Capítulo III
Viktor se sorprendió de verlo ahí de nuevo. Jayce lucía con la misma aura feral que la última vez, casi salvaje, aunque ligeramente más pulcro.
— Viktor — volvió a llamarlo Jayce precipitándose a abrazarlo como la primera vez.
El más alto talló un poco su mejilla en el cabello castaño de Viktor, esa sensación, ese calor, ese aroma, todo de él. Era como un sueño.
— Extrañaba esto — dejó salir Jayce, apretándolo y escuchando un crujido proveniente de la espalda de Viktor.
El más bajito se quejó por la inesperada sensación, por su parte, Jayce se separó muy angustiado, casi en crisis, esperaba no haberlo lastimado. Ese sonido le había recordado al día del ataque, en esa ocasión, había escuchado y sentido a través de sus manos los huesos rotos de Viktor mientras intentaba reanimarlo.
Ante la expresión de angustia de Jayce, Viktor, aunque tenía sentimientos encontrados al ver a la persona con la que acababa de discutir, lo vio tan turbado que intentó calmarlo.
— Estoy bien, Jayce, en realidad se sintió bastante bien —dijo estirándose un poco — Creo que acomodaste algo por dentro — sonrió.
— Déjame revisarte — pidió Jayce, esperando la respuesta de Viktor.
El castaño lo vio casi desesperado, tanto que accedió. Aunque le tomó por sorpresa que Jayce le desabrochara la corbata y los primeros botones de la camisa, para proceder a arrebatarle el chaleco y la camisa de un jalón. Todo era siempre muy rápido con ese Jayce.
— ¿Qué estás? —inquirió cuando su torso estaba semidesnudo, únicamente cubierto por la faja ortopédica.
— Esta faja es de los primeros modelos que hice para ti— dijo observando el cuerpo de Viktor y la faja.
Rodeó a Viktor para observar su espalda, tocando el límite entre las vértebras metálicas y la piel de Viktor. Se tranquilizó. Viktor estaba bien, esta completo, su piel estaba en mejor estado, igual que sus huesos, en general, su estado era más saludable. Mientras observaba la faja y la piel de Viktor, sintió un cosquilleó, pero buscó concentrarse en lo que hacía y encontró marcas y enrojecimientos en su piel.
— Lo sabía, el yo de esta época aun no ha hecho la corrección. Espera.
Pidió al tiempo en que veía por todas partes, ubicándose en qué parte del laboratorio estaba. Notó la planta podrida.
— ¿Qué? — soltó Jayce, después de algunos cálculos mentales, las matemáticas no le convencían, así que buscó el calendario con la mirada.
— ¿Podrías decirme qué estás haciendo?
— Quiero arreglar tu faja, así no tendrás laceraciones. En los primeros modelos que hice, no tomé en cuenta que el metal podría dañar tu piel, así que quiero prevenirlo ahora.
Esto le dio pista a Viktor de finalmente saber que ese Jayce venía de algún futuro. Estaba intrigado por la cantidad de información que podría obtener de él.
Cuando Jayce encontró el calendario, notó la fecha y se dio cuenta que el avance de la enfermedad de Viktor era más lento en esa dimensión. Se preguntó si el Viktor de esa dimensión haría algo diferente que hubiera podido cambiar el destino de todo.
— ¿Cuál es tu rutina?
Viktor se sintió saturado con solo una pregunta, ya venía de un interrogatorio del Jayce de su mundo, lo ultimo que quería era entrar en otro.
— Conoces mi rutina.
Jayce volteó a ver a Viktor ante su negativa a contestarle, usualmente le daba respuesta a todo lo que preguntara ¿estaba de mal humor? Vio el calendario y la planta.
— ¿Qué es esto?
— Un experimento en el que he estado trabajando. Tengo la hipótesis de que podría crear algo para evitar el deterioro de mi cuerpo. Pero, aún no he tenido éxito.
— El hexcore… Viktor debes detenerte.
— ¿Qué?
Jayce suspiró.
— Solo, confía en mí. El hexcore es…un camino cerrado.
— ¿Mi otro yo lo ha probado?
— Murió —dijo Jayce con pesar y omitiendo que se preparaba para pelear con él— Por favor, Viktor…no…solo…no lo hagas…
— Si no lo hago de todos modos moriré.
Ambos guardaron silencio por un momento. La muerte de Viktor no era un tema que ambos quisieran hablar.
— Solo…prométeme que considerarás lo que te pedí.
En el tiempo que llevaba ahí, Jayce notó dos cosas: una era su propia mentira, después de todo, a Viktor no lo había matado el hexcore, él había muerto en la sala del consejo por el misil. Y la segunda era que, Viktor tenía ese gesto gatuno que hacía cuando se molestaba.
— ¿Estás enojado? — dijo acercándose a él y colocando una mano en el rostro de Viktor.
El castaño se sorprendió de que lo notara entre su atención dispersa y más aún, el tacto que ahora estaba teniendo con él.
— No contigo — aclaró, notando la naturaleza de su discusión, al tiempo que desvió la mirada — Pero sí con el tú que conozco, acabamos de discutir.
Jayce bufó.
— Es un tonto — se criticó, después le acarició el cabello y finalmente, lo soltó para seguir buscando algunos materiales.
— Y qué lo digas — coincidió con una pequeña sonrisa.
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Por su lado, el Jayce de esa dimensión, se sentía mal por haber ofendido a Viktor. Para él era un pesar inmensurable. Sin embargo, sabía que lo mejor que podía hacer en ese momento era ofrecerle espacio. Viktor era así, una persona que en ocasiones se desaparecía, casi como un gato que iba y venía a su antojo. Aunque eso era algo que le gustaba y le atemorizaba de él. Viktor no se detenía con nada y temía que con nadie.
Suspiró.
Se puso su abrigo y salió. Él tenía que reunirse con Mel, había ya quedado con ella, así debía cumplir, aunque no estaba en el mejor humor para hacerlo. Lo cierto es que, iba aun molesto por lo sucedido, no soportaba la forma en la que la madre de Mel habría tratado a Viktor. En realidad, estaba más que molesto, estaba furioso.
La mujer se atrevió a hacer esos comentarios a Viktor, además lo tocó e incluso besó. Solo de recordarlo le hervía la sangre. Y en su mente no podía dejar de repasar esos momentos. Es decir, desde que se había reunido con ella, estaba consciente que era una persona…inapropiada y desinhibida, pero eso era cruzar la línea.
Una cosa es presentarse desnuda frente a él para intimidarlo y otra muy diferente era tocar y besar a Viktor.
Cuando finalmente llegó con Mel, esta última le sonrió, no obstante, apenas la vio Jayce, ni siquiera la saludó, lo primero que vomitó fue su reclamo.
— ¡Por favor, mantén a tu madre alejada de Viktor!
Mel se mostró sorprendida. Definitivamente no esperaba eso. Así que se armó de paciencia, evidentemente Jayce estaba molesto. Aunque, meditó que Jayce molesto era relativamente fácil de contentar.
— Es curioso, tuve una conversación similar con ella, respecto a ti — señaló Mel para después pedir más detalle — ¿Qué sucedió?
— ¡No dejaba de acosar a Viktor!
Mel de pronto pareció comprender algo y agregó.
— Sí, es cierto, creo que Viktor encaja con el tipo de mi madre.
— ¡Si sabes que es su tipo, haz algo!
— Escucha, Jayce, yo no puedo controlar lo que ella hace. Apenas y puedo contenerla ahora. ¿Le hizo algo a Viktor?
— Muchas insinuaciones, toqueteos e incluso lo besó.
La dama no estaba sorprendida con eso, no era la primera vez que le tocaba presenciar algo así. En noxus, los guerreros eran más…abiertos y agresivos con sus deseos, así que entendía que pudiera ser un choque cultural fuerte para Jayce. Pero definitivamente, comprendía su incomodidad. Ella tampoco quería a su madre cerca de Jayce, por eso mismo le había pedido que se alejara de él, pero le pareció curioso recibir la misma petición por parte de Jayce pero en nombre de Viktor.
— Lamento que Viktor haya tenido que pasar por algo así, haré lo que pueda.
— Por favor, hazlo — pidió un poco más tranquilo, llevándose sus dedos pulgar e índice a masajear su entrecejo.
— No obstante— Mel sea acercó a él y paseó sus manos por los hombros de Jayce, intentando masajearlo para que se calmara— Dudo que mi madre vaya a hacer algún movimiento con él, por lo que sé, ya tiene un acompañante. Además, estoy segura de que, Viktor como hombre adulto, puede también arreglárselas ¿es tan necesario que tu y yo lo protejamos así?
Mel tomó asiento en un sillón y lo invitó a recostarse. Jayce hizo tal cual le pidió y apoyó su cabeza en el regazo de Mel. Esa pregunta le hizo crispar los nervios, sin embargo, trató de mantenerse tranquilo. Aunque no pudo evitar suspirar.
— Lo sé. Él dijo lo mismo.
— ¿Viktor?
— Sí — bufó con molestia e ironía en su voz mientras su rostro se descomponía en una mueca— Dijo que podía cuidarse solo y que no necesitaba mi protección.
— Entonces no te preocupes, Jayce, Viktor estará bien. Confía en él. Si él necesitara tu apoyo, estoy segura de que te lo pediría.
Jayce besó su mano y mantuvo el ceño fruncido.
— No lo creas tanto. Viktor es muy orgulloso. Es muy parlanchín en cuanto a sus teorías. Pero en cuanto a temas personales, si no le saco las cosas, no me las dice por sí mismo— dijo lo último lamentándose.
— Quizá no sabe como — comentó ella de forma comprensiva.
Guardaron silencio por algunos minutos, con Jayce meditando en las palabras de Mel ¿sería eso? ¿Viktor no sabía expresarse?
No sonaba demasiado a él.
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Luego de un tiempo en el que Jayce siguió con su búsqueda, pensaba en cómo obtener más información. Encontró algunos materiales y comenzó a confeccionar una especie de soporte que acolchonara el roce entre la piel y el metal. Entonces, sabiendo que Viktor no le diría más al respecto, preguntó finalmente.
— ¿Y…qué "hice"? — inquirió acentuando el "hice" de manera sarcástica, aunque le hizo sentirse extraño.
— No sé por qué empezaste a interrogarme sobre unas… — hizo una pausa, inseguro de revelarle la situación, no quería detonar otra discusión —Insinuaciones de parte de la general Ambessa Medarda.
— ¿Qué? — volteó a ver de nuevo el calendario.
Una vez más, se percató que las fechas eran diferentes.
— ¿Conoces a la madre de Mel?
Viktor arqueó una ceja.
— Sí, la trajiste a la fábrica para una demostración.
Jayce abrió más sus ojos con la revelación y juntó algunos puntos: en ese mundo, la madre de Mel había arribado antes a Piltover, mucho antes en realidad. Por su parte, Viktor pudo deducir gracias a las preguntas y reacciones de Jayce, que del lugar del cual venía Jayce, no solo era el futuro, sino que, era una dimensión en la cual las cosas sucedieron diferente.
— ¿Ya nos pidió que hiciéramos armas? — inquirió con un matiz de rencor y cinismo en su voz, ya lo sabía. Sabía lo que se avecinaba.
— Sí — agregó Viktor con simpleza sentándose en la silla — Por supuesto, le dijimos que no.
Eso ultimo llamó la atención de Jayce.
— ¿Los dos?
— Sí, los dos estuvimos de acuerdo.
Jayce notó otra diferencia en su mundo. De donde él venía, Mel había sido quien le había pedido construir armamento y él había dudado aun sabiendo de la molestia de Viktor.
— ¿Y…Ambessa, aceptó, así como así?
— No, no creo que lo haya aceptado— se abrazó a sí mismo, tenía frío.
Un estornudo.
— Perdón.
— Salud.
— Gracias.
El laboratorio era bastante frío y más si no llevaba ropa. Jayce paró lo que hacía y puso una pequeña tetera que siempre tenían a la mano al fuego, donde calentó leche y le echó un par de estrellas de anís. Volteó y buscó con la mirada la manta azul. Sintió su interior constreñirse antes de tomarla y ponérsela encima. Después, continuó con lo que hacía.
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Luego de aquel largo y analítico silencio, Jayce volvió a hablar.
— No creo que no sepa. Viktor no es así.
— ¿Cómo lo describirías?
— Es terco como no tienes idea. Aunque hay muchas cosas a su alrededor que no nota si no tiene que ver con alguna de sus teorías. Sky, nuestra asistente, ella siente algo por él, la he visto observarlo mucho, nunca ha intentado mucho más allá de algún cumplido, pero Viktor no parece notarlo.
Ese señalamiento dejó un poco tranquila a Mel, eso significaba que Jayce no estaba celoso, simplemente, y con toda razón, veía a su madre como un peligro para su amigo. Aunque su análisis no fue más allá, pues Jayce siguió hablando del castaño.
— Viktor es tan enfocado que a veces olvida comer y dormir— bufó con una pequeña risa, adoraba hablar de él, tenerlo en sus pensamientos — Aunque solucioné eso. A los meses de conocernos lo obligue a hacerse una rutina para comer y dormir. La ha seguido la mayor parte del tiempo…al menos, es la única batalla que he ganado contra él.
— Veo que es descuidado con su salud ¿Por eso temes que no pueda defenderse solo?
— Sí — dijo Jayce pensativo ¿sería por eso? — Sé que creció en Zaun, así que sé que no es indefenso. La gente lo juzga por su pierna, cuando en realidad es muchísimo más rudo y confiado que yo.
— ¿Lo es? No suele hablar demasiado conmigo.
— El otro día los deje solos por media hora, ¿no hablaron?
— No en realidad, casi todo el tiempo estuvo ignorándome.
— Perdónalo, se concentra demasiado cuando está en un proyecto y olvida que hay otras personas.
— ¿También se olvida de ti?
— Claro que no —negó Jayce casi ofendido.
Luego continuó describiendo sus pensamientos sobre él, en ese momento, solo podía pensar en él.
— Lo cierto es que, aunque sé que él se molestaría si me escucha decirlo, me alegra que Viktor haya salido de Zaun.
— No es un lugar muy pacífico que digamos, no sería un buen lugar para que se desarrollara una mente como la suya. Probablemente, él mismo lo sabía, por eso se fue de ahí. — coincidió.
— Es que, no lo entiendes. Viktor es tan audaz que me hace sentir que todo es posible cuando estoy con él. Si él no hubiera salido de ahí y en algún punto hubiera sido identificado por Silco, pienso que Silco lo habría reclutado. Probablemente es lo mismo que pasó con la tal Jinx.
Por su parte, Mel quedó impactada. Ese último análisis de Jayce era cierto, pero lo que realmente la impactó, fue lo que Jayce sentía.
Ya antes Jayce le había compartido que Viktor era como un hermano para él, pero esas palabras…eran diferentes. Las palabras que Jayce acababa de usar para referirse a Viktor, alguna vez las había dirigido a su persona.
— Vaya, él te inspira. ¿Debo ponerme celosa? — comentó en un tono coqueto y sarcastoco.
— ¿Cómo crees? Simplemente, no habría llegado tan lejos sin Viktor, salvó mi vida y me regresó mis sueños. Estoy en deuda con él, no me perdonaría que algo le pasara por un descuido mío. Solo puedo velar por nuestros intereses y estar para él cuando está en problemas, aunque no suele decirme eso.
— Entonces, podríamos decir que mi único rival es Viktor — medio bromeó ella, como buscando algo.
— Ambos tienen un lugar especial en mi corazón — dijo Jayce depositando otro beso en la mano de Mel.
La morena sonrió. Luego de un silencio extenso, agregó algo que le pareció inusual.
— Aunque sé que Viktor es del tipo de mi madre, me sorprende que lo haya besado. No es precisamente afectuosa.
— En la mejilla — corrigió Jayce, con el ceño fruncido y rencor en su voz.
Mel arqueó una ceja.
¿Realmente Jayce estaba tan molesto por un beso en la mejilla?
Se incorporó, dejando atrás el regazo de Mel. De repente se sintió incomodo.
— Me siento inquieto — replicó Jayce.
— ¿Por lo de Viktor?
— Sí…siento que debo arreglar las cosas con él. Pero sé que Viktor es del tipo que necesita tiempo y espacio. En ese punto es casi como un gato, orgulloso y libre. Siempre se sale con la suya — dijo con una sonrisa que Mel quiso calificar como "boba".
Quiso ignorar que esos comentarios, la habían puesto alerta de alguna forma. Sonaba casi como si Jayce hubiera discutido con una novia, aunque la novia era ella misma. Pero de pronto notó algo.
— ¿Arreglar? ¿Acaso peleaste con él?
— Sí — dijo cansado, no le gustaba cuando Viktor se molestaba.
— ¿Por qué?
— Por el beso — agregó con simpleza.
Tanta simpleza que Mel notó algo que Jayce no.
— En la mejilla — completó Mel — Creí que el problema era el peligro que podría representar mi madre, pero no entiendo por qué peleaste con él por eso.
— ¿Eh?
— Es decir, viniste a mi para pedirme que mi madre no se le acercara. El problema es mi madre ¿por qué te molestaste con Viktor?
— …
Jayce no supo qué contestar a esa pregunta. ¿Por qué se había molestado con Viktor?
— ¿Acaso estás…celoso?
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— Entonces si estábamos… — se corrigió— …Estaban, de acuerdo… ¿por qué discutieron…él y tú? — evitaba decir su propio nombre, así como le costaba decir "yo", le era muy extraño. Aunque era él, no era él.
Viktor lo vio con descontento y finalmente reveló:
— Te lo dije, la general hizo algunas insinuaciones.
— ¿Insinuaciones?
— Sí.
— ¿De qué tipo? — presionó confundido Jayce, no estando seguro de a donde iba la conversación.
En tanto, se acercaba a él y comenzó a modificar la faja.
— Ella quería algo mío…
— ¿Tuyo? — repitió cínico, entendiendo a donde se dirigía la conversación, ocasionalmente tocando la piel de Viktor.
Estaba muy frío en su opinión. Dejó lo que hacía y fue a revisar la tetera.
— Sí — dijo Viktor indeciso, tardando en responder.
Por supuesto, Jayce no quería esperar u obtener respuestas a medias. Cuando comprobó que la leche estaba lo suficientemente caliente, sirvió el contenido tibio en una taza y la endulzó con un poco de miel. Luego, le entregó la taza a Viktor.
— ¿Y precisamente qué? — presionó Jayce con despecho, pasándose ahora a reajustar las correas.
— Tú sabes qué.
Viktor desvió la mirada, tener a Jayce enfrente hacía más incómoda la situación. Bebió un poco de su taza, el sabor dulzón de la leche con la miel y el anís eran una de sus debilidades. Jayce lo sabía muy bien.
— Por favor, somos adultos— dijo el más alto, medianamente molesto.
— ¿Me vas a hacer decirlo? — comentó enojándose de nuevo.
— No creo que él peleara contigo únicamente por comentarios ¿qué más pasó?
Dijo terminando de ajustar las correas.
— … — Viktor no contestó, estaba harto de esa conversación como para tenerla dos veces el mismo día.
— Quítate el pantalón.
— ¿Qué?
— Quiero revisar también el dispositivo de tu pierna, quítate el pantalón — repitió, armándose de paciencia.
Viktor lo vio con molestia, pero al final, colocó la taza sobre el escritorio, se puso de pie e hizo tal cual Jayce pidió. Después de todo, lo que le calaba de la faja, había dejado de dolerle. Evidentemente, sabía lo que hacía.
— Más bien, ella quería hacer algo contigo ¿o no? ¿Qué te hizo? — retomó Jayce el tema.
— Nada que amerite este interrogatorio.
— ¿Entonces sí te hizo algo?
— Un beso en la mejilla — admitió— ¿Qué más da? No volveré a verla, eso es asunto tuyo, concejal — acentuó el título.
Jayce se molestó y jaló a Viktor para sentarlo ahora en el escritorio. Suspiró y enseguida, jaló la silla para sentarse él mismo frente a su compañero. Definitivamente no le gustaba lo que Viktor acababa de decirle, pero no por ello, dejaría que anduviera con un dispositivo defectuoso.
El castaño sintió de nuevo la mano de Jayce rodearle todo el muslo desde abajo, igual que cuando le había puesto el dispositivo y lo hizo apoyar una vez más, el pie en su hombro fornido.
— Necesito quitártelo — dijo Jayce malhumorado, desabrochando las correas— Será mejor que comiences a usarlo por encima del pantalón.
Viktor estaba expectante, la reacción de este Jayce parecía más contenida que la del Jayce con el que había hablado minutos atrás. Aunque por supuesto, también pensó que podría deberse a que el otro Jayce había presenciado el acto en sí.
Cuando Jayce le quitó el apoyo de su pierna, observó la piel de su muslo.
— Está muy rojo. Mira, ya comenzó a hacerte laceraciones — dijo Jayce observando la marca y acariciándola levemente con su dedo índice.
No se lo pensó demasiado. Pues, enseguida, acercó su rostro al muslo de Viktor y recordó las ubicaciones de todas las runas que había visto en el cuerpo destrozado de su Viktor, el de su mundo.
Sus labios se acercaron peligrosamente a la cara interna del muslo de su compañero, y lo olió, sintiendo deseo por su aroma. Extrañaba abrazar a Viktor. Su tacto y su aroma eran algo que lo tranquilizaba a sobre manera. Luego, reflexionó que, esa era la principal razón de por qué siempre estaba tocándolo, antes de que sucediera todo. Lo anhelaba y temía que se fuera de su lado.
Acarició con sus labios y una tangible adoración la piel del científico y comenzó a besarle el muslo. El estremecimiento que sintió en el cuerpo de Viktor, solo consiguió hacer que comenzar a chupar y mordisquear esa área, mientras clavaba su mirada anhelante en la impactada de Viktor.
— Nh… —un pequeño quejido se escapó de la garganta de Viktor, la sensación era…diferente.
Cuando el moreno terminó de dejar una marca, pasó a otra sección de su muslo, repitiendo el proceso, quería marcar con sus besos todos y cada uno de los lugares donde la piel de su Viktor había sido escarificada con runas.
El castaño intentó contenerse de no hacer sonido y quiso alejar el rostro de Jayce de su pierna, pero, la sensación era tan placentera que terminó por no hacerlo. Se limitó a apretar los ojos.
— Jayce — suspiró su nombre, intentando taparse la boca.
Jayce continuó marcando su cuerpo en todas las áreas que recordaba, había habido una runa. Brazos, piernas, torso. Los sonidos húmedos de su boca chocando con la piel de Viktor eran deliciosos.
Viktor emitía un calor y una tensión muscular por demás, eróticos. Le costaba y le fascinaba pensar en el hecho de que Viktor no lo detenía, en realidad, parecía animarlo a seguir, lo supo cuando sintió la mano de Viktor posarse en su cabello, acariciándolo con suavidad.
Cuando terminó de marcar su pecho, finalmente se acercó a su rostro y antes de poder hacer otro movimiento, fue Viktor quien, con la audacia que siempre lo había encantado, cubrió la distancia restante y lo besó.
Los brazos y piernas de Viktor se enredaron en el cuerpo de Jayce de manera magistral y eso detonó un recuerdo en Jayce. De manera similar, su Viktor lo había inmovilizado cuando pretendía atacarlo. Enredando su cuerpo en él.
Jayce terminó de despertar, sentía su miembro reclamar por Viktor. Así que, se puso de pie cargando al castaño, y ahora él fue quien tomó asiento en el escritorio, quería tener a Viktor todo para él, quería tenerlo cómodo y él mismo tener todo a disposición para lo que seguía. Estaba decidido a esta vez, tomarlo por completo. Era evidente que él también lo deseaba.
Si había algo que Jayce disfrutaba era ser invitado, o más bien, seducido. Desde el inicio, Viktor siempre había marcado la pauta entre los dos. Deteniendo su intento de suicidio, estabilizando la hextech y en general, marcando cada rutina y acto que llevaran a cabo.
Aunque Jayce siempre fue el más táctil de los dos, era Viktor quien decidía cuando estaba permitido tocarlo y cuando no. Y a Jayce le encantaba recibir aprobación por parte de su compañero.
Ya era evidente desde este punto de la historia, que Viktor sentía algo por él desde siempre y aunque él apenas hacía relativamente poco aceptó sus sentimientos por Viktor, no significa que no notara nada. Así que se preguntó ¿Por qué nunca hicieron nada ninguno de los dos?
Si él y el Viktor de su mundo se hubieran dado esta oportunidad, si tan solo hubiera notado lo mucho que lo anhelaba…de haberlo hecho ¿Viktor se habría quedado con él?
Jayce tuvo un impulso y colocó las manos de Viktor en su cuello.
