Capítulo III
Trágame Tierra
POV Hermione
Era miércoles por la noche, faltaban dos días para que las otras escuelas llegaran y había pasado un día desde mi pequeña crisis de histeria por los anuncios del director.
Íbamos caminando sin dirección alguna por los pasillos del castillo, la forma en la que estábamos agrupados me hizo recordar al lunes en la noche, después de salir de la cena.
Flash Back
"Definitivamente tienen que estar dementes, una semana sin clases solo porque unas escuelas vienen de visita, que clase de chiste de mal gusto es esto, por Merlín como se les ocurre"
Vi como todos rodaban sus ojos en mi dirección, a pesar de saber que estaba siendo una sabelotodo molesta, ninguno de los chicos se atrevía a decir nada, bueno todos menos Ron.
"Hermione ya basta, tu eres el único ser en el planeta tierra, que se molesta por no tener clases, tómalo como unas vacaciones un poco más largas, solo que dentro del…"
"¿unas vacaciones Ronald? Que se supone que vamos a hacer con el masivo retraso que esto nos va a producir…"
Aparentemente Neville había sido el único valiente que se atrevía a intentar terminar una discusión entre Ron y yo, porque me corto a mitad de mi discurso.
"Son solo 5 días Hermione, además las primeras semanas nunca dan nada importante"
"Quizás no sean importantes para ti Neville, pero para mí sí lo son"
La discusión murió con mi último comentario, ellos no querían escucharme quejar y yo ciertamente, no estaba de ánimos como para decir palabras a oídos sordos.
Después de ignorar las miradas de desconcierto de mis compañeros quienes esperaban una pelea más ardua de mi parte, me centre en el pensamiento de que, a pesar de todo este podía ser un año normal.
Ya llevábamos dos días en el castillo y nada raro había ocurrido, ninguna serpiente gigante petrificando personas, ningún troll rondando por los alrededores y, gracias a Dios, ningún dementor u hombre lobo se encontraba cerca.
Creo que este año tenía grandes probabilidades de ser uno normal, no es que me quejara del reto que suponía el ser amiga de Harry, es solo que, un poco de normalidad no vendría mal.
Fin Flash Back
Cuando nos dimos cuenta, nos encontrábamos cerca de la torre de astronomía, tomando la decisión de ir para descansar un rato, comenzamos a subir las infinitas escaleras hasta el final de la torre.
Delante de mi iban Harry, Ron, Neville, Seamus, y Dean, mientras que junto a mi iba una distraída Ginny que ya se había tropezado con dos escalones por andar metida en sus pensamientos.
"¿Qué está mal Ginny?" no hubo respuesta.
"¿Ginny?" repetí un poco más fuerte.
Ok, algo no estaba bien, ya era la segunda vez que la llamaba y aun así ni volteaba a mirarme, esta vez la tome del brazo y repetí su nombre un poco más fuerte.
"ahhh por Merlín Hermione no me asustes así" dijo mientras daba un pequeño salto y llevaba una mano a su corazón.
"¿asustarte? Ginny, te llame tres veces seguidas además, casi te caes dos veces" dije mientras notaba su cara de sorpresa, al parecer ni cuenta se había dado "¿Qué ocurre Ginny?"
"Nada, solo pensaba en las escuelas que vendrán y eso, ¿Crees que vengan chicos guapos?" dijo con tono desganado.
¡Si claro! tú estás pensando en chicos extranjeros y yo soy mala estudiante, por Merlín Ginny, inventa algo un poco más creíble. En eso vi como su mirada se clavaba en Harry y esta se volvía oscura al escuchar sobre lo que hablaban los chicos.
Así que si estaba pensando en chicos, o más específicamente, en uno solo, con lentes, brillante ojos verdes y demasiado ciegos como para ver a la linda pelirroja que moría por él.
Decidí que sería mejor desviar el tema de conversación así que, con tono despreocupado dije "Ginny, de todas las cosas que podemos obtener de esta visita y tu solo piensas en los chicos guapos"
Ver como el semblante de Ginny cambiaba con mi comentario me alivio, a sus ojos había vuelto esa chispa juguetona y perversa que servía de antesala para una de sus bromas, bromas la mayoría del tiempo muy malas.
"¡Oye! No todas somos prodigios de la magia como tú, las simples brujas como yo, tenemos que conformarnos con ardientes chicos extranjeros que quieran consolarnos por no tener un IQ elevado" dijo mientras ponía una expresión de sufrimiento.
Puse los ojos en blanco gracias a ese comentario y Ginny replico con un "no pongas esa cara Hermione, sabes que es verdad, además ¿no te da ni un poquito de curiosidad de saber cómo serán?"
No iba a ser tan descarada de mentir diciendo que no tenía curiosidad, pero a diferencia de toda la población estudiantil de Hogwarts, mi curiosidad se inclinaba más a lo académico.
"está bien, admito que si me producen cierta curiosidad" dije, al momento Ginny coloco una sonrisa perversa pero, antes de que pudiera decir algo continué "pero, la diferencia es que, mi curiosidad es académica y la tuya, es carnal"
Ginny soltó una carcajada, cuando termino de reír me dijo "¿enserio? Bueno, no tiene nada de malo ser un poco carnal a veces, además, tienes que admitir que el cerebro no lo es todo"
Bufe ruidosamente ante ese comentario "¿el cerebro no lo es todo? ¿Acaso la belleza va a mantener a una familia?" apunte con lógica.
"existen los modelos" replico Ginny.
"si, existen los modelos pero ¿Qué pasa si un modelo no tiene los conocimientos para administrar su dinero y termina derrochándolo?" la vi pensar seriamente sobre la respuesta.
"¿terminaría pobre?" dijo como quien tantea si la respuesta en la indicada.
Asentí "exactamente Ginny, se queda pobre. De nada sirve tener belleza si no se tiene un poco de inteligencia, la belleza tarde o temprano se acaba mientras que la inteligencia aumenta con los años"
"¿Cuál es tu tipo de chico Hermione?" pregunto Ginny.
Esa pregunta hizo que dejara de caminar y quedara estática en medio del pasillo con expresión de sorpresa "¿a qué viene esa pregunta?"
"al hecho de que nunca te he escuchado decir que te guste alguien, ni siquiera algún famoso, solo tengo curiosidad de saber ¿Qué es lo que hace a un chico atractivo ante tus ojos?" dijo encogiéndose de hombros.
Volví a caminar, llegando finalmente a la torre de astronomía, los chicos fueron a sentarse para continuar con su plática mientras que Ginny y yo nos apoyamos en el barandal.
La brisa golpeaba mi rostro mientras pensaba en las palabras de Ginny, era cierto que ella nunca me había escuchado hablar sobre chicos, aunque eso no quería decir que nunca hubiese besado a uno, de hecho, el porqué ella no sabía nada de mi vida amorosa era porque, yo no quería que lo supiera.
No es que no confiara en ella, al contrario, yo no confiaba en mi misma, digamos que yo no había tomado buenas decisiones en lo que a chicos se refería, y no era algo de lo que me sentía orgullosa y Ginny siendo dos años menor que yo, podría malinterpretar lo que pudiera decirle.
Tratando de ser lo más sincera que pude le dije "nunca me he puesto a pensar sobre eso Ginny"
"mmm de acuerdo, dime ¿Qué es lo más importante para ti? Me refiero a que, si un chico te invitara a salir ¿Qué sería lo que te haría decirle que no?"
Esa sí que era una pregunta interesante, yo valoraba demasiado la inteligencia de una persona pero, incluso yo entendía que demasiada inteligencia era asfixiante.
También estaba la educación, pero no la educación académica, más bien la de los modales, por más que odiara admitirlo, la estricta educación en cuanto a etiqueta se refería, que mis abuelos habían exigido que tuviera, había hecho mella en mí, me negaba rotundamente a estar con una persona que no tuviese al menos los modales y la cortesía básica.
"bueno, creo que si un chico me invitara a salir, lo que me haría decirle que no sería, que no tuviese modales, el que no pudiese mantener una conversación sobre temas de cultura general y creo que… la higiene, no podría estar con alguien que apesta a zorrillo" esto último hizo a Ginny reír.
"ok, eso es un avance, ahora los aspectos físicos ¿Qué características debe tener un chico para parecerte atractivo?"
Mierda, esta si era un poco más complicada, yo no era del tipo que juzgaba a una persona por su físico, creo que de cierta forma el haber sido juzgada toda mi vida por el mío, me había hecho un poco reticente a juzgar por algo tan banal y superficial como el físico.
Aunque no negaba que tenia ciertos estándares básicos, el primero era que el chico en cuestión fuese más alto que yo o en su defecto, del mismo tamaño, el otro era que le gustara hacer deportes, teniendo en cuenta que yo odiaba todo lo que implicara ejercicios, tal vez teniendo un novio atlético, me animara a hacer algo con mi vida.
Y eso era todo, yo no tenía una preferencia como otras personas, había chicas que solo se fijaban en chicos con determinado color de cabello o de ojos, con una altura o un peso exacto, yo veía más allá de eso.
"no es tanto lo que hace un chico atractivo para mí Ginny, para mí la belleza es algo diferente para cada persona, por ejemplo Harry" dije mientras me volteaba para ver a los chicos "Harry es un chico simpático, no es ni alto ni bajo, con bonitos ojos, además de ser bien parecido"
"pero aun así, nada de eso lo convierte en atractivo para mí, debido a que es mi amigo, prácticamente un hermano, en cambio para ti, Harry si es atractivo" debido a mis últimas palabras Ginny se puso de un rojo brillante.
"la apariencia de una persona si influye en el enamoramiento, pero aun así, para mí no es un factor tan determinante como podrían serlo otras cosas" dije, respondiendo definitivamente la pregunta de Ginny.
"nunca lo había visto de esa manera" dijo Ginny mientras quitaba mechones de largo cabello pelirrojo de su rostro.
"creo que de cierta forma acabas de hacerme ver las cosas desde otra perspectiva, hasta hace un momento tenia definido mis estándares de belleza pero tú, pequeña sabelotodo me has hecho plantearme algunas cosas" dijo Ginny.
"me alegra que tu sesión de chismorreo sobre mi vida sentimental, te sirviera para algo" dije mientras comenzaba a reír al ver como las mejillas de Ginny se teñían de rojo por la vergüenza.
"¡Hey chicas!" escuchamos el grito de Dean "ya se está haciendo tarde, es mejor que bajemos"
"bueno, creo que lo mejor es irnos a dormir" dije mientras caminaba en dirección a las escaleras y tapaba un bostezo con mis manos "mañana será un día demasiado largo"
….
Entramos a la sala común y me despedí de los chicos, había sido un día muy largo y necesitaba dormir, le dije buenas noches a Ginny y entre en mi habitación, al entrar note como Lavender y Parvati seguían en la sala común así que podría relajarme con un baño e irme a la cama.
Entre en la ducha y mientras el agua caliente caía sobre mi cabello comencé a pensar en las preguntas de Ginny, ella había cuestionado casi todos los aspectos que uno juzga de una persona menos uno, el aspecto económico.
La historia y los libros te enseñaban que desde que el hombre existe, las sociedades se dividen en clases, clases normalmente regidas por la cantidad de dinero que se tiene en el banco.
De hecho, en muchas de las novelas románticas que mi madre leía, siempre había personajes que se dejaban llevar por la clase social, algunos eran hombres juzgando la fortuna de una mujer o, mujeres abandonando a su verdadero amor por que este no tenía una enorme fortuna.
Si me ponía a analizar si la clase social importaba para mí, la respuesta era un inmediato y rotundo no, pero, existía un factor que en algún momento jugaría en mi contra.
Mis padres, mis amados y extravagantes padres, tenían más dinero que tiempo de vida, y ese pequeñísimo detalle, siempre traía consecuencias. No es que me sintiera avergonzada de lo que mi familia había conseguido con esfuerzo y dedicación, al contrario, los admiraba por llegar a donde habían llegado.
Mi padre, John Granger es un exitoso hombre de negocios en el mundo muggle, es presidente del conjunto de 9 compañías que pertenecen a mi abuelo paterno, las cuales varían desde compañías de carga, inmobiliarias, joyerías, transporte, incluso uno que otro hotel.
Al ser único hijo, mi abuelo le dio las empresas al momento de su retiro, incluso en contra de varios de los inversionistas que conformaban la junta directiva de las empresas, ninguno confiaba en que un hombre, del carácter y la apariencia de mi padre, pudiera manejar tanta presión y fue allí donde todos se equivocaron.
Mi padre es el típico hombre que te encontrarías surfeando en Malibu, de ojos azules y con los cortos rizos dorados atados en un descuidado moño, con complexión atlética y de encantadora sonrisa.
Sin contar que posee una de las personalidades más excéntricas que vi en toda mi vida, no era extraño el verlo bailando danzas hindúes por la casa, o haciendo yoga en la oficina, incluso un día decidió cambiarse de religión, definitivamente todo lo contrario de lo que se espera de uno de los empresarios alemanes más ricos de Europa.
Aun así les había demostrado a todos que, no solo era apto para dirigir las empresas sino que también, las había hecho triplicar sus ingresos en un periodo bastante corto.
Luego se encontraba mi madre, Eva Granger de soltera Van Hassen, es la única hija de Sebastiam Van Hassen, el dueño de la mayor compañía de aviones comerciales de toda Austria.
Mamá había sido criada para convertirse en la sucesora del abuelo, pero lamentablemente, no le interesaba en lo absoluto el mundo empresarial en su defecto había decidido convertirse en doctora.
Después de graduarse y con la ayuda del abuelo, comenzó a hacer centros de ayuda para personas sin hogar, luego fundo una organización benéfica que ayuda a construir hogares, escuelas y a pagar la educación de niños huérfanos y de bajos recursos.
Mi madre era la persona más bondadosa, caritativa y torpe que existía, a pesar de su inteligencia, solía causar la primera impresión de ser la típica rubia tonta y frívola con extrema preocupación por que no se rompiera una de sus muy costosas uñas.
Hasta que la conocías, Dios, esa mujer sí que sabía utilizar el sarcasmo y los juegos de palabras para hacer saber a todos que ella tenía poder, y si que lo tenía, pero tenía la costumbre de arruinar sus momentos de triunfos con su innegable torpeza.
Tenía esta divertida tendencia de hablar de más, caerse, ser escandalosa, además de la poca vergüenza que tenía para hablar sobre el sexo, si bien esto se lo he agradecido en muchas ocasiones, pero en otras… bueno, digamos que me ha hecho poner como un farol en más de una oportunidad.
Con dos personas tan relajados con la vida, no fue una completa sorpresa el que aceptaran el que tenían una hija bruja, bueno, al principio hubo un par de inconvenientes… aunque, aun así me aceptaron como era y eso es algo que siempre les agradeceré.
Pero, lamentablemente no todo era color de rosas, el mundo se movía con dinero, dinero que a mis padres les sobraba y que muchas personas codiciaban, yo había luchado toda mi vida para ser vista como algo más que un montón de ceros en un banco y por ese motivo es que les había ocultado a todos en el mundo mágico, la posición económica de mis padres.
Bueno eso había estado oculto hasta hace unas semanas antes, justo antes de ir a la madriguera mis padres habían insistido en conocer a los señores Weasley, digamos que el condenado almuerzo había sido etiquetado en mis recuerdos como "trágame tierra"
Volví a la realidad cuando el agua fría comenzó a salir de la ducha, en este aspecto podía entender a Crookshanks y su odio eterno a bañarse, yo odiaba el agua fría, no importaba que fuese verano simplemente no la soportaba.
Me envolví en una toalla y rápidamente me vestí con un pijama de franela y pantaloncillos de color negro y me metí en la cama, acomodada entre las cálidas sábanas me perdí en los recuerdos del trágico almuerzo con los señores Weasley.
Mis padres, en un repentino ataque de curiosidad, me insistieron para conocer a los señores Weasley, me decían que me habían escuchado hablar tanto de ellos que, les parecía una falta de respeto el no conocerlos, aun más, cuando ellos me habían cuidado y recibido en su casa en más de una ocasión.
Aunque estaba segura que el repentino interés vino porque mi madre, después de nuestras vacaciones en Grecia se había dado cuenta que estaba creciendo y le trasmitió su preocupación a mi padre sobre yo quedándome dos semanas en una casa donde habían seis hombres, así que insistió en conocer a los señores Weasley para asegurarse de que estaría en buenas manos.
Ciertamente Arthur y Molly Weasley no estaba para nada molestos cuando recibió una carta de mis padres, en la cual los invitaban a un almuerzo en un restaurant muggle en Londres, ambos estaban curiosos de conocer a mis padres, sin mencionar que el señor Weasley parecía estar en las nubes por tener la oportunidad de ir al Londres muggle y poder hablar con dos de ellos.
Flash Back
Mis padres y yo nos encontrábamos en La Oxo Tower, uno de los rascacielos más conocidos en Londres esperando por los señores Weasley.
Me sentía sumamente incomoda, por más que había insistido en no ir a ese sitio en particular, ellos me insistieron en que debían causar una buena impresión, el problema era que, no sabía cómo se tomarían los señores Weasley el tener que subir ocho pisos para llegar al restaurant.
Aunque la pareja pelirroja llevaba casi media hora de retraso y no era difícil darse cuenta de la ansiedad de mis padres por este hecho, papá jugaba con su teléfono celular desde hace 10 minutos, mientras que mamá llevaba más de 15 minutos mordiendo sin descanso, la uña azul marino de su dedo meñique.
Mi padre exploto luego de revisar la hora como por quinta vez en dos minutos "Nos plantaron" grito mientras dejaba caer el teléfono.
Mi madre y yo rebotamos en nuestros asientos debido al grito y está en un intento de arreglarlo dijo en tono conciliador "seguro les cuesta encontrar la dirección cariño"
"podrían haber llamado ¿no crees?"
"No tienen teléfono papá" estaba cansada de remarcar ese hecho "quizás si hubiesen aceptado ir a un lugar más céntrico…"
"este sitio es muy famoso en Londres calabacita, todo el mundo sabe cómo llegar" mi padre me hablaba como si me costara entender sus palabras.
"quizás para la gente que vive en Londres" puse los ojos en blanco.
"esos ojos jovencita" advirtió mi madre, ella odiaba que pusiera los ojos en blanco, cosa que hacía más a menudo de lo que me gustara admitir.
"debimos hacer esto en casa" dije obstinadamente.
"a ver ¿y eso por qué? Yo creo que estamos perfectamente bien aquí" papá cruzo los en posición de guerra.
"¿Por qué?" ya no podía contener la irritación en mi voz "quizás para que nadie nos mirase extraño porque trajiste sandalias y bermudas a un lugar a donde se viene en traje y corbata"
Mi padre abrió la boca con indignación y busco con la mirada ayuda de mi madre, a lo que esta solo se encogió de hombros y dijo un "Nini tiene razón cariño"
Esto hizo que se enfurruñara aun más e hiciera un mohín mientras murmuraba "yo solo quería venir cómodo"
"ibas a un almuerzo no a una playa papá" mantener este tipo de conversaciones con ellos era agotador.
Finalmente los Weasley llegaron; al verlos comprendí que la únicas en desacuerdo al estilo, éramos mi madre y yo, vestidos de manera chistosa, en un intento de parecer muggles, era más que claro que los pantalones floreados de Arthur y la extraña falda pantalón de Molly no hacían más que llamar la atención.
Sentados los cinco en la mesa, era un espectáculo digno de ver por el que estaba segura, muchos pagarían por ver, mamá y Molly intentaban mantener una conversación seria, sobre la seguridad al preparar tartas de manzana, lo cual era lo más absurdo del mundo puesto que, Eva Van Hassen Granger nunca y repito NUNCA en sus 37 años de vida había entrado en una cocina.
Y papá intentaba explicarle los beneficios del yoga en la oficina al señor Weasley, aunque era más que obvio que Arthur no tenía ni la mas mínima idea de que era el yoga y estaba ciertamente, más interesado en el funcionamiento del teléfono celular con el que mi padre había vuelto a jugar.
Aproveche el momento de parecer pintada en la pared, para perderme en la fabulosa vista del Támesis que me ofrecían los ventanales que rodeaban el lugar.
Justo cuando comenzaba a relajarme, escuche como una estridente voz, que lastimosamente conocía muy bien, gritaba el nombre de mi madre con fingida alegría.
Eran Ethan Piper y su insoportable prole. Ethan era uno de los socios más importantes (y mañosos) de mi padre, la que había gritado como posesa era Bianca, su muy plástica y falsa esposa y detrás de ambos, con su típica expresión de estar oliendo algo en mal estado venia Alison, única hija de la pareja y el equivalente muggle de Draco Malfoy.
"John, Eva" dijo Ethan con su falso acento británico mientras saludaba a mis padres, luego se volteo hacía mi "y la adorable Hermione, que gusto encontrarlos aquí, justo estaba diciéndole a Bianca, lo extraño que era el no verlos por la ciudad, supongo que estaban de vacaciones"
Creo que en mi descripción de Ethan se me había olvidado nombrar asquerosamente cínico. El no se había jodidamente atrevido a llamarme adorable, el hombre no tenía derecho alguno de siquiera dirigirme la palabra, al menos no después haberle dicho a todos los socios de mi padre que yo era la chica más problemática que existía y que esa era la razón por la que me habían recluido en una institución en el extranjero, además de compararme con la foto de ornitorrinco y decir que no encontraba diferencia alguna.
Supongo que mi cara de molestia ante la presencia de los Piper fue demasiado obvia, la patada que mi madre me mando por debajo de la mesa era claramente una pista de eso.
Estaba preparándome para soltar uno de mis siempre ácidos comentarios cuando recibí una mirada de advertencia de mi madre, con el claro mensaje ¨ni siquiera lo pienses¨ al ver frustrado mi intento de correr a las sabandijas, lo único que me quedo fue poner la falsa sonrisa, cortesía de la abuela Granger.
"efectivamente Ethan, venimos llegando de Grecia, y déjame decirte que es un destino turístico de lo más exquisito, deberías probar e ir un día de estos" dijo mi padre.
"¡oh John!, no podrías haber elegido una palabra más acertada para describir ese paraíso, estoy segura que, Bianca y Alison adorarían Grecia" dijo mi madre.
Comprendía el que mis padres estuviesen intentando ser amables pero, ahora mismo quería brincar sobre la mesa y matarlos, ellos podía entablar una falsa y superficial conversación con los Piper en cualquier momento, pero no, ellos justo tenían que elegir el momento exacto en donde tenían a dos magos en la misma mesa que ellos.
Sin siquiera considerar las posibles repercusiones de sus actos, papá invito a los Piper a sentarse con nosotros, y estos ni cortos ni perezosos, se sentaron en menos de un segundo.
Para mi completa desgracia y desesperación, la versión de Malfoy en mujer quedo junto a mí, y conociéndola como la conocía, la pequeña arpía no tardaría en soltar su veneno.
"parece que la única en disfrutar del viaje fue Hermione" por Merlín, no habían pasado ni dos minutos.
"¿y eso porque lo dices Alison?" pregunto mi madre, mientras toda la mesa seguía expectante de lo que iba a decir.
"porque parece que te hubieses comido todo el país, diría que te falta poco para rodar" escuche las exclamaciones asombro de mi madre y Bianca, la de sorpresa de mi padre, indignación de los Weasley y la mal disimulada risa del padre de la pequeña arpía.
"no todas tenemos la habilidad de lucir como anoréxicas teñidas Alison" replique con voz melosa.
La expresión en los rostros de todos no tenía precio, los Weasley y mi padre trataban de contener la risa, mi madre y Bianca solo atinaron a enterrar los dedos en sus rubios cabellos, mientras que Alison y su padre solo boqueaban como pececillos fuera del agua.
"mi cabello es tan natural como el de ella" Alison apuntaba al rojizo cabello de Molly.
"pero yo no me tiño" soltó Molly con inocencia.
Ese comentario pareció indignar aun más a Alison, el comentario que cargado de odio que estaba a punto de soltar fue detenido por una llamada al teléfono de su padre.
Cuando Ethan dijo las palabras "voy en camino" fue como escuchar un coro de ángeles, no pasaron ni cinco minutos cuando los Malfoy, perdón, los Piper se retiraban de la mesa y del restaurant.
La típica inocencia del señor Weasley hizo que el comentario que dijese a continuación, sonara como lo más gracioso que había escuchado en mucho tiempo.
"las apariencias sí que engañan ¿no crees John?"
Mi padre miro confundido al señor Weasley por unos segundos antes de preguntar "¿a qué te refieres Arthur?"
"esa chica lucia bastante tierna, bueno, hasta que abrió la boca"
La mesa quedo en completo silencio por aproximadamente un segundo antes de que yo estallara en carcajadas, mi reacción provoco que todos me vieran fijamente.
"nunca nadie lo había dicho mejor señor Weasley" comente entre risas, sosteniendo mi estomago que comenzaba a doler por lo chistoso de la situación.
Al momento de llegar el postre, el ambiente en la mesa había mejorado considerablemente, ambas parejas se encontraban charlando amenamente hasta que Arthur toco el tema del trabajo.
El pelirrojo parecía más que curioso en saber, cual era la profesión de mi padre, al momento de recibir la cara de sorpresa de papá supe que mi pequeño secreto, estaba a tan solo segundos de ser descubierto.
Ninguno de mis padres sabía que yo ocultaba mi vida familiar, para los Weasley y toda la comunidad mágica, yo era la hija sabelotodo de dos muggles.
Tampoco es que le hubiese mentido a todos, simplemente evitaba hablar del tema y cuando se volvía inevitable el no hablar de mi vida, solo contaba parte de la verdad.
Luego de que la sorpresa inicial pasara, mis padres, comenzaron a hablar sobre sus trabajos, a medida que iban nombrando las empresas, las obras de caridad y el estilo de vida, las caras de los pelirrojos iba tomando expresiones de diferentes grados de incredulidad.
20 minutos después, mis padres me miraban con su típica cara de "tenemos que hablar", Molly y Arthur seguían intentando procesar toda la información y yo solo quería que la tierra me tragara.
Fin del Flash Back
Puse los ojos en blanco al recordar la desastrosa bienvenida que me dieron los Weasley dos días después del almuerzo y como Percy había sido el único con la indiscreción suficiente para mencionar mi pequeña mentira piadosa, recibiendo por su indiscreción un regaño enorme de su madre.
En ese momento escuche la voz de Lavender acercándose al cuarto, no tenía ganas de ser cuestionada por ella así que, cerré las cortinas de mi cama y deje que el cansancio hiciera efecto, logrando que el sueño llegara sin demora a mí.
