Las paredes se elevaron frente a él, formando a su alrededor una pequeña prisión del tamaño de un ataúd. Adrien Agreste se llevó las manos a la cabeza a punto de gritar con desesperación pidiendo ayuda. El aire se sintió enrarecido como si estuviera también aprisionando sus pulmones, logrando que el grito de ayuda muriera en su garganta sin haber alcanzado el volumen de un susurro.

Abrió la boca con desesperación a punto de desmayarse justo cuando escuchó la voz de su Lady llamándolo.

-Adrien? Adrien? estás ahí? En seguida te sacaremos, no te preocupes. ChatNoir llegará en un momento y nos ayudará.

La seguridad de la heroína, le decía al rubio que confiaba totalmente en su compañero, sin embargo, en esta ocasión el gatuno héroe no llegaría.

El aire se terminaba y las paredes que el akuma había plantado alrededor de Adrien, seguían creciendo. Casi había perdido la esperanza cuando un millón de catarinas mágicas rodearon las paredes desvaneciendolas.

Rodearon también su garganta permitiéndole respirar y por fin emitir sonidos.

Inmediatamente, Adrien Agreste vio cómo Rena Rouge y Ladybug saltaban desde el techo de la panaderia Dupain.

La chica de rojo se acercó inmediatamente a él.

-¿Estás bien Adrien?

El chico vio borrosamente la mano de su Lady acercarse a él como entre nubes. Y fue lo último que vio antes de desmayarse.


Abrió los ojos para ver el techo de su habitación y se sorprendió mucho al ver a Ladybug inclinada sobre el con la preocupación reflejada en su rostro.

-¿Qué pasó?

Preguntó Adrien sorprendido y muy avergonzado de haber sido rescatado como una princesa en apuros.

-¿Te - te sientes mejor? me asusté al ver que te desmayabas y te traje aquí, ¿prefieres ir al doctor?

Fue lo que salió de la boca de su Lady, mientras retiraba nerviosa de su frente un pañuelo húmedo.

- Estoy bien mil... Ladybug.

Dijo el rubio apresuradamente levantándose de la cama con un salto.

-Ah, bueno, yo... lo siento... me voy.

dijo la chica saltando hacia la ventana, con la cara roja y visiblemente incómoda.

Con el pañuelo aún en la mano, Adrien se quedó mirando como desaparecía tras saltar por los techos de París.

-Uff cachorro!! Ahora sí que fuiste toda una damisela en apuros. Mira que desmayarte delante de la bogaboo.

Exclamó burlón Plagg después de salir de su camisa, volando apresurado a su reserva de camembert.

El chico se dejó caer sobre la cama cubriendo su cara con una almohada, deseando desaparecer

- No te burles Plagg, estoy muy apenado de no sólo haberme desmayado si no de no haber ayudado en nada en la pelea contra el akuma. Pero no puedo hacer nada, sabes que nunca he podido con los espacios cerrados.

-No hay problema chico, yo te ayudaré a superar ese tonto temor. Tú sólo tienes que hacer lo que yo te diga.


-¿De verdad crees que sí entró ahí podré superar mis temores?

preguntaba dudoso al ver el reducido espacio donde tenía que entrar.

-Si si si si.

Dijo el kwami muy seguro de sí mismo.

Sin embargo, el joven modelo dudaba mucho al ver el pequeño lugar adónde Plagg planeaba meterlo.