Tsunade se sentía cada vez más abrumada a medida que los reportes de Sakura sobre el estado de Kakashi empeoraban. La enfermedad del ninja estaba avanzando a un ritmo alarmante, más que el promedio registrado, y la única opción que parecía quedar era la cirugía, esa opción drástica que ella se había negado a considerar en un principio.
La Hokage se pasó una mano por el rostro, frustrada. Todo parecía estar yéndose de mal en peor, como si todos sus esfuerzos para que Kakashi dejara de ser terco hubieran sido en vano, pensó que habría más tiempo, pero no había sido así.
Suspiró pesadamente, recordando la convicción de Sakura de que Maito Gai era el alma gemela de Kakashi. Sin embargo, algo en su interior le decía que esa teoría no terminaba de encajar. Tsunade conocía bien a ambos hombres, y si bien eran cercanos, había algo que no terminaba de convencerla.
Además, para empeorar las cosas, Tsunade había ganado la lotería recientemente, un hecho que solo confirmaba el mal presentimiento que la estaba atormentando.
Tsunade lo supo conforme profundizaba en sus investigaciones sobre la enfermedad de Hanahaki. A medida que revisaba los antiguos pergaminos y documentos sobre diversos casos de la enfermedad en el pasado, la respuesta se fue revelando gradualmente ante ella.
Y no le gustó.
...
—¿Estás contento? —preguntó Tsunade con tono acusador, sus ojos fijos en Kakashi, quien permanecía de pie frente a su escritorio—. Solo tenías que aguantar hasta que la enfermedad estuviera en su fase final para conseguir lo que querías ¿no?
Kakashi no pronunció alguna palabra y eso la irritó.
—¿Todavía quieres someterte a la cirugía sin importarte las consecuencias? —continuó Tsunade, su frustración palpable en cada palabra—. ¿Aun si ya no sientes nada por tu alma gemela, olvidas todo sobre ella o pierdes la capacidad de amar?
La mujer hizo una pausa, observando a Kakashi con una mezcla de tristeza y preocupación.
—Sabes, me puse a investigar viejos archivos que hablaban sobre la condición y sus efectos —explicó Tsunade—. Me encontré con muchas variaciones de lo que podría ocurrirte al arrancarte las flores, cada una peor que la anterior. ¿Aún quieres esto?
Kakashi tenía la mirada carente de emoción.
—Sí —respondió, su voz firme y serena, a pesar de la tormenta que se desataba en su interior—. No importa el costo.
Tsunade lo fulminó con la mirada, sus puños apretados con fuerza contra el escritorio, los nudillos blancos por la presión.
—¿Por qué? —preguntó, la ira apenas contenida en su tono—. ¿Por qué está dispuesto a todo? ¡¿Por qué fue tu alumna?! —Sus ojos se expandieron al pronunciar esas palabras, y Tsunade pudo ver cómo Kakashi se tensaba visiblemente.
Ella lo miró con furia, en sus ojos ardía una rabia incontenible.
—¿Pensaste que jamás lo descubriría? —siseó—. ¿Creíste que podrías ocultar algo así para siempre?
Kakashi permaneció en silencio, pero Tsunade pudo ver la sombra de la culpa cruzar por su rostro.
—Ya te dije que estuve investigando —continuó la Hokage, su voz casi un rugido—, y sabes qué me llamó más la atención. Que esas flores que te nacieron no tienen que ser exactamente las favoritas de tu alma gemela como conmumente se cree. Pueden ser lo que te evoque al mirarla, pueden ser por su nombre, su aroma o lo que sea.
Con un movimiento brusco, Tsunade le lanzó un pergamino a los pies de Kakashi. Éste bajo la mirada, observando el documento con expresión abatida.
Allí, relataba la historia de un hombre al que le habían brotado rosas, cuando su amada no las apreciaba. Pero él creía que eran como ella, siempre a la defensiva, con "espinas que la protegían". O la de una mujer que amaba a un hombre llamado Ren, y las flores que nacieron en su pecho fueron de las flores de loto, lo mismo que significaba su nombre.
Kakashi cerró los ojos con fuerza, como si quisiera borrar esa realidad que se cernía sobre él.
—¿Vas a negar que es Sakura Haruno? —preguntó Tsunade, su voz impregnada de determinación.
Kakashi tomó aire antes de responder, resignado a enfrentar la verdad.
—Es Sakura Haruno—dijo, ya no dispuesto a ocultar más—. Ella es mi alma gemela.
Los ojos de Tsunade se entrecerraron, observando cuidadosamente la expresión del hombre.
—¿Y piensas que le estás haciendo un favor extirpando tus sentimientos? ¿rompiendo la conexión?
—Ella ya es feliz —respondió Kakashi, aferrándose a esa idea como a un salvavidas.
Tsunade estaba cansada que Kakashi se justifique con eso. Lo peor es que sabía que Sakura era feliz sin él, podía ver sus mejillas sonrojadas y sus ojos brillosos por el Uchiha. Incluso en unos días tenía una cita con el, y podía notarse lo ansiosa que se encontraba por eso.
—¿Y crees que con su alma gemela no puede ser feliz? —cuestionó Tsunade, sin poder ocultar su frustración.
—Mucha gente no conoce a su alma gemela. Y el mundo sigue girando. Ella no necesita esto.
—Tu no sabes lo que necesita —escupió— ¡No lo sabes y no lo sabrás porque no estás intentando nada! —gritó y en eso golpeó su puño fuertemente contra el escritorio, partiendolo por la mitad— Aún si pasaste días con Sakura, no hiciste nada y parece que no vas hacer nada. ¿Tengo que decirle yo? ¿que tu eres su alma gemela para que hagas algo?
—No lo hagas... —pidió. Kakashi bajó la mirada, su voz cargada de dolor.
—¿Por qué? ¿Para proteger su supuesta "felicidad"?
Kakashi bajó la mirada, una sombra de dolor cruzando su rostro.
—No quiero obligar a Sakura a amarme sólo por la conexión de las almas gemelas —confesó con un tono de voz que indicaba resignación—. Pero sobre todo... —Hizo una pausa, como si cada palabra le costara un gran esfuerzo—. Sobre todo, sé que no soportaría que Sakura me dijera que no siente lo mismo por mí.
Su mirada se elevó, encontrándose con los ojos de Tsunade. En ellos pudo verse una profunda vulnerabilidad, una agonía contenida que parecía a punto de desbordar.
—Verla rechazarme, saber que mi amor no es correspondido... —Kakashi cerró los ojos, como si quisiera borrar esa sola idea de su mente—. Sería demasiado. Prefiero... prefiero eliminar estos sentimientos antes que tener que enfrentar eso.
La voz de Kakashi se había convertido en un susurro lleno de un dolor que parecía desgarrarle por dentro. Tsunade pudo ver con claridad cuánto le estaba costando al hombre admitir estos sentimientos, el inmenso miedo que tenía al rechazo de Sakura.
Tsunade quiso decirle que Sakura no lo rechazaría, que ella era su alma gemela y que no habría tal cosa. Pero incluso la Hokage comenzaba a dudar. Cuando solo era "su alma gemela" era más fácil afirmar que Kakashi y ella estaban destinados. Ahora que tenía un rostro, un nombre, una vida propia, Tsunade se encontraba vacilando.
¿Y si Sakura realmente no correspondía los sentimientos de Kakashi? ¿Y si la conexión de las almas gemelas no era suficiente para obligarla a amar a alguien que no deseaba? Tsunade recordó la forma en que Sakura parecía brillar cuando hablaba del Uchiha, la ansiedad que reflejaba por su próxima cita.
Tal vez Kakashi tenía razón. Tal vez Sakura realmente era feliz sin él, sin esa unión que él parecía ver como una maldición más que como una bendición. La idea de tener que presenciar el rechazo de Sakura, de ver cómo se rompía el corazón de Kakashi, aterraba a Tsunade, por las consecuencias obvias que otorgaría.
La Hokage se encontraba atrapada en una encrucijada. Por un lado, quería creer con todas sus fuerzas que Sakura y Kakashi estaban destinados a estar juntos, que su conexión como almas gemelas los llevaría a la felicidad. Pero por el otro, temía que su intervención solo trajera más dolor y sufrimiento a ambos.
Tsunade observó a Kakashi, viendo reflejada en sus ojos la agonía que lo consumía. Cuánto le habría costado al ninja admitir esos sentimientos, cuánto miedo tendría al rechazo. La Hokage sintió que su corazón se estrujaba al contemplar el profundo sufrimiento de Kakashi.
En ese momento, Tsunade deseó tener la certeza de que Sakura y Kakashi eran almas gemelas destinadas a estar juntas. Deseó poder afirmar con convicción que el amor florecería entre ellos, que nada los separaría. Pero esa seguridad la había abandonado, dejándola con un mar de dudas y temores.
—Ella ya es feliz —agregó Kakashi, en un intento desesperado por justificarse—. No quiero obligarla a compartir una conexión que seguramente no desea. Sakura merece ser libre de elegir su propio camino.
Sus palabras eran casi un ruego, como si buscara que Tsunade comprendiera la lógica detrás de su autodestrucción. Pero la Hokage podía ver más allá de esa fachada, podía vislumbrar la inconmensurable agonía que se ocultaba en el corazón del hombre.
La Hokage gruñó, abrumada por los eventos que parecían acosarla sin tregua. Tampoco había ayudado escuchar esa tos ahogada, ver la contracción dolorosa de los pulmones de Kakashi, y al final verlo de pie con las manos llenas de delicados pétalos y flores de cerezo.
—Por favor... —suplicó Kakashi, su voz quebrada por la agonía—. Déjame eliminar todo.
Sus ojos, normalmente tan inexpresivos, ahora reflejaban una súplica desesperada, una rendición absoluta ante el sufrimiento que lo consumía. Tsunade pudo ver en ellos el reflejo de un dolor que parecía desgarrarle el alma.
La Hokage apretó los puños con fuerza, sintiendo cómo sus uñas se clavaban en la palma de sus manos. Sabía que lo que estaba a punto de hacer tendría una consecuencia devastadora y que no se podía revertir. Esperaba que se diera cuenta al final como los pacientes usuales de Hanahaki, pero otros, como Kakashi estaban dispuesto a morir y no había nada más que hacer.
Con un suspiro resignado, Tsunade asintió lentamente.
—Está bien —dijo, su voz cargada de pesar—. La operacion se realizará en unos días.
Tsunade observó cómo el alivio se reflejaba momentáneamente en el rostro de Kakashi.
—¡Maldita sea! —bramó Tsunade, su voz cargada de una furia que parecía a punto de estallar—. Más te vale que Sakura sea feliz. —Sus ojos se clavaron en los de Kakashi, llenos de una determinación inquebrantable—. Si no, incluso si logras olvidar todo sobre ella, ya no podrás amar a nadie más. ¡Te obligaré a que lo recuerdes! —sentenció la Hokage, su tono dejando en claro que no aceptaría ninguna oposición.
Tsunade sabía que estaba tomando una decisión sumamente compleja, una que no le correspondía únicamente a ella. Podía ver que, a pesar de su determinación, Kakashi seguía aferrado a la idea de proteger a Sakura, incluso de sí mismo.
La Hokage suspiró, consciente de la delicada situación en la que se encontraban. Ella no le estaba dando voz ni voto a Sakura en esta decisión, sino que estaba tomando el control, protegiendo lo que creyó que era la felicidad de su aprendiz, aunque en el fondo temiera que esa felicidad fuera solo una ilusión.
Al mismo tiempo, intentaba salvar a Kakashi de su propia autodestrucción. Tsunade observó a Kakashi con pesar. Sabía que su decisión era compleja y probablemente cuestionable, pero en ese momento no lograba vislumbrar otra alternativa que pudiera proteger a esos dos personas que tanto le importaban.
—Ahora retírate —dijo, despachándolo con un gesto cansado. Tsunade suspiró, consciente de la complicada situación. Necesitaría mucho más sake y un nuevo escritorio después de esto.
...
Tsunade se encontraba en el hospital, en la habitación donde Kakashi yacía inconsciente en la camilla. Varias flores de cerezo habían sido extirpadas de su pecho durante la cirugía, dejando los pétalos esparcidos a su alrededor.
De pronto, se escuchó insistentes golpes en la puerta. Tsunade frunció el ceño, claramente frustrada al ser interrumpida en medio de la cirugía.
—¿No dije que nadie me molestara? —exclamó con irritación.
—Es la doctora Haruno, Tsunade_sama —respondió la voz al otro lado de la puerta.
Al escuchar el apellido de su aprendiz, y luego la breve explicación de lo que estaba sucediendo con ella. Tsunade sintió que un nudo se formaba en su estómago. Lanzó una mirada rápida a Kakashi, postrado en la cama. No podía ser, pensó con desesperación. Pero lo era.
Sin perder un segundo más, Tsunade se dirigió hacia la puerta con pasos firmes. Abrió la puerta y se encontró con la preocupada mirada de una enfermera.
—Llévame hasta ella —demandó Tsunade.
Enseguida, el sonido de sus tacones resonó con firmeza por el pasillo mientras se apresuraba a avanzar. Finalmente, tras lo que pareció una eternidad, Tsunade llegó a su destino. Sakura Haruno estaba inconsciente.
Guest: La música triste ayuda mucho. Obvio que si, pero ¿pasará? Tal vez si, tal vez no. No me gusta dar spoilers, perdón. Pero igual puedes preguntar porque se me puede escapar algo jajaja
Claro que si sería infeliz, sería otra cosa, pero aún te lo estarían imponiendo. Nunca pensaste estar con "el" pero el destino te dice que serás "feliz" Es complicado, y se vuelve más con el hanahaki porque es un constante recordatorio que la conexión no está completa. (Que el amor no es correspondido) Kakashi quiere (porque la ama) pero no siente que es lo correcto, no así. Asi que mí Kakashi, aún así, no se lo diría. (Al menos no querría decirlo, y evitaría llegar a eso)
Gracias a vos por leer! Me alegra que te encante :)
Mizuki-nya : Más lenta velocista XD
Siento que no puedo contestarte nada sin que se considere spoiler y arruinar la sorpresa (?)
Pero al menos puedo contestar esto, la mayoría de las preguntas serán respondidas en la historia, intentaré que así sea y sobretodo que quede claro. Porque iba a ahondar sobre esos temas.
Por ahora yo -independiente de lo que sea y no voy a revelar- espero que tenga final, cada día que pasa, se que voy a esta un poco más ocupada así que estoy aprovechando todo lo que pueda para escribir :)
Ya ven, mis actualizaciones son rápidas. Sin embargo no se hasta cuándo se van a mantener. Espero que hasta el final.
Espero que estés bien también!
Adrit126: Hola! Kakashi siempre estuvo resignado... Si lo hacían cambiar de opinión iba a ser un milagro.
Trataré de que sea lo más pronto! (Usualmente son 4 días) Que no se corte la racha jajaj... Saludos :)
Este capítulo fue largo, ya que estoy en la recta final (bueno en realidad falta) me gustaría que se mantengan así, pero depende mucho de lo que escriba, y aunque se más o menos que escenas escribir no se si será poco o muchas palabras ... Jajaja
Nos leemos!
