Espero y les guste esta historia.
¡Disfruten!
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—Nadie puede amarte— La palma abierta de una mano grande y pesada impacta con fuerza en la mejilla izquierda de una mujer de cabello rubio como el oro —Eres una inútil que no sirve para nada— Otra cacheta es dada y recibida en la otro mejilla de la misma chica de cabello como el oro y piel blanca con un bronceado natural que la hace ver hermosa al reflejo de la luz, el fuerte golpe la hace caer al piso —Nunca debí de convertirte en mi principal esposa— Una patada en el abdomen va a dar en la mujer de ojos azules llenándolos del brillo de las lágrimas contenidas que caen libremente por sus mejillas tirada en suelo revolcándose de dolor —Perdiste a mi heredero y ahora te pones a llorar ¡Maldita seas! — Injuria, golpes y humillaciones es todo los que recibe es todo lo que ha recibido por los últimos años desde su matrimonio con el sultán y desde entonces su sonrisa se apagó. Con rudeza el hombre empuña su pelo jalando su cabeza hacia atrás —Kara, Kara, Kara— Un afilado cuchillo se posa en el cuello expuesto de la mujer —Debería de matarte en este momento y me deshago de una inútil como tú y consigo otra esposa, así como hice con la que estaba antes de ti— Un leve brillo de esperanza se asomó en el iris azul, esperanza de terminar con este infierno al que ha sido condenada desde el momento en que el Sultán de Caucasus la eligió como parte de su harén como una de sus esposas. Unos golpes en la puerta frenan al hombre de cortar la garganta de la rubia —Parece que los Dioses no te quieren muerta mi amor— Con saña el hombre propicia un golpe más en el estómago de la mujer antes de tirarla al piso.
—¿Qué quieren? —
—La Emperatriz Luthor ha llegado a los muelles—
—Preparen todo para darle la bienvenida a esa perra tengan listo mi caballo salimos ya mismo a recibirla como se merece—
—Y tú esposa mía más te vale que estes lista para cuando lleguemos—
Con la cabeza gacha y la mirada baja en dirección a la alfombra la mujer murmura un apenas audible —Sí mi Sultán—
—Sean Bienvenidos al Reino de Caucasus el Sultán Edge en persona les da la bienvenida especialmente a la Magnificente Emperatriz Luthor— Un caballero de la guardia hace las presentaciones a toda la comitiva que ha descendido de los barcos —Caballeros Bienvenidos— El Sultán hace una ligera reverencia y con la mirada busca a la emperatriz —Sultán Edge un placer verle— Un joven apuesto alto, castaño de ojos azules fornido lo saluda —General Mike Matthews el gusto es nuestro— Entrelazando sus dedos el Sultán oculta un gesto nervioso —Disculpe mi atrevimiento pero la Emperatriz ¿Vino con ustedes? —
—No— Con voz firme y autoritaria el más fiel y leal general de la emperatriz responde —¿Avanzamos? —
—No entiendo General yo he venido en persona para darle la bienvenida, sin embargo, ella no...—
—La Emperatriz, Sultán, es La Emperatriz no ella—
—Sí, sí discúlpeme General como le decía he venido a darle un recibimiento a La Emperatriz en persona solo que no está aquí—
—Qué observador Sultán. La Emperatriz Luthor como usted bien dice no está aquí ya que llego junto con su guardia personal primero, no se preocupe Sultán que nuestra Emperatriz llegara a la velada ahorita debe de andar— Con una sonrisa pícara el General continúa —Divirtiéndose— Una mirada estructura dirigida al gobernante de Caucasus y el General prosigue —No creyó usted que La Emperatriz viajaría junto con el resto a simple vista de todos esperando una emboscada ¿O sí? —
—No, es decir es admirable la precaución y sabiduría con la que se maneja, aunque no es necesaria al menos no aquí donde están en tierras amigas— General Matthews palmea el hombro del Sultán y musita un es bueno saberlo los hombres suben a los caballos y se dirigen al palacio del sultán.
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—De todos los sitios en el que te puedes quedar tenías que elegir esta pocilga—
—Jamás te hubiera tomado por vanidoso hermanito—
—No es vanidad solo esperaba un sitio más higiénico—
—Sí las ratas en la bañera no son un buen toque— La Emperatriz Luthor observaba la ciudad desde lo alto apoyada en la ventana de una habitación de posada, el lugar era en una sola palabra insalubre. No obstante, las vistas que proporcionaba eran sencillamente idóneas, posicionada al otro lado de la calle estaba el burdel; donde los hombres entraban y salían individualmente y en grupos algunos ebrios otros no tanto con sus ropajes y joyas reflejando su procedencia local o extranjera, también se veía el muelle al final del camino; como las embarcaciones y su tripulantes descendían y se disipaban por los callejones hacía sus destinos, vistas de las entradas laterales de los bosques y finalmente del palacio, la hacían el sitio perfecto.
—¿Qué es eso que tienes ahí? — La emperatriz baja el objeto de forma circular que tenía frente a su ojo con un encogimiento de hombros responde —No sé, lo encontré en una tumba cuando conquistamos Helwan creí que era un pedazo de vidrio, pero al revisarlo y posarlo en mi ojo por accidente descubrí que todo se ve más grande—
—¿En serio? — La incredulidad y emoción vibran en la voz del oráculo —Sí toma llévalo a tu ojo—
—¡Madre Mía! — Rápidamente quita el objeto de su rostro —¿Por qué tu cabeza se ve enorme? Es verdad que eres una cabezota, pero jamás creí que se podría ver reflejada—
La Emperatriz le deja ir un zape a su hermano —¡Auch! Eso duele—
—Te lo mereces, te lo dije hace que todo se vea más grande no te lo pegues tanto al ojo y observa allá— Con el dedo índice apunta en dirección a la puerta del burdel tres hombres en apariencia andrajosa entra al local el resplandor de la luz hace que un brazalete de oro en la muñeca izquierda resalte en la distancia a través del cristal.
—Es fascinante—
—Sí, lo es. Una vez que descubres como usarlo— La emperatriz toma el objeto de las manos de su hermano —Lo llamare El Ojotas—
—Por favor que no seas tú la que nombre a tus hijos o tendrán nombres horribles—
Un puño se estrella en el hombro del oráculo —¡Oye! ¡Eso dolió! No deberías de golpear a tu Oráculo—
—Y tú deberías de decir cosas inteligentes, después de todo escuchas la voz de la fuente y eres el relejo de la sabiduría entre nosotros. Voy a guerras solo porque tus pajarracos lo dicen—
Lex Luthor hermano mayor y mellizo de la emperatriz, oráculo del imperio; uno de los mejores jamás visto en la historia; eso o las yerbas y hongos que consume son muy buenas, se encontraba parado al lado de la emperatriz y no porque quisiera estar de pie si no porque le daba asco por completo las sábanas de la cama y la base de la silla de madera en el cuarto estaba cubierta sabe la sagrada fuente de qué, era mejor no averiguarlo —¿Cómo te sientes? —
—Bien. No fue nada—
—¡Lena! —
—¡Lex! —
El Oráculo exhala pausadamente los Dioses saben que su hermana es una cabezota y que a veces puede llegar a desesperarlo —Te he visto soportar el contacto del hierro al rojo vivo contra tu piel para cerrar tus heridas en el campo de batalla en situaciones difíciles sin pestañear mientras sigues peleando y lo que paso hace unos días, ayer y lo de hace un momento—
—No, es que— La Emperatriz suspira pesadamente con sus ojos verdosos jade prendidos en los movimientos de enfrente —Lo de esos ataques, esas sensaciones no fue dolor Lex esta... esta opresión en mi pecho que siento es... es como un sufrimiento enorme de tristeza y oscuridad que me asfixia y aplasta pero que al mismo tiempo sé que no es mío, no me pertenece no es mi vacío, el mío es distinto, el mío es...— Soledad es la palabra que invade la mente de la emperatriz y un breve silencio se instala en la sala —Es como si le perteneciera a alguien más ¿Tiene eso algún sentido? —
Una sonrisa de suficiencia se dibuja en los labios del Oráculo —¿Lo has sentido antes? —
—Sí—
—Contestando su pregunta Emperatriz sí. Sí tiene sentido—
La Emperatriz exhala sonoramente demostrando su descontento —No me salgas con que es la conexión con mi alma, llama gemela o lo que sea y que esta mierda que me da es la miseria que ella padece—
—Las conexiones que los Dioses permiten van más allá de nuestra compresión y más si es de la fuente misma y la de ustedes lo es. Sí ellos y ella te permiten sentirla es por algo y aparte lo ha dicho usted no yo Emperatriz—
—¡Agh! Eres desesperante a veces— Un grupo de tres hombres zarrapastros con brazaletes de oro en su mano izquierda salen del burdel —Vamos es hora de ir a un sitio decente para quitarnos este hedor y alistarnos para la fiesta—
—¡Gracias a los Dioses por salir de aquí! —
—Eres un quejón—
—Por favor Lena hasta una catacumba llena de cadáveres con las entrañas de fuera es mejor que este lugar además soy un oráculo que escucha los susurros del viento, veo y transmito el mensaje de los dioses y las profecías de la fuente, no un indigente así que salgamos de aquí—
Una fuerte carcajada es la respuesta de la emperatriz seguido de un lo he dicho eres un quejón, un bebe grande quejoso —Ya mejor dime ¿Vas a matar al Sultán en la celebración? —
—No. No hemos traído suficientes hombres como para atacar solo somos Mon con los guerreros que han desembarcado con él, más los que se quedaron el barco, tú y yo su ejército nos superaría y a eso súmale los asesinos a sueldo que ha contratado, sin olvidar que no se si este ataque era directo para mí o con otras intenciones, ahora sí era para mí tendré que esperar por otro momento para hacerle pagar por su estupidez, esta noche disfrutare en demasía fastidiándolo. Después de todo soy Lena Kieran Luthor Emperatriz de Haxāmanišiya—
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Se que es como cliché que Kara sea la maltratada, pero seamos sinceros me ganaría más el odio de todos ustedes e incluso el mío propio si describiéramos esas escenas con Lena, es decir que fuera Lena la golpeada, abusada, azotada y humillada. Ah ¿verdad que sí? Yo sé que sí, porque Lena es como la rosa del principito con sus garras en forma de espinas, pero delicada y única.
Así que ella no puede ser la golpeada y será la hija de puta que destroce a cualquiera que se atreva a tocar a su alma/llama gemela cuándo la encuentre que será…. No les voy a hacer el spoiler para que vean que no soy tan mala.
Ahora sin más nos vemos en los siguiente capítulos.
¡Besos Sanadores! *Guiño*
