Atención Este capítulo contiene escenas eróticas con contenido sexual. Leer bajo su propia responsabilidad.

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

"Todo lo que siempre quise eras tú, nunca llegaré al cielo porque no sé cómo.

Levantemos una copa o tal vez dos, por todas las cosas que he perdido en ti... — Lost in you, LP"

Mientras se maquillaba se sentía aún bastante molesta, estaba harta de que Vegeta se portase como un salvaje.

Tan solo le había pedido que esta, solo por esta vez la acompañase a la cena, ¿Y que le había contestado el?

¡Exacto! ¡NADA! Absolutamente nada. Ignoró su llamado, su ruego, y por más que ella se lo pidió, él hizo oídos sordos a su llamado.

— Solo será esta vez Vegeta— Su voz en súplica casi se le quebró, pero el muy desgraciado ni siquiera se inmutó.

¿No quería acompañarla? Muy bien él se lo perdería.

Decidió ponerse ese vestido negro tan provocador, sería su vestido de la venganza, el escote a los lado de las pierna era tan alto que definitivamente no podría llevar lencería debajo, hacía mucho que no se sentía tan atrevida.

El vestido tenía un pequeño amarre provocador que evitaba que se levantase demás, era tan sensual y sugerente... Se lo puso, seguramente más de uno de sus colegas se la comerían con la mirada.

Al menos así su lado vanidoso se sentiría un poco mejor, después de saberse tan herida en su ego.

Le pidió a su madre que arreglase a Trunks mientras ella se terminaba de maquillar.

Vegeta odiaba esas cosas innecesarias que los humanos hacían, esas salidas "sociales" como la mujer le llamaba, no las entendía, no entendía su propósito y se le hacían una pérdida de tiempo.

Y más porque esta, se suponía que sería para Navidad, y la mujer le había machacado en el cerebro quién sabe cuántas veces que esa fecha se pasaba con familiares y amigos muy cercanos, aunque seguía sin entender el motivo de dicha cena, aún así entendía que debería ser solo entre el círculo mas allegado

Había decidido seguir entrenando, simplemente decidió primero comer algo antes de proseguir, o esa fue su intención hasta que vio a la condenada humana.

Casi le dio algo cuando la vio con esa indumentaria puesta, ¿Cómo se atrevía a vestirse así? ¿Acaso no sabía qué se veía demasiado apetecible? ¿Que otros hombres podrían querer acercarse y buscar tocar lo que él ya había reclamado como suyo?

La miró de reojo, su maldito olor provocador y su cuerpo de infarto lo tentaban, pero decidió fingir que la ignoraba, sabía que eso la cabreaba mucho.

— Tus padres también saldrán — Fue todo lo que él acotó.

— Lo sé, por eso me llevo a Trunks conmigo — dijo indignada.

— Me da igual lo que hagas con el crío, pero quien me dará de cenar— dijo consciente que solo lograría enojarla más.

Sonrió victorioso cuando la escuchó decir una serie de improperios poco aptos de una mujer del nivel socioeconómico de Bulma.

La vio marcharse furiosa.

Cualquiera hubiese pensado que el príncipe saiyajin se metería de nueva cuenta a entrenar, y esa era su intención hasta que la provocativa forma de vestir de la mujer y la forma tan descarada de su andar, moviendo así sus caderas y trasero, lo hicieron terminar marchándose tras ella, no sin antes cambiarse, por la forma de vestir de ella sería algo elegante.

Bulma había llegado a la cena navideña que sus colegas habían realizado, usualmente no asistía a estas pero esta vez era importante para la corporación cápsula estar presente debido a sus próximos lanzamientos de nueva tecnología, le había prometido a sus padres que tan pronto terminara ahí, les llamaría para avisarle cómo le había ido, ya que ellos saldrían a disfrutar la cena en un bello restaurante, era la primera vez que no la pasarían en familia, por mientras había decidido aparecerse en esa cena junto con su pequeño bebé, no porque ella no tuviera quien se lo cuidase sino porque era la primera navidad de su pequeño niño y ella quería pasarla con él.

Todas sus colegas mujeres se congratulaban de llevar a sus maridos, tipos serios y aburridos, seres sosos sin nada de atractivo, Bulma esperaba solo estar un rato en esa aburrida cena antes de irse con su bebé a casa a disfrutar del árbol y a abrir los regalos que ella le había traído, aunque Trunks era muy pequeño aún, a ella le emocionaba hacerlo.

Muchas de sus colegas mujeres la miraban con envidia por lo preciosa que se veía, sobre todo considerando el que tenía menos de un año de haber tenido a Trunks y ya parecía de ir a cuenta una modelo, y más cuando había algunos científicos colegas suyos que no estaban de mal ver que la volteaban insistentemente a ver pero ella no había ido con esa intención, pero el resto de científicas la odiaban por eso, por siempre de alguna forma ser el centro de atención.

— Querida Bulma, creí que vendrías con tu pareja— Dijo una de sus presumidas colegas, con la voz más condescendiente que pudo, mientras la peliazul sonreía, sabía que esa mujer la odiaba pero no le daría el gusto de ver que sus palabras le afectasen.

— Nuestro pequeño hijo viene en su representación — Fue lo que fresca mencionó.

Las otras mujeres celosas por el éxito, inteligencia y belleza de Bulma estaban por contraatacar, cuando un murmullo llamó la

atención de Bulma, como si así lo hubiesen acordado, Vegeta apareció en ese momento y caminó gallardo, como el príncipe que era, con la seguridad de la realeza en su porte y pronto llegó a su lado.

Bulma no cabía en sí misma mientras lo veía dirigirse a donde ella estaba.

Trunks vio a su papá acercarse y se emocionó mientras balbuceaba, Bulma se acercó tan encantadora y radiante como estaba a saludarlo, él se acercó a ella y al oído dijo:

— Una hora solo estaremos una maldita hora con estos insectos, deberás alimentarme hoy muy bien, y arreglar mi cámara de gravedad los próximos 3 meses sin quejas— Fue lo que él saiyan dijo en voz baja.

Ella sonrió emocionada, aceptando de inmediato sin entender realmente lo que él proponía.

Todas aquellas arpías como Vegeta las llamaba se quedaron furiosas al ver aparecer a semejante hombre al lado de Bulma, realmente la detestaban, ella era perfecta, tenía el cuerpo perfecto, una gran inteligencia, era millonaria y para colmo el amor le sonreía.

Tras ser presentado a ellas, Vegeta decidió que era momento de comenzar a recibir una parte de su premio por estar ahí, — Encarga al crío con alguien— Dijo Vegeta mientras Bulma llamaba a una de las niñeras que atendían la zona infantil a donde llevó a Trunks, para de inmediato ser llevada por Vegeta a otro sitio.

Llegaron al tocador de mujeres, el saiyan aprovechó que no había nadie para cerrar la puerta y sentarla sobre los lavabos del tocador de damas y comenzarla besarla.

— ¿Vegeta que haces?— Sonrojada y alarmada dijo, pero el saiyan alzó la ceja en forma inquisitiva antes de decir— Un trato es un trato y ahora deberás alimentarte...— dijo entono ronco mientras le desataba ese hilo tentador que mantenía el vestido sin levantarse.

—¡Aquí no! — Alarmada dijo Bulma mientras el sonreía en forma maliciosa, antes de acercarse al oído de la fémina, — Esto era lo que buscabas, ¿No es así? Sé que estás excitada, puedo oler tu aroma llamándome—

Decía mientras la acorralaba y se metía entre las piernas de la mujer quien al estar sentada sobre ese lavabo no tenía a dónde huir.

— Eres un bruto, un animal, ¡En este sitio no!—

Dijo alarmada, pero el saiyan le dio esa media sonrisa devastadora, que la hacía temblar y perder fuerza en las piernas, mientras para desgracia de ella misma la excitación al saberlo deseoso de ella, incrementaba.

—Tan mentirosa... —alzó una parte del vestido, pues sabía que ella no llevaba prenda alguna debajo, mientras el olor lascivo de ella incrementaba y por tanto su humedad.

Aún así decidió jugar con ella — Afuera de este baño están las urracas esas esperando poder entrar, pero tú no quieres salir, no te importa que ellas estén ahí ni hacerlas esperar, menos te interesa que te escuchen, solo quieres sentir mi cabeza entre tus piernas, mi lengua dentro de ti...—

Decía mientras veía las pupilas de la peliazul dilatarse, su pulso incrementar y su respiración acelerarse a un ritmo desquiciante.

Su áspera mano ingresó lentamente, con parsimonia adentro de ese vulgar vestido, ella saltó un poco al sentir esos dedos jugando, rozando sus rizos azules, que en ese momento se hallaban más que empapados, porque ¡Maldito fuera su libido! Pero no podía negar que su cuerpo reaccionaba a Vegeta y a las imágenes tan candentes que ponía en su imaginación.

— Tan húmeda...— Decía con voz ronca mientras sus dedos rozaban los pliegues resbaladizos de la peliazul, y ella abría más las piernas y acercaba su centro a esa mano caliente que la tentaba.

El retiró sus dedos llenos de esa lasciva humedad que lo atraía, degustándola de sus propios dedos.

— ¡Para ya!— Sonrojada decía Bulma, pero él no pensaba detenerse y decidió por fin probar lo que buscaba, lo que deseaba.

Había puesto seguro a la puerta de los baños así que nadie entraría, hizo que Bulma se levantara y una vez estando ella de pie la hizo separa las piernas mientras en forma descarada se hincaba frente a ella y enterraba su cara entre las piernas.

La peliazul se sostuvo del lavabo pues sentía que sus piernas cedían, no había esperado que el saiyan cumpliera su palabra mientras su mente se apagaba y suspiros entrecortados salían de su boca.

Esa boca pecadora la había tomado de sorpresa, sintió ese aliento cálido acercarse a ella, como él sopló suavemente mientras ella sentía ese aliento cálido en su zona más sensible, su respiración se había acelerado y más cuando de pronto si más aviso esa lengua voraz profanó su cuerpo, lo sintió jugar con sus pliegues, lo sintió besar, succionar su clítoris seguido de lengüetazos tan profundos, tan certeros que la hicieron llegar al nirvana en un instante, Bulma no pudo detener sus gemidos sugerentes mientras él acomodada sus piernas casi sobre sus hombros pues a esos momentos las fuerza la había abandonado.

Vegeta estaba feliz al sentirla temblar, se engolosinó al hacerla llegar al orgasmo, le fascinaba beberse con toda lujuria su premio, más de ese delicioso néctar lascivo que ella tenía, solo para él, la vio con los ojos cerrados y un ligero sudor en la frente mientras la respiración de la fémina seguía siendo irregular.

Se levantó y la besó pasionalmente, —es tu turno — dijo mientras la hacía hincarse frente suyo y con parsimonia bajaba el cierre de su pantalón, era sublime para el saiyan hacer eso teniendo a tan preciosa mujer de rodillas frente a él, aguardando poder saborear su premio por ser una niña buena y hacer lo que él pedía, era increíble para Vegeta ver a esa mujer de increíbles ojos azules mirarlo con deseo mientras él sacaba su miembro.

Bulma se relamió gustosa a la expectativa, tan pronto lo vio sacar ese gran trozo de carne de entre sus ropas, tan duro y erguido, ella no esperó más y lo saboreó, primero como tímidas lengüetadas que podían hacer creer al más incauto que ella era inexperta en eso, pero tan pronto comenzó, decidió tomar en su boca todo lo que pudo de él, Vegeta lanzó hacia atrás su cabeza mientras sentía esos condenados y deliciosos labios succionar su hombría, amamantarse de él, no quiso hacerlo, no quiso apurarla pero esa manera tan impúdica de ella de prensarse a su miembro como si fuera una cría amamantándose lo hacía enloqueser así que sin poderlo evitar tomó de la cabeza a la fémina y empujó más sus caderas.

Bulma sentía que se ahogaba, pero sabía que Vegeta estaba tan metido en esto como ella, el jamás la apuraba o interrumpía lo que ella hacía sino era porque se encontrase demasiado excitado.

Sintió casi que se ahogaba con las estocadas tan certeras y fuertes en su garganta, algunas lágrimas salieron de sus ojos pero estaba tan excitada como él, y más cuando lo sintió temblar mientras ella lo succionaba cada vez más.

Un gruñido fue todo el aviso que él le dio antes de derramarse en la boca de la peliazul, quien no permitió que nada de su semilla se derramarse fuera de ella, mientras Vegeta se recargaba en la pared, algo mareado por la intensidad del orgasmo.

Bulma escuchó las voces del otro lado, se levantó del suelo dichosa y le dio un beso profundo a su amante, pero lejos de calmarlo solo prendió más el fuego en él, quien de inmediato comenzó a acariciar las piernas de la peliazul mientras sus besos bajaban por el cuello de la fémina, se vio así mismo en el espejo que había en el tocador de ese sitio y supo lo que tenía que hacer, él quería más y lo conseguiría.

Bulma se dejó llevar por esas caricias delirantes, olvidándose así de en dónde estaban, de pronto Vegeta la volteó sin aviso de frente al espejo, y él permaneció detrás de ella, mientras su vestido era ligeramente subido por es a mano que poco a poco mostraba en el reflejo más y más de esa tersa piel de porcelana que sus blancas piernas tenían, — Aún no me he saciado mujer, y prometiste alimentarme... —dijo con una mirada perversa y una sonrisa ladina en el rostro.

— Debemos salir ya Vegeta...— Siseó un poco nerviosa aunque mientras ella intentaba apelar a su razón, el saiyan empezó impúdicamente a juguetear con una de sus manos entre sus rizos azules, todavía un poco pegajosos de su último orgasmo, mientras que con la otra mano bajaba en forma descarada el vestido en la parte de sus senos, liberando esos frondosos y deliciosos pechos que exhuberantes se bamboleaban.

Malicioso apresó entre sus dedos uno de los suaves pezones mientras Bulma comenzaba a retorcerse de placer.

Sin que ella lo notase y mientras él jugaba con sus preciosos y enormes pechos, dejó de jugar con su otra mano con los sensuales rizos azules y acomodó su gran falo en la entrada resbaladiza, Bulma se retorció y él decidió levantarla de las piernas cargándola así, haciendo que el vestido se levantase y mostrase su ardiente intimidad que podía verse deliciosa, rosada cual una dulce fresa esperando ser comida, Bulma se miró así a través del reflejo del espejo, se veía tan ardiente, con sus labios hinchados sus mejillas arreboladas, sus senos de fuera y mostrando en forma tan impúdica su sexo mientras veía a través de ese reflejo como la punta de esa enorme polla que la llenaba en formas tan deliciosas y lascivas que no eera correcto decirlo en voz alta y que la hacía enloquecer cuando la tomaba.

— ¿Era esto lo que querías pequeña humana incitadora? ¿Para eso te pusiste ese vestido? ¿Para que yo viniera y te fornicara en este sitio?— La voz de Vegeta era grave, y Bulma se sentía tan excitada, ella solo deseaba que él bajara más su cuerpo, que por fin enterrara ese gran falo en ella, lo deseaba, pero en cambio solo jugueteaba con la punta del mismo en su resbaladiza entrada, frotando sus clítoris, ingresando solo la punta, tentándola, incitándola, pero no dándole lo que ella desesperadamente necesitaba.

— Nunca más te volverás a poner ese tipo de vestidos que no usan ropa interior a menos que yo te acompañe...— Dijo tajante mientras seguía tentándola frotando con su falo su clítoris, creando el orgasmo pero no dejándola culminar.

Bulma lo miró molesta, odiaba cuando el saiyan sacaba su lado posesivo, porque ellos no eran nada, y no le permitiría ponerle límites sino estaban en algo que se considerase una relación.

— N-no puedes mandarme Vegeta, yo...— Intentaba hablar lo mejor que podía para hacer su punto pero era difícil cuando estaban en una situación tan erótica y todo su ser rezaba porque él por fin se enterrara dentro de ella como un salvaje.

— T-tú y yo no somos nada...— dijo feroz pero Vegeta estaba completamente en desacuerdo y por eso decidió en ese momento ingresar dentro de ella sin ninguna aviso mientras ella lanzaba un jadeo tan sensual que el acompañó con un gruñido gutural mientras la besaba para después obligarla a mirar al frente mientras el comenzaba salvajemente a entrenar y salir de ella, haciéndola retorcer de placer.

¡Kamisama! El mismo Vegeta se sintió perder todo el control, entrar en ella era tan exquisito que debía ser catalogado un pecado, miró de frente al espejo que les devolvía la mirada y se conectó con la mirada azul que estaba completamente obnubilada de placer,mientras los preciosos senos como dos melones maduros rebotaban, ¿Qué no eran nada decía?

Lo dicho por la humana lo cabreó, ¡Ella era suya! Tan suya era que su semilla germinó en su vientre y le dio un heredero, ingresó nuevamente con fuerza en ella, Bulma tuvo que taparse la boca para acallar el escandaloso gemido que de ella salió.

— ¿No somos nada? ¿Trunks entonces no es nada mujer?— Decía mientras sus embates eran cada vez más fuertes.

— ¿Tener mi descendiente no fue nada para ti? ¡Contesta!— Decía mientras las estocadas cada vez era más certeras en profundidad tocando el punto exacto que la hacía delirar mientras ella se veía toda afiebrada ser movida como un muñeco mientras el saiyan salvaje entraba y salía de ella, y ella espectadora de su propio cuerpo solo podía gemir de placer ante la lasciva escena mientras cada embiste derramaba sus jugos hacia en suelo.

— T-tú y yo ¡Ah! —Gritó al sentirlo ser más dominante al entrar en ella, — Tu y yo no tenemos un título oficial Vegeta... n-nunca aclaramos que somos... no sé qué soy para ti... si una amiga o... ¡Ah! U-un- una amante...—

A vegeta le irritó el término que le dio, porque de acuerdo a lo que había visto en la tierra los amantes eran dos personas que tenían una relación ilícita y la suya no lo era, tenían un hijo reconocido por ambos, y no ocultaban que se acostaban juntos.

— Eres mi compañera, ¿Has entendido?— dijo dominante, nunca ni para si mismo había pensado lo que ella y Trunks significaban en su vida, pero en tanto que ya no existía Vegita ni un imperio, ese planeta suponía ahora su hogar y la mujer y el crío por tanto eran su responsabilidad, aunque aún no entendía lo que eso significase bien.

— ¡Di que has entendido!— Exigió mientras continuaba haciéndole el amor en forma salvaje, – ¡Dilo! — Volvió a exigir y Bulma por fin aceptó — somos compañeros lo he entendido— dijo mientras su cerebro no terminaba de procesar ni de cuestionar lo que ser su compañera significaba.

Vegeta aceleró aún más la forma en que embestía a Bulma, hasta que ella ya no pudo más, sentía que de desmayaba del placer, mientras sus senos se movían rítmicamente tras cada estocada y Vegeta besaba desesperado su cuello, casi mordiéndolo, para terminar besádola y follando con su lengua la boca de la peliazul.

Bulma tembló mientras el orgasmo con una fuerza casi letal la desvastó y la dejó casi desmayada, Vegeta entregó su semilla llenando a la mujer que el consideraba su compañera, incluso desde antes de aceptarlo en forma consciente, pero la mantuvo así cargada con él firmemente enterrado en ella, cuando por fin se separó como si de una fuente se tratase la semilla del saiyan manchó el piso.

La peliazul se puso sumamente colorada, aquella sesión de sexo, era lo más pervertido que alguna vez hubiese hecho, Vegeta la bajó con delicadeza, revisando que ella pudiese mantenerse por su cuenta en pie, y Bulma lo hizo, pero sus piernas temblaban...

—Esto es un desastre— Decía mientras se ruborizaba fuertemente al ver todos los fluidos derramados en el piso, y con delicadeza comenzaba a limpiarse su propia entrepierna.

Vegeta le amarró de nuevo el lado el vestido para evitar que se levantara demás, ya que la

atrevida mujer había decidido colmarle la paciencia llevando nada debajo del mismo.

Cuando por fin Bulma pudo estar presentable y pudieron limpiar un poco del desastre que había en el piso, Bulma miró consternada hacia la puerta.

— ¿Todas esas mujeres sabrán que tuvimos sexo Vegeta que voy a hacer? Se supone que venimos a esta cena navideña para empezar a hacer más conexiones— Nerviosa comentó mientras intentaba quitarse la cara de mujer satisfecha que había en su rostro, incluso sus ojos se veían sosegados, felices.

— Escúchame bien mujer harás exactamente lo que te diré, cuando salgamos por esa puerta, te pararás derecha y orgullosa y saldrás con esa altanería que tienes mientras les sonríes. Tú quieres dejarles saber que tú sabes que ellas saben lo que hicimos en el baño y que no te importa... ¿Está claro?—

Bulma miró al hombre, no creía que esa fuera la mejor forma, pero lo pensó aún más, al final él era alguien que tenía mucha experiencia táctica en las guerras, y esta cena no era más que otro escenario donde se libraban batallas.

Asintió con una sonrisa, y salió de esa habitación, a enfrentarse con sus verdugos.

— ¿Es en serio que eras tú Bulma? ¿La que hacía esos sonidos?— Abochornada dijo la científica mientras otras de sus amigas también miraban juzgando a la peliazul.

La científica peliazul simplemente les sonrió amable y descaradamente a todas, sin el menor asomo de vergüenza, y tampoco sin mostrar ninguna intención de contestar ninguna de sus preguntas y avanzó mientras detrás de ella salía Vegeta, quien las miró como quien mira insectos y les sonrió den forma depredadora y siguió en silencio a Bulma, dejando a las mujeres anonadadas por la desfachatez de la científica peliazul, aunque en el fondo sentían una envidia enorme de haber escuchado un poco de lo que seguramente aconteció en ese baño, mientras ellas volteaban a ver sus parejas y no hacían más que morirse de celos, antes la fortuna de la científica de la corporación cápsula de tener un hombre como aquel.

Avanzaron hasta regresar a la mesa donde estaban el resto de los colegas de Bulma, el saiyan seguía a la humana, no tenía interés en ver nada mas que esas deliciosas caderas contonearse, mientras admitía para sí mismo que esa mujer era lo más cercano a una princesa que hallaría y que sin duda había escogido bien a su compañera, aunque ni muerto se lo admitiría a la humana.

Se sentaron en el lugar que ella indicó mientras la niñera regresaba con Trunks en brazos pues el pequeño quería ir a los brazos de su mamá.

Bulma sonrió mientras recibía a su pequeño niño — Ven con mami— Mientras Vegeta comenzaba a cenar la deliciosa cena que acababan de servir.

Uno de los colegas de Bulma que tenía rato intentando invitarla a salir, se animó por fin a hablar, — No sabía que tenías un hijo Bulma, te ves tan hermosa como siempre— Pero tardó más en decirlo que en sentir una negra mirada que lo hizo comenzar a sudar, se percató del sujeto silencioso y con cara de pocos amigos al lado de la bella científica peliazul.

— ¿S-supongo que él es el papá de tu hijo?— A propósito evitó decir la palabra pareja, pero el saiyan también se percató de eso y alzó la ceja mientras lo miraba divertido.

La mirada tan fuerte del saiyan paralizó e hizo temblar al hombre quien decidió tomar vino, callarse y marcharse a otro sitio.

Bulma miró con reproche a Vegeta — Compórtate— le acusó mientras lo veía con mirada seria.

Trunks se reía mientras su mamá le daba un poco de papilla, y Bulma alegre lo animaba mientras las otras científicas indignadas se sentaban en la mesa.

Vegeta la miró con complacencia, ella era más de lo que espero algún día tener, aún no eran una pareja oficial bajo las leyes terrícolas pero para él, acorde sus leyes lo era, él la reclamó cuando fecundó su vientre, cuando su semilla hecho raíz y le dio un heredero.

Mientras el meditaba eso Bulma le ponía un adorable gorrito navideño a su hijo y luego ella le sonreía coqueta a él.

Para la científica peliazul esa cena era muy especial era la primera vez que salían juntos como familia, que Vegeta la acompañaba a un evento de esa importancia como lo que era: su pareja, y el padre de su hijo. No se hacía expectativas de que serían de ahora en adelante una familia feliz, con el saiyajin todo era tan incierto, pero al menos cada vez era más real lo que tenían, lo que sentían, por su lado sabía que estaba absolutamente enamorada, y en otras ocasiones habría creído que Vegeta solo la buscaba por que le atraía su cuerpo y por que le ayudaba a entrenar, pero hoy... El día de hoy en esa cena navideña tan impersonal y diferente a lo que ella siempre solía hacer, saiyajin y humana conectaron, y ambos de alguna forma entendieron que uno al otro se pertenecían.

Vegeta le dio a Bulma una sonrisa de medio lado mientras su mano ingresaba por debajo de ese atrevido vestido, mientras el resto sin percatarse de lo que el saiyan hacía, continuaban charlando amenamente.

— Es hora de irnos— Le susurró al oído y Bulma sonrió sonrojada mientras Trunks miraba a su papá en forma curiosa pues Vegeta casi no pasaba tanto tiempo a su lado y por tanto para el niño aún a su corta edad se daba cuenta de la importancia de esa salida con su padre.

Bulma se despidió de todos con una radiante sonrisa, mientras Vegeta solo los veía como veía a cada uno de los seres de la tierra que no fueran Bulma o su familia, como unos insectos.

No hubo una sola mujer que no suspirara al ver a ese portento de hombre y que no odiara ni envidiara secretamente a Bulma pero eso a ella no le importaba.

El saiyan no quiso que volaran de regreso en la aeronave de la peliazul, y la llevó a ella y al crío en brazos, pero antes de levantar el vuelo le entregó su saco para que ella no pasase frío, además que moderó el mismo para que no le afectase tanto el vuelo nocturno.

Ella se recargó en su pecho mientras la brisa de la noche la arrullaba, le dio un beso en el cachete mientras él se sonrojaba pero no la amonestó por su acción.

— Ya sé que no te importa, pero muchas gracias por pasar la cena de hoy con nosotros Vegeta, feliz Navidad...—

El saiyan no contestó con palabras pero ella sintió como él la pegó un poco más a su pecho, a su manera él le contestaba, aún ambos no sabían que les depararía esa relación pero esa noche de Navidad, humana y saiyajin y su pequeño niño, disfrutaron de un vuelo nocturno familiar, mientras volvían a casa, sintiendo en sus corazones la calidez del hogar, aunque eso Vegeta lo entendería hasta años después, que a su manera esa noche en la que celebraban esa extraña tradición terrestre, había aceptado que tenía una familia en la tierra, y que a pesar de lo que dijera le importaban, aunque sus acciones de esos primeros años no lo demostraran, era así.

Bulma rio mientras daba más besos en la mejilla a Vegeta comenzando a seducirlo, mientras el saiyan solo gruñía al no poder hacer nada más con el crío ahi presente, y entre risas gruñidos llegaron a casa, y mientras Bulma acostaba a Trunks para dormir, Vegeta preparaba todo para seguir su tiempo de seducción, el haber conseguido ya el súper saiyajin lo tenía de buen humor, quiso achacarle a eso todas las actitudes que hoy había tenido, y así evitar pensar en los celos que sentía al pensar que ella pudiese alejarse de él.

Bulma regresó a su lado emocionada mientras él sin perder el tiempo le arrancó el vestido de un tajo, dejándola completamente desnuda, y aunque se mintiese así mismo, en el fondo sabía que sentía algo más que lujuria por ella, aunque tardaría demasiado tiempo aún en admitirlo, al menos en esa noche de Navidad como si un milagro se diera, dejó de lado su orgullo y disfrutó al lado de Bulma la magia que esa noche consigo traía...

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Y bueno este es el one shot especial lemon navideño

Espero les haya gustado y que sigan pasando maravillosas fiestas.