Hola chicos, una sorpresa jejeje tres capitulos casi seguidos buenas noticias espero les guste ya por fin vemos de nuevo a Ezio jejeje y bueno una mala, tardare en subir el proximo capitulo espero no pase mas de una semana mas que nada por cuestiones de trabajo pero me apresurare asi que sin mas...Gracias por leer
Nos leemos en la próxima.
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Capítulo 34. Reencuentro desafortunado.
Cuando los capullos caen de la rama dos veces seguidas no florecerán…
¡Las flores tronchadas por el viento impío se agotan por siempre, por siempre jamás!
¡Los días que fueron, los días perdidos, los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron bajo el aletazo de la soledad!
¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas, las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas, las cosas celestes que así se nos van!
Alfonsina Storni.
Azucena.
La fama puede ser bueno o no pero sobre todo no es buena cuando ya dos templarios te querían muerta pero gracias a eso logre encontrar mucha información sobre todo lo que hacían esos religiosos mentirosos.
Hace un parde meses pensé en rendirme pero desde que las chicas me hicieron recordar cual era mi misión me volví a concentrar en todo y eso fue mantener a mi familia a salvo con vida y eso funciono pero desde que cambie la línea de tiempo descubrí que los enemigos se volvieron mas agresivos y eso me preocupaba no solo comenzaron con los ataques a los ladrones del zorro que por cierto me dieron mucho trabajó al salir lastimados todo se estaba saliendo de control y la única forma era vencerlos y yo no podría solo Ezio tenia ese poder, ese deber y hace unas horas sabía que Ezio vendrá de nuevo a Florencia debía preparar todo el escenario por suerte el zorro lo sabia y estuv dispuesto a ayudar en todo lo que pudiera.
Hoy tenia una fiesta de nuevo con las chicas seguía sin creer que yo me convertí en una reconocida cortesana y no se si llamarme asi ya que con ninguno tuve sexo pero era pedida por todos ellos o eso me comentaban las chicas pero dejando eso de lado debía ir con Leonardo y pasar al mercado por ciertas cosas si debía conversar con Ezio necesitaba de un plan para llegar a el y no es lo mas ortodoxo pero creo deberé secuestrarlo solo que debía arreglarme para la noche ya no me daría tiempo de regresar y preparar todo, me vestí con n lindo vestido que perfeccione muy parecidos a uno moderno era mucho más cómodo y sexy que los que usaban en esta época, tome la capa y mi monedero ….creo que debía darles la receta al bar.
-¡Azucena preciosa ¿A dónde vas?!- una de las chicas me distrajo mientras estaba poniendo mi mascara algo ya cómodo para mí.
-Iré al mercado a comprar cosas antes de la fiesta. – le conteste algo impaciente ya por irme.
-Jamás haces algo como esto ¿Por qué irte antes que nosotras? - Marina siempre tan perspicaz
-Es que viene alguien a Florencia- Melinda mi pequeña aprendiz apareció de la nada asustándome y acusándome pequeña metiche.
-¡Melinda!- le grite tratando de alcanzarla pero la escurridiza logro escapar.
-A conque ya viene Ezio- la respuesta de Karina me dejo muy asombrada y con un leve sonrojo en mi rostro…malvadas.
-Si le atinaste Kari…- Marina se rio al verme asi de avergonzada.
-¿Tan obvia soy?- les respondí sarcásticamente era claro que sabían quien vendría.
-Claro linda ¿pero saldrás asi?- no le vi problemas como dije es un vestido muy lindo que me costo hacer. Y aunque atrapaba muchas miradas ¿ese no era el punto de ser cortesana?
-Por eso llevo la capa y la mascara no hay nada que preocuparse ¿Quieres algo del mercado?-
-Nada linda…regresa rápido y cuídate – me dijo acomodándome la capa para que no se viera nada de nada, me despedí de todas para alejarme del burdel rumbo al mercado pero antes pasaría a ver a Leonardo necesitaba contarle las noticias y lo que había decidido, cuando logre recupérame desde el festival el primero en darse cuenta fue él y desde entonces lo ayude con mas experimentos que hacia, pero sobre todo lo ayude en la parte del cuerpo humano, al inicio cuando me mostro los cuerpos abiertos no pude evitar vomitar pero asando las primeras le enseñe un poco de como funcionaba el cuerpo humano o de lo que recordaba y gracias a ello avanzo mas en su investigación.
Asi que si primero pasare con el, comencé a correr lo que me permitiera este vestido se me olvido agrandarlo en esa parte peor no importa al llegar vi su puerta entre abierta ¿Qué raro? Leonardo jamás deja su puerta abierta…a lo mejor se le olvido asi que decidí entrar.
-¡Buongiorno Leonardo! – salude casi gritando esperando respuesta de él y al entrar me quite la máscara para descansar de ella menos la capa no quería tardar charlando con él tenia un pendiente en la tarde.
-¡Zu! ¿Qué haces aquí?- su sorpresa y pregunta me dejo algo confundida nunca se ponía nervioso cuando llegaba…raro.
-Bueno vine a saludarte ¿Acaso esta mal?- siempre me recibía con cariño jamás con ¿Disgusto?
-Bueno es que…como decirlo- no entendía su nerviosismo hasta que escuche como abrían su puerta de golpe
-¡Hey Leonardo estas lecciones fueron una mara…villa!-oh por los dioses esa voz profunda la reconocía bien, al voltear un poco lo vi si que había cambiado mucho en dos años pero no quería que me encontrara aquí, quería agarrarlo cuando llegara en la noche a la Rosa y prácticamente secuestrarlo para que me escuchara -¡¿Qué haces aquí dannato?!- su voz era muy dura y su mirada sin duda estaba llena de odio tn pronto como me reconoció.
-Ezio…yo- trate de decirle algo alzando la mano pero al ver ese movimiento me golpeo alejándome de él.
-¡Cállate no digas mi nombre con tu sucia boca!- no me dejo ni decir una palabra empujándome lejos de Leonardo haciendo que mi capa se cayera mostrando el vestido que llevaba esto se estaba saliendo de control -Eres una mujer vulgar ….¿Acaso tratas de seducir a Leonardo?…una cortesana tiene más dignidad que tu- su mano en puño cerca mío mientras decía esas palabras sin darme la oportunidad de defenderme me demostraba lo enojado que estaba, lo dice por que esta enojado.
-Ezio basta …ella es cortesana es..- trato de defenderme Leonardo levantando mi capa pero mis ojos no se despegaban de Ezio al ver cada una de sus reacciones….no conocía esta faceta de él.
-¡Ja! Un trabajo digno de una cagna…no eres más que una vil traidora que no debió aparecer en nuestras vidas-Lo decía porque estaba enojado sentia un nudo en mi garganta aun asi -¡Por ¡TU! culpa mi padre no tiene un brazo y Federico ya no puede ni correr! – las heridas de ese día, había dicho papá que estaban bien…-Solo traes desgracias a nuestra vidas desde que padre te trajo… debió dejarte en ese callejón de donde te saco- sus palabras eran duras dolían cada que salían, me quede de piedra yo era una desgracia para ellos lo sabía yo tenía razón, pero cuando se acercó a mi con esos ojos llenos de odio me dijo algo que me destrozo -Me da asco de solo pensar que te toque como una amante incluso me da asco de haber dudado de mi amor por Cristina solo por ti una que no vale nada que no merece una familia….y que si muere a nadie le importara– esas palabras quemaron, se clavaron dentro mío pero que diga que esa noche en la cual habíamos hecho el amor y era un pilar para todo lo que había hecho era a lo que me aferraba de ese sentimiento y ahora escuche como se rompió algo dentro de mi, se que Ezio no es asi pero aun asi sus palabras duelen mucho quería escapar de aquí
No estar frente de él.
No quiero estar aquí más.
No merezco nada…..
-¡Ezio Basta déjala en paz!- Leonardo hizo que apartara su mirada de mi mire esa capucha que me salvo comenzar a nublarse y perder esa tonalidad blanca.
-¡¿Por qué? ella..! – al volver su vista en mi se quedó cayado y su vista de enojo cambio por una de sorpresa no quería saber por qué solo sé que debía salir de aquí mi cuerpo temblaba y el nudo de mi garganta dolía más y más Azucena vete.
Como pude lo hice a un lado y salí por la puerta comenzando a correr lo mas que me permitía el vestido tratando de huir lejos esquive a gente evadí a las cortesanas que miraban asombradas, la vista comenzaba a nublarse por el agua que estaba en ellas las ignore y seguí, seguí, seguí llevándome lo más lejos posible de este lugar la respiración ya me dolía mi pecho ardía y un gemido de la garganta comenzaba a salir y en la zona más olvidada de la ciudad entre a una casa que se veía abandonada, entre en ella dejándome caer en medio de esa casa y fue cuando todo salió.
-¡AAaahhh!- grite todo lo que estaba dentro de mí hasta doler mientras enterraba las uñas en la suciedad de la tierra con mis gritos fuertes era seguro que me quedaría sin voz seguí gritando lo más fuerte que pude y fue cuando me di cuenta lagrimas salían de mis ojos, por eso no veía, las veía caer al suelo mojando la tierra, mientras mi nariz se tapaba y dificultaba más mi trabajo de respirar pero….solo quería que parara el dolor ya no sentir nada.
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No se cuánto tiempo pase en esa casa pero de lo que si estaba segura es que ya había pasado casi un día completo, la noche a pesar de ser fría no me dolió nada me sentia perdida me sentia destrozada y nada importaba incluso ya estaba volviendo a ser de noche hasta que escuche pasos cerca no me importaba quien fuera ni siquiera trate de moverme y no me importo si me lastimaban no importaba hasta que vi unas botas frente mío y luego unos brazos rodearme y de nuevo las lágrimas comenzaron a salir aferrándome a quien fuera que me abrazará.
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Ezio.
Mi vida si que había cambiado en estos dos años desde que salí de Florencia dejando atrás la vida que conocí hasta entonces, Grandes cambios han ocurrido desde que acepte ser entrenado para ser un asesino en un principio no lo entendí incluso trate de convencer a mi padre de irnos pero el ataque a San giamono me abrió mucho los ojos y acepte esta misión ahora mi padre me pidió volver a Florencia y acabar con los templarios con aquello que el no pudo terminar.
Llegue en la noche quedándome en un techo uno de los tantos que visitaba hace mucho y claro no muy lejos de aquella casa donde residía una bella mujer, anhelaba que ya amaneciera asi que dormí un rato y cuando escuche más ruido descubrí que era la hora de empezar con esta misión, me quede un rato en el techo y fue que decidí entrar en su ventana salte un poco y llegue a su habitación ahí estaba ella peinándose cantando una hermosa canción que se me hacía conocida me quede unos minutos escuchándola sus versos se me hacían conocidos y como un golpe llegaron a mi memoria
Y entonces descubrí la verdad
Como todo lo bueno en la vida parece llevarme a ti
Y cada vez que corro a tus brazos siento que existo para amar
Como si existiera para amar y solo amar.
Escuchar su voz tan diferente movió algo en mi no quería que ella cantara eso ya que traía un recuerdo de como dude de mi amor por Cristina lo único bueno fue que me despedí de ella hace tiempo pensé jamás verla, asi que decidí entrar el ruido que hice la alerto.
-¡Ezio! ¿Qué haces aquí? -
-Acabo de llegar a Florencia….Caramba Cristina que bella voz tan digna como la dueña hermosa mas que nunca-
-Pero…han pasado dos años-
-Eso no ha detenido que no piense en ti ni un poco- mi corazón saltaba de emoción de verla quería escuchar más de su voz pero con otra canción -Podrías cantar un poco más para mí una canción diferente amore- tome sus manos tratando de acercarla aunque vi su incomodidad.
-Ezio pensé que nunca te volvería a ver y estos versos que escuche una noche me recuerda a ti y a mi y…y- la vi dudar mucho
-¿Qué sucede Cristina?-
-Duele por que mi padre insistió que me casara – sus palabras desgarraron mi corazón ¿Se casaría? Quería preguntar, pero un grito nos asusto
-¿Qué sucede?-
-Es Mamfredo lo van a matar –
-¿Quiénes?-
-A unos tipos que les debe mucho dinero ahora mismo están en el puente- la voz alarmada de ambas mujeres si que me dejo fuera de lugar
-¡¿Quién diablos es Mamfredo?!- sentia que conocía la respuesta pero quería creer que no era verdad
-Mi prometido- esas palabras me dolieron mucho no quise escuchar más y solo le di una mirada significativa salvaría a ese idiota de prometido que tenía.
La batalla no fue dura incluso amenazarlo fue fácil para que protegiera a Cristina y dejara ese estúpido juego lo difícil fue despedirme de ella la tome antes de girar aun pasillo y la bese con tanta pasión que lo último que le dije fue "Se feliz Cristina" lo merecía una vida feliz y pacifica asi que me despedí de ella sin esperar una respuesta estaba dolido debía admitirlo y mis últimos recuerdos de ella era escucharla cantar esa maldita canción y su mirada de dolor por decirme que pronto se casaría, no se si tome la decisión correcta pero meterla a esta vida no sería algo que deseara, asi que decidí concentrarme en la misión visitando a Leonardo un buen socio y amigo de la familia, llegar a su taller no fue difícil incluso verlo después de estos dos años fue fabuloso la hoja del códice que le entregue me dijo que eran nuevas técnicas de asesinato y con mucho gusto me ayudaría a entrenar preparo unos muñecos o mejor dicho su ayudante y fui a practicar mientras descifraba más del códice, las técnicas no eran tan difíciles pero implementarlas eran muy no sabría decirlo falle solo en dos me tome mi tiempo asi que decidí darle el tiempo para que terminara el artefacto, estaba feliz asi que solo toque dos veces y entre fue cuando vi a una mujer frente de Leonardo por un segundo pensé que era una enamorada de él asi que no me importo decirle lo bien que me sentia pero la mujer se dio la vuelta y mis pesadillas y un dolor horripilante me inundo recordé a mi padre incapacitado y a Federico perder parte de su brillo y que decir del trauma de mis hermanitos vi rojo y con lo sucedido en la mañana le dije todo el dolor que sentía hacia ella a Azucena, incluso las suplicas de Leonardo las ignore y le dije que se lo merecía pero al volver a verla me paralice.
En toda mi vida solo una vez la vi asi y fue cuando llego a la casa por primera vez me burle de ella y me prometió jamás volver a soltar una lagrima pero ahora yo cause que de ambos ojos salieran esas lágrimas y esa leve sonrisa desapareciera mi pecho latió más dolorosamente al verla asi pero me dije a mismo que se merecía eso entonces ¿Por qué me daban ganas de abrazarla y calmarla?
Antes de que hiciera un movimiento me aparto con una fuerza asombrosa y salió corriendo dejándome ahí parado sintiéndome como un idiota.
-¡AZUCENA ESPERA!- Leonardo trato de detenerla pero ella fue más rápida dejando un leve aroma a lavanda ante su huida
-Déjala ella no vale tu tiempo- Leonardo me miro con pena ¿Acaso dije algo malo?
-Ezio amigo mío no debes juzgar un libro por su portada –
-Nunca lo hago Leonardo-
-Espero que no te arrepientas, pero quien soy yo para decirte que no hacer, solo prométeme que regresara a salvo a La Rosa- una petición algo inesperada pensé que sabría que ella nos traiciono pero al parecer no sabia nada de nada…pero no tengo tiempo para decirle.
-No te prometo nada Leonardo lo siento- lo vi suspirar mientras la capa en un mueble.
-Bueno aquí tienes lo que prometí no dudes en pedir mi ayuda en el futuro- mire la nueva arma esto me ayudaría en el futuro sin duda
-Gracias Leonardo, De hecho si necesito algo mas necesito "ver" mientras estoy aquí pero no puedo acercarme en público ¿Conoces algún modo…?- Vi como mi pregunta lo desconcertó y de inmediato se volteo
-La volve-
-El zorro- trate de decirlo alto pero me cayo de inmediato diciéndome que probablemente este por el mercado donde hubiera ladrones.
-Ten cuidado Ezio y por favor protégela es una amiga tan preciada como tu-
-Bene Gracias por todo Leonardo vendré pronto-
Al despedirme de Leonardo me dirigí con dirección al mercado la gente susurraba de una mujer corriendo trate de ignorar todo sabia quién era traté de ignorar el sentimiento que había dentro mío, debía concentrarme en la misión, busque en el mercado pero debo decir que lo único que conseguí fue que un ladrón me alcanzara y terminara persiguiéndolo por los techos, le grite que ese era mi dinero incluso lo amenace de que le haría daño si no lo devolvía.
-No tan deprisa – estaba enojado y que alguien me detuviera si que era mas molesto
-¿Quién eres tu?
-Bueno me han llamado por mil nombres ladrón, criminal rebana cuellos pero tu niño puedes llamarme El Zorro….a tu servicio Messer Ezio-sus modales eran buenos pero muy sarcásticos
-¿Cómo sabes mi nombre?- el tipo comenzó a reír como si hubiera contado un chiste
-Yo se todo lo que pasa en la ciudad ese es mi trabajo incluso lo mas privado como el hacer llorar a una linda jovencita ¿No es por eso que has venido? - ¿Cómo diablos sabia el de eso? El tipo era demasiado influyente
-No era necesario mencionar eso solo necesito información de un individuo- la platica fue aun punto que quería me devolvió mi dinero y se fue tan rápido como llego.
Me reuní con él en el lugar acordado y vaya que el tipo era rápido me dejó sin aliento pero gracias a él me dio la ubicación donde se reunirían Francesco de Pazzi y demás objetivos.
-A qui en la iglesia está un símbolo hazlo girar y deslízalo–
-Gracias por tu ayuda Zorro –
- Buona fortuna Messer Ezio… ah y protegeré a la chica hasta que llegues, ten tu padre me pidió darte esto antes de que partieras – me dio un pergamino y antes de preguntar que era se fue muy rápido, lo mire dudoso por ahora debía concentrarme en la misión después lo leería.
Descubrí donde estaría Francesco de Pazzi y que es lo que iba a hacer y no eran buenas noticias la batalla que me espero fue intensa El Zorro me apoyo en todo por fortuna no mataron a Lorenzo de Medici pero su hermano no corrió con la misma suertey logre salvarlo aunque eso me tomo un día y medio poner todo en orden y ya era noche cuando colgué a Francesco desde lo alto había acabado con algo que pudo ser peor.
Por fin me dio un descanso de todo y recordé aquel pergamino que me dio El zorro debía leerlo de todos modos tenía tiempo antes de llegar con Lorenzo.
Me senté cerca de un palomar y desenrollé ese pergamino se veía iguala una orden de arresto de hecho era una orden de arresto
Por la presente de esta carta se ordena la inmediata ejecución de Giovanni Auditore y de sus cómplices por alta traición contra Florencia….
¿Pero que era esto? Una orden mandada desde los mandos más altos de Florencia
Hoy 29 de Diciembre se dicta la sentencia de Azucena Lirio protegida del Traidor Giovanni Auditore a ser colgada por esconder la ubicación de los traidores …..Yo Uberto Alberti demanda la inmediata búsqueda …
Las palabras escritas en este documento se veían tan extrañas, pero ¿Que sucedió? ¿Ella dijo que nos vendió? Pero yo la vi con Uberto ese día que lo maté. Esa era la verdad ¿O no? Mire de nuevo todo el documento buscando si era falso…pero ahí estaba el sello de Uberto no se sentia falso….¿Me equivoque?.
Mi corazón dio un vuelco tan intenso que comencé a buscar a un ladrón vi uno a lo lejos pareciera que me vigilaba ya que al percatarse que lo vi comenzó a correr de inmediato lo seguí llevándome hasta casi las afueras de Florencia en los barrios más pobres donde había casas abandonadas, el ladrón llego hasta una donde al menos tres personas cuidaban de una casa muy deteriorada sabía lo que significaba ella estaba ahí.
-Por fin llegas chico-
-¿Don…Donde est?- no podía articular ni una frase si era verdad lo que decía ese documento yo había dañado a una de las personas más importantes de mi vida, mis ojos comenzaron a picar y mi pecho comenzó a doler como una espada atravesada en él.
-Esta en medio de la casa desde hace casi dos días espero no cometas más errores niño- se hizo a un lado dejándome entrar, el lugar olía asqueroso entraba poca luz dejándome ver un poco el camino, fue cuando la vi ahi en medio sentada sin mover ni un musculo, se veía con los brazos un poco más pálidos de lo que realmente es, seguía teniendo el mismo vestido desde hace dos días su cabello estaba desordenado cubría parte de su cara.
Di pasos indecisos hasta quedar frente de ella sentada ahí sin levantar la mirada ni siquiera se inmuto por mi presencia, me agache para verla mejor ¡Oh dios! Su cara estaba levemente hinchada sus ojos se veían muy rojos… era un monstruo deje que el odio y la traición me cegaran y ahora la había destruido de la peor manera y ni siquiera la toque, no dude más y la abrace sintiendo su cuerpo frio demasiado frio por tanto tiempo que paso en esta choza no tenía memorias de que ella se sintiera asi de fría, iba a decirle algo cuando se aferró a mi ropa llorando tan horriblemente por un segundo no supe cómo reaccionar que lo único que me quedo hacer fue apretarla más contra mí como si quisiera ahogar todo ese llanto que salía de ella, acaricie su cabello tratando de peinarlo sus gemidos dolían cada que salían de su boca y mis ojos por fin dejaron caer las lágrimas…Leonardo tenía razón no debí juzgarla y sin duda me arrepiento de todo.
