IZON SHŌ

Kimi ni

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"Adicción, a ti"

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Anexo XXIV

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—La cena ha estado bien —InuYasha mencionó, mientras caminaba junto a Kagome, encerrando los dedos fríos de ella en su mano para calentarlos. La nieve había dejado de caer y el aire se mantenía gélido y fresco, del modo que sólo consigue el invierno.

—Sí, bien —el tono que Kagome usó al hablar era neutro y totalmente falto de emoción.

A InuYasha no le pasó por alto la parsimonia con que ella respondió, y no era la primera vez desde que se habían encontrado. Le resultaba extraño, Kagome parecía incómoda por algo y no conseguía saber la razón.

—¿Pasa algo? —decidió que lo mejor era hacer la pregunta de rigor, aunque ésta rara vez era respondida en el primer intento. Eso era parte de lo que InuYasha había aprendido de Kagome en el tiempo que la conocía. Ante sus palabras ella lo miró con una expresión que se parecía mucho a la que pondría una niña a la que has pillado echándose un puñado de dulces al bolsillo. Aquel pensamiento estuvo a punto de hacerlo reír.

—No ¿por qué lo dices? —se apresuró a responder y eliminó el contacto visual que acababan de tener.

InuYasha soltó un suave sonido de diversión al comprobar su conocimiento sobre la forma en que Kagome abordaba las situaciones.

—Has estado muy callada —insistió.

—Oh, lo siento —ella se disculpó con la misma falta de emoción anterior—. Quizás estoy cansada por el día de trabajo.

InuYasha respondió a sus palabras con un asentimiento que fue más un sonido especulativo que otra cosa. Le costaba no llenarse de preguntas sobre las actitudes de Kagome. La noche pasada estuvo cargada de una pasión que aún le vibraba en el cuerpo, y sí, era probable que las pocas horas de sueño y el día de trabajo la agotaran. Sin embargo, él no podía evitar que de vez en cuando el fantasma del abandono le diera dos toques en la nuca, avisando que aún no dejaba su mente. Lo inquietaba el hecho de que Kagome no considerara la posibilidad de hablar con él, antes de tomar un trabajo que ampliaría la distancia entre ellos. E InuYasha se encontraba en más de una oportunidad teniendo que apelar a su parte más racional para recordarse que Kagome no le pertenecía, por mucho que la ámase. Y quizás, justamente por eso no podía atribuirse propiedad alguna sobre ella.

Le oprimió un poco más la mano por la que se mantenían unidos. Su parte racional no entendía que su corazón quisiese tenerla como ahora, siempre junto a él. La miró, mientras caminaban, llenándose de su imagen sonrosada por el frío de la noche. Quería saber cuánto se parecía el amor de ella al que él le profesaba, no obstante, aquello era algo que no se podía medir con una pregunta.

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Continuará.

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N/A

Hay algo que disfruto mucho de la pareja InuKag de IZON y es que ellos son muy humanos. Sus conflictos son parte de su proceso de crecimiento personal. Los adoro

Gracias a quienes están por aquí, gracias por leer y comentar.

Anyara