En todos los universos, los hermanos son diferentes, pero en esta ocasión, fue la personalidad de Asahi la que me dejo bastante sorprendida. Puedo decir que no se que esperar de los Yamamoto en esta ocasión.


El nuevo grupo conformado por el capitán Hitsugaya, el teniente Hisagi y el tercer oficial Hanatarō, habían llegado al rededor del medio día. Claro que, los hermanos Yamamoto no se esperaban ver entre ellos a Sato.

Hanatarō enseguida se puso a curar las pequeñas heridas de Takeshi y Saya en lo que los demás ponían al tanto de la situación al nuevo grupo.

- ¿Hollow en forma de insecto que se dividen y se regeneran al cortarlos? - Cuestiona Sato una vez que los terminaron de poner al tanto.

-Yo no los llamaría hollow, porque no lo son- Dice Saya una vez que Hanatarō termino de atender la herida de su hombro, la cual apenas y comenzaba a cicatrizar antes que el tercer oficial la atendiera.

- ¿Cómo los llamaremos entonces? - Pregunta Renji, no se habían puesto a pensar en cómo se referían a los nuevos enemigos.

-Podemos llamarlos Genzanki- Dijo Asahi, sorprendiendo a Takeshi.

-No es un mal nombre- Confirmo Hitsugaya, mirando al menor de los hermanos -Haremos nuevos equipos para esta noche

- ¿Genzanki? - Sato alza la ceja, sonriendo burlón -Interesante, pero… ¿porque ese nombre?

-Por la característica de que roban reiatsu- Le respondió a su hermano - ¿No te gusta? ¿Tienes algo mejor?

-Tranquilo, hermanito- Sato pone las manos delante suyo como si estuviera tomando guardia ante Asahi, claro, todo con una divertida sonrisa -Solo tenía curiosidad del porqué de ese nombre

-Te provocaras una gastritis con ese carácter tuyo, Asahi- Agrega Saya.

El aludido rodó los ojos, cruzándose de brazos sobre la mesa.

-Bueno, creo que tener un nombre para esas cosas es suficiente- Agrego Takeshi, mirando a sus hermanos -Estos nuevos Genzanki nos están dando problemas

-Hasta no saber qué objetivo tienen, deberemos seguir lidiando con ellos al tiempo que descubrimos lo de las desapariciones- Agrego Hitsugaya, mirando a todos -Iré con Matsumoto, Hisagi y Satoshi a dar una ronda por la noche

- ¿Pero porque yo capitán? - Se quejo la pelirroja, haciendo un mohín.

-Porque ya tienes experiencia contra los Genzanki, así que serás nuestra guía- Respondió el albino, suspirando al finalizar -Saldremos al anochecer

Todos se dispusieron a continuar con algunas actividades, Saya quiso ir a dar una vuelta, por lo que Renji se ofreció a acompañarla, yendo Asahi con ellos; hasta la noche que fue cuando el equipo designado saldría a su recorrido.

Su alarma había sonado a la misma hora, estaba sentada en la cama, pero recordó que estaba sola, que podía tomar unos cuantos minutos más para ella, por lo que sonrió satisfecha, dejándose caer nuevamente en la cama y abrazando su almohada. Para cuando finalmente se puso en pie, se dio un baño lento, relajante, se recogió el cabello, acomodándose algunos mechones con trenzas, y terminando todo con un sofisticado moño bajo y dejo sus rebeldes mechones y flequillo como siempre.

-Demasiada tranquilidad ¿no lo crees Hogo? - El perro ladró desde su esponjosa cama en la sala, mientras ella desayunaba en la barra, tomándose tranquilamente un café -En la noche daremos un tranquilo paseo, te lo prometo

Varias veces sus hermanos le decían que estaba loca por hablar con el perro, pero a ella le encantaba mantener esa conexión con el can, razón de más para que este le obedeciera; para ella, era parte de la familia. Terminó de recoger un poco y, despidiéndose del perro, salió de casa camino a la división.

Se sintió un poco rara de entrar a la oficina de su capitán y que no la recibiera como era costumbre, así que se dirigió al escritorio de la teniente, comenzando su labor del día. Había estado archivando viejos documentos de hacia bastante tiempo, organizando expedientes y desechando papelería, por lo que no pudo prevenirse del ataque furtivo de su amigo de la once.

-Bastante relajado el ambiente ¿no crees? - Dijo al momento de entrar a la oficina, pescándola en los archivos -Te traje un pastel preparado por mi

- ¿Qué haces aquí? ¡Y con un pastel! - Ella sabía que la información obtenida la noche anterior no era suficiente para él, y sabía por lo que iba -Todo está muy tranquilo sin ellos, no quiero acostumbrarme a esto

Dejo su deber por un rato, yendo a sentarse con su amigo en el sofá, pero no estaba preparada para su interrogatorio.

-Tenemos una charla pendiente cariño, anoche te quedaste dormida- Dijo el moreno partiendo el pastel y dándole una rebanada -El capitán

Asami abrió los ojos con sorpresa.

- ¿Hitsugaya?- Dijo ella, queriendo desviar el tema, pero Yumi no era tonto.

La miro con una ceja alzada, pescándola un fraganti.

-Tú sabes bien de que capitán hablo...

-Ah...

-El bruto barbaján de la novena, ambos entraron tomados de la mano anoche- Un "mmmm" escapó de su garganta, pensando como evadir el interrogatorio -Asami...

Volteó a verlo, apretando los labios, jugando con las manos.

-No estoy segura Yumichika, es... Es un hombre interesante- El moreno sonrió, triunfante -Es como si algo nos atrajera uno al otro

-Y el hecho que de que también tenga un muy buen físico no es otro gran factor- Sonríe pícaro llevándose un dedo a su mejilla.

-Es atractivo- Afirmó la chica, haciendo al moreno voltear a verla de forma pícara -Bueno, querías que lo admitiera ¿No? Ahí lo tienes, tu chisme del día

El pelinegro soltó una cantarina risa. Haciendo sentir un poco cohibida a la chica al inicio hasta que el tercer oficial la tomo gentilmente de la mano, trasmitiéndole apoyo moral.

-Cariño ¿qué tiene de malo admitir que te resulta atractivo alguien? Al menos tú lo admites, no como la terca de tu hermana

-No quiero hacerme ilusiones, mira, así paso con Shū y aunque quisiera, me dije firmemente que no lo volvería a intentar- Suspiro con resignación -Podre admitirlo, pero aún tengo mis dudas

-Bueno, no es como que en este momento ya te le tengas que declarar. Vayan conociéndose poco a poco. La ventaja es que es el capitán de tu hermano, así pretextos te sobran para ir a hacer una visita "casual" a la división- Hace comillas con los dedos.

Se cubrió la cara con las manos, y cuando las retiro, llevaba un sonrojo.

-Iría a diario, pero...- Guardo silencio, estaba sintiendo el reiatsu del capitán acercarse -Hay mierda, viene para acá

-Vaya... ¿A qué vendrá sabiendo que solo estas de encargada a la división? – Ahora si se estaba poniendo más interesante la plática con su amiga.

Asami lo miro con miedo, quería salir corriendo, pero las manos de Yumichika la detuvieron.

-Siempre era yo la que iba a la división- Dijo nerviosa, sintiéndolo más cerca - ¿Qué hago?

-Actúa normal- Se alza de hombros, como si fuese la opción más fácil y se mete un bocado de pastel a la boca.

Hiba a decir algo, pero no tuvo tiempo, cuando llamo a la puerta.

-Adelante- Dijo ella, sonriente, mirando al capitán entrar -Capitán Muguruma, ¿Puedo ayudarle en algo?

-Yamamoto, Ayasegawa- Definitivamente, no esperaba ver ahí al tercer oficial de la onceava -Encontré este archivo, es una vieja misión en conjunto de la nueve y la diez, pero está es la copia de ustedes

Ella se levanta, tomando la carpeta.

-Qué gentil de su parte traerlo personalmente usted, capitán- Comenta pícaro el pelinegro apoyando un codo en su rodilla y recargando su mejilla en su puño.

Un escalofrío recorrió la espalda del albino, volteando a verlo de reojo, notando el pastel.

-Yumichika trajo un pastel muy delicioso, ¿Gusta un poco? - Dijo sonriente, mirando a su amigo con expresión de auxilio.

-Muchas gracias, de momento rechazo la oferta- Se giro a ver a Asami directamente, notando su peinado y lo relajada que estaba ese día -Si necesitas ayuda, estoy a tus órdenes

-Gracias capitán, lo tendré en cuenta- Respondió ella, sosteniendo la carpeta entre sus brazos.

Se despidió de ambos con la mano y salió de la oficina. La chica se dejó caer en el sofá, cubriéndose la cara con la carpeta.

-Estoy de acuerdo que por ahora no tiene a su teniente ni a Sato, pero, cuenta con más personal como para pedirles a ellos que traiga esos archivos ¿no? - Era clara su insinuación.

Asami miraba el techo, arrugo la frente al admitir que su amigo tenía razón.

-Odio decir que tienes razón- Dijo ella, mirándolo -Maldición, está interesado, por eso su insistencia con la columna

-Bueno, ahí tienes un pretexto más para ir a su división- Se pone de pie, guiñando un ojo -Te dejo entonces...- Empieza a recoger lo que quedaba del pastel -Para que trabajes en esa columna

-Lo hare cuando este en casa, no quisiera dejar pasar algo por alto mientras archivo- Respondió ella, poniéndose de pie y robándole otra rebanada de pastel -Cocinas muy bien, necesito la receta de este

Yumichika la miro, sostenía entre sus manos aun el poco pastel que quedaba, pero se lo cedió a la chica.

-Has ganado por esta vez, pero seguiré observándote- Le dijo el moreno con una sonrisa, haciéndola rodar los ojos -Te vere luego cariño, suerte con la columna

Volvió a quedarse sola con sus pensamientos, estaba trabajando bastante, por lo que tomo un descanso mental, tomo una hoja y comenzó una breve introducción, recordó lo que Sasakibe le había enseñado y, sobre todo, estaba consciente de que una buena introducción, siempre dejaba atrapado a cualquier lector.

Se despejo con la escritura, pero volvió al trabajo, pausando la columna. Tomó algunas carpetas, teniendo que ir a dejarlas a sus respectivas divisiones, carpetas que debieron haberse entregado hacía meses atrás.

Un par de días después, las cosas estuvieron tranquilas, Sato mostraba su ansiedad por enfrentarse a estos nuevos enemigos, mientras su hermano menor simplemente no podía con aquello. Las burlas hacia el hecho de que el Genzanki huyera de sus habilidades, solo hacían al menor refunfuñar. Sin embargo, tenía un as bajo la manga para regresarle la burla a su hermano.

-Tengo curiosidad, Sato- Empieza el menor de los tres hermanos que patrullaban ese día - ¿Qué tan lejos te mando la capitana de la segunda con el golpe que te dio?

Aquella pregunta literalmente hizo tropezar a Sato, que cayó de narices al suelo, levantándose luego de inmediato mientras se sacudía el polvo.

Takeshi había olvidado momentáneamente la situación de su hermano, por lo que pasó su brazo por los hombros de Satoshi.

-Eso me recuerda...- Dijo en un tono alarmante para cualquiera de sus hermanos -Que tenemos una charla pendiente respecto a cierta capitana poco amistosa

-Gracias, hermanito- Refunfuña entre dientes hacia el menor. Este solo muestra una sonrisa orgullosa – Tashi, te juro que no le falte al respeto en ningún momento, solo... quise ser amistoso

-Bueno, nunca te has propasado con ninguna mujer, pero se dé buena fuente que eres bastante terco como para no notar cuando debes alejarte- Dijo Takeshi, haciendo a Asahi soltar una risita -La capitana Soi-Fong no es una mujer blanda, y no te daré muchas esperanzas

-Lo sé, créeme que me quedo bastante claro- Se soba el mentón, como si el golpe siguiera ahí, aunque el moretón ya había desaparecido hace mucho -Seré cauteloso con ella ¿de acuerdo? Prometo no hostigarla

Takeshi suspiro, no deseaba tener problemas con la capitana, sobre todo por su carácter.

-No piensas quitar el dedo del renglón ¿Verdad? - Cuestión el mayor con voz cansada- Preferiría que no lo intentaras con tanto ímpetu, esa mujer no será nada fácil

-Lo sé, pero...- Se lleva las manos a la nuca, mirando ensoñado al cielo nocturno -Me atrajo bastante, es muy llamativa y tiene algo que no he visto en nadie más. El golpe que me dio fue como sentir la flecha de cupido- Teatraliza llevándose una mano al pecho.

Takeshi ya le había soltado el cuello, pero suspiro agotado ante la dramatización de su hermano.

-Bueno, si lo mata ella, podemos decir que prácticamente murió por amor- Agrego Asahi -En su epitafio pondremos que la flecha de cupido lo mato

-Muy ocurrente hermanito- Sonríe mostrando todos sus dientes, era más una mueca disgustada que una sonrisa en si -Veras como terminara siendo tu cuñada

Continuaron con su ronda con alguna que otra burla respecto al tema del enamoramiento de Sato por la capitana de la segunda. Takeshi no decía nada, tan solo se divertía con las usuales discusiones amistosas entre sus hermanos.

Parecía que no habría ataques esa noche, por lo que mejor decidieron regresar a la casa tras haber dado una última ronda de inspección. Sin embargo, de la nada, se vieron rodeados de un grupo de Genzanki que venían directo a atacarlos.

-Así que esos son los Genzanki- Exclama Sato con la adrenalina reflejada en su rostro, preparándose para desenfundar su katana.

-No permitas que te toquen- Le dijo Takeshi, con un deje amenazador -No sabemos qué nivel de curación tiene Hanatarō con estos enemigos, y no necesitamos comprobarlo

-Entendido, teniente. Fuku, Fū Ryū- Invoca su shikai, que hace desaparecer su katana y da lugar a una especie de muñequera en forma de dragón, de cuyo hocico, el cual estaba abierto como si rugiera, salía una especie de torbellino - ¿Cuál es el plan? - Pese a sentir tanto la adrenalina por la próxima pelea, como la de los vientos de Fū Ryū corriendo por su cuerpo, mantenían ansioso al chico, pero siendo bastante disciplinado para esperar instrucciones de su superior en ese momento, que era su hermano mayor.

-No podemos acabar con ellos sin cortarlos, entonces tenemos que dividirlos a su máximo y acabar con ellos- Agrego Takeshi, que ya tenía su shikai activado, por lo que su Zanpaku-tō refulgía en llamas -Por favor, tengan cuidado

Los enemigos ya estaban demasiado cerca de ellos, por lo que no hubo más indicaciones y se fueron al ataque.

Como esta vez eran demasiados, prácticamente cada uno estaba rodeado por Genzanki, por lo que no tuvieron la posibilidad de ayudarse uno al otro, aunque tenían la confianza y certeza de que cada uno era lo suficiente fuerte y poderoso para arreglárselas solos por ahora.

Sato lograba mantenerlos un poco a distancia gracias a sus fuertes vientos, aunque le era un poco difícil al mismo tiempo crear ráfagas tan finas y fuertes para lograr cortarlos. Tal como había advertido previamente su hermano, esas cosas al dividirlos se regeneraban, duplicando su número.

-Lo molesto de estas cosas es que son demasiadas- Exclama Sato viéndose completamente rodeado, apenas podía mantenerse fuera del alcance de sus aguijones al crear un círculo de viento a su alrededor.

-Y muy veloces- Dijo Asahi al esquivar un aguijón -Tampoco puedo cortarlos, y necesitaría mi bankai para congelarlos

-Tan solo trata de lanzar una ventisca fría- Tenía que gritar por el ruido entre los ataques y sus vientos -Puedo invocar vientos del norte que te ayuden a congelarlos

- ¡Hagan lo que tengan que hacer, pero acaben con ellos! - Grito Takeshi para que sus dos hermanos entrarán en acción -O me encargaré yo mismo de cortarles la cabeza a ustedes

Asahi convoca una ventisca fría, lo que hace que los Genzanki aminoren por unos momentos la intensidad de sus ataques debido a sus genes de insecto.

-Fuku, minamikaze- Sato convoca un comando de su shikai. Sin embargo, al contrario de lo que tenía planeado hacer, la ventisca de Asahi empieza a desvanecerse.

- ¿Qué haces idiota? - Soltó Asahi, viendo cómo los Genzanki venían a su velocidad normal - ¡Esa no es!

-Maldición- Murmura para sí mismo, había sido un error y el mismo lo reconocía -Fuku, kitakaze- Esta vez, vientos fuertes y helados soplaron, congelando a varios Genzanki en conjunto con el ataque de Asahi -Lo siento, hermano- Voltea a verlo, sonriendo apenado.

Justo en ese momento de menos de un segundo de distracción, ve a un Genzanki acercándose a su hermano menor a gran velocidad. Un grito por parte de Sato se escuchó tratando de alertarlo al tiempo que usaba toda su velocidad, pero el Genzanki estaba demasiado cerca, y solo ve como lo hieren por la espalda.

Un remolino alcanza a llegar hasta Asahi, alejando al Genzanki de su hermano y dándole tiempo a Sato de llegar a su lado.

-Asahi- Murmura aterrado al ver la abundante sangre correr -Lo lamento… fue por mi descuido

-No te disculpes, recuerda las enseñanzas del abuelo- Dijo el menor, sintiendo el bajón de reiatsu.

Takeshi estaba a un paso de ir con sus hermanos, sin embargo, no se dio cuenta de que cerca suyo había un par de Genzanki que lo habían estado acechando desde hace rato, y que sin darse cuenta o tener tiempo de reacción, fue atacado por los agujones en ambos costados.

- ¡Aniki! - Grito Asahi al ver a su hermano incinerar a ambos Genzanki con su reiatsu -Tsch, esto no estaba en los planes

Asahi cayó de rodillas, apoyando sus manos en el suelo, aun con Sato a su lado, que se mostraba algo sorprendido por ambos ataques.

-Bankai, Daichi ni ikou, Koyuki- El frío fue evidente, ralentizando nuevamente a los Genzanki -Encargarte de ellos, trataré de ralentizarlos con lo que queda de mi reiatsu

-Resiste- Le pide a Asahi, mandando luego una burbuja de aire en la que encierra a Takeshi para mantenerlo a salvo. Esto no siendo claramente del agrado del mayor que le miro con reproche -Lo siento, Tashi, luego me reprendes

Los cabellos de Sato se agitaron movidos por los vientos de su Zanpaku-tō que poco a poco comenzaron a hacerse más fuertes. Mando una poderosa huracanada helada que, gracias al bankai de Asahi, congelaron a todos los Genzanki. Sin embargo, no pareció darles el tiempo suficiente pues el hielo comenzó a quebrarse. Sato empezó a inquietarse, pero estaba decidido a luchar con todo lo que tenía. Justo estaba preparándose cuando escucho tres voces gritando "Shunkō" y, apareciendo de la nada tres figuras que, a una velocidad asombrosa, destruyeron a los Genzanki congelados.

Una vez que la lluvia de hielo se detuvo, observo que se había tratado de la capitana Soi-Fong junto a otras dos personas; una mujer a lado de un joven, ambos de tez morena. A la mujer la identificaba como Yoruichi, la diosa de la velocidad, antigua capitana del gotei, pero claro, estaba más encandilado por la presencia de la capitana.

-En definitiva, estoy enamorado de esa mujer- Murmura Sato, como embobado.

-Los niños de Yamamoto, eh- Dijo la morena al identificarlos -Tuvieron suerte

La capitana observo al novato de la novena que había golpeado.

-Mira, que casualidad- Dijo Asahi mientras perdía el conocimiento, haciendo que su físico volviera a ser el de siempre.

-Asahi- Exclama Sato al tiempo que reacciona y alcanza a sostener a su hermano.

-Sus heridas son extrañas, tenemos con llevarlo con Kisuke cuanto antes- Aclara Yoruichi

-Enviarán más ayuda médica- Anuncia Soi-Fong -O eso fue lo que escuche decir al capitán comandante antes de que me enviara para adelantarme

-Lo más probable es que los envíen primero a la tienda, así que vayamos para allá- La antigua capitana mira a donde estaba Takeshi, quien pese a no haber perdido aun la conciencia, se le veía grave -Daisuke, encárgate de llevarte a este chico- Refiriéndose a Asahi -Yo apoyare al teniente

-Yo puedo encargarme de mi hermano- Replico Sato.

-Te aconsejo que guardes las energías para caminar- Responde Yoruichi -Por si no te has dado cuenta, también tienes una herida en un costado- Señala, y por la reacción de Sato al ver la herida sangrante en su lado derecho, supuso que en efecto no había notado que estaba herido -Hicieron un buen trabajo, pese a ser su primera misión ante un nuevo enemigo. Andando- Apoya a Takeshi a caminar mientras que su hijo cargaba en su espalda a un inconsciente Asahi.

Se había propuesto escribir la columna, había hecho una introducción más o menos decente, nerviosa de no haber hecho nunca algo como eso. Así que ahora iba camino a la novena, algo nerviosa y con muchas dudas ya que era la primera vez que escribía para que alguien más la leyera.

Pero los nervios no solo eran por lo escrito, también tenía mucho que ver el hecho, de haberse dado cuenta de que se sentía atraída por el capitán Muguruma.

Había pasado todo el camino rumiando las palabras de Yumichika, estaba comenzando a sentir la necesidad de jugar con sus dedos, pero como los tenía ocupados, opto por morderse el labio.

Se detuvo ante la puerta del capitán, inspiro, y llamo, la voz de él le dio permiso para entrar.

-Ya... Asami- La miro con sorpresa, ya habían pasado unos días desde que el fuera a la décima a verla, y desde entonces no la había visto - ¿Necesitas algo? ¿Está todo bien?

Abrió la boca, pero enmudeció de repente. ¿Cómo podían fallarle las palabras en este momento?

-Yo... Vine a traerle algo, sobre la columna- Kensei se mostró sorprendido, había extendido la mano para tomar la carpeta, pero justo en ese momento, el teléfono de ambos recibió un mensaje - ¿Una junta?

Kensei la miro, sorprendido.

- ¿Te convocaron? - Ella asintió, y luego pudo ver cómo su mente se perdía en sus pensamientos -Oye, no precisamente pueden ser malas noticias, vamos, debe ser importante

La carpeta quedó sobre el escritorio, mientras ambos se dirigieron hacia la sala de juntas.

Todos se reunieron en la sala, había algunos capitanes faltantes, pero ella era la única que estaba ocupando el lugar de su capitán.

Kyōraku observo a sus capitanes, y entre las filas, pudo ver a su pequeña flor, sonrió, aunque le daba curiosidad el que podría aportar.

-Las cosas parecen complicarse, tome la decisión de enviar a la capitana Soi-Fong de emergencia por algunos datos que recibimos con anterioridad del grupo en el mundo humano. Estos nuevos enemigos causan más problemas de los que creíamos- Todos miraron al comandante con asombro, y es que la información que había recibido no era de nadie más que de Urahara Kisuke, algo que molestaba con demasía al capitán de la doceava -El problema radica en su absorción de reiatsu, y en el hecho de que las heridas provocadas por estos enemigos permiten que el reiatsu escape por esas heridas

-Una herida de gran magnitud sería un problema para cualquiera- Mascullo Hirako, mirando a la capitana de la cuatro - ¿Ya hubo heridos?

-De momento no lo sabemos- Afirmó el comandante, mirando a sus subordinados -Pero será imperativo enviar a alguien de alto conocimiento médico, el tercer oficial Yamada es bueno, pero necesitamos enviar a alguien más

-L… lamento decirlo señor, pero mi deber en Gotei no es fácil de dejar- Dijo la capitana, nerviosa por negarse a dejar la división -Por otro lado, tengo a la candidata perfecta para esa labor

Sus ojos se posaron en Asami, quien se mostrará sorprendida por la confianza, y no era por demás, cuando sabía exactamente que había sido Unohana quien la adiestrará en el arte del kidō curativo.

- ¡La niña Yamamoto! – Exaspero el capitán Kurotsuchi, señalándola con el dedo.

- ¡Ja! Una chiquilla tonta no podría sanar a nadie- Exclamó Kenpachi, mirando a la chica -Ni siquiera conocemos sus habilidades aún

-Yo si las conozco- Interrumpió Kotetsu, mirando a Asami -La capitana Unohana entreno a Asami, conoce aún más kidō curativo de alto nivel, y tiene los propios, si hay alguien a quien encomendaría ese trabajo, es a ella

-La división diez quedaría, desprotegida- Agrego Byakuya, mirando a la chica -Tengo entendido que el capitán Hitsugaya la dejo a cargo, pero ella ni siquiera ha sido ascendida a tercer oficial

-Hablaremos de los honoríficos luego de que todo el grupo esté de vuelta sano y salvo- Kyōraku tuvo que alzar la voz un poco, luego miro a la chica -Yamamoto Asami, ¿Nos harías el honor de ir al mundo humano y asegurarte de que todos vuelvan con bien?

-Por supuesto, señor- Dijo ella afirmativamente, nerviosa.

-Agradezco tu servicio, Asami-san- Dijo el mayor, sonriéndole con afecto -Ahora, ¿Alguien de los presentes estaría dispuesto a acompañarla?

Un silencio sepulcral se alzó, nadie deseaba aun, vivir en carne propia la próxima masacre. Y quizá no lo pensó, quizá fue un reflejo protector, pero el simple hecho de que entendía un poco el porqué, lo hizo hacerlo.

-Yo acompañaré a la soldado a la misión- Dijo Kensei luego de dar un paso al frente -Partiremos de inmediato si es necesario

-Capitán Muguruma, Soldado Yamamoto, la puerta Senkaimon espera por ustedes- Dijo la voz del comandante al tiempo que las puertas se abrían en la misma sala de juntas -La capitana Soi-Fong fue enviada hacia un par de horas atrás, así que deberán reunirse con ella y el grupo y reestructurar sus filas, se lo encargo, capitán Muguruma

-Entendido señor- Dijo el peliblanco, girándose hacia la puerta, notando que la chica miraba el túnel blanco con muchas dudas -Andando, Yamamoto

-Quisiera abogar por la oportunidad de conseguir un espécimen íntegro de nuestros enemigos- Agrego el capitán Kurotsuchi mirando directamente a la joven Yamamoto al momento en que dio un paso para entrar -Tengo entendido que las habilidades de su Zanpaku-tō son similares a las propiedades de un diamante ¿Me equivoco?

-En absoluto, capitán- Dijo ella, mirando directamente al científico -Tomare su encomienda, si esto nos ayuda a entender mejor a estos nuevos enemigos

-Pueden retirarse- Dijo finalmente Kyōraku, al momento en que ambos desaparecían por el Senkaimon -Ahora, vuelvan a sus divisiones, estén alerta por si surge algo nuevo

- ¡Si!

Pero no solo los hermanos habían sido atacados, el grupo del capitán Hitsugaya también había sido atacado, y aunque Renji intento volver a replicar el movimiento del primer encuentro, le era difícil con tanto enemigo rodeándolos.

-Tsch, que difícil, es como si se hubieran adaptado a nuestros movimientos- Menciona Renji, alejándose de los aguijones de algunos enemigos.

- ¿Crees que hayan evolucionado para evitar nuestros ataques? - Preguntó Hitsugaya, mirando al teniente -Podríamos estar ante un enemigo peligroso en dado caso

-Me temo que eso podría ser una posibilidad- Rectifica Saya, pues los Genzanki, que eran mucho más numerosos en esa ocasión, se desplegaban cuando intentaba acarrear a varios en una ola -Si tan solo pudiéramos mantenerlos quietos- Se defendía de sus ataques con sus espadas dobles al tiempo que lanzaba oleajes para mantenerlos a otros lejos de ella.

-Capitán, su Zanpaku-tō es de tipo hielo- Habla Renji entre todo el alboroto.

-Si, pero sin la cantidad suficiente de agua, me sería casi imposible congelarlos a todos- Respondió el Capitán, llevando su shikai activado, luego cayo en cuenta de algo -Yamamoto, las habilidades de tu Zanpaku-tō son del elemento agua ¿Crees poder apoyarme?

-Sin problemas, capitán. Pero necesito que estas molestias no me tengan tan ocupada defendiéndome- Y en efecto, estaban rodeados, por lo que Saya apenas y podía atinar a despezar a uno y defenderse de otro.

-Creo que puedo cubrirte unos momentos- Afirma Renji, movilizando el brazo de su Bankai y con ayuda de su espada extendida, aleja a los Genzanki que rodeaban a Saya.

Esto solo le dio apenas unos cuentos segundos, pues los enemigos no tardaron es esquivar dicho ataque, pues ya estaban familiarizados con ese movimiento, sin embargo, fue el tiempo suficiente para que Saya empezara a remeter una serie de olas que empaparon a todos los enemigos al rededor. El impacto de las olas también ayudo a que retrocediera un poco, dándole la oportunidad al capitán de la décima de hacer su parte.

-Bankai, Daiguren Hyōrinmaru- Un mandoble de la espada desplazó la calidez del ambiente, haciendo que los Genzanki se congelaran sin problema alguno -Acaben con ellos

-No nos lo dice dos veces, capitán- Afirma Renji, lanzando su espada hacia los monstruos congelados.

-A la orden- Exclama Saya, yendo a una velocidad sorprendente entre los enemigos congelados y despezando a cada uno de ellos al lanzar un torbellino de agua.

Al final no había más que pedazos de hielo por el suelo, aun así, se quedaron un poco más con la guardia en alto, exhalando vaho debido a la baja temperatura del ambiente por el bankai del capitán Hitsugaya y la agitación de la batalla previa. Por fortuna, no hubo más enemigos a la vista.

-Bien, hemos terminado aquí- Concluyó el capitán, luego vio a su colega de la tres llegar, junto con su teniente y el de la novena - ¿Están bien?

-Estamos bien- Afirmó el capitán de la tercera, mirando a los Genzanki ir desapareciendo con el viento en brisa de nieve -Venimos en cuanto sentimos sus reiatsu entrar en combate

- ¿No fueron atacados? - Preguntó Renji ante el hecho de que tuvieron vía libre.

- ¿Eh? No, no fuimos atacados- Dijo Hisagi al voltear a ver a Renji -Venimos a auxiliarlos

-Volvamos a la tienda, al parecer los refuerzos han llegado- Agregó Hitsugaya, desvaneciendo su Bankai -Sentí como el teniente Yamamoto y su hermano perdían mucho reiatsu de golpe

-Sí, yo también lo sentí- Agrega Saya, notablemente preocupada por sus hermanos.

Habían iniciado el trayecto en silencio, pero luego de un rato, ambos habían logrado desarrollar una charla tranquila, aunque casi imposible hablar con el andar apresurado de ambos. La chica había confesado temer por la vida de sus hermanos, y Kensei no podía negar o afirmar algo, al final, era parte del trabajo.

El final del camino se ilumino, ambos disminuyeron su velocidad, y atravesaron las puertas Senkaimon. La tienda estaba frente a ellos, Urahara a la espera y el sol del atardecer sobre sus cabezas.

El recibimiento fue rápido, había calidez en las palabras del tendero, les había explicado levemente la situación. Asami hablaba con el tercer oficial Yamada cuando las puertas se abrieron, dejando ver a los tres hermanos heridos. Asami se puso de pie al instante, aunque fue Hanatarō el primero en acercarse a ellos para evaluarlos.

-Están muy graves, estas heridas... no puedo sanarlas yo- Dijo el chico, tembloroso -Si no reciben la atención adecuada... ellos...

-Asami- Sato repara Sato en la presencia de su hermana - ¿Qué haces aquí?

-Me enviaron como refuerzo médico- Dijo la menor, despegando la lengua de su lugar, aun pasmada por la sorpresa -Llévenlos a una habitación, hay que tratarlos de inmediato

-Claro, había olvidado que eres buena en el kidō curativo- Comenta Sato, yendo a la habitación junto a sus otros hermanos -Debieron mandarte a la cuatro

-Tessai, guíalos a una habitación por favor- El tendero miró a la chica - ¿Necesita algo más, soldado Yamamoto?

-Agua, gasas y vendas limpias- La morena paso por detrás de la chica, seguida del joven y Sato -Y algo para el dolor y que puedan descansar

Urahara asintió, ella siguió al grupo, había dejado a Kensei a la mesa, no teniendo tiempo de reaccionar ante la sorpresa de que los tres hubiesen resultado heridos.

Cuando los tres estuvieron en la habitación, Asami se acercó a Asahi, parecía ser el más herido, además de haber perdido el conocimiento. Hanatarō estaba a la puerta, dubitativo.

-Tercer oficial Yamada, encárguese de Satoshi mientras yo atiendo a Asahi y Takeshi...

-Ah, ¡sí! - El muchacho obedeció, acercándose a Sato.

-Ryū no Raijin cauterizó las heridas, pero no pudo sanarlas, justo lo que decían los reportes de los capitanes- Dijo ella, centrándose en cerrar las heridas, para impedir que el reiatsu siguiera escapando por ahí -Por suerte, no dañaron algún canal, aunque las heridas son profundas

Tessai apareció, dejando dos cuencos con agua y las gasas y vendas, las heridas de Asahi estaban cerrando, aunque tardo un poco más con la de Takeshi, quien comenzara a querer despertar.

-Ay, no puede ser- Dijo el mayor al abrir los ojos -Claro, Kotetsu no puede dejar el gotei ante cualquier peligro, tú eres la segunda opción

-Hola, Takeshi- Dijo ella, manteniendo la concentración -Deja que termine esto, y luego hablamos.

-Mala hierba nunca muere. ¿Verdad hermano? - Aunque lo dice burlón, lo cierto era que Sato estaba aliviado de que Takeshi hubiese despertado.

-Tú lo has dicho- Respondió el mayor, burlón -Sabemos las consecuencias, pero este par de tontos tuvieron la culpa

Asami apretó la mandíbula, su cuello se tensó, a pesar de la profundidad de las heridas, estás cerraron. Asahi estaba respirando tranquilamente, a diferencia de Takeshi, este permaneció dormido.

-Oye, aún duele- Dijo el mayor al sentir como la chica restregaba las gasas con fuerza -Cálmate

- ¿Quieres que me calme? Por poco no la libran ustedes dos y quieres que me calme- Dijo ella finalmente, alzando la voz -No sabes lo asustada que he estado desde que se fueron, cada noticia sobre su paradero, y luego me envían como refuerzo médico y a los primeros que debo curar son a ustedes

-Eso fue culpa mía, Asami- Admite Sato en un tono bastante lastimero, que era raro en él -Fue por un error tonto de mi parte que perdimos la concentración de la batalla- Admite al tiempo que Hanatarō terminaba de curarlo.

-No me importa de quién fue la culpa- Dijo tajante, aún contenía las lágrimas, no quería llorar delante de sus hermanos.

Había vendado a su hermano, ya había limpiado a Asahi y estaba vendándolo, por lo que le daba la espalda al mayor.

-Ya no somos unos niños Asami, el abuelo nos entrenó y preparo para esto, podríamos no volver a casa, pero eso nos motiva a hacerlo, a volver- Dijo Takeshi, viendo las manos de su hermana moverse -No deberías ser tan dura contigo misma, tú también puedes resultar herida, y en ese caso ¿Quién te sanaría a ti?

-Termine con Satoshi, Asami-san- Anuncio el tercer oficial.

-Gracias Hanatarō, puedes retirarte, yo también estoy por terminar- Dijo ella, dedicándole una sonrisa y viendo al chico salir -Necesitan descansar, hice el trabajo difícil de su cuerpo para cerrar las heridas y que el reiatsu deje de escapar, pero interiormente no, espero así puedan mantenerse quietos

Estaba molesta, sí, pero estaba feliz de que siguieran con vida. Recogió las cosas, apartándolas a un lado y salió de la habitación sin despedirse de sus hermanos.

Al salir al pasillo, avanzo un poco, pero las emociones y sentimientos la invadieron, frenándose de golpe y permitiéndose el lujo de llorar, contenta de tener a sus hermanos con vida.

- ¿Asami? - La voz que dijera su nombre la sorprendió, por lo que trato de limpiarse las lágrimas, fallando en el intento, ya que él estaba ahí, frente a ella. Así que se acercó a él, hundiendo su rostro en el pecho de este.

Lo dudo por un instante, pero al sentirla tan cerca, no lo dudo. Así que sus brazos la rodearon, consolándola en el momento.

-Ejem- Un carraspeo los hizo voltearse, encontrándose con Saya que los miraba con una sonrisa pícara -Así que a ti te enviaron como ayuda médica, tiene lógica- Repara entonces en el rastro de lágrimas de Asami. Al imaginarse de inmediato lo peor, su sonrisa desaparece - ¿qué ha pasado con nuestros hermanos? – Pregunta, inquietándose.

Su corazón se aceleró al ser atrapada in fraganti, aunque el cambio en la expresión de Saya la obligó a separarse del capitán y acercase a ella para abrazarla.

-Ese trío de bobos está bien, pero por poco no la libran- Dijo en el abrazo, luego separándose un poco de ella -Al menos sé que a ti de cura Kairyū

-Sí, aunque aun así tardó en curar un pequeño rasguño que me hizo uno de esos Genzanki la primera vez que nos los encontramos. Procure que en el segundo ataque no se me acercaran, aunque no fue fácil

-Al menos tu fuiste más prudente que esos brutos- Se le notaba enfadada, pero la conocía, seguramente se había preocupado al verlos.

- ¿Y en dónde están? ¿Cómo se encuentran? - Cuestiona Saya, un poco menos alarmada.

-Descansando, las heridas de Takeshi y de Asahi eran las más graves- Suspiro, sintiendo el reiatsu del capitán alejarse - ¿Cómo están los demás? ¿Hay alguien más que necesite de mí?

-Ninguno de los otros sufrió heridas, afortunadamente- Se cruza entonces de brazos, mirando de forma inquisitiva a su hermana -Me asustaste, por la manera en que te estaban abrazando pensé que te estaban dando el pésame

El cuerpo de Asami se estremeció con el comentario de Saya, paso saliva con dificultad.

-Ah, no... No fue nada de eso... yo...-Las mejillas se le tiñeron de rosa -Tuve una crisis, el capitán solo estaba dándome apoyo

-Oh, claro, tiene sentido pues se trata de la hermana menor de su subordinado- Ahora su vista se dirige al capitán en cuestión -Por eso también vino contigo ¿verdad?

-Ah, claro, por supuesto- Dijo Asami, aclarándose la garganta -No es como que alguien más quisiese venir

-Ya me suponía que debieron enviar a alguien con bastante conocimiento médico- Dijo el moreno al ver a su amiga - ¿Están todos bien?

-Todos bien y fuera de peligro - Dijo ella, sonriéndole -Supongo que ya viste a tu capitán

Hisagi asintió, todos tuvieron una leve reunión, acordando descansar y reunirse todos a la mañana siguiente para discutir la nueva distribución del grupo.

Por otro lado, Takeshi espero hasta que su hermana se retirara, luego se dirigió a su hermano.

- ¿Crees que Asami esté lista para esto? - Pregunto el mayor, con la voz cargada de dudas -Quizá no se acobarde, pero con lo de hoy...

-Esta tan lista como lo hemos estado nosotros- Responde Sato -El abuelo no nos estuvo entrenando día y noche por nada

-Sabes que me preocupa su complejo de mamá oso ¿Verdad? - Dijo en tono burlón, a sabiendas que Asami era quien ponía más orden a la casa -Habrá que esforzarnos más

-Que ruidosos son- Dijo la voz rasposa de Asahi -Si no quieren preocuparla, deberían descansar y ya, confiamos en ella como ella en nosotros

-Hermanito, me alegra que sigas vivo- Aunque Sato lo dijo con burla, de verdad también era un alivio verlo fuera de peligro - ¿O acaso te estabas haciendo el inconsciente al borde de la muerte solo para no recibir el regaño de Asami?

Asahi se removió incómodo en su futón, aclarándose la garganta y acomodándose.

-Bueno, si yo que soy el menor no me esperaba este desenlace, imagínense a Asami. Llegar de refuerzo y lo primero que debe hacer es curarnos- Dijo en defensa, sin tono de burla -Pero Sato tiene razón, el viejo nos entrenó para esto, deberá entender tarde o temprano

-Mira, el bodo ya creció- Dijo Takeshi con sorna -Deberemos celebrarlo nada más estar en casa los cinco

-Le diré a Ikkaku que nos consiga un buen saque- Agrega Sato.

-Estoy de acuerdo contigo en eso- Dijo Takeshi, soltando una risita -Oigan, la peque estaba molesta, me apretó demasiado las vendas

-Te quejas porque te estás moviendo mucho- Dijo Asahi completamente relajado -Las mías están bien

-Sí, estas perfecto para una fiesta de disfraces- Dice Sato, estirando un poco el brazo y quitarle a Asahi la sabana, revelando que estaba literalmente vendado de los pies hasta el cuello -Creo que Asami de verdad quería asegurarse que no te pudieras mover y descansaras- Empieza a reír, pero se detiene ya que eso le provoco que el costado le doliera.

Takeshi intento reír, pero prefirió contenerse al momento en que sus heridas también dolieron.

-Bueno, quizá le haga caso a la peque y a la momia que dejo por hermano- Asahi sonrió, triunfal.

-Bien, yo tomare una siesta- Anuncia Sato llevándose las manos a la nuca y tirándose al futón -También prefiero hacerle caso a la peque y no ganarme un regaño si me levanto

Sus otros dos hermanos siguieron su ejemplo, y decidieron dormir un poco. Además, los tres se sentían un poco cansados debido a la perdida de reiatsu. Lo mejor era descansar y tratar de reponerse en lo posible.