Capitulo XIV

Comprando sonrisas

Viktor POV

El día comenzaba bastante ajetreado para cierto búlgaro, Viktor llevaba lo que parecía una eternidad corriendo por el borde del lago, Karkaroff lo había levantado antes de que saliera el sol y le había ordenado correr hasta que las clases iniciaran.

Afortunadamente, su alocado club de fans no se había percatado aun de su presencia en el lago, lo cual le proporcionaba un poco más de tranquilidad en su entrenamiento matutino.

En una de las tantas vueltas que estaba dando, vio algo que en las anteriores no se encontraba allí, o mejor dicho, a alguien. Cierta castaña de rizos rebeldes, se encontraba gritando por todo el lago, se veía de mal humor y, lo que más llamo su atención fue el hecho de que aun tenía puesta su pijama.

Al irme acercando más a ella, logre escuchar lo que ella gritaba, aunque no tuviese ni la más mínima idea de que significara una palabra tan extraña como Crookshanks, pero mis conocimientos de su idioma no eran muy amplios así que…

"¡Crookshanks! ¿Dónde estás?" Hermione estaba dándome la espalda al momento de yo acercarme, por lo que no pude evitar recorrerla con la mirada.

Llevaba un short bastante corto de color negro, lo cual dejaba a la vista esas increíbles piernas blancas, me negué rotundamente a mirar su trasero porque, de ser así, era probable que no pudiese contener a mis hormonas, utilizaba una sudadera roja, una talla más grande de lo que debería y el salvaje cabello estaba amarrado en un desordenado moño.

"Hola Herm-own-ninny" lo siguiente que escuche fue un grito de sorpresa, al voltear, sus ojos buscaron frenéticamente el origen de esas palabras, mientras que yo me quedaba sin aliento al verla.

El desordenado moño en el que se encontraba su cabello, dejaba sueltos muchos de sus rizos, estos rozaban su rostro de la manera más dulce que pudiese existir, había uno en particular que estaba rozándole los labios, esos labios tan…

"¡Merlín Viktor! No me asustes de esas manera" Hermione hablaba como si hubiese corrido un maratón y colocaba su mano en el pecho, como un gesto de sorpresa.

Cuando deje de mirarle los labios y busque su mirada, lo que esta me devolvía me dejo más que complacido; desde hace bastante tiempo que mi camiseta había pasado a mejor vida, por lo tanto, mi pecho se encontraba al descubierto.

Hermione estaba dándole una mirada apreciativa a mi pecho, cuando se dio percato que yo me había dado cuenta de lo que hacía, rápidamente aparto la mirada y un rojo intenso cubrió la totalidad de su rostro, ¡joder! Esa chica era perfecta.

En un intento de salir de la obvia vergüenza en la que se encontraba, comenzó a balbucear, aunque eso lo único que hacía era que el sonrojo creciera, igual que mi humor.

Luego de unos minutos me apiade de ella y corte sus intentos de hablar "¿Qué hacer a estas horas por aquí?" pregunte, y la verdad es que me encontraba realmente curioso.

Repentinamente vi el enojo regresar a sus facciones y me pregunte si había dicho algo que la ofendiera "es una larga historia pero, en general, trato de buscar a mi gato" cada palabra se encontraba cargada de molestia.

"¿Por qué buscar gato en pijama a esta hora?" dije luchando por encontrar las palabras correctas.

"digamos que mi habitación se convirtió en un campo de batalla y mis compañeras terminaron pagándola con Crookshanks"

Así que la palabra complicada era el nombre de su gato, aunque seguía sin entender muy bien que pasaba me ofrecí a ayudarla a buscar a su mascota, a lo que ella asintió y me agradeció.

"Por cierto, ¿Qué es lo que tú haces aquí a estas horas y…-me recorrió de pies a cabeza- vestido así?" pregunto Hermione mientras caminábamos por la orilla del lago.

"entrenar para torneo" respondí "¿Qué pasar con tus compañeras?" pregunte curioso.

"los ánimos en mi casa no están muy buenos últimamente, con lo que paso con Harry y el torneo, al final deje mal paradas a mis compañeras delante de todos y, me declararon la guerra" mientras Hermione hablaba, note como su mirada perdía brillo, y el enojo por quien sea que la hiciera sentir mal, me invadió.

"si servir de algo, yo no creer que Potter poner su nombre, el chico lucir asustado cuando entrar en la habitación con nosotros" dije, en un intento de quitarle esa aura de tristeza que la rodeaba.

Sus facciones se relajaron y una amplia sonrisa apareció en su rostro "Gracias Viktor, es bueno saber que no todos creen que lo hizo"

Me dije a mi mismo que ese era el momento perfecto para preguntarle lo que el nerviosismo no me dejo hacer el día de la biblioteca, sostuve su mano delicadamente y cuando ella volteo sorprendida, y yo me disponía a preguntarle, fui interrumpido por un maullido.

Al bajar la mirada, una enorme bola de pelos naranja con cara aplastada se encontraba viéndonos, mejor dicho, viéndome a mí, fijamente, con una intensidad de la que un animal no debería ser capaz, sin previo aviso la bola de pelos comenzó a pasearse entre mis piernas y a restregarse a ellas.

"¡oh Viktor! Encontraste a Crookshanks" dijo Hermione alegre y con emoción agrego "y le agradas, eso es todo un milagro"

¿Eso era el gato de Hermione? Pensé que se trataba de alguna especie de ardilla mutante o algo así y ¿Qué quería decir con lo de, es un milagro que le agrades? Sin darme tiempo a preguntar, Hermione tomo al gato de una de mis piernas y lo arrullo contra su pecho.

"gracias por encontrarlo Viktor"

"De hecho, creo que el encontrarnos a nosotros" el gato comenzó a maullar y Hermione comento que debía tener hambre y que lo mejor era regresar a su habitación.

No podía creerlo, el gato le había arruinado su oportunidad de pedirle una cita, y ahora veía como Hermione se daba media vuelta y emprendía el camino hasta el castillo.

Piensa rápido Viktor, me dije "¡Herm-own-ninny esperar!" grite, la vi detenerse mientras yo me maldecía internamente, ¿lo mejor que se me ocurrió fue gritarle? Y peor aún, gritarle el nombre mal pronunciado, yo tenía que ser idiota.

"¿Qué ocurre Viktor?" pregunto suavemente, mientras caminaba en mi dirección.

"yo…" no es momento para nerviosismos Krum, pregúntale y ya "¿poder verte de nuevo?" la vi mirarme con confusión, ¿Qué se supone que dije?

"¿verme de nuevo? Estas viéndome ahora Viktor" respondió con simpleza.

"no ver de mirarte, ver de salir" cada vez que intentaba arreglar mis palabras, termina empeorando todo, Hermione me miraba de forma extraña.

"¿estás intentando pedirme una cita?" pregunto con evidente humor en su voz, la palabra que no lograba encontrar era cita, penosamente asentí y ella solo sonrió de la manera más dulce.

"esta noche voy a estar en la biblioteca en el mismo lugar que la otra vez, si no te molesta acompañarme, eres más que bienvenido a unírteme" mientras decía esto, su rostro iba tiñéndose de un bonito tono rosado.

Hermione retomo el camino hasta el castillo, sin siquiera darme la oportunidad de responder, cuando la vi alejarse lo suficiente de mí, deje que la felicidad que me embargaba saliera a flote, en forma de una deslumbrante sonrisa.

…..

Asen y yo nos encontrábamos en el gran comedor, cuando Lorenzo llego rebosante de felicidad, sin perder tiempo nos ubico y se sentó delante de nosotros, curiosamente Hermione entro detrás de él y se ubico en la mesa de los leones.

"a que no adivinan con quien tengo clases de encantamientos" fue lo primero que dijo Lorenzo al aterrizar en la mesa.

"¿alguna francesa dispuesta?" pregunto socarronamente Asen, a lo que todos rodamos los ojos con exasperación.

"ya te lo he dicho Asen, el que tú seas una zorra no quiere decir que todos lo seamos" dijo Lorenzo.

"Antes de que comiencen con otra de sus discusiones sin fin, podrías decirnos ¿quién es tu compañero?" intervine, en pos de evitar una guerra durante el almuerzo.

"¿Quién dijo que es un él?" Lorenzo sonreía de forma traviesa, lo cual nos hacia ponernos a la defensiva, detrás de esa sonrisa siempre venia algo peligroso.

"digamos que cierta chica de Gryffindor, como de 1.70 y rebelde cabello castaño, comparte escritorio conmigo en encantamientos y, he de decir que es muy buena en ellos" ahora Lorenzo me miraba fijamente, provocando que Asen hiciera lo mismo, pero este con los ojos abiertos por la sorpresa.

"¿ves clases con la futura madre de los bebes Krum?" grito Asen, lo que hizo que todo el puto comedor volteara a vernos, por suerte lo dijo en búlgaro, por lo cual fueron pocos los que entendieron que fue lo que dijo, aunque eso no disminuyo la vergüenza y el instinto asesino que sentí.

Inmediatamente golpee al rubio para que cerrara la boca, Lorenzo se partía de risa y mis compañeros de Durmstrang me veían con los ojos como platos y buscaban, nada discretamente, a la dueña de tal titulo.

"definitivamente, tu estupidez alcanza límites insospechados Poliakoff" masculle con rabia, mientras enterraba la cabeza cada vez más en la mesa, me negaba a ver a Hermione y mucho menos a mis compañeros.

"dejando de lado las indiscreciones de mi no tan querido primo, la respuesta a tu pregunta es si Asen, veo clases con la chica de Viktor" respondió Lorenzo en voz baja.

"escúchenme bien par de idiotas, Herm-own-ninny no es mi novia, además ¿tú no ves encantamientos avanzados?" dije de forma seria, aunque mi patética pronunciación de su nombre, era capaz de restarle seriedad a cualquier cosa.

"Aún Viktor, no es tu novia aún y ¿Qué te dije sobre no decir su nombre?" replicaba Lorenzo de forma tajante "y es cierto que veo clases avanzadas pero, puedo asegurar que tu chica es una pequeña sabelotodo"

"por suerte la chica es más bonita que su nombre" dijo Asen.

"ese no es su nombre, ese es la versión mal pronunciada de Viktor, su nombre es Hermione" puntualizo Lorenzo.

A todas estas, yo seguía preguntándome ¿qué demonios seguía haciendo yo aquí? Podía ver los ojos de Hermione fijos en nosotros, pero la mirada más intensa iba dirigida a Asen, cualquiera pensaría que ella entendió lo que habían dicho pero, eso era imposible… ¿o no? ¿Hermione hablaría búlgaro?

Descarte esa idea rápidamente, ella no podía, ella no debía hablar búlgaro, si lo hacía eso significaría que habría comprendido todo lo que los chicos habían dicho, y la vez cerca del lago, además era imposible, de hablarlo ella le habría dicho ¿cierto?

….

Estaba frente a una de las puertas del barco, tenía que hacer esto, por más que intentara retrasarlo, no podía ni quería ignorar lo que ocurría, las cosas se estaban saliendo de mis manos y no pensaba perder a mi familia, así que toque la puerta.

Unos segundos más tarde se escucho un "adelante" al momento de abrir la puerta, no sabía si hacerlo o no, este era el momento de hablar, de poner las cartas sobre la mesa y si algo fallaba… no lo pensé más y entre.

"Viktor" dijo de forma sorprendida, venia saliendo del baño a medio vestir "¿Qué haces aquí?"

"eres mi mejor amigo, me conoces y sabes que esta conversación la tendríamos tarde o temprano" le aclare mientras entraba al camarote y cerraba la puerta detrás de mí.

"creí que todo estaba dicho" dijo mientras rebuscaba entre sus cosas algo para ponerse.

"No, tu hablaste, sacaste conclusiones y te fuiste, todo esto sin darme tiempo para hablar" reclame de forma severa pero calmada, no trataba de comenzar una discusión, solo quería hablar.

"¿Qué quieres Viktor?" pregunto Valentín de manera cansada.

"queremos a nuestro amigo de vuelta" se escucho una tercera voz en la habitación, sorprendidos, volteamos y vimos a Lorenzo y a Asen en la puerta.

"si hermano, supéralo y deja el drama" todos rodamos los ojos ante el comentario de Asen, un poco rudo pero, así era él.

"les mentí, además, ustedes no entienden lo que yo vi…"

"ni tu entiendes lo que viste Vólkov" puntualizo Asen "Joder hombre, viste caos, desastre y a un muerto pero, ¿viste a Viktor muerto?" Asen estaba siendo cínico y todos sabíamos que eso no ayudaría en nada, pero los genes Poliakoff podían más que su sentido común.

"No, pero…" Valentín balbuceaba y trataba de justificarse, siendo cortado por Asen.

"¿viste a alguno de nosotros muerto? Dime Valentín ¿viste a alguien más que a Lorenzo sujetando a la chica?" Asen arrinconaba a Valentín mientras hablaba, los fríos ojos de Asen se clavaban en los grisáceos de Valentín, mientras Lorenzo y yo mirábamos la escena con cautela.

"¡NO!" exploto Valentín "¿Qué quieres que te diga Poliakoff? ¿Qué sé perfectamente lo que va a pasar? Pues no, no lo sé, mis visiones no son exactas" para este punto, no me sorprendía la explosión de mi mejor amigo, el no solía tomarse muy bien el ser acorralado "pero, si hay algo que les puedo asegurar a todos es que, algo malo va a pasar en este lugar y no importa cuántas visiones tenga, no podremos evitarlo"

Si era honesto conmigo mismo, yo no había creído mucho en las palabras de Valentín pero al ver el desespero y el tono derrotado con el que hablaba, comenzaba a dudar de mis propias creencias ¿estaría realmente mi vida en peligro? o peor aun ¿ese peligro sería suficiente como para ponernos tres metros bajo tierra?

Los chicos comenzaron a discutir y yo solo tenía una pregunta rondando mi mente ¿ella sabría lo que nos espera? "¿has hablado con Herm-own-ninny?" pregunte, cortando los gritos de los chicos.

"¿Qué… porque me preguntas eso?" al escuchar el tono nervioso de Valentín, busque su mirada, mirada que se negaba a darme ¿Qué demonios estaba ocultándome?

"¿hablaste sí o no?" me acerque hasta donde se encontraba y lo enfrente, tratando de entender su nerviosismo "¿ella sabe algo de todo esto Valentín?"

Cuando vi que se negó a mirarme lo supe, había hecho o dicho algo y no quería decírmelo, lo conocía demasiado bien como para saber que cuando se negaba a responderme y rehuía de mi era porque trataba de mentirme sobre algo.

"¿Valentín?" pregunto Lorenzo "¿Hermione… le dijiste?" su pregunta había sido de forma pausada, como la forma en la que hablabas cuando no querías asustar a un niño pequeño.

"Yo…" cuando finalmente Valentín levanto el rostro, los normalmente brillantes ojos azules se encontraban más grises que nunca, con una mirada extraña "Yo trate, quería hablar con ella pero, no pude" dijo finalmente.

"¿Qué ocurrió?" pregunte, mientras me sentaba en una de las camas, los demás inmediatamente me imitaron, tratando de quitarle un poco de tensión al pequeño camarote.

"la busque para hablar, una de sus amigas me ayudo a encontrarle pero, al momento de tenerla frente a mi yo… yo tuve una visión" Valentín solo miraba sus manos con evidente molestia "se encontraba en el suelo llorando, alguien se encontraba sobre ella, empuñando una varita en su contra, luego Asen y Lorenzo estaban en un cementerio y decían lo triste que era ver morir a alguien tan joven"

El tenso ambiente de hace unos minutos, se había vuelto prácticamente insoportable, podía sentir un nudo formándose en mi garganta, me negaba a creer lo que Valentín decía ¿Hermione iba a morir?

Pensar en eso me producía un profundo dolor en el pecho, trate de convencerme a mí mismo de que ese dolor se debía a lo injusta que sería la muerte de alguien tan joven y no de que, esta pequeña chica, con alborotado cabello castaño y enormes ojos avellana y a quien casi ni conocía, estaba metiéndose muy profundo dentro de mi corazón.

"espera un momento" dijo Asen "¿ella no estaba viva en tu primera visión?"

Fue la voz de Asen la que me saco de mis turbios pensamientos, al procesar las palabras de Asen se me ocurrió una idea "El rubio tiene un punto" dije, llamando la atención de los chicos "la Herm-own-ninny de tu segunda visión ¿Qué edad aparentaba?"

Todos me observaron confusos y fue Lorenzo quien hablo "¿en que influye su edad en todo esto Viktor?"

"porque lo que Valentín vio no tiene que estar relacionado" la confusión en sus rostros creció aun más "escuchen, ella estaba viva en la visión del Torneo, según lo visto por Masha, ella estaba un poco más grande que ahora y…." fui interrumpido por Valentín.

"¡Joder Viktor! Ya sé a lo que te refieres y creo que podrías tener razón"

….

El extraño humor que se había apoderado de mí durante la charla con los chicos, se encontraba prácticamente en el olvido; la cena en el gran comedor había terminado hace unos minutos y yo me encontraba refrescándome un poco antes de irme a la biblioteca.

Luego de escuchar con detalle lo que Valentín vio, creemos haber encontrado un poco de coherencia en toda esta situación, aunque llegamos a la conclusión de que, tarde o temprano Hermione debía enterarse de las cosas, acordamos conocerla primero antes de arrojar el secreto de nuestro amigo a los cuatro vientos.

Al estar a punto de salir, me vi reflejado en un espejo que se encontraba junto a la puerta del camarote, revise que me encontrara presentable, peine un poco el desorden de mi cabello y ajuste la chaqueta del uniforme. Por el reflejo vi el frasco de uno de mis perfumes, luego de pensarlo unos segundos me aplique un poco y camine rumbo al castillo.

Al llegar a la puerta de la biblioteca, observe como esta albergaba a unos cuantos estudiantes en ella, esta vez la bibliotecaria si se encontraba en el lugar, sentada en el alto escritorio y con evidente mal humor, dirigió una mirada en mi dirección y la vi fruncir el seño un poco.

No le tome importancia a ese hecho y, tratando de pasar desapercibido para los estudiantes, esquive la sección de la mesas y fui directamente hasta el final de la biblioteca, donde Hermione le dijo que estaría.

Al llegar, lo primero que note fue el vacio escritorio, inmediatamente mi buen ánimo se desplomo ¿había llegado muy tarde? Busque mi reloj de bolsillo y vi que no había pasado mucho desde que la cena termino, seguro se arrepintió y cambio de parecer sobre encontrarse conmigo, quizás la espante en la mañana, seguro que fue porque no llevaba camiseta… el pesimismo estaba consumiendo gran parte de mis pensamientos hasta que capte un movimiento con mi visión periférica.

Al buscar que fue lo que vi, me encontré con una chica, cuyo rostro se encontraba oculto por una torre de varios libros, esta venia caminando en mi dirección sin darse cuenta que yo me encontraba justo frente a ella.

Torpemente trate de apartarme de su camino, aunque al final, termine tropezándola, provocando que los libros, ella y yo termináramos en el duro piso de madera.

"sentirlo" dije rápidamente, mientras que trataba de quitar los libros que se encontraban sobre nosotros, en el momento en el que levante la túnica negra que cubría a la chica, lo primero que distinguí fueron los salvajes rizos.

Al saber a quien había tropezado, me insulte mentalmente, ¡era Hermione! De todas las personas que podría haber mandado al suelo sin querer, debía ser la castaña, ella giro con molestia para ver quien fue quien la hizo caerse pero, al ver que se trataba de mi, su enojo cambio a sorpresa y esta se transformo en una contenida carcajada.

"Sentirlo tanto Herm-own-ninny, yo no querer tropezar" dije atropelladamente mientras me levantaba y le tendía una mano para ayudarla a levantarse.

"Por Merlín Viktor, ¿Qué fijación tienes con el suelo?" dijo Hermione entre risas.

"yo sentirlo mucho" al ver que se encontraba de pie, me agache para comenzar a recoger sus cosas, segundos después Hermione se unió a mí, me sentía tan nervioso que no preste atención y tome el mismo libro que ella, al instante sentí como un cosquilleo se formaba justo donde nuestras manos se juntaban.

No era la primera vez que me pasaba eso, el día de la fiesta de Halloween ocurrió lo mismo, ni que hablar de la última vez en la biblioteca, la forma en la que me miro esa noche, era justamente la misma de ahora.

La situación era bastante irreal, ambos nos encontrábamos agachados, con libros rodeándonos y con nuestras manos tocándose, mientras nos mirábamos a los ojos de la forma más intensa jamás vista.

"Viktor" Hermione hablo tan bajo que casi no escuche lo que dijo. Pero aun así, ese susurro provoco un estremecimiento por todo mi cuerpo, la forma en la que había pronunciado mi nombre, solo lo había escuchado un par de veces y en todas me encontraba a medio vestir.

Mi mente comenzó a trabajar en imágenes de Hermione de forma nada inocentes y, antes de que cierta parte de mi anatomía comenzara a reaccionar, aparte esas imágenes de mis pensamientos.

Solté su mano y levante los libros que quedaban, fui directo hasta la mesa del fondo y los deje todos sobre ella, cuando voltee, Hermione estaba parada en el mismo sitio, viéndome con sorpresa y con las mejillas de un furioso tono rojizo, al ver su estado me pregunte ¿se abra dado cuenta de lo que estaba pensado?

De haberse dado cuenta, no me dio tiempo para preguntarle nada porque Hermione camino hasta la mesa con el resto de los libros y tomo asiento frente a mí, su rostro había perdido todo rastro de vergüenza y su expresión risueña había vuelto.

"dime una cosa Viktor ¿tu relación amorosa con el suelo es desde antes o quedaste prendado del de Hogwarts por algún motivo especial?" Hermione me miraba de forma seria pero, supongo que mi expresión debe haber sido lo suficientemente chistosa como para que segundos después comenzara a reírse.

"Hogwarts tener el mejor que ver en mi vida" le seguí el juego, su risa aumento y la mía le siguió por un rato.

Aparentemente, Hermione recordó que nos encontrábamos en la biblioteca y que se suponía que no debíamos hacer ruido porque dejo de reírse y miro hacia los lados como buscando a alguien, cuando se aseguro que nadie nos había escuchado, comenzó a sacar pergamino y tinta de su bolso.

"de hecho, manejarme mejor en el aire" dije, y era completamente honesto, mientras volaba me sentía libre, en control, en la tierra, me volvía torpe.

"si, me di cuenta… en el mundial, te vi volando" dijo de forma tímida.

"y… ¿Qué pensar?" joder estaba nervioso por lo que pudiese responderme, ¿le habré gustado?

"que estabas amargado" dijo, luego soltó una risita suave "y al mismo tiempo, lucías libre, como si pertenecieras a las alturas"

Sus palabras me impactaron, nunca nadie había descrito uno de mis partidos de esa forma, usualmente las chicas solo hablaban de cómo me quedaba el uniforme o lo bien que me veía en la escoba, cosas sin ninguna relevancia para mí, pero ella, solo había hablado de los sentimientos que reflejaba al hacer lo que amaba.

"aunque, debo admitir que al principio te califique de lunático" dijo mientras escribía en uno de los pergaminos, por lo que pude leer del libro, era sobre encantamientos "esa cosa que hiciste mientras volabas, el amargo de rosi, casi hace que el corazón me saltara del pecho, debes saber que fue una locura"

¿El que de quien? No aguante y solté una carcajada muy impropia de mi "Amago de Wronski" dije y la vi dejar el libro y bajar la mirada avergonzada, inmediatamente me arrepentí de lo que dije y la tome del mentón para que me mirara "Herm-own-ninny…"

Hermione POV

No, no, no, Viktor Krum no puede venir, lucir como lo hace, mirarme con esos ojos negros y oler tan condenadamente bien y esperar que lo mire fijamente, este chico está volviendo loca.

"en mi defensa, no me gusta el quidditch" dije tratando de ocultar la vergüenza de haber dicho el nombre mal.

"pero… estar en el mundial, ¿si no gustarte quidditch…?" sonaba tan confundido como se veía.

"mis mejores amigos y su familia adoran el quidditch… yo solo era apoyo moral" dije con vergüenza, lo siguiente que escuche fue la profunda y cálida risa de Viktor; era increíble como una simple risa podía transformar por completo a una persona, si antes había creído que Viktor era atractivo, ahora podía decir con toda seguridad que era hermoso. La forma en la que sus facciones se suavizaban y sus ojos brillaban con diversión, era simplemente digno de admirar.

Al notar el rumbo de mis pensamientos, decidí que era mejor alejarme lo más posible de los temas relacionados con su físico, porque estaba casi segura que mi rostro en este momento debía de ser una mezcla entre observadora de arte y grupee necesitada.

Fui sacada de mi dilema por la voz grave de Viktor, al verlo se encontraba sonriendo ampliamente y, con una delicadeza increíble tomo entre sus manos uno de mis libros y mientras lo ojeaba me dijo "ser la primera persona en decir abiertamente que no gustar quidditch" al momento sus ojos brillaron con algo que no reconocí "gustarme eso"

Al terminar esa frase mi corazón se detuvo por dos razones, en primer lugar, era la primera vez que alguien no me criticaba por mi opinión, paradójicamente era un jugador de quidditch quien se alegraba que no me gustara dicho deporte, y en segundo, Viktor había colocado una sonrisa que yo denominaba –sonrisita compradora- era la forma en la que los chicos sonreían cuando estaban coqueteando y eso definitivamente no podía estar ocurriendo ¿o sí? ¿Acaso Viktor Krum estaba coqueteando conmigo y yo no lo sabía?

"simplemente no puedo entender el atractivo de volar a cientos de metros del suelo, en cacharros de limpieza y con fines de entretenimiento" dije sin pensar, demasiado concentrada en alejar mis pensamientos del –no coqueteo- de Viktor como para darme cuenta que su sonrisa paso a una mueca de confusión.

"¿cacharro? ¿Qué ser eso?" dijo, con la duda dibujada en todo su rostro.

"es como un objeto –al ver que su expresión no cambiaba- dejémoslo en que vuelan en algo que, de donde yo vengo, se utiliza solo para limpiar"

"¿poder pedir favor?" pregunto tímidamente Viktor.

Y allí estaba, lo que me temía y aun así me esperaba, que él igual que otros chicos, solo se acercaban a mí para pedirme favores, normalmente estos se reducían a ayudarles con sus deberes, en casos extremos ayudarlos con otras chicas, todos parecían usarme como mediadora cuando no sabían cómo llegar a las demás.

"si claro, ¿Qué necesitas?" respondí con desgana.

"Yo… querer saber si tu… poder ayudarme con idioma" dijo sin siquiera mirarme "yo tener dificultad para expresar, no poder decir tu nombre y yo…"

"¿Qué idiomas conoces?" pregunte, mitad curiosa y mitad educativo; la petición de Viktor me había sorprendido sobremanera, yo estaba esperando que me preguntara por alguna chica de mi dormitorio, incluso por ayuda con el torneo, no por clases de inglés, así que mi complejo de profesora frustrada salió a flote y me dije que no perdía nada con ayudarle un poco.

Viktor pareció pensarlo unos segundos antes de mirarme fijamente y responder "hablar búlgaro, noruego, italiano, ruso y, si tu aceptar ayudar, ingles"

"¿cuatro idiomas y un quinto bastante mal pronunciado?" dije más para mí que para el mismo, no estaba nada mal, considerando que tres de los cuatro idiomas que hablaba eran extremadamente complicados de aprender y pronunciar, estaba segura de que con tan solo un poco de esfuerzo hablaría ingles muchísimo mejor, con un amago de sonrisa le dije lo que pensaba, en recompensa obtuve una brillante sonrisa y un gracias Hermione horrendamente pronunciado, lo que causo mi risa.

Nuestra noche del viernes paso entre risas, estudios y oraciones mal elaboradas que terminaban haciéndonos estallar en carcajadas, logrando ser regañados y finalmente expulsados de la biblioteca por Madame Pince, aunque dicha expulsión no había sido tan dañina para mi plan de estudios, debido a que ya era casi medianoche y la biblioteca se encontraba a punto de cerrar.

Al momento de irnos, Viktor nuevamente se ofreció a acompañarme hasta la torre de Gryffindor a pesar de mis negativas; no era que no deseara su compañía, al contrario, es solo que no quería que por sus evidentes buenos modales y caballerosidad, se viese en la obligación de pasar más tiempo conmigo del necesario.

Nos encontrábamos en uno de los pasillos que conducía a la torre cuando Viktor dejo de hablar abruptamente y tomándome del brazo me llevo hasta un pequeño escondite entre unas columnas, cuando me encontraba a punto de protestar, el me indico que guardara silencio y señalo el final del pasillo de donde provenían enojados susurros.

Justo frente a nosotros se encontraban el profesor Snape e Igor Karkaroff, ambos magos parecían estar discutiendo y el profesor Snape no lucia de muy buen humor –no es que alguna vez luciese feliz- pero justo ahora tenía una expresión aun más oscura que de costumbre.

"¡escucha muy bien Igor!" siseo Snape "No. Quiero. Escuchar. Más. Sobre. Esto. ¿Entiendes?"

"pero Severus…"

"ambos tomamos nuestras decisiones hace años Igor, y ahora nos toca lidiar con las consecuencias. Deja de quejarte por algo que hiciste con completa consciencia" y sin más el malhumorado profesor de pociones giro y se fue, dejando a un estoico Karkaroff de pie en medio del pasillo.

Cuando regrese la mirada hacia Viktor, comprendí que yo no era la única sorprendida por lo que acabamos de escuchar. Su mirada se encontraba fija en Karkaroff y, podría estarme equivocando pero juraría que vi decepción en sus ojos. Sin pensarlo, tome la mano de Viktor en la mía y, al ver que su tenebroso director no se encontraba cerca, lo arrastre conmigo hasta el retrato de la dama gorda.

"Viktor…" dije con duda, su mirada ya no era la misma que cuando salimos de la biblioteca y, por alguna razón, el verlo tan… desilusionado, me hacia tener una molestia bastante inusual en el pecho.

"Dormir bien Herm-own-ninny" se inclino y beso mi mano de forma suave, luego se dio la vuelta para irse. Yo lo seguí con la mirada, rezándole a todo santo conocido para que su cambio fuese por la conversación que escuchamos y no por mi o algo que yo dijera. Cuando se encontraba a punto de girar en el pasillo, regreso la mirada hasta mí y colocando la sonrisita de coqueteo –demonios con esa sonrisa- me miro de una forma que me hizo sonrojarme.

"verte mañana temprano"

"¿vernos mañana?" pregunte confundida, mañana era sábado, lo que significaba que iría con los chicos al pueblo, así que ¿Cuándo…?

"ir mañana conmigo a pueblo, prometer que divertir" sus palabras me hicieron pensar por un momento, ¿era eso una cita o solo como amigos? Además…

"¿estás invitándome o estas avisan…" no logre terminar la frase porque el muy idiota me dejo hablando sola. "¡Krum!" chille molesta, odiaba que me dejaran hablando sola y sobre todo, odiaba no poder gritarle al buscador de sonrisita perfecta por haberlo hecho.

"ir conmigo mañana al pueblo –dije tratando de imitar su acento- Merlín no, suena mucho mejor cuando él lo dice" comencé a reírme mientras entraba en la sala común; aun sin darme cuenta del búlgaro que sonreía con triunfo detrás de una columna.