Capítulo 83: Un niño que lo perdió todo, sexta parte.
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"En la encrucijada de dos mundos,
El heredero perdido se alza,
Con el don de unir o desatar,
Profecías en su poder, la elección es suya,
pero el precio es su alma.
Bajo el manto de las sombras, caminará,
Desentrañando secretos, forjando su destino.
En su sangre, un antiguo poder reside,
Para romper y liberar lo predicho.
En el abismo, enfrentará su destino,
El único que puede deshacer el lazo.
Destruirá las palabras escritas, sabiendo el costo,
Guiándolo hacia la luz, amor y victoria."
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Hay algo interesante a la hora de saltar a la lucha, había pasado todo este tiempo en el tártaro sintiéndose inútil sin luchar, pero ahora tiene como una descarga de energía en su sistema. Una vez en su segundo verano, los gemelos Stoll retaron a Percy a robarle un diario a Clarisse, lo que termino por algún motivo con Draco ayudando a Percy a robarle un diario a Clarisse; uno de los momentos de más adrenalina en su vida, fue cuando Clarisse los encontró y corrió detrás de ellos por todo el campamento durante más de 4 horas. Ahora mismo siente algo similar, todo a su alrededor simplemente es mucha adrenalina mientras se adentra al campo de batalla.
Un monstruo intenta golpearlo por su lado ciego, es difícil, pero con su lanza logra contenerlo para que no llegue a la zona donde ya no podría ver.
Aún tiene que mejorar eso.
Tal vez nunca se acostumbre.
Lo cual apesta.
Mucho.
Su vida ya es suficientemente difícil sin contar la falta de ojo, tal vez encuentre alguna forma con el tiempo, pero el día de hoy es una jodida perra.
Va a golpear otro monstruo, pero una silueta llega más rápido, Draco no tiene tiempo para prepararse para el golpe emocional de ver a Ethan; que por algún motivo aún tiene su ojo desaparecido, está casi seguro que en los campos de Eliseo podría recuperarlo.
Cree.
Tal vez le pregunte a Nico cuando termine esto, es la clase de chico que podría saber sobre eso, odia su TDHA que ataca en su peor momento.
—¿Ethan? —pregunta patéticamente, porque el hijo de Némesis es claramente un guerrero que sigue manteniendo sus habilidades afiladas, muy afiladas.
Sin su ojo, siempre había luchado con esa facilidad como si no hubiera quedado con la mitad de visión, Percy mismo había alabado eso.
Ethan.
Quien voltea a verlo indignado, Draco se encoge un poco ante su mirada a pesar de estar rodeado por monstruos, Ethan asustaba mucho.
—¿Luke no te enseño a luchar? —es la pregunta de regreso casi ofendido al respecto.
Suelta un sonido incrédulo, están en medio de una lucha, hay monstruos a su alrededor, pero este idiota tiene el descaro de echarle en la cara sus problemas.
Indignado.
Así se encuentra Draco.
—Lo intente, pero es un inútil en estas cosas—es la respuesta de Luke que pasa a su alrededor rápidamente antes de lanzarse sobre una oleada de monstruos sin dudarlo.
Sus movimientos rápidos y agiles, hacen que los monstruos a su alrededor simplemente desaparezcan con movimientos veloces, precisos, un cazador listo para acabar con su presa; la sangre comienza a levantarse, pero Luke es alguien demasiado peligroso que por suerte esta de su lado. Tanto Ethan como Draco admiran un momento al chico, lo suficiente para que Draco no vea la mantícora que se acerca, es Ethan quien lo empuja lanzándolo al suelo.
Cae siente la sangre salir por sus brazos por los raspones, luego pálido levanta la vista.
Porque Ethan está muerto.
Pero no sabe que podría pasar con su cuerpo si es vuelto asesinar en este momento, su rostro se llena de horror ante la idea que algo le pase a su alma. Pero incluso si el cuerpo de Ethan es partido por la mitad, como literalmente dividido en dos; algo extraño pasa.
Nyx suelta un grito ensordecedor.
—¡ORION BLACK! —grita el ente primordial y no puede entenderlo, porque hay muchos monstruos, así que es normal que los guerreros caigan.
De ambos lados.
Pero al ver a Ethan, este parece brillar un poco antes que su cuerpo parezca volver a unirse mágicamente, lo cual es curioso el concepto de tener un cuerpo que es como un alma; pero es demasiado confuso el pensar en eso y solamente se centra en la explicación.
Voltea a ver a Orion, quien tiene la mano levantada y una expresión completamente salvaje.
Entonces lo ve.
Los héroes que han muerto o son derrotados, parecen volver a unirse como por arte de magia, como si no importa que heridas recibieran, no terminaran de ser destruidos. Lo cual en realidad es bastante genial, pero hace que Orion parezca solamente poder hacer eso en lugar de luchar, es una pena porque era jodidamente aterrador, pero si eso general que nadie desaparezca.
Ganancia.
Y lo entiende.
Por qué lo ocupaba a él.
Ya que Orion no puede ir contra Nyx directamente ocupa a otra persona, probablemente alguien que pueda usar la magia. Quiere pensar que alguien del ejercito podría acabar con Nyx, que tendrían mejor capacidad mágica que Draco, que hasta ahora no tiene la menor idea de cómo hacer esto.
Joder.
Ethan lo empuja nuevamente y Draco se mueve, no sabe si este sabe que es lo que tiene que hacer Draco, pero ese empujón lo hace entrar en movimiento nuevamente y mientras sus pies puedan correr, Draco puede seguir hacia adelante.
Sería imposible llegar hasta Nyx.
Esta demasiado lejos.
¿Qué hará cuando llegue a ella?
No tiene ni idea aún.
Un titán se dirigió a él andando a grandes zancadas y apartando despreocupadamente a los monstruos menores a patadas. Era aproximadamente de la misma altura que Bob y llevaba una recargada armadura de hierro estigio con un diamante que brillaba en el centro de su coraza. Sus ojos eran de color blanco azulado, como muestras de un glaciar, e igual de frías. Su cabello era del mismo color, cortado al rape. Un yelmo de combate con forma de cabeza de oso se encontraba debajo de su brazo. De su cinturón colgaba una espada del tamaño de una tabla de surf.
Joder.
Draco no puede concentrarse en luchar contra un titan, pero tampoco quiere morir.
El titan gruñe cuando Bob salta frente a él, ambos pareciendo idénticos, pero el titan parece furioso.
—¡Japeto como te atreves, soy tu hermano! —gruñe intentando golpearlo.
Típico entre hermanos.
Draco apenas puede ver que Bob ignorando sobre si es o no su hermano, comienza a luchar contra este, el pequeño Bob ayudándolo con la lucha y cada vez más hay gritos de guerra por todos lados. Apenas puede ver con su lado bueno sin desenfocarse, pero los guerreros de su lado están tomando la delantera a pesar de la gran diferencia de tamaño del ejército.
Lanzas.
Espadas.
Arcos.
Incluso cuando peleo en Manhattan había una diferencia abismal, pero esto era completamente diferente, Draco veía varios Drakones saltando entre los monstruos solo para ser abatidos por cientos de flechas o incluso un enorme guerrero fue lanzado para acabar con este con un fuerte golpe de un martillo y pudo escuchar como algunos lo victoreaban su nombre.
¡Ajax!
Gritaban y Draco solo podía seguir corriendo.
Otros nombres comenzaron a levantarse entre los gritos.
Realmente, una parte fanática de Draco quería quedarse mientras más gritos escuchaba, pero no puede hacerlo porque ya saben.
Misión y todo eso.
Teseo, Perseo, Jasón, Atalanta, Belerofonte, Cadmo; todos eran nombres de héroes que había escuchado solamente en leyendas, en historias que su madre le conto alguna vez para dormir. Ninguno era más que otro aquí, todos eran simplemente héroes luchando contra monstruos, cada uno con una sonrisa traviesa, salvaje o emocionada de poder enfrentarse en una lucha épica otra vez más.
Había monstruos por todos lados.
Draco quiso gritar como fanática.
Su orgullo se lo impidió.
Manadas de perros del infierno rondaban las llanuras, aullando, gruñendo y atacando a cualquier monstruo que bajara la guardia. Las arai daban vueltas en lo alto con sus alas curtidas, formando espantosas siluetas oscuras en las nubes venenosas.
Una manada de perros se fue sobre Draco.
Levanto la lanza listo para iniciar la lucha.
No fue necesario.
Un grito de guerra le hizo levantar la vista, sus ojos se impresionaron cuando vio a Bianca disparar flechas, pero no estaba sola, no fue alguien con quien hablo o pudo pasar tiempo, pero reconoció el rostro de Zoë Belladona que estaba luchando con un grupo de cazadoras luciendo tan mortal y letal que se quedó congelado.
—¡Por Artemisa! —grito Zoe mientras las cazadoras se movían como uno solo detrás de ella destruyendo monstruos como si fueran simples hormigas, mientras Bianca se acercaba a Draco luego de chocar los cinco con Zoe que lucía tan radiante y viva.
Que no parecía ser la chica que murió en la lucha contra su padre.
Estaba llena de vida.
Irónico.
Estaba muerta.
Pero aquí lucia como si su cabello resplandeciera, como si fuera una cortina de estrellas y su mirada llena de determinación lo dejo sin aliento.
—¡Tenemos que movernos! —dice Bianca tomando su muñeca e impulsándolo a correr, ahora junto a él en medio del tumulto de luchas que pasaban.
Quiso detenerse.
Quiso ir con Lee y hablarle sobre sus hermanos, especialmente Will que lo estaba haciendo tan bien últimamente como consejero de forma que lo haría estar orgulloso. Quiso decirle a Michael que Kayla cada noche del campamento lanzaba una oración por él todos los días. Esperaba decirle a Castor lo mucho que su hermano lo extrañaba, lo que Dionisio había sufrido por su muerte. Quiso contarle a Charles como tiene un nuevo hermano que es asombroso, como Jake al fin pudo reparar la parte del muro de escalar que Charles siempre quiso reparar.
Quiso con todo su corazón, ir solo un segundo para abrazar a Silena cuando paso a su lado y la vio luchando con una daga al lado de su novio.
Pero no puede detenerse.
Porque si se detiene y fracasan esta lucha, todo será para nada. Orion estaba haciendo su parte para poder hacer que nadie se desapareciera, reparando el alma de que cada guerrero para que siguiera luchando sin importar sus heridas. Una parte de él se sintió intimidado de qué clase de magia negra pudiera estar haciendo, pero no le importaba ahora.
Tenía un objetivo.
Ni idea como hacerlo.
Probablemente hasta que este frente a Nyx sepa que hacer, pero entonces una quimera (maldita sea lo que tiene él para atraer a las quimeras) que está seguro es la misma que enfrento en el laberinto, salta por su lado ciego clavándole los colmillos para arrastrarlo lejos de Bianca; esta grita, pero tiene un gigante frente a ella que debe contener.
Duele.
Maldita sea como duele.
Los colmillos atraviesan viejas heridas, mientras la criatura esta por destrozar su hombro, va a morir, o maldita sea va a morir.
No.
No había llegado tan lejos para morir.
La quimera metió más adentro sus colmillos queriendo destrozarlo, pero mientras Draco esperaba que alguien lo rescatara, con horror noto que todos estaban demasiado ocupados para preocuparse por él. Hasta ahora en el tártaro siempre había sido salvado por alguien más, dándole tiempo para poder descansar, para poder tener tiempo luego que sus vínculos fueron rotos.
Y sí.
Aun duele.
Aun se siente vacío.
Aun siente a veces que nada tiene sentido.
Pero no va a morir, tiene que volver con Annabeth, decirle que es hermosa y no está mal, tiene que decirle a Theo que su cicatriz no lo hace quien es, hablar con Anthony y decirle que hable claro con su hermano, explicarle a Frank que sus abrazos son los mejores, pedirle disculpas a Will por no hablar con él hace tanto tiempo, ir con Lavender de compras, abrazar a Nico y decirle que todo está bien, hablar con Percy sobre como ambos fueron idiotas enamorados del otro y hacer chistes sobre eso, poder tener el valor de pedirle disculpas a Jason sobre el pésimo hermano que ha sido hasta ahora.
Besar a Harry Potter una vez más.
Ya luego de eso, tal vez piense si quiere seguir viviendo, pero hasta ahora, no piensa morir.
Ocupa hacer esa lista primero.
Con ambas manos sobre el hocico de la bestia intenta apartarlo y por un momento no está ahí, está en medio de Alaska, luchando contra un titan.
Es claro como el agua.
Lo que había querido decir Orion con magia negra.
Su cuerpo tiembla al recordar lo que había pasado entonces, como Frank y Hazel habían estado aterrados, como Percy no lo dejo ver lo que había hecho, no quiere ser un monstruo, Draco no quiere convertirse en un monstruo.
Luego recuerda a Harry diciéndole que hiciera lo que tuviera que hacer.
Bien.
Puede hacer esto, no lo ha hecho tantas veces antes, pero concentrando su magia en la quimera, esta se congela mientras Draco envía magia hacía esta, pequeños hilos los llamo alguna vez Pansy y nunca pudo haber estado más cercana a algo. Aunque no fue Draco quien creo los vínculos, sabe cómo se sienten los vínculos, por eso fue que pudo romper el vínculo de su padre con Voldemort, por eso hasta ahora ha podido controlar tantos monstruos en el pasado.
Irónico.
Que Nyx creo esto.
La quimera se suelta de él cuando el Imperius la controla totalmente, pero no solo le ordeno eso, la quimera salta sobre un monstruo diferente, que sorprendido de haber sido traicionado (si se puede decir traición) por otro monstruo que abiertamente lo destruye.
Jadea en busca de aire, hay sangre en su hombro que ignora, sus manos comienzan a parpadear de negro, como si comenzara en sus dedos, listos para llenarlo de este color, se siente casi entumido y una parte de él solamente busca más desesperadamente.
Más magia negra.
Es adictivo el poder.
Usualmente se espantaría de este, correría lejos, intentaría detenerse.
Haz lo que debas hacer.
Otro monstruo lo ataca, una arpía que viene por su lado bueno, el que puede ver y que simplemente la esquiva rodando por el suelo, pero suficientemente rápido para tocar su pierna; es suficiente, ese pequeño tacto hace a la arpía caer al suelo un momento.
Entonces.
Ataca a otra arpía que grita de dolor.
Es como una punzada constante en su cabeza, el negro sube por sus dedos, una parte de él esta constante de que se ha unido a dos monstruos, no es como los vínculos, no hay resistencia, no hay cariño, no hay amor; pero es algo que lo une a ellos de forma pequeña y delgada.
Los controla.
Les ordena que ataquen a los monstruos.
Su ejército es de menor tamaño, entonces, solamente queda aumentarlo. Draco corre, más rápido que antes, tocando a cualquier monstruo que tiene cerca, estos se congelan un segundo antes de comenzar a atacar a sus iguales; el campo de batalla se vuelve totalmente un rio de sangre carmesí. Conforme sean más grandes de tamaño es un poco más difícil contenerlos, pero Draco está a un punto de que no le importe que tanto destruya su cuerpo.
Ganar.
Tiene que ganar.
No hay oportunidad de derrota.
Esa nunca fue una opción para ellos.
A estas alturas sus manos son completamente negras cuando toca al gigante que había estado luchando contra Bob, Bob parece verlo sorprendido, pero cuando este gigante esta de su lado, se logra subir sobre su hombro para ver a Nyx directamente. Siente sangre deslizarse de su nariz, la limpia de forma descuidada antes de obligar al titan cual marioneta a acabar con una ola de perros del infierno solamente con sus puños.
Draco siente miradas sobre él, maldice porque Nyx ha vuelto a centrar su vista en su persona y no en los semidioses que han estado atacando desde la distancia.
Esta levanta la mano, pero cuando ve que el titan esta de su lado, su rostro comienza a torcerse en un rostro de ira cuando crece más de tamaño.
Joder.
Hija de perra.
Draco apenas puede saltar una cantidad de metros que luego de años en el campamento es un chiste, rueda en el suelo cuando Nyx de un ataque logra crear cadenas oscuras que atrapan al gigante y lo destruye en múltiples partes sin importarle que sea de su propio equipo, Draco comienza a correr esquivando sus ataques, pero tocando más monstruos que rápidamente comienzan a ponerse de su lado, su cabeza palpita por el dolor de tener más de 100 vínculos en pocos minutos, sabe que esto podría ser una mala idea en todas sus formas.
No importa.
Escupe sangre, pero otra quimera salta a defenderlo por la magia y Draco logra escaparse una vez más mientras sigue corriendo.
No te detengas.
Tú puedes hacerlo.
—Aléjate niña, ni siquiera tienes la maldición de Aquiles para ser un problema—la voz de Nyx lo saca de su escape para ver a Bianca acercarse a esta.
Draco se le contrae el corazón, pero Bianca no parece intimidarse, simplemente levanta el arco con una sonrisa maniaca en su rostro.
—Como si ocupar una maldición para patearte el trasero perra—
Una flecha sale, pero es algo extraño, se pregunta qué clase de magia saben las cazadoras, porque esa flecha rápidamente en medio del aire se transforma en cientos que impactan a Nyx haciéndola retroceder con un grito ensordecedor mientras levanta olas de sombras.
No tocan a Bianca.
Luke sale rápidamente sujetándola sobre su hombro mientras se aleja de la ola de devastación cortando monstruos por todos lados.
Bien.
Jadea un poco más del dolor, sus manos ahora están negras hasta sus codos, hay especie de grietas de luz en estas, pero Draco simplemente salta sobre una banda de pájaros monstruosos antes de tocar la criatura más horrible que ha visto con muchos dientes y pocos ojos, que se queda detrás de él lidiando con los otros monstruos.
Otro monstruo cae a su lado, Aquiles sonríe guiñándole un ojo divertido antes de usar su lanza para estampar algo detrás de él.
No se fija.
Tiene que acercarse a Nyx, no sabe cuánto podrá controlar esto, pero sigue tocando monstruos a su alrededor.
Un peso sobre sus hombros cae en cada paso.
Pero con un grito de guerra sigue corriendo.
Por la expresión de algunos monstruos que al verlo se detienen asustados de su presencia, no es la primera vez que lo hacen, pero Draco ahora se siente con tanto dolor de cabeza que puede que los ignore un poco al pasar y solo sirve para controlarlos.
Más monstruos.
Más ciclopes, Draco se abalanza hacía ellos, recibe varios golpes en sus costados que le dejan sin aire, pero vale la pena cuando al tocar a uno, comienza atacar a los otros confundidos y cuando es suficiente tiene un grupo de ciclopes que lo ayudan a moverse.
Sonríe salvajemente.
Nyx se lanza hacía él.
Oh vaya, Draco sabe que va a ser empalado cuando ve las garras de la deidad, se prepara, ahora que ha controlado tantos monstruos e ignorando que su cerebro esta por explotar, tiene que tocar a esta para poder hacer lo mismo. Puede que se vuelva loco, pero Draco solamente quiere vengarse de esa perra por hacerle la vida imposible hasta ahora.
Su lanza ha sido perdida en la lucha desde que la primera quimera ataco, no importa, recibirá el golpe y…
Llamas.
Nyx y Draco son lanzados de diferentes lados, unas llamas que parecen haber caído del cielo, los han separado por la cantidad de poder e iluminación caliente que se ha presentado frente a ellos; Draco sabe que no solo ellos, todos han volteado a verlos y por un momento las batallas parecen haberse detenido un poco mientras giran a su alrededor.
Patroclo, quien en algún momento se había acercado a la lucha, señala a su cabeza y Draco levanta la mirada confundido.
Sus ojos se abren incrédulo.
Una llama.
Un símbolo.
Un llamado.
Una vez Hestia lo reclamo como campeón, no había necesidad de esto, pero aquí estaba ella otra vez reclamándolo como campeón en medio de una guerra en medio del tártaro. Nyx suelta un rugido detenida por las llamas que ahora sabe de quien son, pero Draco solamente mira como en medio de ellas, había algo que brillaba.
—Una lanza—susurra con incredulidad, porque había perdido su lanza y esta no era esa misma lanza.
No.
Era una lanza diferente, pero también bañada en lo que parece ser oro, o tal vez era otro material que un hijo de Hefesto podría señalar con facilidad. Draco se queda con la boca abierta, siente como si alguien palmeara suavemente su espalda con calidez y aunque sabe que tal vez fue utilizado todo este tiempo, para poder llegar aquí, no le importa.
Agradece a Hestia antes de correr hacía la lanza, tomarla en medio de las llamas que no le causan ningún dolor (más adelante cuando no esté en la lucha a muerte pensara en eso) y saltar para poder correr hacía Nyx.
—¡TÚ! —grita con furia apenas contenida, no le importa, Draco salta esquivando apenas su enorme mano que destruye el suelo donde estuvo hace unos momentos.
Todo tiembla, pero Draco usa la lanza que estampa contra el hombro de la deidad, Luke aparece rápidamente soltando su espada uniendo sus manos y Draco no duda en saltar sobre estas; la fuerza de Luke para impulsarlo hacía el aire es de admirar. Bianca al lado de este es quien le cubre la espalda cuando algunas arpías intentan atacar.
Sujeta la lanza a duras penas con dolor en sus dedos.
Nyx crece aún más en tamaño, su rostro parece que va a devorarlo, Draco sujeta una mano frente a él.
Los dientes cortan su piel, pero Draco se aferra a estos y sabe que es ahora, sabe que debe hacer algo con magia, pero duda que un cruciatus la detenga, duda que pueda matarla cuando es la entidad misma de la oscuridad; incluso el mismo tártaro tiene un cuerpo por algo, porque son imposibles de destruir.
Entonces es el imperius.
Vínculos.
Lazos.
Siempre será el imperius.
Está bien.
Ella creo esto en él, es justo que le regrese la moneda.
—Duerme de una vez y por toda la maldita eternidad hija de perra—
Es la orden que Draco le da a Nyx con toda la magia de su cuerpo, siente que cada hueso de su cuerpo es destruido a la hora de luchar contra un ente primordial para controlarlo. A diferencia de los monstruos, Nyx ofrece resistencia a la magia que le está imponiendo, probablemente podría ganar, ya que Draco después de todo, aunque sea hijo de Zeus y un mago, sigue siendo solamente un mortal.
Pero se está logrando.
Las manos de Nyx sobre él hacen que se sienta intimidado, hasta que, en medio del suelo infértil, enormes plantas de color negro salen y las enredaderas sujetan las manos de Nyx aprisionándola. Hija de Deméter, piensa con una sonrisa salvaje intentando mantener su control para poder darle el hechizo a la diosa.
Duele mucho.
Demasiado.
Sangre sale de su boca y nariz, puede sentir su visión nublarse de su único ojo, pero grita de forma desgarradora, sus manos negras con grietas de luz blanca, parecen brillar con intensidad, pero Draco solamente ve a los ojos del ente primordial con una irada de furia total.
Va a acabar con esta perra.
—No puedes detenerme, la oscuridad vivirá en tu corazón ahora más que nunca—el aliento de Nyx es como acido, pero Draco solamente sonríe sintiendo su cuerpo llegar a limites que nunca pensó tener.
Su cabeza.
Su pecho.
Su alma.
Roto en todos lados, pero solamente sonríe de forma soberbia viendo a la deidad que tantos tormentos le ha causado.
Va a morir de dolor.
No le importa.
—Disfruta del sueño Nyx, nunca volverás a despertar—susurra antes de con un último grito de guerra, con sonidos similares a los rayos a su alrededor, un último intento de Nyx de escapar, explota todo.
Es como si algo dentro del pecho del ser primordial simplemente no pudiera ser más contenido. Draco cae no sabe cuántos metros contra su espalda, el cuerpo de Nyx cae inerte acabando con otros monstruos que no pueden escapar y la oscuridad sale de su pecho.
Siente el aire faltarle, su cabeza duele, no puede ver bien.
Duele.
Harry duele mucho.
Duele tanto que no sabe si llorar, gritar o morirse.
Cada musculo parece estar en acido y cada respiración hace que algo roto en su pecho simplemente se clave más contra él.
La oscuridad comienza a remolinearse como si fuera un torbellino, sin control, que parece estar buscando algo. Draco quiere pensar que no es tan pesimista, peor cuando el torbellino gigante que parece cubrir todo el campo de batalla parece estar por dirigirse a él.
Bueno.
Tiene miedo.
Pero no puede huir.
Acaba de mandar a una diosa primordial a dormir, por más aterrado que este, su cuerpo simplemente no reacciona.
Una sombra se pone frente a él, Draco quiere jadear para que el idiota se quite del camino, pero su boca solamente queda abierta buscando aire que apenas siente, porque no puede hablar. Orion está ahí con una mano frente a su cuerpo y entonces.
La oscuridad choca contra ellos.
Draco cae inconsciente.
Cansado de todo.
Porque vivir, sin duda ha sido muy difícil hasta ahora, pero derroto a Nyx (dormir para toda una eternidad debería funcionar para ser derrotado), así que ya debería poder descansar.
¿Verdad?
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Draco se queda paralizado en medio de la oscuridad, respirando de forma agitada y sin saber que sentir o que no sentir. Todo parece un poco confuso, ahora que la emoción de la batalla ha terminado, pero Draco se queda ahí respirando agitado mientras mira sus manos temblorosas frente a él. Su piel ahora es de un negro profundo, con pequeñas grietas blanquecidas y rojas por todos lados; como si en cualquier momento se fuera a romper. Hay un enorme lago a su alrededor, donde sus pies están hundidos hasta los tobillos, donde al bajar puede ver su reflejo. Su cabello esta algo largo, cortado de forma desigual por la lucha, su rostro tiene marcas, el negro de sus brazos parece haberse extendido hasta su clavícula y líneas negras parecen subir por su garganta. Hay una horrible cicatriz donde antes estuvo su ojo, pero ahora no hay nada, porque Nyx se lo había quitado cuando caía al tártaro.
Un monstruo.
Se debe ver horrible.
Es la primera vez que puede verse en mucho tiempo.
Está cansado.
Una parte dentro de él sigue luchando por salir, una parte sigue exigiendo sangre, una parte de él sabe que ha hecho magia prohibida en medio de la lucha, tantas veces que su cabeza aun duele ante el recuerdo de estar unido a monstruos.
Para controlarlos cual títeres.
Pero ahora siente ese deseo de ellos.
Sabe lo que es desear la sangre, tener solamente el único propósito en la lucha que matar y esta aterrado de tener esos pensamientos.
Sonríe entre una especie de locura, miedo y asco con él mismo sujetando primero una mano contra su rostro sin poder evitar sonreír entre lágrimas, porque ya no sabe que queda de Draco, ahora sin el calor de la lucha, ya no sabe que queda de él.
Nada.
Oscuridad.
Vacío.
Soy un monstruo.
Se cubre con ambas manos riendo entre lágrimas con dolor.
Monstruo.
Por un instante recuerda como lo han visto los demás cuando usan la magia negra, todos asustados y aterrados, si logra salir de esto, aunque lo duda por el dolor de su cuerpo que debe significar que por fin murió.
Monstruo.
Iban a odiarlo.
Draco decide dejar que la locura por fin lo consuma por completo, pero se detiene.
El sonido de chapoteo hace que levante el rostro, no sabe si sorprenderse o no cuando Harry aparece, ha estado haciendo apariciones simultaneas en este lugar; aunque no puede interactuar con nada más que Draco. Está bien, había sido todo lo que ocupaba hasta ahora para mantener su cordura, pero eso fue antes que fuera a esta lucha.
Una parte de él quiere destruirlo.
Quiere romperlo.
Porque si fuera un monstruo que controlo eso haría y tiene miedo de ese pensamiento, tiene miedo de sentir la infinita oscuridad de Nyx en su interior solamente por haberla controlado.
Harry llega frente a él luciendo agitado, pero cuando intenta tocarlo, Draco se aleja abrumado.
Ve sus manos, negras, a punto de desmoronarse en arena entre su cuerpo y traga saliva.
Lo que hizo.
Lo que significo.
Draco derroto a una entidad del caos, un ente primordial.
Claro que no fue totalmente solo, Bob, Orion Black, el propio vestigio de Aquiles, tantos semidioses que habían visto lo que hizo Draco, le habían terminado ayudando y guiándolo, pero incluso así nadie había logrado lo que hizo; Bianca y Luke debieron ver lo que hizo, deben odiarlo ahora. La manera en cómo controlo la maldición imperius como nadie en la vida lo hizo, como los vínculos se crearon y controlo casi totalmente un ejército volviéndolo loco por un instante; si no fuera por el recuerdo de sus amigos y Harry, habría sido sometido al caos.
¿Qué lo convirtió eso?
—Soy un monstruo—dice con voz plana, pero esta sale distorsionada con sonido profundo y con eco, ya que la magia negra parece consumirlo poco a poco, se pregunta que queda dentro de él.
Todo el tártaro había destruido su alma de formas que no pensó, nada afuera está claro, no sabe quién es a estas alturas. Siempre supo que tendría que convertirse en un monstruo para salir de ahí, pero hacerlo hace que se sienta sucio.
¿Iba a salir de ahí?
¿Qué va quedar de Draco?
Ya no sabe nada.
El deseo de sangre lo hace querer vomitar, porque la lucha acabo, pero se siente dentro de ella aun.
Harry lo ve fijamente, levanta la mano, Draco se estremece cuando sus manos toman con cuidado sus mejillas y por un momento siente que todo va a desaparecer.
No sabe si esto es real.
Tiene miedo.
Mucho miedo.
—No eres o serás un monstruo—dice con tranquilidad Harry, Draco lo ve incrédulo, pero su cuerpo sigue temblando cuando el rostro del chico se vuelve cálido—créeme he visto suficientes monstruos en mi vida—ahora esas palabras suenan familiares—no vas a ser uno de ellos—añade con una suave sonrisa.
Ah.
Lo recuerda.
Su cuerpo deja de temblar, regresando por un momento a su tercer año, cuando Harry había descubierto que era o sería un hombre lobo. El chico había estado asustado y en ese entonces había sido Draco quien dijo esas palabras sin darle mucha importancia, pero de alguna forma parecen que lo son para Harry, que después de tanto tiempo lo ha recordado.
Y Draco nota, que él también lo ha recordado.
Exhala aire, es difícil respirar, pero se siente un poco mejor cuando aspira la sensación de Harry frente a él, aunque esta algo ahogado aún.
Al menos.
Un vestigio de lo que es gracias a su hilo rojo o tal vez es porque son Mate, tal vez es afrodita y Hestia, tal vez simplemente es algo que no pueden entender, esta lejos a salvo, lejos del tártaro.
Seguro.
—La derrote, a Nyx, la deje dormida—dice Draco dejándose relajar un poco más, incrédulo de lo que paso.
Harry sonríe acunando su rostro aun en sus manos.
—Fuiste muy valiente, lo hiciste Draco, ahora solo tienes que salir de ahí—el chico traga saliva nervioso—dijiste que volverías a mí, te estoy esperando jodido hurón rubio—
Draco traga saliva.
Antes de sentir que en cualquier momento podría llorar, si le dijera a Harry lo que hizo, estaría aterrado…estaría…
—No tengo fuerzas—admite viendo sus manos, preguntándose si los perdería como su ojo, siguen negros y no sabe que significa.
Si puede recuperarlos, no los siente y levanta el rostro, Harry se muerde el labio inquieto.
—Tú puedes hacerlo—
No está seguro.
—Debo cerrar las puertas, hacer todo a la normalidad, pero yo…no se…no creo poder volver—musita cansado casi desvaneciéndose sobre sus rodillas, no lo hace, las manos de Harry lo mantienen en su lugar.
Este se ve molesto un momento, antes de tomar aire y Draco piensa que lo va a regañar. No lo hace, junta sus frentes y aunque a veces no parecía tangible, en este momento siente la calidez de la frente del chico frente a él. Cierra los ojos pensando que podría ser una de las ultimas veces que lo sienta, quiere recordar esto lo que quede de tiempo con vida.
Ya hizo lo que debe hacer.
Debo volver, grita una parte, estoy tan cansado de luchar, dice la otra.
—Lo haría todo de nuevo—habla Harry y Draco abre los ojos confundidos por la seguridad del chico—cada parte de mi vida, la repetiría sin dudarlo, vivir con los Dursley, luchar año tras año contra Voldemort, convertirme en hombre lobo—dice eso ultimo con una sonrisa triste, mientras Draco lo ve en shock—lo repetiría todo si eso significara estar en este momento contigo una vez más—añade con tranquilidad.
Y Draco lo pierde.
Jadea intentando mover sus manos, pero estas apenas responden mientras levanta una y sujeta la camisa de Potter incrédulo.
Lo ve molesto.
—Estoy en medio del tártaro idiota, no digas eso, te arrastre aquí por un vínculo que no queríamos y algo que no pediste, el tártaro es una mierda y tu vida ahora es una mierda con Voldemort; no digas eso—dice en un extraño arrebato de ira que no había sentido en mucho tiempo, pero Potter es así para meterse en su mente.
Lo odia.
Lo ama.
El chico sonríe y Draco quiere apagarle la sonrisa de un puñetazo.
Este sigue sujetando sus mejillas y viéndolo con amor, tanto que su pecho duele.
—Tengo muchas quejas en mi vida sobre cosas que se me han impuesto, pero este vínculo nunca ha sido una de ellas, iría mil veces al tártaro si eso significara solo este momento contigo—habla Harry con tanto amor, que el corazón de Draco late con fuerza en su pecho, sin pensar que aún podría sentirlo—sabes—susurra Harry como si fuera un secreto—si mi vida ocupaba un propósito, si todo lo que me paso tiene una razón de ser, quiero creer que fue para conocerte; que en alguna parte fui diseñado solamente para estar a tu lado; por que tu fuiste diseñado para estar en el mío—
Las palabras lo conmueven más de lo que quisiera evitar, solo tiene un ojo, tiene el peor aspecto de su vida y acaba de ganar a un ser primordial y esta loco como solo alguien que ha viajado a este lugar puede estar.
Es un monstruo.
Pero Harry Potter lo ama.
—Debo verme horrible y tú dices esas estupideces—musita nervioso mientras intenta alejarse, pero Harry lo acerca más a él con un abrazo y uniendo sus labios contra los suyos.
Y los siente.
Sus labios, cálidos, suaves, moviéndose contra los suyos como si quisiera decirle cuanto lo ama en una sola caricia. Queda aturdido cuando Harry se separa instantes después, acariciando su mejilla con ternura y amor.
Su cuerpo se estremece.
—Eres la cosa más hermosa que he visto en toda mi vida, siempre lo pensé, incluso cuando te odiaba y mucho más ahora—como acaricia su mejilla, como lo ve con adoración, Draco se pregunta si aún puede sonrojarse porque siente las mejillas calientes, aunque pensó que era imposible—por favor Draco, te lo suplico, promete que volverás conmigo—dice casi de forma desgarrada y aunque Draco duda que pueda.
Aunque piensa que no tiene fuerza.
Su cuerpo ha sido roto de toda forma posible.
Incluso si sale de aquí, Gaia está en algún lado aun lista para acabar con el mundo.
No puede decirle que no a esos ojos.
—Lo juro bajo el rio estigia—sus labios lo traicionan diciendo lo que su corazón quiere decirle a Harry, quien parpadea sorprendido, antes de sonreír con preocupación, pero felicidad a pesar de todo y una pizca de adoración que sabe Draco él también debe tener.
Entonces.
Despierta.
.
.
Sus ojos se abren, su espalda duele, parece que está en medio de una ensoñación, pero ha despertado, esta sobre el regazo de alguien y si bien por un momento piensa que es Bianca que lo ha dejado dormir, la curiosa melodía hace que abra sus ojos confundidos.
Un momento.
¿Ojos?
¿Plural?
Toca su antiguo lado ciego, notando que efectivamente hay algo ahí que puede ver, que puede ver las cosas y que puede ver la hermosa chica en la cual tiene su cabeza descansando. Su rostro no sabe si se dobla en una media sonrisa de nostalgia, tristeza y casi dolor cuando es Silena quien lo tiene ahí descansando.
La sonrisa de la chica, sigue siendo tan hermosa como el día que murió.
—Ha sido un largo viaje Draco, pero ya puedes descansar un momento—dice Silena con calma, haciendo que Draco por un momento lo haga.
En medio del tártaro.
Un segundo de paz.
Un momento.
Se incorpora rápidamente sobre su trasero, viendo a todos lados asustado, recuerda el ataque de Nyx, o al menos, la oscuridad resultante de ella, que había ido en su dirección. Mira sus manos que no se ven negras, pero parece que están llenas de ampollas, levanta la mirada asustado, pero aunque el tártaro sigue siendo una existencia simplemente horrible, no es que pareciera que algo malo había pasado.
A lo lejos puede ver una especie de campamento, donde algunos como Aquiles y Patroclo (más Patroclo) parecen estar ordenando a todos los posibles, algo sobre tener que volver a los campos de Eliseo, pero algunos mestizos o héroes parecen muy difíciles de controlar.
Hay bullicio.
Risas.
Gritos de alegría.
Algo que nunca pensó que existiría en este lugar olvidado por el mundo.
Quiere ver su rostro.
Porque no entiende como tiene dos ojos.
—¿Nyx? —pregunta a Silena que parece divertida y un poco nerviosa.
—Bueno parece dormir, no se despertó aun con el caos cuando el tártaro se despertó—
Draco espera que Silena pronto haga una broma sobre el tema, porque claramente no tiene sentido la idea de que un ser como el tártaro despertara y que de alguna forma todos estén con vida. La mira incrédulo, pero ella solo señala a la distancia.
Tener dos ojos es genial.
A la distancia puede verlo, puede descubrir que se trata de Orion por la forma en que viste ridícula, pero algo en él es diferente, no puede identificarlo, pero simplemente es como si todo a su alrededor se sintiera como que no cuadraba. Cuando este gira, puede ver una parte de su rostro que parece desprender niebla negra en su ojo derecho, pero es un poco opacado por la mujer en sus manos. Su piel algo bronceada, cabellera larga negra y rizada, completamente dormida usando una simple toga de color verde.
Siente que la ha visto, pero la mujer duerme.
Por lo cual Draco mira curioso a Silena que se encoge de hombros.
—Fue super raro, porque de un pronto a otro el señor Orion absorbió el poder de la oscuridad que salió de Nyx…luego logro someter al tártaro y lo primero que hizo fue buscar a esa chica, realmente todo fue muy rápido—dice Silena algo divertida.
Draco se queda ahí, casi frio por la revelación, antes de suspirar y asentir, luego se vuelve agachar para abrazar a la chica por la cintura y enterrar su rostro en medio de su vientre sintiéndose como un niño pequeño alrededor.
Cansado.
Muy cansado.
Pero feliz.
Muy feliz.
—Pensé que nunca te volvería a ver—susurra por bajo, mientras Silena le hace caricias en su cabello, lo que le recuerda a su madre.
Cálido, todo es cálido y Draco no quiere que este momento termine nunca. Tristemente no puede durar mucho, porque hay un mundo que le espera, porque lucho para poder estar con vida y eso significa que tiene que ir al exterior.
Y cerrar las puertas de la muerte.
Maldita sea.
Con un suspiro cansado se retira de Silena, quien sonríe antes de acariciarle las mejillas con una sonrisa feliz, está completamente feliz. Lo entiende, después de la muerte no hay que preocuparse por nada en la vida, eso le ha quedado a quienes quedaron atrás, como Draco, que ahora tiene miles de preocupaciones y no tiene la menor idea como salvar todo lo que tiene que salvar.
Morir sería más fácil.
—Siempre estaremos para ayudarte Draco, pero tienes que volver, aún hay mucho que salvar en la tierra y cuando tengas muchos años, muchos, muchos y tengas canas, es cuando volverás a vernos—
—Probablemente muera en una semana—
Silena tira de su mejilla cual niño, Draco sisea indignado.
Luego esta se pone de pie ayudándolo a ponerse de pie con ambas manos, pero Draco ocupa abrazarla otra vez. Los brazos de Silena son cálidos, suaves, tiene un aroma de rosas que hace que suelte un suspiro aliviado y no quiera irse. Con una sonrisa triste la ve, pero esta solamente besa su frente con cariño de madre, antes de empujarlo para que se mueva.
Mientras camina con pesadez, puede ver a Lee saludar desde lejos con una sonrisa radiante al lado de Michael, quiere hablar con ellos.
Unos minutos.
Solo unos minutos más por favor, pero se obliga a caminar donde Orion.
Este camina hacia él y puede verlo mejor, el rostro de este o al menos donde debería estar su ojo, tiene una perpetua niebla negra que sale y revolotea en esta. Su piel parece más pálida que antes y al igual que Draco hace algunos minutos (u horas dependiendo como se maneje el espacio mental y físico) sus brazos y piernas parecen de un perpetuo color negro, como si este fuera absorberlo de alguna forma y la presencia ha cambiado.
Solo ha pasado unos días desde que lo conoce.
Pero algo cambio.
Es la misma presencia oscura y tenebrosa que Nyx, pero es difícil pensar en ella cuando Orion tiene esa mujer en sus brazos con tal ternura, que es un poco confuso.
—¿Ella…? —ni siquiera sabe pro donde iniciar.
Todo termino.
Técnicamente.
Al menos contra Nyx parece que la vencieron y sea lo que sea que ha hecho Orion, parece que no tiene que luchar contra el cuerpo mismo del tártaro, lo cual Draco no va a quejarse, saltarse cualquier lucha es muy apreciado por él, muchas gracias.
—Es Esmeralda—hay una forma en que este dice su nombre con tal suavidad, que Draco se estremece, nunca ha escuchado que nadie llame así a otra persona, como si todo el amor y reverencia del mundo estuviera en ese nombre—ha estado capturada en la oscuridad por largo tiempo, sabía que la única forma de sacarla era no solo derrotando a Nyx, si no que obteniendo sus poderes—afirma este con calma acunando más a la mujer que duerme plácidamente contra él.
Un momento.
Draco levanta la vista incrédula.
—Me usaste—afirma sin sentirse sorprendido, el rostro de este demuestra poco interés o sorpresa.
Gracias.
Muy amable.
—Fue un pago por tus servicios—dice señalando su lado izquierdo, Draco lleva su mano a su rostro, sin entender que hay ahí, hasta que recuerda nuevamente que puede ver.
Un ojo.
Mira el lado oscuro de Orion sabiendo que tal vez le dio más de lo que podría haber esperado, ignorando que lo utilizo, hasta ahora nadie le había dado algo a cambio.
—Un ojo—
—No suenes tan decepcionado niño, ese ojo te va ayudar en el futuro, no por nada fue mi ojo—
—¿No lo ocupas? —
—No tanto, ahora que soy un ser de oscuridad, puedo ver en todos lados al mismo tiempo siempre que tenga oscuridad—
Si sobre eso, no le queda muy claro, su rostro debe haber hablado más de lo que le gusta admitir, sus poderes de Slytherin como príncipe de hielo se han ido desgastando. Recuerda aquella época donde podría fingir no tener emociones, esa claramente se ha quedado atrás.
O tal vez porque Orion ahora sea una deidad.
Podría ser.
—La oscuridad debe mantenerse, es un equilibrio para el universo, si su entidad queda…fuera de servicio, algo más debe tomar su lugar. Al ser tú quien la derrotaste era normal que tomaras su posición—Draco hace un rostro de incredulidad y asco ante sus palabras, Orion bufa aburrido—pero te robe los poderes, me alegra acertar en tu nulo interés por ello al contrario de mi persona, pero no te preocupes te pagare por eso en el futuro—dice Orion indiferente.
Vaya.
Eso es…interesante, había asumido que su ojo era de alguna forma el único pago que iba a mantener, pero otro pago siempre es bueno. Hades le había ayudado así varias veces y Hestia parece querer ayudarlo, se pregunta si ahora que de alguna forma cumplió parte de lo que imagina ella buscaba, seguirá ayudándolo. Voltea a ver a la pulsera que Percy le había dado (buen material, resistente al tártaro, deberían venderlo de esa forma), que ahora parecía tener una pequeña cuenca de oro que está seguro es su nueva lanza.
Siente la magia provenir de este.
Lanza nueva.
Genial.
Nunca va a sustituir totalmente a la anterior, pero tener un arma es muy útil, más que todo porque no sabe qué hará con la magia de ahora en adelante. La había estado utilizando por años en Hogwarts, pero siempre tomo preferencia para la lucha cuerpo a cuerpo, solo aprendía la magia necesaria para ayudarle, solo que ahora que uso magia negra.
Tanta magia negra.
Sabe que usar magia normal se le hará difícil, especialmente cuando su cuerpo claramente esta prediseñado para la magia oscura.
Black tenía que ser.
El bullicio hace que levante la mirada, viendo al resto de mestizos ahora comenzar hacer una especie de rueda y levantar a un hombre que sabe que es Aquiles y parece deleitarse de la atención, mientras Patroclo con otros dos intenta alejarlo.
Ve a Lee reír con los otros campistas como Castor y Charles, quien ahora saludaba a Silena que le estaba besando la mejilla.
Felices.
Eran felices.
Una parte de él está feliz y otra sufre porque de alguna forma, todos parecen separados, como si hubiera una línea que los divide, supone que es lo que hace que aun este con vida.
Ellos ya no lo están.
—Gracias—sus palabras parecen sorprender a Orion, pero Draco no deja de verlos, ver a Mitchel empujar a Lee y una parte de su corazón se rompe—los mantuviste con vida, no sé qué magia hiciste, pero los dejaste seguir luchando sin desaparecer…gracias—
Siente la mirada de Orion sobre él, no le importa si lo hizo porque quería derrotar a Nyx, no le importa si sus propios deseos fueron egoístas, no importa, porque ellos siguen existiendo, su alma sigue funcionando y siempre que estén en alguna parte existiendo, Draco quiere esto.
Que estén lejos del inframundo sufriendo, solo siendo felices.
Se lo han ganado.
—Los voy a llevar con Patroclo y Aquiles de regreso antes que Hades diga algo, puede que no esté activo algún tiempo, pero no te preocupes niño voy ayudarte cuando el tiempo lo necesite—
Sus palabras siguen siendo un trabalenguas, lo mira curioso antes de tocar su pecho.
Medita.
—La maldición de Patroclo…—no sabe cómo continuar, pero Orion a pesar de ser un bicho raro, no es un total idiota.
Este sonríe con Esmeralda aun en sus brazos.
—Ya no la necesitas y créeme, es mejor no tenerla, aun cuando se rompe, lo importante no es el vínculo obligatorio, es el que formas por deseo—dice con calma antes de comenzar a caminar, esta tentado a decirle que es un idiota y pague su deuda regresándole sus vínculos.
Siente vacío.
Esta mal.
No es así.
¿Quién es Draco Malfoy?
Se queda ahí mirando a Orion caminar a lo lejos, antes de sentir una mano sobre su hombro, al voltear puede ver a Bianca con una sonrisa y se queda congelado. Porque incluso sin vinculo, cuando ve a Bianca se siente bien, que pertenece a un lugar y quiere llorar al respecto.
Lo hace.
Abraza a Bianca, porque no sabe cuánto tiempo podrá hacerlo.
.
.
No hay despedida, solo un grito y algunos mestizos que saludan a lo lejos mientras Luke lo pone sobre su hombro luego de unos minutos llorando con Bianca, diciendo que tienen que moverse porque ocupa irse. Transporte y mensajería del hombro de Luke sigue siendo incomodo, cuando hace el chiste casi lo dejan caer. Las puertas de la muerte están ahí, no puede disfrutarlas en todo su esplendor porque sabe que tiene que irse al mundo exterior y encuentra una reticencia que no puede ser normal.
Porque ya saben.
Cualquier persona cuerda va a querer irse del tártaro.
Pero si se va.
Luke y Bianca.
Mira a sus amigos con ojos llorosos, porque ya sabe, tiene dos ojos y los dos parecen ser capaces de desprender lágrimas, lo cual es algo interesante. Está ahí, hecho un desastre de su aventura, teniendo que despedirse y curiosamente Bob también está ahí, este parece listo para ir a la superficie luciendo emocionado con el pequeño Bob en sus brazos.
Lo ve sorprendido, antes de encogerse de hombros viendo a sus amigos.
No quiere irse.
No quiere verlos por última vez.
Quiere.
No quiere despedirse.
—Te ocupan arriba, sé que Nico ha estado luchando, puedo sentirlo—habla Bianca con una sonrisa amigable, pero parece también triste, como si no quisiera dejarlo ir.
Su corazón se rompe un poco por eso, antes de verla y luego ver de reojo a Luke, quien no ha dicho mucho por ahora. Sabe que tiene que irse, pero simplemente, una parte de él se ve tentada a ir con ellos, aunque sabe que no puede porque no es su momento de entrar a los campos de Eliseo, pero llegara un momento, además.
Ellos habían dicho que elegirían rencarnar.
Entonces…entonces…
—Una vez vi a un chico debilucho, que se quejaba cada cinco minutos entrar al campamento—habla Luke atrayendo su atención y la de Bianca—le costaba entrenar, no quería hacer nada y aunque su mentalidad era interesante, siempre pensé que simplemente seria alguien que no daría más que el mínimo toda su vida—eso es algo grosero, piensa Draco viendo mal a Luke que solamente levanta una mano para atraerlo hacía él desde su cuello.
Cuando se estampa contra Luke, es curioso, es cálido, aunque no este con vida. Hay una sola calidez en esta alma que había llegado a perder demasiado antes que pudiera comprenderla, en la batalla contra Cronos, Draco le había gritado para que luchara.
Lo perdió.
No había podido disfrutarlo.
Se aferra a él desesperado sin querer dejarlo ir y siente como Bianca los abraza a ambos por la espalda y solo es fuerza de voluntad que no vuelve a llorar.
—Mírate ahora, un guerrero como ningún otro, me siento orgulloso de ti—el cariño y orgullo de la voz de Luke hacen que se sienta tan pequeño.
No quiere irse.
No quiere dejarlos.
No esta listo, se aferra a la camisa de Luke, casi queriendo arrastrarlos a ambos con él al mundo superior, ambos aun tenían mucho que vivir, mucho que vivir con él, no quiere dejarlos, se niega hacerlo.
—Está bien Draco, iremos a buscarte en nuestra próxima vida—asegura Bianca con cariño contra su espalda.
No es suficiente.
Los quiere con él ahora.
—¿Cómo sabre que son ustedes? —pregunta con voz rota, puede que no llore, pero sus emociones se encuentran al borde de un acantilado.
Solo quiere llorar.
—Lo sabrás, no ocupamos un vínculo para eso—habla Luke con calma, haciendo que Draco solamente se niegue a soltarlos.
Pero ya es tiempo.
Draco camina a las puertas donde Bob y el pequeño Bob lo esperan, voltea a ver sintiendo como si alguien estuviera apretando su pecho de tal forma, que no puede respirar bien. Luke y Bianca están ahí, ambos lo ayudaran a salir con ese extraño ascensor que no entra en detalles, pero ocupa remodelaciones.
Quiere regresar.
No lo hace.
Se queda ahí congelado y cuando las puertas se cierran, con las ultimas sonrisas de Bianca y Luke, sujeta su pecho con fuerza sintiéndose destruido. Pensó que ya estaría cansado de llorar, pensó que luego de todo esta tortura, estaría feliz de por fin salir del tártaro.
No lo está.
Incluso vivo.
Incluso volviendo a casa y luego de que cerraran las puertas de la muerte como sabe que Bianca y Luke harán, no puede evitar sentir de alguna forma que a pesar de que tiene más de lo que alguien que va al tártaro y vive para contarlo.
Siente simplemente que otra vez lo ha perdido todo.
Sujeta la camisa sobre su pecho.
Vacío.
No vínculos.
—¿Draco? —pregunta Bob confundido, pero Draco solamente niega con la cabeza, solo unos momentos, solo unos momentos y cuando salga de este lugar volverá a ser fuerte.
Pero por un instante, un ultimo instante cuando todo se mueve a su alrededor indicando que comenzaran a salir, Draco suelta un sollozo ahogado con lagrimas saliendo de sus ojos.
—Adiós Bianca y Luke—dice con una sonrisa triste.
Entonces.
Dice adiós también al tártaro.
Continuara…
Ya el próximo capitulo será prácticamente para finalizar el viaje al tártaro, 7 capitulazos, joder como me costo xD
Muchas gracias a Alice que había creado este dibujo hace un tiempo para la historia.
Tomo tiempo llegar aquí, pero Alice como siempre un encanto.
Aquí dejo sus redes sociales por si quieren buscarla ya que hace comisiones:
/AliceHan09
