En los pasillos llenos de intrincados patrones luminosos de la Universidad de Ciencias de Iacon, Wheeljack avanzaba emocionado, sosteniendo una caja llena de herramientas y piezas mecánicas. Era su primer día como miembro del prestigioso equipo de inventores de la universidad. Aunque había trabajado en proyectos independientes antes, este era un paso hacia algo mucho más grande.

Los laboratorios estaban llenos de actividad. Bots de diferentes especialidades caminaban de un lado a otro, discutiendo teorías, ajustando cálculos, y probando prototipos que chisporroteaban con energía pura. Wheeljack apenas podía contener su emoción al ver tantas mentes brillantes en acción.

Se detuvo frente a una puerta marcada como Laboratorio 07-B y golpeó suavemente. Un bot rojo con un diseño delgado y elegante abrió la puerta. Tenía un visor azul que cubría sus ojos y un aire tranquilo y calculador.

– ¿Wheeljack? –preguntó el bot.

– ¡Sí! Ese soy yo. Y tú debes ser…

– Perceptor –interrumpió el bot, extendiendo su mano para un apretón. Su tono era formal pero no frío–. Te estábamos esperando.

Wheeljack sonrió ampliamente mientras entraba al laboratorio. El lugar estaba lleno de instrumentos avanzados y proyectos a medio construir que parecían sacados de un sueño para cualquier inventor.

– Este lugar es increíble –comentó Wheeljack, mientras miraba alrededor con asombro.

Perceptor lo observó con una leve sonrisa antes de volver a su tono serio.

– Tienes razón. Aquí se han desarrollado algunos de los avances más importantes para Cybertron. Y ahora serás parte de ello. Sin embargo, hay algo que debo decirte antes de que comiences.

Wheeljack levantó una ceja, intrigado.

– Estás asignado al equipo del laboratorio a cargo del profesor Shockwave –dijo Perceptor, mientras ajustaba un lente en su visor.

– ¿Shockwave? –preguntó Wheeljack, tratando de recordar si había oído hablar de él antes.

Perceptor asintió, pero su tono bajó ligeramente.

– Es uno de los científicos más brillantes de esta generación, pero también uno de los más… exigentes. Hay algo que debes saber antes de conocerlo: no menciones nada sobre su ojo.

– ¿Su ojo? –repitió Wheeljack, confuso.

– Solo escucha mi consejo –respondió Perceptor con firmeza–. Shockwave es eficiente y lógico, pero tiene poca paciencia para los comentarios innecesarios. Es mejor centrarse en el trabajo.

Wheeljack no pudo evitar sentirse un poco nervioso, pero también intrigado. Decidió no insistir y simplemente asintió.

– Entendido.

Perceptor le indicó que lo siguiera mientras lo guiaba a través del complejo. Durante el trayecto, le explicó algunas de las reglas y procedimientos del laboratorio. Wheeljack lo escuchaba atentamente, aunque parte de su atención estaba en las gigantescas pantallas que mostraban esquemas de nuevas tecnologías.

Finalmente, llegaron a una puerta marcada con el símbolo del laboratorio de Shockwave. Perceptor se detuvo y miró a Wheeljack.

– Buena suerte –dijo antes de retirarse.

Wheeljack tragó aire y ajustó la caja que llevaba antes de entrar al laboratorio. El interior era más oscuro de lo que esperaba, con una luz púrpura que iluminaba el lugar de manera tenue. En el centro del laboratorio, un bot alto y de apariencia imponente estaba trabajando en un proyecto, ajustando con precisión los mecanismos de un artefacto complejo.

– Profesor Shockwave, soy Wheeljack –dijo, esforzándose por sonar confiado.

El bot se giró lentamente hacia él. Su rostro era una máscara lisa y sin rasgos, con una única óptica circular que brillaba intensamente en el centro. Su mano izquierda, ahora manipulando herramientas con destreza, tenía un diseño extraño y minimalista, completamente funcional pero desprovisto de cualquier rasgo ornamental o personal.

En un instante, una vaga memoria surgió en la mente de Wheeljack: algo que había oído una vez en sus días de estudio. Una forma de castigo antigua y brutal que se aplicaba a aquellos que habían cometido actos graves contra la sociedad o desafiado al orden establecido.

Empurata.

El término resonó en su mente, trayendo consigo imágenes de textos antiguos y referencias escasas en los registros históricos. Era un proceso por el cual un bot era despojado de su rostro y manos originales, reemplazándolos con piezas genéricas que borraban cualquier identidad individual. Más que un castigo físico, era una condena al ostracismo, diseñada para humillar y marcar a la víctima como un paria.

La práctica había sido prohibida hace mucho tiempo, considerada cruel incluso para los estándares más duros de las épocas antiguas. Sin embargo, el impacto psicológico de su legado persistía. Nunca pensó que llegaría a conocer a alguien que la hubiese sufrido.

Wheeljack trató de desviar la mirada, pero sus pensamientos no podían dejar de analizar lo que veía. ¿Shockwave fue sometido a empurata? ¿Por qué? ¿Qué pudo haber hecho alguien tan brillante para merecer algo así?

Sus reflexiones fueron interrumpidas por la voz del científico.

– Llegas a tiempo –dijo Shockwave, girándose hacia él con una calma inquietante.

Wheeljack sintió cómo la única óptica de Shockwave lo evaluaba con precisión clínica. Un escalofrío recorrió su sistema. Pero también sintió algo más: respeto.

Había algo profundamente imponente en la postura de Shockwave, como si el castigo que había sufrido no lo hubiera quebrado, sino reforzado su determinación. Había convertido aquello que debía ser una marca de vergüenza en un símbolo de autoridad y eficiencia.

Decidido a no dejar que sus pensamientos lo distrajeran, Wheeljack enderezó su postura y respondió:

– Profesor Shockwave, soy Wheeljack. Es un honor trabajar en su equipo.

Shockwave lo observó por un momento antes de asentir ligeramente y entregarle una herramienta.

– El honor no es relevante –respondió con tono monótono pero firme–. Aquí, solo la eficiencia importa.

Wheeljack tomó la herramienta, aún procesando lo que había visto. Se prometió a sí mismo no juzgar ni preguntar sobre el pasado de Shockwave. Por ahora, lo único que importaba era demostrar su valía en el laboratorio.


Wheeljack se encontraba revisando el equipo en su estación de trabajo mientras Perceptor ajustaba un prototipo en el microscopio holográfico. Ambos estaban inmersos en su primer gran proyecto: la creación de un Cog de Transformación Dual, un dispositivo que permitiría a los bots adoptar no uno, sino dos modos alternos.

– ¿Estás seguro de que el sistema aguantará la energía necesaria para soportar dos configuraciones? –preguntó Perceptor, sin apartar la vista del holograma de su diseño.

– ¡Claro que sí! Bueno… en un 87% de seguridad –respondió Wheeljack con una chispa de entusiasmo. – Ese otro 13% lo resolveremos sobre la marcha.

Perceptor alzó una ceja metálica. – Esa estadística no me resulta precisamente tranquilizadora.

Wheeljack soltó una carcajada y golpeó amistosamente el hombro de su compañero. – Vamos, Perc. La ciencia avanza con riesgos. Además, ¿qué podría salir mal?

Perceptor solo suspiró, acostumbrado ya al enfoque despreocupado de Wheeljack. Sin embargo, no podía negar que su compañero tenía una habilidad innata para resolver problemas en tiempo récord, aunque su método fuera… peculiar.

Shockwave apareció en el laboratorio, avanzando con precisión militar. Su presencia era imponente y fría, y aunque Wheeljack había intentado acostumbrarse a su aspecto tras el impacto inicial, la vista de su único ojo brillante seguía poniéndolo nervioso.

– Reporten el progreso del prototipo –dijo Shockwave con su tono carente de emoción.

Perceptor fue el primero en hablar. – Hemos diseñado un modelo preliminar. El Cog Dual utiliza una matriz energética compartida que puede alternar entre dos configuraciones gracias a un sistema de microprocesadores autónomos.

Wheeljack tomó el relevo, mostrando el diseño en un proyector holográfico. – ¡Y hemos optimizado el diseño para que sea más ligero y eficiente! Bueno, creo que podríamos añadir un par de ajustes para aumentar la estabilidad, pero eso lo probaremos en el primer testeo práctico.

Shockwave asintió lentamente. – Los resultados son prometedores. Sin embargo, no toleraré errores. Prepárense para las pruebas en el campo.

Ambos asintieron, aunque la presión era palpable. Una vez que Shockwave salió del laboratorio, Perceptor se giró hacia Wheeljack. – ¿De verdad crees que funcionará en la primera prueba?

Wheeljack sonrió con confianza mientras tomaba una herramienta para ajustar el prototipo. – Funcionar, claro. Y si no, bueno, ¡haremos que funcione!


La sala de pruebas estaba iluminada por un resplandor azulado, mientras el equipo técnico revisaba cada detalle del prototipo del Cog Dual. Shockwave observaba desde una plataforma elevada, acompañado de Perceptor y Wheeljack, quienes ajustaban las configuraciones del dispositivo.

– Hoy pondremos a prueba el potencial de este avance –declaró Shockwave, con su tono calculador. – Presenten a los sujetos de prueba.

La puerta principal se abrió con un zumbido hidráulico, y tres figuras imponentes entraron al laboratorio.

– Les presento a Blitzwing, Astrotrain y Springer –anunció Perceptor. – Cada uno de ellos tiene la capacidad física y estructural para soportar múltiples configuraciones, lo que los convierte en candidatos ideales para probar el Cog Dual.

Blitzwing, siempre confiado, cruzó los brazos mientras miraba a los científicos. – ¿Así que este aparato me hará mejor de lo que ya soy? Suena interesante.

Astrotrain, más pragmático, observó el equipo con cierta cautela. – Siempre he tenido dos modos alternos. ¿Qué diferencia hará este dispositivo?

Wheeljack se adelantó, emocionado por explicar. – El Cog Dual no solo estabiliza tus modos existentes, sino que también optimiza la transición entre ellos. ¡Más velocidad, menos desgaste! Además, abre la posibilidad de que bots como tú puedan explorar nuevas configuraciones en el futuro.

Springer, con una sonrisa, se encogió de hombros. – Suena genial. Mientras no me explote encima, estoy dentro.

Wheeljack rió nerviosamente. – ¡Eso no debería pasar! Bueno, no esta vez.

Shockwave interrumpió. – Basta de charla. Procedamos con la instalación.

Uno por uno, los tres bots fueron colocados en plataformas de prueba. El equipo instaló los prototipos del Cog Dual, mientras Perceptor monitoreaba los niveles energéticos. Una vez finalizado, Wheeljack activó el sistema.

– Muy bien, chicos. ¡Prueben sus transformaciones! –exclamó con entusiasmo.

Blitzwing fue el primero. En cuestión de segundos, su cuerpo se reconfiguró perfectamente entre su forma de tanque y jet, con transiciones más rápidas y fluidas que nunca. – ¡Esto es impresionante! –exclamó, asombrado.

Astrotrain lo siguió, cambiando entre su tren terrestre y modo espacial sin esfuerzo. – Esto definitivamente mejora la estabilidad.

Springer, siempre competitivo, mostró sus modos de auto y helicóptero, realizando maniobras acrobáticas dentro del espacio limitado. – Esto va a ser muy útil en el campo.

Wheeljack y Perceptor compartieron una sonrisa de alivio. El prototipo había funcionado.

Sin embargo, mientras celebraban, Shockwave permaneció en silencio, observando cada detalle. Aunque los resultados eran exitosos, su mente calculaba cómo podría usar esta tecnología para fines más estratégicos. En un rincón de su laboratorio privado, un diseño secreto de su propia creación aguardaba activación.


El laboratorio estaba envuelto en un silencio inquietante. La mayoría de los bots ya habían terminado sus turnos y se habían retirado, pero Wheeljack seguía trabajando en su estación. Era una noche como cualquier otra, hasta que notó algo extraño: una tenue luz púrpura salía de la sección restringida al fondo del laboratorio.

Desde que había llegado, esa área había sido un misterio. Incluso Perceptor, que tenía acceso a casi todo, le había advertido que nunca intentara cruzar esas puertas. Pero ahora, la curiosidad era demasiado fuerte.

Desactivando el sonido de sus pasos con un truco de ingeniería improvisado, Wheeljack se acercó. Las puertas estaban ligeramente abiertas, y lo que vio lo dejó paralizado.

Shockwave estaba frente a una cápsula de contención, manipulando un panel de control. Dentro de la cápsula había un cuerpo. No, no era solo un cuerpo: era un bot fallecido. La armadura desgastada y las marcas de herramientas en su estructura revelaban que había sido un minero.

—Fase dos iniciada. Integración de chispa artificial al sistema neural —murmuró Shockwave con su característico tono desapasionado.

Wheeljack se quedó observando, sin poder apartar la mirada. Shockwave sujetó una esfera brillante, una chispa artificial, y la conectó al cuerpo a través de un dispositivo que parecía improvisado. La habitación se iluminó con un destello, y por un momento, el cuerpo del minero comenzó a moverse.

El bot abrió los ojos, pero estos brillaban de una forma antinatural. Emitió un grito desgarrador que llenó la sala, un sonido que no parecía provenir de un ser vivo. Shockwave, sin inmutarse, tomó notas en su tableta mientras el cuerpo colapsaba de nuevo, completamente inerte.

—Integración fallida. Ajustar el flujo energético en un cinco por ciento para el próximo intento.

Wheeljack retrocedió un paso, sin darse cuenta de que había hecho ruido. Shockwave giró su único ojo brillante hacia la puerta.

—¿Quién está ahí?

Wheeljack contuvo la respiración y se escondió detrás de una máquina cercana. Después de unos segundos de silencio, Shockwave volvió a concentrarse en su experimento. Aprovechando el descuido, Wheeljack salió del laboratorio tan rápido como pudo, su mente inundada de preguntas.


Al día siguiente, Wheeljack no podía quitarse la imagen de su mente. Sabía que debía hacer algo. Se dirigió a la sala de reuniones de la universidad, donde los líderes académicos se encontraban discutiendo proyectos importantes.

—Señores, necesito hablar con ustedes de inmediato. Es una cuestión de extrema gravedad.

El dirigente principal, quien estaba al frente de la mesa, lo miró con interés.

—¿Qué ocurre, Wheeljack?

—Es sobre Shockwave y sus experimentos.

La sala se sumió en silencio mientras Wheeljack explicaba lo que había visto, detallando cada paso de lo que había presenciado la noche anterior. Al finalizar, mostró una grabación que había logrado captar con su visor, donde se veía claramente el cuerpo del minero y la chispa artificial.

Los líderes intercambiaron miradas preocupadas. Uno de ellos, un académico mayor, rompió el silencio.

—Si esto es cierto, Shockwave ha cruzado una línea que nunca debió cruzarse.

El dirigente principal parecía más calculador que indignado.

—La creación de chispas artificiales es un avance que podría salvar a Cybertron en caso de que nuestro núcleo deje de producir chispas naturales. Este experimento, aunque cuestionable, tiene un propósito potencialmente beneficioso.

Wheeljack no podía creer lo que escuchaba.

—¡Está usando cadáveres de bots que no han dado su consentimiento! Esto no es ciencia, es barbarie.

El dirigente se levantó, mirando directamente a Wheeljack.

—Lo que propones es investigarlo más a fondo, y lo haremos. Pero hasta entonces, mantén esto en secreto. La estabilidad de Cybertron depende de nuestra capacidad para manejar estos asuntos con discreción.

Wheeljack salió de la reunión sintiéndose frustrado y traicionado. Decidió que si nadie más iba a detener a Shockwave, él tendría que buscar otra manera de proteger los principios que había jurado defender.

Por su parte, Shockwave recibió una advertencia oficial, pero en el fondo sabía que alguien lo había delatado. Su único ojo brilló con intensidad mientras pensaba:

—Wheeljack… Así que fue él.


En el laboratorio, el ambiente era tenso. Wheeljack intentaba concentrarse en su trabajo, pero sentía el peso de las miradas a su alrededor. Perceptor estaba a su lado, revisando unas ecuaciones en una pantalla holográfica, pero de vez en cuando lanzaba una mirada preocupada hacia su compañero.

—¿Te das cuenta de lo que hiciste, Wheeljack? —susurró Perceptor.

—Hice lo correcto —respondió Wheeljack sin apartar la vista de su herramienta. Aunque su voz era firme, en el fondo sentía una mezcla de orgullo y temor.

Antes de que Perceptor pudiera responder, la puerta del laboratorio se abrió con un sonido metálico. Shockwave entró, con su habitual calma intimidante. Su único ojo escaneó la sala hasta posarse en Wheeljack.

El laboratorio quedó en silencio. Ningún bot se atrevía a moverse mientras Shockwave avanzaba lentamente hacia Wheeljack.

—Wheeljack, necesito hablar contigo. En privado.

La voz de Shockwave, carente de emoción, era más aterradora por lo frío y calculador de su tono. Wheeljack tragó saliva y asintió, sintiendo la mirada de Perceptor en su nuca.

Shockwave lo llevó a una sala de reuniones vacía. Las puertas se cerraron detrás de ellos, y el sonido del cerrojo activándose hizo que Wheeljack sintiera un escalofrío.

—Tus acciones recientes —comenzó Shockwave, apoyándose en la mesa— han complicado mis investigaciones. Me sorprendió tu atrevimiento al denunciarme, pero no tu falta de comprensión de la lógica detrás de mis experimentos.

Wheeljack cruzó los brazos, intentando no mostrar su nerviosismo. —¿Lógica? ¿Eso es lo que llamas usar cuerpos de bots caídos? Eso no es ciencia, Shockwave. Es…

—¿Es qué? —interrumpió Shockwave, inclinándose hacia él. —¿Barbarie? ¿Inmoral? No tienes idea del propósito mayor que intento alcanzar.

Wheeljack sostuvo su mirada. —Lo único que sé es que lo que haces está mal, y los dirigentes lo saben también. Tarde o temprano, te detendrán.

Shockwave soltó un leve sonido, que podría haber sido una risa. —Los dirigentes son pragmáticos, Wheeljack. Saben que mi trabajo podría ser la clave para resolver las crisis de Cybertron. Podrán sancionarme oficialmente, pero no detendrán mis investigaciones.

Wheeljack dio un paso hacia adelante, su frustración superando su miedo. —Entonces encontraré la forma de detenerte yo.

Por un instante, el ojo de Shockwave brilló con intensidad, y luego, volvió a su calma habitual.

—Eres valiente, Wheeljack. Lo concedo. Pero la valentía sin lógica es inútil. Cuida tus pasos.

Antes de que Wheeljack pudiera responder, Shockwave salió de la sala, dejando al joven inventor con una mezcla de ira y preocupación.


Esa noche, Wheeljack regresó a su taller personal en las afueras de Iacon. Su mente estaba llena de preguntas. ¿Qué estaba tramando Shockwave? ¿Hasta dónde estaría dispuesto a llegar? Y lo más importante, ¿podría alguien detenerlo?

Encendió sus herramientas y comenzó a trabajar en un dispositivo que había diseñado para rastrear señales energéticas. Si podía acceder a las instalaciones restringidas de Shockwave, tal vez podría encontrar pruebas más contundentes de sus crímenes.

Mientras tanto, en su propio laboratorio, Shockwave se sumergía en su trabajo con renovada determinación. Había aprendido algo importante: Wheeljack era un obstáculo. Uno que no podía ignorar por mucho tiempo.

—La lógica dicta —murmuró para sí mismo mientras manipulaba una nueva chispa artificial— que las variables impredecibles deben ser eliminadas.

Las chispas del enfrentamiento entre ambos ya habían comenzado a encenderse. Era solo cuestión de tiempo antes de que la situación explotara.


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