Nota: desde que comencé a escribir este fic, me la he pasado observando el comportamiento de hijo menor (pug macho 2 años) para describir mejor cómo demuestran amor los perros jóvenes no esterilizados.
*La mayoría de edad en Japón se cambió a los 18 desde el 2022 pero muchas cosas, como beber alcohol y fumar, sigue siendo ilegal hasta no tener 20 años, Sesshoumaru tiene 17 aun.
*Fuji: 藤Wisteria, hay moradas y blancas, huelen muy bien y aunque mucha gente las planta en sus pequeños jardines japoneses, no es recomendable porque las raíces pueden romper los cimientos de las casas y ahorcar a otros árboles que estén en la periferia.
*Leer el ambiente: kuuki wo yomu 空気を読む es de los aspectos más importantes en la cultura japonesa, ellos nunca van a ser honestos y decir lo que piensan, pero dan señales al aire en espera de que el otro comprenda. Un ejemplo: "Te gusta mucho el color negro ¿verdad?" parece una pregunta inocente, pero lo que en realidad quieren dar a entender es que dejes de vestirte de negro.
—¡Qué crees que estás haciendo! —Gritó su padre en el momento en que la puerta se cerró.
—Pues hasta hace unos segundos, descansar.
—Tú sabes a que me refiero Sesshoumaru.
—A. ¿Te refieres a que me excita Rin? ¿Y? ¿Por quién me tomas, crees que soy una bestia sin cerebro?
—Ay Sesshoumaru, ¡qué sabes tú de ti mismo! No sabes nada sobre el instinto, no creas que esto va a ser un paseo por las nubes como quizá lo fue con alguna de tus compañeritas, si te enamoras de Rin lo único que va a pasar por tu mente cada segundo será preñarla y no bien nazca tu hijo vas a querer preñarla de nuevo.
—No me digas, ¿y cómo es que sólo tengo un hermano? ¿Crees que yo nunca podré tener tu auto control?
—¡Porque yo me operé! ¡Si no ya tendrías 20 hermanos más! Y, aunque la operación es reversible, tú estás demasiado joven como para pasar por eso.
—Suficiente, no quiero saber más de tus intimidades con Izayoi, me voy.
—Una última cosa, mientras seas menor de edad* y vivas en mi casa tienes prohibido cerrar la puerta de tu cuarto cuando esté Rin aquí, ¿entendido?
Él ya no contestó y regresó a su cuarto… sin cerrar la puerta.
La semana de regreso a la escuela, para Rin todo iba muy bien, maravillosa, las cosas parecían brillar más, había más colores y las flores de fuji* florecían por doquier, dejando un aroma muy agradable por el parque. En la escuela, algunos compañeros desconocidos se habían acercado a ella, preguntándole por cómo volverse youtubers. El video de yakkaibeya había salido a la luz y tanto Inuyasha como ella se habían vuelto una especia de celebridad en el pueblo. Inuyasha le decía que no debía develar los secretos de cómo volverse famoso, pero para ella YouTube no era una competencia, sino un pasatiempo; una herramienta que podía ser usada por todo aquel que quisiera compartir su pasión, cualquiera que ésta fuese.
—Oye Rin chan, —Kagome se sentó al lado de ella para descansar después de que su maestro de educación física las pusiera a correr —¿a ti te gusta alguien?
Rin trató de controlar su repentino ataque de toz —¿Qué? No… no.
—¿No te gusta Inuyasha?
—¿Gustar? Si hablamos de gustar físicamente, me gustan muchas personas, pero si lo que quieres saber es si estoy enamorada de él; la respuesta es no.
—¡Uff qué alivio!... Quiero decir, o sea, no que estuviera mal que tú lo quisieras, es solo que, bueno yo…
—Estás enamorada de él —terminó ella la frase por Kagome.
—¿Tan obvia soy?
—Quizás no lo suficiente como para que él se dé cuenta, pero sí, lo sé y estoy segura de que él siente algo similar, solo que es demasiado distraído y no se ha dado cuenta.
—Pero él dice que apesto y que soy muy ruidosa y enojona y fea… ahhh yo creo que me odia.
—A lo mejor dice eso para convencerse a sí mismo, pero cuando estamos los dos solos se la pasa hablando de ti, para criticarte por supuesto, pero siempre estás en su mente, quizá solo necesita un empujoncito para darse cuenta.
—¡Tienes que ayudarme!
—¡Lo haré! No sé cómo, pero pensaré en algo, lo prometo.
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El sábado en el jardín de la biblioteca, mientras Sesshoumaru devoraba las fresas con mantequilla de maní, Rin le contaba lo que platicó con Kagome. —¿Cómo ves?
—No entiendo por qué te involucras si no te incumbe, deja que ese par se hagan bolas.
—Pero cuando a mí me gustaba un chico, mis amigos Pam y Matthew me ayudaron a conquistarlo… creo que, como amiga, debo hacer algo para ayudarlos.
—¿Dejaste un novio allá?
—No que va, nunca logré nada más que robarle un beso, pero si no fuera por el maléfico plan de mis amigos, jamás le habría besado a un hombre. —La conversación pareció despertar el interés de Sesshoumaru porque dejó la cubeta de fresas en paz.
—A ustedes los humanos les gusta mucho eso de besar, ¿cierto?
—Sss supongo... quizá es algo de los primates, no sé. ¿Los perros no besan verdad?
—Por instinto no.
—¿Entonces nunca has besado a alguien?
—No.
—Hmmmm ¡qué interesante!
—¿Y cuál fue la técnica que usaron tus amigos para hacer que besaras a ese humano?
—Pues fuimos a una fiesta de la escuela a la que él también iba a ir, entonces mis amigos propusieron jugar botella —ante la ceja levantada de Sesshoumaru, dedujo que no era un juego popular en Japón —…un juego de retos, donde se gira la botella en medio de un círculo de personas, y la persona a la que le toca la base de la botella le pone un castigo a quien le toca la boca de ésta. De hecho, ese día tuve que besar a dos mujeres antes de que por fin la botella se detuviera en uno de mis amigos y en mí. Matthew me puso como "castigo" besar a Erick y pues yo sentí bonito, pero creo que él no sintió nada porque de ahí no volvió a dirigirme la palabra —No más de acordarse se acongojaba, fue su primer crush y su primer rechazo.
—Hum. ¿Y haz hecho algo más aparte de besar a 3 personas?
—Nooo... ¿y tú?
—Muchas cosas.
—Muchas cosas, pero no besos… ¿entonces qué cosas?
—A los perros nos gusta lamer… y ser lamidos.
—Oooooookeeey, ya. Me queda clarísimo. —No tenía un espejo, pero estaba segura de que estaba más roja que un huachinango.
Sesshoumaru sonrió mostrándole un colmillo y sin decir más reanudó su tarea de acabar con la cubeta de fresas, mientras volvían a estudiar inglés.
El viernes 10 publicaron el video del zashikiwarashi y se hizo súper viral, el viernes 17 publicaron el video del hospital y toda la escuela solo hablaba de ese video, el viernes 24 salió el video del puente, muchos comentarios decían que los anteriores videos debían ser reales, ya que en este video no pasaba nada escalofriante, o sea que el grupo de amigos no ponía trucos ni mentía en sus videos. Esta semana saldría el video del motel, por lo menos en este se escuchaban golpes. Después le tocaría subir videos a los amigos estadounidenses de Rin todo junio, y ellos tendrían que buscar qué más grabar.
Inuyasha balanceaba sus pies sobre la rama del árbol mientras buscaba otros lugares embrujados en su celular, pero ya no quedaban tantos en la prefectura, había algunos donde se habían cometido asesinatos, pero estaba seguro de que su papá no los dejaría grabar ahí. Miró la hora y Rin ya se había atrasado por 20 minutos, bajó del árbol y caminó de nuevo rumbo a la escuela, cuando el olor a sangre llegó a su nariz. La sangre de Rin y no de menstruación… alarmado salió disparado en su búsqueda y la encontró rápidamente tirada en el cementerio cercano a la escuela —¡Rin! —estaba muy golpeada, el labio partido, sangrando, un ojo hinchado, rasguños y mordidas en el cuerpo. La cargó sin más en sus brazos y corriendo se la llevó a su casa.
—¡Mamá! —Gritó a todo pulmón, pero antes de que apareciera su madre, Sesshoumaru ya estaba frente a él. Le arrebató a Rin y ya acostó en el sillón de la sala.
Su mamá llegó segundos después y se llevó las manos a la boca horrorizada con lo que vio —¡Qué sucedió!
—Fueron Kagura y su séquito, —contestó Sesshoumaru sin voltearlos a ver —puedo oler la saliva de una de esas gatas.
—Hay que llevarla a urgencias, si fueron youkais, pueden haberle inyectado veneno —dijo su mamá y salió corriendo por el carro.
—Voy por algo de ropa para que se pueda cambiar cuando salga del hospital —Inuyasha le anunció a su hermano y corrió por los shorts más pequeños que tenía y una playera.
Llegaron al hospital y al tratarse de la familia más poderosa del oeste, los atendieron de inmediato.
En la sala de espera estaban los tres sentados viendo al personal del hospital moviéndose por aquí y por allá.
Sin nada mejor qué hacer, Inuyasha sintió la imperiosa necesidad de romper el silencio —¿Oye, no vas a ir al entrenamiento? —le preguntó a su hermano, quien le respondió con una mirada de "no seas idiota" —Uy, lo que quiero decir es que yo y mamá nos quedaremos aquí hasta que Rin salga, yo te aviso cualquier cosa que pase.
—No me moveré de aquí.
—Bueno, yo solo decía...
Su mamá habló por teléfono a los abuelos de Rin quienes llegaron minutos después. Se veían preocupados, pero al mismo tiempo hacían comentarios que le hervían la sangre a Inuyasha.
—Ya sabes cómo son los extranjeros, Rin no sabe leer el ambiente* y seguro dijo algo impertinente —comentó el abuelo.
—Me duele que tenga que pasar por esto para aprender a comportarse —contestó la abuela.
Inuyasha no pudo evitar soltar un gruñido al escuchar eso, si lo más adorable de Rin era esa honestidad que le arrancaba muchas risas en las clases, como la vez que un compañero hizo un baile sugestivo meneando la cadera frente a ella y Rin comentó "alcancé a ver algo pequeño que se movía" el tipo acabó sumamente avergonzado y no volvió a acosar a ninguna alumna.
Finalmente, los dejaron pasar a ver Rin. Estaba despierta pero muy adolorida, los abuelos, su mamá y él se acercaron a ella para ver cómo estaba, sin embargo, su hermano se la pasó mirando por la ventana «pinche bato raro» pensó, no había ido a entrenar para según él estar al pendiente de Rin y ni siquiera la volteaba a ver.
Pasados 15 minutos, una enfermera los sacó a todos para dejar a Rin descansar la noche en el hospital. Fuera de contusiones, mordidas y rasguños, no tenía ningún hueso roto ni le habían inyectado veneno, pero el doctor recomendó dejarla una noche por precaución.
De regreso a la casa, su mamá le contó a su papá todo lo que había pasado y su papá dijo que hablaría con el director para ver qué se podía hacer con Kagura y sus secuaces.
Él subió las escaleras rumbo a su cuarto, pero antes de irse a dormir quiso hablar con Sesshoumaru sobre lo que pensaba hacerle a Kagura, estaba seguro de que ese psicópata no dejaría las cosas así. Tocó la puerta, pero no recibió respuesta y al afinar sus sentidos no percibió la presencia de su hermano, abrió la puerta solo para corroborar sus sospechas, la ventana estaba abierta y Sesshoumaru no estaba.
