Luego de un par de semanas, y de que todo estuviera marchando a la perfección, algunas anomalías habían estado presentándose en el mundo humano. Todos sabían que Karakura era una ciudad especial, pero ¿Shinigamis desaparecidos? Algunos de los asignados habían comenzado a desaparecer, punto que debían tratar los capitanes junto con su comandante.
-No es normal que los shinigamis, sin importar el rango desaparezcan de esa manera- Apuntó el Capitán de la quinta, Hirako Shinji -Ni siquiera en todos estos años en que los Vizard vivimos en el mundo humano, hubo desapariciones
-Las lecturas informan de un espontaneo desaparecimiento, alrededor de seis shinigamis han desaparecido en las últimas semanas- Anunció el capitán de la doceava, Kurotsuchi Mayuri -Es como si un agujero negro se los tragara, no hay rastros de su reiatsu o alguna pista que podamos seguir
- ¡Silencio! - Pidió el comandante al hacer acto de presencia ante sus subordinados -Los llame aquí para dialogar al respecto de esas desapariciones, no podemos permitir que más de los nuestros sigan desapareciendo, así que le pedí al capitán Kurotsuchi que llamara de vuelta a todos los shinigamis de la ciudad de Karakura hasta saber qué es lo que está pasando
Todos guardaron silencio ante las palabras de su comandante, había dudas y miedos, la última vez, uno de los suyos estuvo detrás de algunas desapariciones, y entre ellas, el hecho de que algunos de ellos terminaran convertidos en Vizard.
-He decidido enviar a un grupo a investigar estas desapariciones, necesitamos encontrar a nuestros colegas, vivos o muertos...
Todos asintieron a las palabras del comandante, y ahora, quizá la incertidumbre era más grande ¿estaban ellos exentos de esas desapariciones?
-Capitán Ōtoribashi, ¿me haría el favor de tomar esta encomienda? - El rubio sonrió, asintiendo -Le acompañaran los tenientes Matsumoto, Abarai y Yamamoto
- ¿Tres tenientes? - Preguntó Hirako, quizá hasta molesto - ¿No cree que sea demasiado señor?
-Son dos tenientes con experiencia en el mundo humano, necesitamos que Yamamoto encuentre un poco de experiencia en el tema, dejarlo fuera sería un desperdicio de talento- Apuntó el hombre, sonriente, sabiendo que quizá, habría otro desacuerdo -Además, los acompañaran los soldados Yamamoto, Asahi y Saya
- ¿No estará exagerando al enviar a tres de los cinco Yamamoto? - Apuntó Kurotsuchi con recelo -No han estado nunca en servicio y acaban de integrarse a las filas de sus respectivas divisiones
-Las habilidades de los hermanos son bastantes buenas- Agregó Byakuya con los ojos cerrados, entreabriéndolos para mirar al capitán de la doceava -Puedo decir, que Asahi es tan buen elemento como mi teniente, ambos entrenan juntos desde que este se integró a la sexta
-Puedo decir lo mismo de Saya, el combate demostrativo solo me hizo ver que, sin duda, tienen el espíritu de nuestro anterior comandante- Hablar de Genryūsai era otro tema, había quienes aún sentían su perdida, otros, a quienes realmente nunca iba a agradar, pero ciertamente, estos jóvenes no tenían la culpa de ello -Sería de gran ayuda, es una chica que sigue las órdenes al pie de la letra, sobre todo si se trata de Takeshi
-No está mal ponerlos a prueba- Comentó Rose al ver a su superior -Trabajaré con el equipo designado, sin problema alguno
-Por otro lado, quiero agregar que el grupo puede pedir refuerzos- Kyōraku miró a todos sus capitanes -A partir de este momento, nuestra misión es encontrar a nuestros compañeros, pero no por eso significa que vamos a arriesgar nuestras propias vidas, así que por favor, manténganse alerta
- ¡Si!
La junta finalizó sin más, todos volvieron a sus puestos, mientras que el resto de la situación fue puesta a manos de la novena, sólo para mantener informados a todos dentro de la sociedad.
…
Las órdenes llegaron a cada integrante de la misión, Saya mostraba su entusiasmo, aunque tener que ir con sus hermanos, bueno, ya lo disfrutaría en su momento. Por otro lado, Asahi se mostraba nervioso, aunque la presencia de su teniente le tranquilizaba un poco.
Asami y Sato habían ido a despedirlos, ya que no los verían por varios días.
-No olvides traerme café del mundo humano- Pide Sato a su hermana Saya.
-Claro, anotado- Responde esta no aparentando mucho interés en la petición de su hermano.
-Saya...
-Ya, ya, te lo voy a traer- Accede, escuchando luego un fuerte estornudo de Sato -Es la quinta vez que estornudas. Sera mejor que te tomes algo para prevenir un resfriado
-No es nada, seguramente alguien está pensando en mi- Presume, llevando sus manos a su flequillo, peinándoselo hacia atrás.
-Aja, seguramente es la capitana de la segunda que se está arrepintiendo de no haberte matado- Bromea, ante lo que Sato siente que le cae una enorme piedra encima.
Saya ya sabía del atrevimiento que tuvo su hermano con la capitana de la segunda, la condición para cubrirlo fue que le dijera quien había sido.
-Así que ese golpe te lo dio la capitana de la segunda- Reclama Takeshi que escucho lo dicho por Saya.
-Muchas gracias, hermana- Reclama Sato en un gruñido bajo.
-Por favor, hasta crees que se tragaron eso de que tu golpe también te lo di yo. Todos ya habían deducido que fue una mujer- Se defendió la morena encogiéndose de hombros.
-Hablaremos de eso cuando vuelva, Satoshi- Advierte Takeshi, recibiendo un resignado "si" de parte de Sato. Una cosa era que estuviera de casanova con las shinigamis en general, pero ¿con una capitana?
Asami volteó a ver a su hermano, una ceja alzada y un posible interrogatorio, pero bueno, ya sería después.
-Ve tranquilo Tashi, yo me hare cargo del atolondrado de nuestro hermano- Dijo la menor, haciendo que la sonrisa volviera al rostro del mayor, quien le alborotara el cabello -Pero quizá...
-Un libro, lo tengo anotado- Asami sonrió, y alzando una mano, marco el número tres -Esta bien, está bien, tres...
-Asahi, cuida bien de Saya, ya sabes que es algo atolondrada y despistada- Esto, claramente lo escuchó el teniente de la sexta, por lo que dejo escapar una risita que la menor capto -Y si no te hace caso, puedes decirle tanto a Takeshi como a Renji
-Muy graciosa Asami- Dice la aludida cruzándose de brazos con gesto obstinado, aunque también con un leve sonrojo.
-Conozco bien Karakura- Agrega Renji- Si se pierde me encargare de buscarla- Esto acentúa más el sonrojo de Saya, así como su rostro fruncido.
Esta vez no pudo disimular su risa, así que mejor se giró a Asahi.
-Cuídalos, por favor- Le dijo con súplica, ofreciéndole el puño a su hermano menor.
-No te preocupes, estaremos bien- Le respondió el, chocando puños.
-Bien, es hora de irnos- Apuntó el capitán Ōtoribashi. Las puertas Senkaimon se abrieron, por lo que poco a poco el grupo comenzó a atravesar el medio de conexión con el mundo humano.
-Tranquila, todos volverán a salvo- Consuela Sato a su hermana que se quedó mirando las puertas aun cuando ya estaban cerradas- El abuelo nos entrenó bien
-Tenemos mucho sin ir al mundo humano, no estuvimos con ellos cuando Aizen, ni con los Quincy- Dijo ella, aun con nervios -Nos falta mucha experiencia, y no sabemos a lo que nos estamos enfrentando
Las palabras de la chica dejaban entrever su nerviosismo, se habían perdido batallas importantes, pero no por eso, eran menos poderosos, y estaban conscientes, cada uno de ellos y todo gracias a que el abuelo debió incluso poner algunas restricciones a sus Bankai.
-Van con capitanes y tenientes con experiencia. Solo queda confiar en ellos- Trata de mostrarse sereno ante Asami y quitarle un poco los nervios.
-Tienes razón, el capitán Ōtoribashi tiene experiencia en el mundo humano, y Renji también- Aleja cualquier sentimiento de su mente -Nos vemos entonces en la noche, suerte
Ve a su hermana alejarse, viéndose más tranquila. Pero, aunque él le dijo aquellas palabras reconfortantes, lo cierto era que él también estaba algo inquieto por la seguridad de sus hermanos, diciéndose luego así mismo que de igual manera debía confiar en ellos y en sus años entrenando tanto ellos juntos como con él abuelo.
En fin, de nada servía estarse preocupando, así que alejo los pensamientos negativos y se dispuso a irse a su división, aunque no sin antes estornudar dos veces seguidas.
-No debe ser nada...
…
Había tenido una noche bastante difícil, pues tuvo escalofríos y una tos que no lo dejo dormir casi nada, por lo que aquella mañana preparándose para irse a su división se levantó resignado a que iría prácticamente en vela y con las energías por los suelos. Esperaba que el café doble que se preparaba a duras penas con las fuerzas para mantenerse en pie lo ayudara un poco.
Asami seguía en casa, comúnmente salía siempre después de sus hermanos, pero ahora, sin tres de sus hermanos, tenía más tiempo de tranquilidad, pero la tranquilidad que irradiaba Sato esa mañana era inusual.
- ¿Te sientes bien? - Pregunto a su hermano mientras se tomaba su café, había dejado un plato de panqueques frente a él.
-Sí, solo no he dormido muy bien, pero nada que un café doble no solucione- Dice con una débil sonrisa, seguido de un ataque de tos.
El ataque de tos de Sato solo le confirmaba sus sospechas, él no era de los que se estaba quieto o guardaba silencio tan fácilmente, por lo que sentirlo tan tranquilo fue el parteaguas de su inspección. Así que había atravesado la cocina con avidez, tocando la frente de su hermano, justo como su madre solía hacerlo.
-Tienes fiebre, además de que Daya me está informando que no dormiste nada, tu dragón se preocupa por ti- Dijo ella yendo al cajón de medicinas, luego se dio la vuelta para tomar un par de hierbas y ponerlas en agua hirviendo -Vuelve a tu habitación, no voy a dejarte salir de casa así.
Sato refunfuño un poco, no le gustaba enfermarse y menos le gustaba ese te de hiervas de sabor tan agrio.
-Llegaras tarde a tu trabajo- Le recuerda, cruzándose de brazos -Te prometo que me iré a recostar y esperare a curarme solo o morir
Ella rodó los ojos, a veces su hermano era algo dramático, por lo que apago la llama de la tetera donde ya hervía el agua con las hierbas.
-No iré, tengo que cuidarte, al menos hoy- Y se acercó a él finalmente, dejando un vaso de agua con las pastillas delante de el -El capitán Hitsugaya entenderá, iré a tu división y hablaré con tu capitán
-Asami...
Quería decirle varias cosas, empezando por esa manía suya de tomar el rol de mama desde que perdieron a sus padres, cuando se supone que Takeshi, Saya y él eran los mayores. Sin embargo, conocía a su hermana y si en sus cinco sentidos no se atrevía a discutir con ella menos ahora, por lo que solo suspiró, dejo salir un cansado suspiro y esbozando una fraternal sonrisa puso su mano sobre la cabeza de Asami.
-Deja que también veamos nosotros por ti de vez en cuando- Toma las pastillas, llevándoselas a la boca y pasándoselas con el agua.
Estaba consciente de que ese no era su papel, pero debía preocuparse por ellos, habían cuidado también de ella cuando aún era pequeña, de Asahi, y ahora, un poco más adulta y consciente de todo lo que habían pasado, a veces se daba el lujo de comportarse como una madre para sus hermanos, preocupándose un pelín de más.
Y Sato, en esos momentos, necesitaba que cuidaran de él.
-Solo de vez en cuando- Le dijo sonriente, viéndolo marcharse a su habitación -Bueno, creo que iré a ver a mi capitán y luego pasare a la novena
Hogo ladró, acercándose a la chica en cuestión de segundos, y parándose en dos patas, quedando casi de la altura de ella.
-Basta hogo, ya no eres un bebe, eres enorme- Le dijo al perro que bajo sus patas de los hombros de la chica -Ahora, cuida a Sato en lo que yo vuelvo, no tardara en dormir con los antigripales que le di
Salió de casa camino a la décima, avisaría primero a su capitán, y quizá tomaría algunos documentos para llevarse casa si este se lo permitía.
El capitán no tenía problema alguno, le había estado ayudando a disminuir la pila de documentos que su teniente tenía de meses atrás, por lo que darle un respiro para cuidar de su familia era lo menos que podía hacer.
Asami salió de la oficina con algunas carpetas, camino hacia la novena. Cuando llegó, siguió el camino que ya conocía, hasta la oficina del capitán.
-Buen día, capitán- Saludo la chica luego de que le dieran el pase al llamar a la puerta.
- ¿Yamamoto? Satoshi no está aquí el...
-Lo se capitán, él está en casa- Le interrumpió la chica -Obviamente conozco a todos mis hermanos, y ver a Sato tan tranquilo me alerto de que algo estaba mal, se levantó con un poco de gripa y tos, pero solo necesitara un día para mejorar
-Esta bien, el cambio de rutina quizá le afecto- Respondió, mirando a la chica asentir.
Reaccionó, no estaba seguro de si esa sería la oportunidad que estaba esperando, aunque, ella realmente tenía cosas que hacer.
-Solo venía a eso, así que, con su permiso capitán, me retiro- Había hecho una leve reverencia ante él, dispuesta a salir.
-Disculpa- Ella se detuvo, girándose para verlo - ¿Me aceptarías el té de la otra vez?
La sorpresa inundó su rostro, parpadeando un par de veces antes de sonreír nuevamente.
-Por supuesto, al menos sé que Sato estará buen rato dormido- Dijo ella, adentrándose aún más en la oficina y tomando asiento en el sofá que tenía ahí.
Vaya charla que estaban teniendo, porque ella sabía mantenerle cualquier tema que el trataba. Se dio cuenta de lo culta que era, y entonces comprendió que el trabajo de Sato no era por azar, que sus conocimientos eran adquiridos por gusto.
Descubrió que era fanática de los libros de fantasía, y que bien podría hacerse de una columna de reseñas literarias.
Al cabo de una hora y media, Asami salía de la novena, llevaba una sonrisa intrigante en el rostro. Cuando llegó a casa, todo seguía en paz, Hogo la recibió y luego de un par de mimos, subió a ver a su hermano.
-Pero él estaba perfectamente- Dijo con una mueca en los labios y negando con la cabeza -Yo señor todo poderoso, aja...
-Estoy despierto…- Murmuro Sato con voz cansada abriendo un ojo -Y nunca dije que me encontraba perfectamente, solo dije que había tenido una mala noche y así fue- Se incorpora en la cama, alzando los brazos para estirarse.
No iba a discutir con su hermano, todos tenían caracteres diferentes cada que enfermaban y Sato no era la excepción.
-Bueno, ya descansaste, creo que estarás bien para mañana- Se había acercado a su hermano, colocando su mano sobre la frente de este -Ya no tienes fiebre, no vas a morir bro, así que mejor descansa, iré a preparar algo de comer
La viva imagen de su mamá se le vino a su mente aun aturdida por los restos de la fiebre. Asami era muy parecida a Yuriko y al cuidarlo de esa manera era como tenerla de vuelta.
-De acuerdo, pero no me lo traigas a la cama- Se pone de pie, ya se sentía con un poco de energía -Puedo estar por lo menos sentado
Obstinado, no había otra manera de describirlo.
-De acuerdo, no soy nadie para decirte que hacer- Agrego, saliendo de la habitación y bajando las escaleras para meterse en la cocina -Preparare un poco de ramen y que comas algo caliente, te sentará bien
-Me agrada la idea- Le sigue de cerca, sentándose a la barra. No se sentía del todo bien para intentar ayudarla y, además, sabría que lo detendría si lo intentaba.
La observó mientras cortaba los distintos vegetales y hacía demás cosas para preparar el ramen, recordando cada vez más a su mamá en la cocina junto a una pequeña Asami que deseaba aprender de ella. El que tomara su lugar no le agradaba, pero tampoco le disgustaba del todo, era un sentimiento complicado para él.
-Cada día te pareces más a ella- Murmura, aunque captando la atención de Asami -Hablo, de que te pareces más a mamá, es curioso que incluso tengas la misma forma de moverte al cocinar. Mamá también sacaba lo necesario y lo volvía a guardar para que no le estorbara
Dejo de mover las manos, escuchando a su hermano hablar de su madre. Había convivido lo suficiente con ella como para adoptar sus manías, pero cierto es, que lo hacía sin querer, sin pensar.
-Si, lo sé, y me asusta- Dijo ella, volviendo a cortar los vegetales, luego girándose a revisar los fideos que había puesto ya en el agua -Pero sé que son mis hermanos, y solo tengo este instinto protector con ustedes porque tengo miedo de perderlos como a ellos
-Creo que todos tenemos el mismo sentimiento por todos, es decir, solo nos tenemos a nosotros. Pero, aunque agradecemos el papel que has tomado bueno, personalmente hieres mi orgullo de hermano mayor porque se supone que nosotros debemos cuidar de Asahi y de ti- Sonríe con algo de sorna, pero dejaba notar que no era del todo broma -Solo, me preocupa que sientas que tienes la obligación de llenar el lugar de mamá. Takeshi por un tiempo quiso tomar el lugar de papá y nuestra relación de hermanos de siempre cambio mucho hasta que hablamos con él
Takeshi se volvió bastante serio, es decir, siempre fue responsable, pero a la vez, tenía esa camaradería con ellos. Tras la muerte de sus padres se tornó muy rígido y demasiado exigente consigo mismo. Era como si realmente se hubiese convertido en padre soltero de la noche a la mañana.
-A veces lo siento así, pero creo que es mi manera de agradecerles, cuidar de ustedes me hace sentir feliz, no importa las circunstancias- Finalmente se volteó a ver a su hermano, viendo aquella sonrisa -Pero no puedo negarles sus deberes, y mamá también lo haría, ella estaría orgullosa de todos nosotros, y yo también lo estoy
Había recordado cuando Takeshi intento ser la parte paterna, pero cierto fue que el abuelo también influyo en todo el carácter de su hermano.
-El abuelo también hizo su parte, y a parte, tuvimos buenos mentores- Volvió a sus deberes, sobre todo, porque el cronómetro para los huevos había sonado.
Y recordó con cariño la compañía del actual capitán comandante, que en aquel entonces era solo un capitán, así como de su difunto amigo, el capitán Ukitake.
-Bueno si te hace feliz cocinar para nosotros mi estomago también lo está- Vuelve su lado humorístico -Solo no te excedas, mamá también tenía obligaciones en el Gotei y por eso se encargó de que cada uno de nosotros supiera sobrevivir por su cuenta. Luego el mismo viejo con su maldito bastón se encargó de hacernos bastantes auto eficientes- Se cruza de brazos haciendo puchero al recordar que tanto la cabeza de Saya como la suya conoció bastante bien ese bastón del demonio.
-No todos hermano, no todos- Dice de forma medio burlona, a sabiendas de todo lo que sufrieron ese par de atolondrados - ¿Quieres algo dulce mientras está el ramen? Aún quedan galletas de las de ayer y hay un poco de pay en el refrigerador
-Si, creo que mi apetito está regresando, eso es buena señal- Dice con una extensa sonrisa.
-La mejor señal- Respondió con burla, tomando unas cuántas galletas y sacando una rebanada de pan, dejándoselas sobre la barra - ¿Café?
-Una mejor pregunta seria ¿te haces llamar hermana mía para preguntarme si quiero café?
- ¿Cómo sé que tan bien te sientes para tomarte otro café doble? - Le dice al momento de darle su taza favorita con café -Gracias por entender el cómo me siento Sato, la perdida de mamá y papá nos afectó a todos, y todos lo hemos canalizado de diferente manera
-Para eso estamos los hermanos mayores- Le dedica una fraternal sonrisa antes de llevarse unas galletas a la boca y dar un sorbo a su café.
El ramen tenía su ciencia, por lo que el proceso fue algo tardado, y cuando estuvo listo al cabo de una hora aproximadamente, ambos se sentaron en la barra, evitándose la molestia de ensuciar la mesa.
-Te puse un poco de carne extra, podemos darnos ese lujo ahora que no están los demás- Le dice a su hermano mientras le acerca su plato, era un tazón un poco más grande que el de ella -Esto de la paz y tranquilidad me está gustando.
-Sigue consintiéndome así, hermanita, y hare que te quedes a cuidarme apenas y tenga un dolor de cabeza- Recibe un pequeño codazo de su hermana, empezando luego a comer.
La comida le estaba cayendo estupendo, ayudándolo a sentirse mucho mejor. Estaban en medio de una charla animada hasta que el timbre de la casa sonó, seguido de los ladridos ansiosos de Hogo yendo a la entrada, quizá pensando que se trataba de la llegada de sus otros hermanos.
-Tranquila, yo iré a ver- Se ofrece Sato, no dejando espacio a represalias de Asami -Oh, capitán- Dice sorprendido al ver a Kensei al abrir la puerta - ¿Que lo trae por aquí? – Ciertamente, no se llevaba tan mal con su capitán, más no había forjado un laso amistoso como con su teniente, por lo que le extraño verlo en la casa.
Por su parte, Kensei no esperaba ver al chico levantado, mucho menos que fuera el quien lo recibiera.
-Yamamoto, veo que estas mejor- Dijo el albino, siendo atacado por Hogo - ¡Oye!
- ¡Hogo! ¡Ven acá! - Se escuchó la voz de Asami desde el interior -Ya sabes que no debes molestar a las visitas, sentado
El perro obedeció a la fuerte voz de la chica, tomando por sorpresa al mayor y mirando como el perro volvía al interior, sentándose frente a ella, o por lo menos, fue lo que alcanzó a ver.
-Solo vengo a entregarle a tu hermana unos papeles que olvidó en mi oficina esta mañana, ya que fue a notificarme de tu estado de salud- Llevaba dichos documentos en la mano, por lo que Sato se alejó un poco de la puerta para que Asami viera los papeles -Entiendo que no se haya dado cuenta al momento
-Muy amable de su parte el traerlos- Sato recibe los papeles, extendiéndoselos a Asami -Lamento haber faltado hoy, mi intención era ir, pero mi hermanita me lo impidió- Dice mirándola entre reclamante y divertido- Tendrá cara de ángel, pero alma de demonio y no me atreví a contradecirla
-Pues a la próxima te dejo ir moribundo al trabajo- Le dijo a Sato con un pisotón, arrebatándole los papeles y acercándose al capitán -Le agradezco que trajera los documentos capitán, no podría expresar mi agradecimiento de otra manera, más que de invitarle a comer ¿gusta?
Este realmente fue tomado por sorpresa, por lo que no supo que responder por un momento, aunque ver el rostro de la chica fue una respuesta casi automática.
-Sería un placer- Respondió, adentrándose en la casa, mirando al perro firme en su posición de mantenerse sentado luego de la orden de su dueña.
- ¿Vez? Hasta Hogo te tiene miedo- Acaricia al can al pasar delante suyo, siguiendo a su capitán y hermana de vuelta a la cocina.
Las ganas de lanzarle la cuchara fueron reprimidas al recordar que ahí estaba el capitán, por lo que solo volteo a ver a su hermano, haciendo que un escalofrío le recorriera la espalda.
-Pues claro, soy la única que lo ha entrenado, claro que sabe obedecerme- Señala la chica, sirviendo ya el plato de ramen para el capitán -La única orden que aprendió de ti fue rodar ¿Algo de beber, capitán?
Volvió a la barra, dejando el plato y cubiertos frente al capitán y preguntándole por el que tomar.
-Un té está bien, gracias- Respondió, mirando el plato bien servido, mientras ella volvía hacia la estufa - ¿Volverás mañana a la división, Satoshi?
-Claro, no fue tan grave, solo un resfriado de un día- Continúa comiendo una vez que volvió a sentarse en la barra- Dormiré temprano para recuperar bien las fuerzas, espero no se haya acumulado demasiado trabajo
-Pero todo hubiera sido diferente si me hubiera dicho desde los primeros síntomas, pero nunca quieren decirme cuando se sienten mal- Le reprocho la chica desde la estufa, apagando el fuego y sirviendo el té, volviendo a la barra, para sentarse finalmente a comer -En fin, prefieren morirse antes de avisarme
-Traer trabajo a casa tampoco es saludable- Se quejó Sato, haciendo a su hermana rodar los ojos.
-Yo no estoy enferma, ahora come, que buena falta te hace- Le riño la menor, haciendo a Hogo agachar las orejas -Ya puedes echarte Hogo
Kensei observó como el perro le obedecía nuevamente, notando que la chica tenía el carácter suficiente para controlar a todos sus hermanos sin problema alguno, sobre todo, a Satoshi.
-La división está bien, solo fue un día, aunque el trabajo siempre abunda y llega de repente- Afirmó Kensei, aunque de reojo, podía ver la pulcritud de la casa. Limpia, ordenada, todo impecable -Mañana podrás ponerte al corriente sin problemas, quizá Hisagi necesite de tu ayuda.
-Sin problemas- Promete mostrando una extensa sonrisa animada.
Kensei había probado comidas de todo el Gotei, inclusive cocinar ahí mismo en la división, pero el ramen de los Yamamoto era otro tema.
Sabía de las habilidades culinarias de la chica, más nunca imagino que la comida salada le quedará tan bien como los dulces.
-Admito que sería buena idea colocar una columna de recetas en el próximo número, si tú la diriges Yamamoto- Dijo el peli blanco, mirando a la chica.
-Asami- Dijo ella sin mirarlo al principio, luego alzando la vista levemente -Puede decirme Asami, capitán
-Ya se lo he dicho- Agrega Sato, no pasando del todo por alto la confianza que Asami pedía con el capitán. Aunque no comento nada de eso- Sería una buena columna
-Llamaría bastante la atención de algunos- Agrego el, notando la mirada inquisitiva de la chica -A parte, no creo que tengas dificultades para redactar y enganchar a tus lectores
- ¿Eso es un halago capitán? - Pregunto ella, con sorna.
-Quizá- Dijo el albino no queriendo ser impropio -Pero lo cierto es que deberías considerarlo
Era curioso el ambiente que se sentía entre su capitán y su hermana. No es que Asami fuese hostil con nadie, es decir, era buena amiga de Yumichika ya que solía venir con frecuencia a la casa junto con Ikkaku ya que los conocía al cursar un tiempo la academia, y claro que Asami se hizo más cercana al pelinegro.
-Bueno, si se anima, ya llevare yo su artículo a la división- Promete Sato.
Asami fulminó a su hermano con la mirada, pero no dijo nada al respecto. Kensei solo asintió, y los tres terminaron de comer.
-Agradezco la invitación, entonces te veré mañana Satoshi- El aludido asintió, sonriendo -Espero él pueda convencerte de hacer el artículo, será interesante
-Lo consideraré, capitán- Respondió ella con una sonrisa -Lo llevaré yo misma si así lo decido
Kensei asintió, terminando por retirarse de la casa y finalmente, ambos hermanos volvieron al interior de la casa.
-Puede llamarme Asami, capitán- Imita Sato la voz de su hermana una vez el capitán se fue, aunque con exagerado tono infantil -Creo que ni con Yumichika tomaste confianza tan rápido- La mira de forma acusatoria cruzándose de brazos.
No le sorprendió que su hermano se pusiera en ese plan, por lo que rodo los ojos con fastidio.
-No iba andar por ahí diciéndome Yamamoto toda la vida, somos cinco ¿Recuerdas?
-Sí, claro…-
Por esta vez, Sato dejaría pasar la situación, no muy conforme oír aquello.
…
El camino que debían seguir por el Senkaimon había sido sencillo, el control de partículas espirituales era algo sencillo que los shinigamis podían hacer, al final del camino, las puertas se abrieron sobre la ciudad, justo encima de la tienda de Urahara.
-Bien, iniciaremos con un aseguramiento del perímetro- Anunció el capitán al ver a todo su grupo reunido a su al rededor -Abarai, muéstrale a Yamamoto lo que se hace en los recorridos, nosotros iremos a recoger los gigai a la tienda de Urahara, los vemos en una hora
- ¡Sí, señor! - Dijo Renji, mirando a Takeshi -Andando Yamamoto, sígueme
-De acuerdo
Ambos desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos, el resto descendieron a la tienda, donde Urahara ya los esperaba.
-Un grupo bastante grande para una misión de reconocimiento- Suspiró -No me sorprende que el capitán comandante este algo desesperado por los últimos sucesos, adelante
- ¿Qué se hace usualmente en estas misiones? - pregunta curiosa Saya mirando con interés el interior de la tienda.
Rose se detuvo, era su deber como líder responder las dudas de sus subordinados.
-Dependiendo la misión, es la encomienda- Respondió, mirando a la morena -En este caso, buscar indicios de los shinigamis desaparecidos, enfrentar lo que sea que este ahí afuera que este haciendo que los demás desaparezcan
-Prácticamente somos como los kamikazes - Agrego Asahi, no gustando de esa palabra -Podríamos ser los siguientes, o los que descubramos algo
-Mejor no lo pudimos haber dicho- Agrego Matsumoto, abrazándose del castaño, haciendo que sus mejillas se tiñeran de rosa intenso -Así que pongan atención novatos
-Creo que ya vimos quien será la primera pareja para hacer la primera ronda- Canturrea Saya dándole un codazo a Asahi.
- ¿Eh? - El rostro del castaño paso del rosa intenso al rojo, alejándose de Matsumoto y sus prominentes atributos, haciendo a la pelirroja alzar la ceja -No, yo...
-Asahi ¿Verdad? - El castaño volteó con temor a ver al capitán - ¿Qué te parece si vas con Matsumoto a la primera ronda?
Saya apenas y pudo contener la risa ante el rostro de su hermano menor que estaba al borde de la explosión.
-Ordenes son ordenes, hermanito
Finalmente, en la tienda, Rose y Matsumoto auxiliaron a los novatos con los gigai.
Asahi no tuvo ningún problema con la vestimenta. Un pantalón de mezclilla, unos tenis y una camisa de cuello redondo y manga corta.
Por otro lado, Saya ya estaba lista, llevaba unos pantalones cargo, una blusa de tirantes y una sudadera ancha que realmente la hacían sentirse cómoda, pero...
-Espera un momento- Dijo Matsumoto al verla -No planearas salir así, ¿Verdad?
-Claro que si ¿qué tiene de malo? - Pregunta sin intención de verse desafiante -Es un atuendo cómodo para caminar
Matsumoto la tomo por los hombros y la devolvió al vestidor.
-Una chica no puede salir así, y menos queriendo impresionar a un chico- Esto tomo a Saya por sorpresa - ¿Qué tal esto?
Y le mostró un vestido blanco, floreado y sin mangas, completándolo con una chaqueta de mezclilla y unos botines.
Literalmente un tic apareció en el ojo de Saya al momento de ver aquella prenda tan cursi que para nada iba con ella. Trato de buscar lo antes posible una excusa para escaparse pues algo le decía que la teniente seguiría insistiendo, no importando cuantas negativas le diera.
Justo en ese momento apareció Renji junto a su hermano, lo que le dio una idea para evadir a Matsumoto.
-Oh, Renji, justo a tiempo- En un rápido movimiento, va a donde el teniente de la sexta -El capitán me pidió que buscáramos algo de comer para todos, pero yo no conozco bien Karakura- En un atrevimiento que ni ella fue consciente, lo toma de la mano, provocando que el teniente se sonrojara -Vamos- La shinigami tenía bastante fuerza pese a ser más baja que el teniente, por lo que ya había comenzado a arrastrarlo.
- ¿Eh? Pero, la tienda y...- Todavía no terminaba de hablar, cuando la morena ya lo estaba, literalmente, arrastrando fuera de los vestidores -Deja al menos me pongo el gigai
- ¿Qué estás haciendo Saya? - Cuestiona Takeshi al verla casi colgando del brazo de su colega.
-Voy por la comida para todos- Dice, esquivando a su hermano y alejándose lo más posible de los vestidores -Date prisa Abarai- Había dejado al teniente en cuestión para que se pusiera el gigai, pero ella ya había escapado.
-Este... yo...- Mira a Takeshi, totalmente confundido de la situación al llegar.
Takeshi solo asintió, lo que Renji tomo como la afirmativa para acompañar a Saya. Luego vio a Matsumoto salir de los vestidores con un vestido en mano.
-Ahora lo entiendo todo- Dijo el mayor, mirando a su colega, que había comenzado a acercársele muy provocativa -No caigas tan bajo Matsumoto, no lo intentes
Dijo el chico y se fue, haciendo a la pelirroja farfullar y volver con el resto.
…
A pesar de que el ir a comprar la comida para todos fue una excusa para que Saya pudiera escaparse de Matsumoto, no podían regresar con las manos vacías, así que Renji encaminaba a la soldado a un puesto donde vendían diversas cosas como ramen, takoyaki y algunos postres.
Por supuesto que no se quedó con la duda del porque la repentina petición de que la acompañara, y tras varias evasivas de Saya, al fin le revelo lo que sucedió antes de que llegaran, ante lo que Renji no puedo evitar reírse a carcajadas.
- ¿Enserio solo fue por eso por lo que saliste corriendo? - Arquea una ceja, sabía que no era muy femenina, pero no creyó que su disgusto por los vestidos llegara a tanto.
-No es para menos, hubieras visto el vestido tan cursi que quería que usara
-Bueno, Matsumoto puede ser bastante... encimosa, cuando se lo propone. Fue inteligente de tu parte escapar
-Aunque ahora tengo que pagar yo la comida de todos- Hace una mueca, cruzándose de brazos.
-Te ayudare con la mitad- Ofrece Renji, por lo que Saya le dedica una extensa sonrisa, ocasionándole un momentáneo sonrojo -De hecho... cerca del puesto también hay una tienda de música. Podemos ir a echar un vistazo si quieres- Dice mirando a otro lado mientras se rascaba la mejilla con un dedo.
- ¿De verdad? Eso sería genial, Sato y yo necesitamos cuerdas nuevas para nuestras guitarras- No disimula su entusiasmo, lo que hace sonreír a Renji conmovido -Hay que darnos prisa, se supone que solo iríamos por la comida- Se adelanta, corriendo a toda velocidad.
-O-oye, espera, por ahí no es- Corre tras de ella para alcanzarla.
Luego de recorrer con emoción toda la tienda de música, Saya tan solo termino comprando un par de paquetes de cuerdas para guitarra y unos cuántos CD's que a ella y a su hermano le gustaban. Era gracioso ver que la clase música que escogió para ella en general era del género rock y celta, mientras que para Sato llevo en su mayoría música romántica.
-Sato es un romántico empedernido- Le revela a Renji.
Luego de estar casi una hora en aquella tienda, fueron al puesto de comida, pidiendo varias órdenes de ramen y takoyaki, lo suficiente para todos.
-Será mejor apresurarnos a ir con los demás- Dijo Renji una vez que tuvieron todas las ordenes- En realidad saliste sin el permiso del capitán- Acusa a lo que Saya solo ríe llevándose una mano a la nuca -Tienes suerte que el capitán Ōtoribashi sea más flexible
-Lo sé, y sabe bastante de música, estuvimos hablando mucho en el camino al mundo humano- Comenta Saya encaminándose de nuevo a la tienda llevando un par de bolsas tanto de la comida como de sus compras en la tienda de música, dejando atrás a Renji por un momento que se quedó rezagado al sentir una pisca de celos por lo comentado por Saya.
Dejo ese sentimiento atrás, alcanzando a Saya. Minutos después, llegaron a la tienda, donde todos estaban reunidos.
-Hasta que usas la cabeza, hermanita- Le dice Takeshi desde su lugar, haciendo a Asahi reír en silencio -Hasta el capitán tiene hambre
-Bueno, lo cierto es que después del viaje, está claro que estemos agotados y hambrientos- Concuerda el capitán, lo que hace a Saya suspirar de alivio -Charlemos mientras comemos
-Por eso se me ocurrió salir inmediatamente a buscar algo de comer- Presume Saya, procediendo a acomodar toda la comida en la mesa, siendo ayudada por Renji
-Aja, el vestido- Mascullo Asahi, jugueteando con una tapita sobre la mesa.
-Entonces, capitán...- Dice Saya metiendo un takoyaki en la boca de Asahi, sentándose luego a lado de este - ¿Cuáles son nuestras ordenes?
Claro que la acción de Saya lo había tomado desprevenido, por lo que no pudo decir nada más.
-Bueno, estuve contemplando los posibles equipos- Asahi volvió a atragantarse con el takoyaki, seguro que lo enviarían con Matsumoto -Takeshi irá con Matsumoto, Renji con Saya y Asahi me acompañará.
-Entendido, capitán- Confirma Renji.
-Una lástima, parecía que Asahi y la teniente se estaban entendiendo bien- Molesta Saya, sonriéndole picara a su hermano.
-Una verdadera lástima- Confirma Matsumoto, haciendo un mohín -Pero las rondas son divertidas, más aún las nocturnas
Y dijo aquello mirando al mayor de los hermanos.
-Haremos una inspección simultánea, lo que sea que este pasando, podrá ocurrir hoy o cualquier día- Todos asintieron -Terminemos la comida y vayamos a trabajar.
- ¡Yas! - Dijo el castaño, feliz, haciendo reír a Takeshi y Saya.
Esa noche todo fue tranquilo, no hubo avistamientos de ningún tipo, volviendo todos a la tienda de Urahara al cabo de unas cuantas horas, reportando cero avistamientos, ni siquiera los hollow habían hecho acto de presencia, por lo que decidieron tomar un descanso y hacer rondas en grupos de dos por los siguientes días.
