Hello Dearies!

Antes de empezar déjeme aclarar unas cositas para que puedan disfrutar mejor el cap.

Xšaθrapā: En español quiere decir Sátrapa es algo así como una especie de gobernante, representante del emperador en una ciudad.

Elam: Es el nombre de una de las ciudades pertenecientes al imperio Haxāmanišiya.

Delam, manteaus, shalvar candys son los nombres de la vestimenta persa que vienen siendo el equivalente a una falda larga, capa, pantalones holgados y túnica respectivamente. Y ustedes dirán entonces porque no escribes falda en vez de Delam la verdad es porque cuando investigué como era la ropa persa y me encontré con los nombres quise usarlos no hay otra razón más que esa.

Sin más solo me toca decirles

¡Disfruten el capítulo!

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Volar sentir el aire tocar tu rostro y ver todo desde los cielos proporciona una perspectiva diferente al alma sobre la grandeza y valor de las cosas.

Todo por muy grande que sea desde arriba se vuelve pequeño.

El peso de las cargas que llevamos sobre nuestros hombros depende del que nosotros le demos, así como el elefante es un gigante para un ratón, pero, es el mismo ratón que a su vez es el gigante para una hormiga, los son las dificultades si le damos más importancia, peso y atención de la que merecen y se volverán nuestra prisión si lo permitimos.

A esa conclusión llego la Princesa Kara ZorEl al ver el terror en el rostro de los saldados del Sultán los mismos hombres que una vez ella temió como un gigante ahora temblaban al ver que hay un titán más fuerte y grande que ellos.

—Gracias Lena— Las dos mujeres estaban de regreso en Persépolis —No tienes nada que agradecer mi sol, de hoy en más tus problemas son míos para solucionarlos y tus alegrías mis sonrisas para provocarlas. Somos un solo ser— Con delicadeza Lena desciende de Mehr ayudando a Kara en el proceso, con ternura la emperatriz acaricia la mejilla de su princesa que con sus ojos cerrados disfruta del toque deleitándose del contacto, la noble gira gentilmente su rostro dejando un beso en los nudillos de la gobernante. Un momento dulce entre ambas, sonrisas y miradas que llegan al alma.

Al pie de la montaña más alta la fiesta empezaba. Es tradición celebrar previo a las batallas una noche en donde la música reina, las risas gobiernan, el pueblo disfruta y celebra.

Todos se reúnen sin excepciones mientras que la emperatriz medita en busca de señales y la bendición de los dioses.

Tambores suenan.

Bailes comienzan

Cordero y vino se deleitan.

—Emperatriz Luthor— El xšaθrapā de Elam habla —Desde nuestra humilde ciudad para su disfrute y goce— El hombre anuncia y una música sensual inicia, bellas damas vestidas con delam abiertos de los lados que cubrían solo sus piernas, con sus abdomen descubiertos y solo una delicada prenda cubriendo únicamente sus más visibles atributos delanteros desfilan, incitando a las pasiones y lujurias.

Finas telas en una especie de manteaus cocidos a las lados de los delams extendiéndose desde atrás hacia arriba por los brazos de las bailarinas moviéndose al ritmo erótico de la música llaman la atención de cada uno de los presentes en esa danza carnal que cada belleza hecha mujer representa.

Cautivadoras y atrayentes como las polillas al fuego son estas damas para los hombres y el deseo sexual que provocan. Más de uno de los presentes siente el tirón y la concentración de su sangre en ese punto exacto reaccionando a la lujuria que se despierta.

Una de las bailarinas se pavonea frente de La Emperatriz Luthor rosando los brazos de la suprema gobernante mientras otra la incita desde su costado, con la suave tela estimulando el tacto y la sensibilidad. El xšaθrapā de Elam sentado cerca de la Gobernante que mantiene su vista aparentemente hipnotizada en los movimientos de las mujeres frente a ella le susurra —Al terminar el baile ella o cualquiera de mis chicas estarían honradas de yacer con usted Majestad— La Princesa de Caucasus al escuchar al hombre se levanta con naturalidad y diplomacia sin demostrar la furia que la recorre por dentro alejándose del lugar, sus fieles sirvientas Alex y Eliza la siguen señalándole la tienda que ha sido puesta para ella.

Y una vez en el interior y seguridad que el refugio le proporciona la ira se desata y un par de adornos vuelan —Mi lugar mis cojones, no tiene ni mediodía de haberme hecho promesas y ya me está restregando mujeres en mis narices— Las griegas la observan Eliza trata de calmar sin éxito a la princesa quien toma una de las estatuillas de cerámica aventándola hacia la entrada justo cuando la emperatriz se asomaba y con una vida de entrenamientos reacciona agachándose evitando por poco el impacto Gracias a los Dioses por mis reflejos —¿No te gustaba? — Con su pulgar señala el objeto hecho pedazos atrás de ella, su ceño se frunce al percatarse del lugar destrozado —¿Quieres otra tienda mi sol? ¿Otro tipo de decoración? — Inocente su excelencia máxima preguntaba.

—Tú— Furiosa Kara grita acercándose a La Emperatriz Luthor —Me dijiste que eras diferente— La voz pierde fuerza, pero aun así continúa —Yo creí que eras diferente— Lena intenta y falla miserablemente en reprimir su sonrisa —¿Te parece divertido? — Nuevamente molesta Kara vocifera.

—Eliza, Alex retírense— Lena ordena y las dos mujeres obedecen de ipso facto —Te ves hermosa enojada, toda furiosa reclamando lo que es tuyo. Mmmm— El pálido rostro se frunce en concentración pensando —Celosa. Estás bellísima celosa— La emperatriz dice al quedar las dos solas y el rojo por la ira en el rostro de Kara se intensifica —No estoy celosa. Estoy ofendida me hicisteis promesas que por lo visto no eres capaz de cumplir. Estoy a un paso de la decepc…—

—Jamás, escúchame bien Kara nunca te haré una promesa que no vaya a cumplir—

—Por los Dioses Lena, esa mujer se te estaba ofreciendo solo falto que se te subiera encima y tú toda idiotizada viéndola—

—Creo que quieres decir hipnotizada. Pero, no es cierto a la única que miraba era a ti— Lena con cada palabra da un paso más cerca de la princesa —No mientas Lena— Kara refuta y la emperatriz observa fijo los ojos azules cielo mar que la cautivaron desde el primer momento —No lo hago. Por el rabillo de mi ojo solo te miraba a ti como tú ceño se frunció en descontento, tu nariz se arrugo en disgusto y tus puños se cerraron en furia. Mi absoluta y completa atención estaba, está y estará siempre puesta en ti mi sol—

Enojada y sin dar su brazo a torcer porque no importa el tiempo la terquedad siempre será una de sus cualidades la princesa niega —No me quieras engañar, vi el deseo y la tensión sex… tú sabes toda esa lujuria—

Lena pone sus ojos en blanco —Es un baile erótico mi amor, se supone que eso es lo que debe de ocasionar una atmosfera sexual— Sin pena ni inhibiciones Lena habla —Que los hombres se pierdan en la visión de los cuerpos danzantes y sucumban a sus deseos y las mujeres se enfurezcan y se sientan inferiores es lo que anhelan ellas al bailar y puede que todos los penes allá fueran estén erectos, pero no el mío no por ellas al menos ¿Cómo lo estaría si te tengo a ti? —

—No me quier…— Lena toma la mano de Kara y lo pone sobre su miembro cortando las palabras de la noble que abre sus ojos como platos —¿Lo sientes? — Pregunta la emperatriz con insistencia —Está flácido, dormido e indiferente porque esas mujeres no me interesan, ninguna que no seas tú me importa Kara. Ahora si pienso en ti mi sol— El pene antes dormido de la emperatriz se tensa —En que es tu mano la que ahora me toca, que eres tú la que me besa, la que se mueve y danza de esa manera. Él, yo y todo mi cuerpo reacciona porque eres tú la única que me afecta— Un apenas audible "Dioses" es todo lo que el cerebro de la princesa puede articular completamente aturdido por el deseo y la erección formada en su mano — No sabes Kara como deseo que seas mi esposa y hacerte sentir mi dureza— Ronca, seductora y lujuriosa, es la voz de Lena que con su pecho agitado profundo respira el aroma de su alteza.

—Yo quiero sentirla— Nublada y consumida por sus sentimientos Kara expresa —Te deseo, te amo, te quiero adentro— Lena gime rozando sus labios en el lóbulo de la oreja de la noble que inconscientemente mueve su mano sobre el bulto aprisionado.

—Ahh— Jadea la emperatriz por el placer. Es una conexión sin precedentes jamás un toque la había encendido así ni sentido así; su piel arde, su cuerpo se sensibiliza, su corazón marcha acelerado, es único y sin igual —Y yo, yo también lo quiero— Lena habla dejando una lamida en el contorno de la oreja de Kara jalándola suavemente entre sus dientes, descendiendo con besos por su mandíbula hasta el cuello de su mujer mientras sus cuerpos se mueven y la pierna de la princesa se eleva envolviéndola alrededor de la emperatriz quien mueve sus manos por los muslos de su amada —Lo deseo tanto… Pero no podemos Kara— Con dificultad Lena sale del cuello que a su antojo degustaba, viendo el iris azul que ama dilatado, sus palabras que intentan razonar se pierden en el deseo de su voz y los movimientos inconscientes de sus cuerpos haciendo fricciones en sus sexos montándose en el aire —Aún no eres mi esposa. Te Amo Kara y tengo que hacer las cosas bien, así como tú te lo mereces—

—No necesito ser tu esposa para saber que soy tuya y tú eres mía. Mi llama Gemela— Kara declara besando con pasión los labios de su emperatriz. Consumida por el amor Lena se rinde, sus manos se deslizan hasta el firme trasero de su mujer estrujándolo con ganas provocando un gemido que aprovecha para introducir su lengua en la boca contraria y comenzar a explorarla.

—Te siento sobre la tela Lena, te siento firme y dura. Jamás sentí algo como esto— Kara declara mientras vuelve a conectar sus labios con los contrarios. Los roces se intensifican volviéndose más certeros, Lena desliza sus besos al cuello de su llama succionando con fuerza un instinto primitivo de marcar, criar se apodera de ella.

Y bajo todo pronóstico y con uso de toda la fuerza de voluntad que posee la emperatriz se separa bajando la pierna de Kara que sostenía alrededor de sus caderas —¿Estás segura mi amor? Porque Dioses puedo esperar a que seas completamente libre y todavía más por ti. No quiero que pienses que solo quiero esto de ti porque lo quiero todo de ti y solo a ti— Los verdes ojos jade mar se prenden de los azules brillando de amor y deseo —Lo sé y es igual para mi Lena— La mujer de cabellos dorados como el oro respira profundo —Pero yo solo he estado con él— No hay necesidad de explicar de quien se trata ambas entienden —Y no han sido experiencias agradables. Nunca me he sentido querida, deseada no de una manera bonita al menos y mucho menos amada no hasta que te conocí y quiero sentirme así Lena quiero sentirlo todo contigo, aunque tenga miedo que después la magia se pierda quiero estar contigo—

La emperatriz deja suaves caricias con sus nudillos por las mejillas de Kara, con ternura besa su frente antes de pegar la suya con la de ella y sin dejar de mirar sus ojos asegura —Nunca la perderemos porque juntas la hacemos y tú y yo mi sol estaremos eternamente con la otra— Con suavidad Lena pasa sus brazos por la espalda baja y muslos de su amada levantándola las manos de Kara se enrollan en el cuello de su emperatriz quien sonríe con suavidad y la ve con adoración. Lentamente los pasos de Lena la llevan hasta el lecho donde delicadamente deposita a su princesa cayendo junto con ella.

Lento y sin prisa las yemas de los dedos de Lena delinean el contorno del rostro de Kara antes de depositar un dulce beso en sus labios —Puedes tocarme Kara, así como yo lo hare contigo, juntas exploraremos de la otra y haremos algo único. No importa quienes estuvieron antes porque a partir de ahora solo estaremos nosotras. Juntas seremos una— Sus labios juntos sellan la promesa.

Los besos de la emperatriz viajan a la mandíbula y cuello de la princesa, los labios se aferran succionando la piel y la lengua degusta aliviando la presión. Las tiernas caricas de Lena se deslizan sobre la tela emprendiendo su recorrido desde la barbilla, cuello y por entre el valle de los senos Kara, acaricia su abdomen hasta sus muslos en exploración de nuevos terrenos que jamás dejaran de andar. El ascenso hacia arriba comienza, los ojos otorgan el permiso y las manos delicadas de la emperatriz retiran la estorbosa vestimenta, un jadeo involuntario escapa de sus labios y una sonrisa se dibuja en ellos —Etérea—Murmura Lena embelesada por el cuerpo descubierto.

Sus orbes se centran en las cicatrices de cortes en el abdomen y muslos Maldito Morgan —¿Puedo ver? — La emperatriz pregunta la princesa asiente en compresión incorporándose. Lena se mueve de su lugar y la furia la termina de consumir al ver las marcas de latigazos en la espalda. Exhalando e inhalando controla su ira y vuelve a sumergirse en el momento. Gentilmente posa sus labios sobre las heridas ya sanadas con cuido y devoción una a una besa y acaricia demostrando su amor.

—Nunca— La emperatriz habla mientras vuelve a su posición frente a su amada —Jamás dudes de tu valentía mi sol, ni de tu fortaleza interior porque viviste en el infierno manteniéndote en pie y ahora has ascendido a los cielos— Con sus labios Lena recoge la lágrimas que salen del iris azul bañando las mejillas sonrojadas, las manos de la noble se mueven al cinto con bordados de oro de la emperatriz quitándolo de su lugar y bajo la atenta mirada lentamente Lena retira su candys y al igual que Kara el torso y abdomen de la emperatriz y muy probablemente su espalda está también marcada con muchas más cicatrices que al igual que las de su amada fueron hechas por otros con la diferencia de que las de Lena fueron por batallas, peleas y guerras y las de la princesa por las manos de su esposo.

—Te ves ruda y hermosa con ellas— Las yemas de los dedos de Kara trazan las líneas en la piel de su amada —Pero por favor no le agregues más— Una sonrisa de felicidad es lo que Lena esboza —Intentaré que así sea—

Los labios vuelven a encontrarse y los cuerpos acomodarse encajan tan jodidamente bien en el otro sin duda creación de los dioses, las manos de la emperatriz bajan y vagan por el cuerpo desnudo de la princesa hasta la cara interna de sus muslos cada centímetro que avanza se siente maravilloso y agonizante a la vez y al primer roce sus corazones se saltan un latido —Ohh—

—Emperatriz Lena es hora— La voz de su General desde afuera las frena.

Con su rostro enterrado en el cuello de Kara, Lena maldiciones suelta.

Respirando con dificultad La Emperatriz Luthor sobre sus pantorrillas se irgue en la cama y su miembro completamente erguido desde su ropaje resalta.

No dispuesta a terminar Kara se apresura a bajar el shalvar de la emperatriz dejando su pene descubierto, lo toma entre sus manos comenzando sus movimientos —Ohh Mi sol— Lena gime y su cabeza cae hacia atrás.

—Ummm— Nervioso Mike dice —E… Esto Emperatriz el oráculo la nec…—

—¡Largarte Mike o te cortare la cabeza! — Lena grita iracunda a su más fiel y leal amigo, pasos apresurados alejándose es todo lo que el hombre deja.

—¡Kara Por los Dioses Bendito! — Completamente perdida en las sensaciones de la mano de la princesa trabajando en todo su eje Lena y apenas murmura por su parte la princesa excitada y mojada como nunca antes posesiva dice —Muero por sentirte adentro. Dioses. Pero, no tenemos tanto tiempo y no voy a dejarte así para que todos vean lo que es mío. Termina para mí Lena—

Desesperada por igual la emperatriz se retira del alcance de su mujer —Prometo que la próxima vez— Lena habla a medida que sus manos se mueven veloces —Recorreré cada centímetro de tu feminidad con mi boca— Con sus manos la gobernante suprema separa los muslos de la princesa —Pero ahora mismo necesito tenerte, estar dentro de ti— Y como una bestia salvaje Lena cae encima de Kara asaltándola de una sola estocada penetra en ella —DIOSES— Ambas gimen al mismo tiempo y las embestidas implacables sacan el aire de los pulmones de la princesa.

—Tan estrecha, tan mía— Susurra la Emperatriz perdida en la lujuria —Lenaaa— Sus miradas se cruzan y una energía eléctrica las recorre de pies a cabeza —¡Oh sí mi amor! Te Amo Kara— Sus labios se encuentran feroces al ritmo de las caderas de la emperatriz que empujan sin tregua; una, dos, tres veces más y la velocidad aumenta. La presión en sus vientres se forma, sin previo aviso dos dedos de la gobernante bajan al centro hinchado de la princesa masturbándola en el acto, las paredes interiores se contraen, la estrechez aprisiona el miembro de su alteza, las penetraciones se aceleran, los gemidos se intensifican y la liberación las golpea unidas en una sola solo ellas.

La emperatriz aún en el interior de Kara cae sobre ella con cuidado de no lastimarla. Ambas intentan respirar, sienten que han corrido desde Persépolis hasta Caucasus ida y vuelta. Con delicadeza Lena sale del interior de la princesa lamentándose por la perdida, rueda al lado al tiempo que atrae el cuerpo de la mujer que ama a sus brazos deja suaves caricias en la cabellera dorada deslizándose hasta su espalda trazando líneas inconexas.

—Lamento si fui muy salvaje y no tan cuidadosa con tus costados que aún no sanan del todo mi amor, pero estaba desesperada— Suave la emperatriz habla una sonrisa se dibuja en los labios de la Kara que tímidamente musita un "Fue perfecto y yo también lo estaba" —Si antes nada nos podría separar ahora menos Kara, ahora menos. Somos una—

La Emperatriz muy a su pesar se levanta, busca entre la habitación un trapo de algodón mojándolo levemente, con suavidad lo pasa por los muslos de la princesa, sonrojada y por instinto la noble cierra sus piernas y con una sonrisa, adoración y amor brillando en los ojos verdes jade mar Lena niega abriendo las piernas de su mujer limpiando el desastre de fluidos y semen derramados y la intimidad de su llama gemela.

—Somos una— Kara afirma.

Un beso sella la unión.

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¿Qué les pareció?

Me despido y como siempre errores ortográficos y de redacción por favor háganmelo saber.

Besos y Cuídense mucho.