Hola, Hola FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO….
regrese después de mis largas vacaciones, no se preocupen no abandonare la historia solo quería recuperarme ya saben época de frio gripes intensas asi que por eso mis vacaciones jejeje pero ya con normalidad, aclarando esto muchas gracias por leer y sus comentarios me encantan leer sus opiniones bueno dejando eso delado…recuerden la historia se centra en Azucena y el mundo antiguo asi que a veces no aparecerá nuestro querido Ezio pero tratare de que no sea tan frecuenté desde este punto.
Muchas gracias por leer.
Ubisoft es dueño de Assassins creed no yo.
lamento subirlo apenas hubo problemas con fanfiction
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Capítulo 35. Perdón.
Los dolores del pasado pueden perdurar el tiempo que tu decidas tenerlos dentro tuyo, debes tratarlos o jamás podrás curar nada y tu alma se teñirá de negro perdiéndote en tu dolor.
Ezio.
Escuchar sus gritos cargados de llanto me hacían sentir de lo peor, nunca me había gustado ver a una dama llorar y ahora hice llorar a una persona que creció junto a mi, a una mujer que nos defendía de todo y todos, a una mujer que nos cuido y a una mujer que odie por dos años enteros y jure matar cuando la viera, pero la verdad sintiéndola en mis brazos deshacerse me sentia como un verdadero idiota.
En mi cabeza solo estaba acabar con los enemigos de mi padre que al principio ella estaba en mi lista, pero ahora no se que hacer Lorenzo me esperaba en el puente al amanecer y aunque aun estaba oscuro sentia que pronto amanecería y no sentia fuerza para encararlo solo quería quedarme junto a ella.
Cuando al fin se calmó y dejo de llorar note que ella ya se había dormido en mis brazos me quite la capa que tenía y la envolví con ella, cargándola notando que pesaba menos de lo que recordaba mucho menos de lo que ella era, Sali a paso lento encontrándome que los ladrones se habían ido era un alivio no quería que la vieran en este estado.
Solo había un lugar al cual ir sin que nadie me haga preguntas más de las necesarias y eso era con Madam Paola. Ya era casi de día y debía encontrarme con Lorenzo pero primero debía ponerla a salvo, camine lento sin llamar la atención hasta llegar a el burdel aún no había mucho movimiento uno que otro cliente saliendo totalmente borracho, entre por el frente .
-¡Bienvenido!- me saludaron algunas cortesanas pero al ver que traía alguien se acercaron cuando notaron de quien se trataban casi todas las chicas me rodearon
-¿Qué sucedió?-
-¡¿Qué paso?!-
-¡Es Azucena!-
-¡Madam!- el ajetreo comenzó y el caos se desato al ver quien llevaba en brazos pero todo se calmo cuando apareció Paola
-¡Basta, Messer Ezio es un gusto verlo de nuevo! …gracias por traer a esta niña escurridiza- Paola se acerco a mi agradeciendo que la trajera, por un segundo no sabia el por que lo hacia pero Leonardo me dijo a que se dedicaba que imbécil.
-¿Dónde puedo dejarla para que descanse?- pregunte algo descortés e impaciente
-Al fondo veras una puerta de madera con una flor ahí es su cuarto- me indico el camino y comencé a andar siendo seguido por muchos ojos y muchos susurros a mi espalda, los ignore todos y al estar frente a esa puerta la abrí dejándome ver todo lo que había dentro, un estante lleno de medicinas y en una esquina una hamaca como en los barcos, un mueble mas con ropa, una pequeña silla y un escritorio todo muy poco.
-¿Por cuánto has pasado?- dijo a lo bajo mirando como dormía aun en su cara se veía los rastros de lágrimas, la deje con dificultad en esa hamaca le quite mi capa admirando el hermoso vestido que debió ser ahora arruinado por la suciedad de esa casa, la admire unos segundos más tratando de memorizar cada uno de sus rasgos no quería perder detalle de nada como si fuera la primera ves en verla y aunque era cierto la confundí en el pasado y en mi mete volvía el ultimo recuerdo que tenia de ella de ese día, no quería admitirlo pero seguía adolorido por ese día pero ahora no sé qué pensar todo se complicaba, la tape con una sabana que estaba cerca la tape bien y antes de alejarme le deje un beso en su frente.
Sali de la habitación y al estar de nuevo en la recepción me vi rodeado de muchas mujeres.
-¿Eres Ezio?-
-Debe serlo solo míralo es igual a la descripción-
-debiste dejarla venir estábamos preocupadas-
-¿La llevaras a casa?-
-¿Dónde estaban?-
-¿Qué harás en la tarde?-fueron muchas preguntas me tenían abrumado mas por estar rodeado de todas ellas.
-¡Chicas por favor déjenlo respirar!- Paola me salvo despejándome el camino.
-Gracias Paola…-
-No hay de que…la hiciste llorar ¿verdad?-
-Nunca quise que pasara…la ira y el odio que sentia por ella me cegaron y no me dejaron ver más haya de los hechos incluso mi familia ya me había mencionado que no me quedara con una sola versión.-
- Reconocer los errores es un buen inicio solo no le hagas mucho daño le debo mucho a esa niña-
-Prometo que no…¿Podrías cuidarla mientras salgo?-
-Ve Ezio ella estará a salvo aquí- con esa promesa salí en busca de Lorenzo de Medici en el puente, el trayecto fue corto tratando de pasar desapercibido por la gente, tratando de ordenar mis pensamientos pero no logre nada al llegar con Lorenzo fue solo una charla casual contándome como conoció a mi padre por un segundo el pensó que había muerto pero al decirle que no solo me dijo que eran buenas noticias no se alargó me pidió que lo esperara un momento mientras comenzó a escribir cosas en un papel.
La reunión estuvo bien avisándole que regresaría con mi familia me entrego una página del códice y una carta para mi padre, le di las gracias y de nuevo me fui rápido al burdel no quería dejarla ahí…no después de esto.
Esta vez llegue a escondidas y tratando de que no me viera nadie entre a su cuarto y e senté en una silla cerca de donde dormía velando por su sueño.
.
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Azucena.
Mi cuerpo se sentía adolorido demasiado para mi gusto senti como me mecía al tratar de moverme estaba en una hamaca ¿Pero de dónde? No quería quedarme más aquí acostada asi que comencé a moverme mas bruscamente.
-¡Hey! Calma- escuche una voz que me asusto al mirar de donde provenía vi a quien menos quería ver en mi silla no muy lejos de mi, eso me puso más en alerta y trate de levantarme…-Shh calma…no huyas - su voz ya no salió con rabia ahora usaba de nuevo ese tono dulce que el solo podía hacer y aun asi sentia miedo y mis ojos querían volver a soltar un torrencial de lágrimas a este paso me iba a deshidratar pero que tonta.
-No, no llores linda…todo menos eso- su mirada era intensa cargada de dolor y arrepentimiento no quería verlo el dolor de sus palabras a un estaban presentes de solo verlo hacia que me doliera mi corazón.
-Vete…-le dije a lo bajo pero el no se movió ni un centímetro -¡VETE!- le grite esperado que ahora si me hiciera caso.
-No…grita todo lo que querías pero no me iré-
-¿Por qué?...no se supone que me odias ¡VETE, LARGATE DEJAME AQUÍ!- estaba perdiendo la compostura de nuevo tenerlo frente mío ocasionaba todo eso pero lo que menos quería era que me tocara y mis deseos no fueron escuchados ya que se levanto acercándose a mi envolviéndome con sus brazos.
-No lo hare….no te dejare…- comencé a golpearlo con las pocas fuerzas que tenia el cansancio de días previos y el desvelo de estos días junto con el llanto que tuve no me ayudaban en nada.
-¡Déjame…vete…no quiero verte!- lo empujaba, lo arañaba pero nada funciono me siguió apretando contra él pegándome totalmente a su pecho, mis lagrimas ya salían y al tratar de limpiarlas mi mano choco con algo que jamás pensé que tendría…-¡¿El copili?!- le dije agarrándolo en mis manos aun lo tenía después de todos estos años.
-Nunca lo separe de mi… no mentiré tenía un odio profundo a ti pero…no era más que un corazón roto por el cambio de vida tan radical que tuve- ¿Solo su vida? Por supuesto era lo que mas extrañaba
-No te entiendo- le dije limpiando mis lagrimas mis ojos estaban hinchados mis manos estaban débiles y el verlo solo hacia que quisiera huir lejos de aquí.no
-No lo hagas ….solo escucha…perdóname mi linda flor…mi pequeña Zusu jamás debí decirte todas esas palabras estaba dolido y me desquite contigo…nunca debí hacerte esto…perdóname por todo- ¿Cómo un hombre podía ponerte a llorar por dos cosas muy diferentes? No sabia si sus disculpas eran sinceras pero también sabia que no me mentía.
-Yo…yo lo siento …no quería que te pasara nada y a ellos…ustedes son mi familia…no quería dejarlos…me lo merezco- lloraba tratando de decir lo que había dentro mío tratando de excusarme por abandonarlos.
-No lo merecías…y te lo demostrare-
-¿Cómo?-
-Nuestra familia nos espera…¿Vendrás cierto?- nuestra familia había dicho quería verlos y decirles cuanto los amaba pero y si todo estaba igual -Zusu …todos queremos que estes de nuevo con nosotros- no se por que se dieron asi las cosas pero no estaban mal mas por esa sonrisa que no veía en dos años en Ezio.
