Capitulo V
La Gran Entrada
Hermione POV
El sol estaba próximo a ocultarse y podía vislumbrarse los suaves y cálidos tonos naranjas y rojizos que el cielo tenía en ese momento, un perfecto atardecer de otoño.
No era el primero de esos que veía durante esta semana, todos los días desde que llego a Hogwarts había estado viniendo a su pequeño escondite para ver las puestas de sol.
Desde niña había amado las puestas de sol, tan similares y diferentes al mismo tiempo, pero siempre provocando el mismo sentimiento en mi, melancolía, paz y esa sensación cálida de llegar a casa después de años sin ir.
Sus ojos habían presenciado tantos atardeceres, en tantos lugares diferentes, pero ninguno había estado ni cerca de compararse con este; en mi primer año, lo único que logro un acercamiento más estrecho con mi lado mágico, fue de hecho, el primer atardecer de finales de otoño que vi.
Lo más curioso del asunto era que, mi época favorita era el invierno, mientras que el otoño representaba el principio del fin, te avisaba que el año estaba por terminar, el invierno era recordar mi hogar, las nevadas montañas que rodeaban el lugar donde nací, los interminables días de jugar en la nieve, el chocolate caliente y el colorido ambiente navideño de la ciudad.
Una suave brisa movió sus rizos sacándola de sus pensamientos, bajo la vista hacia el libro que había estado leyendo, era una novela muggle que su madre le había dado hace unas semanas - para llenar tu vida de romance – eso era lo que había dicho al entregarle el libro.
Su madre era una romántica sin remedio, creía en los felices para siempre y en todo el asunto del caballo y el príncipe y, en cierta forma, ella había encontrado a su príncipe, quizás no tenía un castillo pero si un enorme pent house, donde eran empalagosamente felices.
Amaba a sus padres y sabia que su madre intentaba con todas esas novelas, que ella se abriera no solo a la posibilidad de un novio, si no a la de ser mas femenina, pero ella era sincera y sabia que el caso de amor eterno y felicidad de sus padres era especial, no era algo que se encontraba en cada esquina.
Yo solía bromear con mamá sobre eso, le decía – crecer con una relación como la de ustedes me arruino mi futura vida sentimental- un amor así construía grandes expectativas en una chica porque, cuando sabes que un amor así puede existir, te niegas a la posibilidad de recibir menos.
De repente escuche un extraño ruido, era como un ruido de succión, al buscar el lugar de donde provenía dicho ruido, me di cuenta de que provenía del lago; sin aviso, algo comenzó a romper la superficie del lago.
Asustada me levante rápidamente, no comprendía que sucedía, hasta que comenzaron a emerger lo que parecían ser partes de un barco. Cuando este estuvo completamente fuera del agua, observe sorprendida al exquisitamente elaborado y antiguo barco que se dirigía hacia la costa.
Fue justo en ese momento que su mente registró que día era, hoy llegaban las dos escuelas que participarían en el torneo y si su memoria y la biblioteca no le fallaban, ese barco pertenecía al Instituto Durmstrang, la misteriosa escuela que destacaba en magia oscura y de la cual nadie ajeno a ella sabia su exacta ubicación.
Cuando vio como la cubierta del barco comenzaba a llenarse de personas, decidió levantarse, tomo su libro y después de sacudir sus jeans se encamino hacia la entrada del castillo dejando atrás al enorme barco, sus tripulantes y la puesta de sol perfecta.
…
Me encontraba sentada en el Gran Comedor, Ginny estaba frente a mí tratando de seguir la apresurada conversación de Lavender y Parvati, ambas se notaban más que emocionadas por la llegada de los nuevos estudiantes.
Junto a mi estaban Harry y Angelina, y junto a Ginny estaban Ron y los gemelos; todo el comedor parecía vibrar con expectativa y curiosidad, al venir de camino, vi un carruaje que era guiado por seres alados, también vi desembarcar a los tripulantes del barco de Durmstrang.
Así que, yo también me encontraba un poco curiosa, las dos escuelas poseían historiales que las precedían, yo no era del tipo que juzgaba a un libro por su portada pero, no podía negar estar ansiosa por la reputación de estos chicos.
Con cada minuto que pasaba, las emociones se calentaban más y más, los chicos demostraban estar a punto de un colapso nervioso debido al hambre, Ginny me había comentado que antes de venir, estaban jugando un partido de quidditch por lo que ellos debían estar mas hambrientos que yo, quien solo me senté a leer por horas.
Como si pudiese leer la mente de los chicos, el primero en explotar de exasperación fue Ron, a este le siguieron los gemelos, Ginny y por ultimo Harry.
"¿Que se supone que esperan, donde esta mi comida? " Ron parecía a punto de atacar a alguien con el tenedor.
"No eres el único con hambre Roninsky" dijo George "ni el único que se hace esa pregunta" termino Fred.
"¿Cuánto más van a hacernos esperar?" gritaba Ginny con tono molesto.
Luego observe a Harry y vi en su ojos la duda de si decir algo o no, sabia el porqué de su actitud, no por nada era mi mejor amigo, finalmente dijo "seguro ya no tardan" con tono deprimente.
Cuando estaba a punto de abrir la boca para pedir paz y paciencia a la familia de pelirrojos, fui silenciada junto a todos por la voz del director quien había comenzado a hablar antes de dar inicio al banquete.
"Buenas noches estimados alumnos y profesores, me complace anunciarles que nuestros esperados invitados han llegado, estamos reunidos aquí para traer de regreso un ancestral torneo del cual saldrá gana…" el director había parado de hablar cuando Filch, vestido con lo que para el seria una túnica de gala que se veía tan vieja como el sombrero seleccionador, entro corriendo entre las mesas, llego hasta el director y este, entre susurros le había dado una orden que lo llevaría a correr devuelta hasta las puertas.
Con una mirada divertida al ver la confusión en la cara de todos, Dumbledore retomo sus palabras " Creo que lo mejor será continuar, ahora por favor denles un calurosa bienvenida a las encantadoras señoritas de la academia Beauxbatons y su directora Madame Maxime "
La puerta se abrió y dio paso a un grupo de chicas, aproximadamente de 17 años, vestidas con unas delicadas túnicas azul claro, con pequeños sombreritos y zapatillas de tacón medio de un azul más oscuro.
Estas chicas eran el claro ejemplo de todo lo que se comentaba sobre su escuela, se veían refinadas, delicadas, poseían la gracia y la elegancia que Hermione sabia, solo las rigurosas clases de etiqueta lograrían crear.
Entraron en una especie de elegante y ligero trote –aunque esto fuese prácticamente imposible- que lograba dar la ilusión de que flotaban, detrás de ellas venia una enorme mujer, hermosa y refinada quien debía ser su directora.
Al llegar al final del comedor las chicas abrieron sus manos y al menos una docena de delicadas mariposas amarillas salieron de ellas, la vista de Hermione cambio de dirección cuando escucho un suspiro colectivo, al mirar a los chicos, todos parecían estar hipnotizados por haber visto la cosa más hermosa del mundo.
Mientras que todas las chicas tenían la expresión facial de estar oliendo algo en mal estado, no era muy complicado adivinar el porqué de esto, a ninguna chica le gusta la competencia y las francesas eran, en definitiva, rivales difíciles de igualar.
Volviendo su vista a Dumbledore escucho la presentación de los otros estudiantes "Ahora recibamos a nuestros amigos del norte, demos un fuerte aplauso para los orgullosos hijos de Durmstrang y a su director, Igor Karkaroff"
En esta ocasión la puerta volvió a abrirse, solo que mas ruidosamente y por ella entraron dos filas de al menos 9 chicos cada una, todos iban enfundados en un ajustado uniforme rojo oscuro, botas de combate y con varita en mano.
Mientras avanzaban por el pasillo, me recordaban a los escuadrones militares de las películas, todos marchaban al unísono, con expresiones serias y más de uno iba rapado; con cada tres pasos que daban, levantaban sus varitas y formaban figuras de fuego mágico.
Detrás venían el director y dos chicos mas junto a él, los tres venían enfundados con pesados abrigos de piel y con expresiones aun más hoscas que la del resto.
Mientras recorrían el pasillo, se comenzaron a oír murmullos, tanto de los estudiantes de Hogwarts como de las recién llegadas francesas, todos decían lo mismo "Viktor Krum" este no se inmuto por los suspiros de las chicas ni la admiración de los chicos, solo continuo caminando hasta unirse a sus compañeros.
"¡Por Merlín, es Viktor Krum!" estaba segura que los ojos de Ron brillaban mientras observaba al búlgaro "No puedo creerlo Harry, de verdad es él y esta tan cerca de nosotros" Ron parecía a punto de un desmayo, ese chico debía calmar sus nervios si quería que su rostro dejara de ponerse purpura.
"Respira Ronald ese de allí es solo un chico "después de tomar aire me miro indignado.
"¿Solo un chico Hermione?" el anterior rostro purpura había regresado "Ese es el mejor buscador del mundo, es el más rápido además, está aquí, justo aquí, en Hogwarts"
"claro Hermione ¿Cómo te atreves a insultar al amor platónico de Roninsky?" dijo George con una sonrisa ladeada.
No pude aguantar el impulso frenético de reírme, a mi risa le siguieron la de casi todo Gryffindor, la cara de Ron pasaba del purpura de la ira al rojo de la vergüenza.
Ron tenía intenciones de replicar hasta que vio como la comida comenzaba a aparecer por toda la mesa; los chistes e insinuaciones continuaron pero en menor cantidad, todos habíamos esperado demasiado para la comida pero todos seguían demasiado impresionados con Viktor Krum como para dejar pasar el tema.
…
Luego de que la cena terminara, el profesor Dumbledore decidió continuar con su anterior discurso "¡Gloria eterna! Eso es lo que le espera al ganador del torneo de los tres magos" mientras el director hablaba, un grupo de hombres entro cargando una ornamentada caja dorada, dicha caja fue dejada a un lado de Dumbledore y este, con un golpe de varita, la hizo abrirse.
Lentamente un cáliz se dejaba ver, al final comenzó a desprender una luz azulada de su interior "este es el cáliz de fuego, todo aquel que desea participar en el torneo, deberá poner su nombre y el de su escuela en pedazo de pergamino y arrojarlo al interior del cáliz"
Dumbledore fue bajando los escalones y se detuvo a observar a todos los alumnos con expresión seria "pero, le recomiendo a cualquiera que desee arrojar su nombre que lo medite muy bien, este torneo está planeado para llevarlos al límite, tendrán que enfrentar tres pruebas, en extremo riesgosas y una vez seleccionados, estarán solos"
Después de terminar con su discurso, el profesor Dumbledore dio la orden de retirarnos a nuestras habitaciones, Harry, Ron y yo íbamos saliendo cuando sin querer chocamos con el director Karkaroff.
"tengan más cuidado moco…" el director Karkaroff comenzó a palidecer velozmente, cuando trate de enfocar a donde iba dirigida su mirada, me di cuenta que esta se encontraba fija en Harry.
Los estudiantes de Durmstrang, quienes se encontraban detrás de su director, comenzaron a murmurar sobre Harry y uno de ellos dijo en voz alta "miren es Harry Potter"
El momento era bastante tenso, pero lo fue aún más cuando de improviso llego el profesor Moody, y si en algún momento creí que una persona no podría ponerse en un estado de miedo total, pues me equivoque puesto que Karkaroff había pasado de pálido ha aterrado en segundos.
Ambos compartieron miradas y comentarios nada amables hasta que Karkaroff comenzó a caminar, ordenándole a sus estudiantes que lo siguieran y uno a uno fueron saliendo del comedor, no sin antes mirar detenidamente a Harry.
Pero cuando cierto chico de ojos oscuros iba a salir, su mirada no se dirigió a Harry, se dirigió hacia mí, esto me sorprendió sobremanera, de hecho voltee disimuladamente para ver si su mirada estaba posada en alguien detrás de mí, pero no.
Era a mí a quien miraba, y lo hacía con la mirada más intensa y profunda que vi en mi vida, este contacto fue roto por dos chicos que comenzaron a hablar con él.
Mire de reojo a Ron y a Harry para saber si se habían dado cuenta de lo que acababa de ocurrir pero, estos parecían demasiado ocupados viendo a las francesas como para siquiera notar mi existencia.
Cuando finalmente los búlgaros terminaron de salir del comedor, fue cuando los chicos y yo pudimos salir, pero cuando estábamos a punto de cruzar por el pasillo que llevaba a las escaleras, Krum volteo a verme y detrás de él, sus amigos.
