho tenerlo de este color, pero cada que intento teñirlo, Fū Ryū termina cambiándolo al día siguiente- Reclama mirando hacia arriba, acto seguido, un fuerte chiflido hace que los cabellos largos de Sato en su nuca caigan sobre su cara. Era como si de verdad estuviera discutiendo con su Zanpaku-tō y esta le respondiera.

-Al parecer tenemos eso en común, a nuestras Zanpaku-tō les gusta molestarnos – pese a eso, ambos hombres ríen, como resignados a su relación tan peculiar con sus respectivas Zanpaku-tō.

...

Shūhei y Sato terminaron por alejarse de la división, habían comenzado su labor por repartir la revista recién impresa, habían trabajado bastante en ella como para no sentirse felices por el logro.

-Ay, se ha ido- Dijo la albina al llegar a la división, sintiendo el reiatsu de su hermano alejarse junto con el de su viejo amigo -No puedo ir a perseguir a Sato por todo el gotei, le dejare el almuerzo con alguien

Terminó por entrar a la división, trataba de encontrar al reiatsu de mayor rango, hasta que pudo ver a la segunda teniente.

-Disculpa- Mashiro volteo a verla, acto que hizo que sus acompañantes también lo hicieran -Estoy buscando a Satoshi, creo que acaba de irse, quisiera dejarle el almuerzo que olvido en casa

-Acaba de irse con Shūhei a repartir el nuevo número de la revista, tu eres...- Mashiro se quedo con la boca abierta, inflando los cachetes por la interrupción del albino.

-Soy su hermana, Asami- Dijo la menor, quien ya había volteado a ver a su interlocutor -Usted debe ser el capitán Muguruma

Había escuchado a su nuevo recluta hablar de su familia, específicamente de los postres de la chica frente a él; y cada que lo hacia, creía que hablaba de una niña, y ella no lo era. Ese día llevaba casi por completo su cabello suelto, permitiendo que la humedad del ambiente hiciera su trabajo, ondulando su cabello y siendo únicamente delimitado por un par de trenzas que iniciaban del frente de su rostro y se unían por la parte trasera, dejando el rostro enmarcado por algunos mechones rebeldes que caían en ondas.

-Un placer conocerte- Kensei había relajado la postura, solía comportarse generalmente a la defensiva, pero su expresión corporal lo delataba -Sígueme, puedes dejarlo en mi oficina, se lo daré cuando vuelva

-Veo que mi hermano se ha esforzado por adaptarse a la editorial- Comentó ella siguiendo al capitán por un pasillo, pudiendo observar la lluvia caer a un lado.

-Bueno, ah hecho más que otros, se ah adaptado bastante bien a la rutina de la división- Asami dejo escapar una sonrisa, le gustaba escuchar buenas cosas del atolondrado de su hermano -¿Quisieras tomar algo? ¿Te? ¿Café?

-Muchas gracias, pero debo llegar a mi división- Respondió amablemente, justo cuando llegaban a la oficina del hombre -Antes de que lo olvide, traje algo para Shū, pero puede quedárselo usted, luego traeré mas personalmente, y quizá acepte su invitación

Esto tomo por sorpresa al capitán, dejando mostrar la sorpresa en su rostro. La chica le ofreció el almuerzo de su hermano y lo que había llevado para su amigo, algo perplejo por las palabras de esta.

-Con su permiso capitán, me retiro- Asami dio media vuelta, saliendo de la oficina y dirigiéndose a su división, esta vez con paso más acelerado, teniendo ya las manos más libres, no había nada que pudiera dañarse por el movimiento.

Kensei se había quedado parado frente a su escritorio con las cosas en la mano, terminando por poner el bento del chico sobre la madera y desenvolviendo el saquito que la chica dejara. Unas cuantas galletas yacen sobre la palma de su mano, arqueo una ceja, dudando aún de lo que el novato decía; vaya sorpresa la que se llevó al dar el primer mordisco.

Las dejo sobre su escritorio y se sirvió una taza de café, leyendo los documentos pendientes.

...

Satoshi era un parlanchín de primera. En todo el trayecto a repartir las revistas por el gotei, aquel shinigami no paraba de hablarle de diversas cosas, ya fuera de sus hermanos o de él mismo. Eso no molestaba a Shūhei, al contrario, su nuevo recluta le agradaba cada vez más, la plática que estaban teniendo hacia más amena la entrega de la revista, la cual, el moreno llego a promocionar con bastante entusiasmo, haciendo a los shinigamis interesarse aún más en leerla.

-Solo nos quedan unas cuantas divisiones más- Comenta Shūhei. Justo en ese momento se dirigían a la segunda división, dejando escapar un suspiro -No sé porque me sigo molestando en entregar revistas aquí, la capitana nunca muestra interés alguno en la editorial de la novena

-Deja que yo me encargue, creo que he logrado interesar a varios hoy- Alardea muy seguro Sato.

-Eres bueno, pero la capitana de la segunda es la mujer más dura e inflexible de los trece escuadrones- Advierte Shūhei.

Satoshi sonríe confiado, y algo intrigado. Había oído hablar de la capitana de la segunda, pero nunca la había visto en persona.

-¡Oigan, ustedes dos! - Les detiene una voz molesta en cuanto entran a la explanada de la división - ¿Qué hacen aquí?

-Hola, Omaeda- Saluda Shūhei sin mucho gusto -Venimos a entregar el numero de la revista de este mes

-Ja, esa basura suya no es del interés de la segunda división- Escupe pretencioso, cruzándose de brazos -Pueden llevársela a otra parte- Hace gesto como si espantara moscas.

-Que a ti no te guste o no sepas leer no significa que sea una basura- Habla Sato sin pudor alguno, obteniendo una mirada preocupada por parte de Shūhei y una de total molestia de Omaeda.

- ¿Qué dijiste chiquillo? - El teniente se planta frente suyo - ¿Sabes con quien estás hablando? - Lo encara furioso, pero Sato ni se inmuta, al contrario, sonríe socarrón, como provocándolo.

Shūhei estaba a punto de intervenir antes de que su nuevo recluta se metiera en problemas, cuando una serie de golpes se escucharon cerca de ahí, lo que hizo que los tres hombres voltearan a ver la procedencia del ruido, encontrando que la capitana de la división se encontraba entrenando con ferocidad, dando una serie de espadazos tan veloces que, al parpadear, aquel grueso tronco tenía una centena de cortes imposibles de contar a simple vista. Luego, procedió a dejar la espada a un lado y ahora los golpes que recibía el objetivo eran con sus puños, rodillas, piernas y codos. Cada uno igual de veloz que la espada que uso previamente. Al final, y como si hubiese sido víctima de una explosión espontanea, el tronco se despedazo en miles de astillas diminutas.

-Wow, creo que estoy enamorado- Expresó con fascinación Sato, mirando deslumbrado a la capitana.

Shūhei atina a mirarlo, consternado por sus palabras; no esperaba conocer a alguien en todo el gotei interesado de forma romántica en la capitana de la segunda y, aunque ciertamente era atractiva, todos conocían el frío y difícil carácter de esta.

No conocía aún, alguien tan valiente… o tonto, como para intentar acercársele de esa manera.

-Eso fue asombroso capitana- Alaga el teniente, yendo a donde Soi-Fong.

-Omaeda, las adulaciones no me sirven de nada- Dice con su característica frialdad al tiempo que se acomodaba las vendas de sus puños y repara en la presencia del teniente de la novena y su acompañante - Hisagi ¿qué haces aquí? - Se dirige a él, ya que al otro shinigami no lo conocía.

-Solo veníamos...

-Queríamos entregarte personalmente el número de este mes de la revista- Se adelanta Sato, llegando en un parpadeo justo enfrente de Soi-Fong, a quien rebaza en altura por bastante -Un placer conocerla capitana, soy Yamamoto Satoshi, nuevo recluta de la novena división- Hace una reverencia al tiempo que mostraba una de sus sonrisas más galantes -Debo decir que fue un verdadero deleite ver tu entrenamiento, sería un honor poder entrenar contigo y luego, si me permites, invitarte a comer algo- Dice esto, guiñándole un ojo.

Shūhei miro con sorpresa a su compañero, nunca nadie se había atrevido a tanto.

-"La capitana Soi-Fong lleva un letrero de peligro en la frente, este quiere morir antes de tiempo" - Pensó el teniente.

-Oye chiquillo ¿quién te crees para…

-Omaeda, yo me encargo- Le interrumpe Soi-Fong sin quitar su fría mirada de aquel atrevido shinigami -Creo que el trabajo de tu teniente y el tuyo ya concluyó- Con un chasquido de sus dedos, hace que uno de los subordinados recoja las revistas que traían, retirándose enseguida -Pueden retirarse.

-¿Sabes? Algo me dice que te vez realmente linda cuando sonríes- Shūhei trago saliva al escuchar a Satoshi, su nuevo recluta era un total desquiciado, o un hombre muy, muy valiente. Solo rezaba por que la capitana no fuera a matarlo ahí mismo -Estoy seguro que yo podría hacer que una sonrisa se dibuje en tus labios con más frecuencia

A la capitana comenzaba a formársele una venita en la frente ante el descaro de ese shinigami. Nadie, nunca, había tenido la osadía de abordarla de esa manera y era algo que comenzaba a molestarle de sobremanera.

-Sería un honor entrenar contigo, el tronco no fue un rival digno para ti- Agrega Sato.

- ¿Y que te hace pensar que tu serias un oponente digno? - Desafía Soi-Fong, alzando el rostro para encarar al shinigami.

-Te sorprendería, linda- Sonríe con desafío y a la vez éxtasis, aquella capitana le estaba llamando poderosamente la atención a un nivel que nunca había sentido con nadie -Vaya, tienes una mirada muy hermosa y llamativa

Fuese por la molestia o porque el atrevimiento de aquel hombre si había calado en ella, el rostro de Soi-Fong adquirió un sonrojo instantáneo, pero no le permitió hacer comentario alguno ya que ya no pudiendo soportarlo más, le dio un fuerte golpe en el rostro que lo sacó volando de la división.

-Hisagi- Este se tensa al oír la demandante y fúrica voz de la capitana -Será mejor que diciplines al impertinente de tu nuevo recluta- Dice sin mirarlo directamente.

-S-si, capitana- Dice el teniente, temiendo por su vida, sorprendido por la osadía de su compañero y, sin duda, la furia de la capitana -No-no volverá a pasar – Soi-Fong tan solo desaparece en un shunpo, sin decir más ni mirarlo.

El por su parte sale de la división, encontrando a Sato tirado unos metros más lejos.

-Tuviste mucha suerte de que no te diera más fuerte- Le dice al novato, ofreciéndole la mano para ayudarle a levantarse, viendo con más claridad el golpe de su mejilla -Eso se pondrá feo

Sabía ya que Sato era bastante peculiar, pero ahora comenzaba a creer que estaba completamente loco, pues una vez que se puso de pie y se tentó la mejilla ante lo que hizo un leve gesto de dolor, este comenzó a reír mirando hacia la división.

-Vaya mujer- Exclama con fascinación, ante lo que el teniente suspira resignado y rezando por él -No vayas a decir nada de esto por favor. Ya se me ocurrirá un pretexto por el moretón en mi cara

-No diré absolutamente nada, pero seguramente llamara la atención- Agrega Shūhei, mientras ambos avanzaban de vuelta a su división.

-Me pondré de acuerdo con Saya para decir que fue en un entrenamiento con ella- Dice caminando con las manos en la nuca -Por cierto, Asami, trajo unas galletas junto con mi almuerzo que olvide. Con todo su amor para su amor platónico - Le guiña un ojo al Shūhei en burla.

Inmediatamente, el aludido se sonroja. Más jóvenes, Hisagi había soñado con aquello, pero luego descubrió que prefería mantener la amistad por encima del amor, aunque aquello realmente le costará un poco.

-¿Que rayos estás diciendo? No hay nada entre nosotros- Respondió el teniente, luego se aclaró la garganta -No te preocupes, ella lo sabe, yo lo sé, jamás avanzaremos a algo más

-Tranquilo, solo bromeaba- Pone una mano en el hombro de Shūhei, dándole leves golpes -Eso ultimo no se lo dijo Daya a Fū Ryū, solo dijo que me trajo el almuerzo y unas galletas

Shū hizo gestos, pero confío en el muchacho.

-Démonos prisa, hay que ver qué falta por hacer y planear para el siguiente número- Completo el teniente, siendo seguido por el novato hasta la novena.

...

Se había desviado de su camino para dirigirse a la cuarta, llevaba dos bentos, sonriente y agradecido con su hermana por preparar algo especial para él.

Entro, saludando a los shinigamis que se topaban con el, hasta llegar a la oficina de la capitana.

-Buenos días- Saludo a la peli gris al momento de abrir la puerta, por lo que está lo miro, sonriendo al instante -Te traje algo

-Ay Takeshi, pobre de Asami - Dijo ella al ver el bento -Trabaja demasiado para ustedes y todavía tener tiempo para mí

-De hecho, yo no sé lo pido- Reveló finalmente el chico, sentándose frente al escritorio de esta -Un día solo me dijo "esto es para ti y para ella, y no me digas que no" y eso fue todo, no la cuestione desde entonces

Takeshi arremedo la voz de su hermana, haciendo a la chica reír. Luego el la miro, embelesado por aquella risa.

-Dale las gracias de mi parte- Tomó la cajita bien envuelta todavía en su tela y la dejo a un lado - ¿En qué estás pensando?

-Nada fuera de otro mundo- Takeshi tomo las manos de la capitana, acariciándole los nudillos e inspeccionando sus largos dedos -Quizá es momento de hacerlo oficial, aunque medio gotei lo especule, creo que ya es mejor dar el siguiente paso, claro, si tú quieres

Kotetsu se mostró sorprendida, parpadeando un par de veces mientras miraba al peli negro a los ojos.

-Quizá la idea no sea tan descabellada- Respondió ella con un leve sonrojo en las mejillas -Entonces...

-Le diré a Asami que prepare una cena especial, solo entre ella y yo, no quiero a Sato publicándolo en la nueva edición de la revista del siguiente mes - Ambos dejaron escapar una risita cómplice -Te veré más tarde

-No, tenemos que cuidarnos del próximo editor de la revista- Volvió a reír, haciendo a Takeshi sonreír tiernamente -Cuídate mucho

Takeshi se acercó, dándole un tierno beso en la mejilla y retirándose de la oficina de la capitana.

...

-Hola capitana ¿me mando a llamar? - Se anuncia Saya al entrar a la oficina de Rukia, quien tenía delante suyo una montaña de informes que terminar.

-Buen día Saya, gracias por venir- Le sonríe amigable a su más reciente recluta, procediendo a buscar unos papeles específicos entre todos - ¿Podrías hacerme el favor de ir a entregarle al capitán de la sexta estos papeles? Necesita este reporte lo antes posible, pero como vez, tengo demasiado trabajo pendiente

-Claro, no hay problema; volveré en un parpadeo- Rukia emite una leve risa, aunque sabía que su subordinada no lo decía en metáfora.

Ella misma era testigo de la velocidad de la shinigami y en palabras de su teniente, le encantaba desafiar al segundo de sus hermanos, quien, al tener una Zanpaku-tō del tipo viento, lograba correr a una velocidad asombrosa y desde hace mucho, a Saya le gustaba competir con él, lo que logro hacerla también bastante rápida.

- ¿Takeshi no ha llegado? - Pregunta al no verlo con la capitana ayudándole. Era lo primero que hacía al llegar antes de ir con los soldados.

-No, aviso que primero tenía que pasar a otro lugar, pero que no se demoraría- Saya dedujo sin problemas a qué lugar fue, es decir, llevaba consigo al salir dos bentos, aunque intento disimularlo. Era demasiado obvio, por lo que sonrió divertida.

-Bueno, volveré enseguida capitana- Asegura con una extensa sonrisa, desapareciendo tras un shunpo.

A Rukia le agradaba la energía y efusividad de Saya, aunque en veces solía ser demasiado intensa en cuanto a los entrenamientos con sus demás compañeros. Por fortuna Takeshi sabía controlarla.

...

Asami llegó unos minutos tarde a su división, dirigiéndose hacia la oficina del capitán, cuando vio a Matsumoto a lo lejos.

No tenia nada en contra de la mujer, simplemente le molestaba el hecho de que no realizará su trabajo como tal.

-Oh, Asami, es raro que llegues tarde- Dijo la mayor, mirando el cabello de la joven caer en cascadas onduladas -¡Pero mira nada más! Que hermoso cabello, deberías traerlo así siempre

-Le agradezco el consejo teniente- Agradeció la menor -Con su permiso

Asami comenzó su andar nuevamente, no estaba urgida por llegar, solo iba a reportarse y a entregar los dulces que había llevado para su capitán.

Cuando llamara a la puerta, el capitán cedió el permiso para que entrara.

-Buen día capitán- Dijo al entrar y cerrar la puerta tras de si -Lamento la demora, tuve que llevarle el almuerzo al despistado de mi hermano

-Esta bien, no te preocupes Yamamoto- La chica dejo la cajita envuelta frente a el, lo que lo hizo distraerse de sus actividades. El albino no dudo en tomarla y abrirla, encontrándose con las galletas - ¿Tú las preparaste?

-Asi es capitán, siempre debe haber galletas en casa para el café de mi hermana, o para el té de Takeshi- Respondió, estaba alistándose para salir de la oficina - ¿Necesita que haga algo?

Toshiro la miro, desde su llegada, el resto de los shinigamis eran más competitivos y estaban siempre dispuestos a un entrenamiento, había un mejor rendimiento físico, pero tenía un problema todavía. La papelería.

-Necesito un favor Yamamoto- La chica lo miro con curiosidad -Necesito que me ayudes con los documentos pendientes, ¿Te molesta el trabajo de oficina?

-Para nada capitán- Respondió, mirándolo a los ojos - ¿Que tengo que hacer?

Hitsugaya comenzó a darle instrucciones, pero ella no podía hacer nada sin antes leer la información, algo que hacía de manera habilidosa. Tomo el trabajo, sin chistar, acomodando los archivos, separándolos y clasificándolos.

Hitsugaya observaba el hábil desempeño, quizá está era la solución a sus problemas.

Había quedado de entrenar con Renji esa mañana, más que nada, el pelirrojo deseaba con ansias medir las fuerzas de su nuevo recluta, y es que se había rumoreado mucho sobre las habilidades de los Yamamoto; por lo que ambos estaban en el campo de entrenamiento, rodeados de varios shinigami de la división, algunos protegiéndose de la lluvia.

-Espero que estes listo- Dijo Renji mientras miraba al castaño, este ya llevaba su Zabimaru con el shikai -No te contengas

Algo que diferenciaba a Asahi de sus otros dos hermanos, además de su paciencia e independencia; era su prudencia, pero eso no le quitaba la leve sonrisa del rostro.

- ¿Está seguro de esto teniente? - Preguntó el castaño, sonriendo y desenfundando su Zanpaku-tō.

El ambiente pudo sentirse helado, ¿era el poder del chico tan fuerte para helar el campo de entrenamiento? Esto no sorprendió a Renji, no cuando estaba tan acostumbrado a entrenar de vez en cuando con Rukia, su amiga de la infancia y de haber visto el poder del Bankai del capitán Hitsugaya.

-Así que una Zanpaku-tō tipo hielo ¿seguro que no te equivocaste de división? - Dijo petulante el teniente, sonriendo socarrón, blandiendo a Zabimaru para atacar.

-Kumo yori furu, Koyuki-Un remolino de nieve cubrió a Asahi, para cuando la Zabimaru de Renji llego a golpearle, lo único a lo que le dio, fue a un tumulto de nieve que se deshizo ante el impacto -Katayuki

Parecía que Renji no iba a lograr esquivar ese ataque, pero había desaparecido con un Shunpo, esquivando el golpe y apareciendo unos metros lejos del novato.

-Vaya, si que eres veloz- Soltó el pelirrojo, notando que la espada del chico había prácticamente desaparecido -Puedo imaginar que tu Katana esta disuelta en toda esta nieve a nuestro al rededor ¿no es así?

-Que observador, teniente- Asahi blandió el mango de su katana, lanzando un leve golpe hacia Renji, quien lo bloqueara con Zabimaru -Koyuki es una Zanpaku-tō de tipo nieve, quizá se pueda comparar con la Zanpaku-tō de la capitana Kuchiki, pero a diferencia de ella, mi nieve y mi frío son más manipulables, más impredecibles, y puedo moldear la nieve a mi placer- Asahi entorno los ojos, estaba listo para contra atacar -Kansetsu

De la nada, la nieve comenzó a rodear a Renji, envolviéndolo en una ligera pero potente tormenta de nieve seca, impidiéndole ver a su contrincante, incluso a su al rededor. Luego, otro tipo de nieve se adhería a su piel, una con más agua que iba haciendo descender la temperatura de su cuerpo, y luego comenzaba a congelarse lentamente.

-Tsch, Bankai...- El aumento en el reiatsu del teniente sorprendió al resto, sin duda eso ameritaba ampliar el círculo -Sōō Zabimaru…

Esto deshizo la nieve que se arremolinaba a su al rededor, pudiendo ver finalmente bien al joven Yamamoto, que llevaba unos cuantos mechones de cabello en color blanco, sus brazos congelados y las pestañas llenas de nieve, haciendo que sus ojos se vieran... ¿grises? ¿blancos?

-Tienes una Zanpaku-tō muy interesante niño- Afirmó el teniente, moviendo la mano de mono que llevaba cubriendo su cuerpo desde que fue activada -Quizá no estés aquí por casualidad

-Quizá, teniente...- Sonrió, si el teniente estaba usando su bankai, entonces ¿podría? -Pero quizá sea absurdo si me quedo únicamente con mi Shikai -Sonrió, mirando al teniente, casi como si estuviera pidiéndole permiso, así que, sin miramientos, lo invoco -Daichi ni ikou, Koyuki

El cabello de Asahi se había vuelto completamente blanco, así como sus cejas y pestañas, mientras que su vestimenta era algo imposible de ver debido a la nieve. El mango de su katana había desaparecido, dando lugar a una guadaña, de mango blanco y hoja plateada.

Y una vez con sus bankai, el enfrentamiento no se hizo esperar, los espectadores definitivamente tuvieron que alejarse unos cuantos metros, sobre todo, por el alcance de los ataques del más joven quien, sin pensarlo, mandaba corrientes de nieve que terminaban por protegerlos.

Había nieve por todos lados, los espectadores estaban asombrados por el nivel del joven Yamamoto, ya que, a final de cuentas, parecía estar a la altura del teniente, aunque, no fue hasta que un movimiento en falso hizo a Asahi retroceder torpemente, quedando a merced de Renji.

-Caíste- Dijo Renji entre jadeos que se vaporizaban por el ambiente que aún estaba bastante frío por el bankai de Asahi -Cualquier error puede llevarte a la muerte niño...

-Estoy consciente de eso, teniente...

- ¿Te dio tanto miedo el Shikai de mi hermano menor que tuviste que recurrir al bankai? - Una firme voz, que Asahi reconocía de inmediato, los interrumpe, viendo llegar a Saya con paso firme y confiado -Bien por ti Asahi, pero con ese error al final le diste ventaja- Se cruza de brazos -Ya casi lo tenías, y no es difícil deducir los ataques de Abarai- Lo mira desafiante- Es demasiado predecible

Renji solo chasquea la lengua, un tanto molesto, aunque ya acostumbrado a las provocaciones de Saya desde que cursaban juntos la academia. Y es que, aunque odiaba admitirlo, aquella Yamamoto era un verdadero demonio peleando. Su estilo era como olas salvajes y erráticas de las que no sabías por donde vendrían.

-Si Saya, ya lo sé, pero, aunque tenga bastantes años con mi Bankai, aun es difícil predecir los movimientos de Koyuki- Bufó el menor, poniéndose de pie y deshaciendo su bankai para volver a verse con el cabello castaño -Serán predecibles para ti de tanto que te enfrentas a él, porque son muy buenos

-Bueno, eso es cierto, creo que nuestra rivalidad ha hecho mejorarnos uno al otro- Cae en cuenta Saya, mirando a Renji. Por la expresión de este, se notaba que también había caído en cuenta de eso -Entonces... ¿qué tal si le damos una demostración a mi hermano para que a la próxima pueda vencerte? - Muestra esa expresión desafiante a la que Renji ya estaba tan familiarizado.

- ¿Usaremos solo shikai o también el bankai? - Pregunta Renji, en aceptación del desafío.

-Si te asustas como con Asahi, puedes usar el bankai. Pero yo solo usare mi shikai

Ahora que lo pensaba, Renji nunca había visto el bankai de Saya y no dudaba de que lo tuviera. Era raro que alguien como ella, dispuesta a demostrar sus habilidades, no quisiera presumirle a él, el poder de su bankai ¿será por tener la misma ideología de Ikkaku de no querer que los demás supieran que poseía un bankai?

-Tsuri, Kairyū - Saya libera su shikai, dando lugar a espadas dobles curvadas, como si fueran garras de dragón inversas- Bonita estola, por cierto -Se burla Saya del atuendo que le daba el bankai a Renji.

-Gracias- Sabía que posiblemente era sarcasmo el "alago" de Saya, pero de igual forma, le responde.

-Primer paso, los halagos. Segundo paso, de a manita sudada- Dijo bromista el castaño, haciendo un corazón con los dedos y mirando a su hermana, sonriéndole socarrón.

La duda se reflejó en el rostro, tanto del teniente como en el de Saya al no comprender del todo el sentido del comentario de Asahi, aunque ella lo miro fulminante al ver el gesto que le dedico con las manos.

-No le hagas caso, se nos cayó de chiquito- Comenta Saya, sacándole la lengua a su hermano en respuesta al mismo gesto infantil que él le hizo. A esto Renji le pareció divertido y encantador, especialmente por parte de Saya - ¿A qué esperas Abarai? En un combate no puedes ser caballeroso y dejar que el oponente aseste el primer golpe -Vuelve a retar, a lo que Renji con una sonrisa ladina, lanza a Zabimaru hacia Saya

(Lindsey Stirling Alexander Jean – Stampede)

Pese al enorme tamaño de aquel bankai del teniente, sus movimientos de ataque eran bastante rápidos, pero a escasos centímetros de alcanzar a una Saya que irradiaba confianza en su rostro, esta desaparece en un shunpo, apareciendo por el largo costado de Zabimaru directo a Renji.

El teniente de la sexta sonrío también confiado, se esperaba esa rápida reacción de su antigua amiga/rival de la academia que venía hacia él blandiendo aquellas espadas gemelas, pero ahora, tenía un truco bajo la manga; la cabeza de serpiente en su mano derecha bloquea el ataque, por lo que frena el fuerte golpe doble de Saya para luego intentar capturarla con la mano de gorila. Sin embargo, los refinados reflejos de Saya la previnieron de esa trampa, alejándose al instante del peligro y reapareciendo atrás de Renji.

Pelear tanto tiempo con aquella shinigami le hizo familiarizarse a su presencia, por lo que Renji rápidamente previno el ataque por la retaguardia, por lo que se volvió hacia ella, causando que el choque de espadas los hiciera alejarse uno del otro.

-Así que puedes utilizar la espada de dos maneras- Comenta Saya.

- ¿Qué te parece? – Alardea Renji, sacando la espada de la cabeza de la serpiente nuevamente.

-Muy buen truco- Mira hacia arriba, sintiendo como la lluvia seguía cayendo de forma constante, ante lo que se le ocurrió una idea -Yo también tengo uno

Tomando una veloz carrera, va de nuevo a donde Renji, quien esperaba los golpes erráticos del Hakuda al que siempre se enfrentaba, sabiendo que Saya gustaba de ataques directos de ese estilo. Percibió dichos movimientos, pero ninguno conecto, era como si estuviera golpeando el aire. Cuando acordó, a él venían una serie de pequeñas olas que apenas y logro bloquear, Saya había usado la lluvia que caía en esos momentos para improvisar un ataque. Pese a ser agua, los golpes eran tan fuertes que lo iban arrastrando hacia atrás, pero, por el rabillo de su ojo derecho, logro a Saya aproximándose por un costado, deteniendo una bestial patada con la mano de gorila.

-Ingeniosa distracción, Yamamoto- La empuja, mandándola algunos metros lejos suyo.

-Buenos reflejos, Abarai- Alaga de una forma peculiar, pues no dejaba de ver su semblate competitivo.

La pelea continua, pero aquello estaba tan coordinado que parecía un montaje ya ensayado, pues el golpe que intentaba dar uno lo bloqueaba el otro, no importando si era por la retaguardia o en el aparente punto ciego del otro; era asombroso, podría decirse que seguían el ritmo de una música que solo ellos escuchaban.

Tan ensimismados estaban en su entrenamiento que empezaron a moverse a lo largo de la división, obligando a varios shinigamis a retirarse por el temor a ser brutalmente golpeados. Sin embargo, quien no logro salvarse de un codazo por parte de Saya fue justamente su hermano menor. Golpe que fue sin querer cuando el impacto al bloquear un ataque de Renji la arrastro justo hacia donde estaba Asahi, cuya cara recibió el codo de su hermana.

-Perdón, Asahi- Se apresura a decir y a ayudarlo a levantarlo - ¿Estas bien?

Ser espectador le había costado al final, el codazo de su hermana había sido bastante fuerte, por lo que, al tocarse, sintió la inflamación de la piel.

-Si, si- Dijo molesto, pero tomando la mano de su hermana para levantarse -Ya vete, anda

Algunos compañeros de la sexta se acercaron a él, auxiliándolo.

-Oh, vamos, como si cuando entrenamos no recibieras golpes peores- Le da un pequeño golpe en la espalda -No exageres

- ¡No estaba preparado para este! - Grito, molesto.

-Muy mal, hermanito, por eso Renji te tomo desprevenido en su entrenamiento, por no estar siempre atento- Le sonríe burlona y con descaro -A mí no me logro dar un solo golpe

-A mí no me dio un solo golpe- Arremedo el menor -Me debes una paleta tan siquiera

-Claro, claro peque- Canturrea Saya dándole golpecitos en la cabeza -Teniente Abarai ¿le da permiso de salir para que lo invite por un helado? - Canturrea pellizcándole la mejilla a Asahi. Renji ya había deshecho su bankai, y desde hace rato veía un tanto incomodo la ¿discusión? De los hermanos.

-Yo... emmm... supongo que no hay problema...

-Ya no soy un niño, puedo pedir permiso solo- Dijo el menor cruzándose de brazos -Además, el turno todavía no termina

-Bueno, como ya no eres un niño entonces no habrá paleta helada como disculpa por el golpe que te di- Sonríe burlona, encarando a su hermano. Era divertido hacerlo enojar.

-Está bien- Respondió, aún molesto por ser tratado como un niño -Ya quiero verte cuando tengas tus hijos

-Aja, como sea. En fin, debo irme, aún tengo cosas que hacer en la división- Se da media vuelta, ladeando la mano al aire mientras se alejaba -Hasta luego, Renji

-Hasta luego- Este apenas murmura, mirando a Saya hasta que la perdió de vista.

Asahi arqueo una ceja, y si Renji veía lo que el veía, entonces.

-Si, bueno, cuando ustedes par de tortolos decidan tener hijos, yo seré abuelo- Soltó, dándose la vuelta -Igual, no cualquier bobo soportaría a mi hermana

Las mejillas del teniente de inmediato adquieren un evidente sonrojo ante lo dicho por su nuevo recluta, dándose cuenta de que aun varios de los otros shinigamis estaban ahí, por lo que carraspea para disimular.

-Vuelvan a sus actividades- Ordena Renji, a lo que responden con un "si, teniente".

El turno termino, los hermanos volvieron a su casa, y vaya sorpresa al ver a Sato y Asahi golpeados.

Asami definitivamente no tenía nada que decir, sabía que Sato era casualmente por una chica, no era la primera vez y Asahi, bueno, el golpe casual de Saya, pero nadie dijo nada al respecto.

-Tú estás muy feliz- Le dijo la menor a su hermano, que casualmente, decidió ayudarle a cocinar, al final, Asahi había hecho berrinche y no quiso ayudar - ¿Hay algo de lo que deba enterarme?

-Ya hablaré contigo en otra ocasión- Afirmó el mayor, cuidando una olla con vegetales - ¿Y tú? Presiento algo en ti

-Nada, un día lluvioso muy productivo- Respondió, sonriente -Por cierto, Sato, tu capitán es una persona muy amable, espero que hayas comido tu almuerzo

-Por supuesto, nunca me atrevería a desperdiciarlo hermanita. Por cierto, Shūhei propuso que tengas una columna en la revista sobre recetas de postres

-Viene insistiendo con eso desde que estábamos en la academia- Responde ella, recibiendo un codazo por parte de Takeshi -No tengo pensado compartir las recetas de mamá con nadie, no aún

-Lastima, sería una buena columna- Dice Sato alzando sus hombros, notando luego el moretón en el rostro de Asahi - ¿Y a ti que te paso? No me digas que ya estás intentando ligar chicas y te salió mal- Mueve sus cejas de arriba a abajo mientras mostraba una sonrisa ladina.

Asahi entrecerró los ojos, mirando a su hermano y luego señalando a Saya.

-Ella me golpeó mientras coqueteaba con Renji- Respondió, aunque fue Asami quien río, ya que no sería la primera vez que Saya golpea a alguien por "accidente" -Esos dos van a matarse antes de casarse

-No serías el primero que piensa eso- Dijo la menor desde la cocina -Del odio al amor, solo hay un paso, y eso Saya aun no lo entiende

La aludida tan solo disimula su incomodidad al sentirse sonrojada, dándole un largo trago a su café. Sato tan solo sonríe divertido al ver a su hermana, porque al igual que Takeshi y Kotetsu "disimulaban" que entre ellos no había nada, también era igual de evidente que entre Saya y Renji se fue formando algo desde su rivalidad en la academia. El problema es que Saya era una obstinada de primera y Renji era bastante atolondrado para esas cosas. Ninguno de los dos tenía remedio.

-Ya, ya, hermanito... toma...- Saca un bote de helado de limón que deja a lado de Asahi.

El castaño se sorprendió por el bote de helado, tomándolo con recelo y levantándose por una cuchara.

-¡OYE!- Grito el muchacho al sentir la cuchara de madera sobre su mano.

-Para el postre- Le dijo Takeshi, señalando con la vista a Asami, haciendo que este rodará los ojos, pero obedeciendo.

-Bien hecho, papá- Señala Sato alzando un pulgar -Si consentimos demasiado al peque será insoportable cuando crezca

-Ah mira, que casualidad- Afirmó Takeshi, lanzándole un trapo en la cara, seguido de una compresa fría -Póntelo antes de que venga el próximo golpe

Asami contuvo una carcajada, llevando la primera tanda de la comida a la mesa. Asahi ocupo su lugar, seguido de todos sus hermanos, hasta que Takeshi llegó a la mesa con el plato fuerte. Tonkatsu.

-Saya también se le paso la mano en un entrenamiento y no me ando quejando ¿verdad? - Mira a su hermana, siendo bastante evidente en que lo cubriera.

-Aja, claro...

Que Saya respondiera de manera tan indiferente no ayudaba, lo que daba igual pues todos ya sabían que fue por pasarse de casanova con una mujer, por lo que mejor ya ninguno hizo comentario alguno e iniciaron a comer.